Mostrando entradas con la etiqueta Río Pradillo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Río Pradillo. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de marzo de 2026

Excursión X562: Río Pradillo y Valle de Navalmedio desde Cercedilla

FICHA TÉCNICA

Inicio: Cercedilla
Final: Cercedilla
Tiempo: x a x horas
Distancia: 11,6 Km
Desnivel [+]: 461 m
Desnivel [--]: 461 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 7

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
En esta ocasión unimos el Valle de la Fuenfría con el de Navalmedio desde Cercedilla, en una ruta con agua y sombra, entre pinares y dehesas.

Quedamos en Cercedilla, dejamos los coches en el aparcamiento subterráneo de la plaza Nueva y subimos por la escalinata de la Travesía de la Pontezuela hasta dar, en dirección norte, con el Camino Cerca de la Mata por el que continuamos en plácido paseo entre una densa y verde vegetación y fincas con ganado.

Cruzamos el arroyo de la Teja por un puente de hormigón y giramos a la derecha, en dirección este, siguiendo un encajonado camino llegamos al depósito de agua de Cantos Gordos, que abastece al pueblo.

Rodeando el depósito, proseguimos el ascenso por el Camino de Majavilán, coincidente con el GR-10, señalizado con marcas rojas y blancas, rodeados de robles y bonitos chalets con amplios jardines. Pasamos por el Camino Bajo, continuamos por el Camino de Majavilán y el Camino de las Tajas hasta Camorritos.

Cruzamos las vías del tren de Navacerrada y Cotos, ahora en plena renovación, con las catenarias instaladas pero a falta de la railes, y nos internamos en la colonia del mismo nombre, construida en 1923 por la compañía de la nueva línea férrea, la Sociedad de Iniciativas del Guadarrama. Debido a la personalidad de sus creadores, miembros del Club Alpino Español y la Institución Libre de Enseñanza, pronto alcanzó un gran éxito como lugar de veraneo entre aquellos que buscaban un retiro en la naturaleza.

Se edificó siguiendo modelos alpinos con villas de paredes de piedra y madera, en las que trabajaron afamados arquitectos de la época. Tal como reza en una placa, José de Aguinaga, ingeniero del Eléctrico del Guadarrama e impulsor de la colonia, están ligados a este lugar.

Cruzadas las vías de la ahora abandonada estación de Camorritos, continuamos por el Camino de las Encinillas, señalizado con las marcas del GR 10, para ir ascendiendo hasta la parte más alta e ir disfrutando de las vistas de algunas de las villas de más original arquitectura.

Coronada la colonia, giramos a la derecha para seguir en dirección noreste por la Senda de la Teja, que entre robles y pinos pronto alcanza el arroyo del Polvillo, represado por un muro de piedra. Lo cruzamos por un puente de cemento, del que el agua se ha llevado gran parte, y seguimos en cómoda pendiente ascendiendo entre pinos y helecho que dejan entrever las vías del tren al puerto de Navacerrada a nuestra derecha.

Al poco, llegamos a nuestro objetivo, el arroyo Pradillo, aprendiz de río, que entre grandes rocas desciende saltándolas con alegre murmullo. Nace 1,5 km más arriba, en la fuente de los Acebos.

Remontamos unos 200 metros el arroyo deleitándonos con pequeños saltos de agua que forma el arroyo en su descenso, hasta alcanzar uno especialmente bello, una bonita chorrera de más de dos metros de altura, rincón con encanto donde disfrutar de la frescura de su ribera y el rumor de sus aguas.

Volvimos sobre nuestros pasos para enseguida vadear sin complicaciones el arroyo. Por sendero casi plano llegamos a la altura de la estación de Siete Picos, pasando por una vieja casa con un porche, en buen estado, seguida de otra derruida sin tejado ni cubierta alguna, con piscina abandonada a su suerte.

La estación está en un lamentable estado de ruina, mucho la tendrán que rehabilitar para ponerla en servicio.

Desde allí contemplamos los trabajos que varios operarios estaban realizando sobre el trazado, de momento sin balastro ni vías, eso sí, con las traviesas apiladas a lo largo de lo que será la nueva vía.

Reanudamos la marcha realizando un brusco ascenso ladera arriba hasta llegar al mirador de Collado Albo, un promontorio rocoso con excelentes vistas del Valle de la Fuenfría y Siete Picos. Girando a la izquierda, continuamos el ascenso, ahora no tan empinado, hasta alcanzar el Collado Albo.

Carlos R, desde la estación de Siete Picos, prefirió seguir paralelo al trazado del tren y luego por el propio vial, hasta enlazar con nosotros más adelante.

En la bonita pradera de Collado Albo, situada a 1.600 metros de altitud, la cota más alta de la ruta, paramos a tomar el tentempié de media mañana. Estamos en el bello lugar donde el Cóncavo de Siete Picos da paso al Valle de Navalmedio.

Tras el placentero descanso, iniciamos el descenso por la ladera hacia el este, en busca de la solitaria e histórica vía del ferrocarril, ahora desmantelada, que cruzamos.

La senda por la que continuamos tiene una fuerte pendiente, que nos obliga a bajar con mucho cuidado para no resbalar con las piedrecillas y piñas que hay en ella.

A unos 180 metros de la vía, en un excelente mirador natural, cómodamente tumbado en unas rocas, nos esperaba Carlos R.

Proseguimos el descenso, para pocos metros más adelante, dar con la entrada a la Mina de las Cortes de Navacerrada. Hay que estar atentos, porque está medio oculta por la vegetación y es fácil no dar con ella si no se tiene cuidado, como le pasó a dos compañeros.

Esta pequeña mina fue construida entre los años 1856 al 1859 para la extracción de pirita arsenical (arsenopirita).

Según parece, después de la Guerra Civil se intentó explotar durante un tiempo para extraer wolframio, material muy apreciado para el revestimiento de los cañones, y que llevó a buscarlo por toda la Sierra, como es el caso de la que se encuentra en Cabeza Líjar.

Se trata de una pequeña calicata de unos 3 metros, que desemboca en una galería de 30 metros de longitud con dos cortos ramales siguiendo el filón a derecha e izquierda.

Como curiosidad, al final encontramos un Belén y algunos recuerdos de grupos de montaña.

Visitada tan curiosa mina, continuamos el descenso, ahora por una senda muy evidente, que serpentea ladera abajo, hasta alcanzar el Camino del Calvario, que cruzamos, para enseguida pasar por un puente de madera el río Navalmedio y parar junto a la fuente de la Pradera de las Cortes.

Continuamos por el Camino del Calvario hasta dar con el río Navalmedio, que llevaba bastante agua, producto del deshielo procedente del puerto de Navacerada.

Justo antes de vadearlo, lo abandonamos para seguir por un sendero, bastante plano, que sale a la derecha del río y que bordea el embalse de Navalmedio por su cara norte.

Desde un roquedal que hay unos metros a la izquierda del sendero, algo más libre de vegetación, pudimos contemplarlo algo mejor el embalse, que estaba bastante lleno.

Tiene una capacidad de 11 hm³ y una superficie máxima de 93 hectáreas. Su función es regular las aguas del río para transvasarlas al embalse de Navacerrada, situado a los pies del vecino Valle de la Barranca.

Dejamos a la derecha el Cerro del Corral de Simón, una vez sobrepasado el embalse y en dirección sur seguimos por la senda que cruza las praderas de las Retuertas, con bonitas vistas de Cercedilla, hasta alcanzar el río Pradillo, Lo cruzamos por una pasarela de hormigón y conectamos con el GR-10, en su ascenso hacia Camorritos.

Nosotros continuamos por el Camino de las Retuertas en dirección sur, hasta alcanzar las primeras casas del pueblo, para enseguida llegar al polideportivo, y de ahí hasta el aparcamiento.

En el bar i Mateo, en la plaza del Caño de Cercedilla, celebramos el final de la ruta, degustando un estupendo menú.

Con los parajes visitados, curiosidades como la mina, el frescor de los arroyos y tan buen final solo se podía calificar a esta ruta con una buena nota, 5 estrellas le otorgo.
Paco Nieto

martes, 19 de septiembre de 2017

Excursión X112: Integral de Siete Picos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Puerto de Navacerrada

Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 14 Km 
Desnivel [+]: 784 m 
Desnivel [--]: 784 m 
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Se nota que nos hemos reincorporado, descansados y con ganas de superar la temporada anterior, pues tras la ruta exigente de la semana pasada, a Cueva Valiente; hoy vamos a realizar, los Siete Picos y regresar por el PR-M8Senda Pata la Cabra. y Senda Herreros.

Partimos de los 1.821 metros, del Puerto Navacerrada, siguiendo la pista asfaltada que lleva a la residencia militar de Los Cogorros. Justamente en la puerta, por la izquierda se inicia el Camino Schmid

Andamos unos metros por ella y en la primera bifurcación, la dejamos, continuando por el ramal de la izquierda (señalado con puntos rojos en los árboles) que nos lleva al extremo oeste, de la Pradera de Siete Picos (2,32km), punto de encuentro con la Senda Herreros, por la que regresaremos.

Desde la dirección que traemos, giramos un poco a la derecha y ascendemos con rumbo oeste. Y cumpliendo el pacto con Paco, se pone a la cabeza José Luís, marcando el ritmo y persiguiendo el rastro de hitos y algunos puntos rojos, sobre los árboles. Pero la promesa dura poco ¡es que hay algunos componentes! que parece que en las subidas se les active el turbo.

El caso es que subimos casi doscientos metros, en solo ochocientos de recorrido, para arribar a la cuerda de los picos, muy cerca del séptimo, también llamado Somontano, el cual alcanzamos (1:16h – 3,45km - 2.138m).

Trepamos hasta la cima, con su vértice geodésico, como corresponde al punto más alto de la zona y aguantando el frío viento, nos hacemos la foto de grupo, echamos un vistazo a la interminable panorámica y bajamos echando leches, donde creo que los “lentos” fueron los primeros.

Pasamos el sexto pico, apenas doscientos metros más adelante, y con otros tantos llegamos al quinto, que lo bordeamos por el lado madrileño, ya que el resto del conjunto, del dos al siete, se pasa por territorio segoviano.

Dejamos atrás el cuarto y llegamos al tercero, con ganas de ver la Ventana del Diablo. Y no sólo la vemos ¡si no que pasamos por ella! Cuatro pasos nos separan del segundo pico, llegamos hasta su base, pero desechamos subir a las cimas, pues en realidad son dos montículos, separados unos metros.

Nuevamente en la ruta, comenzamos la bajada hacia el primer pico, en las proximidades de la Pradera de Majalasna. Pasamos una especie de collado, incorporándose por la derecha la Senda de los Alevines, con la que compartimos unos metros.

La dejamos para encaminarnos al Pico Majalasna (primero de los siete picos). Sin pérdida llegamos a su base y encontramos la manera de pisar su cima. Más fotos y contemplación de las vistas.

Descendemos y en la Pradera de Majalasna, hacemos la parada para el tentempié, finalizado con el cafelito bien calentito, acompañado de “medicina y pastitas”, no todo va a ser andar.

Reiniciamos la marcha, cruzando la pradera y enfilando la adecuada Senda de los Alevines, si exceptuamos algún pequeño tramo. Descendemos los 240 metros de desnivel, que nos separan de la carretera de la Republica, entre pinos, en los que vemos las marcas, blanco y amarillo del PR. A poco más de la mitad del recorrido, pasamos una pequeña fuentecita a la derecha del sendero, con su pequeño chorrito.

En la Pradera de Navarrulaque (3:34h – 7,75km –1.660m), no queremos dejar de acercarnos al, Refugio del mismo nombre, sorprendiéndonos por encontrar su fuente ¡seca!, pues para todos, es la primera vez que nos ocurre.

Retrocedemos al cruce de la carretera de la Republica, con la Senda Alevines, por la que bajamos, el GR-10 y Vereda de la Encinillas, que aparece por la derecha, y entre ambas arranca el PR-M8, Senda Herreros o Senda de Pata la Cabra.

El origen de este apodo, es desconocido, algunas creencias apuntan a que el nombre, se debe a los cabreros que en tiempos pasados, traían a pastar su ganado, por estos parajes. Lo cierto es que el trazado desde la Pradera de Siete Picos a la de Navarrulaque, se asemeja a una pata.

En el inicio hay un gran banco, con una leyenda en uno de sus respaldos, recordando a Enrique Herreros, personaje con una gran dimensión cultural, en la España del siglo pasado. Montañero, en primer lugar, por lo que nos atañe, humorista, dibujante cartelista, periodista y cineasta. Esta ruta fue trazada por él, de ahí este simple monumento, dedicado por el círculo Aurrulaque.

Así que mentalizados del duro trayecto que nos espera, atacamos esta travesía, en principio por un amplio camino, que pronto adapta las dimensiones naturales, de una senda de montaña. Con pequeñas subidas y bajadas y con esporádicas vistas del Concavo de Siete Picos, conocido también como Hoyo del Terradillo y Pozo de la Nieve.

En un kilómetro, tras una curva a la izquierda, tenemos las Rocas de Laín Entralgo, un mirador situado casi en el centro, del hueco de los Siete Picos que la agrupación Aurrulaque, perteneciente al Club de Senderismo de Peñalara, dedicó a este personaje.

Dos pequeños bolos de granito, están grabados con el año del homenaje, uno y el otro, parte de la carta que el intelectual escribió a Luis de Rosales, a propósito del Guadarrama. Y desde el banquito, se tiene una espectacular imagen de la vertical del hueco, así como de las rocas situadas abajo, que hacen de asiento natural. Sobre la lancha, se encuentra el petroglifo de un dragón.

A medida que nos acercamos al centro de la curvatura, la senda se hace más estrecha, gana altura y entra en zona boscosa, aparecen los robles y pasamos junto a la fuente de los Acebos, a la izquierda y unos esplendidos ejemplares de esta especie arbórea, a la derecha, muy cerca del arroyo Pradillo (4:14h - 8,28km – 1.720m), reguero que junto al arroyo de la Venta y el arroyo del Regajo del Puerto, conforman el nacimiento del río Guadarrama.

Y aquí se acaban las contemplaciones, comienza la dura realidad de esta sinuosa travesía por la vertiente sur de Siete Picos. Es sobre la zona de Los Riscos de Cueva Lirón, donde muestra su cara más abrupta y al mismo tiempo; más singular y bonita. Ascendiendo en constante zigzag, con exigentes y continuos repechos.

Cada metro es una aventura, en que hay que extremar la atención, para no perder de vista; los hitos y marcas del PR. Así como ayudándose de las manos, para superar algunos tramos.

La Senda Herreros, no es recomendable sin experiencia y dotes de orientación, exigiendo un buen nivel físico. Helada o con nieve, la travesía puede resultar muy peligrosa, haciéndose necesario ir equipado con crampones y piolet.

Pero como no hay mal que cien años dure, lo más duro acaba, cuando estamos bordeando el séptimo pico. Setenta metros más arriba de la Pimpolla Negra, donde volvemos a ver las cimas de La Bola del Mundo y La Maliciosa.

El nivel se relaja y la senda gira a la izquierda, para recorrer la ladera Sureste del séptimo pico. Casi manteniendo el nivel, aunque con las lógicas subidas y bajadas, la senda se estrecha y tiene raíces, que hay que evitar, para no sufrir un percance, que nadie desea.

Por fin la senda se allana y ensancha, cuando olemos la proximidad de la Pradera de Siete Picos, en la que aparecemos, en el punto mencionado anteriormente (5,34h - 11,6km - 1.950m). Proseguimos por la parte Sur de esta explanada, persiguiendo las marcas del PR-M8, pasamos junto al roquedal, del Alto del Telégrafo, sobre el que vemos la silueta de la Virgen de las Nieves.

Continuamos hasta la antena y tomamos la senda que parte a la derecha, que baja rodeando la pista de esquí para principiantes. Sufriendo los últimos metros del PR-M8, puedo decir que odiado por algunos, según clamores que me llegaban.

Estos metros finales son un pedregal, que no hace más que aumentar el cariño que me tenían, los murmuradores. Que gritan ¡al parecer no hemos tenido suficiente con la Pata la Cabra! Pero lo hemos logrado, desembocamos en la calzada asfaltada y nos vamos derechos a por la fresca cerveza, que calme la sed y apague los resquemores.

La Puntuación que se merece es la máxima, por lo que le doy un cinco, sobre cinco.
Cristóbal López

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Excursión X009: Circular por Siete Picos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: 
Puerto de Navacerrada

Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  11,4 Km
Desnivel [+]: 689 m
Desnivel [--]: 689 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 3

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Tras haber recorrido Siete Picos en la anterior excursión, siguiendo la cuerda de sus cumbres, pensaba que lo más dificil ya lo había hecho, no había reparado en que la sierra es empinada y tortuosa por la cara sur, la que mira a Madrid, mientras que la vertiente septentrional, la que da a Segovia, e incluso sus cimas, son mucho más asequibles. Así sucede en el Abantos, la Peñota o Peñalara, y el macizo de Siete Picos no iba a ser una excepción.

Así es que sin saber muy bien dónde me metía iniciamos esta ruta en el Puerto de Navacerrada, con bastante niebla, comenzando a andar por la carretera que va a la residencia de los Cogorros, pero que enseguida dejamos para remontar por una senda que sale a la izquierda, hacia la pista de esquí del Telégrafo y que está señalizada como PR-8.

Pronto ganamos altura por lo empinado de la pendiente, que se suaviza al alcanzar las proximidades del Cerro del Telégrafo, con algo de niebla contemplamos a lo lejos la Virgen situada en uno de los riscos.

En agradable paseo continuamos hasta la pradera de Siete Picos, donde comienza la Senda Herreros, que recorre la ladera de mediodía del macizo, y a la que se la conoce como Cóncavo de Siete Picos, Hoyo del Terradillo o Pozo de la Nieve, nombres todos que evocan el frío, el recogimiento y la hondura de la que hacen gala. La senda Herreros es una de las pocas que se aventuran por estos boscosos acantilados del sur.

Por ella nos precipitamos, casi literalmente, porque en poco más de un kilómetro, descendemos 250 metros, primero en dirección suroeste, entre imponentes pinos y vegetación, entre la que incluso encontramos algunas setas, y después buscando el noroeste, hasta alcanzar el punto más bajo de la ruta, el río del Pradillo, anunciado por un incremento de la vegetación, que se torna espesura de helechos y el rumor del agua de la fuente de los Acebos –nacimiento del río Pradillo–, así llamada por la presencia de varios árboles de esta especie que proliferó en los días más fríos del Guadarrama.

En esta curiosa fuente paramos a descansar y a recuperarnos, sobre todo yo, del dolor de rodillas y huesos anexos. Tras la tregua, amenizada por bellas vistas de Cercedilla y el Valle de la Fuenfría, continuamos, alcanzando enseguida el Camino de la Pata de la Cabra, para enseguida dejarlo para seguir una senda con círculos amarillos que asciende en dirección oeste hasta alcanzar la pradera de Majalasna.

En ella, rodeados de pinos en forma de bandera, doblados por los vientos, nos comimos el bocadillo tras ascender a los 1.934 metros del Pico de Majalasna, el primero de Siete Picos y el más bajito, un poco apartado del resto y con unas excepcionales vistas de medio Madrid y media sierra de Guadarrama, a las que las nubes le daban aún más fuerza.

El siguiente tramo tenía una primera parte de descenso y otra de subida, en dirección norte hasta alcanzar el Collado Ventoso, siguiendo la Senda de los Alevines, cuya historia se remonta al siglo pasado, la copio literalmente.

En 1876, Francisco Giner de los Ríos, que había probado la cárcel por apoyar a otro catedrático, que a su vez había sido desafiado a duelo y expedientado (en este orden) por dar una charla sobre las teorías de Darwin, decidió fundar un colegio de ideario apolítico y laico.

Entre las máximas de la flamante Institución Libre de Enseñanza: salir al campo con los chavales a estudiar en el libro abierto de la naturaleza. Parece mentira que, 125 años después, el inglés, la educación sexual y los ordenadores entren casi a diario en todas las aulas y, sin embargo, muchos chicos no salgan con sus maestros a la sierra más que un par de veces al año, las dos para jugar al burro.


Años después, en 1913, Bernaldo de Quirós y 11 amigos fundaban la Sociedad Peñalara, y en 1918 estrenaban refugio en el valle de la Fuenfría.

A nadie le extrañará, después de leer sus cariñosas palabras, que Constancio y compañía dedicaran a los 'peques' de la sociedad una de las más bellas sendas de la sierra, la Senda de los Alevines, que corre desde la pradera de Majalasna a la del Collado Ventoso por la escarpada ladera occidental del segundo de los Siete Picos, serpenteando entre viejos pinos y grandes bolos graníticos, casi como un juego.

Dejando a la izquierda el mogote granítico de Majalasna, continuamos por la sinuosa senda de los Alevines, llegando al poco a la fuente de los Alevines y, a continuación, a la siempre bella pradera del Collado Ventoso, con las mejores vistas del Montón de Trigo.

Junto a los postes indicativos que hay en esta recoleta pradera nos hicimos fotos, hacia abajo el Camino Schmid, que desciende hacia el fondo del valle de la Fuenfría, donde está el viejo refugio de Peñalara, uno de sus extremos, hacia el contrario el camino Schmid continua hasta el Puerto de Navacerrada, siguiendo el PR-5, por él seguimos.

Caminamos ahora por la vertiente septentrional de Siete Picos, la que da a Segovia, llamada Umbría de Siete Picos, sin apenas perder altura, jalonando este tramo la pradera de Navalusilla, el arroyo del Telégrafo y la pista de esquí El Bosque, como únicas referencias entre el denso pinar de Valsaín, siguiendo los pasos del Sr. Schmid. 

Por todo lo vivido y superado esta excursión alpina se merece 5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS