viernes, 25 de noviembre de 2022

Excursión X374: Montgó por la Cruz de Denia y el Barranco de la Hiedra

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Jesús Pobre. Denia
Final: Jesús Pobre. Denia
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15 Km
Desnivel [+]: 1170 m
Desnivel [--]: 1170 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
El Mongó es un majestuoso macizo que se alza a 753 metros de altura frente a la costa, a medio camino entre las localidades de Denia y Jávea.

En el año 1987 fue declarado Parque Natural. Actualmente cuenta con 2.117 hectáreas de área protegida llenas de historia y naturaleza.

Esta formación rocosa formada por materiales calizos, pertenece al Sistema Bético, cuyas cordilleras mueren en el mar con el Montgó y reaparecen en las Islas Baleares.

Esta cercanía al mar causa un descenso bastante escarpado que produce un importante impacto visual omnipresente en la zona. A mi me recuerda a un perro recostado.

De las tres rutas que llevan a la cima del Montgó, ésta es la de mayor duración, tiene alrededor de 3 horas 45 minutos; la que sale desde el Camino de la Colonia, unas 3 horas y la ruta desde el Campo de Tiro de Denia a la cima tiene una duración aproximada de 1 hora 45 minutos.

Aparcamos en una pequeña explanada cercana a un desvío de la carretera CV-735, que une Denia con Jávea, a medio camino entre Jesús Pobre y la urbanización Los Lagos.

Iniciamos la ruta ascendiendo por una pequeña calle que nos lleva al camino Mitjans, una pista empedrada que pasa al lado de un depósito de agua contra incendios. Aquí la pista gira a la izquierda y un poco antes de llegar al Barranco del Regatxo, se transforma en una pista forestal muy erosionada donde la pendiente empieza a aumentar, convirtiéndose en una estrecha senda de montaña.

Tras una cerrada curva a la derecha llegamos a la sorprendente Cova Ampla o Cueva del Águila, una compleja oquedad con varios niveles y múltiples entradas, no muy profunda, pero con galerías de dificil acceso, que aún se sigue utilizando como refugio ocasional.

Aquí se encontraron las primeras pruebas arqueológicas de pobladores en el Montgó.

Son del Paleolítico Superior, es decir, de hace 30.000 años. También se han hallado restos del Eneolítico correspondientes a unos 2.500 años, y otros más recientes datados en la Edad de Bronce.

Hay que tener en cuenta que Denia fue también municipium romano allá por el siglo I bajo la denominación de Dianium.

Las vistas desde la cueva son impresionantes, las fotos que hicimos así lo demuestran. Continuamos en dirección este, hasta alcanzar la plana superior, con estupendas vistas al mar, de Denia, el golfo de Valencia y toda la comarca. 

Bajamos hacia un collado para enseguida volver a subir y rodear la Peña del Águila (Penya de l'Àguila). Disfrutando de las vistas, al poco llegamos al desvío a la Cueva del Agua. Para llegar a ella, bajamos hacia el Racó del Ull de Bou, para luego ascender hasta alcanzar la cueva, situada a 1,7 km.

Su nombre le viene porque fue utilizada por los romanos para abastecer de agua a sus tropas. Siglos más tarde serían los árabes de la Taifa de Denia los que aprovecharían este manantial, llegando incluso a construir una especie de presa y acequias para distribuir el agua.

Tiene dos estancias y un pequeño estanque al fondo. En la entrada hay una inscripción romana que data del 238 dC, desgraciadamente muy maltratada.

Tras la visita a la singular cueva, deshicimos el camino, ahora de subida, y conectamos de nuevo con el sendero que se dirige a la cumbre siguiendo la cuerda.

Cruzamos el Barranco de la Hiedra, en su parte más alta, casi en su nacimiento. Un pino solitario parece reclamar ser el rey de tanta naturaleza.

Continuamos el ascenso, con el Tossal de les Mentires a nuestra derecha, pasamos por un collado y al llegar al desvío a la Cruz de Denia, marcado por una flecha y puntos rojos en las rocas, lo seguimos.

A menos de 300 metros, alcanzamos la parte alta y llegamos a la Cruz, situada a 695 metros de altura. todo un símbolo para los dianenses, visible desde la ciudad.

La cruz actual lleva en la cima desde 1999, cuando un helicóptero la alzó hasta allí. Pero antes de esta, existe constancia de varias cruces, la anterior era de 1951 y hubo otra de 1895 en el mismo emplazamiento.

En la parte baja de la cruz hay una caja de madera que contiene un libro donde dejamos constancia de nuestro paso.

Estamos en un privilegiado mirador ideal para disfrutar de las vistas del mar Mediterráneo y el bonito paisaje del norte de la provincia de Alicante.

En lugar de bajar y retomar el sendero para después volver a subirlo para la cima del Montgó, optamos por recorrer toda la cresta, por un terreno abrupto de roca calcárea afilada, lapiaz. Las vistas compensan el esfuerzo.

Finalmente alcanzamos la cima del Montgó, situada a 752 metros de altura, producto del choque entre las placas continentales africana y europea.

Desde la cima tenemos una vista espectacular de la comarca de la Marina Alta, del cabo de San Antonio, al este, y de las poblaciones costeras de Denia y Jávea. También se ve el Peñón de Ifach, Bérnia, el Puig Campana o la sierra de Aitana. Los días claros, como hoy, se puede ver la isla de Ibiza hacia el este.

Tras tomar los bocadillos, iniciamos el regreso, esta vez no por la cresta, sino por el sendero que dejamos para subir a la Cruz, menos abrupto.

Tras descender por un tramo ya utilizado en la subida, nos desviamos a la izquierda para continuar el descenso por el bonito Barranco de la Hiedra (Barranc de l'Hedra), un estrecho y en algunos puntos bastante empinado barranco que sigue un curso sorprendente entre el Tossal de les Mentores y la Penya de l'Àguila.

En esa zona vimos unas grandes águilas planeando sobre nuestras cabezas. Las vistas en ese lugar son bellísimas.

Por la ladera de El Campanar, que nos queda a la izquierda, descendimos, siguiendo el curso del Barranco de la Hiedra, en el que como era de esperar, la hiedra es muy abundante.

El sendero se vuelve más cómodo, las piedras están más erosionadas y nos permite acelerar el ritmo. La luz del atardecer hace que loa cortados parezcan montañas de oro. 

La senda conecta con el camino pavimentado del Mitjans, que enseguida nos lleva hasta los coches, dando así por terminada esta bonita y exigente ruta llena de alicientes, a la que otorgo 5 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 21 de noviembre de 2022

Excursión X373: Pico Martillo y Cerro del Telégrafo

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Collado Villalba
Final: Collado Villalba
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 12,6 Km
Desnivel [+]: 461 m
Desnivel [--]: 461 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Anunciaban lluvias por todas partes a partir de las 12h y en la Sierra diluvios, así es que pensé que lo mejor era quedarse en casa, pero como teníamos unas horas de posible respiro, animé a José Luis a repetir una ruta cortita, cerca de casa, que habíamos hecho hace ya unos años, la sorpresa fue que al decirlo, el resto se animó y eso que más de uno vive lejos.

La ruta recorre la ladera este de Cabeza Mediana, llamado también Cerro del Telégrafo y sube a su cima previo paso por el Pico del Martillo. Iniciamos la ruta en el aparcamiento del hospital de Collado Villalba, situado a los pies de este montículo y que a estas horas tempranas estaba casi lleno.

Con el cielo muy encapotado, pero de momento sin lluvia, bordeamos el ala oeste y enseguida tomamos la pista que en dirección noreste arranca del aparcamiento de la zona de Urgencias. Dejamos el arroyo del Cañal a nuestra izquierda, totalmente seco, y ascendemos muy suavemente por una cañada empedrada cercada por muretes de piedra a ambos lados, entre fincas de ganado, Cercas Viejas y Cerca de la Jara, ambas a la derecha. Los robles, ya deshojados, contrastaban con el verde de sus prados.

Pasamos un portón y al llegar a la zona conocida como Prados de el Valle, seguimos una pista que al principio es de tierra y cuando se empina pasa a ser de cemento. Por el oeste parecía querer despejarse el cielo, pero no tardó mucho en comenzar a llover. 

Al poco, dejamos la pista, justo donde hay un depósito de agua, para seguir, por la derecha, un sendero que va por encima de la conducción de agua que alimenta el depósito.

No duró mucho el aguacero, dando paso a una fina niebla. El bonito sendero bordea entre endrinos las Laderas de Matarrubia, con bonitas vistas de Moralzarzal a nuestra derecha, que parecía estar tan cerca, que alguna apostaba por bajar a tomar un cafetito bien caliente para entonarnos.

No nos hubiera venido nada mal, porque la humedad de la niebla se calaba hasta los huesos.

Un pequeño desvío a la izquierda del sendero nos hizo estar a los pies del pico Martillo, y la Cruz de Mayo que hay en su parte más alta, adornada con una corona ya seca.

Allí nos agrupamos y tras las fotos de rigor, bajo lo que sí parece un martillo, continuamos el ascenso hasta dar con el sendero que habíamos dejado.

Ni que decir tiene que los expertos en setas no perdieron ocasión de ir rastreando el entorno, bajo las hojas y entre las rocas recubiertas de musgo, en busca de algún ejemplar que les alegrase la tibia mañana, pero no hubo suerte, casi todas las que vimos eran de las que solo se podían comer una vez o te hacen ver la vida de colores.

A mano izquierda del sendero se encuentra una caseta de vigilancia, con mesa y bancos de madera donde paramos a hacernos la foto de grupo.

Bajamos ligeramente hacia un colladito desde el que nos acercamos a contemplar la fuente de la Casa, muy cerca del mismo. Tiene dos pilones y un caño del que no manaba ni gota de agua.

Desde allí iniciamos un empinado ascenso por un cortafuegos que enseguida abandonamos para continuar por una cómoda pista que se interna en El Pinar.

A los 900 metros de haber tomado la pista, nos salimos de ella, para acercarnos a un mirador natural que sale a la derecha, que tiene unas vistas privilegiadas de la Maliciosa, Bola del Mundo, a la derecha Sierra de los Porrones, La Pedriza, y a la izquierda Siete Picos y la Mujer Muerta, pero desde el que hoy no veíamos a más de veinte metros.

Retomamos la pista, ahora algo más empinada, alcanzando a los pocos metros un paso canadiense, poco antes de llegar al vértice geodésico que indica que estamos en Cabeza Mediana.

Cabeza Mediana se alza a poco más de 350 metros de Moralzarzal, y su nombre lo dice todo, Cabeza, o sea roma, sin picos que la encresten y Mediana, es decir, no alta, ya que sólo cuenta con 1.330 metros de altura, pero con excelentes vistas en días despejados, que no era nuestro caso.

A cien metros al sur de la cima se encuentra un torreón cuadrangular de ladrillo, de unos diez metros de altura, muy reconstruido, que corresponde con la torre número 5 de la línea del telégrafo óptico Madrid-Irún.

Construido hacia 1846, al estilo del francés ideado por Claude Chappe en 1791, dotado de grandes brazos articulados y una bola, que según su disposición hacían referencia a los distintos fonemas, con los que se enviaban los mensajes cifrados de una torre a otra. La línea estaba compuesta por 52 torres, vía Valladolid, Burgos, Vitoria, Tolosa y San Sebastián, y fue diseñada por el ingeniero José María Mathé
Aragua.

Francia llegó a contar con una red de 4.800 kilómetros y 556 estaciones que unían París con 29 ciudades. En España, no tuvo tanto éxito, pues su tardía implantación coincidió con el telégrafo eléctrico, comercializado por Samuel Morse hacia 1838.

Esta torre, se comunicaba con la número 4, situada en el cerro de Navalapiedra de Torrelodones, y con su siguiente, la última de las torres madrileñas de la línea Madrid-Irún, que se encontraba en el Puerto de Navacerrada, a casi 2.000 metros de altitud y de la que queda bien poco, aparte del nombre, Alto del Telégrafo. La primera estaba en el Cuartel del Conde Duque de Madrid. Puedes encontrar más información pinchando aquí.

Era tal la niebla, que a pocos metros la torre se difuminaba. Junto a ella, una chica que iba con su perro nos hizo de prisa unas fotos, porque un helador viento hacia desapacible permanecer allí durante más tiempo.

Iniciamos el descenso de regreso, acercándonos a la cerca que hay a la izquierda, que acabamos saltando al llegar a un portón.

Aquí unos cuantos se retrasaron un poco lo que les obligó a bajar por el cortafuegos que el resto preferimos esquivar internándonos en un precioso pinar, que con la niebla parece salido de un cuento de hadas.

El bosque da paso a unas praderas, conocidas como el Romeral, en las que unos toros con afilados cuernos parecían estar más interesados de la cuenta por nuestra presencia. La verdad es que imponían. Pero al acercarnos se hicieron a un lado, en señal de paz para nuestra tranquilidad.

Un poco más adelante, alcanzamos la fuente del Cornocal, construida en piedra, con un alargado pilón y un caño en su centro, del que tampoco salía agua.

Continuamos descendiendo hasta dar con el cortafuegos que habíamos evitado, eso sí solo tuvimos que seguirlo unos pocos de metros porque enseguida enlazamos con la pista por la que habíamos subido.

De nuevo comenzó a llover, como estaba previsto, lo que hizo que aceleráramos el paso. Cruzamos el portón que evita que se escape el ganado y regresamos por camino ya recorrido al aparcamiento del hospital donde habíamos dejado los coches.

En el burger que hay cerca del hospìtal celebramos el final de la ruta, que aunque pasada por agua, vino a demostrar que el grupo sale los lunes aunque haga bueno. Unos aperitivos y un rico bizcocho que habían traído los tricantinos pusieron el colofón a esta excursión a la que le otorgo 4 estrellas
Paco Nieto

lunes, 14 de noviembre de 2022

Excursión X372: Nacimiento del río Gudillos desde el Alto del León

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: Alto del León
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14 Km
Desnivel [+]: 568 m
Desnivel [--]: 568 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Recorrer la parte segoviana de los alrededores del Alto del León siempre es agradable, en cualquier época del año, pero en otoño lo es aún más. Surgió esta excursión con esa idea y el buscar una ruta donde no nos lloviera y cercana para que la cumpleañera de hoy pudiera estar pronto en casa para celebrarlo con la familia.

Con el día muy nublado, salimos del Alto del León en dirección norte, cruzamos la antigua carretera N-VI, dejando atrás el promontorio donde la estatua de un león de piedra indica el punto más alto del puerto desde que se instaló a instancias de Fernando VI, en el año1749.

Pasado un portón, nos dirigimos hacia el Cerro de la Sevillana, donde me acerqué a su vértice geodésico, situado a tan solo 1.555 metros de altura, junto a las ruinas de lo que fueron fortificaciones y bunkers de la Guerra Civil.

Desde aquí se tenía una bonita panorámica de las nubes escalando la cima de Cabaza Líjar y Cueva Valiente.

Siguiendo el GR-10, enseguida pasamos bajo el tendido de alta tensión, con su chispeante susurro que pone los pelos de punta de pensar los kilovatios que debe llevar.

Superada una bajada entre grandes rocas, alcanzamos el Collado de la Sevillana y a continuación la Peña del Arcipreste de Hita, con su mirador dedicado al autor del Libro de buen amor, Juan Ruiz.

Al llegar al collado que también lleva su nombre, dejamos el GR y el monumento rocoso al Arcipreste, que desde aquí lo tenemos cercano, a nuestra derecha, y descendimos por el sendero que surge a la izquierda, que como no podía ser de otra forma, se llama del Arcipreste.

En bonito y tranquilo paseo bajamos rodeados de pinos, musgo y alguna que otra seta que se intentaba ocultar a nuestra vista, hasta llegar al Cordel de la Campanilla.

Por él seguimos para pronto desviarnos a la izquierda y acercarnos a contemplar lo que queda de la Cerca de Montosa, una extravagante construcción de 1958 que recibió como primer nombre "Albergue Guadarrama", de los arquitectos J.L. Romany y F.J. Saénz de Oiza, con obras emblemáticas por la geografía peninsular. El nombre actual le viene por el arroyo que fluye bordeando su cerca sur.

Fue promovida por la Organización Sindical Española, conocida comúnmente como Sindicato Vertical de los Trabajadores, con la intención de crear una residencia de las “Hermandades del Trabajo”.

Continuamos hacia el nacimiento del río Gudillos, al que llegamos tras vadear el menguado arroyo del Cuervo y las lagunas, también menguadas, que preceden a las surgencias del río, hoy completamente secas.

Tras la foto de grupo junto a la fuente cercana, iniciamos el regreso, siguiendo la margen izquierda del recién nacido río, que sorprendentemente unos metros más abajo, ya llevaba un reguero apreciable de agua.

Al llegar a la cara oeste de la Cerca de Montosa, cambiamos de orilla y siguiendo una pista acompañamos al río que resonaba a nuestra izquierda.

Cruzamos un cortafuegos y rozamos el GR-88, que hace poco recorrimos durante un largo trayecto cuando subimos al Pico Porrejón desde Puebla de la Sierra, que desde aquí parece estar en el infinito.

Vadeamos el río Gudillos por unas piedras y siguiendo una pista que rodea una finca vallada por un muro de piedras, llegamos a un claro, rodeado de otoñales árboles, donde paramos a tomarnos el tentempié de mediodía, endulzados con el brownie que había hecho Teresa, los bombones que había traído Ara por su reciente cumpleaños y los miguelitos que llevaba yo por lo mismo. Tres escorpiones, cuatro con Paqui, en el grupo, ¡ahí es nada!

De nuevo en marcha, cruzamos un par de cortafuegos que remontan la ladera antes de alcanzar el túnel por el que discurre las vías del tren y la autopista A-6.

Por una bonita senda llegamos a túnel que permite al arroyo de la Gasca pasar por debajo de la carretera N-VI. Este paso, con mucha agua se vuelve impracticable, pero lo pasamos sin ninguna dificultad.

Nada más salir del túnel, dejando el arroyo a nuestra derecha, continuamos por una bonita senda la Umbría, en la que abundan las nada autóctonas secuoyas, desde luego una sorprendente curiosidad de la zona.

Con el color ocre de los helechos, el aroma a pino del bosque y el susurro constante del arroyo de la Gasca, llegamos a la pradera donde se cruzan varios caminos. La mitad del grupo se fue por el que ofrece la subida más cómoda y corta al puerto, la de las Hondillas.

La otra mitad, viendo que íbamos bien de tiempo, preferimos machacarnos un poco más subiendo por la senda que se dirige hacia el Cerro Piñonero, al que no llegamos, porque en La Cerca giramos a la izquierda para salir al encuentro del GR-10, por el que descendimos hacia el Alto del León, teniendo mucho cuidado para no resbalar en las escurridizas piedras que el agua ha dejado al descubierto.

En el cruce con la senda de las Hondillas nos reencontramos con nuestros compañeros, haciendo juntos el último tramo, el del Viacrucis, que pasa junto a las instalaciones de la Escuadrillas de Transmisiones nº 3 del Ejército del Aire, que apenas se veían porque la niebla, ausente durante toda la mañana, nos había envuelto de repente.

En el restaurante del Alto del León, con suculentos entrantes, chuletones y ricos postres, con soplado de velas de los tres cumpleañeros incluidos, pusimos el broche final a esta estupenda ruta, que por sí sola ya casi se merece las 5 estrellas, pero que con estupendo final, ya se hace imposible no otorgar.
Paco Nieto