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martes, 11 de septiembre de 2018

Excursión X149: Cerros Matabueyes y Pelado

FICHA TÉCNICA
Inicio: Boca del Asno

Final: Boca del Asno
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 18,5 Km 
Desnivel [+]: 709 m 
Desnivel [--]: 709 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí/Sí
Valoración: 4
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Iniciamos la ruta en el área recreativa de la Boca del Asno, en la que no había nadie, algo no habitual en verano y no digamos en los fines de semana.

Descendemos hacia el río Eresma, cruzamos el puente de madera y nos acercamos a las marmitas de gigante de Boca del Asno, llamada así por el aspecto de la estrecha garganta granítica, que recuerda al interior de la boca de ese animal. Sorprende la gran cantidad de agua que lleva el río a estas alturas del verano.

Continuamos río abajo por lo que llaman el camino de las Pesquerías Reales, zona especialmente acondicionada para que el rey Carlos III disfrutara de su pasatiempo favorito. Pasamos junto a una roca que se asemeja a una barca, en la que hay grabado un escudo real.

Caminamos cercanos al susurro del agua, a la sombra de pinos y otros árboles de ribera. En plácido paseo llegamos al puente de Navalacarreta, que pasamos bajo uno de sus ojos. Continuamos por la empedrada orilla, contemplando el agua remansada del río, que reflejaba la luz como si fuera un espejo.

Pasamos el área recreativa de los Asientos y un giro a la derecha por la Vuelta de los Perales nos deja a los pies del puente de Peñalara, por el que no pasamos, si no unos metros más adelante por el puente de los Canales, soporte del acueducto que desde el arroyo de Peñalara llevaba el agua al palacio de Valsaín.

Ya en la orilla derecha del río, cruzamos el muro de piedra por un torno que da acceso a una bella dehesa, en la que enseguida encontramos la fuente del Cañito de San Pedro, donde nos refrescamos.

En la pradera destacan unos hermosos ejemplares de roble y encinas, a cuya sombra florecen las quitameriendas.

Por un puente de madera, volvemos a cruzar el río, internándonos en la Pradera de Navalhorno, en dirección a Valsaín, cuyo palacio medio derruido clama por una buena restauración, desde que sufrió un gran incendio el 22 de octubre de 1682, y eso que fue el primer palacio de todos los Reales Sitios españoles.

Cruzamos el pueblo dejando a la derecha la plaza de toros, y salimos por la carretera hasta abandonarla por la izquierda tras una curva junto a unas granjas de descuidado aspecto, siguiendo una senda que nos lleva al arroyo de Valparaiso.

La senda no está bien definida, y pasa por zonas de mucha vegetación. Saltamos una tapia de piedras y ascendemos por una cuesta con muchas zarzas, pasamos junto a un pilón, abrevadero del ganado y alcanzamos una pradera llamada Puerta del Venado.

Localizamos la senda que asciende en dirección suroeste, con alguna curva, hasta el Cerro de Matabueyes, que con sus 1.483 metros, ofrece excelentes vistas de todo su entorno. De ahí que posea un puesto de vigilancia contra incendios y numerosas antenas.

Charlamos un rato con el guarda destacado en el puesto, contemplamos desde la torre todo el horizonte, y como aún era temprano para comer, continuamos la ruta en buscar de sombras que hiciera más cómoda la parada.

Tras el breve descanso, descendemos el cerro en dirección sur, pasamos junto al desvío a la fuente de las Chozuelas, a la que algunos se acercaron, aunque en realidad es un pilón con poco encanto, el resto nos pusimos morados comiendo moras (nunca mejor dicho) mientras les esperábamos.

La pista termina junto a una finca en la que había unos cuantos bueyes de gran porte. 

Cruzamos la carretera que habíamos dejado al salir de Valsaín, que dirige a Revenga y ascendemos por la pista de enfrente, desviándonos a la izquierda, por un paso entre una alambrada, al cerro de la Cruz de la Gallega, para conocer unos restos de fortines, barracones y puestos de tiradores de la guerra civil que construyeron en 1937 y 1938 los soldados del bando sublevado. En este enlace existe buena información sobre estas posiciones.

Continuamos por la pista forestal de la fuente de la Reina, camino asfaltado, que entre sombras pasa junto a la fuente del Pájaro y tras una larga caminata se cruza con el Cordel de la Fuenfría o de Santillana, donde por fin paramos a comer los bocadillos, junto a un depósito de agua.

Tras reponer fuerzas, dejamos la pista para ascender por otra que sale a la izquierda, que abandonamos también a la izquierda para ascender en dirección oeste por una senda al Cerro Pelado, situado a 1.619 metros de altura, que no está tan pelado como pueda indicar su nombre pero sí muy romo.

Casi si saber dónde está exactamente su máxima cota, descendemos por una senda que nos deja en un collado, con un roquedal que hace de magnífico mirador natural de Peñalara, Dos Hermanas, Peña Citores, el Puerto de Navacerrada, Siete Picos, Montón de Trigo, Collado de Tirobarra, La Pinareja y en primer plano, el Cerro de la Camorca y valles que lo circunda.

Desde el collado descendimos por una senda de gran pendiente que subí con el GMSMA y que prometí no repetir, pero la propuesta de bajar por camino desconocido me pareció aún peor, así es que nos lanzamos por ella para en dirección norte y tras 1,5 km bajar 300 metros.

Tras el vertiginoso descenso, cogimos un pequeño desvío para acercarnos a la fuente de los Linos o del Tio Linos, que es como ponía el cartel que hay junto a ella. Bebimos en su agua fresquita que salía de un tubo con bastante caudal y que alivió nuestra sed.

De regreso al camino que que traíamos, solo quedaba conectar con la senda de las Pesquerías Reales y remontar el río Eresma, al principio, por la misma orilla que habíamos seguido a la ida.

Al llegar al puente de Navalacarreta, pasamos a la otra margen y junto al río regresamos al área recreativa de Boca del Asno, dando así por finalizada esta exigente, pero bonita ruta, que se merece ser calificada con un 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

domingo, 11 de septiembre de 2011

Excursión X016: El Chorro de Navafría

FICHA TÉCNICA
Inicio: El Chorro de Navafría

Final: El Chorro de Navafría
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 4,1 Km 
Desnivel [+]: 164 m 
Desnivel [--]: 164 m 
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 3
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Aprovechando el buen tiempo, nos acercamos a este paraíso veraniego que es el Chorro de Navafría, lugar donde el ocio se lleva bien con la naturaleza y uno de los pocos lugares donde se pueden utilizar las parrillas, eso si no hay viento. 

Con la intención de disfrutar una buena sardinada y unas chuletas tras un paseo al chorro.

Damos los primeros pasos en dirección al bar restaurante que está situado frente al aparcamiento, continuando hacia el laberinto que se encuentra al lado, una curiosa construcción hecha con troncos de pinos por los que hay que buscar la salida. 

Superada la prueba, continuamos hacia el pequeño refugio, situado al comienzo de la senda que asciende junto al arroyo del Chorro, que pocos metros más abajo entrega sus aguas al río Cega, y que unos pocos más arriba se precipita estruendoso por una fascinante chorrera. 

La subida es cómoda por la ancha pista, bajo gigantescos pinos, con el sonido constante del agua a nuestra izquierda y con incluso bancos en los que descansar o simplemente contemplar el paisaje. Recorrido poco menos de un kilómetro, alcanzamos una fuente de fresca agua a poco de llegar a la cascada. 

El espectáculo desde el puente de madera que precede el gran salto de agua es grandioso, ésta desciende en una trayectoria recta a más de 20 metros y con una inclinación bastante constante. La anchura de la cascada es también muy uniforme, por lo que su forma se asemeja mucho a la de un tobogán. 

Por una escalera de piedra que sale a la derecha, ascendimos al mirador que hay en la parte alta de la cascada, desde donde se precipita el agua en su último tramo. Desde allí las vistas son espectaculares, con amplia visión del valle que forma el río Cega en su camino hacia el Duero, y a nuestros pies, la pequeña poza donde las aguas del chorro descansan antes de seguir por el arroyo. 

En ella nos mojamos los pies, que a esta altura del año no apetece más, máxime en estas aguas, las más gélidas que conozco. Con todo, hay algún valiente que se da una ducha, eso sí, rapidita. Las fotos seguro que no hacen justicia a la magia de este privilegiado rincón. 

Tras deleitarnos con el constante murmullo del agua, retomamos la marcha, cruzando el puente para continuar por la senda que lentamente asciende en dirección noreste al encuentro de la pista que viene de la parte alta del valle y que de seguirla se puede llegar incluso al puerto de Navafría

Nosotros la seguimos por la izquierda para descender en dirección norte hasta conectar, tras una gran curva con la carretera que une el área recreativa con el pueblo de Navafría.

Allí cruzamos la mencionada carretera y nos dirigimos hacia las piscinas naturales que en esta época estaban sin agua. 

El punto final superó las expectativas, no hay nada como unas buenas cervezas fresquitas y el olor a sardinas y chuletas para reponerse tras una caminata, aunque ésta no ha sido muy larga, pero que bien se merece 3 estrellas.
Paco Nieto