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viernes, 19 de septiembre de 2025

Excursión X534: El Cojón de Pacheco y Colmillo del Diablo desde La Pradera de Navalhorno

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Pradera de Valdehorno
Final: La Pradera de Valdehorno
Tiempo: x a x horas
Distancia: xx Km
Desnivel [+]: xxx m
Desnivel [--]: xxx m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta



TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

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RESUMEN


miércoles, 18 de septiembre de 2024

Excursión X487: Camino Francés. Etapa 13. Burgos - Hornillos del Camino

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Burgos
Final: Hornillos del Camino
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 21,5 Km
Desnivel [+]: 110 m
Desnivel [--]: 161 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














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Track de la ruta (archivo gpx)

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RESUMEN
Para nuestra cuarta escapada al Camino, un grupo salimos de Torrelodones para unirnos al de Tres Cantos, donde paramos a tomar café en la pastelería Manolo. La siguiente parada ya fue en el Hotel Abadía Camino Santiago, situado a en la salida oeste de Burgos, donde pasaríamos la noche.

Comimos en el restaurante El Portón de Extremadura, situado a 15 minutos andando del hotel hacia el casco histórico de Burgos.

Después del almuerzo, proseguimos hasta la Catedral. Burgos conserva aún en muchos de sus barrios el viejo encanto medieval que hicieron de ella una ciudad de leyenda y fuertemente ligada al Camino de Santiago.

En el corazón del barrio antiguo se encuentra la Catedral de Burgos, majestuoso edificio, obra maestra del gótico español, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y que tanto su interior como su exterior deslumbran por su belleza.

Aprovechamos también para conocer una interesante exposición de pintura que había junto al Cabildo Metropolitano, donde la belleza del entorno también cuenta.

Nos hicimos la foto de grupo en la escalinata de la Catedral y nos dispusimos a iniciar el Camino. Pasamos junto al Arco de Fernán González, un gran arco triunfal de estilo herreriano levantado sobre los solares de las casas del conde castellano Fernán González para perpetuar su memoria. Fue realizado entre 1584 y 1587. 

Un poco más adelante contemplamos el Mausoleo del Empecinado, donde está enterrado Juan Martín Díez, apodado así por ser natural de Castrillo de Duero (Valladolid).

A los nacidos allí se les llamaba así por la abundancia de pecina (cieno negro) en el arroyo Botijas que cruza el pueblo.​

La palabra empecinado tenía el sentido, referido a una persona, de sucio y poco cuidado. Pero este personaje cambió definitivamente el sentido de la palabra, otorgándole mayor nobleza, ya que fue héroe de la guerra de la Independencia Española, en la que participó como jefe de una de las guerrillas legendarias que derrotaron repetidas veces al ejército napoleónico y que después curiosamente fue ahorcado en la Plaza Mayor de Roa por no plegarse a los deseos de Fernando VII. El monumento funerario se erigió por suscripción popular a mediados del siglo XIX.

Pocos metros más adelante, pasamos junto al Solar del Cid, donde destaca un pedestal sobre el que se rigen tres monolitos con los escudos de Burgos, de San Pedro de Cardeña y en medio, una leyenda conmemorativa con el blasón del Cid, que reza: "En este sitio tuvo su casa y nació el año de 1026 Rodrigo Díaz de Vivar, llamado el Cid Campeador. Murió en Valencia en 1099 y fue trasladado su cuerpo al monasterio de San Pedro de Cardeña, cerca de esta ciudad, la que para perpetuar la memoria de tan esclarecido solar de un hijo suyo y héroe burgalés, erigió sobre las antiguas ruinas este monumento en el año 1784, reinando Carlos III".

El Cid también fue peregrino jacobeo, el propio cantar lo menciona: “Ya parte Don Rodrigo, que de Vivar se apellida, para visitar Santiago, andando va en romería”.

A continuación pasamos por el arco medieval de San Martín, junto con un buen lienzo de muralla de la época.

Le sigue la Iglesia de San Pedro de la Fuente, templo neoclásico (1823) edificado después que la anterior iglesia gótica (s. XIII) de San Pedro Extramuros fuera destruida por los franceses en 1813, guarda las imágenes de Santa Bárbara y la venerada Nuestra Señora de la Blanca, primera patrona de Burgos. El último domingo de mayo la imagen de la Virgen es trasladada en procesión desde la iglesia de San Pedro de la Fuente hasta la campa del castillo.

Pasamos junto al Convento de San José, cruzamos el río Arlanzón por el puente Malatos, próximo al hospital de leprosos San Lázaro de Malatos (malos de tos: enfermos leprosos). Edificado por orden del rey Alfonso VIII de Castilla (1158-1214) para facilitar el paso al Hospital del Rey -auxilio de peregrinos- y al monasterio de Las Huelgas. El puente posee 6 arcos de medio punto.

Cruzando el Parque del Parral, llegamos al Hospital del Rey, hoy sede de la Universidad de Burgos, reedificado por Carlos V en 1525. Era, junto con el Hospital Real de Santiago, el mayor de todo el Camino. Destaca su grandiosa puerta plateresca (Puerta del Romero), decorada con un relieve esculpido en la madera en el que se representa a una comitiva de peregrinos, y entre ellos a una madre que da el pecho a su hijo sin perder el paso.

Muy cerca del Hospital del Rey se halla el monasterio de las Huelgas Reales, fundado en el siglo XII por Alfonso VIII y que posee dos bellísimos claustros, uno románico y el otro gótico. Tiene una talla verdaderamente singular: Santiago del Espaldarazo, figura de corte islámico con un brazo articulado que blande una espada y cuya misión era la de armar caballeros a los reyes.

A pocos metros está el Hotel Abadía Camino Santiago, donde dormimos. Al día siguiente, desayunamos en el Bar Plaza, que está al lado del hotel, y a las 9h nos pusimos en marcha.

Superada la Universidad, pasamos junto a la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, de un sencillo estilo neobizantino, con bonitas vidrieras de los Maumejean, orfebrería realizada por Maese Calvo​ e imágenes de Joaquín Lucarini.

El Camino antes se dirigía directamente a la localidad de Villalbilla, pero en la actualidad no entra en esta población, debido a las muchas obras de infraestructuras viarias y del ferrocarril, de tal manera que ahora el Camino rodea la población a cierta distancia, quedando a la izquierda de la traza actual. Un hito nos indica que estamos a 501 km de Santiago.

Pasamos unos viveros y en agradable paseo la vega del Arlanzón, entre cultivos de girasol, por pista de tierra, llegamos a una zona recreativa. Por un puente, cruzamos el Cauce Molinar.

Lo que venía a continuación es una auténtica filigrana de sucesivos túneles, primero bajo la línea del AVE Madrid-Valladolid, después bajo las carreteras BU-30 y A-231 para situarnos sobre la antigua N-120, pasar el puente del Arzobispo sobre el río Arlanzón y, por un andadero paralelo a esta carretera, alcanzamos el pueblo de Tardajos.

Tras 11 km desde la Catedral de Burgos, en Tardajos nos da la bienvenida un crucero y un monumento donde se representa un mapa de España con el trazado del Camino. Un cartel con el nombre del pueblo fue la excusa perfecta para hacernos tras él la foto de grupo.

En el estupendo jardín del Albergue la Casa de Beli paramos a tomar café, bajo un manzano cargado de frutos.

Reanudado el camino, pasamos junto a un área recreativa en la Plaza Mayor, frente al Ayuntamiento, en la que se encuentra una fuente que tiene forma de obelisco con cuatro caños. A la derecha se visualiza al fondo un vistoso arco que da paso al Parque Padres Paules.

Le sigue la Iglesia de Santa María de la Asunción, del siglo XIII, que posee una cabecera gótica, aunque la mayor parte es del siglo XVI, tiene la portada del siglo XVIII, y en su interior una talla barroca del Ecce Homo.

Conserva una torre de época medieval. La iglesia se sitúa sobre el montículo donde se asentó el castillo de Tardajos siendo probable que la torre sea un resto de la antigua fortaleza.

Salimos de Tardajos por la carretera que conduce a Rabé de las Calzadas, separados por tan solo 2 Km. Caminamos por un pequeño valle, entre campos de labor y con hileras de chopos a ambos lados de la carretera.

Por el puente de San Lázaro cruzamos el río Urbel, que llevaba más agua de la esperada y que con frecuencia solía anegar estos terrenos, lo que dio lugar al dicho popular “De Rabé a Tardajos, no te faltarán trabajos. De Tardajos a Rabé, libéranos Domine”.

Una fuente parecida a la de Tardajos, también con cuatro caños, decora su plaza.

Junto a ella se encuentra la Iglesia de Santa Marina, de estilo gótico con una portada cisterciense del siglo XIII. con un arco ojival adornado por unos dientes de sierra.

Todo sujetado por unas columnas lisas coronadas por capiteles con motivos vegetales.

A la salida del pueblo hay un mural en la fachada de una casa con las imágenes, cuan tres Reyes Magos, de Einstein, Mandela y Gandhi y la frase: "Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo". Mateo 2.10. A su lado otro par de versículos completan el cuadro.

A partir de este punto, iniciamos un lento ascenso por los típicos páramos de Castilla, con posterior llano y bajada.

El Camino pasa junto a la ermita de la Virgen de Monasterio, llamada sí porque alberga una talla de la Virgen que fue encontrada en esta zona donde existió un monasterio. Al lado está el cementerio.

Por pista de tierra, entre campos de cultivos, ahora ya secos, nos desviamos unos metros a la derecha para conocer la fuente de Praotorre, un pequeño oasis con bastante sombra que invitaba hacer una pausa.

Continuamos el ascenso, parando a refrescarnos del intenso calor a la sombra de los escasos árboles que jalonan el camino.

Alcanzamos una meseta, para alivio de las piernas durante unos 200 metros. Una gran cantidad de molinos de viento, muy ecológicos, pero poco estéticos.

Desde el Alto de Matamulos, señalizado por una cruz de Santiago, iniciamos el descenso por la vertiente opuesta, no sin antes posar junto al banco que mira hacia el pueblo que tiene serigrafiado: Hornillos del Camino, nuestro próximo destino, que lo teníamos ya a la vista.

Este rectilíneo descenso por la cuesta de Matamulos hace honor a su nombre, tiene una fuerte pendiente y la pista, de tierra, tiene mucha piedra suelta que dificulta la bajada de más de 100 metros en apenas 2 Km.

Tras el potente descenso, alcanzamos de nuevo un falso llano por buen camino de tierra entre besanas segadas, en las que se acumulaban las alpacas de grano en bloques de gran altura, y otras con con cultivos de girasol, que se prestaban a regalarnos unas sonrisas.

El camino cruza la carretera BU-406 y el río Hormazuela unos metros antes de entrar en Hornillos del Camino.

En esta ocasión, en lugar de dejar los coches en el final de la escapada y tomar un taxi hasta el inicio, como habíamos hecho en las anteriores ocasiones, optamos por dejar un coche al final de cada etapa y regresar a buscar el otro al inicio de cada etapa. Esto nos permitió tener una mayor autonomía al poder disponer de los coches para algún paseo por la tarde, a cambio nos obligaba a un constante ir y venir de los conductores a dejar o recoger los coches en cada etapa, que puede llegar a ser un poco pesado.

Aprovechando los coches, regresamos al Albergue Casa de Beli de Tardajos a comer y, por la tarde, a recorrer en barco el Canal de Castilla en Fromista

Tras el agradable paseo por el canal, dimos una vuelta por este bonito pueblo, por el que pasaríamos en las próximas etapas  y regresamos a cenar y dormir en Tardajos, dando así por finalizada esta intensa jornada que califico con 5 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 19 de septiembre de 2022

Excursión X358: Chilla - Peña Caballera

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Chilla
Final: Chilla
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,8 Km
Desnivel [+]: 683 m
Desnivel [--]: 683 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














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Track de la ruta (archivo gpx)

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RESUMEN
Después de haber estado recorriendo recientemente la parte norte de la Sierra de Gredos, por las Cinco Lagunas y Almanzor en esta travesía, me encantó la idea de poder hacer alguna ruta por la zona sur y así tener otra visión de esta gran Sierra.

Preparamos tres rutas, todas con inicio cercano a Candeleda, bonito pueblo del valle del Tiétar, situado al sur de la provincia de Ávila, donde pernoctaríamos.

Tras salir desde Madrid, fuimos directos al punto de inicio de nuestra primera aventura, para así no retrasar demasiado la partida. Se llega a él por la carretera que va al Santuario de Nuestra Señora de Chilla, cogiendo el desvío que sale a la derecha hacia el hotel Rural Nubia.

A las puertas del mismo aparcamos, echando a andar enseguida por la pista de cemento que a pocos metros nos lleva al Collado de la Umbría. Con ganas de estirar los pies, tras dos horas de viaje, con el cielo encapotado pero con buena temperatura, enfilamos la senda que asciende hacia el este, dejando a la derecha una granja.

Este primer tramo está señalizado como Senda de los Cabreros, SL-AV 2 y transcurre por medio de un enorme helechal, teñido de ocre tras el largo y seco verano. Solo unos desparramados robles se atreven a poner algo de verdor en el paisaje.

Cruzamos el arroyo de Candeledillas, casi sin agua y a continuación, medio tapada por unas piedras, encaramada en la ladera, vemos una fuente de la que mana un hilillo de agua. No paramos, y remontamos la ladera, algo erosionada por las torrenteras.

La cuesta se suaviza al llegar al collado, donde un hermoso roble parece servir de hito. Giramos a la izquierda para recuperar la dirección este que la cuesta nos había obligado a abandonar.

Desde este punto se tienen unas bonitas vistas del valle, destacando el embalse del Rosarito, el más grande al que abastece el río Tiétar.

Cruzamos otro arroyo, medio oculto entre los helechos, éste seco y al poco llegamos a lo que parece un oasis frondoso en el desierto, un precioso castañar, con sus peludos frutos aún amarillentos.

Estamos en el collado de la Boñiga, nombre que descubrimos su significado al entrar en la arboleda. Cruzamos el pequeño pero denso bosque, rodeados de castaños por los que se filtraba la luz, dándonos la sensación de estar en un bosque encantado. Aquí nos hicimos la foto de grupo.

Al otro extremo del castañar, a la izquierda nos desviamos para seguir ahora la indicación de Ruta de los Pozos del Tío Ruperto PR-AV 25, que viene de Candeleda. Unos carteles con mapas, indican el trazado de los senderos de esta zona.

Nuevamente nos toca ascender, con una pendiente suave pero constante, cruzamos el rojizo helechal, ahora en dirección noroeste, con toda la crestería de las cumbres de Gredos de frente. Hacia atrás el castañar y la llanura del valle.

En el collado de las Cruces paramos a ver la fuente de los Pilones, que queda a la derecha del sendero, a muy pocos metros.

De su caño salía un abundante caudal de agua que se iba repartiendo por los ocho pilones que tiene. Algunos aprovechamos para refrescarnos, antes de continuar el ascenso.

Dejamos el pico Juan González, a nuestra izquierda, para la vuelta y continuamos entre helechos, cantuesos y tomillos hacia nuestro objetivo, la Peña Caballera.

En una curva del sendero, a la derecha, se encuentra la fuente de Juan González, a la que me acerqué a fotografiar. Su verdoso entorno delataba que debía tener agua, como así confirmé, aunque solo un hilo de agua la hacía no estar seca.

Retomado el sendero, éste pronto enfila recto hacia la ya visible y cercana peña, sobrevolada por algún que otro buitre.

Ahora el sendero se vuelve pedregoso y tras un par de revueltas, alcanzamos la base de los riscos que tenemos que subir. Lo hacemos bordeándolos por la izquierda, hasta encontrar unos hitos que se desvían del sendero para dirigirse hacia la cumbre.

No cuesta mucho llegar hasta ella, aunque hay que trepar un poco para alcanzar la enorme roca que le da nombre a la Peña Caballera, situada a 1.482 metros de altura.

Ayudo a subir al resto de atrevidos y disfrutamos de los 360 grados de vistas que regala esta solitaria cumbre, mientras nos preguntábamos cómo tamaño pedrusco había acabado allí.

De izquierda a derecha, Peña de Chilla, Riscos de los Cachorros, el pico del Almanzor, el más alto de la Sierra de Gredos, Cuchillar, Hermanitos, Casquerazo, Morezón y Mira. Al otro lado, el amplio valle del Tietar. Cumbres tan imponentes, que engañosamente parecían estar al alcance de nuestras manos.

Con tan impresionantes panorámicas, paramos a tomarnos los bocadillos, tras lo cual emprendimos el camino de regreso deshaciendo nuestros pasos, solo que al llegar al collado, seguimos rectos hacia el pico Juan González.

Situado a 1.345m, tiene el privilegio de contar con vértice geodésico, desde el que se tienen unas bonitas vistas del entorno, que parecen agradar a un montón de avispas que parecían tener próximo su nido, por la gran cantidad de ellas que había, lo que nos hizo darnos prisa en sacar las fotos y huir lo más rápido de allí.

Para conectar con la senda principal, bajamos por veredas de cabras entre la vegetación hasta dar de nuevo con el camino marcado, poco antes de alcanzar la fuente de los Pilones.

En plácido paseo descendimos por el ya conocido recorrido, pasamos de nuevo por el agradable castañar y al llegar al arroyo de Candeledillas nos cruzamos con un paisano que iba a caballo, quien nos confirmó que Candeleda estaba en su último día de fiestas y que por eso los comercios estaban cerrados.

Al acabar la excursión nos alojamos en la casa rural donde íbamos a pasar los tres días y tras un refrescante baño en su piscina, mientras unos teletrabajaban, otros cuantos nos fuimos a buscar la cena del día siguiente, porque la de esta noche la resolvimos gratamente en el restaurante Casa Pepe, situado junto al ayuntamiento de Candeleda

Un baile en la plaza del pueblo, con caldereta y sangría incluida, cerró esta bonita jornada que bien se merece 4,5 estrellas
Paco Nieto