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viernes, 12 de abril de 2024

Excursión X474: Camino Francés. Etapa 10. Santo Domingo de la Calzada - Belorado

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Santo Domingo de la Calzada
Final: Belorado
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 23,5 Km
Desnivel [+]: 342 m
Desnivel [--]: 217 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Nos levantamos temprano para acometer la segunda etapa, desayunamos en el hotel y a las 8:30 ya estábamos haciéndonos la foto de salida a los pies de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada.

Por su Calle Mayor seguimos las conchas compostelanas marcadas en el suelo mientras dejábamos atrás casas blasonadas y palacios que hablan de tiempos de grandeza.

Enseguida llegamos a la Ermita del Santo, situada a la derecha, justo a la entrada del puente sobre el río Oja, el que construyó Domingo, y nos incorporamos a la carretera N-120. Junto a ella seguimos hacia el pueblo de Grañón.

El río Oja nace en la Sierra de la Demanda y une sus aguas a las del río Tirón en Cihuri antes de llegar a Anguciana, cerca de la localidad de Haro, punto a partir del cual se le conoce como río Oja-Tirón hasta la desembocadura en el río Ebro.

Según algunas discutidas teorías y la creencia tradicional popular, de él procede el nombre de La Rioja, Comunidad que recorre de sur a norte.

El camino de tierra inicialmente deja la carretera N-120 a la izquierda, al poco la cruza y durante un largo trecho la tenemos a la derecha, convertida en una inseparable compañera.

Entre prados sembrados de cereales alcanzamos, a nuestra izquierda la Cruz de los Valientes, recuerdo de un “Juicio de Dios” para resolver un pleito entre los pueblos de Santo Domingo y Grañón.

A través de ella se explica por qué Grañón posee un encinar que en el siglo XV se disputaba con Santo Domingo de La Calzada. Ambos pueblos quedaron en resolver la contienda mediante la lucha cuerpo a cuerpo de dos jóvenes, los más aguerridos de cada lugar. Venció Martín García de Grañón y en el lugar donde tuvo la lucha, a mitad de camino entre las dos poblaciones, se hincó una cruz, que se renueva periódicamente, como recuerdo y testigo del hecho. Aquí más detalles de la contienda.

Por un puente bajo la N-120 cruzamos el arroyo de Majuelos y continuamos paralelos a la carretera hasta abandonarla, por la izquierda.

A lo lejos se dibuja Grañón sobre una suave colina al ascender a un cruce, cerca de un almacén, seguimos por una pista asfaltada que nos conduce directamente hasta el pueblo.

Entramos en Grañón, recibidos por unos murales que nos desean Buen Camino e indicaciones de que a Santiago nos quedan 564,40 Km y el consuelo de que si fuéramos a Roma sería peor, "solo" 1757,8 Km.

Por unas escaleras accedimos a su Calle Mayor, que nos conduce a la iglesia parroquial, de impresionante monumentalidad y dedicada a San Juan Bautista.

Se inició su construcción en el siglo XIV, produciéndose numerosos añadidos y remodelaciones en épocas posteriores: así, el coro alto data del XVI, la sacristía nueva y la torre neoclásica del XVII-XVIII.

Tiene una portada con arco de medio punto a los pies. En el interior, coro alto, al que se asciende por una escalera con balaustrada y decoración flamígera, con sillería. Pila bautismal gallonada. El retablo mayor es renacentista, de entre 1545 y 1556.

Tras visitar el templo y obtener los apreciados sellos de las compostelanas, en el bar My Way, situado frente a la iglesia, nos tomamos un café para animar la mañana y continuar con más ánimo el Camino, que atraviesa el casco urbano y llega al excelente Mirador del Camino, con fuente y un faro que de noche ilumina el Camino, desde él se muestra un impresionante paisaje, todo verde en primavera.

Tras descender una colina, cruzar el Río Villar-Medio y subir otra ladera, alcanzamos el límite provincial y autonómico que separan La Rioja y Castilla-León.

Un enorme cartel con el trazado del Camino en esta última Comunidad señala el sitio exacto de la invisible frontera que separa una de otra.

Después de un desvío por las obras de la autopista A-12, salimos a la N-120, al lado de las primeras casas de Redecilla del Camino, la primera localidad burgalesa del Camino de Santiago.

En este mismo punto, junto a un parque centrado por un Rollo Medieval y una fuente, los más adelantados, cruzaron la carretera en dirección a una caseta de información al peregrino, mientras que los que veníamos detrás, que no los vimos, continuamos para atravesar Redecilla por su calle principal, llamada, como era de esperar, Camino de Santiago.

De trazado eminentemente jacobeo como Pueblo-Camino, su principal monumento es la Iglesia de Nuestra Señora de la Calle, de torre cuadrada de ladrillo, pórtico con una elevada arcada renacentista, que preside una imagen de la Virgen de la Calle. 

Reedificada en los siglos XVII y XVIII, conserva un conjunto de retablos y mobiliario rococó.

En su interior hay un pequeño espacio habilitado como baptisterio, donde se guarda tras una reja, pero perfectamente visible, una de las joyas de esta comarca burgalesa, su espectacular pila sacramentaldel siglo XII, constituida por un pie formado por un pilar circular al que se adosan ocho columnas embebidas con sus respectivas basas románicas.

Asemeja una ciudad amurallada con torres, almenas y ventas, una auténtica maravilla, de las mejor trabajadas y mejor conservadas de todo el románico español.

La belleza de la pila radica en el sabio ordenamiento de los elementos arquitectónicos que representa, con un ritmo y simetría muy bien diseñados.

Se cree que representa el paraíso al que sólo acceden los bautizados al ser así redimidos del pecado original, y que esa representación se hace mediante la forma de una ciudad bien ordenada, la Jerusalén Celestial del Apocalipsis de San Juan, en oposición al caos que reina en el infierno.

Salimos del pueblo por un pequeño parque con fuente, cruzamos la carretera N-120 y nos reagrupamos a la sombra de una casa mientras tomábamos el aperitivo de media mañana.

Seguimos por un puente sobre río Reláchigo, junto a la carretera, por la que continuamos hasta Castildelgado, situado a menos de dos kilómetros.

Esta población era conocida como San Pedro de Villa de Pún, hasta el siglo XVI. Su templo parroquial de San Pedro es de estilo tardo-gótico, del siglo XVI donde destaca la Virgen del Rosario, románica del siglo XIII. Posee una esbelta torre e interesantes retablos barrocos. En el mayor aparece una imagen de la Virgen con el Niño del primer tercio del siglo XIII

Unos metros más adelante, se encuentra la Ermita de Santa María del Campo, que posee una talla de la Virgen del siglo XIII. El Camino continua junto a la carretera N-120, cruza el río San Julián, afluente del Río Tirón, y un kilómetro después tomamos un desvío a la izquierda, pasamos bajo un puente de la futura A-12 y un camino de tierra entre campos de cereales nos conduce hasta Viloria de Rioja.

Pasando junto a un albergue, entramos en Viloria de Rioja, cuna de Santo Domingo de la Calzada, en la que se conserva su casa natal (en ruinas). En la Plaza Mayor, frente a la iglesia, una escultura, en la que aparece junto a un gallo y una gallina, evoca al Santo.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es un edificio de mampostería y ladrillo. La torre se alza a los pies sobre el último tramo de bóveda.

La puerta de ingreso al templo se sitúa al mediodía y le precede un pórtico de triple arquería de moderna construcción, el retablo es barroco, y conserva la pila donde fue bautizado el Santo.

El calor aprieta y una fuente junto a la iglesia aplacó momentáneamente el sofoco del camino. Deseando llegar cuanto antes a nuestra meta, enseguida nos pusimos de nuevo en marcha.

Pasamos junto al cementerio, en suave descenso cruzamos el arroyo de la Paul y. entre campos de un verde intenso. conectamos de nuevo con la carretera N-120, junto a la que seguimos, dejándola a nuestra derecha.

Algunos conductores, sobre todo camioneros, hacen sonar sus claxon a modo de saludo a nuestro paso.

Desde aquí iniciamos un pequeño ascenso hasta Villamayor del Río, al que entramos por su Calle Real, abalanzándonos desesperados a la primera fuente que vimos para refrescarnos.

Como viene siendo habitual en todas nuestras salidas, el calor se hace más presente conforme más etapa realizamos, parece que las olas de calor esperan a que nos decidamos por una fecha para hacerse presentes..

Otra fuente en un pequeño parque sirve de antesala a la iglesia parroquial dedicada a de San Gil Abad, la principal referencia del pueblo.

El edificio, del siglo XVIII, presenta influencias neoclásicas. Tanto el retablo mayor como los laterales son de estilo barroco. Hay, además, varias tablas sueltas que podrían corresponder a un retablo anterior.

Los cinco kilómetros que nos quedan hasta llegar a Belorado son junto a la N-120, a campo abierto, sin apenas árboles y con los verdes prados como único consuelo de tan áspero tramo.

Cruzamos la N-120 y por fin llegamos en Belorado, y dada la hora, paramos a comer en el primer restaurante que encontramos, el albergue y hotel A Santiago, adornado con banderas de un montón de países.

Tras reponer fuerzas y ya refrescados, entramos en Belorado, cruzando el arroyo de Trambasaguas, municipio de origen celta, conocido en la Edad Media como Belfuratus, que significa "lugar hermoso y angosto", es hoy una población típicamente castellana concentrada en torno a su Plaza Mayor y con un amplio patrimonio, derivado de su excelente situación estratégica, próxima a La Rioja y en la falda de la sierra de la Demanda, al pie de los montes de Ayago, en la comarca de Montes de Oca.

Una vez instalados en el hotel La Huella del Camino, nos acercamos a la Iglesia de Santa María, del siglo XVI, erigida al pie de las ruinas del antiguo castillo, en el mismo lugar donde, en su día, estuvo ubicado el pequeño templo llamado de Santa María de la Capilla, del que únicamente se conserva la imagen titular, que en la actualidad preside el retablo del altar mayor de estilo renacentista, con una imagen de Santiago Matamoros, y una talla de la Virgen del siglo XIII.

Después nos acercamos a la Ermita de Nuestra Señora de Belén del siglo XVIII, patrona del pueblo, situada a la entrada del municipio, fue antiguo hospital de peregrinos.

La estructura primitiva de esta ermita se renovó en el siglo XVIII, época a la que corresponde su retablo mayor con camarín para recoger a la Virgen titular. Es lo único que queda del desaparecido hospital que llevaba su mismo nombre.

De regreso, pasamos junto a la Iglesia de San Pedro, parece ser que fue de fábrica medieval, aunque muy reformada en el siglo XVII. El retablo mayor, generoso en oro y en líneas curvas es de estilo barroco, pero dentro del gusto rococó.

Destaca su órgano de estilo rococó, construido en 1785. Su bella sillería procede del antiguo convento de San Francisco, del que se trasladó al lugar que ocupa en el año 1809.

Dimos un paseo por la Plaza Mayor, de aspecto típicamente castellano, asoportalada, y un recorrido por el Paseo del Ánimo, un mosaico de baldosas de bronce en las que diferentes personas y personalidades de renombre, y otros anónimos, han dejado la huella de sus pies y manos en el tramo urbano del Camino de Santiago.

La mano, como “símbolo de la acogida” y el pie “como acompañamiento testimonial de las personas que dejan su huella” así como sus firmas.

Al atardecer, algunos nos animamos a subir a lo que queda del castillo, que fue una importante fortaleza fronteriza con Navarra y parte de la antigua muralla​ del pueblo.

Desde el castillo, con unas excelentes panorámica del pueblo y el valle que forma el río Tirón, contemplamos una hermosa puesta de sol antes de irnos a cenar al hotel, dando así por finalizada esta nueva etapa de nuestro Camino y que la califico con 5 estrellas.
Paco Nieto


ETAPAS DEL CAMINO FRANCÉS

jueves, 11 de abril de 2024

Excursión X473: Camino Francés. Etapa 9. Nájera - Santo Domingo de la Calzada

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Nájera
Final: Santo Domingo de la Calzada
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 22,5 Km
Desnivel [+]: 392 m
Desnivel [--]: 233 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Tercera escapada peregrina del grupo para continuar el Camino Francés donde lo dejamos, en Nájera. Y para llegar hasta aquí fuimos en coche desde Madrid hasta San Juan de Ortega, parando primero en Burgos para comer. Un taxi de los de 8 plazas nos llevó desde San Juan de Ortega a Nájera.

Aunque nuestra meta final de esta nueva aventura era Burgos, lo hicimos así porque en San Juan de Ortega no hay hoteles, solo un albergue, de ahí que nuestra última noche la pasáramos en Burgos.

De etimología árabe, Nájera proviene de Náxara “lugar entre peñas”, debido a que se asienta al pie de una colina horadada por infinidad de grutas, en otro tiempo habitadas. Fue capital histórica de La Rioja y segunda corte del reino de Navarra.

De su esplendor de antaño da fe el Monasterio cisterciense de Santa María la Real, que fuimos a conocer una vez nos alojamos en dos apartamentos del pueblo.

El monasterio fue fundado por el rey Don García Sánchez III “el de Nájera” y su esposa Doña Estefanía de Foix que lo mandaron construir en 1052. El origen de su fundación se pierde en la leyenda que relata cómo el monarca encontrándose de cacería persiguió a su presa hasta una cueva donde encontró una misteriosa imagen de la Virgen y junto a ella un jarrón de azucenas, una campana y una lámpara.

Tiempo más tarde el rey reconquistó la población rioja-bajera de Calahorra a los musulmanes y construyó el monasterio de Santa María La Real como una ofrenda a la Virgen que le había ayudado.

A su vez instituyó la Orden Militar de los caballeros de la Terraza o de la Jarra, una de las órdenes más antiguas de España.

La actual iglesia del monasterio data del 1516. La cueva primitiva en la que la leyenda sitúa la aparición de la Virgen se encuentra a los pies de la nave, la imagen que la preside es la de Ntra. Señora de la Rosa, de comienzos del siglo XIV. En su entrada se encuentra el Panteón Real que alberga doce sepulturas de dos dinastías: la de “los Abarca” o “Jimena” de los siglos X y XI y la dinastía de García Ramírez “el Restaurador”, siglos XII y XIII, frente a ellos cabe destacar el se-pulcro de Doña Blanca de Navarra que constituye una verdadera joya románica del siglo XII.

El retablo de la capilla mayor es de finales del siglo XVII, de estilo barroco, sobresale en el centro la talla románica de Santa María La Real sosteniendo al niño en su rodilla izquierda.

El claustro se empezó a construir a principios del siglo XVI, conocido como Claustro de los Caballeros ha sido durante siglos lugar de enterramiento de muchos nobles.

Cabe destacar entre todos, el sepulcro de don Diego López de Haro con su escultura yacente del siglo XIII y a sus pies el sarcófago gótico de su esposa doña Toda Pérez de Azagra.

La mezcla armónica de estilos como el gótico florido de las bóvedas y el plateresco de las tracerías caladas han dado lugar a una sorprendente obra arquitectónica.

En 1079 Alfonso VI de Castilla incorporó a la orden benedictina de Cluny el monasterio junto al grupo de clérigos que lo habitaban desde su fundación, en el que permanecieron hasta la desamortización de Mendizábal en el 1835.

Desde 1895 es una comunidad de frailes Franciscanos quien rige el monasterio.

Desayunamos temprano en el bar Náxara, cercano al puente y tras pasar delante de la Iglesia de Santa Cruz, construida en 1611, y del Monasterio Santa María la Real, ascendimos por la calle de Costanilla hasta las últimas casa de Nájera, entre dos cerros repoblados de pinos, el rojizo monte del Castillo y Malpica. En el de la derecha, a 2 km está situada la Cruz de Malpica, referente visual de Nájera.

En lo más alto otra curiosa cruz, junto al camino llama nuestra atención. Continuamos por una pequeña bajada de tierra que nos lleva a un cruce junto al Corral de Jota. Iniciamos aquí un tramo por entre campos de cultivos, en uno de ellos quedaba un montón de remolacha que Ángel se apresuró a coger para ir dándola mientras caminábamos, estaba muy dulce.

Contemplamos acequias de regadío y caminos, que se suceden a uno y otro lado. Un poste de los que cada cierta distancia jalonan el Camino nos indica que ya estamos solo a 581 km de nuestra meta, la euforia  optimista nos invade, ja, ja.

Cruzamos viñedos viejos y otros de reciente implantación, largas besanas en las que nacen incipientes los tallos de de cereales y muchas canaletas de riego.

Conectamos con una carretera asfaltada, con estupendas vista de la Sierra de la Demanda, con sus picos de San Lorenzo y San Millán cubiertos de nieve, ofreciendo unas espectaculares vistas. En dos kilómetros nos llevó hasta Azofra.

Entramos en Azofra por su alargada Calle Mayor, que como en otros tantos pueblos del Camino, surgió al amparo de éste.

Su nombre parece que proviene del árabe as-suxra, "el tributo", por lo que recordaría la forma en la que alguien obtuvo su propiedad. Paramos a tomar café en el primer bar que vimos, con el sugerente nombre El Descanso del Peregrino.

Estaba muy concurrido de peregrinos, que como nosotros, habían madrugado para aprovechar las horas más frescas de la mañana.

Tras el reconfortante descanso, nos acercamos a contemplar la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, obra en piedra de sillería y sillarejo, datada entre los siglos XVII y XVIII, pena que estuviera cerrada.

Tiene una torre almenada al este, edificada en sillería. Junto a la Iglesia se sitúa uno de los tres albergues con los que cuenta la localidad.

Saliendo del pueblo, nos hicimos un divertido selfi, aprovechando un espejo de un escaparate, y descendimos al Parque de la Virgen de Valvanera, monumento a la Patrona de La Rioja.

Cruzamos por un puente el río Tuerto que, canalizado, pasa desapercibido a nuestro paso y un poco más adelante, a la altura de la fuente de los Romeros, nos desviamos a la izquierda por un camino de tierra que asciende lentamente entre viñedos, almendros en flor, campos de cereal y alguna casa con gatos. 

Poco después, llegamos al Alto de la Picota, un Rollo Medieval o Cruz de los Peregrinos en referencia a la ruta jacobea.

Un recorrido por pistas, acequias y caminos agrícolas, nos situó muy cerca de la autovía A-12, junto a un arroyo con una pequeña represa. Entre verdes campos de cereal llegamos junto a una rotonda, cruzamos la carretera LR-207 y nos alejamos de la N-120 por un camino en dirección a Cirueña.

Buscamos una sombra en la que parar, pero no había un solo árbol y el único que encontramos, junto a una charca, estaba vallado y era imposible llegar a él. Nos resignamos a tomar el tentempié de media mañana al cada vez más abrasador sol, junto a unos campos de colza. ¡Ya podían plantar algún árbol en tan despoblado trecho!.

A ambos lados del camino se alternaba el amarillo chillón de las flores de colza con el verde intenso de los campos de trigo y cebada, formando gigantescas banderas que a mi me recordaban a la de Brasil.

Tras las fotos de rigor con tan coloridos fondos, superamos una cuesta y alcanzamos una pequeña zona de descanso con fuente, en la que estaba situado un vendedor poco amable y con poca visión del negocio, que nos quitó todas las ganas de comprarle algo.

Un poco más adelante, llegamos al Campo de Golf Rioja Alta de Cirueña; algo más apartado a la derecha está Ciriñuela.

Tras un breve descanso, callejeamos por Cirueña, pasando junto al Albergue Virgen de Guadalupe y la Parroquial de San Andrés, una construcción reciente, ya que data de 1965, construida en piedra de sillería, mampostería y ladrillo sobre la base de un templo prerrománico del siglo X, del que se tiene constancia de su existencia desde el año 950.

Sin entrar en el pueblo, bordeamos una rotonda y dejando la carretera LR-204, continuamos por una pista que entre cultivos de colza y cereales sale a la izquierda, recta hasta Santo Domingo de la Calzada.

En agradable descenso, nos sale a mano derecha el Parque del Santo, donde una estatua de Santiago preside una pequeña área de descanso con mesas de madera y excelentes vistas de Santo Domingo de la Calzada.

El rectilíneo camino nos acerca a su polígono industrial, y por la calle Real, pasamos junto a la Abadía Cisterciense fundada en 1611, y hambrientos llegamos a la Catedral.

Santo Domingo de la Calzada es una de las ciudades fundamentales del camino de Santiago. Todo lo que es, incluida su propia existencia fundacional, se debe al camino.

A los lados de la calle Real se fue formando la ciudad, hasta llegar al río Oja. La ciudad, se lo debe todo a la peregrinación o, mejor, a Santo Domingo. Cuando todavía no existía la localidad, ni el Camino pasaba por este lugar, ya la peregrinación estaba consolidada.

Un pastor, de nombre Domingo García (1019-1109), nacido en el cercano pueblo de Viloria, rechazado en los Monasterios de la Cogolla y Valvanera, se propuso hacer vida de ermitaño, primero en el monte San Lorenzo, después junto al río Oja.

A pocos kilómetros pasaba el Camino francés, siguiendo la vieja calzada romana, y Domingo conoció y sintió las penalidades de los peregrinos jacobeos en el paso del río y a lo largo de la Ruta.

Construyó un puente, dicen que de veinticuatro arcos, levantó un hospital para refugio de los jacobitas, hizo desviar hacia este lugar la Calzada y la acondicionó desde Nájera hasta el pueblo de Redecilla. De aquí le viene ser el patrón de los Ingenieros de Caminos Canales y Puertos, Ingenieros de Obras Públicas e Ingenieros Civiles.

Alfonso VI
conoció y protegió al Santo, que pudo levantar una iglesia, haciéndola consagrar en 1106, en la que fue enterrado. En torno a ella, comenzó a levantarse el burgo de Santo Domingo.

El Santo siguió, después de su muerte, bendiciendo el burgo con portentosos milagros y atendiendo a los peregrinos, tanto que la ciudad merecidamente consiguió el título de Compostela Riojana.

Una sostenida tradición, titubeante en cuanto a localización y tiempo, aunque suele situarse en el siglo XIV, nos transmite el suceso milagroso.

Cuenta la tradición que entre los muchos peregrinos compostelanos que hacen alto en esta ciudad para venerar las reliquias de Santo Domingo de la Calzada, llegó aquí en el siglo XIV un matrimonio alemán con su apuesto hijo de dieciocho años llamado Hugonell.

Al hacer noche en una posada de Santo Domingo de la Calzada, la mesonera donde se hospedaron se enamora del muchacho, que la rechaza, negándose a corresponder a sus requiebros. Desdeñada la muchacha, los celos la impulsaron a introducir una copa de plata en el equipaje del peregrino y acusar a éste de robo.

El corregidor no dudó en condenarlo a la horca, y fue ejecutado. Sus padres, al día siguiente, antes de seguir camino a Santiago de Compostela, fueron a despedirse de su hijo, al que encontraron vivo por la intersección de Santo Domingo que sabía de su inocencia.

Sin dudarlo, volvieron a casa del corregidor, que en este momento se aprestaba a dar cuenta de un gallo y una gallina asadas, y le contaron la novedad, a lo que éste respondió que el muchacho estaba tan vivo como las aves que él se iba a comer, y entonces, ante el asombro de todos, el gallo y la gallina saltaron del plato y empezaron a cantar. De ahí el dicho de “Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada”.

La Catedral alberga un gallinero construido a mediados del siglo XV con un gallo y una gallina vivos en conmemoración del milagro del peregrino alemán injustamente condenado a muerte.

Diversos documentos atestiguan la presencia de dichas aves en el templo desde 1350. La cofradía de Santo Domingo es la encargada de sustituir el gallo y la gallina cada mes por otra pareja.

Aunque nos parezca increíble, antes de la construcción del gallinero los animales vivían en la misma nave de la catedral metidos dentro de una cerca; incluso los peregrinos les echaban comida. En el siglo XV se decidió realizar un recinto adecuado, siendo construido un gallinero en 1460 en piedra policromada. El milagro de la intercesión de Santo Domingo, que es uno de los más célebres del Camino de Santiago.

Una vez agrupados, nos fuimos a comer un copioso menú al restaurante Arcaya, en la Plaza de España, donde se encuentra el ayuntamiento.

Una vez alojados en el Hostal Rey Pedro I y descansado un poco, por la tarde nos acercamos a visitar la Catedral, de estilo gótico (siglos XV-XVI).

El retablo central de alabastro y nogal es obra fundamental. El sepulcro del Santo, románico con estatua yaciente (siglo XII], fue ampliado 
con un monumento de alabastro (siglo XV) y cubierto con un baldaquino (siglo XVI).

La torre de la catedral se levantó en 1762, sobre un cuadrado de nueve metros de lado. Tiene una altura de 69 m., de alta. El pueblo la apellida la Moza de La Rioja.

También visitamos el excelente albergue municipal, en la calle Mayor, donde curiosamente crían las gallinas que se utilizan en la catedral. Uno de los responsables nos lo enseñó y contó su historia.

Al caer la noche, algunos dimos un paseo para ir a conocer sus históricas calles, que nos llevaron al Parador Nacional de Turismo, antiguo hospital de peregrinos situado frente a la catedral, levantado por Santo Domingo y modernamente reconstruido y adaptado a lujoso hotel.

Pero no es el único, ya que a las afueras está el de Santo Domingo Bernardo de Fresneda, acogido en lo que fue Convento de San Francisco, un hermoso monasterio del siglo XVI.

Fue mandado construir por Fray Bernardo de Fresneda, obispo de Zaragoza del que toma el nombre.

Éstos, junto con los de Santillana del Mar, son los únicos municipios que pueden presumir de tener dos establecimientos de la red de alojamientos más emblemática de España.

Con la luna en cuarto creciente iluminando las angostas calles de Santo Domingo de la Calzada y tras algún picoteo nos fuimos a dormir, dando así por finalizada esta larga jornada por una de las etapas más emblemática de la ruta jacobea y que califico con 5 estrellas.
Paco Nieto.

FOTOS INICIO DEL VIAJE
* Fotos de Paco Nieto