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lunes, 15 de noviembre de 2021

Excursión X311: Puente de los Poyos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino
Final: Canto Cochino
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 10,2 Km
Desnivel [+]: 727 m
Desnivel [--]: 727 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Para esta bonita excursión solo hemos podido coincidir 4 senderistas. Estamos en el mes de noviembre y es una época perfecta para contemplar el otoño que se nota especialmente en los robles que aparecen de vez en cuando entre los pinos de la repoblación que se hizo durante los 50 y 60 del siglo pasado.

Como tantas veces partimos de Canto Cochino que, tras un periodo en obras, lo han vuelto a habilitar como aparcamiento. Pepa, Carlos, Emilio y yo nos ponemos en marcha, bajamos hacia el manzanares y cruzamos el puente de madera que lo salva, en unos metros tomamos el PR-M1 que, entre pinos, avanzamos en ligera subida en dirección NW.

Cuando llevamos 1.700 m andados, tomamos dirección NE, caminamos otros 500 metros y dejamos a nuestra derecha la roca conocida como El Cáliz, un poco más adelante, tras cruzar el arroyo del Risco, vemos, a nuestra derecha igualmente, el Cancho de los Muertos.

Nos encontramos a 1.300 m de nuestra primera parada, el Collado del Cabrón. Paramos para beber algo y hacernos la foto de grupo.

En este punto nos deja Emilio pues prefiere subir hasta el Puente de los Poyos por una senda algo más tendida que la que hemos decidido hacer desde el comienzo, Emilio toma dirección NE hacia el Mirador de los Pinganillos y los tres restantes tomamos dirección N, decididos a cruzar curvas de nivel a 90º durante un buen rato.

Durante medio kilómetro caminamos entre pinos por una senda bastante empinada, la pendiente media en este tramo es del 26%, a partir de aquí se ve perfectamente la impresionante canal conocida como del Pajarito, que comenzamos a subir. Al comienzo de la misma, vemos un par de escaladores que están subiendo una pared a nuestra izquierda

La subida -trepada a menudo- es muy entretenida, la siento de una manera totalmente distinta de la primera vez que la subí hace…….. ¡¡cinco años!!, que rápidos han pasado y como ha cambiado mi percepción de estos lugares. Afortunadamente, ahora, todo es disfrutar en estas circunstancias. A nuestra derecha e izquierda dejamos varias rocas “con nombre”, el Pajarito, la Vela, la Campana y el Castillete.

Al terminar la canal, a pocos metros a la izquierda del Jardín de La Campana, se puede contemplar una de las vistas que más me gustan de la Pedriza, merece la pena echar un rato allí. Continuamos la subida y en un momento estamos en el Collado de la Canaleja y, poco más adelante, nada más dejar el Carro del Diablo a nuestra derecha, el Collado de la Romera.

En este punto sale, a la derecha una senda que lleva a los Llanitos y, girando a la izquierda al cruce que, por el Sur se llega al Puente de los Poyos.

Como la vez anterior que subí, decidimos coger la senda cartografiada que sigue en ascenso y, tras pasar la roca conocida como la Diligencia y un poco más adelante un paso bajo una roca, dejarla a 570 m girando a la derecha y atacar el puente por el norte. 

También, como la vez anterior, nos costó un potosí encontrar el camino (no la senda) para poder llegar por el norte al Puente. Merece la pena llegar de esa manera por las vistas impresionantes que se contemplan. Le echamos un buen rato allí, entre las piedras del Puente y las hojas amarillas de los robles.

Bajamos por la senda que ha subido Emilio en dirección al Mirador de los Pinganillos y posteriormente, en cómoda bajada al Collado del Cabrón. Una vez allí, con cierta prisa, optamos por bajar por el camino mas corto, pasamos por el Cancho de los Muertos por el lado opuesto de la subida por la mañana.

Rápidamente dejamos a nuestra derecha la Peña Horcajo y poco más adelante el Tótem, la última parte de la senda es bastante desagradable, pero en poco más de un kilómetro (desde el Collado del Cabrón) llegamos nuevamente al PR-M1, ya por terreno pisado y junto a Canto Cochino. Cruzamos por segunda vez el puente y ya estamos junto a los coches.

Preciosa ruta en un día estupendo que no se puede calificar con menos de 5 estrellas.
JL Molero

lunes, 25 de septiembre de 2017

Excursión X113: La Pedriza por Prao Poyo, Hermanitos y la Bota

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino. La Pedriza
Final: Canto Cochino. La Pedriza

Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 14,4 Km 
Desnivel [+]: 1019 m 
Desnivel [--]: 1019 m 
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Hacer una ruta por La Pedriza, implica dificultad y si es por La Pedriza Posterior, al esfuerzo habría que añadir dotes de orientación. Y si a lo anterior, sumamos que vamos a franquear una zona, sin senda conocida, tenemos ante nosotros un reto, en el cual sabemos a la hora que comenzamos, pero muy posiblemente no acertaremos con la de regreso. Y eso es precisamente lo que nos ocurrió.

La Pedriza, es uno de los mayores conjuntos graníticos de Europa, con numerosos riscos, arroyos y praderas, por el que discurren infinitas sendas, siendo las más importantes y que están señalizadas el, GR-10, PR-M1, PR-M2, PR-M16 y PR-M18. Así como la, Senda Carboneros y Senda Maeso <ésta forma parte del PR-M1>.

El grupo, compuesto por seis buenos andarines, inició la marcha sobre las 09:40, desde Canto Cochino, teniendo como primera meta La Aguja del Sultán, casi al final del Callejón de las Abejas.


Tras cruzar el río Manzanares por el puente de madera, marchamos sobre el PR-M2, más conocido en este tramo, como La Autopista, no tanto por el suelo que pisamos, sino por la gran afluencia de personas que lo suelen transitar.

Acompañados del casi seco arroyo de la Majadilla, vamos ganando altura en dirección Norte, sobrepasado el desvío al Collado Cabrón, dejamos a la derecha, el camino que lleva al Refugio Giner.

Vencemos una primera pendiente, hasta un mirador; desde el que se contempla perfectamente el peñasco de El Pajarito. La vereda nos da un respiro y llaneando, dejamos un vivac, a la izquierda y unos metros más adelante, giramos a la derecha (2,9km), para cruzar el arroyo de los Poyos.


Esta vez no supone ninguna dificultad y no necesitamos utilizar la pequeña pasarela, que hay unos metros más arriba. A partir de aquí, ya se puede catalogar la subida, como “durilla”. Transcurre a poca distancia del arroyo y con las eses típicas para suavizar la pendiente. Hemos dejado a la derecha el peñasco de El Pájaro y Cancho Butrón. Al alcanzar una gran piedra a la derecha de la senda, vemos cómo se une por la derecha, el arroyo de la Ventana (3,52km).

Proseguimos con este, aguas arriba, la cuesta se endurece aún más, rebasamos el ramal que lleva a Cuatro Caminos y trescientos metros más adelante, cruzamos el seco cauce del arroyo de la Ventana (11h - 4,2km – 1.482m), entrando así en
el Callejón de las Abejas.

La senda por la que hemos subido, desaparece y tenemos casi que trepar; para remontar la pendiente, desértica y pedregosa, con rampas que alcanzan el 47%, hasta conseguir la bifurcación (4,67km – 1.652m), donde dejamos el “callejón”, en el que por cierto no hemos visto una sola abeja. Lo de los nombres en ciertos lugares, daría para una tesis.

Un esfuerzo más y pisamos un colladito, a pocos metros de la base de La Aguja del Sultán (11:45h), donde nos tomamos el merecido descanso y la primera de las manducas. Nuevamente en camino (12:15h), insistimos en la misma dirección, penetramos en zona boscosa y vamos girando hacia la izquierda. Pasamos a los pies de, Los Tres Hermanitos (5,2km – 1.761m), altas rocas que no pudimos contemplar, por el espeso pinar que lo rodea.


Unos metros después, finalizamos el giro que veníamos haciendo y enfilamos al Oeste, en busca del sendero principal; a través del nutrido pinar, donde intentamos dejar huella de nuestros pasos, para futuros andarines.

Luego de atravesar un kilómetro de zona boscosa, conservando la altitud, enlazamos con el sendero PR-M2 (13:14h – 5,99km). Lo seguimos a derecha unos trescientos metros y lo dejamos momentáneamente, para acercarnos a la roca conocida como ¡La Bota!, que ninguno conseguimos identificar; pues no fuimos capaces de ver; la bota de andar y menos, la bota de vino, ya que a sus pies, se pierde toda su perspectiva.

Desengañados, regresamos a la vía general y proseguimos subiendo, hasta arribar al Collado del Miradero o de Prado Poyo (14h – 6,88km – 1.882m), fotos, vista a todo nuestro alrededor y ¡segundo bocata!

Media hora más tarde, reanudamos la caminata siguiendo el PR-M1 para atacar Las Milaneras,  que pasamos por su lado oeste, bordeando Cancho Centeno hasta llegar al pie de Los Tres Cestos (15:15h – 6,62km).

Por la Portilla de los Tres Cestos volcamos al otro lado de la cuerda y nos enfrentamos a la difícil bajada de la Gran Milanera, con su rampa del 53%, que conseguimos dejar atrás, casi una hora más tarde, cuando llegamos a una bifurcación (16:10h - 9,25km – 1.570m), poco antes del Collado de la Romera.

Vista la hora, decidimos no pasar más apuros y tomar a la izquierda, la plácida senderita que entronca (9,56km), con la Vereda de los Forestales, en la zona de Los Llanillos, girando a la derecha, pasando por el Mirador de los Pinganillos, con espléndidas vistas del Pájaro y sus riscos adyacentes, hasta alcanzar el Collado Cabrón (17h - 11,7km – 1.304m).


En este cruce de caminos, desesperados por finalizar la ruta, continuamos por la senda de enfrente, el antiguo trazado del PR-M1, pasando a los pies de Peña Horcajo y el Cancho de los Muertos.

La bajada de kilómetro y medio, es vertiginosa y conectamos otra vez con el PR-M1 actual, en media hora (17:37h - 13,2km). Y desde allí, por la despejada vía, recorremos los quinientos metros que restan para llegar de nuevo al puente de madera sobre el río Manzanares y dar por concluida la ruta en el aparcamiento de Canto Cochino.

Por lo divertida que resultó ser esta ruta, a la par que exigente, le otorgo 4,5 estrellas sobre 5.
Cristóbal López

FOTO REPORTAJE