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lunes, 3 de abril de 2023

Excursión X403: La Peñota desde el Alto del León

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León. Guadarrama
Final: Alto del León. Guadarrama
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 13,7 Km
Desnivel [+]: 743 m
Desnivel [--]: 743 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Es la Peñota una de mis cimas favoritas, al entretenido recorrido para llegar a ella y ascender a su triple cresta, se une las maravillosas vistas que de desde ella se tiene de toda la Sierra de Guadarrama, en un panorámico abanico, mires donde mires.

Y para disfrutar de sus alicientes, quedamos en el aparcamiento del restaurante del Alto del León, donde un café previo al inicio de la marcha nos templó la fresca mañana.

Echamos a andar, cruzamos con cuidado la carretera, con intención de seguir el GR-10 en dirección a la Peñota, pero a sugerencia de Carlos R, doblamos a la derecha para seguir un bonito sendero que bordea el Cerro de la Sevillana, por el que nunca había ido.

Una charca, en sus comienzos, me permitió sacar con la cámara un bonito reflejo para mi colección. Al llegar al collado de la Sevillana, en lugar de seguir por la cresta y el GR-10, continuamos por la Senda del Arcipreste de Hita, que en ligero y agradable descenso, se dirige hacia el nacimiento del río Gudillos.

Al llegar a las ruinas de lo que fue una casa, dejamos la senda, desviándonos a la derecha. Pasamos junto a una fuente con bañera e iniciamos el ascenso hacia la Peñota. Atravesamos la Majada del Pericón en agradable paseo, entre pinos y arbustos.

Pasamos una portilla, cruzamos un cortafuegos, para continuar por la umbría de un denso pinar hasta alcanzar la fuente del Mostajo, que nos costó un poco encontrar.

Giramos a la derecha y ascendimos al collado del Mostajo, que estaba lleno de florecillas amarillas anunciando la primavera. Aquí, dejamos a nuestro miembro más veterano, que prefirió ahorrarse la subida, emprendiendo el regreso por la cresta.

El resto, sin tregua, comenzamos a subir los pocos más de 60 metros que nos separaban del Cerro Mostajo, siguiendo una pista ancha.

Alcanzada su mocha cima, contemplamos el desafiante el amasijo de rocas que forman La Peñota, que desde aquí se perciben como un reto imposible de alcanzar, por lo impresionante de su altura y su afilada silueta.

Descendimos en suave pendiente al collado de Gibraltar, desde el que nos separaban 225 metros de altura para alcanzar el objetivo. El día despejado, sin una sola nube y la buena temperatura invitaban a acometer con optimismo el tramo más empinado de la ruta, pero también el más entretenido.

Animosos, enfilamos la empinada cuesta siguiendo las marcas rojas y blancas del GR-10 por la que sin duda fue la parte más bonita del recorrido, una sucesión de pasos bajo las ramas, con un par de fortines medio camuflados junto al sendero.

A 500 metros de la cumbre, la senda gira a la derecha, cruza el muro lindero y bordea unos afilados riscos por su cara este.

Pasamos junto a una roca que asemeja tener un pico de pájaro, antes de subir por un callejón que parece vigilar la silueta de una cara.

Cruzamos la zona más complicada de la ruta, en la que hay un paso un poco expuesto y alguna trepada entre rocas, nada peligroso cuando está seco, pero que con nieve o hielo se puede volver muy arriesgado el intentar cruzarlo, porque un resbalón supone una caída de unas decenas de metros.

Salvado el precipicio, alcanzamos el primer pico de los tres que tiene La Peñota, situado a 1.878 metros de altura.

Cruzamos de nuevo el muro para seguir ahora por la vertiente segoviana y alcanzar por fin el callejón que separa las dos puntas gemelas de la cima principal y el vértice geodésico del pico más alto de la Peñota, situado a 1.944 metros y al que también se le conoce como Pico Carpentier, en honor a Alejandro Carpentier, naturalista español que vivió a finales del siglo XIX.

La panorámica desde la cumbre no podía ser más sublime, su cima constituye uno de los mejores miradores de la sierra, desde la que se ve gran parte de la llanura madrileña y segoviana, abarcando casi la totalidad de la sierra de Guadarrama: desde los Montes del Escorial, al Oeste, hasta el lejano Peñalara, pasando por la muralla que conforman la Sierra de Hontanares y la Mujer Muerta; al otro lado del verde valle del río Moros, Montón de Trigo, Siete Picos y La Maliciosa, al Este. El cielo a nuestro alcance.

A los pies del vértice geodésico nos tomamos el tentempié, disfrutando de las magníficas panorámicas de la cumbre y los riscos cercanos, que parecían milhojas apiladas, o libros puestos unos encima de otros, fruto de las inconmensurables presiones geotérmicas que dieron origen a estos riscos y de la erosión posterior que siguen modelando su aspecto.

Desistimos acercarnos al siguiente pico, situado a 1.936 metros, que sin vértice geodésico, no ofrece mayor atractivo que el de las vistas que ya disfrutamos desde aquí.

Hechas las fotos de rigor, iniciamos el camino de regreso volviendo sobre nuestros pasos. Al llegar al primer pico, giramos a la izquierda y descendimos hasta el collado del Mostajo.

En suave pendiente, desde el collado, ascendimos con un largo muro de piedras a nuestra izquierda, pasamos junto a los restos de un fortín de la Guerra Civil, hasta alcanzar la cumbre de la Peña del Cuervo, la tercera antes de llegar al puerto.

Con unas soberbias panorámicas descendimos hacia el collado de Matalafuente, al que llegamos tras pasar cerca de los restos de otros dos fortines, continuamos hasta alcanzar la cumbre del Cerro de Matalafuente, siguiendo una alambrada de postes de madera, que unas veces nos quedaba a la izquierda y otras a la derecha, según estuviésemos pisado tierras de Segovia o de Madrid, un par de fortines, también a nuestra derecha, jalonan el recorrido.

Girando a la derecha, descendimos hacia el collado del Arcipreste de Hita. De frente, la inconfundible silueta del Monumento al Arcipreste y, más a lo lejos, las cumbres recortadas de Cabeza Líjar y Cueva Valiente, a nuestra derecha la inconfundible silueta de la Mujer Muerta. Y a nuestras espaldas, la tres veces picuda Peñota. Parapetos en piedra y un búnker de nido de ametralladoras son testigos de lo vigilado y estratégico que eran estas posiciones.

Con poco esfuerzo, ascendimos a la Peña del Arcipreste de Hita, donde se encuentra un mirador con su nombre, en el que hay un cartel informativo de lo que se ve desde él.

Enseguida descendimos hasta alcanzar el collado de la Sevillana, donde a la derecha sale la senda del Arcipreste, por donde fuimos al inicio.

Desde el collado, iniciamos el ascenso al cerro de la Sevillana, encontrándonos a nuestro compañero, que tras algún que otro despiste con las sendas, volvía hacia el puerto, poco antes de llegar a un fortín observatorio cubierto de hormigón sobre grandes rocas graníticas que le brindan un camuflaje perfecto.

Allí nos hicimos la foto de grupo, reanudando enseguida la marcha hacia el punto de inicio.

Unos metros más adelante, pasamos bajo el tendido eléctrico de alta tensión que cruza el sendero.

Poco antes de alcanzar el cerro de la Sevillana, contemplamos uno de los muchos vestigios de las defensas que se construyeron durante la la guerra, en esta ladera que fue una de las más activa del frente, se trata de un barracón de mando rectangular blindado con los muros a media altura y sin techo.

Enseguida nos acercamos al Cerro de la Sevillana, la última de las cinco cumbres que recorrimos. Ésta y la de la Peñota son las únicas que tienen vértice geodésico en esta ruta, lo que proporciona siempre una buena excusa para hacer algo de postureo en sus cimas. Solo quedaba descender el GR-10 para alcanzar el punto de inicio de la ruta.

Para celebrar la estupenda mañana nos tomamos unas cervezas en el Alto del León, dando así por finalizada esta excursión, que califico con la máxima nota, un 5.
Paco Nieto

FOTOS

lunes, 14 de noviembre de 2022

Excursión X372: Nacimiento del río Gudillos desde el Alto del León

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: Alto del León
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14 Km
Desnivel [+]: 568 m
Desnivel [--]: 568 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Recorrer la parte segoviana de los alrededores del Alto del León siempre es agradable, en cualquier época del año, pero en otoño lo es aún más. Surgió esta excursión con esa idea y el buscar una ruta donde no nos lloviera y cercana para que la cumpleañera de hoy pudiera estar pronto en casa para celebrarlo con la familia.

Con el día muy nublado, salimos del Alto del León en dirección norte, cruzamos la antigua carretera N-VI, dejando atrás el promontorio donde la estatua de un león de piedra indica el punto más alto del puerto desde que se instaló a instancias de Fernando VI, en el año1749.

Pasado un portón, nos dirigimos hacia el Cerro de la Sevillana, donde me acerqué a su vértice geodésico, situado a tan solo 1.555 metros de altura, junto a las ruinas de lo que fueron fortificaciones y bunkers de la Guerra Civil.

Desde aquí se tenía una bonita panorámica de las nubes escalando la cima de Cabaza Líjar y Cueva Valiente.

Siguiendo el GR-10, enseguida pasamos bajo el tendido de alta tensión, con su chispeante susurro que pone los pelos de punta de pensar los kilovatios que debe llevar.

Superada una bajada entre grandes rocas, alcanzamos el Collado de la Sevillana y a continuación la Peña del Arcipreste de Hita, con su mirador dedicado al autor del Libro de buen amor, Juan Ruiz.

Al llegar al collado que también lleva su nombre, dejamos el GR y el monumento rocoso al Arcipreste, que desde aquí lo tenemos cercano, a nuestra derecha, y descendimos por el sendero que surge a la izquierda, que como no podía ser de otra forma, se llama del Arcipreste.

En bonito y tranquilo paseo bajamos rodeados de pinos, musgo y alguna que otra seta que se intentaba ocultar a nuestra vista, hasta llegar al Cordel de la Campanilla.

Por él seguimos para pronto desviarnos a la izquierda y acercarnos a contemplar lo que queda de la Cerca de Montosa, una extravagante construcción de 1958 que recibió como primer nombre "Albergue Guadarrama", de los arquitectos J.L. Romany y F.J. Saénz de Oiza, con obras emblemáticas por la geografía peninsular. El nombre actual le viene por el arroyo que fluye bordeando su cerca sur.

Fue promovida por la Organización Sindical Española, conocida comúnmente como Sindicato Vertical de los Trabajadores, con la intención de crear una residencia de las “Hermandades del Trabajo”.

Continuamos hacia el nacimiento del río Gudillos, al que llegamos tras vadear el menguado arroyo del Cuervo y las lagunas, también menguadas, que preceden a las surgencias del río, hoy completamente secas.

Tras la foto de grupo junto a la fuente cercana, iniciamos el regreso, siguiendo la margen izquierda del recién nacido río, que sorprendentemente unos metros más abajo, ya llevaba un reguero apreciable de agua.

Al llegar a la cara oeste de la Cerca de Montosa, cambiamos de orilla y siguiendo una pista acompañamos al río que resonaba a nuestra izquierda.

Cruzamos un cortafuegos y rozamos el GR-88, que hace poco recorrimos durante un largo trayecto cuando subimos al Pico Porrejón desde Puebla de la Sierra, que desde aquí parece estar en el infinito.

Vadeamos el río Gudillos por unas piedras y siguiendo una pista que rodea una finca vallada por un muro de piedras, llegamos a un claro, rodeado de otoñales árboles, donde paramos a tomarnos el tentempié de mediodía, endulzados con el brownie que había hecho Teresa, los bombones que había traído Ara por su reciente cumpleaños y los miguelitos que llevaba yo por lo mismo. Tres escorpiones, cuatro con Paqui, en el grupo, ¡ahí es nada!

De nuevo en marcha, cruzamos un par de cortafuegos que remontan la ladera antes de alcanzar el túnel por el que discurre las vías del tren y la autopista A-6.

Por una bonita senda llegamos a túnel que permite al arroyo de la Gasca pasar por debajo de la carretera N-VI. Este paso, con mucha agua se vuelve impracticable, pero lo pasamos sin ninguna dificultad.

Nada más salir del túnel, dejando el arroyo a nuestra derecha, continuamos por una bonita senda la Umbría, en la que abundan las nada autóctonas secuoyas, desde luego una sorprendente curiosidad de la zona.

Con el color ocre de los helechos, el aroma a pino del bosque y el susurro constante del arroyo de la Gasca, llegamos a la pradera donde se cruzan varios caminos. La mitad del grupo se fue por el que ofrece la subida más cómoda y corta al puerto, la de las Hondillas.

La otra mitad, viendo que íbamos bien de tiempo, preferimos machacarnos un poco más subiendo por la senda que se dirige hacia el Cerro Piñonero, al que no llegamos, porque en La Cerca giramos a la izquierda para salir al encuentro del GR-10, por el que descendimos hacia el Alto del León, teniendo mucho cuidado para no resbalar en las escurridizas piedras que el agua ha dejado al descubierto.

En el cruce con la senda de las Hondillas nos reencontramos con nuestros compañeros, haciendo juntos el último tramo, el del Viacrucis, que pasa junto a las instalaciones de la Escuadrillas de Transmisiones nº 3 del Ejército del Aire, que apenas se veían porque la niebla, ausente durante toda la mañana, nos había envuelto de repente.

En el restaurante del Alto del León, con suculentos entrantes, chuletones y ricos postres, con soplado de velas de los tres cumpleañeros incluidos, pusimos el broche final a esta estupenda ruta, que por sí sola ya casi se merece las 5 estrellas, pero que con estupendo final, ya se hace imposible no otorgar.
Paco Nieto

lunes, 18 de octubre de 2021

Excursión X305: Alto del León - Río Gudillos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León. Guadarrama
Final: Alto del León. Guadarrama
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,4 Km
Desnivel [+]: 405 m
Desnivel [--]: 405 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Para este lunes otoñal, pero que por temperatura parece veraniego, nos decidimos por hacer algo tranquilito, partiendo del Alto del León descenderemos hasta el río Gudillos y luego, desde el valle, subiremos al otro lado de la autopista, hasta la Peña del Arcipreste.

Como tantas veces quedamos en el aparcamiento que hay junto al restaurante, partimos 5 habituales del grupo (Carlos, los dos Jorges, Teresa y yo) junto con un amigo de Carlos, Dani.

Tras bordear el restaurante tomamos el GR-10 por la zona conocida como Camino del Viacrucis, en un ‘pispas’ estamos junto a la zona de antenas militares, y, justo al hacer el primer kilometro, dejamos el GR-10 y tomamos a nuestra derecha una pista que, hacia el W, discurre entre pinares y que en esta época del año están preciosos.

La humedad acumulada, seguramente por recientes lluvias hace que los colores sean mucho más vivos. El contraste entre el verde de los pinos y de las praderas de césped con los helechos agostados, de un marrón intenso, dejó a todos los del grupo impresionados por lo que estábamos contemplando. 

Seguimos avanzando por la pista que, a veces, adelgaza y se convierte en senda, contemplando el paisaje mencionado por un paraje conocido como Las Hondillas y un poco más adelante La Gasca, nombre tomado del arroyo al que llegamos, pero que sin cruzarlo, seguimos en dirección norte, junto a su cauce. 

Estamos a 2300 m del inicio de la ruta. Doscientos metros después cruzamos la N-VI por un túnel por donde pasa el arroyo y 700 metros después pasamos por encima del túnel de Guadarrama de la A-6, el apeadero de Gudillos lo hemos dejado a nuestra izquierda hace unas decenas de metros.

Rápidamente llegamos al rio Gudillos lo recorremos durante 800 metros y tomamos allí el almuerzo de media mañana, como algunos teníamos prisa por llegar a casa y otros llegar al puerto para ponerse morados en el restaurante allí ubicado, decidimos comenzar el regreso por el paraje conocido como las Aguardenterías, en dirección NW camino de la senda del Arcipreste y que tomamos, en dirección SE, en el kilómetro 7.400 de nuestra ruta.

En el kilómetro 8 proseguimos en dirección E, en subida más dura, hasta el Collado del Arcipreste, cruzamos el portón y nos acercamos a la famosa Peña monumento al Arcipreste de Hita, donde nos damos una vuelta y dejamos constancia de nuestra visita en las hojas depositadas en la caja que hace de buzón montañero.

Vista la Peña, en dirección sur y por el GR-10, nos dirigimos hacia el puerto, pasando por el Collado y Cerro de la Sevillana y finalizamos la ruta en el aparcamiento del restaurante del Alto del León.

Unas cervecitas para unos y cervecitas y comilona para el resto. Bon apetit.  Por lo bonito del paisaje y la excelente compañía la califico con 4.5 estrellas.
José Luis Molero

FOTOS

lunes, 15 de marzo de 2021

Excursión X270: La Peñota desde el Alto del León

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: 
Alto del León
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15 Km 
Desnivel [+]: 866 m 
Desnivel [--]: 866 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta











TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Programé esta ruta con el recuerdo aún vivo de la última vez que la hice, fue la primera del año, muy invernal y con mucha nieve. Quedamos en el aparcamiento del restaurante del Alto del León, donde un café nos templó la fresca mañana.

Echamos a andar, cruzamos con cuidado la carretera, para seguir el GR-10 en dirección a la Peñota, en todo momento por la cuerda de los cerros que en dirección noreste hacen de frontera entre Madrid y Segovia.

Enseguida nos acercamos al Cerro de la Sevillana, la primera de las cinco cumbres que teníamos que subir. Ésta y la de la Peñota son las únicas que tienen vértice geodésico durante la excursión, lo que proporciona siempre una buena excusa para hacer algo de postureo en sus cimas.

A su lado comenzamos a ver uno de los muchos vestigios de las defensas que se construyeron durante la Guerra Civil, en esta ladera que fue una de las más activa del frente, se trata de un barracón de mando rectangular blindado con los muros a media altura sin techo.

Un poco más adelante se encuentra un fortín observatorio cubierto de hormigón sobre grandes rocas graníticas que le brindan un camuflaje perfecto.

Unos metros más adelante, pasamos bajo el tendido electico de alta tensión que cruza el sendero, del que en otras ocasiones hemos escuchado una especie de chisporroteo debido a la carga eléctrica, no lo sentimos ahora, pero sí a la vuelta.

Descendimos hasta alcanzar el collado de la Sevillana, donde a la izquierda sale la senda del Arcipreste, por donde volveríamos. Subimos unos metros la falda de la Peña Arcipreste de Hita, donde se encuentra un mirador con su nombre, en el que hay un cartel informativo de lo que se ve desde él.

Contempladas las bonitas vistas que desde allí se tienen, descendimos hacia el collado del mismo nombre, donde una puerta metálica nos dio acceso al lado madrileño, para acercarnos a ver, a nuestra derecha, el monumento pétreo erigido al insigne poeta en un roquedo.

Fue declarado Monumento Natural de Interés Nacional el 23 de noviembre de 1930, en las postrimerías de la Restauración, a raíz de una solicitud de la Real Academia Española, para conmemorar los 600 años de una de las obras cumbre de la poesía medieval hispánica: El libro de buen amor, una obra del mester de clerecía del siglo XIV, una composición extensa, compuesta por más de 1700 estrofas de carácter variado, cuyo hilo conductor lo constituye el relato de la autobiografía ficticia del autor (Juan Ruiz, Arcipreste de Hita).

En una de las rocas figura un breve verso alusivo a sus correrías por este collado, llamado antaño de la Tablada. En otra se le homenajea y al pie de otra hay un buzón donde nunca falta un ejemplar de su libro para quien quiera leerlo a su vera,

Es fácil imaginar al Arcipreste recorriendo estos parajes en los que fue a dar con la posadera de La Tablada y es que Juan Ruiz, arcipreste de la alcarreña Hita, debe considerarse el antecesor de los miles de excursionistas madrileños que, acaso sin saber cuales son sus orígenes, recorren los senderos y vericuetos guadarrameños por los que hoy caminamos.

Desde el collado, ascendimos al Cerro de Matalafuente, a más de 150 metros de diferencia de altura, con un par de ligeros desvíos antes de llegar, a la izquierda, para contemplar parapetos en piedra y búnker de nido de ametralladoras.

A nuestras espaldas, la inconfundible silueta del Monumento al Arcipreste y, más a lo lejos, las cumbres recortadas de Cabeza Líjar y Cueva Valiente, a nuestra izquierda la inconfundible silueta de la Mujer Muerta. Y de frente, nuestro objetivo, la tres veces picuda Peñota.

Alcanzada la cumbre del Cerro de Matalafuente, iniciamos el descenso hacia el Collado de Matalafuente siguiendo una alambrada de postes de madera, que unas veces nos quedaba a la derecha y otras a la izquierda, según estuviésemos pisado tierras de Segovia o de Madrid, un par de fortines, también a nuestra izquierda, jalonan el recorrido.

Desde el collado, con unas soberbias panorámicas ascendimos los 75 metros de altura hasta la cumbre del tercer cerro del recorrido, Peña del Cuervo, al que llegamos tras pasar cerca de los restos de otros dos fortines de la Guerra Civil.

En suave descenso, con un largo muro de piedras a nuestra derecha, donde asomaba otro fortín, alcanzamos el collado del Mostajo. Sin tregua, comenzamos a subir los pocos más de 60 metros que nos separaban del Cerro Mostajo, siguiendo una pista ancha.

Alcanzada su mocha cima, desde donde se contempla desafiante el amasijo de rocas que forman La Peñota, que contemplamos desde aquí como un reto imposible de alcanzar, por lo impresionante de su altura y su afilada silueta.

Descendimos en suave pendiente al collado de Gibraltar, desde el que nos separaban 225 metros de altura para alcanzar el objetivo. El día despejado, sin una sola nube y la buena temperatura invitaban a acometer con optimismo el tramo más empinado de la ruta, pero también el más entretenido.

Animosos, enfilamos la empinada cuesta siguiendo las marcas rojas y blancas del GR-10 por la que sin duda fue la parte más bonita del recorrido, una sucesión de pasos bajo las ramas, con un par de fortines medio camuflados junto al sendero.

A 500 metros de la cumbre, la senda gira a la derecha, cruza el muro lindero y bordea unos afilados riscos por su cara este.

Pasamos junto a una roca que asemeja tener un pico de pájaro, antes de cruzar la zona más complicada de la ruta, en la que hay un paso un poco expuesto y alguna trepada entre rocas, nada peligroso cuando está seco, pero que con nieve o hielo se puede volver muy arriesgado el intentar cruzarlo, porque un resbalón supone una caída de unas decenas de metros.

Salvado el precipicio, alcanzamos el primer pico de los tres que tiene La Peñota, situado a 1.878 metros de altura.

Cruzamos de nuevo el muro para seguir ahora por la vertiente segoviana y alcanzar por fin el callejón que separa las dos puntas gemelas de la cima principal y el vértice geodésico del pico más alto de la Peñota, situado a 1.944 metros y al que también se le conoce como Pico Carpentier, en honor a Alejandro Carpentier, naturalista español que vivió a finales del siglo XIX.

La panorámica desde la cumbre no podía ser más sublime, su cima constituye uno de los mejores miradores de la sierra, desde la que se ve gran parte de la llanura madrileña y segoviana, abarcando casi la totalidad de la sierra de Guadarrama: desde los Montes del Escorial, al Oeste, hasta el lejano Peñalara, pasando por la muralla que conforman la Sierra de Hontanares y la Mujer Muerta; al otro lado del verde valle del río Moros, Montón de Trigo, Siete Picos y La Maliciosa, al Este. El cielo a nuestro alcance.

A los pies del vértice geodésico nos tomamos el tentempié, disfrutando de las magníficas panorámicas de la cumbre y los riscos cercanos, que parecían milhojas apiladas, o libros puestos unos encima de otros, fruto de las inconmensurables presiones geotérmicas que dieron origen a estos riscos y de la erosión posterior que siguen modelando su aspecto.

La llegada de un grupo de senderistas nos animó a terminar rápido y acercarnos al siguiente pico, situado a 1.936 metros, que sin vértice geodésico, sí tiene un mojón sobre un risco, que nos retó a subir para contemplar las excelentes vistas que desde él se tienen.

Hechas las fotos de rigor, iniciamos el camino de regreso volviendo sobre nuestros pasos. Al llegar al primer pico, recogimos a una de nuestras chicas, que había preferido no pasar de allí y descendimos hasta el collado del Mostajo.

En este punto había planeado una vuelta diferente al puerto del Alto de León, para hacer circular la ruta, siguiendo una senda que primero baja hacia la fuente del Mostajo y después gira a la izquierda para descender por la loma del resto de cerros que nos quedaba por cruzar hasta el puerto.

Fue todo un acierto elegir recorrer, por primera vez, esta senda, arropada por la umbría de un denso pinar hasta alcanzar un cortafuegos, que cruzamos para continuar, pasando una portilla, en la misma dirección, por un camino, éste ya conocido, que cruza el arroyo del Cuervo y la Majada del Pericón, en agradable paseo, hasta alcanzar la bonita Senda del Arcipreste, que nos llevó al collado de la Sevillana.

Solo quedaba remontar por el GR-10 los 50 metros de altura hasta la cumbre y volverlos a bajar para alcanzar el punto de inicio de la ruta.

Para celebrar la estupenda mañana algunos nos quedamos a degustar unos chuletones en la terrada del restaurante Alto del León, lo que hizo ya imperdonable no calificar esta ruta con la máxima nota, un 5.
Paco Nieto

FOTOS