sábado, 7 de noviembre de 2020

Excursión X242: Embalse de Beniarrés y Barranco de la Encantada

FICHA TÉCNICA

Inicio: Beniarrés
Final: Beniarrés
Tiempo: 8 a 9 horas
Distancia: 19,8 Km 
Desnivel [+]: 657 m 
Desnivel [--]: 657 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 3

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta














PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Ya tenía ganas de hacer una ruta desde mi nueva residencia de la Playa de San Juan, por eso busqué un grupo que hiciera rutas por Alicante y me encontré en Meetup al grupo de Senderimo con Buen Rollito. Contacté con Kika, su creadora, para apuntarme a esta ruta, en la que decía:

Continuando con el ciclo de rutas azules, en esta ocasión realizaremos un recorrido con dos partes bien diferenciadas. La primera discurrirá por uno de los parajes más espectaculares de la provincia de Alicante, el Barranc de L’Encanta, cerca del municipio de Planes. La segunda recorrerá parte de la presa de Beniarres.

El Barranc de l’Encantá (cerca del municipio de Planes), es de una gran belleza. A lo largo de su recorrido nos encontramos con cascadas como el Gorg del Salt y pozas o "tolls" en la zona más angosta. 
En cierto tramo de su trayecto se encajona formando un pequeño cañón. Aprovechando los saltos de agua hay un viejo molino abandonado y una pequeña presa.

La segunda parte de la ruta transcurre por las inmediaciones del embalse de Beniarres, presa que se construyó en 1958 aprovechando el cauce del río Serpis. Ocupa una superficie de 268 hectáreas, con una capacidad máxima de 30 hm³. Tiene una presa de gravedad de 53 m de altura, con aliviadero de compuertas de 1.000 m³/s de capacidad. La pesca está permitida. Se pesca carpa y black bass, también se permite la navegación. Este pantano pertenece a la Confederación Hidrográfica del Júcar y sus aguas se destinan al riego de la huerta de la Safor.

El plan prometía ser estupendo y bien temprano estaba (algo nervioso por la novedad, lo confieso), en el punto de inicio de la ruta, el Merendero de 
Beniarrés, situado a 2,5 km del pueblo, en un desvío a la derecha de la carretera CV-701 en dirección a Lorcha.

Hechas las presentaciones, iniciamos la ruta, pero al revés de lo previsto, para así visitar primero el embalse y después el barranco. Estábamos junto a un área recreativa con mesas y bancos de madera y alguna instalación para el juego de los niños.

Por un camino, algo embarrado, nos dirigimos hacia el río, que por la densa vegetación de ribera no se dejaba ver fácilmente.

Ascendimos por una escalinata que tenía una enorme tubería a nuestra derecha, supongo que para llevar agua de regadío, hasta dar con un extenso olivar cargado de aceitunas, muchas todavía verdes, pero otras con su característico color morado.

Al otro extremo del olivar, dimos con la carretera que se dirige a la presa de Beniarrés, a la que llegamos enseguida.

Las vistas del embalse desde su amplio muro eran espectaculares, en sus aguas de plata el sol se reflejaba entre las plomizas nubes, permitiendo hacer unas bonitas fotos, sobre todo Vanessa, que durante el recorrido agotó todos los adjetivos elogiosos del diccionario para describir lo que estaba contemplando.

La temperatura era ideal para caminar, lo que animó a Kika a llevarnos a ver un bonito rincón que forma el Barranco de la Encantada a pocos metros de su desembocadura en el río Serpis.

El camino hasta allí discurre junto a su margen derecha, entre árboles frutales y flora de ribera, pasa junto al Molino de Ros, ya en ruinas, algunas casas y una fuente para luego enfilar el barranco en su último tramo.

El lugar no puede ser más bello, el agua amansada en grandes pozas reflejaba los colores del otoño de los árboles que se asoman a su orilla, alguno incluso dentro de su cauce.

Por una alfombra de hojas doradas recorrimos unos 800 metros hasta llegar a una pequeña represa y unas fuentes que manan a caños de la ladera derecha del desfiladero.

La historia de este barranco, de unos 14 kilómetros de longitud, está directamente vinculada a los tiempos en que los árabes habitaron estas agrestes tierras hace casi 500 años y la leyenda de la Encantada se vincula con los moriscos, esas gentes descendientes de los moros que ocupaban Al·Andalus y que poblaban buena parte del antiguo Reino de Valencia, hasta que Felipe III decretó su expulsión de la Península Ibérica en 1609.

Cuenta la tradición que antes de partir al exilio, los moriscos de estos valles dejaron escondido un fabuloso tesoro en una cueva del barranco que lleva las aguas del Río de Planes al Río de Alcoy (Serpis).

Una piedra circular de unos 5 pies de diámetro, que en forma de ventana cerrada se ve en la garganta del barranco a 20 pies sobre el nivel ordinario de las aguas, se dice que es la entrada a la una cueva. Por si acaso volvían, los moriscos dejaron a su custodia a una doncella encantada como guardiana de sus riquezas.

Una de las leyendas más extendidas dice que la doncella encantada es una hermosa mujer de cintura para arriba, pero que de cintura para abajo tiene cuerpo y patas de oca. En su cabeza lleva una hermosa diadema de oro puro que reluce bajo los rayos del sol cada vez que realiza una de sus esporádicas salidas o paseos cada cien años.

También cuenta la leyenda que va en busca de algún campesino que esté cultivando los campos vecinos al barranco. Cuando lo encuentra le pregunta cuál de los dos cosas preferiría quedarse, si la corona de oro o a ella misma.

Si el campesino elegía la corona, se daba por supuesto que era un avaricioso y codicioso de riquezas y allí mismo le daba muerte haciendo desaparecer su cadáver en lo más fragoso del barranco.

Si, por el contrario, elegía a ella, lo llevaba a su cueva para que disfrutara de los tesoros y sus fabulosas riquezas, pero con la condición de que quedaría encantado como ella para toda la eternidad.

Embelesados por tan idílico paraje de leyenda, retrocedimos sobre nuestros pasos, sin toparnos afortunadamente con la bella doncella encantada.

Antes de salir del cañón, ascendimos por una estrecha senda que sale a nuestra izquierda, hace unas cuantas zetas y se encamina por la ladera de un alto peñasco hasta dar con una cueva con magníficas vistas del barranco y peñas del entorno.

Como no vimos ni un solo maravedí ni doncellas encantadas , solo bonitas panorámicas, salimos de la cueva con la duda de si regresar y realizar el itinerario previsto o aventurarnos a bajar al barranco y remontarlo hasta dar con la senda por la que hubiésemos ido según lo previsto inicialmente.

Como la segunda opción prometía ser más interesante y corta, nos animamos a seguirla, continuando por la senda, bastante aérea, que a media ladera iba remontando el desfiladero.

Conforme avanzábamos, el sendero se fue achicando y cerrando por la maleza, señal de que poca gente pasaba por allí. Mal augurio, pensamos.

Después de unos 500 metros desde la cueva, bajamos con fuerte pendiente hasta el lecho del barranco, que como era de esperar estaba completamente seco. Con bastante facilidad, al principio, iniciamos el ascenso, sorprendidos por las diversidad de las rocas que encontrábamos a nuestro paso, abundando sobre todos, los conglomerados y las calizas. 

Al poco, paramos a tomar el tentempié de media mañana, sin ser muy conscientes de lo que se nos venía encima. Reanudada la marcha y para nuestra desesperación, conforme avanzábamos, la dificultad por ir sorteando pedruscos fue creciendo, a la vez que comenzamos a ver cómo el cielo se oscurecía y hasta nos caían unas cuantas gotas.

Pero lo peor estaba por llegar, comenzaron a aparecer grandes charcos de agua, de gran belleza, pero que nos complicaban cada vez más el ascenso del barranco, hasta tal punto, que algunos tuvimos que sortearlos ascendiendo como cabras por las empinadas paredes del desfiladero y hasta incluso tuvimos que quitarnos las botas y cruzar uno con el agua hasta las rodillas.

Viendo el panorama, cada vez más complicado e inaccesible, buscamos una forma de salir de la ratonera en la que se había convertido el barranco, en el que avanzar un par de metros suponía trepar como se podía por cortados o sortear enormes rocas, perdiendo unas cuatro horas en recorrer poco más de 3 km.

La solución vino por descubrir una senda, que aunque con fuerte pendiente, ascendía por el acantilado derecho del cañón, justo donde un prominente saliente hace de excelente mirador del barranco. Con la fe de saber por los GPS que pronto daríamos con la senda inicialmente prevista, remontamos animosos el precipicio hasta dar con ella.

A partir de aquí, todo fue más fácil, la espléndida senda, que a nosotros nos parecía una autopista, fue recorriendo, por lo alto, los verticales precipicios del desfiladero. Pasamos junto a lo que queda del Molino de la Encantada, construido en el año 1860 y que dejó de funcionar a principios del siglo XX.

Poco después, en ligero ascenso, el sendero pasa por otra edificación en peor estado de ruina, si cabe, desde donde se tienen unas magníficas panorámicas, a vista de pájaro, del barraco y una pequeña presa que hay en este punto.

Descansamos un momento contemplando las panorámicas que se tenían.

Desde allí, por un bonito camino, que pasa a ser después una amplia pista, nos acercamos a contemplar la cascada del Gorg del Salt, a la que se accede bajando unas escaleras de piedra que llevan al lecho del barranco, junto a la enorme poza en la que se precipita el agua del salto.

Con su precioso color verde de fondo, nos hicimos las fotos de rigor, y sin perder mucho tiempo por lo avanzado de la tarde, iniciamos el regreso.

A buen ritmo, seguimos una interminable pista que cruza el barranco, pasa junto a la Casa de l´ Almadec, también en manifiesta ruina, y asciende zigzagueante por un empinado cortado hasta alcanzar un cerro en la falda del Tossal del Pedregar, con la máxima cota de altura de la ruta.

Desde allí, ya todo fue bajar por la pista, contemplando una bonita puesta de sol hasta salirnos al final del camino para bajar por una senda con bastante pendiente, cruzar el río Serpis y dar con el merendero donde habíamos dejado los coches, no sin ciertas penurias, de la que no quiero ni acordarme, por lo avanzado de la noche.

En el bar Olivas de Beniarrés, al que agradecimos su colaboración, cenamos unos bocadillos, antes de emprender el regreso a nuestros lugares de partida, dando así fin a esta inesperada y magnífica aventura, que acabó bien y se merece la máxima nota, 5 estrellas.

Por mi parte, agradecer la buena acogida que me dio el grupo y en especial Kika, la promotora de esta idea de hacer rutas con buen ambiente.
Paco Nieto

P.D.: Esta ruta presenta tramos de gran dificultad y no es apta para personal no preparado, ni tampoco es recomendable realizarla en época de lluvias en la que el Barranco pueda llevar mucha agua.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Excursión X241: Machota Alta por Zarzalejo desde la Cruz Verde

FICHA TÉCNICA

Inicio: Puerto de la Cruz Verde
Final: Puerto de la Cruz Verde
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,1 Km 
Desnivel [+]: 519 m 
Desnivel [--]: 519 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN

Día 2 de noviembre, fiesta por traspaso de la de Todos los Santos al lunes. Paco, nuestro guía espiritual de las marchas de los lunes nos ha abandonado por tierras más lejanas, con mejor clima y el mar de Joan Manuel Serrat a sus pies. José Luis, segundo de abordo, también nos abandona por otros menesteres no menos importantes. El fin de semana previo, nos hemos visto abandonados a nuestra suerte. Además, Olga mora por tierras Eméritas y Augustas, Jorge M no sé muy bien dónde, pues Asturias y Segovia están confinadas, Nacho no puede, Teresa salió ayer y está molida y Carlos quién sabe “ande andará”.

Un panorama desolador, y yo, con mi “tendón de Aquiles recauchutado”, no me atrevo a decir si salimos a pasear un ratito corto y no lastrar al grupo. De repente, Antonio, nuestro amado líder de los miércoles, resurge con una interesante propuesta: Sol y yo nos vamos a subir La Machota Alta, y si alguien se apunta, quedamos a las 10:00 horas en el Puerto de la Cruz Verde

Dicho y hecho:
Pepa contesta, “si puedo… voy” 
Javier responde, “me apunto, pero tengo que estar de vuelta a la hora de comer” 
Y yo también pongo mis dudas sobre la mesa: Si no es durilla, voy a la pata coja o como sea. 

Al final, los cinco supervivientes a la hecatombe, quedamos en el aparcamiento del bar del Puerto de la Cruz Verde

Nada mas bajar del coche, se nota una temperatura que no es habitual para estas fechas. Sobra toda la ropa y yo decido quedarme en manga corta y así será la tónica de todo nuestro periplo; solo en las cimas más altas y estando parado se podría agradecer una chaquetita ligera. 

Cruzamos la carretera hacia la Machota Alta y emprendemos nuestro ascenso por la ladera norte de estos montes. La subida empieza ligera, cosa que se agradece para ir calentando motores antes de atacar la cumbre más alta. 

A medio camino, cuando acaban los pinares a nuestra derecha, en la zona conocida como el Ortigal, Antonio nos propone ir a ver un árbol singular, un castaño centenario que merece la pena de ser contemplado. 

Giramos hacia la derecha por el Camino de las Majadillas que nos llevaría todo recto hacia Zarzalejo, pero como el castaño queda a nuestra izquierda debajo de las cumbres de la Machota Alta, hay que salirse y atravesar varias vallas de piedra. El camino oficial sale del pueblo de Zarzalejo.

Después de una corta trepada, llegamos a un pequeño castañar situado a unos 1.300 metros de altitud. Hay varios castaños de gran porte, pero el que hemos ido a ver es un castaño centenario catalogado como Singular por la Comunidad de Madrid. Este paraje se llama “El Cotanillo”, así pues, nuestro árbol es “El Castaño del Cotanillo”. 

Una vez allí, es fácil localizarlo: 26 metros de altura, 14 metros diámetro llegando hasta los 26 si sumamos las ramas que tocan el suelo, perímetro en el tronco de casi 5 metros y en su base de 7, y una longevidad superior a los 320 años. ¡Casi nada!

Después de hacernos las fotos de rigor al abrigo de su copa, volvemos sobre nuestros pasos en dirección al camino que lleva al pueblo, no sin antes recolectar unas maravillosas setas de cardo en una de las praderas por las que pasamos, pero como vamos a la carrera no miramos más. 

Llegamos a Zarzalejo y seguimos por un camino que lo bordea en dirección hacia la Fuente del Rey, donde nos espera impertérrito otro singular castaño. 

Para salir del pueblo cogemos la calle de la Fuente del Rey; ésta nos da una pista de hacia donde nos dirigimos. La calle pasa del asfalto a ser un camino de tierra transitable, para más tarde estrecharse en un bonito sendero llamado el Camino de Entrecabezas, que forma parte del GR-10 en sentido a San Lorenzo del Escorial. 

Al transitar por esta senda, tomamos conciencia de que este lunes es festivo. Parece que todo el mundo está paseando por el monte y no dejaremos de ver grupos caminando hasta llegar a la cumbre de la Machota Alta

A unos 700 metros del pueblo vislumbramos otro pequeño castañar, y a la margen del camino, entre unas grandes rocas graníticas, vemos otro imponente ejemplar de castaño con su placa identificativa, “El Castaño del Rey”. 

Castanea Sativa de 18 metros de altura, 21 de copa, 4,30 de perímetro de tronco y edad aproximada de 220 años. Este está a una altitud de 1.162 metros. 

Unos metros más adelante encontramos la Fuente del Rey, que casi siempre da agua y que, por circunstancias pluviales, este año tiene un chorrillo casi inapreciable. 

Fotos para constancia de la localización y continuamos por el GR-10 directos hacia el Collado de Entrecabezas, llamado así por estar entre los picos (o cabezas) de las Machotas

Por fin, llegamos al collado y decidimos detenernos a tomar un rico tentempié y degustar un buen vino de los que suele traer un servidor. 

Recuperados ya de la primera subida, nos preparamos para la que, finalmente, nos llevará a la Machota Alta. El acceso al camino de subida se hace atravesando una valla de piedra por una puerta que, como ya es habitual en estas fincas, se trata de un somier de cama atado con alambres, un signo más de la política economía de austeridad de estas tierras. 

Atacamos la última ascensión con unas temperaturas más propias del verano que del mes de noviembre. Durante la subida nos damos cuenta de lo privilegiados que somos. En el camino hay unas personas que portan unas barras largas que sirven de guía a personas invidentes. Esto demuestra que siempre hay que superar las adversidades y disfrutar a tope con todo lo que te ofrece la naturaleza dentro de nuestras posibilidades.

Por fin llegamos al pico de la Machota Alta, que también se conoce como Pico del Fraile, debido a la roca con forma de fraile encapuchado que hay en su cima a 1.460 metro de altitud. 

Recuperado el aliento, decidimos emprender el retorno: bajada pronunciada para ir relajándose a medida que llegamos al punto donde cogimos el camino para ver el primer castaño centenario. Desde este cruce, la pendiente va haciéndose aún más leve para llevarnos finalmente hasta el punto de partida, donde ya hay una gran concentración de motoristas, como es tradicional los fines de semana en este puerto. 

Y para no perder las buenas costumbres…, cervecitas. Pero no en el bar del Puerto, ese ya porta una cruz, y no es verde precisamente. 

Bajados al Escorial, en el bar de enfrente del polideportivo del Zaburdón, llamado Paco Pastel, nos tomamos nuestro merecido aperitivo. Y para rematar la festividad de Todos los Santos, -que no la de Halloween por ser una fiesta pagana-, aprovechamos la oportunidad para comprar unos deliciosos buñuelos de nata, haciendo que esta excursión alcance las 4 estrellas.
Jorge Isidro Sánchez

lunes, 26 de octubre de 2020

Excursión X240: Otoño por la Herrería y Machota Baja

FICHA TÉCNICA

Inicio: La Herrería
Final: La Herrería
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 12 Km
Desnivel [+]: 571 m
Desnivel [--]: 571 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 6

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta














PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta






PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Como estaba previsto, partimos del aparcamiento situado junto al cruce de la M-505 y la pista asfaltada que sube hasta la Silla de Felipe II.

Por no ir por donde siempre, decidimos seguir una senda que, desde la ermita de la Virgen de Gracia y en dirección SW, transcurre entre robles y castaños con una pendiente moderada.

El día ha amanecido algo nublado pero con menos frío del previsto, como alguno de nosotros tiene algo de prisa marchamos a buen ritmo y contemplamos cómo las grandes rocas y muchos de los árboles están cubiertos de musgo que mejora grandemente su aspecto.

Poco antes de hacer el primer kilómetro de nuestra caminata, la senda transcurre pegada a al muro de la finca El Castañar, que no dejamos hasta llegar a la pista asfaltada a la altura de la Fuente de la Reina, antigua carretera a Zarzalejo

A partir de este punto, la pendiente de la senda aumenta, enseguida llegamos a un imponente castaño -Castanea sativa- que la Comunidad de Madrid lo cataloga con el número 31. Unas fotillos y continuamos subiendo. Llegamos enseguida a un prado cerrado por un murete de piedras que tenemos que saltar y, tras ligera subida llegamos a otro, de mayor extensión muy próximo al GR-10 que tomamos tras saltar nuevamente el muro de piedra.

Caminamos por el mismo en dirección S y luego SW y llegamos al collado de Entrecabezas, justo al hacer el kilómetro tres de nuestro recorrido, creo que es la primera vez que no paro ni un momento al llegar aquí, tenemos prisa por llegar pronto a la Machota Baja y, en esa ocasión tomamos la senda que transcurre por el oeste del pico menor de esta montaña.

Llegamos al colladito que hay antes de llegar a la cumbre principal y nos acercamos a intentar averiguar por donde baja la senda que nos llevará a Zarzalejo Estación, no nos parece muy complicada. En este punto nos separamos un rato, parte subimos hasta el vértice geodésico y parte se queda comiendo algo. Subimos, nos hacemos unas fotos junto al vértice geodésico (pintado con los colores de la bandera de España) y volvemos por nuestros pasos.

Volvemos a unirnos y tiramos “pa bajo” siguiendo la senda que no está muy marcada, no es complicada, pero la perdemos en algunas ocasiones metiéndonos en un terreno algo más difícil de andar.

Son casi dos kilómetros de bajada y descendemos doscientos ochenta metros para llegar a una senda en ligera subida que discurre paralela al núcleo urbano de Zarzalejo estación.

Durante un buen rato caminamos por antiguas canteras y cruzamos junto a un par de edificaciones sin techo, poco después del kilómetro 7 llegamos a la antigua Calzada Romana, donde se conservan antiguos mojones y en algún tramo, lo que parece el antiguo pavimento.

Confluía esta vía romana con la importante Vía Antonina, que se extendía entre Titulcia y Segovia y tiene su tramo mejor conservado en el valle de Fuenfría, en Cercedilla.

Este tramo, paralelo a las vías del tren, lo recorremos con facilidad y al poco de pasar un puente que salva las vías, giramos a nuestra izquierda, en dirección NW, y volvemos a caminar por el bosque de la Herrería.

Rodeados de robles, pasamos por la Lancha de Zacarías y cerca de la fuente de la Prosperidad decidimos quedarnos a comer en uno de los muchos bancos que hay en esta zona.

Bonita y cómoda ruta en la que hemos descubierto una bajada de la Machota Baja que ninguno del grupo conocía. Se merece 4 estrellas.
José Luis Molero

lunes, 19 de octubre de 2020

Excursión X239: Hayedo de San Lorenzo y Pico Abantos


FICHA TÉCNICA
Inicio: San Lorenzo del Escorial
Final: San Lorenzo del Escorial
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 10,3 Km 
Desnivel [+]: 761 m 
Desnivel [--]: 761 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 10

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
A veces elegir qué ruta realizar no es tan fácil como uno podría pensar, a los habituales condicionantes meteorológicos y estacionales, se pueden unir un rosario de factores que condicionen la elección.

En este caso había que buscar una ruta que cumpliese una extensa serie de condiciones.

Que no estuviera en territorio confinado; que no estuviera muy lejos, porque tenía que estar pronto de regreso; no fuera muy dura, para que pudiera acompañarnos Jorge I, que necesita ir fortaleciendo su tendón; que tuviese ambiente otoñal; que a ser posible fuera por un lugar donde abundaran las setas y, por último, pero no menos importante, que tuviese un restaurante cercano con terraza en el que poder comer, ya que no nos íbamos a ver en un mes.

Pues esta ruta, aunque parezca increíble, reunía todos esos requisitos y además se cumplieron satisfactoriamente, incluso por encima de lo esperado.

Quedamos en el aparcamiento del restaurante La Horizontal, en San Lorenzo del Escorial, donde íbamos a comer al finalizar. Al final de su estupenda terraza sale una senda que conduce a la presa del Romeral, por la que seguimos y, girando a la izquierda, ascendimos por la empinada senda que discurre junto a la alambrada del embalse, que estaba medio vacío.

Al alcanzar la carretera, la cruzamos y seguimos ascendiendo por una bonita senda entre pinos y alguna que otra haya, pasando por el Mirador de los Alerces, de bonitas vistas del valle.

Llamado así por tener en sus cercanías varios ejemplares de este árbol de la familia de las pináceas pero curiosamente de hojas caducas, que se vuelven amarillas y caen a finales de otoño.

Los alerces miden entre 15 y 50 metros de altura; son las plantas dominantes en los inmensos bosques boreales de Rusia y de Canadá.

Desde el mirador, continuamos ascendiendo para disfrutar del pequeño pero precioso hayedo que repoblaron los estudiantes y profesores de la Escuela de Ingenieros Forestales y que ya comenzaba a lucir su dorado color otoñal, cumpliéndose así uno de los objetivos de la ruta.

Un poco más arriba, nos acercamos a ver la fuente del Trampalón, que para nuestra sorpresa tenía un más que digno chorro de agua. Continuamos hasta salir otra vez a la carretera que sube al puerto de Malagón, justo donde está el Descansadero del mismo nombre.

Fue por esta zona donde Jorge I vio cumplido su deseo de hacerse con unos buenos boletus en el lugar más inesperado, otro de los objetivos cumplido.

Desde allí, en una curva de la carretera, giramos a la derecha, por una senda que más arriba enlaza con la pista que lleva al pico Abantos, desviándonos de ella al poco para ver la llamada Cruz de Rubens y disfrutar de las magníficas vistas que desde ella se tienen en este privilegiado mirador que inmortalizó el famoso pintor barroco de la escuela flamenca en uno de sus viajes como diplomático a la corte, con el fin de informar a Felipe IV sobre la situación de las negociaciones de un tratado de paz con Inglaterra.

Alcanzada de nuevo la pista, proseguimos por ella hasta llegar a un desvío que cogimos a la izquierda, por una senda bien marcada (GR-10), que desemboca en el Pico Abantos desde donde contemplamos, al pie de su cruz y su vértice geodésico (1.753m), las impresionantes vistas de El Escorial, su colosal monasterio, Las Machotas, el Cerro de San Benito, a lo lejos la Almenara y más lejos la Sierra de Gredos, además de toda la planicie de Madrid.

De allí, continuamos por una pequeña pero visible senda hasta la pista para llegar al Risco de San Benito, en la Solana de Enmedio, donde se encuentra una caseta de vigilancia contra incendios que hace de excelente mirador.

Sorprende contemplar el Monasterio tan cerca. mucho más cerca que desde la Silla de Felipe II.

Para cumplir otro de los requisitos de la ruta, el de estar a tiempo para comer y poder regresar pronto, bajamos por la parte más corta, esto es, bordeando el mirador por la izquierda siguiendo una empinada y pedregosa senda marcada con hitos, para descender después por otra de mejor trazado que zigzaguea formando varias zetas, para hacer más llevadera la bajada, hasta enlazar con el Camino de Abantos (GR-10), con bonitas vistas del hayedo por el que pasamos a primera hora.

Por él continuamos el descenso y tras cruzar una pista de tierra y otra asfaltada, vadeamos el arroyo del Romeral, enlazando con una pista en cuesta, que una vez superada dejamos para descender hacia la presa del Romeral, deshaciendo el recorrido que habíamos seguido al inicio , hasta llegar al aparcamiento del restaurante La Horizontal, donde cumplimos el último de los requisitos de partida de esta ruta.

Por lo bonito del recorrido, las vistas que proporciona y lo emotivo del encuentro, con dos despedidas, una temporal y otra de más duración, esta excursión se merece 4,5 estrellas. Olga, ¡que te vaya bonito, te esperamos pronto de vuelta!.
Paco Nieto

FOTOS
* Fotos de Jorge Montero
* Fotos de José Luis Molero
* Fotos de Paco Nieto
* Fotos de Nacho Castellanos