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lunes, 28 de marzo de 2022

Excursión X330: El Montón de Trigo desde el puente de la Cantina

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puente de la Cantina
Final: Puente de la Cantina
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 17,6 Km
Desnivel [+]: 997 m
Desnivel [--]: 997 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
El Montón de Trigo es quizás una de las montañas de la Sierra de Guadarrama más identificable desde cualquier lugar de su entorno desde donde la contemplemos, su aspecto cónico la delata.

La leyenda que fantasea con su origen y justifica su nombre, concuerda a las mil maravillas con la estampa de esta piramidal mole de pedruscos que la trilla geológica fue separando del haz de la Tierra y amontonando, granito a granito, hasta alcanzar los 2.161 metros de altura.

A propuesta de Juan, teníamos que hacer esta ruta como se hacía hace bastantes años, con mapa y brújula. Nada de GPS ni Oruxmaps que utilizamos habitualmente (la verdad es que se sospecha que algunos del grupo se saltaron esto a la torera).

En esta tesitura y tras las indicaciones de Juan para saber el rumbo (espero se diga así) a tomar, por primera vez algunos del grupo comenzamos a tener en cuenta si cruzábamos un arroyo, si lo teníamos al lado, si la senda hacia una curva pronunciada a izquierda o derecha, etc, cualquier cosa que nos sirviera para situar nuestra posición en el mapa “en papel”.

Y para coronar su vértice y deleitarnos con sus magníficas iniciamos la ruta, no desde las Dehesas del Valle de la Fuenfría, la vía de ascenso más directa al Montón de Trigo, sino que lo hicimos desde el cinematográfico puente de la Cantina, situado en la carretera que va del puerto de Navacerrada a San Ildefonso. En él se rodó una escena de La Caída del Imperio Romano.

Cruzamos la carretera que baja del puerto de Navacerrada al Real Sitio de San Ildefonso, y siguiendo una bonita senda junto al río Eresma, en dirección suroeste, conectamos con la pista que asciende al puerto de la Fuenfría, coincidente con el GR-10.1.

Con el olor a tierra mojada y la agradable sensación de transitar entre pinos y helechos humedecidos por la lluvia fuimos siguiendo las revueltas que remontan con suave pendiente el bosque. Cruzamos el puente sobre el caudaloso arroyo del Telégrafo, la pradera de Venta de Araña, el puente sobre el arroyo Minguete y, poco antes de llegar a la fuente de la Reina, el arroyo de Casarás.

Junto a la fuente nos tomamos el tentempié de media mañana. Un mojón de granito con el símbolo del camino de Santiago nos indica que estamos a 596 Km de completarlo.

Repuestas las fuerzas, salvo Emilio que tira hacia la Fuenfría, abandonamos la pista del puerto para seguir otra a nuestra derecha, que enseguida asciende a la conocida como pradera de la Venta, y es que antaño, estos caminos eran muy frecuentados al ser el paso natural entre Segovia y Madrid.

Nada más llegar a la pradera, dejamos la cómoda pista para seguir a la izquierda una senda propiciada por el paso de maquinaria utilizada en la explotación de estos pinares y que, en dirección este se dirige hacia el collado de Tirobarra.

Un chozo de piedra y madera a nuestra derecha nos sacó por un instante del camino para ir a explorarlo, continuando el ascenso entre pinos y pequeños claros. Cruzamos un arroyo que nace en la ladera norte del Montón de Trigo y poco más abajo se une al arroyo del Regajo.

Ahora la senda se adorna a sus orillas con el verde color del piorno, que delata que hemos alcanzado una cota alta, 1800 metros. Al poco, el piorno se hace más presente y el bosque menos denso, estamos llegando al arroyo de las Cabras, que también nace en la ladera norte del Montón de Trigo y desemboca en el arroyo de los Horcajos unos metros más abajo.

Hicimos un descanso al alcanzar la Majada del Regajo, también llamado Corrales de las Cabras, por ser lugar de descanso del ganado.

Cruzamos el lecho del arroyo de las Cabras y continuamos ascendiendo entre los bellos piornos, bordeando el pinar, que nos quedaba a nuestra derecha, hasta alcanzar, con una pendiente endiablada, el collado de Tirobarra, que estaba nevado y corría en él un viento gélido.

Se llama así porque era donde los pastores, en sus ratos libres, competían tirando la barra lo más lejos posible. Estamos a 1984 metros y tenemos que subir a 2161 metros. Las vistas desde aquí son espectaculares, al noroeste, las cumbres de la Mujer Muerta, al suroeste, valle del río Moros, con los embalses del Espinar y el Tejo de fondo y al sureste, nuestro objetivo, el Montón de Trigo.

Nos quedaba atacar el repecho final, entre piornos al principio y pedreras después, hasta coronar la cónica cumbre, sin apenas descanso para conseguir llegar a ella sin nubes que la cubriese.

A mitad de ladera (2050 m) Teresa, JL, Juan y Jorge Isidro (que se lesionó)  decidimos no hacer cumbre y, pisando bastante nieve tomar una senda que discurre por la ladera SW en torno a 2040 m que lleva directamente al Collado Minguete, donde esperan al resto del grupo.

La sierra de la Mujer Muerta (a poniente) y la afilada crestería de Siete Picos (a naciente) son las alturas vecinas que se contemplan desde este señero pedregal.

Los valles de la Fuenfría y del río Moros (al sur y al suroeste, respectivamente) y los pinares de la Acebeda y de Valsaín (al norte y al noreste) acercan sus arroyos como dedos trémulos hasta la base de este túmulo que una fuerza inhumana plantó sobre el Guadarrama. Al norte, toda Segovia. Al sur, todo Madrid.

Tras las fotos de rigor y habernos zampado los bocadillos bien resguardados del viento, iniciamos el descenso por la cara sur, siguiendo la marcada senda, señalizada con hitos, que lleva al collado Minguete, situado a 2026 metros de altura.

Desde el collado, descendimos la ladera del cerro Minguete hasta alcanzar el puerto de la Fuenfría, desde sus 1792 metros de altura contemplamos una vez más la silueta puntiaguda del Montón de Trigo.

El descenso hasta el puente de la Cantina lo hicimos bajando por el GR-10.1, desvío a la izquierda que tomamos nada más pasar la fuente de la Fuenfría y dejar la senda de los Cospes a la derecha.

Con fuerte pendiente, nos llevó a nuestra meta, una vez que enlazamos con la pista por la que habíamos subido al comienzo de la jornada, finalizando así esta bonita ruta que bien merece 4,5 estrellas.
José Luis Molero

lunes, 22 de junio de 2020

Excursión X227: La Camorca desde Boca del Asno

FICHA TÉCNICA
Inicio: Boca del Asno. Valsaín
Final: Boca del Asno. Valsaín
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 14,7 Km 
Desnivel [+]: 682 m 
Desnivel [--]: 682 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN
Buscando una ruta menos calurosa que la anterior del grupo, nos acercamos a Boca del Asno, toda una garantía contra las altas temperaturas, con el propósito de buscar también algo de viento fresco en la cumbre del Cerro de la Camorca.

Desde el aparcamiento del área recreativa, de momento con pocos coches, buscamos el puente de madera que cruza el río Eresma, a pocos metros de su famosa poza, para iniciar desde allí, en dirección sur, el remonte de su orilla izquierda.

A la sombra de los pinos, como dice la canción, y con la relajante visión del chapoteo del agua, se andaba muy bien y pronto llegamos al primer puente de madera que se encuentra junto al sendero, después de haber cruzado los arroyos de las Cárcabas y del Tesoro, ambos con muy poca agua.

Continuamos hasta el siguiente puente, o mejor dicho, dos. Uno sobre el río Eresma y el otro, a pocos metros, sobre el arroyo del Telégrafo. Momento en que dejamos el Eresma para continuar por la senda que remonta el arroyo que nace cerca del cerro donde estuvo instalada una torre del telégrafo óptico de la línea Madrid-Irún, a mediados del sigo XIX.

Enseguida pasamos junto a la famosa poza conocida como Baños de Venus, donde tantas veces nos hemos zambullido más de uno. Un poco más adelante, pasamos, casi sin darnos cuenta, el arroyo de las Pamplinas y, por un puente de madera, el del Telégrafo, llegando así, unos metros más adelante, a la carretera que baja del puerto de la Fuenfría, reconvertida en pista forestal, coincidente con el GR-10.4.

En suave ascenso, girando progresivamente hacia el oeste, cruzamos por puentes el arroyo del Telégrafo, el de Minguete y el de Casarás, llegado a la Fuente de la Reina, donde paramos a descansar tomar el tentempié de media mañana, junto al agua fresca y clara como un espejo del estanque adyacente.

Repuestas las fuerzas, iniciamos la subida a La Camorca, pasando por la Pradera de la Venta, cuyos restos vimos a lo lejos, y la Majada del Escorial, punto donde la senda se empina, afortunadamente ya cerca de la cima, que con sus 1.814 metros de altura, ofrece imponentes vistas de Segovia, Cerro Matabueyes y La Atalaya, la Bola del Mundo, Siete Picos, el Montón de Trigo, la Pinareja y la Peña del Oso, en la cuerda de la Mujer Muerta.

Visitamos el refugio, preparado con leña para cualquier inclemencia, y la azotea-mirador del puesto de vigilancia que caracteriza esta montaña. 

Tras el descanso, tocaba bajar por una pista, en dirección norte, al collado de la Loma de la Camorquilla, donde iniciamos un vertiginoso descenso hacia el río Eresma, sin senda alguna, guiados únicamente por el instinto y por la certeza de que se podía hacer, ya que algunos lo habían conseguido anteriormente.

Por la infernal pendiente, entre helechos verdes como nunca, alcanzamos el arroyo del Tesoro, al que seguimos por su orilla izquierda hasta su desembocadura en el río Eresma.

Antes, en una zona pantanosa, Jorge S, metió una pierna en el barro, para su desconsuelo hasta la rodilla, tanto, que le costó salir. Estaba deseando llegar al agua para quitarse el lodo.

Un último esfuerzo siguiendo la orilla izquierda del río, ahora ya mucho más relajados, nos llevó de nuevo a la Boca del Asno, en cuya área recreativa, en una de las pocas mesas de madera que estaba libre a la sombra, dimos cuenta de los bocadillos, sin cerveza fresca porque el kiosco estaba cerrado.

Una pequeña siesta mientras los demás terminaban, puso punto final a esta bonita y sombría excursión que se merece 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

lunes, 19 de noviembre de 2018

Excursión X154: San Lorenzo de El Escorial otoñal

FICHA TÉCNICA
Inicio: 
San Lorenzo de El Escorial
Final: San Lorenzo de El Escorial
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,9 Km 
Desnivel [+]: 513 m 
Desnivel [--]: 513 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4,5
Participantes: 3

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
En otoño es lugar obligado acercarse a la Herrería para disfrutar de los colores del otoño, y es lo que hicimos aprovechando que esta mañana el tiempo parecía darnos una tregua entre tanta lluvia.

Iniciamos la ruta en la explanada del campo de fútbol de San Lorenzo de El Escorial, junto donde termina la tapia del Monasterio.

Descendimos por la Calleja Larga, que va a dar al Albergue de Santa María del Buen Aire, y antes de llegar a su entrada, señalizada por un par de enormes hitos, nos desviamos a la derecha para acercarnos a ver una capilla, que suponemos se utilizará en alguna romería.

Enlazamos con una senda que en dirección suroeste se dirige a la Silla de Felipe II rodeando el mencionado albergue, pero antes de llegar a la carretera M-505, nos desviamos a la derecha para conocer la fuente de los Capones, de la que no manaba ni una gota de agua.

Continuamos por el Camino Silla de Felipe II, coincidente con el GR-10, bajo un bosque de robles que nos ofrece sus mejores colores de ocre y amarillo, que el suelo intenta acaparar.

Poco antes de llegar a la carretera, cruzamos el arroyo del Batán y pasada ésta, el arroyo de Carbonel, que se une al anterior pocos metros más abajo. Un cruceiro nos indica que estamos cerca de la Ermita de la Virgen de Gracia, a la que nos acercamos para verla más de cerca. Frente a ella hay una gran fuente y una cruz conmemorativa de la coronación canónica de la Virgen.

Al poco, dejamos la carretera para seguir a nuestra izquierda las marcas del GR-10, ascendiendo por la preciosa senda que con grandes rocas recubiertas de musgo y miradores naturales alcanza la planicie donde está situada la Silla de Felipe II.

Junto a la silla existe una roca caballera que desde uno de los ángulos parece una paloma y desde el contrario una cara de guerrero, lo que le ha hecho acreedora de connotaciones propias de Dios de la guerra y la paz.

Desde este lugar se dice que Felipe II vigilaba el avance de las obras del Monasterio, que se iniciaron en 1563 y finalizaron en 1584.

Fue en 1561 cuando Felipe II decidió la actual ubicación del Monasterio y adquirió los terrenos donde habría de construirlo, así como los colindantes necesarios para crear un coto real de caza y disponer de pastos para el ganado y huertas de abastecimiento de los monjes. Todo ello lo cercó con un muro de piedra de 2 metros de altura y 50 Km de perímetro.

Desde este privilegiado mirador, las vistas del colorido bosque de la Herrería, en contraste con el sobrio Monasterio, son impresionantes. Tras las inevitables fotos, continuamos el ascenso por el GR, llegando enseguida a otro mirador junto a unas grandes rocas, acondicionada con escalones, también de impresionantes vistas. Unos pasos más allá nos ponen junto a la Casa del Sordo, levantada como vivienda del guardabosques, al que apodaban el Sordo.

Al llegar a la entrada de la finca de los Ermitaños de Arriba, dejamos el GR-10, desviándonos a la derecha para, en dirección noreste, enlazar nuevamente con la Carretera de la Herrería, que seguimos a nuestra izquierda.

Entre jaras, quejigos y madroños -cada cual identificado con su correspondiente cartel- llegamos a la cueva del Oso.

Con apenas desnivel pasando junto a tejos, piornos, robles melojos, sauces, tilos, fresnos, castaños, avellanos, agracejos, endrinos helechos, escaramujos y rocas recubiertas de musgo, todo un jardín botánico en pocos metros, hasta alcanzar la fuente de la Reina, donde es obligado parar a beber agua y tomarnos el bocadillo en una de sus mesas, mientras contemplamos toda la naturaleza que habita en este mágico rincón.

Continuamos unos metros más por la antigua carretera que subía al puerto de la Cruz Verde, maravillados por los robles y castaños de su entorno.

Dejamos la carretera para seguir la senda que bordea la tapia de la finca El Castañar, y en su extremos norte, giramos a la izquierda para seguir una senda que pasa por una bonita pradera y enlaza de nuevo con con la antigua carretera.

Al poco, cruzamos la carretera M-505 y a continuación por un puente, el arroyo del Batán, al que acompañamos por una pista que enseguida da a una destartalada verja y un descuidado jardín, lleno de matorrales y rastrojos que fue la entrada al edificio del bar-restaurante que aprovechó el edificio del antiguo batán durante un tiempo en que estuvo operativo.

La edificación del Batán, emplazada en la parte alta del río Aulencia, entre una frondosa vegetación, es una de las que mejor se conservaron de todas las construcciones hidráulicas del siglo XVI. Esta situada en un idílico lugar, junto al arroyo que toma su nombre, donde manaba una fuente y que fue construida para abatanar y lavar la ropa del convento y la lana que los monjes jerónimos vendían al estar obligados a venderla lavada.

La operación consistía en batir o golpear el paño y apelmazar el pelo. 

Para ello en su planta baja existieron varias pilas y chimeneas para desarrollar esta labor y un estanque con sus albañales y conductos cubiertos mediante losas que podían retirarse para lavar la ropa si era preciso. En este enlace se dan más detalle de él.

Un poco más abajo el arroyo es remansado en la presa del Batán, que para nuestra delicia ofrecía unos bonitos reflejos de las nubes en sus aguas. Era la primera vez que visitaba este embalse y el recuerdo que me llevo no puede ser más grato.

Remontamos el lecho del embalse hasta el comienzo de la presa, para continuar, en dirección noroeste, entre encinas y robles hasta alcanzar el Paseo de Carlos III, que cruzamos para ascender junto al arroyo de los Castaños, hasta vadearlo y enlazar con el famoso camino de La Horizontal, que seguimos en dirección noreste.

Al poco, cruzamos el arroyo del Arca del Helechal, pasamos un portón y llegamos al romántico restaurante La Horizontal, continuando hasta situarnos debajo de la presa del Romeral y de allí, por las calles del pueblo buscamos un bar en la plaza del ayuntamiento para tomarnos las cervezas de premio.

Solo quedaba bordear el monasterio y llegar al aparcamiento del campo de fútbol donde habíamos dejado el coche., cerrado el círculo que forma esta otoñal excursión, que bien se merece 4,5 estrellas.
Paco Nieto

sábado, 24 de noviembre de 2012

Excursión X021: Bosque y senda ecológica de la Herrería

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Lorenzo de El Escorial

Final: San Lorenzo de El Escorial
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 7 Km 
Desnivel [+]: 212 m 
Desnivel [--]: 212 m 
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Para realizar esta bonita ruta nos acercamos a San Lorenzo de El Escorial y en la carretera que sube a la Silla de Felipe II aparcamos el coche, cerca de la Ermita de la Virgen de Nuestra Señora de Gracia.

Echamos a andar junto al cruceiro que se halla unos metros más adelante, en el comienzo del Bosque de la Herrería, un espacio natural de gran valor histórico y paisajístico. Su superficie total es de 497 hectáreas. Constituye un típico bosque mediterráneo de hoja marcescente (roble melojo o rebollo), transicional entre el bosque caducifolio (fresnos) y el bosque de hoja persistente (encinar) de acusada continentalidad, con relieve suave ondulado e importantes afloraciones graníticas, atravesado de poniente a levante por el río Aulencia.

Además del rebollo y el fresno, especies principales, conviven arces de Montpellier, enebros, cerezos, sauces y cabe destacar la presencia de castaños en la zona más alta y fresca, dos de ellos declarados singulares. Asimismo, es sobresaliente el arce también singular situado en la Silla de Felipe II.

Las especies arbustivas predominantes, que forman un sotobosque importante en las zonas no adehesadas, son los majuelos, los endrinos, los escaramujos, las zarzas, las retamas, y las genistas. En las dehesas los pastos son ricos y abundantes.

La diversidad faunística de La Herrería es considerable, si bien la presencia constante de visitantes hace que ésta sea esquiva.

Los mamíferos más emblemáticos que habitan el bosque son los corzos, los jabalíes, los zorros y las garduñas, habiéndose constatado la notable presencia del gato montés y la nutria.

Hay multitud de pequeñas aves insectívoras como herrerillos, carboneros, papamoscas; y otras como mochuelos, arrendajos, y pájaros carpinteros.

Destacan la presencia de cormoranes, abejero europeo, pico menor y la chova piquirroja. En las alturas podemos observar buitres, águilas reales, halcones peregrinos, aguilillas calzadas, busardos ratoneros y milanos.

Entre las especies de reptiles destacan la culebra de escalera, culebra bastarda, lagarto ocelado, lagartija colilarga y salamanquesa común. Los anfibios no son abundantes, a pesar del número de manantiales, si bien se representan principalmente por la salamandra común. La fauna ictícola se concentra en el embalse de El Batán.

El Bosque de La Herrería fue declarado Paisaje Pintoresco en 1.961, y actualmente está comprendido en la Red Natura 2000 como Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves. Toda su superficie está abierta al uso público y la gestión de Patrimonio Nacional trata de compatibilizar su disfrute con la conservación del medio natural.

En 1561 Felipe II decidió la actual ubicación del Monasterio y adquirió los terrenos donde habría de construirlo, así como los colindantes necesarios para crear un coto real de caza y disponer de pastos para el ganado y huertas de abastecimiento de los monjes. Todo ello lo cercó con un muro de piedra de 2 m de altura y 50 Km de perímetro (Cerca Histórica de Felipe II).

Hacia finales del siglo XVI, los límites del Real Sitio de El Escorial eran extraordinariamente vastos, teniendo una continuidad física con los lindes del Monte de El Pardo.

La inmensa mayoría de estas propiedades fueron vendidas en 1870 por el Estado a particulares como consecuencia de las leyes desamortizadoras del Sexenio Revolucionario, y sólo se conservan adscritas al Patrimonio Nacional las fincas de La Herrería, El Cerrado, El Romeral y El Navazo de la Pulga. En el siglo XVIII se construyeron dentro de la Herrería las Casitas del Príncipe y del Infante con sus respectivos parques y jardines.

Cruzamos la carretera y nos dirigimos en dirección este hacia la fuente de la Prosperidad, de la mamaba mucha agua. Al alcanzar la pista la Lancha de Zacarías, giramos hacia el sureste, por los Ermitaños de Abajo, en ligero ascenso pasamos por una portilla y en dirección oeste ascendemos por una senda hasta alcanzar el GR-10 y enseguida la Casa del Sordo, levantada como vivienda del guardabosques, al que apodaban el Sordo.

Junto a la casa una gran roca, acondicionada con escalones, hace de estupendo mirador, contemplando a lo lejos Abantos y el Monasterio del Escorial y más cerca la Silla de Felipe II, a la que nos dirigimos, descendiendo por el GR-10.

Al llegar a la silla, destaca un hermoso ejemplar de Arce de Montpellier, llamado así porque fue en esa localidad francesa donde se describió por primera vez como árbol monoico y caducifolio, perteneciente a la familia de las aceráceas.

Desde este lugar se dice que Felipe II vigilaba el avance de las obras del Monasterio, que se iniciaron en 1563 y finalizaron en 1584. Junto a la silla existe una roca caballera que desde uno de los ángulos parece una paloma y desde el contrario una cara de guerrero, lo que le ha hecho acreedora de connotaciones propias de Dios de la guerra y la paz.

Aquí comienza la senda ecológica del bosque de la Herrería, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por él nos internamos, pasando por un mirador, de excelentes vistas, recreándonos con arces y enebros. Un poco más adelante nos desviamos a la derecha, para acercarnos a la fuente de Dos Hermanos, situada en un entorno precioso.

Entre jaras, quejigos y madroños -cada cual identificado con su correspondiente cartel- llegamos a la cueva del Oso. Con apenas desnivel pasando junto a tejos, piornos, robles melojos, sauces, tilos, fresnos, castaños, avellanos, agracejos, endrinos helechos, escaramujos y rocas recubiertas de musgo, todo un jardín botánico en pocos metros, hasta alcanzar la fuente de la Reina, donde es obligado parar a beber agua y contemplar toda la naturaleza que habita en este mágico rincón.

Por la antigua carretera que subía al puerto de la Cruz Verde continuamos maravillados por el entorno, dejamos a la derecha en un saliente rocoso, el Mirador de Abascal, con bellas vistas del Monasterio.

A unos 600 metros más adelante salimos de la carretera a la derecha para entrar en el sendero que nos llevará a la ermita de la Virgen de Gracia, pasando por una pradera, bordeando la Hoya de Carbonel y el Castañar hasta alcanzar la fuente de la Ermita y de allí de nuevo el aparcamiento, cerrado el círculo que forma esta otoñal excursión.

Por todo ello, esta ruta se merece 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS
Fotos de Paco Nieto