Mostrando entradas con la etiqueta Rocas Lain. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rocas Lain. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de enero de 2026

Excursión X551: Fuente de los Acebos y petroglifos de la Fuenfría desde Camorritos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Camorritos. Cercedilla
Final: Camorritos. Cercedilla
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 9,7 Km
Desnivel [+]: 412 m
Desnivel [--]: 412 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Nos reunimos en Camorritos, junto a la estación del tren de Cercedilla al Puerto de Cotos que está en pleno proceso de renovación. Esta colonia fue construida en 1923 por la compañía de la nueva línea férrea, la Sociedad de Iniciativas del Guadarrama. Debido a la personalidad de sus creadores, miembros del Club Alpino Español y la Institución Libre de Enseñanza, pronto alcanzó un gran éxito como lugar de veraneo entre aquellos que buscaban un retiro en la naturaleza.

Se edificó siguiendo modelos alpinos con villas de paredes de piedra y madera, en las que trabajaron afamados arquitectos de la época. Tal como reza en una placa, José de Aguinaga, ingeniero del Eléctrico del Guadarrama e impulsor de la colonia, están ligados a este lugar, ahora envuelto en líos judiciales. Aquí más información.

Iniciamos la ruta con las mochilas ajustadas, ganas de caminar y la ilusión de reencontrarnos con la nieve. Ascendimos por el Camino de las Encinillas, señalizado con las marcas del GR-10. Un comienzo amable que pronto nos iría mostrando la otra cara del  invierno.

Conforme subíamos, la nieve empezó a aparecer tímidamente, primero en pequeños restos a los lados del camino, después cubriendo cada vez más el paisaje, hasta hacerse claramente protagonista. 

Al salir de la urbanización y cruzar la Vereda de la Teja, el entorno comenzó a cambiar a cada paso, envolviéndonos en un silencio blanco que invitaba tanto a la contemplación como al respeto, por eso la mayoría nos pusimos los mini crampones.

Nuestro objetivo era visitar los petroglifos más conocidos del valle de la Fuenfría: el dragón, el buitre y el zorro.

Al poco, dejamos la vereda para seguir por un sendero que enseguida alcanza la fuente Loma del Viento, que queda a la izquierda, pero de la que no manaba ni gota de agua, sin duda estaría convertida en hielo.

Enseguida cruzamos el arroyo del Polvillo, donde el agua sí corría con constancia, ajena al frío que ya se dejaba notar. Continuamos ascendiendo y la nieve se hacía más abundante, mientras el cielo comenzaba a nublarse ligeramente, añadiendo un punto de misterio al recorrido. Los árboles, cubiertos de nieve, daban un toque navideño al recorrido. 

Así alcanzamos la senda Herreros (PR-M 8), camio más ancho totalmente cubierto de nieve. Giramos hacia la derecha  para llegar a la zona de las rocas de Laínbonito paraje desde el que se disfruta de las hermosas vistas de los Siete Picos y su entorno, al estar situado casi en el centro, del hueco o cóncavo de los Siete Picos, que durante gran parte de la Edad Media fue conocido como "Sierra del Dragón" por la silueta de esta montaña, que se asemeja al dorso dentado de estos seres mitológicos tan del gusto de esa época.

Dos pequeños bolos de granito, están grabados con el año del homenaje de la agrupación Aurrulaque, del Club de Senderismo de Peñalara, a Pedro Laín Entralgo, que fue médico, historiador, ensayista, filósofo y amante de la naturaleza, y en el otro, se halla parte de la carta que el intelectual escribió a Luis de Rosales, a propósito del Guadarrama.

Junto a la roca, en un canchal se encuentra el petroglifo del dragón, en referencia a cómo se le conocía antaño a Siete Picos, por sus crestas, que se asemejan a las de este mitológico animal, pero desgraciadamente esta vez la montaña decidió guardárselo para sí: la nieve lo cubría por completo, ocultándolo bajo su manto blanco, que aquí, al descubierto, era especialmente notorio.

Seguimos por el Camino de la Pata la Cabra (PR-8) hasta llegar a la fuente de Ignacio, que llevaba abundante agua.

A partir de ahí, la nieve empezó a complicar seriamente el avance. Cada paso requería más esfuerzo, y llegó un momento en que caminar se volvía verdaderamente exigente.

Alcanzamos la fuente de los Acebos, donde la nieve alcanzaba en algunos puntos casi medio metro y nos hundíamos al avanzar. A la izquierda de la fuente, junto al arroyo Pradillo, aprendiz de río,  crecen unos esplendidos ejemplares de acebos, de aquí su nombre, y a la derecha, el incipiente arroyo Pradillo, que junto al arroyo de la Venta y el arroyo del Regajo del Puerto, conforman, aguas abajo, el río Guadarrama.

Allí, con sensatez y espíritu de grupo, decidimos desistir de continuar hacia la Pradera de Majalana y renunciar al petroglifo del buitre. La montaña imponía sus condiciones y supimos escucharla.

Regresamos por el mismo camino de la Pata de la Cabra. El origen de este apodo, es desconocido, algunas creencias apuntan a que el nombre, se debe a los cabreros que en tiempos pasados, traían a pastar su ganado, por estos parajes. Lo cierto es que el trazado desde la Pradera de Siete Picos a la de Navarrulaque, se asemeja a una pata de cabra.

Pasamos de nuevo por las Rocas de Laín, con mucha nieve enlazamos con la Senda Herreros, pasado el arroyo del Polvillo, y llegamos a un alargado banco medio cubierto de nieve, con una leyenda en uno de sus respaldos, recordando a Enrique Herreros, personaje con una gran dimensión cultural, en la España del siglo pasado. Montañero, en primer lugar, por lo que nos atañe, humorista, dibujante cartelista, periodista y cineasta. Esta ruta que conecta la Pradera de Navarrulaque con la Pradera de Siete Picos, fue trazada por él, de ahí este simple monumento, dedicado por el círculo Aurrulaque.

Al llegar a la Pradera de Navarrulaque, nos detuvimos para hacernos una foto de grupo, con la complicidad de un ciclista que descansaba por allí, junto al granítico hito de la Puerta de la Fuenfría, que conmemora la declaración de Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama en 2013. Aquí se cruza el GR-10 con la Carretera de la República. Enfrente unas rocas a modo de mesa conmemoraron, en el Aurrulaque de 2002, el año Internacional de las Montañas.

Muy próximo, se encuentra el bonito refugio Aurrulaque, donde hicimos una breve parada, para tomar el tentempié de media mañana, a buen recaudo del viento, al arrullo del sonido del agua de su fuente, en la que un sombrero homenajea a Antonio Sáenz de Miera (1935-2021), escritor, jurídico y empresario español nacido en Cercedilla y comprometido con la defensa de la naturaleza. Promovió la declaración del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama.

Fue también promotor de la fiesta montañera del Aurrulaque, en la que todos los años se adorna el valle con un monumento nuevo. Aquí más información sobre su figura.

El Aurrulaque, nombre que se da a los montes comunales de Cercedilla, nació, como iniciativa de la Fundación Cultural Cercedilla, en 1984 con el objetivo de disfrutar del paisaje y fomentar el senderismo haciendo una marcha y un acto colectivo cada verano.

Tras el descanso, continuamos para unos metros más arriba, visitar. medio cubierto de nieve. el Monumento a los Primeros Caminantes de la Sierra de Guadarrama, singular y alegórico: siete traviesas de madera colocadas en artístico semicírculo apuntando a los Siete Picos. Monumento a ganaderos, cabreros, leñadores, maestros, geólogos, escritores, pintores y pioneros del montañismo.

Y siguiendo la Carretera de la República, a la derecha, nos acercamos a ver la hora en el Reloj de Cela, que si hay sol, la da con precisión astronómica desde el Aurrulaque de 1995, donde se declaró "caminante de la Sierra del Guadarrama antes que Nobel" y que dio cuenta de sus correrías por estos parajes en Cuaderno del Guadarrama, publicado ese mismo año. Sí había sol, pero estaba cubierto de nieve, que parecía haber detenido el tiempo, recordándonos que este día no importaban las horas.

Continuamos un poco más adelante, hasta dar a la izquierda con el mirador de Vicente Aleixandre, levantado sobre unas rocas en forma de quilla de barco en el Aurrulaque de 1985, y desde el que se domina una magnífica vista de la inconfundible silueta de Siete Picos, en esta ocasión la niebla envolvía la montaña, creando una atmósfera íntima y algo misteriosa.

Grabado en la roca que hay, a la derecha de la escalera de subida al mirador se puede leer el emotivo poema de Vicente Aleixandre dedicado a este paraje al que adoraba: "Sobre esta cima solitaria os miro/ campos que nunca volveréis por mis ojos/ Piedra de sol inmensa, eterno mundo/ y el ruiseñor tan débil que en su borde lo hechiza."

Seguimos, entre rocas escritas con poemas de varios poetas, que perlan la zona, como el de J. García Nieto: “Afila Siete Picos en la sombra / su aguda dentellada”, a Gabriel García Tassara “Cumbres de Guadarrama y de Fuenfría / columnas de la tierra castellana”.

Continuando por la bonita senda, llegamos al mirador de Luis Rosales, desde el que se divisa el vértice geodésico que hay a su derecha.

El mirador fue inaugurado en el Aurrulaque de 1986, en homenaje a este poeta, que veraneaba en Cercedilla.

Allí pudimos deleitarnos con las hermosas vistas del paisaje y disfrutar de su famoso poema dedicado a su amada Cercedilla: “Las noches de Cercedilla / las llevo en mi soledad / y son la última linde / que yo quisiera mirar”

En su pequeño escondite, un recinto cerrado a modo de buzón, incrustado en la roca, había varios cuadernos en los que los visitantes dejan sus mensajes y firma.

El grupo de Senderismo de Montaña Trotamontes, hasta el año 2010, recopilaba estos mensajes y los ponía en su web, para darles visibilidad. En más de una ocasión pude leer ahí lo que días antes había escrito en el libro de visitas del mirador. Aquí enlace a él.

De allí nos dirigimos a la Senda Sevillano, llamada así en honor a Alberto Sevillano Herrera, residente frecuente en Cercedilla, miembro fundador de la Peña de los Lunes Amigos de la Montaña, en los años 80 junto a otros compañeros del por entonces Banco Exterior de España (BEX), que remarcó la antigua subida a Navarrulaque por la vertiente de “La Cancha”. Está señalizada con hitos de piedras desde su comienzo en la conocida como Piedra de Pablo, hasta el Mirador de Luis Rosales

Tras una bajada pronunciada, nos desviamos a la izquierda para visitar el petroglifo del zorro, situado sobre un promontorio rocoso con magníficas vistas de Cercedilla y todo el valle. Esta vez sí era visible, libre de nieve. Nos hicimos fotos junto a él, celebrando el encuentro.

Continuamos por la Senda Sevillano hasta alcanzar la Piedra de Pablo, esta roca es conocida así en honor a otro antiguo compañero del BEX y también residente en Cercedilla y senderista por largos años, Pablo Sangüesa Arribas.

Frente a ella se encuentra un túmulo de piedras que Sevillano comenzó a acumular en homenaje a su amigo Pablo, fallecido en 1988, y también rememorar el rescate que al propio marcador de la Senda le hicieron los bomberos cuando bajando por ella en 2003 una caída le produjo la rotura de la cadera izquierda, falleció en el 2022. Es tradición en la familia Sevillano y Sangüesa añadir una nueva piedra cada vez que se llega al lugar, tradición que a lo largo de los años ha creado un importante hito en la senda.

Tras colocar una piedra más al montículo, proseguimos la senda, pero enseguida giramos a la izquierda para continuar por la Vereda de la Teja. A medida que descendíamos, la nieve iba desapareciendo poco a poco. Cruzamos el arroyo de la Teja, donde nos esperaba un simpático muñeco de nieve que nos regaló una de las fotos más divertidas del día.

Desde allí, descendimos por el Camino de la Fuenfría hasta regresar a Camorritos, cerrando así la ruta.

La jornada no terminó ahí. Nos desplazamos al aparcamiento subterráneo de Cercedilla para poner el broche final con un excelente menú en el restaurante El Rincón de la Cuchara, celebrando la ruta, la compañía y un día de montaña intenso, exigente y profundamente vivido.

Un día de nieve, decisiones compartidas, historia grabada en piedra y recuerdos grabados en la memoria, que bien merece 4,5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

lunes, 6 de junio de 2022

Excursión X342: Valle de la Fuenfría por Arroyo Pradillo y Ducha de los Alemanes

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Apeadero de Camorritos. Cercedilla
Final: Apeadero de Camorritos. Cercedilla
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 13,8 Km
Desnivel [+]: 666 m
Desnivel [--]: 666 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Si
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Por el calor, buscábamos una ruta con agua y sombra y pensamos en ésta que habíamos realizado el año pasado por el arroyo Pradillo, que reunía ambas condiciones, además de no ser muy larga porque algunos tenían que volver pronto.

En esta ocasión, quedamos en Camorritos, el antiguo apeadero del tren de Cercedilla a Cotos, en lugar de hacerlo en la plaza del pueblo para así ahorrarnos un par de kilómetros.

Camorritos es además una colonia, construida en 1923 por la compañía de la nueva línea férrea, la Sociedad de Iniciativas del Guadarrama. Debido a la personalidad de sus creadores, miembros del Club Alpino Español y la Institución Libre de Enseñanza, pronto alcanzó un gran éxito como lugar de veraneo entre aquellos que buscaban un retiro en la naturaleza.

Se edificó siguiendo modelos alpinos con villas de paredes de piedra y madera, en las que trabajaron afamados arquitectos de la época. Tal como reza en una placa, José de Aguinaga, ingeniero del Eléctrico del Guadarrama e impulsor de la colonia, están ligados a este lugar.

Echamos a andar cruzando las vías, buscando enseguida el camino del arroyo Pradillo para disfrutar de la frescura de su ribera y el rumor de sus aguas.

Por el camino del Levante llegamos al arroyo, que vadeamos sin problema por ir en este tramo seco. Remontamos el arroyo, y pronto comenzamos a disfrutar de los pequeños saltos de agua que de vez en cuando nos regalaba su cauce.

Cambiamos de orilla por un puente de madera y lo volvimos a hacer un par de veces más, siguiendo la bonita senda paralela y muy próxima al arroyo.

Pasamos junto a un rudimentario refugio, construido al abrigo de una gran roca granítica, que luce un llamativo marco de madera en su entrada.

Al poco, la senda se topa con las vías del tren, que salvan el arroyo por un alto puente con arco por el que se deja caer el agua del Pradillo en sonora y bella cascada.

Cruzamos las vías y continuamos remontando el arroyo, dejándolo ahora ya siempre a nuestra derecha. Unos carteles indican que este agua es potable, de hecho es parte de la que abastece al pueblo.

Remontar el arroyo fue de lo más agradable, cada dos por tres nos deleitábamos con las chorreras y pequeños saltos de agua que forma el arroyo en su descenso, especialmente bello es el que se encuentra en la desembocadura del Barranco del Arranque.

Tras separarnos momentáneamente un poco del arroyo, alcanzamos su nacimiento, en la fuente de los Acebos, de la que apenas salía agua, ya que se suele obstruir por las hojas y pequeñas piñas que se agolpan en la cazoleta donde se capta el agua. Una vez que las quité, la fuente volvió a mostrarnos su copioso chorro.

A la izquierda de la fuente crecen unos esplendidos ejemplares de acebos, de aquí su nombre. El incipiente arroyo Pradillo, surge del agua subterránea acumulada en el Cóncavo de Siete Picos, que junto al arroyo de la Venta y el arroyo del Regajo del Puerto, conforman, aguas abajo, el río Guadarrama.

Recuperado su siempre buen chorro al quitarle la obstrucción, junto a ella paramos a tomar el tentempié de media mañana amenizados por su hipnotizante susurro. Rellenamos las cantimploras con su fresquita agua y de nuevo nos pusimos en marcha.

Desandamos unos metros el sendero y, girando a la derecha, para seguir por el el Camino de la Pata la Cabra (PR-8), agradable sendero que entre robles y pinos desciende suavemente hasta la Pradera de Navarrulaque.

El origen de este apodo, es desconocido, algunas creencias apuntan a que el nombre, se debe a los cabreros que en tiempos pasados, traían a pastar su ganado, por estos parajes.

Lo cierto es que el trazado desde la Pradera de Siete Picos a la de Navarrulaque, se asemeja a una pata de cabra.

Antes de llegar a la Pradera, pasamos junto a la fuente de Ignacio, de la que brotaba un buen caño de agua.

Poco después, llegamos al mirador de Las Rocas de Laín, bonito paraje desde el que se disfruta de las hermosas vistas de los Siete Picos y su entorno, al estar situado casi en el centro, del hueco o cóncavo de los Siete Picos.

Dos pequeños bolos de granito, están grabados con el año del homenaje de la agrupación Aurrulaque, del Club de Senderismo de Peñalara, a Pedro Laín Entralgo, que fue médico, historiador, ensayista, filósofo y amante de la naturaleza, y en el otro, se halla parte de la carta que el intelectual escribió a Luis de Rosales, a propósito del Guadarrama.

Junto a la roca, en un canchal se encuentra el petroglifo del dragón, en referencia a cómo se le conocía antaño a Siete Picos, por sus crestas, que se asemejan a las de este mitológico animal.

Pasado el arroyo del Polvillo, llegamos a un alargado banco, con una leyenda en uno de sus respaldos, recordando a Enrique Herreros, personaje con una gran dimensión cultural, en la España del siglo pasado. Montañero, en primer lugar, por lo que nos atañe, humorista, dibujante cartelista, periodista y cineasta. Esta ruta fue trazada por él, de ahí este simple monumento, dedicado por el círculo Aurrulaque.

En él no hicimos las fotos de grupo, y pocos metros después, llegamos a la Pradera de Navarrulaque, donde se cruza el GR-10 con la Carretera de la República. donde se encuentra un hito de granito que conmemora la declaración de Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama en 2013. Y cerca de allí, unas rocas a modo de mesa conmemoraron en el Aurrulaque de 2002 el año Internacional de las Montañas.

Muy próximo, se encuentra el bonito refugio Aurrulaque, donde había un grupo de chavales al arrullo del sonido del agua de su fuente, antes de encaminarnos hacia la Senda Victory.

Es llamada así en honor de Antonio Victory, que fue presidente de la Sociedad Peñalara y gran conocedor de la Sierra de Guadarrama, además de un apasionado de la Naturaleza.

Contemplando un mapa de la zona justo al comienzo de la senda, una pareja nos preguntó por las distintas formas de regresar desde aquí a las Dehesas, para traer próximamente a chicos de un colegio.

Le comentamos las múltiples posibilidades que había y finalmente se animaron a continuar con nosotros hacia la Ducha de los Alemanes.

La Senda Victory coincide con el PR-6 y discurre medio equidistante a la carretera de la República, entre pinos de gran porte y sin grandes desniveles por el Poyal del Rubio, cruza el arroyo de Cerromalejo y del Acebo, pasa por el mirador de Matagitanos, con estupendas vistas del valle de la Fuenfría.

Más adelante, pasa junto a varios ejemplares de tejos de hermoso aspecto y acaba en el puente de madera que hay encima de la Ducha de los Alemanes, bonita cascada por la que se precipita el agua del arroyo de la Navazuela desde una altura de dos metros.

Debe su nombre a las duchas que se daban en ella los primeros montañeros de la sierra -varios de ellos de origen alemán- a principios del siglo XX. Antiguamente se le llamaba "chorro del Árbol Viejo", por un viejo tejo que sigue creciendo junto a ella.

Tras refrescarnos bajo la cola que forma al caer el agua, descendimos por la margen izquierda del arroyo de la Navazuela, entre otros saltos de agua, pinos, tejos, enebros, helechos y rosales silvestres hasta alcanzar la carretera de la República, junto al puente que salva este arroyo.

Cruzamos la carretera y seguimos acompañando al arroyo por una senda paralela a él, Al alcanzar una praderita, los dos chicos se fueron hacia la derecha, en busca de la Carretera de la República, justo donde el arroyo de la Navazuela entrega sus aguas al arroyo de la Fuenfría.

Nosotros continuamos por la ribera de éste último, cruzándolo por un puente de madera poco después y más adelante por otro de piedra.

Continuamos por la izquierda, cruzando enseguida el arroyo de los Acebos y más adelante, entre pinos, el arroyo de Cerromalejo, con muy poca agua, al poco una fuente entre piedras, de la que manaba bastante agua, y en agradable paseo por la ladera de las Berceas, alcanzar la Vereda Alta.

Por ella seguimos, en dirección sureste hasta dar con la Senda de la Teja, previo paso por la Piedra de Pablo, llamada así en honor a Pablo Sangüesa, el que fuera caminante de la Peña de los Lunes y vecino de Cercedilla, además de padre de compañeros del grupo.

Un túmulo de piedras le recuerda junto al creador de la Peña, Alberto Sevillano, que da nombre a la senda que se inicia en este lugar y sube a Navarrulaque.

Es tradición de la familia Sevillano y Sangüesa añadir una nueva piedra cada vez que se llega al lugar, tradición que a lo largo de los años ha creado un importante hito en la senda. Aquí se habla de ellos.

En este cruce de caminos, continuamos descendiendo entre pinos por la Senda de la Teja, que sale a la izquierda en dirección noreste hacia Camorritos, donde llegamos, tras cruzar el arroyo de la TejaLa mayoría nos fuimos a celebrar el fin de la ruta comiendo en la terraza del restaurante El Rincón de la Cuchara, próximo a la plaza del Ayuntamiento de Cercedilla.

Por todo ello esta ruta de arroyos, bosques de robles y pinos y con tupida sombra y agua, que recorre muchos de los rincones más bellos de la Fuenfría, bien se merece la máxima nota, 5 estrellas.
Paco Nieto