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lunes, 3 de abril de 2023

Excursión X403: La Peñota desde el Alto del León

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León. Guadarrama
Final: Alto del León. Guadarrama
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 13,7 Km
Desnivel [+]: 743 m
Desnivel [--]: 743 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Es la Peñota una de mis cimas favoritas, al entretenido recorrido para llegar a ella y ascender a su triple cresta, se une las maravillosas vistas que de desde ella se tiene de toda la Sierra de Guadarrama, en un panorámico abanico, mires donde mires.

Y para disfrutar de sus alicientes, quedamos en el aparcamiento del restaurante del Alto del León, donde un café previo al inicio de la marcha nos templó la fresca mañana.

Echamos a andar, cruzamos con cuidado la carretera, con intención de seguir el GR-10 en dirección a la Peñota, pero a sugerencia de Carlos R, doblamos a la derecha para seguir un bonito sendero que bordea el Cerro de la Sevillana, por el que nunca había ido.

Una charca, en sus comienzos, me permitió sacar con la cámara un bonito reflejo para mi colección. Al llegar al collado de la Sevillana, en lugar de seguir por la cresta y el GR-10, continuamos por la Senda del Arcipreste de Hita, que en ligero y agradable descenso, se dirige hacia el nacimiento del río Gudillos.

Al llegar a las ruinas de lo que fue una casa, dejamos la senda, desviándonos a la derecha. Pasamos junto a una fuente con bañera e iniciamos el ascenso hacia la Peñota. Atravesamos la Majada del Pericón en agradable paseo, entre pinos y arbustos.

Pasamos una portilla, cruzamos un cortafuegos, para continuar por la umbría de un denso pinar hasta alcanzar la fuente del Mostajo, que nos costó un poco encontrar.

Giramos a la derecha y ascendimos al collado del Mostajo, que estaba lleno de florecillas amarillas anunciando la primavera. Aquí, dejamos a nuestro miembro más veterano, que prefirió ahorrarse la subida, emprendiendo el regreso por la cresta.

El resto, sin tregua, comenzamos a subir los pocos más de 60 metros que nos separaban del Cerro Mostajo, siguiendo una pista ancha.

Alcanzada su mocha cima, contemplamos el desafiante el amasijo de rocas que forman La Peñota, que desde aquí se perciben como un reto imposible de alcanzar, por lo impresionante de su altura y su afilada silueta.

Descendimos en suave pendiente al collado de Gibraltar, desde el que nos separaban 225 metros de altura para alcanzar el objetivo. El día despejado, sin una sola nube y la buena temperatura invitaban a acometer con optimismo el tramo más empinado de la ruta, pero también el más entretenido.

Animosos, enfilamos la empinada cuesta siguiendo las marcas rojas y blancas del GR-10 por la que sin duda fue la parte más bonita del recorrido, una sucesión de pasos bajo las ramas, con un par de fortines medio camuflados junto al sendero.

A 500 metros de la cumbre, la senda gira a la derecha, cruza el muro lindero y bordea unos afilados riscos por su cara este.

Pasamos junto a una roca que asemeja tener un pico de pájaro, antes de subir por un callejón que parece vigilar la silueta de una cara.

Cruzamos la zona más complicada de la ruta, en la que hay un paso un poco expuesto y alguna trepada entre rocas, nada peligroso cuando está seco, pero que con nieve o hielo se puede volver muy arriesgado el intentar cruzarlo, porque un resbalón supone una caída de unas decenas de metros.

Salvado el precipicio, alcanzamos el primer pico de los tres que tiene La Peñota, situado a 1.878 metros de altura.

Cruzamos de nuevo el muro para seguir ahora por la vertiente segoviana y alcanzar por fin el callejón que separa las dos puntas gemelas de la cima principal y el vértice geodésico del pico más alto de la Peñota, situado a 1.944 metros y al que también se le conoce como Pico Carpentier, en honor a Alejandro Carpentier, naturalista español que vivió a finales del siglo XIX.

La panorámica desde la cumbre no podía ser más sublime, su cima constituye uno de los mejores miradores de la sierra, desde la que se ve gran parte de la llanura madrileña y segoviana, abarcando casi la totalidad de la sierra de Guadarrama: desde los Montes del Escorial, al Oeste, hasta el lejano Peñalara, pasando por la muralla que conforman la Sierra de Hontanares y la Mujer Muerta; al otro lado del verde valle del río Moros, Montón de Trigo, Siete Picos y La Maliciosa, al Este. El cielo a nuestro alcance.

A los pies del vértice geodésico nos tomamos el tentempié, disfrutando de las magníficas panorámicas de la cumbre y los riscos cercanos, que parecían milhojas apiladas, o libros puestos unos encima de otros, fruto de las inconmensurables presiones geotérmicas que dieron origen a estos riscos y de la erosión posterior que siguen modelando su aspecto.

Desistimos acercarnos al siguiente pico, situado a 1.936 metros, que sin vértice geodésico, no ofrece mayor atractivo que el de las vistas que ya disfrutamos desde aquí.

Hechas las fotos de rigor, iniciamos el camino de regreso volviendo sobre nuestros pasos. Al llegar al primer pico, giramos a la izquierda y descendimos hasta el collado del Mostajo.

En suave pendiente, desde el collado, ascendimos con un largo muro de piedras a nuestra izquierda, pasamos junto a los restos de un fortín de la Guerra Civil, hasta alcanzar la cumbre de la Peña del Cuervo, la tercera antes de llegar al puerto.

Con unas soberbias panorámicas descendimos hacia el collado de Matalafuente, al que llegamos tras pasar cerca de los restos de otros dos fortines, continuamos hasta alcanzar la cumbre del Cerro de Matalafuente, siguiendo una alambrada de postes de madera, que unas veces nos quedaba a la izquierda y otras a la derecha, según estuviésemos pisado tierras de Segovia o de Madrid, un par de fortines, también a nuestra derecha, jalonan el recorrido.

Girando a la derecha, descendimos hacia el collado del Arcipreste de Hita. De frente, la inconfundible silueta del Monumento al Arcipreste y, más a lo lejos, las cumbres recortadas de Cabeza Líjar y Cueva Valiente, a nuestra derecha la inconfundible silueta de la Mujer Muerta. Y a nuestras espaldas, la tres veces picuda Peñota. Parapetos en piedra y un búnker de nido de ametralladoras son testigos de lo vigilado y estratégico que eran estas posiciones.

Con poco esfuerzo, ascendimos a la Peña del Arcipreste de Hita, donde se encuentra un mirador con su nombre, en el que hay un cartel informativo de lo que se ve desde él.

Enseguida descendimos hasta alcanzar el collado de la Sevillana, donde a la derecha sale la senda del Arcipreste, por donde fuimos al inicio.

Desde el collado, iniciamos el ascenso al cerro de la Sevillana, encontrándonos a nuestro compañero, que tras algún que otro despiste con las sendas, volvía hacia el puerto, poco antes de llegar a un fortín observatorio cubierto de hormigón sobre grandes rocas graníticas que le brindan un camuflaje perfecto.

Allí nos hicimos la foto de grupo, reanudando enseguida la marcha hacia el punto de inicio.

Unos metros más adelante, pasamos bajo el tendido eléctrico de alta tensión que cruza el sendero.

Poco antes de alcanzar el cerro de la Sevillana, contemplamos uno de los muchos vestigios de las defensas que se construyeron durante la la guerra, en esta ladera que fue una de las más activa del frente, se trata de un barracón de mando rectangular blindado con los muros a media altura y sin techo.

Enseguida nos acercamos al Cerro de la Sevillana, la última de las cinco cumbres que recorrimos. Ésta y la de la Peñota son las únicas que tienen vértice geodésico en esta ruta, lo que proporciona siempre una buena excusa para hacer algo de postureo en sus cimas. Solo quedaba descender el GR-10 para alcanzar el punto de inicio de la ruta.

Para celebrar la estupenda mañana nos tomamos unas cervezas en el Alto del León, dando así por finalizada esta excursión, que califico con la máxima nota, un 5.
Paco Nieto

FOTOS

lunes, 24 de octubre de 2022

Excursión X367: La Peñota y Peña el Águila desde las Dehesas de Cercedilla

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Las Dehesas
Final: Las Dehesas
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 17,5 Km
Desnivel [+]: 1.004 m
Desnivel [--]: 1.004 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 3

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
En esta ocasión me ha tocado a mi hacer la crónica; bueno no es cierto, yo me ofrecí, es una pequeñita contribución a este grupo que me esta dando tanto.

Intentaremos seguir los consejos de Paco, pondremos en la “marmita” datos técnicos, sensaciones , vivencias, aderezaremos con alguna floritura y mezclaremos estos ingredientes como mejor sepamos. Vamos a por “el guiso”.

Los días previos habían sido muy inestables, pero Paco invitó al grupo a programar la ruta semanal. El grupo ha recorrido la Sierra del Guadarrama por todos sus “Valles y Montañas”, y es difícil no repetir.

A Pepa le hacia ilusión ir a La Peñota, pues dicho y hecho. Parece que por unos motivos u otros, hay poco quorum. Hoy somos tres y 2 perritas.

La Peñota se encuentra en el limite geográfico entre Madrid y Segovia, entre el Alto del León y los Valles del Rio Moros y de la Fuenfria. Su cara sur pertenece al municipio madrileño de Los Molinos, y al norte por el municipio segoviano de San Rafael. Es una cresta formada por 3 cumbres 1920m, 1944m y 1844 m respectivamente.

Ha recibido varios nombres: Tres Picos (por su perfil), Pico Gibraltar (por compararlo con el Peñón del mismo nombre), o Pico Carpentier (Alejandro Carpentier fue un notable naturalista español del siglo XIX, no confundir con el autor cubano del mismo nombre).

Se puede ascender por varios lugares, pero los más tradicionales son: Desde Cercedilla (sin dificultad técnica), desde La Panera (El Espinar) remontando el Valle del Rio Moros y desde el Alto del León (es la que más dificultad tiene, sobre todo en invierno).

El grupo había realizado la subida en varias ocasiones a esta cumbre emblemática del Guadarrama, el punto de partida también había variado. En esta ocasión queríamos salir de Cercedilla. Carlos brujuleando con los mapas, va uniendo caminos poco frecuentados y nos diseño una ruta para variar la subida mas habitual.

Vamos a las Dehesas de Cercedilla y aparcamos el coche enfrente de Casa Cirilo. Un gusto, no hay nadie. Que diferencia con los fines de semana. Alguna ventaja tenia que tener la jubilación (del latín "iubilare" gritar de alegría).

Desde el aparcamiento nos dirigimos hacia el arroyo de Majavilán, cruzamos la carretera de las Dehesas y comenzamos la subidita, al principio por un camino poco definido. Cruzamos un puente de madera sobre el arroyo de Pinolobero, prácticamente seco. Y la senda se suaviza. Las perritas van como locas de contentas, van olfateando todo.

Lo poquito que ha llovido los días previos ha venido genial. Se intensifican los colores del suelo y del ambiente. Hay una luz preciosa.

Aunque en el valle predominan los pinos, vemos también otros árboles que van cambiando de tonalidad. Estos árboles caducifolios tienen que irse preparando para el cambio de estación, aunque este año deben estar un poco confundidos con estas temperaturas tan altas.

Hay diversos factores que influyen en la caída de las hojas: disminución de la incidencia de los rayos solares, humedad del suelo, la temperatura ambiental, y genéticos.

Las fitohormonas son esenciales en estos cambios. Antes de desprenderse las hojas dejan de producir clorofila y ceden sus nutrientes al resto de la planta, no se pierde lo que ha costado tanto en sintetizarse.

Comienzan a predominar los pigmentos de colores naranjas, amarillos, rojos y pardos, y se va perdiendo el verde. Las hormonas estimulan el crecimiento de unas células en el peciolo, “estas tijeras” cortan la unión de la hoja y tallo, y el viento facilita su caída.

Los árboles de hoja perenne suelen tener hojas cubiertas de ceras y resinas, y además tienen sustancias anticongelante que las protegen del frío. Todas estas variaciones cromáticas hacen que el otoño sea tan atractivo.

Seguimos nuestra senda hasta cruzar un puente de madera, con algunas tablas inestables sobre el arroyo Balsainejo (en otros sitios lo escriben con V), este arroyo se une más tarde al del Infierno y desembocan en el rio de la Venta.

Al parecer en años mas lluviosos se forma una pequeña cascada, inexistente en esta ocasión. Juan después nos mando una foto de hace unos años y era preciosa. Seguimos subiendo por la vereda de la Piñuela y nos encontramos con la Fuente del Infierno, su agua se va almacenando en una bañera, un poco mas arriba hay otra bañera-abrevadero. Pues hay que tener valor para subir hasta aquí con estos enseres, todo sea por los animales.

En esta zona del bosque podemos ver algunas setas de forma aislada. Las setas son el órgano reproductor de los hongos, y las esporas son “como las semillas de las plantas”. Los hongos forman parte de un tercer reino de la naturaleza denominado “fungi”.

La senda desemboca en la Pista Forestal de la Calle Alta. Se construyó hacia 1978. Une el puerto de la Fuenfria y el collado del Rey. Antes, a diferentes tramos de la pista se le daban diversos nombres. Del Puerto de la Fuenfria hasta Marichiva se denominaba Vereda del Infante; de Marichiva hasta la altura del collado Cerromalejo era la Calle Alta; y desde aquí hasta el collado del Rey senda de los Infantes de Chiniques. Mejor simplificar.

En la pista hay una cuadrilla de trabajadores que están haciendo limpieza de los pinos. Hacen pequeños montoncitos de troncos. Son curiosos estos apilamientos.

Carlos nos explica cosas que se pueden saber viendo la sección de estos troncos. Los anillos más oscuros indican el crecimiento del árbol durante el invierno, es una madera mas dura, y los mas claritos el de la estación estival, un año seria la suma de los dos círculos.

También se puede estudiar el cambio climático, los incendios, las inundaciones los golpes por desprendimiento, la historia del bosque. De su estudio se encarga la dendrología, con múltiples especialidades. Muy interesante lo que se cuenta de este tema en este video.

Nos encontramos con jóvenes que venían distanciados unos de otros. A Carlos le intrigó y les preguntó que si estaban haciendo alguna prueba deportiva. Nos comentaron que estaban estudiando Formación profesional Grado Medio de Guías en el Medio Natural y de Tiempo Libre.

Al finalizar sus estudios pueden trabajar como guías en actividades de senderismo, montañismo por baja y media montaña y rutas nevadas tipo nórdico con raquetas, de barrancos de baja dificultad. de espeleología de dificultad baja, de itinerarios en bicicleta de montaña y cicloturismo, monitores de campamentos, de albergues de juventud, y otras actividades en el marco escolar. Parece una profesión muy bonita, pero desgraciadamente a esa formación ya no podemos optar. Ahora los jóvenes tienen una mayor abanico de estudios profesionales.

Seguimos caminando y llegamos a la fuente del Astillero, que sorprendentemente no tiene agua ni en su pilón. Seguimos por la pista hasta el collado del Rey. Es una buena explanada herbácea. Allí nos encontramos con uno de los monitores que están controlando a los estudiantes.

Nos desviamos a contemplar el famoso Pino Solitario o de San Roque. Es un pino albar, silvestre o de Valsain. Parece que le bautizaron con ese nombre porque fue en aquella festividad cuando descubrieron su altiva soledad. Tiene unos 20 metros de altura y 18 de perímetro de copa, con un diámetro de seis metros de tronco. Se le calcula una edad de entre 350 y 400 años.

Considerado por algunos como el pino silvestre mas grande de España. Es el superviviente de un incendio que devastó la cara sur de la Peñota. Es un emblema para el pueblo de Los Molinos, formando parte de su escudo.

El pino albar tiene dos tipos de corteza, en la parte baja es gruesa y oscura, y la parte superior es delgada y de color marrón claro. El tronco es muy recto. Se auto-poda, según va creciendo va desprendiéndose de las ramas inferiores.

Tristemente en este lugar, en agosto del 2019 fue encontrada sin vida Blanca Fernández Ochoa. Primera medallista olímpica española, y con montón de otras trofeos y premios. Una verdadera pena de dificil comprensión.

Volvemos a retroceder hacia la Calle Alta, e inmediatamente a la izquierda sale un camino que con una fuerte pendiente nos conducirá hasta la primera cumbre de La Peñota. Está formada por dos grandes piedras aplanadas con un mojón.

Volvemos a bajar al GR y nos encaminamos hacia nuestro principal objetivo, el camino esta muy bien definido. A unos metros de la cumbre hay que desviarse hacia la izquierda siguiendo las marcas rojas-blancas. En invierno hay que extremar las precauciones, esta zona con hielo y nieve puede ser bastante peligrosa.

Se llega a un pequeño paso y a la derecha haciendo una pequeñita trepada ascendemos a su punto geodésico (1.944m). El tiempo ha cambiado, se ha nublado, pero no nos impide una panorámica impresionante de la Sierra del Guadarrama. Se divisa el Valle del Rio Moros, La Mujer Muerta, La sierra del Quintanar, Montón de Trigo, Minguete, Valle de Fuenfria con Siete Picos, La Maliciosa, Peñalara.

Nos hacemos la fotos de rigor y volvemos a la primera cima, donde Carlos nos espera con sus perritas. El descanso y el tentempié lo hacemos rápido, se ha levantado viento frio.

Comenzamos a bajar por un camino de piedras, y para evitar la incomodidad nos vamos metiendo por el pinar. Al llegar a Cerromalejo decidimos subir a Peña el Águila (2.008m). La senda está muy bien definida. A pesar de que es más alta que la Peñota no tiene punto geodésico, solamente un montículo de piedras. Es el 2000 más meridional del Guadarrama. No conseguíamos hacernos una foto selfi del grupo mínimamente aceptable, esta claro que no es lo nuestro, bueno nos sirvió para unas cuantas carcajadas.

Un muro de piedra separa la vertiente segoviana de la madrileña, con restos de la Guerra Civil. Comparten vistas parecidas con la Peñota, pero desde aquí podemos divisar mejor los embalses del Espinar o Vado de las Cabras y el del Tejo o las Tabladillas en el valle del Rio Moros.

La senda que baja hasta el collado de Marichiva se hace pesada y es un poco aburrida. Hacemos la parada para comer, nos resguardamos detrás del muro.

Ahora toca seguir bajando. Lo habitual es hacerlo por el camino de Marichiva (marcado con los puntos rojos en los pinos), pero Carlos nos conduce por la senda de la Peña, que sale a la izquierda.

Es estrecha, pero sin dificultad, sin tanta piedra. Al principio casi va paralela a la pista forestal en dirección al Puerto de la Fuenfria, pero poco a poco va descendiendo pasando por la pradera del Poyal de Majalaosa hasta desembocar en el Camino Viejo de Segovia. Muchísimo mas bonita. Buen descubrimiento.

Bajamos un buen tramo por este camino viejo hasta encontrar una desviación a mano izquierda. En un pino hay un cartel amarillo muy deteriorado que indica RSEA Peñalara al Albergue de la Fuenfria

Cruzamos el arroyo de la Barranca en dos ocasiones. En este tramo hay bastantes acebos con un precioso brillo verde, y algunos de ellos con bolitas rojas, en la parte inferior las hojas son espinosas para protegerse de los animales y luego se van redondeando. Se ha utilizado para adornos navideños, pero en la actualidad esta prohibido ya que es una especie protegida.

Llegamos a la pradera de Corralitos, donde se encuentran las instalaciones del Albergue de Peñalara, lamentablemente en estado ruinoso. Hacia tiempo que no pasaba por aquí, me vienen recuerdos muy gratos y ahora me entristece enormemente ver el estado tan penoso en que se encuentra. Es desolador. 

Estuvo activo hasta los años 90. En 2007, la RSEA Peñalara lo vendió, a una empresa privada que pretendía construir un hotel de 4 estrellas.

Este proyecto se paralizó por orden judicial, ya que esta ubicado en un monte de utilidad publica y clasificado como suelo no urbanizable. Aquí más información al respecto. Creo que lo mejor seria dejar esta zona limpia y que la naturaleza recuperase su lugar.

En un extremo de la pradera nos encontramos con la Fuente Pino, o para otros Fuente Peñalara. En 1956 se colocó una placa en memoria de Pablo Bargueño, directivo de dicho Club, por eso en algunos mapas aparece como fuente Bargueño.

Dejamos este lugar cargado de recuerdos para muchos. Nos encaminamos hacia otro sendero cargado de historia, es VIA XXIV que esta señalizada con unos postes metálicos.

Esta vía romana unía Emérita Augusta (Mérida) y Caesaurugusta (Zaragoza). Su parte central discurría por Alcalá de Henares, Titulcia, Collado Mediano. El camino entre pinares es muy agradable. Atravesamos una portilla.

Y aquí empezamos a ver pinos con puntos de diferentes colores:
· RV 10: Senda de los Miradores, puntos de color naranja
· RV 11: Camino Puricelli, puntos de color azul oscuro
· RV 12: Camino Viejo de Segovia, puntos de color rojo
· RV 13: Vereda Poyal de la Garganta-Vereda Piñuela, puntos de color verde
· RV 14: Camino del Agua, puntos de color azul claro
· Puntos blancos: Calzada Borbónica
. También pasa la Ruta Jacobea Madrileña, el GR10, y el PR M27.

Para más información os recomiendo consultar aquí el mapa informativo del Parque Nacional del Guadarrama.

Antes de cruzar el puente del Descalzo sobre el arroyo del Atajo de los Pícaros, nos acercamos a ver la fuente de la Salud. Cerca descubrimos una lápida vertical de piedra, con las letras T.S de M. Según ha investigado Carlos se trataría del lugar donde fue asesinado Teodoro Sáenz de Miera, que fue alcalde de Cercedilla en los años 30 del siglo pasado. La lápida fue colocada por su familia para su recuerdo. Desafortunadamente otros permanecen en lugares desconocidos.

El puente del descalzo se construyó en época de Felipe V (probablemente en 1728) para salvar el arroyo de la Fuenfria, solapándose en este punto la calzada borbónica y la romana. Ya solo nos queda recorrer un tramo de la carretera asfalta M-966 para llegar al punto de partida.

Ha sido una ruta preciosa, con tramos desconocidos, con una mañana muy soleada y una tarde gris pero sin lluvia. Tristeza por ver los arroyos y fuentes sin agua. Alguna nota de añoranza. Con una buena compañía. A esta ruta le otorgo 4,5 estrellas, le faltó la celebración final y eso que lo intentamos.

Muchas gracias a Carlos por “el bombardeo de datos” para realizar esta crónica.
Flor Valverde