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viernes, 4 de abril de 2025

Excursión X520: Camino Francés. Etapa 19. Sahagún - El Burgo Ranero

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Sahagún
Final: El Burgo Ranero
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 18 Km
Desnivel [+]: 90 m
Desnivel [--]: 44 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Como la etapa no iba a ser muy larga, no madrugamos mucho. Un poco antes de las 9 estábamos saliendo del Hostal Domus Viatoris de Sahagún por calles ya conocidas del paseo del día anterior.

Junto a un crucero pasamos el río Cea por el Puente Canto, un puente medieval de ascendencia romana. Fue reconstruido en 1085 por Alfonso VI y reformado nuevamente en el siglo XVI.

Está construido con grandes sillares de piedra, constando de cinco arcos apoyados sobre pilastras, conservando el encanto de las antiguas rutas de peregrinación, además de ser el escenario de la Leyenda de las Lanzas, recogida en la Vita Caroli del obispo Turpín, narra que, durante una campaña de Carlomagno, los guerreros cristianos clavaron sus lanzas en la ribera del río Cea mientas esperaban a las tropas musulmanas. Durante la noche, las lanzas reverdecieron, transformándose en el frondoso bosque que aún rodea Sahagún, simbolizando una señal divina que les llevó a la victoria.

Por un camino paralelo a la carretera de León, rodeados de chopos sin hojas, muy plano, vamos dejando atrás la Tierra de Campos para adentrarnos en el solitario e interminable Páramo Leonés. Caminamos sobre la que fuera calzada romana, hoy cubierta de charcos.

El paisaje se hace cambiante, el suelo accidentado y pedregoso. No en vano esta zona es conocida por los lugareños como Tierra de Cantos.

Con un cielo bastante nublado, pasamos frente a la Cruz Roja y un polideportivo antes de llegar a una rotonda, tras la que conectamos con la N-120, continuando por un camino junto a la margen izquierda de ella. Cruzamos por un puente el arroyo de Valdecalzada, que llevaba mucha agua y, poco después, pasamos junto a la Laguna de Valdemorgate.

A poco de los 4 Km del inicio, la N-120 describe una gran curva a la izquierda mientras que nosotros seguimos de frente hasta una pequeña área de descanso desde la que parten dos posibles rutas, bien señalizadas por unos carteles, junto un monumento al peregrino. 

Ambas rutas son paralelas y ambas se vuelven a encontrar en Mansilla de las Mulas.

Por la derecha va la variante conocida como Calzada de los Peregrinos, que sigue el trazado de la antigua Vía Trajana (Calzada Romana). Esta ruta transcurre por un paraje sobrecogedor y espectacular: el páramo en toda su crudeza. Por ella se recorre, tras pasar por Calzada del Coto, el tramo más agreste y solitario de todo el camino de Santiago, siempre por caminos de tierra, con Calzadilla de los Hermanillos como única población por la que se pasa antes de llegar a Mansilla.

Por la izquierda parte el camino oficial, conocido como Camino Real Francés. Este camino mantiene también ese carácter particular que confiere el páramo, aunque transita por una zona mucho más habitada y ofrece menores dificultades orográficas, por él seguimos nosotros.

Es un camino paralelo a la carretera, de tierra y grava, de más de de dos metros de ancho, y en cuyos márgenes, cada 10 metros hay un árbol con riego por goteo por iniciativa de la Consejería de Agricultura de la Junta de Castilla y León, lo que seguro se agradece en los días de sol y calor, que hoy no era nuestro caso.

Un poco más adelante encontramos la pequeña Laguna de El Hito, rodeada por juncos y chopos. Un verdadero oasis en el que se dan cita un buen número de especies animales.

Durante el estío, esta laguna se deseca por completo y sólo los chopos dan fe de su existencia, en nuestro caso, tenía bastante agua y era un placer su contemplación.

Caminamos bajo un acueducto por el que pasa la línea de ferrocarril que une Venta de Baños con León y, a pocos metros, dejamos atrás el área de descanso El Tambril, con mesas y bancos de piedra.

Se nota que por aquí se preocupan del Camino y los peregrinos, no como por otros lugares por los que pasamos en los que no se cuida ni lo uno ni lo otro.

Casi sin darnos cuenta cruzamos el arroyo del Vallejo de Zamale, medio seco, y al alcanzar una cruz de Santiago. nos desviamos a la izquierda para acercarnos a conocer la Ermita de Nuestra Señora de Perales, que en el siglo XII estaba adscrita al hospital de O’Cebreiro. Es de estilo barroco y guarda en su interior un interesante retablo con la talla de la Virgen del siglo XIX, así como una soberbia armadura de madera sobre la nave.
Una placa en uno de su muro dice: “El Ilmo., Sr. D. Cayetano Antonio Cuadrillero y Mota, Obispo de León, concedió cuarenta días de indulgencia a las personas que rezaren una salve delante de esta santa imagen de la encarnación de Perales, extramuros de Bercianos del Real Camino Francés. Años de 1.782.”

Eran otros tiempos, en los que se fomentaba así la fe y la oración.

A los pocos metros pasamos bajo el Arco Ornamental de Bercianos del Real Camino, poco atractivo y que tiene forma piramidal, al que los peregrinos han forrado con un montón de pegatinas.

Si al menos fuese de piedra, estaría más acorde con la imagen y tradición del Camino.

Enseguida pasamos por un puente el arroyo del Valle del Espinar, con bastante agua. A unos metros se encuentra una placa y una cruz de mármol en memoria de Manfred Kress, un peregrino alemán que falleció allí en 1998 mientras hacía el Camino en bicicleta.

Tenía unos 60 años. Murió de un ataque al corazón durante la etapa justo en este lugar.

Más adelante, pasamos frete al albergue La Perala, que queda a la derecha y enseguida entramos en Bercianos del Real Camino. Habíamos recorrido 9,8 Km desde que salimos de Sahagún.

Pasamos junto a la Ermita de San Roque, construida en el siglo XVI, una época marcada por la devoción popular y la necesidad de espacios de culto accesibles para las comunidades rurales. San Roque, venerado como protector contra las epidemias, fue una figura central en la espiritualidad de la época, especialmente en regiones afectadas por enfermedades como la peste.

Justo enfrente se encuentra el Hostal Restaurante Rivero, en el que paramos a tomar café. Tras el descanso. recorrimos la Calle Mayor, desviándonos para acercarnos a ver la iglesia renacentista de San Salvador, del siglo XVI, contiene una talla renacentista de San Juan Bautista y una pintura del calvario así como el sepulcro de la Señora de Bercianos, fundadora del pueblo. Su majestuosa torre, de más de 30 metros de altura, de las más altas de toda la comarca, servía de referente, ya que era visible desde todos los pueblos de alrededor.

A la salida, pasada la laguna La Fuente y La Barrera, retomamos el camino acondicionado hacia El Burgo Ranero, paralelo a la carretera LE-6713. Al poco, pasamos junto a un hito que marca 331 Km a Santiago.

De nuevo, como recuerda Elías Valiña, “tu horizonte sólo lo delimita la esfericidad del planeta”, solo interrumpido por Infinito de Cipreses, una obra de arte paisajística que consiste en una alineación de cipreses colocados junto al camino.

La idea es bastante simbólica (muy en la línea del Camino), porque los cipreses están tradicionalmente asociados a lo espiritual y lo funerario y al estar alineados en perspectiva, crean una sensación de línea que se pierde en el horizonte “infinito”. Refuerza la experiencia de esta parte del Camino, que ya de por sí es una recta larguísima por la meseta, casi hipnótica.

En estos solitarios parajes, donde antaño abundaba la maleza, es donde el peregrino Laffi encuentra el cadáver de un peregrino que estaba siendo devorado por los lobos. Hoy, sólo algún pastor con su rebaño puede alterar la soledad del páramo

Dejamos a la izquierda el área de descanso Fuentemesma, poco atractiva y medio oculta por la maleza, junto al arroyo del Olmo y continuamos por la infinita recta.

Pasamos junto a una cruz de Santiago, que queda a la izquierda y, a continuación, a la derecha junto a la Laguna de Valdematas, con bastante agua entre juncos y matorral seco.

Pasamos los túneles de la A-231 y del ferrocarril, cruzamos el imperceptible arroyo de las Fuentes y entramos en El Burgo Ranero, después de haber recorrido 7,8 Km desde Bercianos del Real Camino, yéndonos directamente a comer al restaurante de la Estación de Servicio y luego un taxi nos llevó a Mansilla de las Mulas, porque en El Burgo Ranero no habíamos encontrado sitio adecuado para el grupo.

Un paseo por Mansilla y una estupenda cena en el Albergue del Camino antes de irnos a dormir al Hotel Rural La Casa de los Soportales, puso fin a esta jornada, de camino sin apenas desnivel, que bien merece 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

jueves, 3 de abril de 2025

Excursión X518: Camino Francés. Etapa 17. Carrión de los Condes - Ledigos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Carrión de los Condes
Final: Ledigos
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 24,6 Km
Desnivel [+]: 85 m
Desnivel [--]: 45 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
De nuevo iniciamos otra escapada, llenos de ilusión, para continuar el Camino de Santiago, que con ésta sería la quinta vez.

En esta ocasión volvimos a la fórmula de dejar el coche en el final de la última etapa (Mansilla de las Mulas) y acercarnos al inicio de la primera etapa en taxi (Carrión de los Condes), porque lo de ir moviendo los coches en cada etapa, como hicimos en la escapada anterior, resultó muy pesado, además, en esta ocasión solo teníamos un coche, al ser 5 los participantes, por lo que nos hubiese sido también más complicado.

Tras un breve paseo por el centro de Mansilla, nos fuimos a comer al restaurante el Hórreo, situado en las afueras del pueblo.

Allí nos vino a buscar el taxi que nos llevaría a Carrión de los Condes. En menos de una hora hicimos los casi 80 km que nos llevarían cuatro jornadas a pie.

Dejamos las maletas en el moderno hotel Confort Suites y nos fuimos a conocer Carrión. Nos hicimos fotos en el Monumento al Peregrino, escultura realizada en bronce, representativa de un peregrino, ataviado con la capa y sombrero y con los atributos jacobeos: La concha y la vara con la calabaza. Patxi nos retó a encontrar un caracol que la escultura esconde, y como estábamos muy cerca de la iglesia de Santa María del Camino, fue lo primero que visitamos.

Es la más antigua de Carrión de los Condes, del siglo XII, dedicada a la Virgen de las Victorias, de estilo románico, con incorporaciones góticas y barrocas.

Tiene una ruda portada donde se apiñaban los peregrinos, para escuchar las historias de moros, toros y doncellas, esculpidas en sus arquivoltas.

Lo más conocido y valorado es su fachada meridional donde se abre una excelente portada románica de amplias arquivoltas de medio punto sobre cuatro columnas con capiteles de rica escultura zoomorfa. 

La arquivolta externa lleva 30 tallas radiales bastante erosionadas con escenas de oficios.

Por encima de esta puerta existe un friso magníficamente esculpido con el episodio de la visita de los Reyes Magos al palacio de Herodes y su viaje a caballo hasta Belén para adorar al Niño Jesús.

El templo conserva una talla de la Virgen del Camino o de la Victoria del siglo XIII, el Cristo del Amparo gótico de artífices renanos del siglo XIV, la capilla de Antonio Pastor con un óleo de escuela sevillana del siglo XVII y varios sepulcros, entre ellos los de los Condes de Carrión.

Siguiendo por la misma calle se halla la iglesia de Santiago, del siglo XI, cuya espléndida portada alberga el más hermoso Pantocrátor del románico (obra cumbre de la escultura de este estilo), y una arquivolta con 24 figuras, cada una representando un oficio diferente, como un herrero, un monje, un zapatero, un sastre, un cocinero, una bailarina contorsionista junto a un juglar músico, etc.

Por encima, aparece el elemento escultórico que verdaderamente ha dado fama internacional a Carrión de los Condes: su soberbio friso, donde aparece Cristo en Majestad rodeado por el Tetramorfos, así como un soberbio Apostolado en los extremos.

Actualmente no tiene culto, pero se ha restaurado el interior y se ha habilitado un museo de arte sacro, que reúne obras interesantes, como el retablo de San Juan de Cestillos del siglo XVI, una Piedad del XV, varios Cristos en la cruz,

Salimos de la iglesia, pasamos junto al Ayuntamiento y nos acercamos a la Iglesia de San Andrés Apóstol, una de las parroquias más antiguas de la ciudad. Se construyó sobre la iglesia anterior en piedra sillería, se terminó en 1574.

Seguimos hacia la Iglesia de San Julián, construida en el siglo XVII en ladrillo, excepto su frontispicio en piedra, sobre los restos de un antiguo monasterio del siglo XI del que nada se conserva. En el interior destaca el mejor conjunto de retablos barrocos de Carrión, y sobre todos el retablo del altar mayor, quizás el mejor de toda la ciudad, con esculturas de San Julián.

A continuación fuimos a contemplar el río Carrión desde el puente Mayor, que también cruzaríamos al día siguiente al inicio del Camino.

Un poco más adelante se halla el tercer Monumento Nacional de la villa, el Monasterio de San Zoilo, que fuimos a conocer. Nos contó su historia el responsable de la entrada.

Tuvo su origen en el siglo X y en 1076 fue entregado por la condesa Teresa, viuda del conde Gómez Díaz, a la orden de Cluny alcanzando poder y notoriedad durante aquella época.

En el año 948 el abad Teodomiro, que vivía en el actual emplazamiento con una pequeña comunidad de monjes, concluye la redacción del libro del Becerro o de fundación de cenobio que recibe el nombre de San Juan Bautista o San Juan tras el Puente.

Este monasterio cambió de advocación en el siglo XI con la llegada desde Córdoba de las reliquias del mártir San Zoilo por los Condes de Carrión, Don Gómez Díaz y su mujer la infanta de León Doña Teresa Peláez, los cuales promueven la construcción del monasterio, que en 1076 ceden a la orden de Cluny.

El monasterio fue centro religioso y político de primer orden donde se celebraron concilios y Cortes. También sirvió como residencia de reyes, incluso algunos fueron armados allí caballeros. Ya en la Edad Media fue centro de peregrinación.

A partir de mediados del siglo XIII y durante dos centurias, diversas circunstancias provocaron su declive económico y espiritual. A partir de mediados del siglo XV, se independiza de Cluny y se integra en la congregación Benedictina de San Benito el Real de Valladolid.

Por aquella época se destruye el claustro antiguo y se construye el actual con la pretensión de grabar en la piedra el transcurso y la importancia de los Benedictinos a través de los siglos y de la historia, es de estilo plateresco y constituye el elemento de mayor interés artístico, tiene dos plantas.

El paseo por el claustro es una lección de historia que presenta cincelados a personajes del Nuevo y Viejo Testamento además de los de la Orden Benedictina.

A comienzos del siglo XIX, el monasterio sufrió los procesos de desamortización y exclaustración, aunque el edificio siguió siendo propiedad del obispado de Palencia quien lo cedió en 1854 a la Compañía de Jesús que construyó un colegio.

Tras la partida de los Jesuitas, en 1954 fue transformado en Seminario Menor Diocesano hasta 1986. La Diócesis vendió el inmueble en 1992 reservándose la propiedad de la parte monumental, aunque cediendo su uso y albergando desde entonces un espléndido complejo hotelero con un estilo muy característico.

La iglesia actual es del siglo XVII. En la sacristía se conserva un cuadro que representa el Martirio de San Zoilo. En el centro se exhiben las telas islámicas, conocidas como “Manto del Conde y de la Condesa”, dentro de una estructura de alta seguridad que las protege de la luz directa y de posibles robos.

Los dos tejidos del siglo XI, según estudios históricos e iconográficos, uno de fondo azul y otro de fondo rojo, se extrajeron en el año 2003 del interior de la arqueta funerarias del siglo XVIII, situada en uno de los laterales del retablo mayor de la iglesia que, según la tradición, alojaba las reliquias del mártir cristiano San Zoilo.

Los tejidos llegaron de Córdoba con las reliquias de San Zoilo, junto a las de San Félix y San Agapito, en los años setenta de siglo XI como presente de los reyes árabes a los condes de Carrión.

Desde el año 1996 la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Palencia ha fijado en este edificio una oficina de atención a los peregrinos en su tránsito hacia Santiago. También se encuentra el Centro de Estudios y Documentación del Camino de Santiago y su Biblioteca Jacobea, que ocupan varias salas. En su biblioteca, que tiene más de 5.000 libros, se custodian más de 3.000 títulos relacionados con los más diversos aspectos del Camino de Santiago y sus salas acogen charlas, conferencias, coloquios y proyecciones.

De regreso, nos pasamos a ver la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, patrona de Carrión de los Condes, de sobria arquitectura, construida en los siglos XVI y XVII y ubicada en lo mas alto del pueblo con aspecto de atalaya que se asoma a un tajo abierto por el río Carrión, desde la que se divisa toda la vega. En su interior tiene un precioso retablo románico.

Cenamos estupendamente en el restaurante-hostal La Corte, muy próximo a nuestro hotel, al que nos fuimos pronto a dormir para emprender a la mañana siguiente la 17ª etapa de nuestra aventura.

Tras desayunar, a las 8h ya estábamos recorriendo la calle Santa María hacia la Plaza Mayor del Ayuntamiento, cruzamos el río Carrión y pasamos frente al Monasterio de San Zoilo, que conocimos de cerca ayer.

Un banco con el nombre y la silueta del pueblo nos desea Buen Camino. Continuamos por una calzada de piedra, que en realidad es un dique de contención ante desbordamientos del río, dejando atrás un mojón con la concha y el itinerario del Camino.

Cruzamos por una rotonda la carretera CL-615, continuando de frente por la avenida de Donantes, pasando primero una sede de la Cruz Roja y, posteriormente, una gasolinera. Cruzamos la N-120 por un paso de peatones y continuamos hacia delante por la carretera local PP-2411, de poco tráfico, que conduce hasta Villotilla.

Frente a nosotros, la infinita meseta, en la que solo algunos árboles desnudos junto al camino de tierra rompen la línea del horizonte. A ambos lados, tierras de cultivo, unas en barbecho, otras con un verde intenso.

Al cruzar un arroyo por un puente, con bastante agua, se nos unió Keith, un irlandés residente en un pueblo de Madrid, con el que completamos la etapa. Poco después de pasar un segundo puente contemplamos a la derecha las ruinas de la Abadía de Benevívere.

Tras salvar por asfalto el arroyo de la Ribera, abandonamos la carretera y nos adentramos durante los siguientes 12 kilómetros por la Vía Aquitania, calzada romana que enlazaba Burdeos con Astorga, lo que supone salvar una distancia de casi 700 kilómetros.

Fue construida hace más de dos mil años y a pesar del intenso uso al que se ha visto sometida, tiene el mismo aspecto que cuando se construyó.

Tiene un ancho suficiente para que se puedan cruzar dos carretas, requisito indispensables en las calzadas romanas.

Avanzamos sobre un firme de tierra y pequeños cantos rodados, y escoltados en ocasiones por una hilera de árboles, ahora sin hojas en sus ramas, entre campos sembrados de cereales de verde intenso. La única referencia visual a 500 metros hacia la derecha es la autovía Camino de Santiago.

A la derecha queda un área de descanso junto a las ruinas del antiguo Hospital de Santa María de la Fuente, Hospitalejo u Hospital de Don García, fundado en el siglo XII. Es un excelente lugar para descansar, bajo los chopos y algunos bancos y mesas. De mayo a octubre/noviembre cerca de aquí se instala una furgoneta donde sirven comida y refrescos. Un hito marca que nos quedan 400 Km a Santiago.

Unos metros más adelante, pasamos por una zona de lagunillas, que hace que tengamos que esquivar los charcos que produce en la pista. La aburrida llanura castellana se convierte, a medida que la transitamos, en una auténtica caja de sorpresas. De repente todo el páramo parece tomar vida y desaparece por completo la sensación de monotonía que esperábamos de este trayecto. Al verde de los trigales hasta donde alcanza la vista (que no es poco), se une el amarillo de las cunetas, en una hermosa sinfonía de colores, junto a aisladas hileras de chopos que se elevan en las vegas de pequeños arroyos.

En la Edad Media, este tramo rectilíneo acogió otro importante hospital de peregrinos, el de San Torcuato, del que no quedan restos, y que debía suponer un auténtico oasis en medio del desierto.

Cruzamos la carretera PP-2419, que se dirige a Bustillo del Páramo de Carrión, seguido del río Seco, que más parece un arroyuelo, y a continuación el arroyo de los Horcajos, desde el que se divisa en el horizonte la figura esbelta de la torre mudéjar del cementerio de Calzadilla de la Cueza. 

A medida que avanzamos, la torre se va haciendo cada vez mayor entre los verdes trigales. Tras 17,3 kilómetros desde Carrión de los Condes, llegamos por fin a Calzadilla de la Cueza.

Nada más entrar, a la izquierda, paramos en el albergue Camino Real a tomar café y descansar un poco en esta típica población de esta Tierra de Campos.

Me acerqué a ver la iglesia de San Martín de Tours, un templo notablemente reformado a lo largo de sus años de vida, lo que ha reconfigurado su aspecto original.

Destaca el retablo mayor, de estilo renacentista, del segundo tercio del siglo XVI. Conserva un buen número de cruces de Santiago.

Con un precioso cielo decorado con nubes de algodón, salimos de Calzadilla siguiendo la carretera N-120 hasta el siguiente pueblo, Ledigos, final de nuestra etapa.

Enseguida vemos a la izquierda un antiguo caserón, cuyo aspecto exterior conserva aún los vestigios del hospital de peregrinos que fue, el Hospital del Gran Caballero o Santa María de las Tiendas, que actualmente está deshabitado.

Los orígenes de este enclave se remontan al siglo XII, cuando la Orden de Santiago fundó en el lugar un hospital para peregrinos, germen del monasterio. El hospedaje, que estuvo en funcionamiento hasta el siglo XIX, tuvo gran aceptación en la ruta jacobea por sus riquezas y tamaño y por facilitarse en él una generosa ración de pan, vino y queso. El gran retablo renacentista de su iglesia (siglo XVI) se puede admirar en la actualidad en la iglesia de San Martín, en la vecina Calzadilla, de donde venimos.

Cruzamos por un puente el río Cueza, que aunque su nacimiento se encuentra en el término municipal de Villazanzo de Valderaduey (Provincia de León), la mayor parte de sus 52 kilómetros de longitud discurren a lo largo de la provincia de Palencia. Desemboca en el río Carrión, por su margen derecha, en el término municipal de Paredes de Nava.

Un poco después pasamos junto al área de descanso Las Saperas, que nos queda a la derecha y un poco más de un kilómetro, nos desviamos a la derecha, dejando la carretera, para entrar em Ledigos.

A la derecha, en un altozano, se encuentra el cementerio y la iglesia parroquial de Santiago es de ladrillo, destacan dos retablos neo-clásicos, uno con un Cristo del siglo XVII y otro con pinturas del siglo XVI.

Tiene una especial vinculación con el Camino, pues algunos historiadores apuntan que es el único templo en todo el trayecto en el que existen representaciones de los tres Santiago: el peregrino, el apóstol y el matamoros.

En el albergue La Morena, tras unas cervezas, despedimos a Keith, que proseguía el Camino.

Nosotros nos acomodamos para pasar aquí la noche. Tras la comida en el albergue y un poco de descanso, dimos un paseo por el pueblo, visitando la iglesia y alrededores mientras contemplamos una bonita puesta de sol y, a lo lejos, la silueta de Terradillos de los Templarios, el cercano pueblo por el pasaríamos al día siguiente.

Cenamos en el bar El Palomar y en el albergue intentamos, mi primo Patxi y yo, enseñar a jugar al mus a Teresa y Ángel, de momento con escaso éxito, ja, ja.

Así dimos por finalizada esta larga y relajada etapa a la que le otorgo 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS INICIO DEL VIAJE

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