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lunes, 14 de noviembre de 2022

Excursión X372: Nacimiento del río Gudillos desde el Alto del León

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: Alto del León
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14 Km
Desnivel [+]: 568 m
Desnivel [--]: 568 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Recorrer la parte segoviana de los alrededores del Alto del León siempre es agradable, en cualquier época del año, pero en otoño lo es aún más. Surgió esta excursión con esa idea y el buscar una ruta donde no nos lloviera y cercana para que la cumpleañera de hoy pudiera estar pronto en casa para celebrarlo con la familia.

Con el día muy nublado, salimos del Alto del León en dirección norte, cruzamos la antigua carretera N-VI, dejando atrás el promontorio donde la estatua de un león de piedra indica el punto más alto del puerto desde que se instaló a instancias de Fernando VI, en el año1749.

Pasado un portón, nos dirigimos hacia el Cerro de la Sevillana, donde me acerqué a su vértice geodésico, situado a tan solo 1.555 metros de altura, junto a las ruinas de lo que fueron fortificaciones y bunkers de la Guerra Civil.

Desde aquí se tenía una bonita panorámica de las nubes escalando la cima de Cabaza Líjar y Cueva Valiente.

Siguiendo el GR-10, enseguida pasamos bajo el tendido de alta tensión, con su chispeante susurro que pone los pelos de punta de pensar los kilovatios que debe llevar.

Superada una bajada entre grandes rocas, alcanzamos el Collado de la Sevillana y a continuación la Peña del Arcipreste de Hita, con su mirador dedicado al autor del Libro de buen amor, Juan Ruiz.

Al llegar al collado que también lleva su nombre, dejamos el GR y el monumento rocoso al Arcipreste, que desde aquí lo tenemos cercano, a nuestra derecha, y descendimos por el sendero que surge a la izquierda, que como no podía ser de otra forma, se llama del Arcipreste.

En bonito y tranquilo paseo bajamos rodeados de pinos, musgo y alguna que otra seta que se intentaba ocultar a nuestra vista, hasta llegar al Cordel de la Campanilla.

Por él seguimos para pronto desviarnos a la izquierda y acercarnos a contemplar lo que queda de la Cerca de Montosa, una extravagante construcción de 1958 que recibió como primer nombre "Albergue Guadarrama", de los arquitectos J.L. Romany y F.J. Saénz de Oiza, con obras emblemáticas por la geografía peninsular. El nombre actual le viene por el arroyo que fluye bordeando su cerca sur.

Fue promovida por la Organización Sindical Española, conocida comúnmente como Sindicato Vertical de los Trabajadores, con la intención de crear una residencia de las “Hermandades del Trabajo”.

Continuamos hacia el nacimiento del río Gudillos, al que llegamos tras vadear el menguado arroyo del Cuervo y las lagunas, también menguadas, que preceden a las surgencias del río, hoy completamente secas.

Tras la foto de grupo junto a la fuente cercana, iniciamos el regreso, siguiendo la margen izquierda del recién nacido río, que sorprendentemente unos metros más abajo, ya llevaba un reguero apreciable de agua.

Al llegar a la cara oeste de la Cerca de Montosa, cambiamos de orilla y siguiendo una pista acompañamos al río que resonaba a nuestra izquierda.

Cruzamos un cortafuegos y rozamos el GR-88, que hace poco recorrimos durante un largo trayecto cuando subimos al Pico Porrejón desde Puebla de la Sierra, que desde aquí parece estar en el infinito.

Vadeamos el río Gudillos por unas piedras y siguiendo una pista que rodea una finca vallada por un muro de piedras, llegamos a un claro, rodeado de otoñales árboles, donde paramos a tomarnos el tentempié de mediodía, endulzados con el brownie que había hecho Teresa, los bombones que había traído Ara por su reciente cumpleaños y los miguelitos que llevaba yo por lo mismo. Tres escorpiones, cuatro con Paqui, en el grupo, ¡ahí es nada!

De nuevo en marcha, cruzamos un par de cortafuegos que remontan la ladera antes de alcanzar el túnel por el que discurre las vías del tren y la autopista A-6.

Por una bonita senda llegamos a túnel que permite al arroyo de la Gasca pasar por debajo de la carretera N-VI. Este paso, con mucha agua se vuelve impracticable, pero lo pasamos sin ninguna dificultad.

Nada más salir del túnel, dejando el arroyo a nuestra derecha, continuamos por una bonita senda la Umbría, en la que abundan las nada autóctonas secuoyas, desde luego una sorprendente curiosidad de la zona.

Con el color ocre de los helechos, el aroma a pino del bosque y el susurro constante del arroyo de la Gasca, llegamos a la pradera donde se cruzan varios caminos. La mitad del grupo se fue por el que ofrece la subida más cómoda y corta al puerto, la de las Hondillas.

La otra mitad, viendo que íbamos bien de tiempo, preferimos machacarnos un poco más subiendo por la senda que se dirige hacia el Cerro Piñonero, al que no llegamos, porque en La Cerca giramos a la izquierda para salir al encuentro del GR-10, por el que descendimos hacia el Alto del León, teniendo mucho cuidado para no resbalar en las escurridizas piedras que el agua ha dejado al descubierto.

En el cruce con la senda de las Hondillas nos reencontramos con nuestros compañeros, haciendo juntos el último tramo, el del Viacrucis, que pasa junto a las instalaciones de la Escuadrillas de Transmisiones nº 3 del Ejército del Aire, que apenas se veían porque la niebla, ausente durante toda la mañana, nos había envuelto de repente.

En el restaurante del Alto del León, con suculentos entrantes, chuletones y ricos postres, con soplado de velas de los tres cumpleañeros incluidos, pusimos el broche final a esta estupenda ruta, que por sí sola ya casi se merece las 5 estrellas, pero que con estupendo final, ya se hace imposible no otorgar.
Paco Nieto

lunes, 25 de abril de 2022

Excursión X336: Cerro del Mostajo desde el Alto del León

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: Alto del León
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,1 Km
Desnivel [+]: 467 m
Desnivel [--]: 467 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Aunque no iba a poder realizar esta ruta por el Alto del León, se la recomendé al grupo, seguro de que les iba a gusta porque tiene unas maravillosas vistas y muy entretenida.

Y para disfrutar de sus alicientes, quedaron en el aparcamiento del restaurante del Alto del León.

Echaron a andar, cruzaron con cuidado la carretera, para seguir por el GR-10 en dirección a la Peñota,

Bordearon el Cerro de la Sevillana por la izquierda, pasaron por las ruinas de un búnker, uno de los muchos que hay en la zona, vestigios de las defensas que se construyeron durante la Guerra Civil, en esta ladera que fue una de las más activa del frente, se trata un fortín observatorio cubierto de hormigón sobre grandes rocas graníticas que le brindan un camuflaje perfecto.

Unos metros más adelante, pasamos bajo el tendido electico de alta tensión que cruza el sendero, del que en otras ocasiones hemos escuchado una especie de chisporroteo debido a la carga eléctrica que genera.

Descendieron hasta alcanzar el collado de la Sevillana, donde a la izquierda sale la senda del Arcipreste, por donde volverían.

Subieron unos metros la falda de la Peña Arcipreste de Hita, donde se encuentra un mirador con su nombre, en el que hay un cartel informativo de lo que se ve desde él. 

Quedaban por aquí restos de nieve que cubría de blanco el suelo y vegetación.

Contemplaron las bonitas vistas que desde allí se tienen, descendiendo hacia el collado Arcipreste de Hita, donde una puerta metálica da acceso al lado madrileño, donde se encuentra el monumento pétreo erigido al insigne poeta en un roquedo.

Desde el collado, ascendieron al Cerro de Matalafuente, a más de 150 metros de diferencia de altura, A sus espaldas, la inconfundible silueta del Monumento al Arcipreste y, más a lo lejos, las cumbres recortadas de Cabeza Líjar y Cueva Valiente, a su izquierda la inconfundible silueta de la Mujer Muerta. Y de frente, la tres veces picuda Peñota.

Alcanzada la cumbre del Cerro de Matalafuente, iniciaron el descenso hacia el Collado de Matalafuente siguiendo una alambrada de postes de madera, que unas veces queda a la derecha y otras a la izquierda, según se pisa tierras de Segovia o de Madrid, un par de fortines jalonan el recorrido.

Desde el collado, con unas soberbias panorámicas ascendieron los 75 metros de altura hasta la cumbre del tercer cerro del recorrido, Peña del Cuervo, al que llegaron tras pasar cerca de los restos de otros dos fortines de la Guerra Civil. De nuevo se encontraron con nieve sin derretir, lo que hacía aún más bello el lugar.

En suave descenso, con un largo muro de piedras a su derecha, donde asoma otro fortín, alcanzaron el collado del Mostajo. Sin tregua, comenzamos a subir los pocos más de 60 metros que les separaban del Cerro del Mostajo, siguiendo una pista ancha.

Aquí dejaron indicaciones a Emilio para que se desviara a la izquierda, por donde luego seguiría el resto del grupo, después de subir al Cerro del Mostajo, el objetivo del día.

Alcanzaron su mocha cima, desde donde se contempla desafiante el amasijo de rocas que forman La Peñota, de impresionante altura y afilada silueta.

Con los deberes hechos, descendieron hasta alcanzar de nuevo el collado del Mostajo, donde nos esperaba Emilio. En su bonita pradera, salpicada de nieve, pararon a tomar el tentempié de media mañana.

Repuestas las fuerzas, tras el breve descanso, para hacer circular la ruta, siguieron por la senda que primero baja hacia la fuente del Mostajo y después gira a la izquierda para descender por la loma del resto de cerros que nos quedaba por cruzar hasta el puerto.

Arropada por la umbría de un denso pinar, esta bonita senda alcanza un cortafuegos y continua, pasando una portilla, en la misma dirección, por un camino, que cruza el arroyo del Cuervo y la Majada del Pericón.

Continuamos en agradable paseo, hasta alcanzar la bonita Senda del Arcipreste, que lleva al collado de la Sevillana, pasando primero junto a una fuente con bañera y las ruinas de una casa, entre un denso pinar.

Aquí, en lugar de remontar por el GR-10 los 50 metros de altura hasta la cumbre y volverlos a bajar para alcanzar el punto de inicio de la ruta, continuaron por la senda que bordea el cerro por la izquierda, previo paso por una bonita charca a poco de llegar al Alto del León.

Para celebrar la estupenda mañana se tomaron unas cervezas en la terraza del restaurante, dando así por finalizada esta ruta a la que le otorgo 4 estrellas.
Paco Nieto

viernes, 5 de marzo de 2021

Excursión X267: Nacimiento del Río Gudillos desde el Alto del León

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: 
Alto del León
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13 Km 
Desnivel [+]: 426 m 
Desnivel [--]: 426 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Buscábamos una ruta que no nos supusiera ir muy lejos y no demasiada larga y Tere nos propuso esta que le gustaba mucho y había recorrido ya en un par de ocasiones.

Con algo de niebla, salimos del Alto del León en dirección sur, por la que fue la carretera de Peguerinos, hoy día abandonada a su suerte, convertida en una pista forestal por la que discurre el GR-10. Pasamos junto a las antenas del ejercito del Aire, que con la niebla, apenas se veían.

Nada más pasar el portón que nos introduce en el bosque, dejamos el GR-10 para, girando a la derecha, seguir por la agradable senda que se dirige, hacia el este, a Las Hondillas, un denso pinar por el que era todo un placer caminar.

Al iniciar el descenso hacia el arroyo de la Gasca, la niebla fue paulatinamente despareciendo. No nos hizo falta cruzarlo, porque justo al llegar a su acaudalado cauce giramos a la derecha, en dirección norte, para acompañarlo en su descenso hacia su encuentro con la antigua carretera Nacional VI por la zona conocida por el Umbrión, dada la sombra a que está sometida.

Al llegar al túnel por el que el arroyo de la Gasca salva la carretera, no surgió la duda de si podríamos seguir por él o tendríamos que remontar el paredón y cruzar la carretera por arriba.

Me animé a intentarlo y aunque el agua ocupaba con gran profundidad casi todo el túnel, dejaba una franja mínima sin agua en el lado izquierdo que aproveché para llegar al otro lado con la ayuda de unas piedras en la parte final.

Solo me siguió Nacho, porque las chicas prefirieron no arriesgar y subirse a la carretera. Una vez reunidos, descendimos por la margen izquierda del arroyo hasta cruzarlo por un puente. Traspasamos una portilla y continuamos el descenso hacia la parte alta donde discurren los túneles de la A-6 y el ferrocarril, cuyas vías asoman a pocos metros de este punto.

En suave descenso, cruzamos una hermosa pradera, cruzada por dos líneas de alta tensión, dejando una granja a la izquierda, hasta encontrarnos con el rio Gudillos, que cruzamos cada uno como pudo, incluso recurriendo al viejo truco de descalzarse, ¡de mojados, al río!.

Aquí enlazamos con el GR-88, el sendero que une el Pontón de la Oliva con El Escorial, que enseguida dejamos, pero antes, aprovechando el tronco de un árbol caído, paramos a tomarnos el tentempié de media mañana.

Fue el momento en el decimos que definitivamente terminaríamos la ruta saboreando un chuletón en el restaurante del alto del León, lo que nos obligó a no perder mucho tiempo y acelerar la marcha.

Proseguimos por el sendero que se aproxima, hacia la derecha, en busca del río Gudillos, al que remontamos hasta su nacimiento, pasando por alguna que otra zona encharcada que tuvimos que salvar con cuidado. La pradera en la que emerge apenas un hilillo de agua, cerca de una fuente con abrevadero, también estaba encharcada, lo que hace que toda ella estuviera muy verde.

Muy cerca, un vallado de maderos protege una pequeña laguna que se nutre de las aguas subterráneas que afloran por varias surgencias, y en la que han encontrado su refugio los anfibios.

Desde la pradera se puede ver como, a los pocos metros de nacer, el aprendiz de río ya lleva un buen chorro de agua. 

Estos milagros de la naturaleza siempre me han fascinado y más si pensamos que una gota de agua nacida aquí, a nuestros pies, en 12 km aparecería en el río Moros, en unos 60 km alcanzaría al Eresma, en unos 120 km en el Duero y en unos 800 km llegaría a Oporto para darse un baño de sal en el océano Atlántico. 

Tocaba regresar, buscamos hacia el sur la senda que conecta con el Cordel de la Campanilla, encontrándonos a medio camino con la Cerca de Montosa, una extravagante construcción de 1958 que recibió como primer nombre "Albergue Guadarrama", de los arquitectos J.L. Romany y F.J. Saénz de Oiza, con obras emblemáticas por la geografía peninsular. El nombre actual le viene por el arroyo que fluye bordeando su cerca sur.

Fue promovida por la Organización Sindical Española, conocida comúnmente como Sindicato Vertical de los Trabajadores, con la intención de crear una residencia de las “Hermandades del Trabajo”.

El tejado era de zinc, con corcho como aislante, pero con el paso del tiempo se fueron llevando todo lo que podía ser aprovechable. Actualmente y como tantas otras edificaciones que han abandonado su destino inicial, es dedicada a almacén de paja para el alimento de ganado vacuno.

En los años 80, cuando el boom de los montañeros en San Rafael, esta finca se llenaba de mochileros que se subían muchas veces al tejado, para disfrutar de las estupendas vistas y de la paz que transmitía este silencioso valle.

Conectamos con el Camino del Agua, una pista casi plana que bordea la Loma del Arcipreste de Hita. Atravesamos los tres cortafuegos que protegen de incendios a los tendidos eléctricos y nada más rebasar el último, giramos a la izquierda para recuperar en poco más de un kilómetro los casi 150 metros que nos quedaban para alcanzar el Alto del León.

Junto al tendido eléctrico, que nos servía de guía, fuimos subiendo aprovechando la falta de vegetación hasta alcanzar un collado donde nos tomamos un respiro.

Cruzamos un riachuelo y acometimos la última subidita, esta ya más suave, pasamos cerca de una de las torretas de ventilación del túnel y continuamos el ascenso hasta llegar de nuevo al promontorio donde la estatua de un león de piedra indica el punto más alto de la cima desde que se instaló a instancias de  Fernando VI, en el año1749.

Los suculentos entrantes sirvieron para que Nacho celebrara su cumpleaños y los chuletones para celebrar todos un día más de senderismo en buena compañía, por lo que a esta ruta solo puede merecerse la máxima nota, un 5.
Paco Nieto

sábado, 11 de mayo de 2019

Excursión X175: Peña del Cuervo y Monumento Arcipreste de Hita

FICHA TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: Alto del León
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 19,7 Km 
Desnivel [+]: 565 m 
Desnivel [--]: 565 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Sábado, buen tiempo, cerquita de la Sierra…Circunstancias que no dejan otra opción que coger el coche y acercarnos al maravilloso espacio natural que tenemos a tiro de piedra, la Sierra de Guadarrama.

Como Rosa (y creo que Vicky) no conoce la Peña del Arcipreste, decidimos hacer una ruta “suavecita” para verla y, de paso, contemplar la imponente Peñota en la distancia  recorriendo los puestos militares de todo tipo procedentes de nuestra lamentable Guerra Civil de 1936-1939.

Aparcamos en el Puerto del León junto al restaurante y, tras cruzar la N-VI con la precaución debida, tomamos de inmediato el GR 10 que, procedente de la Peñota va camino de El Escorial por el cordal que rodea Cuelgamuros y recorre el Monte Abantos.

Este GR cruza la Península, uniendo el Mar Mediterráneo con el Oceano Atlántico.

A pocos metros de la salida subimos hasta el vértice geodésico del Cerro de la Sevillana (1556 msnm). Tras las fotos de rigor continuamos por el GR10, charlando Paco y yo sobre el sentido en que vamos a hacer la ruta, como promotor de la idea y a pesar de lo preferido por Paco, decido dejar para el final el tramo del cordal por los cerros y la visita a la Peña. Horas después padeceremos el error de la decisión tomada…

Continuamos por el GR-10 y a 250 metros del vértice nos topamos con un refugio de techo abovedado que, al parecer, servía para el descanso y protección de un pelotón de soldados durante la pasada Guerra.

Hay muchos en la Sierra parecidos, en este caso tiene destruido parte del muro y de la bóveda.

A 150 metros pasamos junto a otro búnker y 475 más allá, en el collado de la Sevillana (1.498 m), nos desviamos hacia el Norte por el Cordel de las Campanillas (también cartografiado como Senda del Arcipreste), descendemos por una pendiente suave, buen camino pero con precaución pues, a menudo aparecían grupos de ciclistas que bajaban a bastante velocidad, también nos toparemos con un caballo (con caballero y perro) con el del medio, charlamos un ratito sobre vehículos de tracción humana y su problemática. 

Durante el descenso, junto a la senda, contemplamos las ruinas de una casa sin techumbre. A medida que descendemos, la senda empeora, encajándose mucho (entiendo que el paso de muchas bicicletas y el poderío del agua contribuyen bastante en este deterioro senderil). 

Continuamos bajando y, tras cruzar el arroyo del Cuervo, a 1.300 metros aproximadamente de la casa en ruinas, llegamos al desvió que tomamos para contemplar el nacimiento del río Gudillos.

Se trata de una zona encharcada con una surgencia poco definida que da origen al río. Esta zona está rodeada por unas vallas de madera, entendemos para proteger a los anfibios que aprovechan el humedal, como el feo sapo que aparece en nuestro reportaje fotográfico que se había escapado del perímetro vallado.

Nos encontramos en el punto más bajo de la ruta de hoy. 

Junto a la fuente con abrevadero, aprovechamos para hacer un pequeño tentempié, buscamos el sol pues, por ahora, no hace mucho calor. 

Continuamos por la amplia pista que hemos dejado para acercarnos al nacimiento y, tras dejar atrás un poste señalizador y un portón de hierro, viramos en dirección SE hacia la Peña del Cuervo.

Lo que al principio es una pista en buen estado con una cuesta moderada, rápidamente se convierte en un descarnado cortafuegos infernal con pendientes fuertes y con un sol de aúpa. Además de lo comentado, escucho reproches de todo tipo por la subida tan dura, con mal firme y, a esas horas, tan soleada que cuando podemos salimos del cortafuegos, campo a través para ir bajo la sombra de los pinos. Tengo que reconocer que las quejas tenían toda la razón de su parte. 

Recomendamos que si se hace esta ruta, se haga en sentido inverso, recorriendo primero el cordal hasta la Peña del Cuervo, y, si se quiere una bajada entretenida, hacerla por este cortafuegos. 

En un tramo de 1800 metros hemos ascendido más de 300, a veces con pendientes por encima del 30% sobre firme de piedras sueltas y tierra inestable. Un suplicio, vamos. 

Sí tiene una ventaja este tramo, es que hace que todo lo restante se convierta en un paseo por autopista. Tras pasar el muro de piedra del alto de la Peña del Cuervo, bajamos sin problema, nuevamente por el GR-10 hasta el Collado de Matalafuente, ascendemos los escasos treinta metros del Cerro del mismo nombre y comenzamos la gran bajada del mismo hasta el Collado del Arcipreste. Durante un buen rato, al final de la bajada, tomamos con unos hitos equivocados y nos desviamos del GR-10 por buena senda un buen tramo. 

Por fin llegamos a la Peña del Arcipreste, la rodeamos por la zona de los textos grabados. Pasamos un rato contemplando estos bonitos riscos y meditando las historias que, sobre sus andanzas, nos cuenta el Arcipreste “golfillo” en el Libro del Buen Amor (en nuestros días una publicación como esta seguramente produciría gran escándalo, lo que, al parecer, no produjo durante el siglo XIV).

En poco rato llegamos al collado de la Sevillana y volvemos a ver la senda tomada a primera hora.

Subimos al segundo de los búnker que vimos al inicio de la ruta y, a paso ligero, llegamos en un momento al aparcamiento del Alto del León.

Nos espera una paellita para rematar este sábado y que nos haga olvidar el maldito cortafuegos, que rebajó la nota a 4 estrellas.
José Luis Molero

FOTOS