lunes, 8 de junio de 2020

Excursión X224: Las Machotas desde Zarzalejo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Zarzalejo
Final: Zarzalejo
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 9 Km 
Desnivel [+]: 470 m 
Desnivel [--]: 470 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Estrenábamos en Madrid la fase 2 del desconfinamiento, lo que nos daba más libertad de movimiento y de tiempo para hacer rutas, por lo que nos propusimos subir a las Machotas, destino cercano y atractivo, sobre todo para algunos nuevos miembros que no las conocían.

Las Machotas
son esas dos montañas casi gemelas que vemos a nuestra izquierda, una cerca de la otra, cuando nos acercamos a El Escorial desde Madrid, pertenecientes a la vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama, de cuya alineación principal se encuentran separadas por diferentes fracturas.

Nos reunimos en la plaza del pueblo de Zarzalejo para echar a andar por sus calles hasta salir a la carretera M-533 que se dirige al puerto de la Cruz Verde. Dejamos atrás la iglesia de San Pedro, reedificada en 1619, en la que destaca su hermosa torre.

Unos metros más arriba, pasamos junto a la fuente Caño Viejo, del siglo XVIII construida en granito, con pilón y un único caño.

Al poco, dejamos la carretera para seguir por el Camino del Cotanillo, una pista de cemento, donde comienza realmente a notarse la pendiente. Pasamos junto a unas casas, unas antenas y el depósito de agua del pueblo, desviándonos enseguida del camino principal por la derecha para seguir una senda, ya sin asfaltar, que entre enebros, pinos, cantueso y rosales silvestres va ganado altura.

Conforme ascendíamos, las vistas se van haciendo más amplias, destacando en primer término las Hontezuelas y el Portacho, asomando majestuosa detrás de él la inconfundible pirámide de la Almenara.

Al llegar a una alambrada con portón de hierro, nuestra intención era visitar el Castaño del Cotanillo, árbol singular de unos 325 años, pero un cartel nos advertía que para proteger los nidos de aves, no estaba permitido el acceso hasta julio, por lo que desistimos del empeño. 

Continuamos por el camino de subida que llevábamos, hasta dar con un muro de piedras que impedía el paso, girando entonces a la derecha para salvar un peñasco.

Proseguimos el ascenso hasta dar con la senda que viene del puerto de la Cruz Verde, disfrutando de unas bonitas panorámicas de Zarzalejo y sus dehesas.

Una vez en la senda principal, enseguida alcanzamos el risco conocido como Pico del Fraile (1.452 m), llamado así por su aspecto, que se asemeja a un monje con capucha. Allí disfrutamos de las bellas panorámicas que se tienen a sus pies, y tras hacernos multitud de fotos y tomarnos el tentempié de media mañana.

Continuamos en dirección sur para a pocos metros llegar a la cima de la Machota Alta (1.461 m), el punto más alto de la ruta, con estupendas vistas de El Escorial desde la Pradera de los Cerros
Las cumbres de la Machota Alta albergan los canchales más llamativos, caso de la Bola, el Badajo, el Gigante Mudo y, especialmente, el Fraile.

Desde aquí iniciamos un acelerado descenso, con fuerte pendiente, hasta el Collado de Entrecabezas (1.273 m), sin más testigos que unas vacas de las que estuvimos especulando con su raza. Atravesamos la cerca que da al collado por el ya famoso somier, todo un símbolo. Desde él, iniciamos el ascenso, en dirección sureste, a la Machota Baja (1.404 m), por entre grandes rocas que recuerdan algo a La Pedriza, siguiendo la Senda de los 3 Ermitaños, que entre rocas y pasando por un collado, alcanza la cima al cabo de 1,5 Km.

Poco a poco fuimos subiendo todos a la roca en la que se alza su vértice geodésico. Las vistas él eran impresionantes: la Sierra de Guadarrama, casi al completo, El Escorial, la planicie de Madrid y hasta gran parte de la Sierra de Gredos. Ver la cara de felicidad de los que nunca habían estado, justificó de por sí esta excursión.

El bocadillo nos lo tomamos en la amplia explanada granítica que hay bajo la cumbre, con unas vistas de las que hipnotizan. Se estaba fenomenal.

El descenso lo realizamos por el mismo sendero que habíamos subido, con ligera desviación a la izquierda antes de llegar al collado de Entrecabezas, para evitar pasar de nuevo por él.

Nos desviarnos a la izquierda por la senda que en dirección suroeste busca el trazado del GR-10, al que alcanzamos cerca de la fuente de Entrecabezas.

Refrescados los perros en el pilón, continuamos por el GR-10, llegando al cabo de un kilómetro a la fuente del Rey, y muy cerca de ella, el Castaño del mismo nombre, un hermoso ejemplar de 18 metros de altura que crece entre grandes rocas graníticas.

Su enorme tronco tiene un renuevo lateral ya adulto, y ramas muy jóvenes que parten del fuste y ramas gruesas, con una copa muy amplia, de unos 21 metros, y ramas laterales muy abiertas.

Sus raíces abrazan el roquedo desde hace más de 225 años, ahí es nada.

Desde el castaño, sólo nos quedaba descender un kilómetro el GR-10 para estar a las puertas de la iglesia de San Pedro, en Zarzalejo, finalizando en el Mirador del Guijo esta bonita ruta.

En la terraza que hay junto al mirador, celebramos el cumpleaños de Jorge M, que tuvo a bien invitarnos a múltiples raciones, que nos supieron a gloria, lo que hizo que esta excursión mereciera 4,5 estrellas.
Paco Nieto

viernes, 5 de junio de 2020

Excursión X223: Cascada del Covacho desde la Berzosa

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Berzosa
Final: La Berzosa
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 8,2 Km 
Desnivel [+]: 227 m 
Desnivel [--]: 227 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 3
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Para la cuarta y última ruta en desconfinamiento fase 1 en Torrelodones, nos acercamos a ver la cascada del Covacho desde La Berzosa, lugar desde el que nunca había iniciado una excursión y que me sorprendió gratamente al comprobar la gran cantidad de posibilidades que ofrece.

Reunidos los 9 participantes en el aparcamiento del Parque de la Berzosa, situado al norte de esta urbanización perteneciente al término municipal de Hoyo de Manzanares, echamos a andar de la mano de Teresa, buscando la pista de tierra que sale a la izquierda, en dirección norte, encajonada entre una valla metálica y un muro de piedra y que de frente va a dar a un depósito de agua del Canal Isabel II.

Giramos a la izquierda, para seguir en dirección noroeste la pista que poco a poco se va internando en un bosque de encinas cada vez más espeso, conforme se va adentrando en los llamados Corrales de Julia.

Ya en lo más denso de este vergel, nos encontramos a la izquierda un pilón de cuya fuente surgía un buen caño de agua, que hizo las delicias de nuestras mascotas.

Entre berrocales graníticos, continuamos por la senda que al poco se acerca a una tapia de piedra y la cruza, continuando en suave descenso hasta alcanzar, entre más encinas y jaras, el arroyo del Cuchillar, que apenas llevaba un hilillo de agua.

En este punto surgen dos caminos posibles, el de la derecha retrocede hacia el este y alcanza enseguida la senda que nos acerca a la cascada, y el que sale a la izquierda, que no retrocede y va más recto. Elegimos este segundo y creo que acertamos, porque la estrecha senda en que luego se convirtió la pista fue de lo más agradable.

Alcanzada la senda principal, cerca de una de las torres de descompresión del canal de Navacerrada, enseguida, entre acacias, fresnos, olmos y zarzamoras, fuimos a dar con el arroyo de Peñaliendre, éste con algo más de agua que el anterior, y un poco más adelante, en línea recta, con la bonita cascada del Covacho y el precioso rincón donde se ubica.

Nos recreamos durante un buen rato contemplando este bello salto de agua de varios metros y su poza de aguas cristalinas, incrustada entre el Cerro Lechuza y el Cerro Covacho, que producen las aguas del arroyo de Peña Herrera que nace, a poco menos de dos kilómetros de aquí, en la Sierra de Hoyo y que poco más abajo junta sus aguas con el arroyo de Peñaliendre para formar el arroyo Peregrinos.


Junto a esta pequeña cascada se encuentra un banco y una mesa de piedra, donde paramos a reponer fuerzas mientras nos hacíamos la foto de grupo.

Con pereza, por estar en un sitio tan encantador, a la sombra, escuchando el rumor del agua al caer de la cascada, continuamos el camino, cruzando un largo lanchar inclinado, que con agua debe resultar bastante resbaladizo, y que un ciclista descendió con mucho miedo.

El sendero zigzaguea por un bosque muy agradable de pinos y encinas, en dirección oeste, hasta dar con el camino de Torrelodones a Moralzarzal, descendiendo desde allí en dirección sur hasta llegar al arroto Peregrinos.

Al inicio del descenso, pasamos junto a una casa abandona, que nos queda a la derecha, donde según nuestra guía de hoy, apareció un hombre ahorcado y aunque algún curioso insinuó acercarse a ella, yo aceleré el paso para dejarla atrás cuanto antes.

Al arroyo Peregrinos se le une en este punto el arroyo del Cuchillar, creando un humedal, entre fresnos y chopos, con una gran charca de especial belleza, que contrasta con el siguiente tramo de la ruta, mucho más árido, que en dirección sureste nos llevó, entre encinas jóvenes y matorral hasta las explanadas del Parque de la Berzosa.

Al alcanzar de nuevo el aparcamiento, terminamos así esta excursión que recorrimos por bosques formados por encinas, pinos, fresnos, chopos, olmos, acacias, rosales, zarzamoras, enebros y jaras y que se merece 3 estrellas.

En el bar Plaza de Hoyo celebramos el fin de la ruta y el reencuentro.
Paco Nieto

P.D.: Han cortado con vallas un pequeño tramo antes de llegar a la cueva del Covacho, pero dando un pequeño rodeo, por la derecha enseguida se vuelve a la ruta. En esta ruta posterior se puede seguir el nuevo trazado desde el aparcamiento a la cascada.

martes, 2 de junio de 2020

Excursión X222: Torrelodones por la Berzosilla

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 7 Km 
Desnivel [+]: 215 m 
Desnivel [--]: 215 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 3,5
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Para la tercera ruta en desconfinamiento fase 1 en Torrelodones, nos propusimos volver al Monte de los Ángeles e internarnos en la Berzosilla para llegar hasta la Peña del Búho, lugar que la mayoría no conocíamos.

Puntuales, como siempre, nada más más dar las ocho en el reloj del ayuntamiento, nos encaminamos hacia la calle Carlos Picabea. Al acercarnos a la a la Iglesia de Nuestra Señora de la Ascensión, nos sorprendió ver la estatua en homenaje a los trabajadores del servicio de limpieza con mascarilla, todo un símbolo de esta nueva etapa.

Continuamos callejeando hasta salir al Instituto Diego Velázquez para, cruzando la Avenida de la Dehesa, seguir por una amplia senda que paralela a un muro de piedra se dirige hacia la parte alta del polideportivo.

Al poco, conectamos con la rampa de cemento que sube a las antenas de telefonía y TV que hay junto al refugio de la fundación Apascovi. Por la parte de atrás seguimos la senda que enseguida alcanza el depósito de agua del Canal Isabel II que abastece al pueblo.

La senda prosigue por la derecha de la valla de la finca del Monte de los Ángeles, en dirección noreste, dejando las que descienden hacia el pueblo.

Esta bonita senda discurre entre encinas, jaras, tomillo y olorosas lavandas, pasando por varios aglomerados graníticos que hacen de excelentes miradores con estupendas vistas de la parte más occidental de esta pequeña Pedriza, desde donde además se contempla gran parte del pueblo y, en la lejanía, la extensa planicie de Madrid, con sus inconfundibles torres. Mucho más cerca, destaca la omnipresente silueta del Palacio del Canto del Pico.

Por un estrecho paso, continuamos por la serpenteante senda, que entre grandes rocas y matorral va abriéndose camino hasta alcanzar la tapia de la finca del Canto del Pico. El alto muro de piedras apiladas se extiende de este a oeste en perfecta línea recta.

El roto muro da paso a un camino que se dirige en dirección oeste, por el que seguimos unos metros hasta abandonarlo en la primera curva por una senda con la misma dirección que llevábamos. Al poco, otro paso de la tapia nos sitúa en un camino que bordea la Berzosilla.

Lo seguimos en dirección noroeste para continuar por el que enseguida surge a la izquierda, para dejarlo poco después para seguir una senda, que en unos metros nos llevó a un promontorio rocoso llamado Canto del Mirador, al que se asciende por unos escalones labrados en la piedra granítica.

El lugar no puede ser más acogedor, al resguardo del viento, cuenta con un amplio banco, labrado en la roca al estilo de la Silla de Felipe II, y un sillón, también cincelado, justo enfrente. Desde este privilegiado mirador se tienen unas vistas impresionantes de 360º, divisando casi al completo la Sierra de Guadarrama y medio Madrid.

Tras las fotos de rigor, descendimos del mirador por el extremo opuesto al empleado en la subida, continuando por una senda que en descenso y en dirección oeste hasta llegar a un risco también con buenas vistas a las curvas de la autovía A-6, en lo más cercano, y de la sierra en el horizonte.

Desde allí seguimos un sendero utilizado como circuito de motos de montaña, en el que hay hasta rampas para los saltos. Tras un par de requiebros, fuimos a dar con una pista por la que ascendimos para abandonarla enseguida y seguir un corto sendero, bastante oculto, por lo que hay que estar atentos a su salida, que finaliza en la cumbre de la Peña del Búho, otro mirador con estupendas vistas al oeste.

Tras la contemplación de la amplia panorámica que desde aquí se tiene, iniciamos el regreso recuperando la pista, por la que continuamos muy pocos metros para enseguida girar a la derecha y seguir por otra que va a dar a un depósito de agua ya en desuso y estado de semiruina.

Una senda en dirección sureste nos devolvió a la tapia por la que habíamos accedido y volviendo sobre nuestros pasos regresamos al Monte de los Ángeles, tras volver a sortear la otra tapia.

Continuamos unos cuantos metros más por la senda que habíamos traído, hasta alcanzar una roca partida, donde hicimos un giro de 90º hacia la izquierda, para continuar por la senda que desciende, en dirección sureste, rodeados de encinas, madreselvas, juncos y jaras en flor.

La senda gira poco después hacia el sur siguiendo la margen derecha de un regato, ya seco, y que poco después cruzamos para acercarnos, en breve ascenso, a un bonito mirador, desde el que se tiene las mejores vistas de las Charcas del Loco.

Con cuidado, descendimos a la la charca superior, la situada más al norte, y nos sorprendió verla ya seca, cuando apenas unas semanas atrás estaba a rebosar.

Continuamos bordeándola por la senda que recorre su lado este y, entre mucha vegetación en flor y grandes rocas, alcanza la charca del Loco, la más grande y bella, que aunque aún con agua, había menguado ostensiblemente.

Tras las fotos de rigor, proseguimos el descenso bordeándola por su cara sur, pasando por la charca inferior, la menos vistosa, y obviando el camino principal.

Continuamos por la senda, que en dirección sur sigue paralela al riachuelo de desagüe de las charcas, pasa junto a un puente de madera y alcanza las primeras casa del pueblo, justo donde se une al arroyo del Canto del Pico.

Cruzamos la avenida de la Dehesa y descendimos por las escalinata que da acceso a la senda que, paralela al arroyo, se interna en el Parque Flor de Lis hasta alcanzar la calle Nueva y la plaza del Arca del Agua, regresando así a la plaza del ayuntamiento, previo paso por la la plaza del Caño, una de las más antiguas de la Comunidad de Madrid.

En el bar Club 72 nos tomamos un merecido y reparador desayuno, como premio final de esta bonita ruta con estupendas vistas a camino entre el Monte de los Ángeles y las peñas de la Berzosilla, que se merece 3,5 estrellas.
Paco Nieto

viernes, 29 de mayo de 2020

Excursión X221: Las Dehesas y Tortuga de Hoyo de Manzanares

FICHA TÉCNICA
Inicio: Hoyo de Manzanares
Final: Hoyo de Manzanares
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 6 Km 
Desnivel [+]: 378 m 
Desnivel [--]: 378 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 3,5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
RESUMEN
Para nuestra segunda ruta en fase 1 de la desescalada nos planteamos dar un paseo por las dehesas de nuestra vecina Hoyo de Manzanares y hacerle una visita a su gigantesca tortuga.

Con un día espléndido, soleado pero tirando a fresquito, que nos hizo muy placentero el caminar, quedamos al inicio de la Dehesa La Viña, en una curva pronunciada de la calle Gargantilla, al norte del pueblo.

Emotivo reencuentro con amigos y mascotas a los que no veíamos desde hacía más de tres meses por el encierro. Con mascarillas y guardando la distancia de seguridad, en animada conversación de puesta al día de cada cual, fuimos recorriendo en dirección noreste las verdes praderas que entre encinas y un promontorio rocoso, nos fueron regalando bonitas vistas de la Sierra de Hoyo.

Tras pasar un portón de la alambrada, nos acercamos a contemplar la enorme y alargada cantera, ya abandonada, excavada en la rocas, que debió contener un filón de pórfidos, y en cuyo vacío se acumulaba un agua oscura que no dejaba ver el fondo.

Para contemplarla desde más arriba, la rodeamos hasta alcanzar ver su longitud completa, que debe rondar los 100 metros, continuando hacia el este, ascendiendo con la pendiente ya más acentuada pero sin mucho esfuerzo.

Pasamos junto a un vivac al abrigo de una gran roca, y enseguida junto a un magnífico ejemplar de alcornoque, con gran parte de tronco desnudo por haberle arrancado su corcho protector.

Un enorme lanchar a nuestra izquierda nos obligó a esforzarnos en su ascenso, como premio, junto a una enorme roca que parecía poder salir rodando en cualquier instante, nos deleitó con unas espléndidas vistas de las dehesas, de Hoyo de Manzanares y su sierra hasta donde se perdía la vista.

Atentos a un giro a la izquierda, no muy definido, buscamos un enorme hito, que va creciendo en cada visita, y la conexión con la senda principal, que en dirección noreste zigzaguea entre rocas cubiertas de musgo y un espeso encinar, hacia el collado del Portachuelo.

Antes de llegar a él, paramos junto a un magnífico mirador natural, en las cercanías de un Belén acoplado entre dos grandes rocas, con inmejorables vistas. Rodeamos los pedruscos para buscar un paso que desciende en dirección oeste hacia el collado del Portachuelo.

Pasamos junto a un mirador natural sobre un roquedal, desde el que se tiene una estupenda vista de la Tortuga, que parece querer esconderse entre el espeso bosque de encinas en el que se encuentra. También desde aquí se divisan todos los enclaves que al norte ofrecía la Cuerda Larga, marcada en la línea del horizonte.

Tras la amplia sesión de fotos con nuestro objetivo de fondo, un descenso a un colladito, dio paso a una pendiente antes de llegar a los pies de la Tortuga, a la que accedimos tras un angosto paso triangular entre las rocas que forman el cuello y su abultado caparazón.

Sin tiempo para subir, como en otras ocasiones a él, iniciamos el descenso siguiendo una senda con bastante pendiente entre rocas en dirección sur, hasta dar con una pradera que hace de mirador de la cara sur de la Tortuga.

Teníamos previsto acercarnos desde aquí al Estepar, la cumbre más alta de la Sierra de Hoyo, a escasos 500 metros, pero el tiempo que nos quedaba para poder cumplir los horarios establecidos nos hizo desistir del empeño e iniciar el regreso al pueblo.

Seguimos para ello una senda que en dirección sur se precipita entre canchales rápidamente hacia las dehesas de Las Viñas, pasando por una fuente de piedra sin nombre, pero rotulada con "NOV 1994".

El olor y el colorido del tomillo, romero, jaras, gran cantidad de gamones y cantueso nos acompañó en el descenso por el paraje conocido como La Ladera.

La senda conecta con un camino de tierra que al poco dejamos tras un paso de una tapia de piedra, para bordear las últimas casas al norte de Hoyo, siguiendo una senda rodeada de exuberante vegetación en flor, con bonitas vistas a Los Picazos y así regresar al punto de partida, finalizando así esta bonita y ansiada ruta de entrenamiento que bien se merece 3,5 estrellas.

En el bar La Plaza nos tomamos, unos cafés, y otros las cervezas de premio por haber finalizado la ruta y, para celebrar el reencuentro, poco a poco, del grupo, esperando que pronto sea al completo.
Paco Nieto

FOTOS