domingo, 22 de marzo de 2026

Excursión X560: Las Tres Cimas de la Sierra de Crevillente

FICHA TÉCNICA

Inicio: Ermita de San Cayetano. Crevillente
Final: Ermita de San Cayetano. Crevillente
Tiempo: x a x horas
Distancia: xx Km
Desnivel [+]: xxx m
Desnivel [--]: xxx m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable:
Valoración: 5
Participantes: 22

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta



TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Más de una vez, viajando hacia Murcia por la A-7, me ha sorprendido la imponente silueta de la Sierra de Crevillente, al mirar a la derecha al pasar cerca de esta población. Por eso me hacía ilusión recorrerla.

Está situada en un entorno de llanura, luce como un auténtico estandarte y se alza sobre la planicie atrayendo miradas tanto por sus dimensiones como por sus formas y colores, al estar compuesta principalmente por materiales calcáreos de las edades jurásica, cretácica y miocena, con importantes formaciones rocosas, crestas y barrancos, resultado de procesos geológicos y erosivos que han modelado la sierra a lo largo del tiempo.

Ejerce de frontera natural entre las comarcas del Bajo Vinalopó (a la que pertenece Crevillente) y la Vega Baja del Segura, al sur de la sierra, y el Medio Vinalopó, en la ladera norte o de umbría de la sierra.

Quedamos en el Área Recreativa Parque de Montaña San Cayetano, muy cerca de la Ermita de San Cayetano, a la que se llega andando porque la carretera está cortada al tráfico un poco antes, acabando en dos aparcamientos no demasiado grandes.

Se accede por el Camino del Canal (no hacer caso a las señales de prohibido, sólo personal del canal) y tras cruzarlo, a la altura del Club de Tenis Crevillente, se sigue una pista asfaltada que después pasa a ser de tierra, aunque con bastantes baches en su tramo final.

Nuestro objetivo es realizar un recorrido de los más completos y atractivos por el cordal principal de esta bella sierra, ascendiendo, por este orden, a La Vella (838 m), punto más alto de la Sierra de Crevillente, el Alto de Sant Juri (812 m) y el San Cayetano (818 m), popularmente conocido como Picacho (o Picatxo),

Cuando llegamos todos, con el aparcamiento a rebosar, iniciamos la ruta dirigiéndonos a un mirador desde el que se tienen unas bonitas vistas de la Ermita de San Cayetano y su entorno.

Descendimos por unas escaleras que acaban en un puente colgante que da acceso al área recreativa, en la que abundan las mesas y bancos de madera, también dispone de un refugio, servicios y fuentes.

La ermita data de finales del siglo XVII y es considerada una de las más antiguas de la localidad. Tuvo una historia azarosa, en la que fue derruida por dos veces y vuelta a construir, la última restauración es de primeros del 2009. Aquí interesante información de ella.

No pudimos contemplarla por dentro porque estaba cerrada. Al pie de ella sale una bonita senda, entre pinos, que asciende paralela al Barranco de San Cayetano, también llamado Els Anouers, por la que continuamos. Hasta la cima de La Vella nos esperan 430 metros de desnivel en 4,3 Km.

El sendero asciende en este primer tramo con poca pendiente entre pinos, pasa por una zona de roca escalonada y zigzaguea adaptándose a los arroyuelos que desembocan en el barranco.

Ignoramos un desvío que sale a la derecha y otro más adelante a la izquierda, hasta dar con una pista que seguimos a la izquierda (PR-CV 110), es la carretera sin asfaltar de Catí.

La pista es ancha y casi plana, lo que nos viene bien tras el esfuerzo de la subida. De frente tenemos el cerro de Sant Juri y, detrás de él, asoma la punta del Picacho.

Al alcanzar el Collado de Sant Juri, surge la posibilidad de subir al cima de La Vella por la cómoda carretera de servicio de las antenas, en unos 3,2 Km, o por un sendero que sigue la cresta, mucho más corto, de 1,2 Km, y con mejores vistas.

Aconsejados por Javi, gran conocedor de la zona, todos preferimos la segunda opción, a sabiendas que el ahorro de distancia se pagaría con una mayor pendiente y menos comodidad, pero compensándolo con creces las impresionantes panorámicas que la cuerda ofrece.

Cada vez más cerca La Vella, a lo lejos las Sierras de Callosa y Orihuela.

Cada cual a su ritmo fue subiendo por el cordal, que pasa por una zona de rocas, tras la cual se modera la pendiente en un colladito y finalmente asciende a la cumbre, coronada por un vértice geodésico y una torre con gran cantidad de antenas.

Aquí paramos a tomar el tentempié de media mañana mientras algunos subíamos al pedestal de tres círculos escalonados en el que se eleva el vértice geodésico.

Este es un punto habitual de encuentro de ciclista, que suben por la carretera y por eso había unos cuantos.

También hay un monolito coronado con la rosa de los vientos y varias inscripciones alrededor. Desde el vértice geodésico hice un vídeo de 360º de todo lo que se divisa desde este inigualable mirador.

Es una excelente atalaya sobre el Bajo Vinalopó y parte de la Vega Baja. Al sureste queda el embalse de Crevillente y el Parque Natural del Hondo. Hacia el sur se ven las sierras de Callosa y Orihuela, por el noroeste la sierra del Algaiat y al este el mar.

En días despejados incluso se alcanza a ver la Sierra de Cartagena y las islas del mar Menor.

Tras el descanso, seguimos por la carretera de las antenas (PR-CV 279), en descenso, por la que subían, despacio, o bajaban, a toda velocidad, los ciclistas.

La carretera da una cerrada curva, de donde parte un sendero que se dirige al Puntal de Matamoros (GR-330), que dejamos para otra ocasión.

A unos 300 metros abandonamos la carretera y el GR, para continuar por el PR-CV 270, que continua por la derecha, en dirección a la Casa de Catí, más conocida como Casa del Tío Mariano, a la que llegamos en leve descenso por un bonito sendero que combina pinares con bancales de almendros. Son varias casas, de robusta edificación pegadas al camino, aunque la mitad están sin tejado. Frente a la casa también se encuentra una casa-cueva que está en uso.

Pasada la casa, el sendero pasa a ser camino ancho de tierra que enlaza con el PR-CV 278, que se dirige a otra cas conocida como El Coronel, rodeada por una alambrada y chumberas y custodiada por un manso perro, que echado a la sombra, ni se inmutó a nuestro paso.

Desde aquí iniciamos la subida al Sant Juri, son 220 metros de desnivel en 1,4 Km de recorrido.

El estrecho sendero asciende entre pinos, pasa junto a una pequeña cueva donde seguramente se resguardaba el ganado y da un par de curvas para minimizar la pendiente.

Ignoramos un sendero que sale a la izquierda, que baja al Collado de Sant Juri, y en el siguiente cruce, dejamos el PR-CV 278, que va hacia el Picatxo, sin pasar por la cima del Sant Juri, y seguimos rectos por el PR-CV 110.3 que nos lleva a lo alto de la segunda cumbre de la ruta.

El Sant Juri ofrece unas vistas panorámicas espectaculares de lo recorrido hasta el momento y de lo que nos queda por recorrer. No tiene vértice geodésico, pero sí un montículo de piedras bastante grande, desde el que tomo un vídeo de todo el entorno.

Tras la breve pausa, continuamos por el cordal, ahora en descenso por el lado contrario al de subida.

El descarnado sendero se adentra al poco en un pinar, donde se vuelve más amable, alcanza un collado e inicia una tímida subida hasta el cruce donde comienza la subida al Picatxo.

Aquí unos pocos prefirieron ahorrarse esta cima, el resto ascendimos por el PR-CV 110.3 los 100 escasos metros de desnivel y 600 metros de recorrido hasta la rocosa cumbre.

El sendero discurre por un bosque de pinos, pasa por un pequeño collado, donde en Navidades instalan un Belén y solo al final deja de estar bajo sombra, a pocos metros de alcanzar la calcárea cumbre, que tiene una cresta estrecha que, salvando las distancias, me recordó al Paso de Mahoma del Aneto.

Nuevas vistas espectaculares y nuevo vídeo de las panorámicas que desde aquí se disfrutan.

Como hacia un poco de viento más bien fresco, decidimos bajar al encuentro con nuestros compañeros y tomar en el cruce los bocadillos todos juntos.

Antes de abandonar la cumbre, me acerqué a contemplar el curioso arco rocoso que la naturaleza ha creado bajo la cima, sin duda, gracias a un desprendimiento que le dio esa singular forma.

A la que descendíamos, Javi me llevó a conocer el aljibe en el que hace muchos llegó a beber, está tapado por una trampilla de hierro, me cuenta que en su interior había un cubo atado a una cadena para poder sacar el agua.

La cadena estaba, pero no el cubo ni el agua. Tiene una profundidad de unos tres metros de profundidad.

Tras el descanso, iniciamos la bajada a la ermita, por el empinado sendero PR-CV 110, que en unos 2 Km desciende 400 metros, aunque lo peor no es tamaño desnivel, si no que, sobre todo el primer tramo, tiene mucha piedra suelta, por lo que hay que extremar las precauciones.

Con todo, nada puede impedir que un mal paso o un resbalón, aquí o en cualquier otro lugar, nos haga caer y lesionarnos.

Es lo que le ocurrió a una compañera apenas iniciado el descenso, con el desagradable resultado de rotura de peroné. Tuve que llamar al 112 porque no podía apoyar el pie.

Nos sorprendió loa rapidez del Servicio de Bomberos del 112, que en menos de 20 minutos se acercó con un helicóptero del que bajaron por un cable dos socorristas, inmovilizaron la pierna y la subieron en brazos hasta el cielo para llevarla al hospital de San Juan.

Los dos que nos quedamos a acompañarla descendimos al encuentro del resto de compañeros, que nos esperaban en las inmediaciones del Área Recreativa de San Cayetano, donde también había acudido la Guardia Civil por si necesitábamos ayuda. Un 10 para ellos y los bomberos del 112.

Le otorgo un 5 a esta ruta que ofrece estupendas vistas.
Paco Nieto




lunes, 16 de marzo de 2026

Excursión X559: El Dinosaurio y embalse de la Maliciosa desde la Barranca

FICHA TÉCNICA

Inicio: La Barranca
Final: La Barranca
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 9 Km
Desnivel [+]: 574 m
Desnivel [--]: 574 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Después de pedirle a Paco Nieto que convocara ruta aunque él no estuviera y temerme que iba a estar sola, ¡¡¡sorpresa!!! nos apuntamos 7, ¡genial!. En esta ruta vamos a subir a volvernos a encontrar con el Dinosaurio de La Maliciosa, que hace mucho que no le vemos. 

Como atractivo adicional de la ruta, durante el recorrido veremos muchas formaciones rocosas peculiares, algunas con nombre y otras que quedan a la imaginación de cada uno. También veremos varios embalses, y la imponente Maliciosa nos acompañará gran parte del recorrido.

Iniciamos la ruta desde el aparcamiento de La Barranca, donde nos reunimos a las 10h los siete. Nos dirigimos al acceso del embalse del Pueblo de Navacerrada por una puerta metálica. El embalse estaba rebosando gran cantidad de agua, que caía con estruendo por la parte central de la presa.

Salimos del muro del embalse por la puerta del otro extremo y tomamos la senda que sale por nuestra derecha tan solo cruzar dicha puerta. Empezamos el recorrido por una cómoda senda, un poco cerrada en alguna ocasión, pero bastante reconocible.

Vadeamos un pequeño arroyo y pronto nos encontramos con la primera formación rocosa singular, llamada El Perro, por su parecido a un perro pachón.

Seguimos por una senda entre jaras y escobas, que nos lleva a la parte baja de El Dromedario, por clara alusión de su forma con este animal,  y lo rodeamos hasta acceder a su parte alta. Encaramada entre las rocas había una cabra atenta a nuestros movimientos.

Continuamos ascendiendo y nos encontramos con un cruce de sendas y lo que a mi me parecía un Dragón durmiendo, a poco de alcanzar la Cuerda de los Almorchones.

Quisimos cruzar la cuerda por un sitio lleno de jaras y matorral, pero fue imposible y nos volvimos para seguir la senda que desciende al fondo del barranco del arroyo Peña Jardinera, que cruzamos para continuar hacia la izquierda, por la senda que sube a La Maliciosa.

Abandonamos esta senda tras unos 300 metros, en una intersección a la derecha, señalizada por dos grandes hitos. Continuamos por un sendero muy reconocible con fuerte pendiente, rodeado de vegetación y magníficas vistas.

Superamos en su parte final una zona rocosa, que nos obliga a pequeñas trepadas, que nos llevan a los pies del Dinosaurio, un prodigio de la caprichosa naturaleza que ha moldeado con destreza y sin faltarle un detalle esta impresionante formación rocosa muy reconocible con forma de Tiranosaurio Rex. Nos hicimos un montón de fotos con este fondo tan espectacular.

Continuamos descendiendo por el Cordal de Los Asientos. A cada paso nos encontramos más rocas con formas curiosas según la imaginación de cada uno, como un Caracol, unas Torres, una Maza y el famoso Tiburón, que a punto estuvo de engullir a Jorge M.

Terminando el cordal y en un collado, antes de alcanzar el Pico Jarator, nos desviamos a la derecha siguiendo una senda en bajada, rodeados de jaras, hasta llegar a la puerta de acceso al embalse de La Maliciosa.

Contemplamos el embalse, que estaba lleno, como nunca lo había visto y nos dirigimos al Collado de Majaespino, continuando por la pista que desciende paralela al arroyo de la Peña Jardinera, que es el que, aguas arriba, abastece al Embalse de la Maliciosa.

Unos metros más adelante y a la izquierda del camino, nos encontramos con la fuente de la Beceilla, de la que manaba un buen chorro de agua.

Llegamos al cruce con el río Navacerrada, que cruzamos por un puente y giramos a la derecha para subir por la pista del Camino de los Almorchones, con estupendas vistas de la Bola del Mundo aún con nieve, y que nos llevó de nuevo al aparcamiento de La Barranca, donde teníamos los coches.

Ruta fácil, con la única pequeña dificultad de las trepadas antes del Dinosaurio, pero que son muy poca cosa en comparación con lo que disfrutamos de todo el recorrido.

Terminamos comiendo en Navacerrada, en el restaurante El Segoviano, donde Carlos R nos invitó a las cervezas y los vinitos, muchas gracias amigo.

Por todo lo vivido, a esta ruta le otorgo 4 estrellas.
Pepa Santos

lunes, 9 de marzo de 2026

Excursión X558: Parque de la Cabilda, Monte Ejido y Dehesas de Hoyo de Manzanares

FICHA TÉCNICA
Inicio: Hoyo de Manzanares
Final: Hoyo de Manzanares
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14,2 Km
Desnivel [+]: 137 m
Desnivel [--]: 137 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable:
Valoración: 4
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Quedamos en Hoyo de Manzanares con la intención de recorrer el Parque y Yacimiento Arqueológico de la Cabilda y después la ribera del arroyo de Manina. El cielo estaba muy nublado y había amenaza de lluvia.

Salimos de la cuadrangular y amplia Plaza Mayor, frete a la que fue su iglesia, hoy reconvertida en el Teatro Las Cigüeñas.

Cruzamos la plaza, que estaba en obras, hasta salir por detrás, donde se encuentra la fuente del Caño, que fue construida en 1845 íntegramente en granito, se compone de un pilón de planta oval, ejecutado con excepcionales piezas de gran porte, que recoge el agua, y en el centro una columna cuadrangular rematada por un piramidión, que se eleva hasta casi los dos metros de altura. De esta columna surgen dos caños de bronce en los lados más estrechos del pilón.

Continuamos en dirección al camino de Manzanares, dejando el polideportivo a nuestra izquierda, pasamos junto a un parque con zona de juegos para niños y, más arriba, junto a la entrada de La Colonia Vindel, una zona residencial de veraneo proyectada, a mediados de los años 40 por Marcelo Usera, caracterizada por chalets construidos con granito y ladrillo.

Seguimos hacia el Instituto Francisco Ayala, y al rebasarlo, giramos a la derecha para adentrarnos en el Parque de la Cabilda, por el que paseamos, primero yendo a ver un un alcornoque seco, a la izquierda, y después, a la derecha, el Yacimiento arqueológico de La Cabilda.

En los años 90 del siglo XX se descubrió este yacimiento y en el año 2005 se iniciaron los primeros trabajos en la zona con motivo de la ampliación del cementerio.

En consecuencia, se anunció el descubrimiento de restos arqueológicos correspondientes a una necrópolis visigoda y una serie de restos tardorromanos, con lo que los orígenes del poblamiento en la zona se remontarían desde la Edad Antigua, siglo VII, hasta la Edad Media, siglo XIII, entre seis y siete siglos anterior a lo que se pensaba.

Elementos significativos son veintitrés construcciones, una piedra de molino, un lingote de hierro, varias fusayolas, dos tumbas trabajadas en un bolo granítico (este sin datación por falta de contexto), cerámica, un pendiente de aleación de plata y cobre, un chatón de anillo con una inscripción en latín y un ponderal.

Desde el año 2014 se realiza de forma anual una excavación arqueológica abierta al público.

En ella se ofrece la posibilidad de participar como voluntario en la misma a todo aquél que esté interesado, se realizan también visitas guiadas, jornadas de puertas abiertas, conferencias, exposiciones y talleres permitiendo la participación activa de la sociedad en el conocimiento, conservación y protección del patrimonio histórico y natural.

Continuamos por el área recreativa anexa, donde hay una fuente, columpios y mesas, con la intención de salir a la zona conocida como El Hórreo, pero un muro con alambrada cerca todo el área, por lo que tuvimos que salir por la parte norte del parque, donde se encuentra la urbanización de Navagrande, donde contemplamos la fantasmagórica construcción inacabada que se encuentra al oeste de la misma.

Al otro lado de una alambrada, se nos acercó una manada de jabalíes esperando que les diésemos algo de comer, Se ve que están habituados a que los vecinos les lleven comida, porque no es la primera vez que los veo ahí.

En esta ocasión nos regalaron una tierna imagen de una jabalí amamantado a dos pequeños jabatos.

Tras recorrer unos 500 metros de pista de tierra, llegamos a la cantera granito rosa Juan Señora, ya abandonada, que se ha convertido en un pequeño estanque de agua en el que se reflejan las rocas de su entorno.

Es uno de los numerosos testimonios del importante pasado cantero de este municipio.

A su lado, se extiende una alargada cantera en forma de raja, de unos 400 metros de longitud, que nos acercamos a conocer, aprovechando un roto en la valla que la rodea. Ahora está inundada de agua en su mayor parte. 

Tras rodearla, recorrimos un buen tramo del Monte Ejido, el mayor de los montes públicos hoyenses, con 167,07 hectáreas, de las cuales 159,60 son públicas. 

Está cubierto de enebros, encinas y algún que otro alcornoque entre la vegetación. Pasamos junto a la tapia de la Academia del Arma de Ingenieros.

Fue inaugurada en 1948 y ocupa una superficie aproximada de 84 hectáreas. Limita al norte y al este con el campo de tiro y maniobras de El Palancar.

Junto a unas rocas de la zona de El Hórreo paramos a tomar el aperitivo de media mañana, un poco antes de lo habitual.

Tras el descanso echamos a andar de nuevo justo en el momento que una ligera llovizna nos obligó a sacar paraguas y ropa impermeable por un breve tiempo.

Cruzamos la carretera M-619, que va a Colmenar Viejo, y por una senda ascendimos al Cerro Camorrillo, giramos a la izquierda para seguir por una preciosa senda que desciende junto a un muro lleno de musgo y rodeada de encinas hasta dar con Cordel de Cerrastillero, donde giramos a la derecha, justo donde nace el arroyo de Valgrande. Antes se podía seguir sin girar, pero ahora una valla lo impide.

Continuamos hacia la izquierda, paralelos al incipiente arroyo. La idea inicial era seguir desde aquí rectos en busca del arroyo de Manina, pero el tiempo empleado en recorrer el Monte Ejido hizo que fuera imposible acometer este tramo si queríamos llegar puntuales al restaurante donde habíamos reservado. Por ello, nos desviamos a la derecha, por un estrecho sendero que sube a una loma en la que había muchas madrigueras de conejos.

Desde aquí descendimos al encuentro de una pista, pasando junto a una pequeña lagunilla en Cerro Plata, que conecta con la pista de los Campamentos a Las Colinas.

Un poco más adelante, nos topamos con un nutrido rebaño de cabras, dirigidas por un pastor y su perro. Nos dijo que había unas 600.

Algunas tenían tan grandes las tetas que les llegaban al suelo y caminaban con dificultad, otras estaban preñadas y la mayoría eran jóvenes y muy ágiles, se subían con facilidad a las rocas cercanas a la pista.

Más adelante me desvié a la izquierda para fotografiar el pilón de Navalvillar, que estaba a rebosar. La pista llega a la Casa de Navalvillar, cruza el arroyo Valdelasviñas y, en ligero ascenso, pasa junto a la Casa Mina Vallelaza y gira a la derecha.

Continuamos el ascenso por la pista, hasta dejarla al alcanzar un colladito, siguiendo por una senda que sale a la izquierda. Pasamos junto al Cerro de Trofa y continuamos por el Camino del Prado, que estaba algo encharcado, hasta llegar al puente Molineros. Construido con alargados bloques de granito, salva un arroyuelo que llevaba más agua de lo habitual.

Continuamos por la Calle Madrid y la carretera de Torrelodones (M-608) hasta el restaurante El Cerrillo, donde degustamos un estupendo menú, dando así por terminada esta bonita ruta, que bien merece 4 estrellas.
Paco Nieto