Inicio: Rojales
Final: Rojales
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 27,5 Km
Desnivel [+]: 192 m
Desnivel [--]: 192 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 200+8
MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
TRACK
RESUMEN
A sugerencia de Fran y luego de nuestros amigos de la zona, decidimos participar en la XIII Vuelta a Rojales, una ruta de senderismo no competitiva de aproximadamente 30 km por algunos de los parajes más destacados de este pueblo del sur de Alicante.
La ruta comenzó en el aparcamiento del recinto ferial de Rojales, un lugar vibrante donde nos reunimos más de 200 participantes y entusiastas para iniciar la Vuelta. Se habían inscrito unos 400, pero el pronóstico de lluvia durante el día de hoy, hizo que muchos no se presentasen.
El ayuntamiento había levantado una carpa y varias zonas de puestos para cuando finalizase el evento, que en todo momento contó con la asistencia de la Policía Local, Protección Civil y Guardia Civil. Un guía con un banderín amarillo iba en cabeza, abriendo camino. También nos acompañaba el alcalde de Rojales.
Desde el aparcamiento, nos adentramos en el Corredor Verde del Río Segura, un paisaje en recuperación, con el río como protagonista.
Pasamos junto a una pasarela y poco antes de llegar a la siguiente, nos desviamos a la derecha, siguiendo un sendero que nos llevó, en suave pendiente, a las proximidades de Cabezo Soler, un cerrillo de solo 93 metros de altura, rodeado de matorral, al que bordeamos.
Una ligera llovizna hizo acto de presencia, obligándonos a desplegar las prendas de agua y paraguas durante un rato.
Descendimos hacia El Pallaret, iniciando desde allí otra subidita hasta alcanzar el Parque El Recorral, envueltos en los colores cálidos de sus cinco lagunas y las aves que allí habitan.
Cuenta con un área recreativa con barbacoas y un gran merendero con mesas por varios lugares del parque.
Los jardines con sus estanques son preciosos y hay esculturas de madera a lo largo del mismo. Es un espacio de ocio y recreación. Aquí un bonito vídeo del Parque.
Desde allí, subimos un poco más hasta un pequeño aljibe, escondido entre la urbanización Los Pepín, que destaca por sus villas y chalets con vistas a las lagunas de Torrevieja y su proximidad al campo de golf La Marquesa.
Cruzamos la CV-895 y enseguida nos desviamos a la izquierda, por el Camino de las Huertas, pasamos junto a una alargada balsa de riego, y entre plantaciones de limones cruzamos El Raso Pequeño, un rincón de campos de frutales que nos recibió con su tranquilidad y colorido primaveral de flores silvestres y aromático perfume de azahar.
Desde allí, nos acercamos entre cañizares, a la laguna de La Mata, disfrutando del ambiente húmedo y las aves acuáticas que en ella anidan.
Aligeramos el paso para evitar a los mosquitos, que al ver tanta gente no sabían a quién picar primero.
Volvimos a pasar por la CV-895, por la que continuamos unos 500 metros, con el tráfico cortado por la Policía Local y la Guardia Civil, entrando luego en la Urbanización Doña Pepa.
Aquí nos esperaba el primer avituallamiento: fruta fresca, agua y un ambiente relajado bajo la sombra de los árboles. Todo muy bien organizado.
Después del descanso, continuamos por la avenida de Ciudad Real y la avenida de Alcoy, bordeando la amplia urbanización de Ciudad Quesada, llena de chalés.
Tras una rotonda, tomamos la CV-509, que al poco abandonamos hacia la izquierda, adentrándonos en los límites de la Urbanización Monte Azul, un lugar que nos regaló vistas maravillosas del cielo plomizo reflejado en otra balsa de riego.
Cruzamos la CV-940, que estaba en obras por la construcción de una rotonda, y pasamos bajo la AP-7 por un túnel.
Anduvimos unos 600 metros paralelos a la autopista y nos desviamos a la izquierda, siguiendo un sendero marcado como PR-CV 442, llegamos a Hoyo del Serrano, rodeados de pinos y una paz especial, donde hicimos el segundo avituallamiento.
Descansamos sentados en el suelo, saboreamos la fruta, y seguimos ascendiendo hasta La Julianita. De nuevo una fina llovizna nos hizo sacar las prendas de agua y paraguas.
Pasamos junto a tres balsas de riego y descendimos hasta cruzar la CV-920, guiados siempre por una señalización impecable y la vigilancia de la Policía Local, que nos cuidó en cada cruce.
Poco a poco, nos adentramos en el Corredor Verde del Río Segura, un paseo construido entre altos muros para prevenir las inundaciones, que ahora es un refugio verde.
Cruzamos una vez más bajo la AP-7, en el término de Las Heredades y, ya sin lluvia, llegamos al mirador del Molino, entre Formentera del Segura y Benijófar, donde una noria aún extrae agua del Segura.
Pasamos junto a varias pasarelas sobre el río, disfrutando del paisaje, hasta llegar al histórico puente de Carlos III, con su azud y molino, envueltos en una atmósfera especial que solo da el paso del tiempo.
Se concluyó el 23 de octubre de 1790. Tiene de 24,5 metros de largo por 7 metros de ancho y tres ojos.
Rojales fue un barrio de Guardamar hasta la segunda mitad del siglo XVIII, en que obtuvo el privilegio de Villa.
Para comunicar los dos barrios del pueblo, separados por el río Segura, los vecinos construyeron un puente “de palo y broza”, en 1725, que fue arrasado por una avenida de agua en 1733. Volvió a rehacerse, pero no duró mucho tiempo, ya que se destrozó en una nueva riada en 1750. El actual fue por empeño de los vecinos, al obtener Rojales el título de Villa.
Al poco, completamos la ruta, regresando al recinto ferial, donde nos aguardaban cervezas frescas, refrescos, montados de chorizo, morcilla y panceta recién salidos de la humeante barbacoa y un ambiente festivo.
La jornada culminó en casa de Ángeles, donde nos invitó a pizzas, dulces y animadas charlas. De vuelta al aparcamiento, pasamos junto a la curiosa Casa Museo de las Conchas, que bien se merece una visita.
Así, entre amigos y paisajes, cerramos un día lleno de calidez, complicidad y recuerdos imborrables a la que le otorgo 5 estrellas.
Paco Nieto




















No hay comentarios:
Publicar un comentario