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lunes, 22 de enero de 2024

Excursión X453: Pradera y Umbría de Siete Picos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Puerto de Navacerrada
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 7,8 Km
Desnivel [+]: 242 m
Desnivel [--]: 242 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
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RESUMEN

FOTOS

lunes, 23 de mayo de 2022

Excursión X341: Siete Picos y Cerro Ventoso

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Puerto de Navacerrada
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 13,6 Km
Desnivel [+]: 584 m
Desnivel [--]: 584 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














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RESUMEN
Recorrer la cresta de Siete Picos siempre es sinónimo de grandes sensaciones y si se le añade subir al Cerro Ventoso, entonces la satisfacción está asegurada.

Con el día bastante nublado y algo de niebla, iniciamos la ruta en el Puerto de Navacerrada, después de tomarnos un café en Venta Arias. Nos dirigimos a la pista asfaltada que sube a la residencia de los Cagorros y al llegar al final de la pista, giramos a la izquierda para seguir unos metros por el Camino Schmid, que enseguida abandonamos para continuar por la senda que sale a la izquierda, utilizada para el esquí de fondo.

Cruzamos la empinada pista de El Bosque, pasamos bajo el telesilla y al poco, vadeamos el arroyo del Telégrafo y alcanzamos la Pradera de Siete Picos, en la que la niebla y las nubes apenas dejaban contemplar las estupendas vistas que tiene esta despejada llanura.

En su extremo más occidental, una gran roca indica el inicio de la Senda Herreros (PR-8), que esta vez no utilizaremos para el regreso, porque volvimos por el Camino Schmid.

Girando un poco a la derecha, cruzamos un bosquejo de pinos silvestres y en dirección oeste iniciamos el ascenso al primero de los picos, en realidad el séptimo, ya que se numeran de oeste a este. Seguimos los hitos de la empinada senda que en 900 metros nos hace subir 190.

Poco antes de llegar a la cima, los pinos desaparecen, dando paso a piornos y matorral de alta montaña. Al alcanzar la cresta, comprobamos que la niebla era más intensa que en la pradera.

Trepamos hasta los 2.138 metros en los que está situado el vértice geodésico del que es el pico más alto de los siete, que recibe popularmente el nombre de pico de Somontano.

Esta montaña es la única de la sierra desde cuya cima se puede ver al completo la Sierra de Guadarrama, la de Ayllón, gran parte de la llanura madrileña, la Sierra de Gredos y gran parte de la llanura segoviana, pero hoy no veíamos más allá de 30 metros.

Solo 150 metros nos separaban del siguiente pico, el Sexto, de 2121 metros de altura, al que llegamos tras acercarnos primero a ver una pequeña ventana situada al pie de los riscos del pico Somontano. Subimos a las rocas menos escarpadas y bordeamos el resto por la derecha.

La línea de cumbres describe una C orientada al sur, por ella continuamos, bordeando por la parte segoviana el Quinto pico, que tiene una altura de 2109 metros. Lo mismo hicimos con el Cuarto, de 2097 metros de altura. Entre ambos contemplamos una gran roca en un equilibrio imposible y una lagartija se prestó a posar para los fotógrafos.

Al llegar al tercero, también de 2097 metros, contemplamos de lejos la Ventana del Diablo.

Continuamos hacia el Segundo de los picos, que tiene 2093 metros de altura.

Desde aquí se tienen una bonitas vistas del apartado Primer pico, llamado Majalasna, con su cumbre, situada a 1934 metros de altura, dominando el valle.

Proseguimos por la senda que desde aquí se descuelga precipitadamente, en dirección norte, hacia el Collado Ventoso, encrucijada de caminos, señalizada con dos grandes mojones de piedra, que delimitan Segovia con Madrid, desde el que se tienen las mejores vistas del Montón de Trigo.

Tras tomarnos un pequeño descanso, iniciamos el ascenso al Cerro Ventoso, situado a 1964 metros de altura, que le permite unas amplias vistas.

Descendimos, en dirección oeste, por la senda que al poco alcanza el puerto de la Fuenfría, donde iniciamos el regreso, parando a beber en la fuente que le da nombre.

Continuamos por la Senda de los Cospes, que al poco conecta con el Camino Schmid, prosiguiendo por la vertiente septentrional de Siete Picos, la que da a Segovia, llamada Umbría de Siete Picos, sin apenas perder altura, jalonando este tramo, por la izquierda, la pradera de Navalusilla, el arroyo del Telégrafo y la pista de esquí El Bosque, como únicas referencias entre el denso pinar de Valsaín.

Al alcanzar los Cogorros, descendimos hasta llegar al puerto de Navacerrada, donde cogimos los coches para irnos a comer a la Terraza Jardín Felipe, en Navacerrada, lo que puso el broche de oro a este estupendo día.

Por todo ello, esta excursión bien se merece 4 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 28 de marzo de 2022

Excursión X330: El Montón de Trigo desde el puente de la Cantina

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puente de la Cantina
Final: Puente de la Cantina
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 17,6 Km
Desnivel [+]: 997 m
Desnivel [--]: 997 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














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RESUMEN
El Montón de Trigo es quizás una de las montañas de la Sierra de Guadarrama más identificable desde cualquier lugar de su entorno desde donde la contemplemos, su aspecto cónico la delata.

La leyenda que fantasea con su origen y justifica su nombre, concuerda a las mil maravillas con la estampa de esta piramidal mole de pedruscos que la trilla geológica fue separando del haz de la Tierra y amontonando, granito a granito, hasta alcanzar los 2.161 metros de altura.

A propuesta de Juan, teníamos que hacer esta ruta como se hacía hace bastantes años, con mapa y brújula. Nada de GPS ni Oruxmaps que utilizamos habitualmente (la verdad es que se sospecha que algunos del grupo se saltaron esto a la torera).

En esta tesitura y tras las indicaciones de Juan para saber el rumbo (espero se diga así) a tomar, por primera vez algunos del grupo comenzamos a tener en cuenta si cruzábamos un arroyo, si lo teníamos al lado, si la senda hacia una curva pronunciada a izquierda o derecha, etc, cualquier cosa que nos sirviera para situar nuestra posición en el mapa “en papel”.

Y para coronar su vértice y deleitarnos con sus magníficas iniciamos la ruta, no desde las Dehesas del Valle de la Fuenfría, la vía de ascenso más directa al Montón de Trigo, sino que lo hicimos desde el cinematográfico puente de la Cantina, situado en la carretera que va del puerto de Navacerrada a San Ildefonso. En él se rodó una escena de La Caída del Imperio Romano.

Cruzamos la carretera que baja del puerto de Navacerrada al Real Sitio de San Ildefonso, y siguiendo una bonita senda junto al río Eresma, en dirección suroeste, conectamos con la pista que asciende al puerto de la Fuenfría, coincidente con el GR-10.1.

Con el olor a tierra mojada y la agradable sensación de transitar entre pinos y helechos humedecidos por la lluvia fuimos siguiendo las revueltas que remontan con suave pendiente el bosque. Cruzamos el puente sobre el caudaloso arroyo del Telégrafo, la pradera de Venta de Araña, el puente sobre el arroyo Minguete y, poco antes de llegar a la fuente de la Reina, el arroyo de Casarás.

Junto a la fuente nos tomamos el tentempié de media mañana. Un mojón de granito con el símbolo del camino de Santiago nos indica que estamos a 596 Km de completarlo.

Repuestas las fuerzas, salvo Emilio que tira hacia la Fuenfría, abandonamos la pista del puerto para seguir otra a nuestra derecha, que enseguida asciende a la conocida como pradera de la Venta, y es que antaño, estos caminos eran muy frecuentados al ser el paso natural entre Segovia y Madrid.

Nada más llegar a la pradera, dejamos la cómoda pista para seguir a la izquierda una senda propiciada por el paso de maquinaria utilizada en la explotación de estos pinares y que, en dirección este se dirige hacia el collado de Tirobarra.

Un chozo de piedra y madera a nuestra derecha nos sacó por un instante del camino para ir a explorarlo, continuando el ascenso entre pinos y pequeños claros. Cruzamos un arroyo que nace en la ladera norte del Montón de Trigo y poco más abajo se une al arroyo del Regajo.

Ahora la senda se adorna a sus orillas con el verde color del piorno, que delata que hemos alcanzado una cota alta, 1800 metros. Al poco, el piorno se hace más presente y el bosque menos denso, estamos llegando al arroyo de las Cabras, que también nace en la ladera norte del Montón de Trigo y desemboca en el arroyo de los Horcajos unos metros más abajo.

Hicimos un descanso al alcanzar la Majada del Regajo, también llamado Corrales de las Cabras, por ser lugar de descanso del ganado.

Cruzamos el lecho del arroyo de las Cabras y continuamos ascendiendo entre los bellos piornos, bordeando el pinar, que nos quedaba a nuestra derecha, hasta alcanzar, con una pendiente endiablada, el collado de Tirobarra, que estaba nevado y corría en él un viento gélido.

Se llama así porque era donde los pastores, en sus ratos libres, competían tirando la barra lo más lejos posible. Estamos a 1984 metros y tenemos que subir a 2161 metros. Las vistas desde aquí son espectaculares, al noroeste, las cumbres de la Mujer Muerta, al suroeste, valle del río Moros, con los embalses del Espinar y el Tejo de fondo y al sureste, nuestro objetivo, el Montón de Trigo.

Nos quedaba atacar el repecho final, entre piornos al principio y pedreras después, hasta coronar la cónica cumbre, sin apenas descanso para conseguir llegar a ella sin nubes que la cubriese.

A mitad de ladera (2050 m) Teresa, JL, Juan y Jorge Isidro (que se lesionó)  decidimos no hacer cumbre y, pisando bastante nieve tomar una senda que discurre por la ladera SW en torno a 2040 m que lleva directamente al Collado Minguete, donde esperan al resto del grupo.

La sierra de la Mujer Muerta (a poniente) y la afilada crestería de Siete Picos (a naciente) son las alturas vecinas que se contemplan desde este señero pedregal.

Los valles de la Fuenfría y del río Moros (al sur y al suroeste, respectivamente) y los pinares de la Acebeda y de Valsaín (al norte y al noreste) acercan sus arroyos como dedos trémulos hasta la base de este túmulo que una fuerza inhumana plantó sobre el Guadarrama. Al norte, toda Segovia. Al sur, todo Madrid.

Tras las fotos de rigor y habernos zampado los bocadillos bien resguardados del viento, iniciamos el descenso por la cara sur, siguiendo la marcada senda, señalizada con hitos, que lleva al collado Minguete, situado a 2026 metros de altura.

Desde el collado, descendimos la ladera del cerro Minguete hasta alcanzar el puerto de la Fuenfría, desde sus 1792 metros de altura contemplamos una vez más la silueta puntiaguda del Montón de Trigo.

El descenso hasta el puente de la Cantina lo hicimos bajando por el GR-10.1, desvío a la izquierda que tomamos nada más pasar la fuente de la Fuenfría y dejar la senda de los Cospes a la derecha.

Con fuerte pendiente, nos llevó a nuestra meta, una vez que enlazamos con la pista por la que habíamos subido al comienzo de la jornada, finalizando así esta bonita ruta que bien merece 4,5 estrellas.
José Luis Molero

lunes, 21 de junio de 2021

Excursión X291: Del Puerto de Navacerrada a las Dehesas de Cercedilla

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Dehesas de Cercedilla
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 10,4 Km
Desnivel [+]:  277 m
Desnivel [--]: 753 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
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RESUMEN
Es muy raro que hagamos rutas lineales, en esta ocasión el ambiente en el grupo es de vaguería total y además teníamos un lesionado en recuperación, por lo que decidimos hacer un descenso y, además, tranquilito. Esto nos obliga a llevar dos coches, primero nos acercamos a Majavilán donde dejamos un vehículo para continuar juntos en otro hasta Navacerrada.

Desde el aparcamiento del Puerto caminamos por la carretera asfaltada que lleva hasta la Residencia de los Cogorros y el inicio del camino Schmid. A pesar de ser finales de junio amanece un día algo frio y bastante nublado en muchos momentos.

Al llegar a los Cogorros nos planteamos no ir por el concurrido camino Schmid que tantas veces hemos recorrido y hacerlo por una de las sendas intermedias que discurren entre el camino y la cuerda de Siete Picos.

Decidimos tomar el segundo de los desvíos que nos encontramos a nuestra izquierda por lo que avanzamos por la senda que va entre la Senda Herreros (PR-8) a nuestra izquierda y abajo, a nuestra derecha el Camino Schmid. En el comienzo es un sendero bien marcado, dejará de serlo al acercarnos al Collado Ventoso. 

La senda, siempre en sombra, discurre durante todo el trayecto junto a la isolínea de los 1900 m pero la impresión al recorrerla es de que va en subida constante.

En el kilómetro 2 de nuestro recorrido cruzamos el arroyo del Telégrafo y, al poco de pasarlo, ya circulamos por la zona conocida como Umbría de Siete Picos, en la vertiente norte de los mismos.

A menudo nos encontramos árboles secos con formas llamativas que nos piden a gritos que les hagamos unas fotos, como siempre Jorge por delante tirando del grupo y, en la cola Emilio, Teresa y yo que vamos algo mas lentos. No tardamos mucho en llegar al Collado Ventoso (1.5 horas para 4.5 Km).

Debatimos sobre subir al Cerro Ventoso, pero al final, optamos por ir al Puerto de la Fuenfría por una senda medio perdida que hay que tomar, bajando por el Camino Schmid, a la derecha a 500 m aproximadamente del Collado. 

Este sendero discurre por encima de la Carretera de la República por las zonas conocidas como El Lanchazo y La Calva y termina en la Carretera citada 200 metros antes de llegar al Puerto y con preciosas vistas del valle y del Majalasna.

Llegamos al puerto sobre las 12:30 y es allí donde paramos para beber y comer algo mientras nos deleitábamos con las panorámicas del Montón de Trigo y el Valle de la Fuenfría, que entre nubes, nos ofrecía unas excelentes vistas. 

La bajada decidimos hacerla por el Camino Viejo de Segovia que recorrí no hace muchos años por primera vez con Enrique Peso (mejórate) y es uno de los que más me gustan para subir al puerto, si es con nieve mejor.

Descendimos cómodamente, a pesar de lo deteriorado que está en alguna zona el camino. 

Nada más empezar, cruzamos el arroyo de la Fuenfría, poco después otro, sin nombre, que alimenta el anterior aguas abajo y llegamos enseguida a la bonita fuente de los Acebos, situada junto a una pasarela de madera (hay otra fuente con el mismo nombre en el mismo valle en el nacimiento del río Pradillo, cerca de la Senda Herreros).

Seguimos bajando y pasamos el regajo de la Peña y el arroyo de la Barranca, dejamos a nuestra derecha la senda que sube al Collado de Marichiva y, en unos minutos, llegamos al aparcamiento de Majavilán.

En coche hasta el Puerto de Navacerrada donde nos tomamos las preceptivas cervezas y nos vamos a comer a casita que, en esta ocasión, tenemos tiempo de sobra.

Diez kilómetros bien cómodos, en buena compañía, incluido Emilio que no es tan habitual. Se merece una calificación de 4 estrellas.
José Luis Molero

lunes, 12 de octubre de 2020

Excursión X237: Paseo por el Eresma desde Boca del Asno

FICHA TÉCNICA

Inicio: Boca del Asno
Final: Boca de Asno
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 8,7 Km 
Desnivel [+]: 181 m 
Desnivel [--]: 181 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















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TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Para disfrutar de la festividad del 12 de Octubre, nos acercamos al siempre gratificante valle del Eresma, con idea de dar un paseo por su bella ribera, comer en la Granja de San Ildefonso y visitar los jardines del Palacio.

Aparcamos junto al área recreativa de Boca del Asno. Enseguida buscamos el murmullo del agua que a poco de cruzar el puente de madera se precipita con brío a través de la angostura que da nombre a este bello lugar.

Sin entretenernos en contemplar tan placentero espectáculo, echamos a andar hacia el espléndido pinar por la margen izquierda del río, que llevaba más agua de la esperada para esta época del año.

Con la ayuda de unas piedras, vadeamos el arroyo del Tesoro, enigmático nombre para este afluente del Eresma que nace a los pies del cerro de la Camorca y con escaso caudal por efecto del recién superado estiaje.

Poco más arriba, el río se encajona entre enormes rocas de granito plagadas de musgo, formando una pequeña hoz de singular belleza, para mí uno de los rincones más bellos del valle y el que más fotos se llevó.

Pasada la estrecha angostura, se hacen más evidentes los vestigios del acondicionamiento de este río como pesquerías reales, que mandó realizar, entre 1767-1769, el Rey Carlos III, un amante de la caza, de la pesca y de la naturaleza en general, lo que le llevó en 1761 a comprar a los segovianos el bosque de Valsaín, para disfrutar en exclusiva de la pesca, procediendo posteriormente a allanar en forma de aceras las orillas del Eresma. Además del camino, el monarca dotó a este tramo del río, de escaleras, represas y saltos de agua encaminados a oxigenar el agua.

Se trata de un singular recorrido de unos 10 kilómetros, aproximadamente, entre el puente de la Cantina y el puente de Segovia o puente de Santa Cecilia, que nosotros estamos recorriendo en su tramo final.

Pasamos junto al puente de madera de los Vadillos, y sin cruzarlo, continuamos río arriba hasta alcanzar la desembocadura del arroyo del Telégrafo, por el que seguimos, sin cruzarlo. Un poco más adelante una gran roca a nuestra derecha nos indica que hemos alcanzado la mítica poza de los Baños de Venus, donde en otras ocasiones nos hemos dado unos refrescante chapuzones.

Tras tomar un pequeño refrigerio junto a la poza y la fuente que hay unos metros más arriba, continuamos el ascenso del arroyo, hollando veredas de pescadores, inicialmente por la margen izquierda del cauce por el que circula el agua, para pasar a la contraria por un puente de madera, poco después de cruzar el arroyo de las Pamplinas, otro nombre curioso.

Enseguida alcanzamos la pista asfaltada, justo antes de cruzar el arroyo del Telégrafo y el de Minguete, que se unen en este punto, donde hicimos una breve parada.

Regresamos sobre nuestros pasos para seguir por la pista en dirección al puente de la Cantina, con ligerísimas subidas y bajadas, la pista traza suaves curvas que se adaptan a un terreno de pie de monte recubierto por el más vigoroso pinar del Guadarrama.

Formado íntegramente por pino silvestre, el rey de los pinos ibéricos, se trata de un monte publico, rigurosa y sabiamente explotado desde hace siglos por los madereros de Valsaín.

Esta pista también es punto de paso de una variante del GR10, señalizado como GR-10.1 con marcas blancas y rojas, que se dirige hacia la fuente de la Reina, donde enlaza con el Camino de Santiago.

Pasada una portilla, llegamos al puente de la Cantina, de arco único de medio punto, fue construido en la misma época que el camino trazado por Juan de Villanueva, en 1778, por orden de Carlos III para unir la Corte con el palacio de San Ildefonso; terminado bajo el reinado de Carlos IV.

Por él, bajaban los espectaculares carros cargados con grandes cubas de vino de Navalcarnero y Arganda, parando a descansar en la venta de la Cantina camino de La Granja y Segovia.

Cruzamos el cinematográfico puente, escenario de la mítica película La Caída del Imperio Romano, el mismo que, afortunadamente, sólo voló Hemingway en las páginas de su Por quién doblan las campanas. Al otro lado del puente nos esperaban las frescas aguas que manan de la no menos histórica Fuente de la Canaleja.

Tras una breve parada para las fotos, regresamos sobre nuestros pasos volviendo a pasar por la portilla, para poco después descender por una senda que poco a poco se va acercando al río. De nuevo en la margen izquierda del Eresma, proseguimos el agradable paseo junto a su orilla.

Sin trazas aún de la plataforma de pesquerías, el camino se mete bajo una enorme roca, que recuerda a los muchos pasos que hay en La Pedriza de estas características.

Aguas abajo, llegamos a un puente de madera que le cruza, justo en la desembocadura del arroyo del Telégrafo, cambiando así a la margen derecha del río. Aquí, el río forma un remanso a los pies de una enorme roca musgosa que no hubo manera de mover, por más empeño que pusieron nuestras chicas.

Pegados al río le acompañamos en su descenso, vadeando el arroyo del Retamar y Camaliebre hasta llegar de nuevo a la Boca del Asno, dando así por finalizado el agradable paseo por las Pesquerías Reales y sus míticos pinares.

En la terrada del restaurante Segovia, unos judiones y un excelente cochinillo, como manda la tradición, nos elevó el ánimo y nos dio fuerzas para acabar la tarde perdiéndonos por los jardines, estanques  y fuentes, muchas en proceso de reparación, del Palacio de la Granja.

Sus alineados y dorados bosques nos ofrecieron un preludio de lo bonito que se pone en otoño, cuando el verde da paso al ocre y al oro. Por todo ello, esta excursión se hizo merecedora de 4 estrellas.
Paco Nieto