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miércoles, 18 de septiembre de 2024

Excursión X487: Camino Francés. Etapa 13. Burgos - Hornillos del Camino

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Burgos
Final: Hornillos del Camino
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 21,5 Km
Desnivel [+]: 110 m
Desnivel [--]: 161 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Para nuestra cuarta escapada al Camino, un grupo salimos de Torrelodones para unirnos al de Tres Cantos, donde paramos a tomar café en la pastelería Manolo. La siguiente parada ya fue en el Hotel Abadía Camino Santiago, situado a en la salida oeste de Burgos, donde pasaríamos la noche.

Comimos en el restaurante El Portón de Extremadura, situado a 15 minutos andando del hotel hacia el casco histórico de Burgos.

Después del almuerzo, proseguimos hasta la Catedral. Burgos conserva aún en muchos de sus barrios el viejo encanto medieval que hicieron de ella una ciudad de leyenda y fuertemente ligada al Camino de Santiago.

En el corazón del barrio antiguo se encuentra la Catedral de Burgos, majestuoso edificio, obra maestra del gótico español, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y que tanto su interior como su exterior deslumbran por su belleza.

Aprovechamos también para conocer una interesante exposición de pintura que había junto al Cabildo Metropolitano, donde la belleza del entorno también cuenta.

Nos hicimos la foto de grupo en la escalinata de la Catedral y nos dispusimos a iniciar el Camino. Pasamos junto al Arco de Fernán González, un gran arco triunfal de estilo herreriano levantado sobre los solares de las casas del conde castellano Fernán González para perpetuar su memoria. Fue realizado entre 1584 y 1587. 

Un poco más adelante contemplamos el Mausoleo del Empecinado, donde está enterrado Juan Martín Díez, apodado así por ser natural de Castrillo de Duero (Valladolid).

A los nacidos allí se les llamaba así por la abundancia de pecina (cieno negro) en el arroyo Botijas que cruza el pueblo.​

La palabra empecinado tenía el sentido, referido a una persona, de sucio y poco cuidado. Pero este personaje cambió definitivamente el sentido de la palabra, otorgándole mayor nobleza, ya que fue héroe de la guerra de la Independencia Española, en la que participó como jefe de una de las guerrillas legendarias que derrotaron repetidas veces al ejército napoleónico y que después curiosamente fue ahorcado en la Plaza Mayor de Roa por no plegarse a los deseos de Fernando VII. El monumento funerario se erigió por suscripción popular a mediados del siglo XIX.

Pocos metros más adelante, pasamos junto al Solar del Cid, donde destaca un pedestal sobre el que se rigen tres monolitos con los escudos de Burgos, de San Pedro de Cardeña y en medio, una leyenda conmemorativa con el blasón del Cid, que reza: "En este sitio tuvo su casa y nació el año de 1026 Rodrigo Díaz de Vivar, llamado el Cid Campeador. Murió en Valencia en 1099 y fue trasladado su cuerpo al monasterio de San Pedro de Cardeña, cerca de esta ciudad, la que para perpetuar la memoria de tan esclarecido solar de un hijo suyo y héroe burgalés, erigió sobre las antiguas ruinas este monumento en el año 1784, reinando Carlos III".

El Cid también fue peregrino jacobeo, el propio cantar lo menciona: “Ya parte Don Rodrigo, que de Vivar se apellida, para visitar Santiago, andando va en romería”.

A continuación pasamos por el arco medieval de San Martín, junto con un buen lienzo de muralla de la época.

Le sigue la Iglesia de San Pedro de la Fuente, templo neoclásico (1823) edificado después que la anterior iglesia gótica (s. XIII) de San Pedro Extramuros fuera destruida por los franceses en 1813, guarda las imágenes de Santa Bárbara y la venerada Nuestra Señora de la Blanca, primera patrona de Burgos. El último domingo de mayo la imagen de la Virgen es trasladada en procesión desde la iglesia de San Pedro de la Fuente hasta la campa del castillo.

Pasamos junto al Convento de San José, cruzamos el río Arlanzón por el puente Malatos, próximo al hospital de leprosos San Lázaro de Malatos (malos de tos: enfermos leprosos). Edificado por orden del rey Alfonso VIII de Castilla (1158-1214) para facilitar el paso al Hospital del Rey -auxilio de peregrinos- y al monasterio de Las Huelgas. El puente posee 6 arcos de medio punto.

Cruzando el Parque del Parral, llegamos al Hospital del Rey, hoy sede de la Universidad de Burgos, reedificado por Carlos V en 1525. Era, junto con el Hospital Real de Santiago, el mayor de todo el Camino. Destaca su grandiosa puerta plateresca (Puerta del Romero), decorada con un relieve esculpido en la madera en el que se representa a una comitiva de peregrinos, y entre ellos a una madre que da el pecho a su hijo sin perder el paso.

Muy cerca del Hospital del Rey se halla el monasterio de las Huelgas Reales, fundado en el siglo XII por Alfonso VIII y que posee dos bellísimos claustros, uno románico y el otro gótico. Tiene una talla verdaderamente singular: Santiago del Espaldarazo, figura de corte islámico con un brazo articulado que blande una espada y cuya misión era la de armar caballeros a los reyes.

A pocos metros está el Hotel Abadía Camino Santiago, donde dormimos. Al día siguiente, desayunamos en el Bar Plaza, que está al lado del hotel, y a las 9h nos pusimos en marcha.

Superada la Universidad, pasamos junto a la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, de un sencillo estilo neobizantino, con bonitas vidrieras de los Maumejean, orfebrería realizada por Maese Calvo​ e imágenes de Joaquín Lucarini.

El Camino antes se dirigía directamente a la localidad de Villalbilla, pero en la actualidad no entra en esta población, debido a las muchas obras de infraestructuras viarias y del ferrocarril, de tal manera que ahora el Camino rodea la población a cierta distancia, quedando a la izquierda de la traza actual. Un hito nos indica que estamos a 501 km de Santiago.

Pasamos unos viveros y en agradable paseo la vega del Arlanzón, entre cultivos de girasol, por pista de tierra, llegamos a una zona recreativa. Por un puente, cruzamos el Cauce Molinar.

Lo que venía a continuación es una auténtica filigrana de sucesivos túneles, primero bajo la línea del AVE Madrid-Valladolid, después bajo las carreteras BU-30 y A-231 para situarnos sobre la antigua N-120, pasar el puente del Arzobispo sobre el río Arlanzón y, por un andadero paralelo a esta carretera, alcanzamos el pueblo de Tardajos.

Tras 11 km desde la Catedral de Burgos, en Tardajos nos da la bienvenida un crucero y un monumento donde se representa un mapa de España con el trazado del Camino. Un cartel con el nombre del pueblo fue la excusa perfecta para hacernos tras él la foto de grupo.

En el estupendo jardín del Albergue la Casa de Beli paramos a tomar café, bajo un manzano cargado de frutos.

Reanudado el camino, pasamos junto a un área recreativa en la Plaza Mayor, frente al Ayuntamiento, en la que se encuentra una fuente que tiene forma de obelisco con cuatro caños. A la derecha se visualiza al fondo un vistoso arco que da paso al Parque Padres Paules.

Le sigue la Iglesia de Santa María de la Asunción, del siglo XIII, que posee una cabecera gótica, aunque la mayor parte es del siglo XVI, tiene la portada del siglo XVIII, y en su interior una talla barroca del Ecce Homo.

Conserva una torre de época medieval. La iglesia se sitúa sobre el montículo donde se asentó el castillo de Tardajos siendo probable que la torre sea un resto de la antigua fortaleza.

Salimos de Tardajos por la carretera que conduce a Rabé de las Calzadas, separados por tan solo 2 Km. Caminamos por un pequeño valle, entre campos de labor y con hileras de chopos a ambos lados de la carretera.

Por el puente de San Lázaro cruzamos el río Urbel, que llevaba más agua de la esperada y que con frecuencia solía anegar estos terrenos, lo que dio lugar al dicho popular “De Rabé a Tardajos, no te faltarán trabajos. De Tardajos a Rabé, libéranos Domine”.

Una fuente parecida a la de Tardajos, también con cuatro caños, decora su plaza.

Junto a ella se encuentra la Iglesia de Santa Marina, de estilo gótico con una portada cisterciense del siglo XIII. con un arco ojival adornado por unos dientes de sierra.

Todo sujetado por unas columnas lisas coronadas por capiteles con motivos vegetales.

A la salida del pueblo hay un mural en la fachada de una casa con las imágenes, cuan tres Reyes Magos, de Einstein, Mandela y Gandhi y la frase: "Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo". Mateo 2.10. A su lado otro par de versículos completan el cuadro.

A partir de este punto, iniciamos un lento ascenso por los típicos páramos de Castilla, con posterior llano y bajada.

El Camino pasa junto a la ermita de la Virgen de Monasterio, llamada sí porque alberga una talla de la Virgen que fue encontrada en esta zona donde existió un monasterio. Al lado está el cementerio.

Por pista de tierra, entre campos de cultivos, ahora ya secos, nos desviamos unos metros a la derecha para conocer la fuente de Praotorre, un pequeño oasis con bastante sombra que invitaba hacer una pausa.

Continuamos el ascenso, parando a refrescarnos del intenso calor a la sombra de los escasos árboles que jalonan el camino.

Alcanzamos una meseta, para alivio de las piernas durante unos 200 metros. Una gran cantidad de molinos de viento, muy ecológicos, pero poco estéticos.

Desde el Alto de Matamulos, señalizado por una cruz de Santiago, iniciamos el descenso por la vertiente opuesta, no sin antes posar junto al banco que mira hacia el pueblo que tiene serigrafiado: Hornillos del Camino, nuestro próximo destino, que lo teníamos ya a la vista.

Este rectilíneo descenso por la cuesta de Matamulos hace honor a su nombre, tiene una fuerte pendiente y la pista, de tierra, tiene mucha piedra suelta que dificulta la bajada de más de 100 metros en apenas 2 Km.

Tras el potente descenso, alcanzamos de nuevo un falso llano por buen camino de tierra entre besanas segadas, en las que se acumulaban las alpacas de grano en bloques de gran altura, y otras con con cultivos de girasol, que se prestaban a regalarnos unas sonrisas.

El camino cruza la carretera BU-406 y el río Hormazuela unos metros antes de entrar en Hornillos del Camino.

En esta ocasión, en lugar de dejar los coches en el final de la escapada y tomar un taxi hasta el inicio, como habíamos hecho en las anteriores ocasiones, optamos por dejar un coche al final de cada etapa y regresar a buscar el otro al inicio de cada etapa. Esto nos permitió tener una mayor autonomía al poder disponer de los coches para algún paseo por la tarde, a cambio nos obligaba a un constante ir y venir de los conductores a dejar o recoger los coches en cada etapa, que puede llegar a ser un poco pesado.

Aprovechando los coches, regresamos al Albergue Casa de Beli de Tardajos a comer y, por la tarde, a recorrer en barco el Canal de Castilla en Fromista

Tras el agradable paseo por el canal, dimos una vuelta por este bonito pueblo, por el que pasaríamos en las próximas etapas  y regresamos a cenar y dormir en Tardajos, dando así por finalizada esta intensa jornada que califico con 5 estrellas.
Paco Nieto

domingo, 14 de abril de 2024

Excursión X476: Camino Francés. Etapa 12. San Juan de Ortega - Burgos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: San Juan de Ortega
Final: Burgos
Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia: 27,3 Km
Desnivel [+]: 233 m
Desnivel [--]: 360 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Tras dormir y desayunar en el hotel Restaurante HQ La Galería de Burgos, dejamos los coches en las proximidades del polideportivo municipal del Plantio de Burgos y un taxi no llevó a San Juan de Ortega para iniciar la última etapa de esta salida y además, la más larga.

Foto de grupo con el santuario de fondo y nos ponemos en marcha a las 8:15 de la mañana, en el que iba a ser el día más caluroso de la escapada.

Salimos  siguiendo la carretera de entrada que pronto alcanza un cruce. En el centro, hay una gran cruz de madera y a sus pies un gran cartel que indica la posibilidad de seguir un camino alternativo al oficial, pasando, entre otros, por Castrillo del Val, que desechamos.

Por lo que continuamos de frente por el camino oficial, internándonos en el llamado Bosque de Espinarejo, compuesto de pinos y robles siguiendo un cómodo y ancho camino de tierra, prácticamente plano.

Pasados dos kilómetros de agradable paseo, el bosque da paso a unas magníficas vistas de los campos de cultivo burgaleses. Aunque es imposible perderse, los escasos árboles que se encuentran en esta parte del Camino lucen una flecha amarilla en su tronco.

A nuestra vista, se despliega un extenso manto verde, solo roto por el blanco reluciente de la cal de las casas de nuestra primera parada, el bello pueblo de Agés, al que llegamos en leve descenso, tras recorrer casi cuatro kilómetros desde el inicio.

A nuestra izquierda, contemplamos de lejos la ermita de la Virgen del Rebollo, algo apartada del pueblo. En el albergue buscamos la sombra y nos tomamos un reanimarte café en su terraza, junto a una refrescante fuente con pilón.

De nuevo en marcha, nos desviamos a la izquierda para ir a conocer la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Mérida, del siglo XVI.

En ella se dice que, bajo una losa a la entrada, se enterraron los restos del rey navarro García Sánchez III "el de Nájera", que murió en la batalla de Atapuerca contra su hermano Fernando I de Castilla, en el año 1054.

La construcción de esta iglesia, de estilo gótico, data del siglo XVI. Siendo construida sobre un templo románico. La portada del templo es del gótico tardío y la espectacular espadaña, levantada sobre el muro occidental, del XVIII.

A la salida, a la izquierda y casi cubierto por la maleza, hay un pequeño puente de piedra sobre el río Vena construido por San Juan de Ortega en el siglo XII.

Este río nace en el municipio cercano de Arlanzón y su desembocadura en el río Arlanzón, en el centro de la ciudad de Burgos fue es el causante de las dos mayores riadas que ha sufrido la ciudad.

En los arcos del ayuntamiento se pueden ver en sendas marcas los niveles de máxima avenida. Viéndolo aquí, con tan poca agua, cuesta creerlo.

Los dos kilómetros y medio que nos separan de Atapuerca los recorrimos por el asfalto de una tranquila carreterita local (BU-V-7012) en línea completamente recta.

En el cruce que hay con la carretera que va al yacimiento paleontológico de Atapuerca, cuna de los primeros europeos, nos paramos a contemplar una serie de grandes menhires colocados en círculo.

Es un homenaje a los colaboradores con las excavaciones e investigaciones del yacimiento, en el que se han descubierto excepcionales hallazgos arqueológicos y paleontológicos, entre los cuales destacan los testimonios fósiles de, al menos, cinco especies distintas de homínidos.

Aunque pensamos ir a conocerlo, el yacimiento queda un poco retirado si se va caminando, además se necesitan al menos un par de horas para conocerlo mínimamente, tiempo del que no disponíamos por tener que regresar a Madrid en cuanto finalizáramos la etapa.

De allí nos fuimos a conocer la iglesia de  San Martín Obispo de Tours, que está situada en un alto que domina toda la villa. Está construida con calizas del lugar. La mayor parte de la construcción, es del siglo XVI con sus habituales características, poseyendo el añadido posterior de la Sacristía ya del siglo XVIII y de sillares más trabajados. La torre-campanario, es un gran prisma con un pequeño rebaje en bisel a la altura del piso del campanario.

En la cantina del pueblo paramos a tomar algo y enseguida buscamos la salida hacia el este, por un camino de tierra que nace junto a una zona de descanso con fuente.

Iniciamos desde aquí un leve pero continuo ascenso hasta alcanzar un pequeño bosque de encinas en la Sierra de Atapuerca.

El camino es bastante irregular y rocoso, prosigue paralelo a una alambrada del campo de maniobras del cerro Matagrande, del acuartelamiento Castrillo del Val, que dejamos a la izquierda.

Pronto alcanzamos un claro en la cima de esta colina, en la que se ha levantado una enorme cruz de madera, desde la que se divisa la gran llanura sobre la que se asienta la capital burgalesa, tan es así que ya podemos ver las agujas de la Catedral de Burgos.

A los pies de la cruz, los peregrinos dejan ofrendas en forma de cartas, botas rotas, fotos, estampas o una simple piedra para agrandar el montículo que poco a poco se está formando.

El descenso se inicia junto a un área de descanso con excelentes vistas en la que se halla un poema escrito en una gran pancarta, en la que reza "desde que el peregrino dominó en burguete los montes de navarra y vio los campos dilatados de España, no ha gozado de vistas más hermosas que esta", sacado del libro Las peregrinaciones jacobeas, de Luciano Huidobro.


Al final de la planicie nace un camino de tierra por el que continuamos el descenso, lo que se agradece después del esfuerzo de la subida.

Siguiendo las flechas amarillas, nos adentramos por un campo de hierba en el valle de Riopico, desde el que se divisan grandes antenas al fondo a la derecha, y cerca una cantera de áridos.

Pronto encontramos una bifurcación. Nosotros tomamos el camino de la izquierda, que nos conduce directamente hasta Villalval, de la que pronto vemos su iglesia de estilo románico que desgraciadamente se encuentra en un penoso estado de ruina, pero parece ser que está en proyecto recuperarla y convertirla en albergue del Camino.

Cerca de aquí se han encontrado tres dólmenes que afianzan el hecho de que por aquí vivieron nuestros antepasados.

Una fuente romana de dos arcos que brota de un manantial y una pequeña zona de descanso con árboles, nos proporcionaron el lugar ideal para tomar el tentempié de media mañana, con algo de sombra y frescor en el cada vez más caluroso día.

También un momento de risas, por el funcionamiento de una fuente de columna, que dejaba salir el agua pisando un pulsador en el suelo, algo que alguna no vio y pensaba que manaba por arte de magia.

Por una buena carretera asfaltada, enseguida recorrimos los pocos metros que nos separan de Cardeñuela Ríopico, municipio que comenzó a forjarse a finales del siglo IX, tras la fundación de la ciudad de Burgos.

Lo primero que nos encontramos es la Bocatería San Miguel, donde muchos peregrinos se afanaban en zamparse unas buenas raciones de tortilla con morcilla.

De haberlo sabido, nos hubiésemos reservado para degustar ésta y otras ricas sugerencias que tenían.

A la derecha dejamos la iglesia, renacentista, dedicada a Santa Eulalia de Mérida, un modesto y sencillo templo, de pequeñas proporciones, levantado a principios del siglo XVI, probablemente sobre una construcción anterior, sigue los estilos gótico y renacentista. 

En su interior destaca un retablo en el altar mayor dedicado a Santa Eulalia obra de Felipe de Vigarny, la única que salió de la catedral de Burgos. Como curiosidad, la parroquia conserva el documento original del Primer Juicio al Cid.

Hay varios albergues en este pueblo de marcado carácter jacobeo, como prueba, en una fachada de una casa, vimos un expresivo mural sobre las mochilas de los peregrinos.

Continuaremos por la carretera que conduce, en unos dos kilómetros a Orbaneja Río Pico, en la que destaca la Iglesia de San Millán Abad, una sencilla construcción encaramada en un alto, en cuyo interior se guarda una curiosa talla de San Roque vestido con los atributos tradicionales del peregrino. Su portada está compuesta de arquivoltas ligeramente apuntadas y está cubierta por un pórtico enrejado realizado en 1877. A un lado de la nave está la torre que tiene un vuelco dispuesto para colocar las campanas y está fechado en el siglo XVII.

A la salida del pueblo se encuentra la Ermita de la Inmaculada, con espadaña de una campaña y escudo blasonado en el arco de medio punto de su entrada.

Enfrente una fuente proporciona algo de tranquilidad en los bancos con sombra que hay junto a ella, porque el calor a esta hora era ya de lo más molesto.

Continuamos por verdes campos sembrados a medio segar. Cruzamos la autopista A1 por un paso elevado, después la línea férrea, y muy cerca de Villafría, que es por donde continúa el Camino oficial, entrando en Burgos por el polígono industrial de Gamonal, aunque en los últimos años ha ganado terreno la entrada por la variante de Castañares. A su favor juega que los últimos kilómetros se realizan a través de un parque junto al río Arlanzón.

Esta última es la opción que elegimos, girando a la izquierda al llegar a una urbanización alcanzamos un área de descanso junto a una pista deportiva.

Por disfrutar de una entrad en Burgos más bonita nos perdemos el paso por Villafría y su iglesia parroquial de San Esteban Protomártir, del siglo XVI.

Bordeando las interminables instalaciones del aeropuerto, fuertemente vallado, llegamos a Castañares, una pedanía de Burgos. Pasamos junto a la pequeña Iglesia de San Quirico y Santa Julita, en la que destaca un nido de cigüeña coronando su espadaña.

Por un puente cruzamos un canal y un poco más adelante por una pasarela pintada de azul, el río Arlanzón, que llevaba bastante agua y junto al cual recorremos los próximos kilómetros hasta entrar en Burgos.

Pasamos bajo la A-1 y en el Parque de las Fuentes Blancas, paramos junto al río para mitigar el asfixiante calor que arrastrábamos. Algunos remojaron los pies en el agua antes de continuar el paseo por la ribera, que en la playa de Fuente Prior estaba muy concurrido de familias con niños y bañistas.

Estos itinerarios, en los que se han instalado numerosas fuentes, zonas de barbacoas y carril bici, forma parte del Cinturón Verde de Burgos.

De haber seguido el Camino oficial, nos hubiésemos perdido todo este entorno natural en el que abundan todo tipo de aves acuáticas, aunque nos hemos perdido el paso por la maravillosa Iglesia de Santa María la Real y Antigua de Gamonal.

Por el Paseo de los Atletas cruzamos el Parque de la Quinta hasta cruzar el río Arlanzón por el puente de la Evolución Humana y por itinerario urbano llegar a la Plaza de San Juan, punto de encuentro con el Camino oficial, junto a la que se halla el Hospital del mismo nombre (hoy Casa de la Cultura) y la iglesia gótica de San Lesmes Abad (patrón de la ciudad), fundada por Alfonso VI en el siglo XI, en la que abundan las representaciones del Apóstol.

Proseguimos por la calle del mismo nombre, puerta de entrada al casco antiguo. Pronto tomamos la larga calle Fernán González, que pasa junto a la Iglesia de San Lorenzo, de estilo gótico, y nos sitúa ya en uno de los laterales de la majestuosa Catedral de Santa María burgalesa, con los termómetros de las calles marcando 32ºC.

Esta última etapa de nuestra escapada primaveral la califico con 5 estrellas, deseando retomar de nuevo el Camino en cuanto podamos, nos fuimos para Madrid, haciendo un alto en el restaurante La Varga, para comer. Esperemos que las próximas etapas sean menos calurosas, que ya toca.
Paco Nieto

FOTOS

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