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jueves, 3 de abril de 2025

Excursión X518: Camino Francés. Etapa 17. Carrión de los Condes - Ledigos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Carrión de los Condes
Final: Ledigos
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 24,6 Km
Desnivel [+]: 85 m
Desnivel [--]: 45 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
De nuevo iniciamos otra escapada, llenos de ilusión, para continuar el Camino de Santiago, que con ésta sería la quinta vez.

En esta ocasión volvimos a la fórmula de dejar el coche en el final de la última etapa (Mansilla de las Mulas) y acercarnos al inicio de la primera etapa en taxi (Carrión de los Condes), porque lo de ir moviendo los coches en cada etapa, como hicimos en la escapada anterior, resultó muy pesado, además, en esta ocasión solo teníamos un coche, al ser 5 los participantes, por lo que nos hubiese sido también más complicado.

Tras un breve paseo por el centro de Mansilla, nos fuimos a comer al restaurante el Hórreo, situado en las afueras del pueblo.

Allí nos vino a buscar el taxi que nos llevaría a Carrión de los Condes. En menos de una hora hicimos los casi 80 km que nos llevarían cuatro jornadas a pie.

Dejamos las maletas en el moderno hotel Confort Suites y nos fuimos a conocer Carrión. Nos hicimos fotos en el Monumento al Peregrino, escultura realizada en bronce, representativa de un peregrino, ataviado con la capa y sombrero y con los atributos jacobeos: La concha y la vara con la calabaza. Patxi nos retó a encontrar un caracol que la escultura esconde, y como estábamos muy cerca de la iglesia de Santa María del Camino, fue lo primero que visitamos.

Es la más antigua de Carrión de los Condes, del siglo XII, dedicada a la Virgen de las Victorias, de estilo románico, con incorporaciones góticas y barrocas.

Tiene una ruda portada donde se apiñaban los peregrinos, para escuchar las historias de moros, toros y doncellas, esculpidas en sus arquivoltas.

Lo más conocido y valorado es su fachada meridional donde se abre una excelente portada románica de amplias arquivoltas de medio punto sobre cuatro columnas con capiteles de rica escultura zoomorfa. 

La arquivolta externa lleva 30 tallas radiales bastante erosionadas con escenas de oficios.

Por encima de esta puerta existe un friso magníficamente esculpido con el episodio de la visita de los Reyes Magos al palacio de Herodes y su viaje a caballo hasta Belén para adorar al Niño Jesús.

El templo conserva una talla de la Virgen del Camino o de la Victoria del siglo XIII, el Cristo del Amparo gótico de artífices renanos del siglo XIV, la capilla de Antonio Pastor con un óleo de escuela sevillana del siglo XVII y varios sepulcros, entre ellos los de los Condes de Carrión.

Siguiendo por la misma calle se halla la iglesia de Santiago, del siglo XI, cuya espléndida portada alberga el más hermoso Pantocrátor del románico (obra cumbre de la escultura de este estilo), y una arquivolta con 24 figuras, cada una representando un oficio diferente, como un herrero, un monje, un zapatero, un sastre, un cocinero, una bailarina contorsionista junto a un juglar músico, etc.

Por encima, aparece el elemento escultórico que verdaderamente ha dado fama internacional a Carrión de los Condes: su soberbio friso, donde aparece Cristo en Majestad rodeado por el Tetramorfos, así como un soberbio Apostolado en los extremos.

Actualmente no tiene culto, pero se ha restaurado el interior y se ha habilitado un museo de arte sacro, que reúne obras interesantes, como el retablo de San Juan de Cestillos del siglo XVI, una Piedad del XV, varios Cristos en la cruz,

Salimos de la iglesia, pasamos junto al Ayuntamiento y nos acercamos a la Iglesia de San Andrés Apóstol, una de las parroquias más antiguas de la ciudad. Se construyó sobre la iglesia anterior en piedra sillería, se terminó en 1574.

Seguimos hacia la Iglesia de San Julián, construida en el siglo XVII en ladrillo, excepto su frontispicio en piedra, sobre los restos de un antiguo monasterio del siglo XI del que nada se conserva. En el interior destaca el mejor conjunto de retablos barrocos de Carrión, y sobre todos el retablo del altar mayor, quizás el mejor de toda la ciudad, con esculturas de San Julián.

A continuación fuimos a contemplar el río Carrión desde el puente Mayor, que también cruzaríamos al día siguiente al inicio del Camino.

Un poco más adelante se halla el tercer Monumento Nacional de la villa, el Monasterio de San Zoilo, que fuimos a conocer. Nos contó su historia el responsable de la entrada.

Tuvo su origen en el siglo X y en 1076 fue entregado por la condesa Teresa, viuda del conde Gómez Díaz, a la orden de Cluny alcanzando poder y notoriedad durante aquella época.

En el año 948 el abad Teodomiro, que vivía en el actual emplazamiento con una pequeña comunidad de monjes, concluye la redacción del libro del Becerro o de fundación de cenobio que recibe el nombre de San Juan Bautista o San Juan tras el Puente.

Este monasterio cambió de advocación en el siglo XI con la llegada desde Córdoba de las reliquias del mártir San Zoilo por los Condes de Carrión, Don Gómez Díaz y su mujer la infanta de León Doña Teresa Peláez, los cuales promueven la construcción del monasterio, que en 1076 ceden a la orden de Cluny.

El monasterio fue centro religioso y político de primer orden donde se celebraron concilios y Cortes. También sirvió como residencia de reyes, incluso algunos fueron armados allí caballeros. Ya en la Edad Media fue centro de peregrinación.

A partir de mediados del siglo XIII y durante dos centurias, diversas circunstancias provocaron su declive económico y espiritual. A partir de mediados del siglo XV, se independiza de Cluny y se integra en la congregación Benedictina de San Benito el Real de Valladolid.

Por aquella época se destruye el claustro antiguo y se construye el actual con la pretensión de grabar en la piedra el transcurso y la importancia de los Benedictinos a través de los siglos y de la historia, es de estilo plateresco y constituye el elemento de mayor interés artístico, tiene dos plantas.

El paseo por el claustro es una lección de historia que presenta cincelados a personajes del Nuevo y Viejo Testamento además de los de la Orden Benedictina.

A comienzos del siglo XIX, el monasterio sufrió los procesos de desamortización y exclaustración, aunque el edificio siguió siendo propiedad del obispado de Palencia quien lo cedió en 1854 a la Compañía de Jesús que construyó un colegio.

Tras la partida de los Jesuitas, en 1954 fue transformado en Seminario Menor Diocesano hasta 1986. La Diócesis vendió el inmueble en 1992 reservándose la propiedad de la parte monumental, aunque cediendo su uso y albergando desde entonces un espléndido complejo hotelero con un estilo muy característico.

La iglesia actual es del siglo XVII. En la sacristía se conserva un cuadro que representa el Martirio de San Zoilo. En el centro se exhiben las telas islámicas, conocidas como “Manto del Conde y de la Condesa”, dentro de una estructura de alta seguridad que las protege de la luz directa y de posibles robos.

Los dos tejidos del siglo XI, según estudios históricos e iconográficos, uno de fondo azul y otro de fondo rojo, se extrajeron en el año 2003 del interior de la arqueta funerarias del siglo XVIII, situada en uno de los laterales del retablo mayor de la iglesia que, según la tradición, alojaba las reliquias del mártir cristiano San Zoilo.

Los tejidos llegaron de Córdoba con las reliquias de San Zoilo, junto a las de San Félix y San Agapito, en los años setenta de siglo XI como presente de los reyes árabes a los condes de Carrión.

Desde el año 1996 la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Palencia ha fijado en este edificio una oficina de atención a los peregrinos en su tránsito hacia Santiago. También se encuentra el Centro de Estudios y Documentación del Camino de Santiago y su Biblioteca Jacobea, que ocupan varias salas. En su biblioteca, que tiene más de 5.000 libros, se custodian más de 3.000 títulos relacionados con los más diversos aspectos del Camino de Santiago y sus salas acogen charlas, conferencias, coloquios y proyecciones.

De regreso, nos pasamos a ver la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, patrona de Carrión de los Condes, de sobria arquitectura, construida en los siglos XVI y XVII y ubicada en lo mas alto del pueblo con aspecto de atalaya que se asoma a un tajo abierto por el río Carrión, desde la que se divisa toda la vega. En su interior tiene un precioso retablo románico.

Cenamos estupendamente en el restaurante-hostal La Corte, muy próximo a nuestro hotel, al que nos fuimos pronto a dormir para emprender a la mañana siguiente la 17ª etapa de nuestra aventura.

Tras desayunar, a las 8h ya estábamos recorriendo la calle Santa María hacia la Plaza Mayor del Ayuntamiento, cruzamos el río Carrión y pasamos frente al Monasterio de San Zoilo, que conocimos de cerca ayer.

Un banco con el nombre y la silueta del pueblo nos desea Buen Camino. Continuamos por una calzada de piedra, que en realidad es un dique de contención ante desbordamientos del río, dejando atrás un mojón con la concha y el itinerario del Camino.

Cruzamos por una rotonda la carretera CL-615, continuando de frente por la avenida de Donantes, pasando primero una sede de la Cruz Roja y, posteriormente, una gasolinera. Cruzamos la N-120 por un paso de peatones y continuamos hacia delante por la carretera local PP-2411, de poco tráfico, que conduce hasta Villotilla.

Frente a nosotros, la infinita meseta, en la que solo algunos árboles desnudos junto al camino de tierra rompen la línea del horizonte. A ambos lados, tierras de cultivo, unas en barbecho, otras con un verde intenso.

Al cruzar un arroyo por un puente, con bastante agua, se nos unió Keith, un irlandés residente en un pueblo de Madrid, con el que completamos la etapa. Poco después de pasar un segundo puente contemplamos a la derecha las ruinas de la Abadía de Benevívere.

Tras salvar por asfalto el arroyo de la Ribera, abandonamos la carretera y nos adentramos durante los siguientes 12 kilómetros por la Vía Aquitania, calzada romana que enlazaba Burdeos con Astorga, lo que supone salvar una distancia de casi 700 kilómetros.

Fue construida hace más de dos mil años y a pesar del intenso uso al que se ha visto sometida, tiene el mismo aspecto que cuando se construyó.

Tiene un ancho suficiente para que se puedan cruzar dos carretas, requisito indispensables en las calzadas romanas.

Avanzamos sobre un firme de tierra y pequeños cantos rodados, y escoltados en ocasiones por una hilera de árboles, ahora sin hojas en sus ramas, entre campos sembrados de cereales de verde intenso. La única referencia visual a 500 metros hacia la derecha es la autovía Camino de Santiago.

A la derecha queda un área de descanso junto a las ruinas del antiguo Hospital de Santa María de la Fuente, Hospitalejo u Hospital de Don García, fundado en el siglo XII. Es un excelente lugar para descansar, bajo los chopos y algunos bancos y mesas. De mayo a octubre/noviembre cerca de aquí se instala una furgoneta donde sirven comida y refrescos. Un hito marca que nos quedan 400 Km a Santiago.

Unos metros más adelante, pasamos por una zona de lagunillas, que hace que tengamos que esquivar los charcos que produce en la pista. La aburrida llanura castellana se convierte, a medida que la transitamos, en una auténtica caja de sorpresas. De repente todo el páramo parece tomar vida y desaparece por completo la sensación de monotonía que esperábamos de este trayecto. Al verde de los trigales hasta donde alcanza la vista (que no es poco), se une el amarillo de las cunetas, en una hermosa sinfonía de colores, junto a aisladas hileras de chopos que se elevan en las vegas de pequeños arroyos.

En la Edad Media, este tramo rectilíneo acogió otro importante hospital de peregrinos, el de San Torcuato, del que no quedan restos, y que debía suponer un auténtico oasis en medio del desierto.

Cruzamos la carretera PP-2419, que se dirige a Bustillo del Páramo de Carrión, seguido del río Seco, que más parece un arroyuelo, y a continuación el arroyo de los Horcajos, desde el que se divisa en el horizonte la figura esbelta de la torre mudéjar del cementerio de Calzadilla de la Cueza. 

A medida que avanzamos, la torre se va haciendo cada vez mayor entre los verdes trigales. Tras 17,3 kilómetros desde Carrión de los Condes, llegamos por fin a Calzadilla de la Cueza.

Nada más entrar, a la izquierda, paramos en el albergue Camino Real a tomar café y descansar un poco en esta típica población de esta Tierra de Campos.

Me acerqué a ver la iglesia de San Martín de Tours, un templo notablemente reformado a lo largo de sus años de vida, lo que ha reconfigurado su aspecto original.

Destaca el retablo mayor, de estilo renacentista, del segundo tercio del siglo XVI. Conserva un buen número de cruces de Santiago.

Con un precioso cielo decorado con nubes de algodón, salimos de Calzadilla siguiendo la carretera N-120 hasta el siguiente pueblo, Ledigos, final de nuestra etapa.

Enseguida vemos a la izquierda un antiguo caserón, cuyo aspecto exterior conserva aún los vestigios del hospital de peregrinos que fue, el Hospital del Gran Caballero o Santa María de las Tiendas, que actualmente está deshabitado.

Los orígenes de este enclave se remontan al siglo XII, cuando la Orden de Santiago fundó en el lugar un hospital para peregrinos, germen del monasterio. El hospedaje, que estuvo en funcionamiento hasta el siglo XIX, tuvo gran aceptación en la ruta jacobea por sus riquezas y tamaño y por facilitarse en él una generosa ración de pan, vino y queso. El gran retablo renacentista de su iglesia (siglo XVI) se puede admirar en la actualidad en la iglesia de San Martín, en la vecina Calzadilla, de donde venimos.

Cruzamos por un puente el río Cueza, que aunque su nacimiento se encuentra en el término municipal de Villazanzo de Valderaduey (Provincia de León), la mayor parte de sus 52 kilómetros de longitud discurren a lo largo de la provincia de Palencia. Desemboca en el río Carrión, por su margen derecha, en el término municipal de Paredes de Nava.

Un poco después pasamos junto al área de descanso Las Saperas, que nos queda a la derecha y un poco más de un kilómetro, nos desviamos a la derecha, dejando la carretera, para entrar em Ledigos.

A la derecha, en un altozano, se encuentra el cementerio y la iglesia parroquial de Santiago es de ladrillo, destacan dos retablos neo-clásicos, uno con un Cristo del siglo XVII y otro con pinturas del siglo XVI.

Tiene una especial vinculación con el Camino, pues algunos historiadores apuntan que es el único templo en todo el trayecto en el que existen representaciones de los tres Santiago: el peregrino, el apóstol y el matamoros.

En el albergue La Morena, tras unas cervezas, despedimos a Keith, que proseguía el Camino.

Nosotros nos acomodamos para pasar aquí la noche. Tras la comida en el albergue y un poco de descanso, dimos un paseo por el pueblo, visitando la iglesia y alrededores mientras contemplamos una bonita puesta de sol y, a lo lejos, la silueta de Terradillos de los Templarios, el cercano pueblo por el pasaríamos al día siguiente.

Cenamos en el bar El Palomar y en el albergue intentamos, mi primo Patxi y yo, enseñar a jugar al mus a Teresa y Ángel, de momento con escaso éxito, ja, ja.

Así dimos por finalizada esta larga y relajada etapa a la que le otorgo 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS INICIO DEL VIAJE

FOTOS

ETAPAS DEL CAMINO FRANCÉS

miércoles, 18 de septiembre de 2024

Excursión X487: Camino Francés. Etapa 13. Burgos - Hornillos del Camino

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Burgos
Final: Hornillos del Camino
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 21,5 Km
Desnivel [+]: 110 m
Desnivel [--]: 161 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Para nuestra cuarta escapada al Camino, un grupo salimos de Torrelodones para unirnos al de Tres Cantos, donde paramos a tomar café en la pastelería Manolo. La siguiente parada ya fue en el Hotel Abadía Camino Santiago, situado a en la salida oeste de Burgos, donde pasaríamos la noche.

Comimos en el restaurante El Portón de Extremadura, situado a 15 minutos andando del hotel hacia el casco histórico de Burgos.

Después del almuerzo, proseguimos hasta la Catedral. Burgos conserva aún en muchos de sus barrios el viejo encanto medieval que hicieron de ella una ciudad de leyenda y fuertemente ligada al Camino de Santiago.

En el corazón del barrio antiguo se encuentra la Catedral de Burgos, majestuoso edificio, obra maestra del gótico español, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y que tanto su interior como su exterior deslumbran por su belleza.

Aprovechamos también para conocer una interesante exposición de pintura que había junto al Cabildo Metropolitano, donde la belleza del entorno también cuenta.

Nos hicimos la foto de grupo en la escalinata de la Catedral y nos dispusimos a iniciar el Camino. Pasamos junto al Arco de Fernán González, un gran arco triunfal de estilo herreriano levantado sobre los solares de las casas del conde castellano Fernán González para perpetuar su memoria. Fue realizado entre 1584 y 1587. 

Un poco más adelante contemplamos el Mausoleo del Empecinado, donde está enterrado Juan Martín Díez, apodado así por ser natural de Castrillo de Duero (Valladolid).

A los nacidos allí se les llamaba así por la abundancia de pecina (cieno negro) en el arroyo Botijas que cruza el pueblo.​

La palabra empecinado tenía el sentido, referido a una persona, de sucio y poco cuidado. Pero este personaje cambió definitivamente el sentido de la palabra, otorgándole mayor nobleza, ya que fue héroe de la guerra de la Independencia Española, en la que participó como jefe de una de las guerrillas legendarias que derrotaron repetidas veces al ejército napoleónico y que después curiosamente fue ahorcado en la Plaza Mayor de Roa por no plegarse a los deseos de Fernando VII. El monumento funerario se erigió por suscripción popular a mediados del siglo XIX.

Pocos metros más adelante, pasamos junto al Solar del Cid, donde destaca un pedestal sobre el que se rigen tres monolitos con los escudos de Burgos, de San Pedro de Cardeña y en medio, una leyenda conmemorativa con el blasón del Cid, que reza: "En este sitio tuvo su casa y nació el año de 1026 Rodrigo Díaz de Vivar, llamado el Cid Campeador. Murió en Valencia en 1099 y fue trasladado su cuerpo al monasterio de San Pedro de Cardeña, cerca de esta ciudad, la que para perpetuar la memoria de tan esclarecido solar de un hijo suyo y héroe burgalés, erigió sobre las antiguas ruinas este monumento en el año 1784, reinando Carlos III".

El Cid también fue peregrino jacobeo, el propio cantar lo menciona: “Ya parte Don Rodrigo, que de Vivar se apellida, para visitar Santiago, andando va en romería”.

A continuación pasamos por el arco medieval de San Martín, junto con un buen lienzo de muralla de la época.

Le sigue la Iglesia de San Pedro de la Fuente, templo neoclásico (1823) edificado después que la anterior iglesia gótica (s. XIII) de San Pedro Extramuros fuera destruida por los franceses en 1813, guarda las imágenes de Santa Bárbara y la venerada Nuestra Señora de la Blanca, primera patrona de Burgos. El último domingo de mayo la imagen de la Virgen es trasladada en procesión desde la iglesia de San Pedro de la Fuente hasta la campa del castillo.

Pasamos junto al Convento de San José, cruzamos el río Arlanzón por el puente Malatos, próximo al hospital de leprosos San Lázaro de Malatos (malos de tos: enfermos leprosos). Edificado por orden del rey Alfonso VIII de Castilla (1158-1214) para facilitar el paso al Hospital del Rey -auxilio de peregrinos- y al monasterio de Las Huelgas. El puente posee 6 arcos de medio punto.

Cruzando el Parque del Parral, llegamos al Hospital del Rey, hoy sede de la Universidad de Burgos, reedificado por Carlos V en 1525. Era, junto con el Hospital Real de Santiago, el mayor de todo el Camino. Destaca su grandiosa puerta plateresca (Puerta del Romero), decorada con un relieve esculpido en la madera en el que se representa a una comitiva de peregrinos, y entre ellos a una madre que da el pecho a su hijo sin perder el paso.

Muy cerca del Hospital del Rey se halla el monasterio de las Huelgas Reales, fundado en el siglo XII por Alfonso VIII y que posee dos bellísimos claustros, uno románico y el otro gótico. Tiene una talla verdaderamente singular: Santiago del Espaldarazo, figura de corte islámico con un brazo articulado que blande una espada y cuya misión era la de armar caballeros a los reyes.

A pocos metros está el Hotel Abadía Camino Santiago, donde dormimos. Al día siguiente, desayunamos en el Bar Plaza, que está al lado del hotel, y a las 9h nos pusimos en marcha.

Superada la Universidad, pasamos junto a la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, de un sencillo estilo neobizantino, con bonitas vidrieras de los Maumejean, orfebrería realizada por Maese Calvo​ e imágenes de Joaquín Lucarini.

El Camino antes se dirigía directamente a la localidad de Villalbilla, pero en la actualidad no entra en esta población, debido a las muchas obras de infraestructuras viarias y del ferrocarril, de tal manera que ahora el Camino rodea la población a cierta distancia, quedando a la izquierda de la traza actual. Un hito nos indica que estamos a 501 km de Santiago.

Pasamos unos viveros y en agradable paseo la vega del Arlanzón, entre cultivos de girasol, por pista de tierra, llegamos a una zona recreativa. Por un puente, cruzamos el Cauce Molinar.

Lo que venía a continuación es una auténtica filigrana de sucesivos túneles, primero bajo la línea del AVE Madrid-Valladolid, después bajo las carreteras BU-30 y A-231 para situarnos sobre la antigua N-120, pasar el puente del Arzobispo sobre el río Arlanzón y, por un andadero paralelo a esta carretera, alcanzamos el pueblo de Tardajos.

Tras 11 km desde la Catedral de Burgos, en Tardajos nos da la bienvenida un crucero y un monumento donde se representa un mapa de España con el trazado del Camino. Un cartel con el nombre del pueblo fue la excusa perfecta para hacernos tras él la foto de grupo.

En el estupendo jardín del Albergue la Casa de Beli paramos a tomar café, bajo un manzano cargado de frutos.

Reanudado el camino, pasamos junto a un área recreativa en la Plaza Mayor, frente al Ayuntamiento, en la que se encuentra una fuente que tiene forma de obelisco con cuatro caños. A la derecha se visualiza al fondo un vistoso arco que da paso al Parque Padres Paules.

Le sigue la Iglesia de Santa María de la Asunción, del siglo XIII, que posee una cabecera gótica, aunque la mayor parte es del siglo XVI, tiene la portada del siglo XVIII, y en su interior una talla barroca del Ecce Homo.

Conserva una torre de época medieval. La iglesia se sitúa sobre el montículo donde se asentó el castillo de Tardajos siendo probable que la torre sea un resto de la antigua fortaleza.

Salimos de Tardajos por la carretera que conduce a Rabé de las Calzadas, separados por tan solo 2 Km. Caminamos por un pequeño valle, entre campos de labor y con hileras de chopos a ambos lados de la carretera.

Por el puente de San Lázaro cruzamos el río Urbel, que llevaba más agua de la esperada y que con frecuencia solía anegar estos terrenos, lo que dio lugar al dicho popular “De Rabé a Tardajos, no te faltarán trabajos. De Tardajos a Rabé, libéranos Domine”.

Una fuente parecida a la de Tardajos, también con cuatro caños, decora su plaza.

Junto a ella se encuentra la Iglesia de Santa Marina, de estilo gótico con una portada cisterciense del siglo XIII. con un arco ojival adornado por unos dientes de sierra.

Todo sujetado por unas columnas lisas coronadas por capiteles con motivos vegetales.

A la salida del pueblo hay un mural en la fachada de una casa con las imágenes, cuan tres Reyes Magos, de Einstein, Mandela y Gandhi y la frase: "Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo". Mateo 2.10. A su lado otro par de versículos completan el cuadro.

A partir de este punto, iniciamos un lento ascenso por los típicos páramos de Castilla, con posterior llano y bajada.

El Camino pasa junto a la ermita de la Virgen de Monasterio, llamada sí porque alberga una talla de la Virgen que fue encontrada en esta zona donde existió un monasterio. Al lado está el cementerio.

Por pista de tierra, entre campos de cultivos, ahora ya secos, nos desviamos unos metros a la derecha para conocer la fuente de Praotorre, un pequeño oasis con bastante sombra que invitaba hacer una pausa.

Continuamos el ascenso, parando a refrescarnos del intenso calor a la sombra de los escasos árboles que jalonan el camino.

Alcanzamos una meseta, para alivio de las piernas durante unos 200 metros. Una gran cantidad de molinos de viento, muy ecológicos, pero poco estéticos.

Desde el Alto de Matamulos, señalizado por una cruz de Santiago, iniciamos el descenso por la vertiente opuesta, no sin antes posar junto al banco que mira hacia el pueblo que tiene serigrafiado: Hornillos del Camino, nuestro próximo destino, que lo teníamos ya a la vista.

Este rectilíneo descenso por la cuesta de Matamulos hace honor a su nombre, tiene una fuerte pendiente y la pista, de tierra, tiene mucha piedra suelta que dificulta la bajada de más de 100 metros en apenas 2 Km.

Tras el potente descenso, alcanzamos de nuevo un falso llano por buen camino de tierra entre besanas segadas, en las que se acumulaban las alpacas de grano en bloques de gran altura, y otras con con cultivos de girasol, que se prestaban a regalarnos unas sonrisas.

El camino cruza la carretera BU-406 y el río Hormazuela unos metros antes de entrar en Hornillos del Camino.

En esta ocasión, en lugar de dejar los coches en el final de la escapada y tomar un taxi hasta el inicio, como habíamos hecho en las anteriores ocasiones, optamos por dejar un coche al final de cada etapa y regresar a buscar el otro al inicio de cada etapa. Esto nos permitió tener una mayor autonomía al poder disponer de los coches para algún paseo por la tarde, a cambio nos obligaba a un constante ir y venir de los conductores a dejar o recoger los coches en cada etapa, que puede llegar a ser un poco pesado.

Aprovechando los coches, regresamos al Albergue Casa de Beli de Tardajos a comer y, por la tarde, a recorrer en barco el Canal de Castilla en Fromista

Tras el agradable paseo por el canal, dimos una vuelta por este bonito pueblo, por el que pasaríamos en las próximas etapas  y regresamos a cenar y dormir en Tardajos, dando así por finalizada esta intensa jornada que califico con 5 estrellas.
Paco Nieto