lunes, 22 de marzo de 2021

Excursión X271: Las lagunas de Hoyo de Manzanares

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Carretera de Hoyo de Manzanares
Final: Carretera de 
Hoyo de Manzanares
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 9 Km 
Desnivel [+]: 211 m 
Desnivel [--]: 211 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 3
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Para los que vivimos por los alrededores de Hoyo de Manzanares el perfil de la Sierra que lleva su nombre lo tenemos grabado en nuestras retinas. Por la red circula una fotografía de Cint Easwood con ese perfil inconfundible para todos nosotros. Justo detrás del edificio del fondo, a su izquierda, recortando el horizonte, aparece la silueta conocida por todos como la Tortuga a 1.368 msnm y que -por lo que he podido leer- también se la conoce como Cancho de la Parra.

Gracias al libro El cine del Oeste en la Comunidad de Madrid, sabemos que -al contrario de lo que cree la mayoría-, en Madrid se rodaron bastantes más películas del Oeste que en Almería.

Nuestro querido/odiado Cerro de San Pedro, zonas de La Pedriza, de Hoyo con su pueblo y fuerte, de Cienpozuelos, de Bustarviejo, Daganzo, etc. aparecen en películas rodadas en la Comunidad de Madrid. El visitar los escenarios en donde se situaban estos decorados era uno de los motivos para hacer la ruta, pero teníamos alguno más, lagunas donde viven anfibios protegidos y los espectaculares paisajes graníticos que acoge la Sierra de Hoyo.

Partimos del aparcamiento situado frente a la urbanización el Berzalejo en un paraje conocido como las Praderas de Veris. Tomamos dirección oeste y atravesamos el pinar que está equipado con mesas y zonas recreativas infantiles, un lugar estupendo para comer a la sombra.

Enseguida tomamos dirección sur y nos encaminamos hacia las Charcas de los Camorchos que, gracias a las nevadas y las lluvias de meses atrás tienen bastante agua aún, ya que suelen quedar reducidas a nada en verano.

Se trata de un humedal de 0,7 ha y una zona de protección (vallada perimetralmente) de 7,34 ha; compuesto de 11 lagunas de origen artificial (actividades extractivas) y con importancia botánica y faunística, especialmente por anfibios como el gallipato, la rana verde común, la ranita de San Antonio, varios tipos de sapos y el tritón pigmeo. Lamentablemente han aparecido alguna especie exótica como el galápago de Florida.

Dejamos las Charcas en silencio y caminamos hacia el oeste por la zona conocida como El Camocho, hacia la Berzosa, sin llegar a la zona urbana, giramos a nuestra derecha, en dirección orte, marchamos por una senda (casi camino) muy cómoda y enseguida llegamos al Km. 3 de nuestra ruta, junto a otra charca, de 1000 metros cuadrados aproximadamente paramos un rato junto a ella y en uno de los cauces que la alimentan vemos un montón de renacuajos peleando por salir adelante.

A partir de este punto acometemos una suave y bonita subida entre grandes rocas, enebros y encinas. Pasamos por el Canto Mocho y, tras cruzar el arroyo de la Berzosa nos acercamos a ver una casa, sin tejado pero con unos imponentes muros a base de rocas de granito que aguantan verticales. Fotos de rigor y seguimos subiendo entre grandes rocas hasta el Mirador de la Berzosa, allí encontramos una mesa con bancos corridos y cubierta por un tejadillo, aprovechamos para hacer el Ángelus y reponer fuerzas. Estamos a 500 m del punto cumbre de la ruta (Los Altillos 1040 m).

Desde allí, en dirección noreste, buscamos las zonas donde estuvieron construidos los decorados del lejano Oeste. Caminamos por una senda que circula a media ladera junto a una línea eléctrica con sus horribles torres que afean bastante el paisaje y la carretera que va de la Berzosa a Hoyo a nuestra izquierda.

Pasamos junto a unas instalaciones que deben ser de una granja y oímos a los perros que la guardan y que no paran de ladrar. Continuamos, carretera a nuestra derecha y cables a la izquierda, dejamos atrás la zona de Las Barreras y, al llegar al arroyo del Chaparral, giramos 90º a la derecha en dirección sur y, tras moderada subidita, nos encontramos con el primero de los dos pilones que quedan de los antiguos decorados.

Estamos en una esplanada con algunos puntos que sirven para situarse allí y activar la App que el ayuntamiento ha preparado para que se superpongan los antiguos decorados de Golden City al paisaje que miramos en las pantallas de nuestros teléfonos.

El logro de la App lo dejamos en regular. Al mirar hacia la Sierra y ver las conducciones eléctricas supongo que no estarían en los 60 y 70 y, si no fuera así, no nos explicamos cómo la eliminarían en las películas.

Es una pena que no quede nada de aquellos decorados, supongo que, al igual que ocurre en Almería, atraerían bastante público para recordar aquellos spaguetti western que inundaban las pantallas a finales de los 60 y comienzos los 70 y que competían con las de kárate protagonizadas por Bruce Lee (y Chuck Norris)

Nos acercamos a la zona donde estuvo el decorado del fuerte y, hecha la foto de grupo, tiramos, siempre hacia el sur, hacia el Berzalezo por el Barranco de las Joyas.

Cómoda y bonita ruta para volver a hacer otro día que, como hoy, se disponga de poco tiempo. Se merece 3 estrellas.
José Luis Molero

FOTOS

lunes, 15 de marzo de 2021

Excursión X270: La Peñota desde el Alto del León

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: 
Alto del León
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15 Km 
Desnivel [+]: 866 m 
Desnivel [--]: 866 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta











TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Programé esta ruta con el recuerdo aún vivo de la última vez que la hice, fue la primera del año, muy invernal y con mucha nieve. Quedamos en el aparcamiento del restaurante del Alto del León, donde un café nos templó la fresca mañana. Echamos a andar, cruzamos con cuidado la carretera, para seguir el GR-10 en dirección a La Peñota, en todo momento por la cuerda de los cerros que en dirección noreste hacen de frontera entre Madrid y Segovia.

Enseguida nos acercamos al Cerro de la Sevillana, la primera de las cinco cumbres que teníamos que subir. Ésta y la de La Peñota son las únicas que tienen vértice geodésico durante la excursión, lo que proporciona siempre una buena excusa para hacer algo de postureo en sus cimas. A su lado comenzamos a ver uno de los muchos vestigios de las defensas que se construyeron durante la Guerra Civil, en esta ladera que fue una de las más activa del frente, se trata de un barracón de mando rectangular blindado con los muros a media altura sin techo.

Un poco más adelante se encuentra un fortín observatorio cubierto de hormigón sobre grandes rocas graníticas que le brindan un camuflaje perfecto. Unos metros más adelante, pasamos bajo el tendido electico de alta tensión que cruza el sendero, del que en otras ocasiones hemos escuchado una especie de chisporroteo debido a la carga eléctrica, no lo sentimos ahora, pero sí a la vuelta.

Descendimos hasta alcanzar el collado de la Sevillana, donde a la izquierda sale la senda del Arcipreste, por donde volveríamos. Subimos unos metros la falda de la Peña Arcipreste de Hita, donde se encuentra un mirador con su nombre, en el que hay un cartel informativo de lo que se ve desde él. Contempladas las bonitas vistas que desde allí se tienen, descendimos hacia el collado del mismo nombre, donde una puerta metálica nos dio acceso al lado madrileño, para acercarnos a ver, a nuestra derecha, el monumento pétreo erigido al insigne poeta en un roquedo.

Fue declarado Monumento Natural de Interés Nacional el 23 de noviembre de 1930, en las postrimerías de la Restauración, a raíz de una solicitud de la Real Academia Española, para conmemorar los 600 años de una de las obras cumbre de la poesía medieval hispánica: El libro de buen amor, una obra del mester de clerecía del siglo XIV, una composición extensa, compuesta por más de 1700 estrofas de carácter variado, cuyo hilo conductor lo constituye el relato de la autobiografía ficticia del autor (Juan Ruiz, Arcipreste de Hita).

En una de las rocas figura un breve verso alusivo a sus correrías por este collado, llamado antaño de la Tablada. En otra se le homenajea y al pie de otra hay un buzón donde nunca falta un ejemplar de su libro para quien quiera leerlo a su vera. Es fácil imaginar al Arcipreste recorriendo estos parajes en los que fue a dar con la posadera de La Tablada y es que Juan Ruiz, arcipreste de la alcarreña Hita, debe considerarse el antecesor de los miles de excursionistas madrileños que, acaso sin saber cuales son sus orígenes, recorren los senderos y vericuetos guadarrameños por los que hoy caminamos.

Desde el collado, ascendimos al Cerro de Matalafuente, a más de 150 metros de diferencia de altura, con un par de ligeros desvíos antes de llegar, a la izquierda, para contemplar parapetos en piedra y búnker de nido de ametralladoras. A nuestras espaldas, la inconfundible silueta del Monumento al Arcipreste y, más a lo lejos, las cumbres recortadas de Cabeza Líjar y Cueva Valiente, a nuestra izquierda la inconfundible silueta de la Mujer Muerta. Y de frente, nuestro objetivo, la tres veces picuda Peñota.

Alcanzada la cumbre del Cerro de Matalafuente, iniciamos el descenso hacia el Collado de Matalafuente siguiendo una alambrada de postes de madera, que unas veces nos quedaba a la derecha y otras a la izquierda, según estuviésemos pisado tierras de Segovia o de Madrid, un par de fortines, también a nuestra izquierda, jalonan el recorrido. Desde el collado, con unas soberbias panorámicas ascendimos los 75 metros de altura hasta la cumbre del tercer cerro del recorrido, Peña del Cuervo, al que llegamos tras pasar cerca de los restos de otros dos fortines de la Guerra Civil.

En suave descenso, con un largo muro de piedras a nuestra derecha, donde asomaba otro fortín, alcanzamos el collado del Mostajo. Sin tregua, comenzamos a subir los pocos más de 60 metros que nos separaban del Cerro Mostajo, siguiendo una pista ancha. Alcanzada su mocha cima, desde donde se contempla desafiante el amasijo de rocas que forman La Peñota, que contemplamos desde aquí como un reto imposible de alcanzar, por lo impresionante de su altura y su afilada silueta.

Descendimos en suave pendiente al collado de Gibraltar, desde el que nos separaban 225 metros de altura para alcanzar el objetivo. El día despejado, sin una sola nube y la buena temperatura invitaban a acometer con optimismo el tramo más empinado de la ruta, pero también el más entretenido. Animosos, enfilamos la empinada cuesta siguiendo las marcas rojas y blancas del GR-10 por la que sin duda fue la parte más bonita del recorrido, una sucesión de pasos bajo las ramas, con un par de fortines medio camuflados junto al sendero.

A 500 metros de la cumbre, la senda gira a la derecha, cruza el muro lindero y bordea unos afilados riscos por su cara este. Pasamos junto a una roca que asemeja tener un pico de pájaro, antes de cruzar la zona más complicada de la ruta, en la que hay un paso un poco expuesto y alguna trepada entre rocas, nada peligroso cuando está seco, pero que con nieve o hielo se puede volver muy arriesgado el intentar cruzarlo, porque un resbalón supone una caída de unas decenas de metros.

Salvado el precipicio, alcanzamos el primer pico de los tres que tiene La Peñota, situado a 1.878 metros de altura. Cruzamos de nuevo el muro para seguir ahora por la vertiente segoviana y alcanzar por fin el callejón que separa las dos puntas gemelas de la cima principal y el vértice geodésico del pico más alto de La Peñota, situado a 1.944 metros y al que también se le conoce como Pico Carpentier, en honor a Alejandro Carpentier, naturalista español que vivió a finales del siglo XIX.

La panorámica desde la cumbre no podía ser más sublime, su cima constituye uno de los mejores miradores de la sierra, desde la que se ve gran parte de la llanura madrileña y segoviana, abarcando casi la totalidad de la Sierra de Guadarrama: desde los Montes del Escorial, al oeste, hasta el lejano Peñalara, pasando por la muralla que conforman la Sierra de Hontanares y la Mujer Muerta; al otro lado del verde valle del río Moros, Montón de Trigo, Siete Picos y La Maliciosa, al este. El cielo a nuestro alcance.

A los pies del vértice geodésico nos tomamos el tentempié, disfrutando de las magníficas panorámicas de la cumbre y los riscos cercanos, que parecían milhojas apiladas, o libros puestos unos encima de otros, fruto de las inconmensurables presiones geotérmicas que dieron origen a estos riscos y de la erosión posterior que siguen modelando su aspecto.

La llegada de un grupo de senderistas nos animó a terminar rápido y acercarnos al siguiente pico, situado a 1.936 metros, que sin vértice geodésico, sí tiene un mojón sobre un risco, que nos retó a subir para contemplar las excelentes vistas que desde él se tienen. Hechas las fotos de rigor, iniciamos el camino de regreso volviendo sobre nuestros pasos.

Al llegar al primer pico, recogimos a una de nuestras chicas, que había preferido no pasar de allí y descendimos hasta el collado del Mostajo. En este punto había planeado una vuelta diferente al puerto del Alto de León, para hacer circular la ruta, siguiendo una senda que primero baja hacia la fuente del Mostajo y después gira a la izquierda para descender por la loma del resto de cerros que nos quedaba por cruzar hasta el puerto.

Fue todo un acierto elegir recorrer, por primera vez, esta senda, arropada por la umbría de un denso pinar hasta alcanzar un cortafuegos, que cruzamos para continuar, pasando una portilla, en la misma dirección, por un camino, éste ya conocido, que cruza el arroyo del Cuervo y la Majada del Pericón, en agradable paseo, hasta alcanzar la bonita Senda del Arcipreste, que nos llevó al collado de la Sevillana.

Solo quedaba remontar por el GR-10 los 50 metros de altura hasta la cumbre y volverlos a bajar para alcanzar el punto de inicio de nuestra  ruta.

Para celebrar la estupenda mañana algunos nos quedamos a degustar unos chuletones en la terraza del restaurante Alto del León, lo que hizo ya imperdonable no calificar esta ruta con la máxima nota, un 5.
Paco Nieto

FOTOS

viernes, 12 de marzo de 2021

Excursión X269: Torrelodones por los miradores del Monte de los Ángeles

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: 
Torrelodones
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 6,5 Km 
Desnivel [+]: 214 m 
Desnivel [--]: 214 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 3,5
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Había ganas de dar un paseo cortito por los alrededores de nuestro pueblo y esta ruta, que pasa por varios roquedales que hacen de miradores naturales con excelentes panorámicas, nos pareció la más adecuada.

Así es que quedamos en la Plaza del Ayuntamiento, desde la que nos encaminamos hacia la calle Carlos Picabea, en dirección a la remodelada plaza del Arca del Agua y la fuente del Manantial, previo paso por la plaza del Caño, con su herreriana fuente, una de las más antiguas de la Comunidad de Madrid.

Giramos a la derecha para continuar callejeando hasta salir al Instituto Diego Velázquez para, cruzando la Avenida de la Dehesa, seguir por una senda que sube hacia el depósito de agua del Canal Isabel II, que abastece al pueblo.

La senda prosigue por la derecha de la valla de la finca del Monte de los Ángeles, en dirección noreste, dejando de momento las que descienden hacia el pueblo.

Este bonito sendero discurre entre encinas, jaras, tomillo, lavandas y hasta un alcornoque de gran porte, pasando por varios aglomerados graníticos que hacen de excelentes miradores con estupendas vistas de la parte más occidental de esta pequeña Pedriza, desde donde además se contempla gran parte del pueblo y, en la lejanía, la extensa planicie de Madrid, con sus inconfundibles torres. Mucho más cerca, destaca la omnipresente silueta del Palacio del Canto del Pico.

Por un estrecho paso, continuamos por la serpenteante senda, que entre grandes rocas y matorral va abriéndose camino hasta alcanzar la tapia de la finca del Canto del Pico. El alto muro de piedras apiladas se extiende de este a oeste en perfecta línea recta.

Fue justo aquí donde coincidimos con uno de los profesores del instituto, que aprovechando un hueco entre clases, estaba explorando esta parte del pueblo, de cuya historia estaba muy interesado.

Regresamos unos metros para enseguida girar a la izquierda, para continuar por la senda que desciende, en dirección sureste, rodeados de encinas, madreselvas, juncos y jaras.

La senda cruza un par de regatos estacionales, ya sin agua, y gira poco después hacia el sur para acercarnos, en breve ascenso, a un bonito mirador, desde el que se tiene las mejores vistas de las Charcas del Loco.

Con cuidado, descendimos a la la charca superior, la situada más al norte, que nos sorprendió verla con mucha agua. Continuamos bordeándola por la senda que recorre su lado este y, entre mucha vegetación y grandes rocas, alcanza la charca del Loco, la más grande y bella, llena a rebosar. Tras las fotos de rigor, proseguimos el descenso bordeándola por su cara sur, y antes de llegar a la charca inferior, giramos a la izquierda para seguir una senda en dirección este hasta alcanzar las ruinas de un corral o casa que donde antaño se guardaba el ganado.

Continuamos hacia el sureste, cruzando enseguida el arroyo cartografiado como del Canto del Pico, al que también llaman del Piojo, para al poco girar a la izquierda, en dirección norte, siguiendo una senda que a tramos medio se pierde entre los berrocales, desde uno de ellos, otro mirador más, tuvimos unas estupendas vistas del entorno. Finalmente volvimos a cruzar el arroyo y llegamos a lo que queda de una corraliza con estructura de piedra construida a partir de la técnica, denominada “de piedra seca”, que sirvió para albergar ganado.

Como curiosidad, tiene un contador o gatera, una abertura en el muro de pequeñas dimensiones, que tenía como finalidad permitir el acceso de ovejas y cabras. Es una pena que los árboles y la maleza se haya instalado en su interior, vestigios del pasado ganadero del pueblo deberían preservarse. Por un vericueto sendero continuamos en dirección norte hasta dar con la senda, de mejor trazado, que bordea la tapia del Palacio del Canto del Pico, por la que seguimos a la derecha hasta alcanzar otro de los bellos miradores de hoy, el roquedal que tiene las mejores vistas, por cercanas, del Palacio y el de mayor altura de la ruta.

Da pena contemplar la tétrica silueta del Palacio, que cada vez está más cerca de la ruina desde que volvió a arder parte de su tejado. En este histórico caserón, se vivieron episodios tan notorios como la muerte de Antonio Maura, bajando sus escaleras, la dirección del general Miaja de la batalla de Brunete desde su azotea o las largas idas y venidas de Franco desde el Pardo. Desde aquí, regresamos descendiendo la cresta de los riscos que en dirección suroeste se precipitan hacia el pueblo.

Con excelentes vistas, amplificadas por algún que otro mirador rocoso más, la senda serpentea entre grades moles graníticas hasta alcanzar el Canto de la Cueva, en el que se encuentra la pequeña cueva en la que al parecer hay pinturas rupestres, aunque parece ser que no son tan antiguas. Su acceso se encuentra tapiado y cerrado para evitar actos de vandalismo, como los que de hecho ya se produjeron.

Desde allí, buscamos la senda que, en dirección sureste y cercana a los últimos chalets, busca la calle de subida a los Robles, llamada Mar Rojo, para, una vez cruzada, continuar a la izquierda por avenida de la Dehesa.

Giramos por la primera calle que sale a la derecha, pasamos junto al parque JH, llegamos a la calle Real y de allí a la plaza del Ayuntamiento, dando así por finalizada esta esta cortita, pero gratificante ruta que califico con 3,5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS