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viernes, 12 de marzo de 2021

Excursión X269: Torrelodones por los miradores del Monte de los Ángeles

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: 
Torrelodones
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 6,5 Km 
Desnivel [+]: 214 m 
Desnivel [--]: 214 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 3,5
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Había ganas de dar un paseo cortito por los alrededores de nuestro pueblo y esta ruta, que pasa por varios roquedales que hacen de miradores naturales con excelentes panorámicas, nos pareció la más adecuada.

Así es que quedamos en la Plaza del Ayuntamiento, desde la que nos encaminamos hacia la calle Carlos Picabea, en dirección a la remodelada plaza del Arca del Agua y la fuente del Manantial, previo paso por la plaza del Caño, con su herreriana fuente, una de las más antiguas de la Comunidad de Madrid.

Giramos a la derecha para continuar callejeando hasta salir al Instituto Diego Velázquez para, cruzando la Avenida de la Dehesa, seguir por una senda que sube hacia el depósito de agua del Canal Isabel II, que abastece al pueblo.

La senda prosigue por la derecha de la valla de la finca del Monte de los Ángeles, en dirección noreste, dejando de momento las que descienden hacia el pueblo.

Este bonito sendero discurre entre encinas, jaras, tomillo, lavandas y hasta un alcornoque de gran porte, pasando por varios aglomerados graníticos que hacen de excelentes miradores con estupendas vistas de la parte más occidental de esta pequeña Pedriza, desde donde además se contempla gran parte del pueblo y, en la lejanía, la extensa planicie de Madrid, con sus inconfundibles torres.

Mucho más cerca, destaca la omnipresente silueta del Palacio del Canto del Pico.

Por un estrecho paso, continuamos por la serpenteante senda, que entre grandes rocas y matorral va abriéndose camino hasta alcanzar la tapia de la finca del Canto del Pico. El alto muro de piedras apiladas se extiende de este a oeste en perfecta línea recta.

Fue justo aquí donde coincidimos con uno de los profesores del instituto, que aprovechando un hueco entre clases, estaba explorando esta parte del pueblo, de cuya historia estaba muy interesado.

Regresamos unos metros para enseguida girar a la izquierda, para continuar por la senda que desciende, en dirección sureste, rodeados de encinas, madreselvas, juncos y jaras.

La senda cruza un par de regatos estacionales, ya sin agua, y gira poco después hacia el sur para acercarnos, en breve ascenso, a un bonito mirador, desde el que se tiene las mejores vistas de las Charcas del Loco.

Con cuidado, descendimos a la la charca superior, la situada más al norte, que nos sorprendió verla con mucha agua. Continuamos bordeándola por la senda que recorre su lado este y, entre mucha vegetación y grandes rocas, alcanza la charca del Loco, la más grande y bella, llena a rebosar.

Tras las fotos de rigor, proseguimos el descenso bordeándola por su cara sur, y antes de llegar a la charca inferior, giramos a la izquierda para seguir una senda en dirección este hasta alcanzar las ruinas de un corral o casa que donde antaño se guardaba el ganado.

Continuamos hacia el sureste, cruzando enseguida el arroyo cartografiado como del Canto del Pico, al que también llaman del Piojo, para al poco girar a la izquierda, en dirección norte, siguiendo una senda que a tramos medio se pierde entre los berrocales, desde uno de ellos, otro mirador más, tuvimos unas estupendas vistas del entorno.

Finalmente volvimos a cruzar el arroyo y llegamos a lo que queda de una corraliza con estructura de piedra construida a partir de la técnica, denominada “de piedra seca”, que sirvió para albergar ganado.

Como curiosidad, tiene un contador o gatera, una abertura en el muro de pequeñas dimensiones, que tenía como finalidad permitir el acceso de ovejas y cabras. Es una pena que los árboles y la maleza se haya instalado en su interior, vestigios del pasado ganadero del pueblo deberían preservarse.

Por un vericueto sendero continuamos en dirección norte hasta dar con la senda, de mejor trazado, que bordea la tapia del Palacio del Canto del Pico, por la que seguimos a la derecha hasta alcanzar otro de los bellos miradores de hoy, el roquedal que tiene las mejores vistas, por cercanas, del Palacio y el de mayor altura de la ruta.

Da pena contemplar la tétrica silueta del Palacio, que cada vez está más cerca de la ruina desde que volvió a arder parte de su tejado. En este histórico caserón, se vivieron episodios tan notorios como la muerte de Antonio Maura, bajando sus escaleras, la dirección del general Miaja de la batalla de Brunete desde su azotea o las largas idas y venidas de Franco desde el Pardo.

Desde aquí, regresamos descendiendo la cresta de los riscos que en dirección suroeste se precipitan hacia el pueblo.

Con excelentes vistas, amplificadas por algún que otro mirador rocoso más, la senda serpentea entre grades moles graníticas hasta alcanzar el Canto de la Cueva, en el que se encuentra la pequeña cueva en la que al parecer hay pinturas rupestres, aunque parece ser que no son tan antiguas.

Su acceso se encuentra tapiado y cerrado para evitar actos de vandalismo, como los que de hecho ya se produjeron.

Desde allí, buscamos la senda que, en dirección sureste y cercana a los últimos chalets, busca la calle de subida a los Robles, llamada Mar Rojo, para, una vez cruzada, continuar a la izquierda por avenida de las Dehesas.

Giramos por la primera calle que sale a la derecha, pasamos junto al parque JH, llegamos a la calle Real y de allí a la plaza del Ayuntamiento, dando así por finalizada esta esta cortita, pero gratificante ruta que califico con 3,5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

viernes, 15 de enero de 2021

Excursión X258: Torrelodones por el Canto del Mirador

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 3 horas
Distancia: 6,1 Km 
Desnivel [+]: 131 m 
Desnivel [--]: 131 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 3
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
Torrelodones seguía confinado y por cuestiones de tiempo, buscamos una ruta corta que saliera del pueblo, nos decidimos en hacer esta que ofrecía bonitas vistas desde el Monte de los Ángeles y seguir pisando nieve.

Desde la Plaza del Ayuntamiento, que continuaba con mucha nieve y su fuente congelada, nos encaminamos hacia la calle Carlos Picabea. Al acercarnos a la a la Iglesia de Nuestra Señora de la Ascensión, comprobamos que tenía un aspecto invernal digno de los pueblos de los Alpes.

Enfilamos la calle Camino de Valladolid, en dirección al polideportivo, pasamos junto al cruceiro que queda a nuestra derecha y a mitad de la subida, nos desviamos por la senda que nos sale a la derecha hacia el colegio Peñalar, que estaba cubierta por un espeso manto blanco de nieve.

Enseguida, conectamos con la rampa de cemento que sube a las antenas de telefonía y TV que hay junto al refugio de la fundación Apascovi y que, excepto en su tramo final, estaba libre de placas de hielo. Por la parte de atrás seguimos la senda que pronto alcanza el depósito de agua del Canal Isabel II que abastece al pueblo.

La senda prosigue por la derecha de la valla de la finca del Monte de los Ángeles, en dirección noreste, ignorando las que descienden hacia el pueblo.

Esta bonita senda discurre entre encinas, jaras, tomillo y lavandas, apenas perceptible por estar tapadas por la nieve, pasando por varios aglomerados graníticos que hacen de excelentes miradores con estupendas vistas de la parte más occidental de esta pequeña Pedriza, desde donde además se contempla gran parte del pueblo y, en la lejanía, la extensa planicie de Madrid, con sus inconfundibles torres. Mucho más cerca, destaca la omnipresente silueta del Palacio del Canto del Pico.

Por un estrecho paso, continuamos por la serpenteante senda, que entre grandes rocas y matorral va abriéndose camino hasta alcanzar la tapia de la finca del Canto del Pico. El alto muro de piedras apiladas se extiende de este a oeste en perfecta línea recta.

Pasamos por uno de los rotos del muro, que da paso a un camino por el que continuamos en dirección oeste unos metros hasta abandonarlo en la primera curva para seguir una senda con la misma dirección que llevábamos. Al poco, otro paso de la tapia nos sitúa en un camino que bordea la Berzosilla.

Lo seguimos en dirección noroeste para continuar por el que enseguida surge a la izquierda, para dejarlo poco después para seguir una senda, que en unos metros nos llevó a un promontorio rocoso llamado Canto del Mirador, al que se asciende por unos escalones labrados en la piedra granítica.

El lugar no puede ser más acogedor, al resguardo del viento, cuenta con un amplio banco, labrado en la roca al estilo de la Silla de Felipe II, y un sillón, también cincelado, justo enfrente.

Desde este privilegiado mirador se tienen unas vistas impresionantes de 360º, divisando casi al completo la Sierra de Guadarrama y medio Madrid.

Tras las fotos de rigor, iniciamos el regreso volviendo sobre nuestros pasos hasta volver a cruzar la tapia del Palacio del Canto del Pico por segunda vez, retroceder unos metros más por la senda que habíamos traído, hasta alcanzar una roca partida, donde hicimos un giro de 90º hacia la izquierda, para continuar por la senda que desciende, en dirección sureste, rodeados de encinas, madreselvas, juncos y jaras engalanadas de nieve.

La senda gira poco después hacia el sur siguiendo la margen derecha de un regato, que se acerca a la primera de las charcas, completamente congelada.

Continuamos bordeándola por la senda que recorre su lado este, que entre encinas, enebros y grandes rocas, alcanza la charca del Loco, la más grande y bella. Completamente congelada parecía una pista de patinaje.

Tras las fotos de rigor, proseguimos el descenso bordeándola por su cara sur, proseguimos por el camino principal y después, por la senda, que en dirección sur sigue paralela al riachuelo de desagüe de las charcas y alcanza las primeras casa del pueblo, justo donde se une al arroyo del Canto del Pico.

Cruzamos la avenida de la Dehesa y descendimos por las escalinata que da acceso a la senda que, paralela al arroyo, se interna en el Parque Flor de Lis hasta alcanzar la calle Nueva y la plaza del Arca del Agua, regresando así a la plaza del ayuntamiento, previo paso por la la plaza del Caño, una de las más antiguas de la Comunidad de Madrid, dando así por finalizada esta cortita, pero gratificante ruta que se merece 3 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

martes, 2 de junio de 2020

Excursión X222: Torrelodones por la Berzosilla

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 7 Km 
Desnivel [+]: 215 m 
Desnivel [--]: 215 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 3,5
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN

Para la tercera ruta en desconfinamiento fase 1, nos propusimos volver al Monte de los Ángeles de Torrelodones e internarnos en la Berzosilla para llegar hasta la Peña del Búho, lugar que la mayoría no conocíamos.

Puntuales, como siempre, nada más más dar las ocho en el reloj del ayuntamiento, nos encaminamos hacia la calle Carlos Picabea. Al acercarnos a la a la Iglesia de Nuestra Señora de la Ascensión, nos sorprendió ver la estatua en homenaje a los trabajadores del servicio de limpieza con mascarilla, todo un símbolo de esta nueva etapa.

Continuamos callejeando hasta salir al Instituto Diego Velázquez para, cruzando la Avenida de la Dehesa, seguir por una amplia senda que paralela a un muro de piedra se dirige hacia la parte alta del polideportivo.

Al poco, conectamos con la rampa de cemento que sube a las antenas de telefonía y TV que hay junto al refugio de la fundación Apascovi. Por la parte de atrás seguimos la senda que enseguida alcanza el depósito de agua del Canal Isabel II que abastece al pueblo.

La senda prosigue por la derecha de la valla de la finca del Monte de los Ángeles, en dirección noreste, dejando las que descienden hacia el pueblo.

Esta bonita senda discurre entre encinas, jaras, tomillo y olorosas lavandas, pasando por varios aglomerados graníticos que hacen de excelentes miradores con estupendas vistas de la parte más occidental de esta pequeña Pedriza, desde donde además se contempla gran parte del pueblo y, en la lejanía, la extensa planicie de Madrid, con sus inconfundibles torres. Mucho más cerca, destaca la omnipresente silueta del Palacio del Canto del Pico.

Por un estrecho paso, continuamos por la serpenteante senda, que entre grandes rocas y matorral va abriéndose camino hasta alcanzar la tapia de la finca del Canto del Pico. El alto muro de piedras apiladas se extiende de este a oeste en perfecta línea recta.

El roto muro da paso a un camino que se dirige en dirección oeste, por el que seguimos unos metros hasta abandonarlo en la primera curva por una senda con la misma dirección que llevábamos. Al poco, otro paso de la tapia nos sitúa en un camino que bordea la Berzosilla.

Lo seguimos en dirección noroeste para continuar por el que enseguida surge a la izquierda, para dejarlo poco después para seguir una senda, que en unos metros nos llevó a un promontorio rocoso llamado Canto del Mirador, al que se asciende por unos escalones labrados en la piedra granítica.

El lugar no puede ser más acogedor, al resguardo del viento, cuenta con un amplio banco, labrado en la roca al estilo de la Silla de Felipe II, y un sillón, también cincelado, justo enfrente. Desde este privilegiado mirador se tienen unas vistas impresionantes de 360º, divisando casi al completo la Sierra de Guadarrama y medio Madrid.

Tras las fotos de rigor, descendimos del mirador por el extremo opuesto al empleado en la subida, continuando por una senda que en descenso y en dirección oeste hasta llegar a un risco también con buenas vistas a las curvas de la autovía A-6, en lo más cercano, y de la sierra en el horizonte.

Desde allí seguimos un sendero utilizado como circuito de motos de montaña, en el que hay hasta rampas para los saltos. Tras un par de requiebros, fuimos a dar con una pista por la que ascendimos para abandonarla enseguida y seguir un corto sendero, bastante oculto, por lo que hay que estar atentos a su salida, que finaliza en la cumbre de la Peña del Búho, otro mirador con estupendas vistas al oeste.

Tras la contemplación de la amplia panorámica que desde aquí se tiene, iniciamos el regreso recuperando la pista, por la que continuamos muy pocos metros para enseguida girar a la derecha y seguir por otra que va a dar a un depósito de agua ya en desuso y estado de semiruina.

Una senda en dirección sureste nos devolvió a la tapia por la que habíamos accedido y volviendo sobre nuestros pasos regresamos al Monte de los Ángeles, tras volver a sortear la otra tapia.

Continuamos unos cuantos metros más por la senda que habíamos traído, hasta alcanzar una roca partida, donde hicimos un giro de 90º hacia la izquierda, para continuar por la senda que desciende, en dirección sureste, rodeados de encinas, madreselvas, juncos y jaras en flor.

La senda gira poco después hacia el sur siguiendo la margen derecha de un regato, ya seco, y que poco después cruzamos para acercarnos, en breve ascenso, a un bonito mirador, desde el que se tiene las mejores vistas de las Charcas del Loco.

Con cuidado, descendimos a la la charca superior, la situada más al norte, y nos sorprendió verla ya seca, cuando apenas unas semanas atrás estaba a rebosar.

Continuamos bordeándola por la senda que recorre su lado este y, entre mucha vegetación en flor y grandes rocas, alcanza la charca del Loco, la más grande y bella, que aunque aún con agua, había menguado ostensiblemente.

Tras las fotos de rigor, proseguimos el descenso bordeándola por su cara sur, pasando por la charca inferior, la menos vistosa, y obviando el camino principal.

Continuamos por la senda, que en dirección sur sigue paralela al riachuelo de desagüe de las charcas, pasa junto a un puente de madera y alcanza las primeras casa del pueblo, justo donde se une al arroyo del Canto del Pico.

Cruzamos la avenida de la Dehesa y descendimos por las escalinata que da acceso a la senda que, paralela al arroyo, se interna en el Parque Flor de Lis hasta alcanzar la calle Nueva y la plaza del Arca del Agua, regresando así a la plaza del ayuntamiento, previo paso por la la plaza del Caño, una de las más antiguas de la Comunidad de Madrid.

En el Club 72 nos tomamos un merecido y reparador desayuno, como premio final de esta bonita ruta con estupendas vistas a camino entre el monte de los Ángeles y las peñas de la Berzosilla, que se merece 3,5 estrellas.
Paco Nieto

viernes, 22 de mayo de 2020

Excursión X219: Torrelodones por su pequeña Pedriza

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 6,9 Km 
Desnivel [+]: 185 m 
Desnivel [--]: 185 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 1

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Para la última ruta en desconfinamiento fase 0, me reservé una que tenía muchas ganas de hacer, la que podríamos denominar la integral por la pequeña Pedriza de Torrelodones, o lo que es lo mismo, la circular al Monte de los Ángeles.

Nada más dar las ocho en el reloj del ayuntamiento, eché a andar por la calle Carlos Picabea, haciendo una breve parada junto a la Iglesia de Nuestra Señora de la Ascensión, bello rincón que siempre me gusta contemplar al pasar cerca de el.

Continué callejeando hasta salir al Instituto Diego Velázquez para, cruzando la Avenida de la Dehesa, internarme por una de las muchas sendas que cruzan el Monte de los Ángeles, eligiendo la que sube directamente al depósito de agua del Canal Isabel II que abastece al pueblo. Continué por la senda que discurre a la derecha de la valla de la finca del Monte de los Ángeles, en dirección noreste, dejando atrás la espigada antena de telefonía y TV que domina el horizonte.

Esta bonita senda discurre entre encinas, jaras, tomillo y olorosas lavandas, pasando por varios aglomerados graníticos que hacen de excelentes miradores con estupendas vistas de la parte más occidental de esta pequeña Pedriza, desde donde además se contempla gran parte del pueblo y, en la lejanía, la extensa planicie de Madrid, con sus inconfundibles torres. Mucho más cerca, destaca la omnipresente silueta del Palacio del Canto del Pico, cerca del cual pasaría un poco más tarde.

Por un estrecho paso, continué por la serpenteante senda, que entre grandes rocas y matorral va abriéndose camino hasta alcanzar la tapia de la finca del Canto del Pico. El alto muro de piedras apiladas se extiende de este a oeste en perfecta línea recta.

Haciendo un giro de 90 grados hacia la derecha, continué por el borroso y estrecho sendero que, en dirección este va paralelo a la tapia, a pocos metros de ella. El primer tramo desciende por una arenosa senda, rodeado de encinas, madreselvas, juncos y jaras en flor que alegraban con sus aromas el camino, cruzando un par de regatos, ya sin agua.

La senda vuelve a subir, acercándose progresivamente a la tapia hasta alcanzar unos riscos con excelentes vistas que hacen las veces de magnífico mirador natural del Monte de los Ángeles.

Aquí se gira a la derecha, descendiendo hacia el sur, perpendicular a la tapia, para salvar un alto risco, en el que un par de escaladores se preparan para subir a su cima. La rodeamos hasta alcanzar el arroyo del Canto del Pico, también llamado del Piojo.

Desde el arroyo, la senda asciende arrimándose a la tapia, que en este tramo, de fuerte pendiente, está reforzada por una valla metálica en bastante mal estado.

El premio al esfuerzo es conseguir haber llegado al punto más alto de la ruta, a la par que disfrutar de una de las mejores panorámicas del recorrido, a nuestra derecha, toda la mini Pedriza a nuestro alcance, a la izquierda, una magnífica vista del Palacio del Canto del Pico.

La malograda casa-museo fue proyectada por José María del Palacio y Abárzuza, conde de las Almenas, en ella reunió un buen lote de elementos arquitectónicos que había recolectado por toda la geografía española.

Por los muros del palacio han desfilado numerosas personalidades de la historia de España. En él falleció el estadista Antonio Maura, que residía en una mansión cercana, denominada El Pendolero, propiedad del hijo.

En una de sus visitas al lugar murió repentinamente mientras descendía por unas escaleras, según se recoge en una placa conmemorativa instalada en el interior del edificio («Bajando por esta escalera, ascendió al cielo don Antonio Maura»).

Durante la guerra civil, el Palacio del Canto del Pico fue sede temporal del Mando Militar Republicano que sirvió de cuartel general a Indalecio Prieto y al general Miaja, quienes dirigieron desde allí la ofensiva militar para aliviar a Madrid de la presión de las tropas sublevadas y que desembocó finalmente en la batalla de Brunete.

El conde de las Almenas perdió a su único hijo durante la guerra. Su muerte le ocasionó una fuerte depresión.​ Dejó en 1947 la finca y el palacio escriturados a nombre de Francisco Franco como herencia.Tras su muerte, la propiedad pasó a sus herederos. Su nieta, María del Mar Martínez-Bordiú, Merry, y el periodista Jimmy Giménez-Arnau fijaron allí su residencia a finales de los años 1970, después de contraer matrimonio.​

El palacio fue abandonado por su familia durante 13 años, durante este tiempo el edificio quedó en estado de semi ruina, saqueado y desvalijado, cuando el palacio fue comprado en 1988 por la empresa inglesa Stoyam Holdings, actual propietaria, que ante los impedimentos para hacer de él un hotel, al estar patológicamente protegido, lo ha abandonado a su suerte.

Tras contemplar el penoso aspecto que presenta el palacio, con el techo semiderruido tras un segundo incendio y lleno de pintadas, continué por la senda que, ahora muy pegada al muro, sigue en dirección este, pasando junto a grandes riscos y una enorme roca que parece estar a punto de despeñarse.

Entre jaras, juncos y alguna encina, fui recorriendo, siempre cerca de la tapia, el Monte de los Ángeles, que nos regalaba estupendas vistas de Torrelodones y, a lo lejos, los pueblos circundantes y la silueta de las cumbres de la Sierra de Guadarrama, hasta dar con un depósito de agua ya en desuso que linda con la tapia.

La desdibujada senda, rodea por la derecha el depósito y, una vez se acerca de nuevo a la tapia, gira a la derecha, en dirección sur, pasando entre unas grandes rocas, salvando la última mediante unos escalones labrados en la roca, alcanzando así el mirador de Los Robles, al que muchos acuden para tener a vista de pájaro una panorámica completa del Monte de los Ángeles y del Palacio del Pico.

Girando a la derecha, se conecta con la senda, que en dirección suroeste va bordeando los chalets más al norte de Los Robles. Este tramo está poco pisado y hay que ir atentos a los hitos de piedra que la señaliza, a la que contribuí en su mejora en los puntos más confusos.

Un giro a la derecha hace que la senda tome dirección oeste, para al poco, pasar junto a un poste de hierro caído, y al poco girar a la izquierda para descender en dirección suroeste hasta alcanzar el Canto de la Cueva, en el que se encuentra la pequeña cueva en la que hay pinturas rupestres, aunque parece ser que no son tan antiguas y en la que su acceso acceso se encuentra tapiado para evitar su deterioro.

Por una de las muchas sendas que surgen bajo estos riscos y sus adyacentes, en los que es habitual ver aficionados a la escala entrenándose, descendí en dirección suroeste hasta vadear el arroyo del Piojo, girando a la izquierda para seguirlo por su margen derecha.

Continué por el parque de Flor de Lis y por a plaza del Arca del Agua regresé al Ayuntamiento, dando así por finalizada esta panorámica ruta que rodea al completo la pequeña Pedriza que circunda el Monte de los Ángeles, privilegiada zona que tenemos la suerte de tener muy cerquita del pueblo. Por todo ello, esta excursión se merece 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS