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sábado, 11 de mayo de 2019

Excursión X175: Peña del Cuervo y Monumento Arcipreste de Hita

FICHA TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: Alto del León
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 19,7 Km 
Desnivel [+]: 565 m 
Desnivel [--]: 565 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN
Sábado, buen tiempo, cerquita de la Sierra…Circunstancias que no dejan otra opción que coger el coche y acercarnos al maravilloso espacio natural que tenemos a tiro de piedra, la Sierra de Guadarrama.

Como Rosa (y creo que Vicky) no conoce la Peña del Arcipreste, decidimos hacer una ruta “suavecita” para verla y, de paso, contemplar la imponente Peñota en la distancia  recorriendo los puestos militares de todo tipo procedentes de nuestra lamentable Guerra Civil de 1936-1939.

Aparcamos en el Puerto del León junto al restaurante y, tras cruzar la N-VI con la precaución debida, tomamos de inmediato el GR 10 que, procedente de la Peñota va camino de El Escorial por el cordal que rodea Cuelgamuros y recorre el Monte Abantos.

Este GR cruza la Península, uniendo el Mar Mediterráneo con el Oceano Atlántico.

A pocos metros de la salida subimos hasta el vértice geodésico del Cerro de la Sevillana (1556 msnm). Tras las fotos de rigor continuamos por el GR10, charlando Paco y yo sobre el sentido en que vamos a hacer la ruta, como promotor de la idea y a pesar de lo preferido por Paco, decido dejar para el final el tramo del cordal por los cerros y la visita a la Peña. Horas después padeceremos el error de la decisión tomada…

Continuamos por el GR-10 y a 250 metros del vértice nos topamos con un refugio de techo abovedado que, al parecer, servía para el descanso y protección de un pelotón de soldados durante la pasada Guerra.

Hay muchos en la Sierra parecidos, en este caso tiene destruido parte del muro y de la bóveda.

A 150 metros pasamos junto a otro búnker y 475 más allá, en el collado de la Sevillana (1.498 m), nos desviamos hacia el Norte por el Cordel de las Campanillas (también cartografiado como Senda del Arcipreste), descendemos por una pendiente suave, buen camino pero con precaución pues, a menudo aparecían grupos de ciclistas que bajaban a bastante velocidad, también nos toparemos con un caballo (con caballero y perro) con el del medio, charlamos un ratito sobre vehículos de tracción humana y su problemática. 

Durante el descenso, junto a la senda, contemplamos las ruinas de una casa sin techumbre. A medida que descendemos, la senda empeora, encajándose mucho (entiendo que el paso de muchas bicicletas y el poderío del agua contribuyen bastante en este deterioro senderil). 

Continuamos bajando y, tras cruzar el arroyo del Cuervo, a 1.300 metros aproximadamente de la casa en ruinas, llegamos al desvió que tomamos para contemplar el nacimiento del río Gudillos.

Se trata de una zona encharcada con una surgencia poco definida que da origen al río. Esta zona está rodeada por unas vallas de madera, entendemos para proteger a los anfibios que aprovechan el humedal, como el feo sapo que aparece en nuestro reportaje fotográfico que se había escapado del perímetro vallado.

Nos encontramos en el punto más bajo de la ruta de hoy. 

Junto a la fuente con abrevadero, aprovechamos para hacer un pequeño tentempié, buscamos el sol pues, por ahora, no hace mucho calor. 

Continuamos por la amplia pista que hemos dejado para acercarnos al nacimiento y, tras dejar atrás un poste señalizador y un portón de hierro, viramos en dirección SE hacia la Peña del Cuervo.

Lo que al principio es una pista en buen estado con una cuesta moderada, rápidamente se convierte en un descarnado cortafuegos infernal con pendientes fuertes y con un sol de aúpa. Además de lo comentado, escucho reproches de todo tipo por la subida tan dura, con mal firme y, a esas horas, tan soleada que cuando podemos salimos del cortafuegos, campo a través para ir bajo la sombra de los pinos. Tengo que reconocer que las quejas tenían toda la razón de su parte. 

Recomendamos que si se hace esta ruta, se haga en sentido inverso, recorriendo primero el cordal hasta la Peña del Cuervo, y, si se quiere una bajada entretenida, hacerla por este cortafuegos. 

En un tramo de 1800 metros hemos ascendido más de 300, a veces con pendientes por encima del 30% sobre firme de piedras sueltas y tierra inestable. Un suplicio, vamos. 

Sí tiene una ventaja este tramo, es que hace que todo lo restante se convierta en un paseo por autopista. Tras pasar el muro de piedra del alto de la Peña del Cuervo, bajamos sin problema, nuevamente por el GR-10 hasta el Collado de Matalafuente, ascendemos los escasos treinta metros del Cerro del mismo nombre y comenzamos la gran bajada del mismo hasta el Collado del Arcipreste. Durante un buen rato, al final de la bajada, tomamos con unos hitos equivocados y nos desviamos del GR-10 por buena senda un buen tramo. 

Por fin llegamos a la Peña del Arcipreste, la rodeamos por la zona de los textos grabados. Pasamos un rato contemplando estos bonitos riscos y meditando las historias que, sobre sus andanzas, nos cuenta el Arcipreste “golfillo” en el Libro del Buen Amor (en nuestros días una publicación como esta seguramente produciría gran escándalo, lo que, al parecer, no produjo durante el siglo XIV).

En poco rato llegamos al collado de la Sevillana y volvemos a ver la senda tomada a primera hora.

Subimos al segundo de los búnker que vimos al inicio de la ruta y, a paso ligero, llegamos en un momento al aparcamiento del Alto del León.

Nos espera una paellita para rematar este sábado y que nos haga olvidar el maldito cortafuegos, que rebajó la nota a 4 estrellas.
José Luis Molero

FOTOS

lunes, 14 de enero de 2019

Excursión X160: Puerto del Reventón desde Rascafría

FICHA TÉCNICA
Inicio: 
Rascafría
Final: Rascafría
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 19,6 Km 
Desnivel [+]: 903 m 
Desnivel [--]: 903 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN
Después de que en nuestra excursión X157 estuviéramos por aquí, de nuevo nos acercamos a Rascafría, esta vez para subir al puerto del Reventón, en lugar del Malagosto, que tanto monta, monta tanto.

El camino que atraviesa el robledal de los Horcajuelos es una parte de la antigua vía de comunicación entre Rascafría y La Granja, llena de atractivos paisajísticos.

Con un magnífico día soleado, salimos del pueblo por la Cuesta del Chorro, junto al polideportivo y piscina municipal. Pasamos un portón y entre praderas enseguida divisamos a nuestra izquierda la esbelta silueta adornada de nieve del macizo de Peñalara y Cuerda Larga, con excelentes vistas al valle del Lozoya y al remontar un poco más la cuesta que tenemos de frente, avistamos unas bucólicas vacas con la torre del Monasterio de El Paular como incomparable fondo. La panorámica no puede ser más serrana.

Justo antes de llegar al hermoso robledal de Rascafría, llamado de los Horcajuelos.

Enlazamos con las marcas blancas y amarillas del PR-10, que nos acompañarán durante todo el ascenso por este bello bosque, muy bien conservado, que otorga al Valle de El Paular de una singular riqueza cromática.

Desde el frescor del verde pálido del verano, a los ocres y amarillos con la llegada del otoño, y que en invierno alfombra los caminos con sus hojas secas. Un monte de mil tonalidades.

El camino, con orientación noroeste, es cómodo y de moderada pendiente. Tras un par de zetas que dibujan unas cerradas curvas, el roble da paso al pino, entrando en un peculiar y frondoso paraje salpicado de una serie de bloques de granito amontonados entre los pinos de la ladera de la montaña.

Es como si un caprichoso gigante los hubiera colocado unos encima de otros para adornar el paisaje.

El más conocido de estos apilamientos es el Carro del Diablo, al que llegamos al alcanzar la pista que limita el Parque Nacional Sierra de Guadarrama con un hito en el que se lee “Puerta del Reventón”.

El diabólico carro es en realidad un grupo de enormes bloques de granito apelotonados unos contra otros y coronados por una gran roca caballera que se apoya sobre las demás en un llamativo alarde de equilibrio. 

Según la leyenda, Juan Guas arquitecto de la primitiva catedral de Segovia -que fue prácticamente destruida en el año 1520 durante las feroces contiendas de la Guerra de las Comunidades de Castilla-, vendió su alma al diablo a cambio de su ayuda para concluir el templo, que se estaba demorando demasiado.

Cuando vio que sí iba a cumplir el plazo pactado, deshizo el trato con Satanás, quien en venganza convirtió en piedra el último carro de rocas que cruzaba por este punto la sierra para concluir la segunda torre de la iglesia, que de esta manera quedó inacabada.

La verdad es que con algo de imaginación, ese conjunto de bolos de granito puede parecer un carro, cargado con una gran roca. 

Con todo, nos acercamos unos metros por la pista para acercarnos a otro roquedo singular, mucho más grande y con alargadas formaciones a modo de tótem a la que nos encaramamos para obtener atrevidas fotos.

De regreso al PR-10, continuamos por él, en lo que era el antiguo camino del Monasterio del Paular a La Granja de San Ildefonso, hoy día poco transitado. 

Unos postes indicadores de los muchos que han instalado desde que es un Parque Nacional nos informa que nos quedan 5,5 km hasta el puerto del Reventón.

Primero en dirección suroeste y después hacia el oeste, el camino va ascendiendo con pendiente casi constante gracias a las múltiples zetas que realiza. En una de ellas se acerca al arroyo de Santa María, que nace cerca del puerto al que vamos, y entrega sus aguas al Lozoya junto al Monasterio al que presta el nombre, Santa María del Paular.

Una curva más y nos plantamos en la explanada en la que un pluviómetro rompe la monotonía del paisaje, ya sin árboles como es habitual en estas cotas.

Unas fotos junto al obsoleto medidor de lluvia nos hacen tomar fuerzas para acometer el último tramo, una subida recta hasta alcanzar los 2.039 metros de altura del puerto del Reventón.

En el puerto paramos a tomar el bocadillo, junto a un desgastado y solitario monolito en memoria del teniente coronel Ibáñez Marín, primer presidente de la Sociedad Militar de Excursiones.

Solo tres excursionistas que hacían la cuerda vimos en tan apartado lugar, antaño concurrido por los que iban y venían del Monasterio a la Granja. Confortados por las viandas y el sol, iniciamos el descenso volviendo sobre nuestros pasos, con Peñalara y la Cuerda Larga ahora a nuestra derecha y el inmenso valle del Lozoya de frente.

Al alcanzar el arroyo de Santa María hicimos un alto para acercarnos a ver las curiosas formas de hielo que el agua había formado en su lecho.

Continuamos el descenso intentando evitar en lo posible las curvas, atrochando por donde era factible, hasta llegar de nuevo al cruce de caminos, junto al Carro del Diablo, donde decidimos seguir por la senda que sale a la derecha, en dirección sureste.

Al poco, la senda dejó de existir, aunque figuraba en el mapa del IGN, se ve que poca gente pasa por allí. Cruzamos un arroyo sin nombre que desemboca un poco más abajo en el arroyo de los Apriscos, buscando sin éxito la dichosa senda, hasta que desistimos y regresamos por donde el GPS marcaba el supuesto camino hasta volver a cruzar el arroyo, donde ahora sí, se apreciaba un camino, que aunque desdibujado, remonta la ladera hasta dar con el camino de los Horcajuelos y PR-10.

Desde allí, ya por camino conocido salimos del robledal para enseguida alcanzar el polideportivo y regresar a la plaza de Rascafría, donde nos tomamos las reconfortantes cervezas, dando así por finalizada esta bonita ruta que se merece 4 estrellas.

De regreso a Madrid, paramos en la Isla para acercarnos a ver la Presa del Pradillo con sus aguas medio congelada.

Una espectacular estampa que no olvidaremos.
Paco Nieto

FOTOS