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viernes, 19 de septiembre de 2025

Excursión X534: El Cojón de Pacheco y Colmillo del Diablo desde La Pradera de Navalhorno

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Pradera de Valdehorno
Final: La Pradera de Valdehorno
Tiempo: x a x horas
Distancia: xx Km
Desnivel [+]: xxx m
Desnivel [--]: xxx m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta



TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN


lunes, 24 de septiembre de 2018

Excursión X150: Majada Hambrienta y la Chorranca

FICHA TÉCNICA
Inicio: CNEA Valsaín

Final: CNEA Valsaín
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15,8 Km 
Desnivel [+]: 722 m 
Desnivel [--]: 722 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 5
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Después de la calurosa excursión de la semana pasada, nos propusimos una por pinares, y puestos a elegir, los de Valsaín son sin duda una de las mejores opciones. Además queríamos que tuviese posibilidad de baño, y la Chorranca era una buena opción y por último, que no fuera la clásica ruta para llegar a ella, y acercarnos primero a Majada Hambrienta y al refugio Aranguez era una buena propuesta, y así surgió esta bonita excursión.

Iniciamos la ruta en el aparcamiento del Centro Nacional de Educación Ambiental (CNEA), situado en La Pradera de Navalhorno y que lleva desde 1987 trabajando para promover la responsabilidad en relación con el medio ambiente, que buena falta hace. Bordeamos el centro, donde han colocados grandes fotos de Parques Nacionales y otros entornos naturales. Giramos a la derecha por su lado norte y tras pasar un portón en la alambrada, seguimos una pista que se interna en dirección sureste en un espléndido robledal, en la zona conocida como Charcón de Navalongilla.

Enseguida llegamos a una laguna dedicada a la recuperación de anfibios, que a estas horas de la mañana reflejaba el cielo como si fuese un espejo.

Continuamos por la pista en suave ascenso, cruzamos un canal que capta el agua del cercano arroyo de Peñalara y enfilamos la senda que poco después pasa junto a la bonita fuente del Ratón, donde paramos a llenar las botellas con su agua fresquita.

Al alcanzar una pista, la seguimos hacia la derecha, en dirección sureste, y nada más cruzar el arroyo de Peñalara, otra fuente llama nuestra atención, es la de la Cruz de Abastas, medio oculta y con poquito caudal. Es de alabar que todas las fuentes de la zona estén señalizadas, aunque sea con carteles hechos a mano.

Seguimos en continuo ascenso, cruzamos el arroyo de Regajos Fríos, donde giramos a la derecha y no haciendo caso a las bifurcaciones que salen, una a la derecha y otra a la izquierda, alcanzar la fuente de la Cabaña del Tío Levita, y tras otro desvío que cogemos a izquierdas, cambiamos de dirección para llegar a la fuente de la Majada Hambrienta.

Continuamos por la pista 60 metros más y nos desviamos a la derecha campo a través para, a unos 100 metros, acercarnos al Chozo de la Majada Hambrienta. Construido con piedras y maderos, está situado en un bonito claro del bosque.

Tras las pertinentes fotos, volvemos a recuperar la pista que habíamos dejado, previo paso por una zona de turba encharcada. A unos 500 metros la pista desaparece y se convierte en senda, por la que caminamos siguiendo la misma dirección noreste que traíamos, para girar a la derecha siguiendo una supuesta senda que no vimos, paralela a un arroyuelo, que asciende unos 100 metros de altura hasta llegar al refugio de Aranguez.

Nos sorprendió gratamente la reciente reforma y restauración que ha tenido, lo que unido al estratégico enclave al pie del macizo de Peñalara, con amplias vistas hacia Segovia, nos hizo pensar en una futura ruta pernoctando en este alpino e idílico lugar.

Junto al refugio paramos a comer y hacernos la foto de grupo, aprovechando la presencia de dos ciclista que estaban allí cuando llegamos.

Repuestas las fuerzas, cruzamos la hermosa pradera de la Majada Aranguez, recorrida por los incipientes arroyos de Peñalara y el de las Almas del Diablo, inquietante nombre para tan bello lugar y en suave descenso, llegamos al arroyo de la Chorranca.

Nada más cruzar el arroyo, giramos a la izquierda, siguiendo una senda que en dirección oeste se aleja de él, para luego descender hacia el sur hasta alcanzar una pista forestal y, nada más cruzarla, llegar a la fuente de la Chorranca, de la que manaba un buen chorro de agua.

Tras un breve descanso en la fuente, continuamos el descenso por una senda paralela al arroyo hasta acercarse unos metros más adelante a las pozas y cascadas de la Chorranca, en la que algunos nos dimos un refrescante baño en sus gélidas aguas.

Continuamos el descenso, con el arroyo a nuestra izquierda para, terminada la fuerte pendiente, vadearlo y dejarlo a la otra mano mientras en dirección oeste alcanzamos la pista que nos llevó a la Cueva del Monje, lugar de leyenda y encanto, donde hicimos una breve parada.

El regreso al punto de origen lo realizamos bajando de la Cueva del Monje, a la que nos habíamos encaramado, volviendo a la pista, para enseguida abandonarla por una senda que nos sale a la izquierda, que a pocos metros da con la fuente de Marcos y entre pinos y sombra, en agradable paseo hacia el oeste, paralelos al arroyo de la Cueva del Monje, va a dar con él.

Siguiendo un canal de agua, entre pinos y mucha sombra, salimos a Navalhorno, a los pies del Cerro del Puerco, lugar plagado de trincheras construidas entre 1937 y 1938, durante la Guerra Civil, y pertenecen al bando sublevado. Escenario, el 30 de mayo de 1937 de parte de la batalla de La Granja. En un recorrido señalizado visitamos nidos de ametralladora, ruinas de construcciones para la tropa y muchas trincheras.

Tras la visita, conectamos con la pista que enseguida nos llevó al CNEA, en cuya fuente, paramos a beber su agua, no tan buena como la de las otras fuentes de las que hemos disfrutado en el camino.

Alcanzado el aparcamiento donde habíamos dejado el coche, solo quedaba celebrarlo con unas buenas cervezas, para ello nos acercamos al Bar de la Tomasa, antes la Pradera, donde además degustamos una exquisita morcilla, dando así por finalizada esta bonita ruta que cumplió con todas nuestras expectativas, ganándose 5 merecidas estrellas.
Paco Nieto

martes, 27 de junio de 2017

Excursión X108: Cerro del Puerco y El Cojón de Pacheco

FICHA TÉCNICA
Inicio: Pradera de Navalhorno
Final: 
Pradera de Navalhorno
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  16,4 Km
Desnivel [+]: 730 m
Desnivel [--]: 730 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 6

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Con el aliciente de recorrer los siempre placenteros bosques de Valsaín, iniciamos esta ruta en la Pradera de Navalhorno, además el tiempo previsto es el ideal para caminar, fresquito a primera hora pero no exceso.

Enseguida dejamos las calles de esta zona aneja a Valsaín, que tiene su origen en la creación del Real Taller de Aserrío, surgiendo como alojamiento de los dependientes, jornaleros e industriales, en su mayoría procedentes del País Vasco, dedicados a la compra y venta de pinos.

Proseguimos por una senda que en dirección sur pasa junto al Centro Nacional de Educación Ambiental, organismo que promueve la responsabilidad de los ciudadanos en relación con el medio ambiente y dedica sus recursos al servicio de todos aquellos colectivos, públicos y privados, que desarrollan programas y actividades de educación y formación ambiental.

Cerca de él se encuentra una zona de trincheras de la Guerra Civil restauradas que dejamos para otra ocasión.

Seguimos por una senda que se dirigía hacia la Cueva del Monje, cruzando el arroyo del mismo nombre y una acequia, abandonándola poco después para en dirección norte y sin senda que nos guiara ascender entre jaras y matorral hacia el Cerro del Puerco, deteniéndonos en un canchal rodeado de majestuosos robles melojos, centenarios pinos albares, bellos fresnos y con unas increíbles vistas a Siete Picos, la Mujer Muerta, Montón de Trigo y Peñalara.

Este cerro fue el escenario de la conocida como ofensiva de Segovia, una operación militar que el Ejército republicano realizó entre el 30 de mayo y el 4 de junio de 1937, en el Frente del Centro. Es sobrecogedor recorrer lo que fue el escenario de la contienda en la que unos 3.000 hombres dejaron su vida. El serpenteante laberinto de parapetos y nidos de ametralladoras, parcialmente ocultos por las zarzas que tratan de ocultar su historia, nos hacen pensar en lo duro que tuvieron que ser los interminables inviernos en estas condiciones.

Descendimos en dirección sureste hasta alcanzar la Cueva del Monje, de la que según cuenta la leyenda, el hidalgo Segura, anhelaba la eterna juventud y riquezas sin fin. A oídos del diablo llegaron sus plegarias y acordó con el hacendado satisfacer sus deseos a cambio de su alma. Temeroso de su pacto y reconociendo su debilidad, Segura comenzó su huida hacia las montañas y encontró refugio en una construcción megalítica donde inició su vida como eremita.

El diablo encontró el lugar y reclamó su pago, pero en una última y desesperada plegaria, el hidalgo consiguió la protección divina. Satanás huyó del lugar, perdiendo algunos de sus dientes, ahora en forma de piedras que adornan la pradera junto a esta Cueva del Monje. Segura salvó su alma del diablo, pero quedó atrapada en este bello lugar.

Tras reponer fuerzas bajo un cerezo, o eso parecía, reanudamos de nuevo la marcha, en dirección sur, cruzando el arroyo Peñalara por unos tablones de madera, ascendiendo, con fuerte pendiente, por un sendero arropado entre esbeltos pinos albares, hasta alcanzar una pista asfaltada que por el Prado Redondillo, en agradable paseo nos fue acercando a Peñas Lisas.

Allí abandonamos la cómoda pista para desviarnos a la izquierda en busca de otro de los objetivos de la ruta, una enorme roca conocida como el Cojón de Pacheco, que se encuentra abrigado en lo más intrincado del pinar, se diría que oculto a miradas indiscretas.

Era el tal Pacheco un presuntuoso que se le iba la vida en presumir de su inagotable capacidad con la que se le pusiera a tiro. Se hizo tal campaña, que sus vecinos decidieron bautizar al cancho más grande de la comarca con el nombre de su hombría.

Tras las inevitables fotos, y preguntándonos qué hubiera hecho el tal Pacheco con dos torillos como éste, iniciamos el descenso, siguiendo los hitos de la senda que en dirección noroeste, con bastante inclinación, y rodeada de abundantes acebos, nos llevó a la carretera CL-601, la de la Granja, pasando previamente por un importante descargadero de madera denominado Vado Zarzón.

Cruzamos la carretera y, a la derecha descendimos en dirección al río Eresma, que sorprendentemente llevaba poca agua, por su orilla derecha le acompañamos en su alegre murmullo hasta la zona recreativa de los Asientos, y poco más adelante, la graciosa fuente de Máximo, en la que bebimos su fresquita agua.

Continuamos el descenso, alcanzando enseguida el Puente de Peñalara.

Al poco, tras cruzar el puente de madera que salva el arroyo de Peñalara, el acueducto del puente de los Canales, construido para llevar el agua al Palacio de Valsaín, tristemente en ruinas desde el incendio que sufrió el 22 de octubre de 1682.

Ya solo quedaba continuar un poco más hasta alcanzar la Pradera de Navalhorno y acabar la ruta en el bar del mismo nombre, donde con unas cervezas celebramos la finalización de tan agradable excursión, repleta de historia y leyendas, a la que otorgo 4 estrellas.
Paco Nieto