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viernes, 19 de septiembre de 2025

Excursión X534: El Cojón de Pacheco y Colmillo del Diablo desde La Pradera de Navalhorno

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Pradera de Valdehorno
Final: La Pradera de Valdehorno
Tiempo: x a x horas
Distancia: xx Km
Desnivel [+]: xxx m
Desnivel [--]: xxx m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta



TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN


lunes, 14 de noviembre de 2022

Excursión X372: Nacimiento del río Gudillos desde el Alto del León

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: Alto del León
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14 Km
Desnivel [+]: 568 m
Desnivel [--]: 568 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Recorrer la parte segoviana de los alrededores del Alto del León siempre es agradable, en cualquier época del año, pero en otoño lo es aún más. Surgió esta excursión con esa idea y el buscar una ruta donde no nos lloviera y cercana para que la cumpleañera de hoy pudiera estar pronto en casa para celebrarlo con la familia.

Con el día muy nublado, salimos del Alto del León en dirección norte, cruzamos la antigua carretera N-VI, dejando atrás el promontorio donde la estatua de un león de piedra indica el punto más alto del puerto desde que se instaló a instancias de Fernando VI, en el año1749.

Pasado un portón, nos dirigimos hacia el Cerro de la Sevillana, donde me acerqué a su vértice geodésico, situado a tan solo 1.555 metros de altura, junto a las ruinas de lo que fueron fortificaciones y bunkers de la Guerra Civil.

Desde aquí se tenía una bonita panorámica de las nubes escalando la cima de Cabaza Líjar y Cueva Valiente.

Siguiendo el GR-10, enseguida pasamos bajo el tendido de alta tensión, con su chispeante susurro que pone los pelos de punta de pensar los kilovatios que debe llevar.

Superada una bajada entre grandes rocas, alcanzamos el Collado de la Sevillana y a continuación la Peña del Arcipreste de Hita, con su mirador dedicado al autor del Libro de buen amor, Juan Ruiz.

Al llegar al collado que también lleva su nombre, dejamos el GR y el monumento rocoso al Arcipreste, que desde aquí lo tenemos cercano, a nuestra derecha, y descendimos por el sendero que surge a la izquierda, que como no podía ser de otra forma, se llama del Arcipreste.

En bonito y tranquilo paseo bajamos rodeados de pinos, musgo y alguna que otra seta que se intentaba ocultar a nuestra vista, hasta llegar al Cordel de la Campanilla.

Por él seguimos para pronto desviarnos a la izquierda y acercarnos a contemplar lo que queda de la Cerca de Montosa, una extravagante construcción de 1958 que recibió como primer nombre "Albergue Guadarrama", de los arquitectos J.L. Romany y F.J. Saénz de Oiza, con obras emblemáticas por la geografía peninsular. El nombre actual le viene por el arroyo que fluye bordeando su cerca sur.

Fue promovida por la Organización Sindical Española, conocida comúnmente como Sindicato Vertical de los Trabajadores, con la intención de crear una residencia de las “Hermandades del Trabajo”.

Continuamos hacia el nacimiento del río Gudillos, al que llegamos tras vadear el menguado arroyo del Cuervo y las lagunas, también menguadas, que preceden a las surgencias del río, hoy completamente secas.

Tras la foto de grupo junto a la fuente cercana, iniciamos el regreso, siguiendo la margen izquierda del recién nacido río, que sorprendentemente unos metros más abajo, ya llevaba un reguero apreciable de agua.

Al llegar a la cara oeste de la Cerca de Montosa, cambiamos de orilla y siguiendo una pista acompañamos al río que resonaba a nuestra izquierda.

Cruzamos un cortafuegos y rozamos el GR-88, que hace poco recorrimos durante un largo trayecto cuando subimos al Pico Porrejón desde Puebla de la Sierra, que desde aquí parece estar en el infinito.

Vadeamos el río Gudillos por unas piedras y siguiendo una pista que rodea una finca vallada por un muro de piedras, llegamos a un claro, rodeado de otoñales árboles, donde paramos a tomarnos el tentempié de mediodía, endulzados con el brownie que había hecho Teresa, los bombones que había traído Ara por su reciente cumpleaños y los miguelitos que llevaba yo por lo mismo. Tres escorpiones, cuatro con Paqui, en el grupo, ¡ahí es nada!

De nuevo en marcha, cruzamos un par de cortafuegos que remontan la ladera antes de alcanzar el túnel por el que discurre las vías del tren y la autopista A-6.

Por una bonita senda llegamos a túnel que permite al arroyo de la Gasca pasar por debajo de la carretera N-VI. Este paso, con mucha agua se vuelve impracticable, pero lo pasamos sin ninguna dificultad.

Nada más salir del túnel, dejando el arroyo a nuestra derecha, continuamos por una bonita senda la Umbría, en la que abundan las nada autóctonas secuoyas, desde luego una sorprendente curiosidad de la zona.

Con el color ocre de los helechos, el aroma a pino del bosque y el susurro constante del arroyo de la Gasca, llegamos a la pradera donde se cruzan varios caminos. La mitad del grupo se fue por el que ofrece la subida más cómoda y corta al puerto, la de las Hondillas.

La otra mitad, viendo que íbamos bien de tiempo, preferimos machacarnos un poco más subiendo por la senda que se dirige hacia el Cerro Piñonero, al que no llegamos, porque en La Cerca giramos a la izquierda para salir al encuentro del GR-10, por el que descendimos hacia el Alto del León, teniendo mucho cuidado para no resbalar en las escurridizas piedras que el agua ha dejado al descubierto.

En el cruce con la senda de las Hondillas nos reencontramos con nuestros compañeros, haciendo juntos el último tramo, el del Viacrucis, que pasa junto a las instalaciones de la Escuadrillas de Transmisiones nº 3 del Ejército del Aire, que apenas se veían porque la niebla, ausente durante toda la mañana, nos había envuelto de repente.

En el restaurante del Alto del León, con suculentos entrantes, chuletones y ricos postres, con soplado de velas de los tres cumpleañeros incluidos, pusimos el broche final a esta estupenda ruta, que por sí sola ya casi se merece las 5 estrellas, pero que con estupendo final, ya se hace imposible no otorgar.
Paco Nieto

lunes, 12 de octubre de 2020

Excursión X237: Paseo por el Eresma desde Boca del Asno

FICHA TÉCNICA

Inicio: Boca del Asno
Final: Boca de Asno
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 8,7 Km 
Desnivel [+]: 181 m 
Desnivel [--]: 181 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Para disfrutar de la festividad del 12 de Octubre, nos acercamos al siempre gratificante valle del Eresma, con idea de dar un paseo por su bella ribera, comer en la Granja de San Ildefonso y visitar los jardines del Palacio.

Aparcamos junto al área recreativa de Boca del Asno. Enseguida buscamos el murmullo del agua que a poco de cruzar el puente de madera se precipita con brío a través de la angostura que da nombre a este bello lugar.

Sin entretenernos en contemplar tan placentero espectáculo, echamos a andar hacia el espléndido pinar por la margen izquierda del río, que llevaba más agua de la esperada para esta época del año.

Con la ayuda de unas piedras, vadeamos el arroyo del Tesoro, enigmático nombre para este afluente del Eresma que nace a los pies del cerro de la Camorca y con escaso caudal por efecto del recién superado estiaje.

Poco más arriba, el río se encajona entre enormes rocas de granito plagadas de musgo, formando una pequeña hoz de singular belleza, para mí uno de los rincones más bellos del valle y el que más fotos se llevó.

Pasada la estrecha angostura, se hacen más evidentes los vestigios del acondicionamiento de este río como pesquerías reales, que mandó realizar, entre 1767-1769, el Rey Carlos III, un amante de la caza, de la pesca y de la naturaleza en general, lo que le llevó en 1761 a comprar a los segovianos el bosque de Valsaín, para disfrutar en exclusiva de la pesca, procediendo posteriormente a allanar en forma de aceras las orillas del Eresma. Además del camino, el monarca dotó a este tramo del río, de escaleras, represas y saltos de agua encaminados a oxigenar el agua.

Se trata de un singular recorrido de unos 10 kilómetros, aproximadamente, entre el puente de la Cantina y el puente de Segovia o puente de Santa Cecilia, que nosotros estamos recorriendo en su tramo final.

Pasamos junto al puente de madera de los Vadillos, y sin cruzarlo, continuamos río arriba hasta alcanzar la desembocadura del arroyo del Telégrafo, por el que seguimos, sin cruzarlo. Un poco más adelante una gran roca a nuestra derecha nos indica que hemos alcanzado la mítica poza de los Baños de Venus, donde en otras ocasiones nos hemos dado unos refrescante chapuzones.

Tras tomar un pequeño refrigerio junto a la poza y la fuente que hay unos metros más arriba, continuamos el ascenso del arroyo, hollando veredas de pescadores, inicialmente por la margen izquierda del cauce por el que circula el agua, para pasar a la contraria por un puente de madera, poco después de cruzar el arroyo de las Pamplinas, otro nombre curioso.

Enseguida alcanzamos la pista asfaltada, justo antes de cruzar el arroyo del Telégrafo y el de Minguete, que se unen en este punto, donde hicimos una breve parada.

Regresamos sobre nuestros pasos para seguir por la pista en dirección al puente de la Cantina, con ligerísimas subidas y bajadas, la pista traza suaves curvas que se adaptan a un terreno de pie de monte recubierto por el más vigoroso pinar del Guadarrama.

Formado íntegramente por pino silvestre, el rey de los pinos ibéricos, se trata de un monte publico, rigurosa y sabiamente explotado desde hace siglos por los madereros de Valsaín.

Esta pista también es punto de paso de una variante del GR10, señalizado como GR-10.1 con marcas blancas y rojas, que se dirige hacia la fuente de la Reina, donde enlaza con el Camino de Santiago.

Pasada una portilla, llegamos al puente de la Cantina, de arco único de medio punto, fue construido en la misma época que el camino trazado por Juan de Villanueva, en 1778, por orden de Carlos III para unir la Corte con el palacio de San Ildefonso; terminado bajo el reinado de Carlos IV.

Por él, bajaban los espectaculares carros cargados con grandes cubas de vino de Navalcarnero y Arganda, parando a descansar en la venta de la Cantina camino de La Granja y Segovia.

Cruzamos el cinematográfico puente, escenario de la mítica película La Caída del Imperio Romano, el mismo que, afortunadamente, sólo voló Hemingway en las páginas de su Por quién doblan las campanas. Al otro lado del puente nos esperaban las frescas aguas que manan de la no menos histórica Fuente de la Canaleja.

Tras una breve parada para las fotos, regresamos sobre nuestros pasos volviendo a pasar por la portilla, para poco después descender por una senda que poco a poco se va acercando al río. De nuevo en la margen izquierda del Eresma, proseguimos el agradable paseo junto a su orilla.

Sin trazas aún de la plataforma de pesquerías, el camino se mete bajo una enorme roca, que recuerda a los muchos pasos que hay en La Pedriza de estas características.

Aguas abajo, llegamos a un puente de madera que le cruza, justo en la desembocadura del arroyo del Telégrafo, cambiando así a la margen derecha del río. Aquí, el río forma un remanso a los pies de una enorme roca musgosa que no hubo manera de mover, por más empeño que pusieron nuestras chicas.

Pegados al río le acompañamos en su descenso, vadeando el arroyo del Retamar y Camaliebre hasta llegar de nuevo a la Boca del Asno, dando así por finalizado el agradable paseo por las Pesquerías Reales y sus míticos pinares.

En la terrada del restaurante Segovia, unos judiones y un excelente cochinillo, como manda la tradición, nos elevó el ánimo y nos dio fuerzas para acabar la tarde perdiéndonos por los jardines, estanques  y fuentes, muchas en proceso de reparación, del Palacio de la Granja.

Sus alineados y dorados bosques nos ofrecieron un preludio de lo bonito que se pone en otoño, cuando el verde da paso al ocre y al oro. Por todo ello, esta excursión se hizo merecedora de 4 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 17 de agosto de 2020

Excursión X229: El Chorro Grande y las calderas del río Cambrones

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Ildefonso
Final: San Ildefonso
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,5 Km 
Desnivel [+]: 532 m 
Desnivel [--]: 532 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Son muchos los atractivos que ofrecen a los senderistas los alrededores de la Granja de San Ildefonso, pero hay dos que destacan, el Chorro Grande y las calderas (pozas) del río Cambrones. Unir en una sola ruta ambas maravillas, no es fácil, porque entre ambos lugares hay una gran diferencia de altura y ningún camino que lo facilite.

Hoy quería unir estos dos atractivos lugares siguiendo una ruta que no había explorado y que, fiándome de los mapas, parecía ser posible.

Para ello, nos reunimos en la explana del Palacio de la Granja, dirigiéndonos, tras tomar café, hacia la plaza de los Dolores, que cruzamos para, dejando la iglesia a la derecha, llegar a la plaza de toros, y al ver desde allí la cúpula del pozo de nieve, nos acercamos para enseñárselo a los que no lo conocían.

Fue construido en 1736 por encargo real para abastecer al pueblo, que se creaba entonces, fue sufragado por los vecinos con un impuesto especial.

Se rehabilitó en el 2011 como equipamiento cultural, dejando ver el pavimento originario de losas de barro, cubierto ahora por un suelo de cristal, y las paredes de piedra con una profundidad de más de ocho metros y una cúpula de cristal, que emula una gigantesca bola de nieve.

Continuamos por el sombreado paseo del Molinillo para, cruzando un puente, dirigirnos a la urbanización Seo de Urgel, donde tomamos el camino del Reventón, nombre que asustó a más de uno de los participantes.

Este empinado camino sirvió de cortafuegos natural en el incendio que comenzó el 4 de agosto del pasado verano y quemó 400 hectáreas, al parecer fue provocado por un vecino de la Granja. Daba pena ver cómo el fuego había acabado con el hermoso robledal, del que solo quedaban algunas ramas chamuscadas en el suelo, en lo que parecían cadáveres a medio enterrar en un campo de batalla.

La buena noticia es que, a pesar del desolador panorama, arbustos y otras especies han comenzado a florecer en las calcinadas laderas, devolviendo algo de esperanza a la pronta recuperación de la zona.

Tras superar media docena de zetas, con estupendas vistas en cada curva, y esperar a que una vaca con su ternerillo dejara el paso libre, llegamos a unas peñas, momento en que dejamos la pista para internarnos el espeso bosque de pinos, salvado de las llamas por la existencia de un cortafuegos que impidió su avance.

Por una cómoda senda nos internamos en el pinar, agradeciendo la buena sombra que nos proporcionaba. A los pocos metros, pasamos junto a la fuente JM, en la que figura la fecha 24-6-2001, suponemos que en referencia al día de su construcción.

Un poco más adelante dimos con otra al pie mismo del arroyo de la Fuente del Infante, que vadeamos para, unos metros más adelante, alcanzar la preciosa cascada con poza incluida, que el arroyo del Chorro Grande forma en un paradisíaco rincón.

Unos metros más al norte, se accede a un espectacular mirador, en el punto en que el agua del arroyo se precipita en un colosal salto de 80 metros, en tres tramos, de caída casi vertical. Aquí paramos a tomarnos el tentempié de media mañana, con extraordinarias vistas de la Granja, el cerro de la Atalaya y toda la meseta castellana.

Una placa conmemorativa del fallecimiento, en el 2015 de un chico de 27 años, da idea de lo peligroso que es sufrir aquí una caída. Costó ponernos de nuevo en marcha, y de nuevo en la poza, seguimos una senda paralela al arroyo, descendimos con mucha pendiente hasta la base de la cascada, salvando un desnivel de 100 metros en menos de 300 metros de recorrido. La perspectiva desde la poza donde cae el agua no da idea del desnivel real de la Chorrera.

Hechas las correspondientes fotos de la Chorrera, continuamos el descenso hasta alcanzar la pista que viene de la Granja y que seguimos a mano derecha, vadeando las inquietas aguas del arroyo, que forman aquí un bonito rincón.

Tras vadear otro arroyo, éste más pequeño, el camino alcanza un mirador natural de bellas vistas de la Granja, donde dejamos la pista para seguir por terreno desconocido para mi.

Cruzamos una alambrada con puerta abatible y continuamos por una cómoda pista entre robles, alguno de gran belleza, siguiendo el track que intuitivamente tracé hasta dar, después de remontar una rocosa cuesta, con una pista, que enseguida abandonamos para seguir una hondonada por el límite de un pinar hasta alcanzar otra pista, ya conocida.

Tendré que buscar una alternativa al tramo de subida, para hacer más fácil el acceso a este punto. Desde aquí, buscamos el pequeño puente de piedra, medio oculto por la vegetación, que cruza el Arroyo del Hueco.

Al otro lado del arroyo, seguirnos una desdibujada senda paralela a él, que entre esbeltos pinos descendía al encuentro con el río Cambrones, con el arroyo del Hueco siempre a nuestra izquierda. Llegados al río, lo vedamos con la ayuda de unas piedras en un punto intermedio entre la Cacera Madre y la Caldera Primera.

Seguimos durante un corto trama el río, disfrutando del murmullo del agua y la refrigerante sombra de su arbolado, con la idea de visitar las tres primeras calderas, las más escondidas, buscando para ello los senderos más próximo a la ribera.

Sin embargo, en dos ocasiones hay que alejarse momentáneamente del agua para salvar grandes riscos que impiden seguir su cauce. Una vez entre la Caldera Primera y Segunda y otra entre ésta y la Tercera.

Cada poza es distinta, la Primera es muy bonita, con un pequeño salto de agua en su inicio, la Segunda es la más oculta y salvaje y, por ello, también la más atractiva para los que van buscando intimidad.

En ella hay unas enormes marmitas gigantes labradas a base de paciencia y el roce de piedras arrastradas por el agua.

La Tercera es alargada y profunda, alcanzando los tres metros, con una cascada que forma una especie de jacuzzi en su inicio, invisible desde el otro extremo de la poza, y que nosotros llamamos Caldera Mágica, por no sé que leyenda de algún senderemago caminado y emergiendo de sus aguas de forma milagrosa.

Tras dar cuenta de los bocadillos en tan agradable lugar, iniciamos el regreso, buscando la senda principal, que alcanzamos poco antes de llegar a una gran roca de dudoso equilibrio. Continuamos por la senda viendo desde lejos las calderas en las que habíamos estado, hasta alcanzar una caseta y acequia de captación de agua, llamada Cazera Madre.

Detrás de la caseta sale una senda, que nada más pasar un portón de hierro se interna en un placentero bosque de robles. con el río a nuestra izquierda, hasta otro portón de hierro y un romántico puente de madera que cruza el río Cambrones.

En este punto, nos despedimos del río, que continua su camino hacia el embalse de Portón Alto, donde entrega sus aguas, mermadas, eso sí por la que le roban en la Cazera Madre.

Continuando hasta la pasarela que accede a la pista que baja hacia San Ildefonso, cruzamos el Arroyo del Chorro Grande por el Puente de la Princesa, y seguimos por la calle del Pocillo, Puerta de la Reina y el Parador, regresando así al punto de inicio, la explanada del Palacio de la Granja, donde nos esperaban las cervezas del bar Roma.

Por el hermoso día, las magníficas vistas desde el Chorro Grande, lo refrescante del paseo junto a las calderas, esta ruta se merece una puntuación de 4,5 sobre 5.