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sábado, 18 de octubre de 2025

Excursión X541: Camino Francés. Etapa 24. Astorga - Rabanal del Camino

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Astorga
Final: Rabanal del Camino
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 20,8 Km
Desnivel [+]: 309 m
Desnivel [--]: 19 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Para nuestra última etapa de esta nueva escapada contamos con la participación de Mariola P,, que en la tarde y noche de ayer hizo de perfecta anfitriona y nos mostró algunos de los muchos encantos de su querida Astorga.

Nos levantamos temprano, desayunamos en la chocolatería La Cepedana, donde tuvimos que contener los impulsos que nos pedían comprar media tienda. 

Cuando llegó Mariola nos pusimos en marcha, en dirección a la Plaza de España, donde nos hicimos la foto de salida, con la fachada del Ayuntamiento de fondo. La ligera llovizna y las luces de la noche, reflejadas en el suelo mojado de la plaza, realzaban aún más su bello pórtico.

Continuamos por la Plaza del General. Santocildes hasta alcanzar el Palacio Episcopal y la Catedral.

Abandonamos Astorga por la calle de San Pedro y su moderna iglesia, que nos deja en el cruce con la carretera de La Coruña (N-VI).

Seguimos de frente, por la LE-142, pasamos junto a la Residencia San Francisco de Asís, un enorme edificio al lado izquierdo de la carretera.

Poco después sale el desvío a Valdeviejas, que no tomamos, continuando junto a la carretera hasta alcanzar la Ermita del Acce Homo, de origen medieval, fue remodelada en el siglo XVIII.

En Valdeviejas se encuentra la bella iglesia de San Verísimo, junto a ella hubo antaño un pozo que ayudaba a los peregrinos a saciar su sed.

La leyenda cuenta que una mujer, que se dirigía a Santiago, se detuvo en él para coger agua con la mala fortuna de que su hijo cayó en su interior. Invocando la madre al Ecce Homo, las aguas comenzaron a crecer, salvando al muchacho. Tal y como recuerda la memoria popular, parece ser que este hecho inspira la inscripción que se conserva en la ermita: «Echa limosna, viajero, a este Santo Ecce Homo y al instante verás cómo sales del atolladero».

Enseguida cruzamos la autopista A-6 por un paso elevado y continuamos por un sendero paralelo a la carretera de Astorga a Ponferrada, LE-142. Una hito junto a una cruz nos indica que estamos a 260,5 km de nuestro objetivo.

La llovizna nos da treguas. de vez en cuando, que hacen más cómodo el camino.

Cruzamos por un puente el río Jerga, que nace en la Peña del Gato y finalizar su recorrido en el río Tuerto. En suave ascenso vamos dejando tras nosotros la meseta sobre la que se asienta Astorga.

Vimos amanecer, con el cielo muy nublado, entrando en el primer pueblo maragato: Murias de Rechivaldo.

Los maragatos son un pueblo de origen desconocido y marcada singularidad étnica, que conservaba hasta hace bien poco una organización social cerrada, casi tribal, ajena a cualquier influencia externa. Conocidos arrieros y mercaderes, crearon una importante red de comunicaciones entre Galicia, Asturias y la Meseta. La llegada del ferrocarril los obligó a emigrar dejando estos pueblos en un lamentable estado de abandono.

A la entrada del pueblo nos recibe la escultura del Obispo Custodio, una alegoría de un obispo que pretende ser el custodio del camino amparando a los peregrinos. Un desvío a la derecha me acerca a la iglesia de San Esteban, del siglo XVIII. Destaca sobre todo la espadaña de su fachada, con nido de cigüeña, y lo más reseñable de ella es un relieve de la Virgen del Pilar y la imagen de San Roque peregrino venerada en su interior.

Desde la iglesia, cabe la posibilidad de seguir por la carretera LE-142 que habíamos traído y visitar Castrillo de los Polvazares, pero como ya estuvimos comendo el cocido maragato allí el primer día de nuestra escapada, preferimos evitarnos el rodeo.

Retomado el camino, pasamos frente al bar Cris, que a estas horas estaba muy animado, pero no paramos, continuamos por nuestra pista, que se separa cada vez más de la carretera.

Reaparece la lluvia y enfilamos ya los Montes de León, con la destacada silueta del Teleno recortando el horizonte durante buena parte de la etapa.

Desde aquí comienza un ascenso, tan leve que apenas se nota, durante estos primeros kilómetros que discurren por un buen camino de tierra rojiza, bajo un tendido eléctrico, entre monte bajo y vegetación esteparia salpicadas de alguna encina solitaria.

A falta de árboles, contaba torres del tendido eléctrico, hay 16 y están separadas unos 150 metros la una de la otra.

El tendido se acaba al llegar al cruce con la carretera LE-142, continuamos rectos hasta Santa Catalina de Somoza, pasando primero junto a un área de descanso y bajo un artístico arco que encuadra a la perfección la cercana torre de la iglesia. Escultura de Amancio González para embellecer el Camino, junto a la cual nos hicimos las inevitables fotos.

Nada más entrar en el pueblo, a la derecha de la calle Real, se encuentra el albergue y centro de turismo rural El Caminante, donde paramos a tomar café.

Enfrente está la iglesia de Santa María, del siglo XVIII, reformada en 1982, hay una reliquia de San Blas, patrono del pueblo.

Como curiosidad, en este lugar nació Aquilino Pastor, un músico maragato que durante sus 102 años (falleció en 1991) trató de preservar y transmitir la cultura y folclore maragatos.

Fue nombrado Tamborilero Mayor de la Maragatería. Un busto recuerda su figura en la plaza principal de Santa Catalina de Somoza.

A la salida del pueblo hay una fuente y enfrente de ella, una cruz con la concha jacobea inscrita en ella.

En suave pero continuo ascenso, que parece atenuado por la serenidad del paisaje, seguimos por un camino paralelo a la carretera LE- 6304 en dirección a El Ganso. La soledad de estos caminos maragatos es aplastante, como lo es el silencio de esta tierra abandonada.

A cuatro kilómetros de Santa Catalina llegamos a El Ganso, después de dejar a la derecha un área de descanso y pasar junto a un monumento al peregrino cargado de piedras con mensajes y deseos y una cruz con un banco de piedra en memoria de Trudy Boukas (1949-2011), una peregrina de nacionalidad greco-estadounidense, que en el año 2009 ejerció como hospitalera voluntaria en el albergue de las Siervas de María de Astorga y al año siguiente, durante once días recogió 500 kilos de basura en el Camino.

De El Ganso destacan sus casas de piedra y su iglesia dedicada a Santiago, patrono del pueblo, contiene una talla del santo vestido de peregrino del siglo XVI, una capilla del Cristo de los Peregrinos, una pila bautismal medieval de piedra y un reloj de sol del siglo XVII

Cerca de ella hay una peculiar fuente con bomba a mano para sacar el agua.

A la salida del pueblo, se encuentra un crucero que da paso a un camino paralelo a la carretera, como ha sido habitual en toda la etapa. A partir de El Ganso nos situamos ya por encima de los mil metros y el ascenso se hace más perceptible.

Tras una apreciable curva, de las pocas del recorrido, dejamos un área de descanso a la derecha, junto al arroyo de la Cañavera, completamente seco.

Pasamos junto a un bosque de pinos, que nos queda a la derecha y, tras pasar el cruce que se dirige a Rabanal Viejo y el río con el mismo nombre, nos internamos en el precioso robledal de La Mata. Una cruz cargada de recuerdos y mensajes en piedras antecede a la cuesta. Aquí se encontraba el mítico y centenario Roble del Peregrino, que el 4 de noviembre del 2013, cayó debido a los fuertes vientos que azotaron este enclave.

Al poco, alcanzamos la Ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz, un templo del siglo XVIII donde se venera una magnífica imagen de Cristo crucificado.

Continuando de frente llegamos a la empedrada calle Real de Rabanal del Camino. A la derecha nos encontramos con la ermita de San José, también del XVIII en la que destaca la riqueza del retablo mayor barroco.

Un poco más arriba, subiendo la calle, a la derecha, se encuentra la Casa de las Cuatro Esquinas, lugar donde se dice que pernoctó el Rey Felipe II en su viaje de peregrinación a Santiago. La calle se califica de “real” precisamente por este hecho.

En la parte más alta de Rabanal se erige la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Un templo románico del siglo XII, quizás el único ejemplar del llamado románico leonés. En ella estaban la emotiva misa del peregrino, oficiada por varios sacerdotes.

Su origen es templario y está rematada por una esbelta espadaña del siglo XVII-XVIII. En esta torre resalta un singular reloj de finales del siglo XIX obra y donación de un ilustre hijo del pueblo, D. Antonio Canseco. Todo este conjunto de la iglesia parroquial fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 1982.

Un poco más adelante llegamos al albergue El Pilar, donde habíamos dejado el coche al inicio de nuestra aventura. En él comimos antes de iniciar el regreso a Astorga para dejar a Mariola y continuar hacia Madrid, dando así fin a esta última etapa de nuestra escapada y que califico con 4,5 estrellas, en la que disfrutamos de los últimos kilómetros de la llanura leonesa.

Ya estoy deseando volver para la siguiente escapada, en la que por fin entraremos en tierras gallegas.
Paco Nieto

FOTOS

ETAPAS DEL CAMINO FRANCÉS

sábado, 19 de octubre de 2024

Excursión X495: Santuario de la Virgen de la Esperanza y bosque de ribera de Cañaverosa

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Calasparra
Final: Calasparra
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,7 Km
Desnivel [+]: 214 m
Desnivel [--]: 214 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 13

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
El día lucia esplendido y con esa suerte nos pusimos en marcha encaminados a visitar el primer punto de la ruta: el Yacimiento Geológico del Cabezo Negro, uno de los lugares de interés geológico de relevancia internacional de la Región de Murcia, situado a las afueras de Calasparra.

Su valor deriva de la rareza de sus rocas en nuestro planeta, las lamproitas (rocas ultrapotásicas). Se trata de un pequeño cono volcánico achatado con unos 400 m de largo y unos 225 m de ancho, y con un cráter de 80 m de diámetro.

Siguiendo con la ruta, llegamos hasta el Mirador de las Lomas, donde pudimos contemplar un bello paisaje de campos de arroz regados por el serpenteante río Segura.

Desde allí y por un sendero de descenso pronunciado, llegamos al valle donde nos esperaba el Santuario de la Virgen de la Esperanza, (Patrona de Calasparra), un complejo de edificios que alberga: una ermita, un museo y el camarín con la Virgen. El Santuario es uno de los más visitados de España y se construyó sobre una antigua cueva donde se resguardaban los pastores y ganado.

Dentro hay un nacimiento de agua que permite oír su rumor constante manando. La estructura, está perfectamente integrada en la piedra de la montaña. Cuenta la leyenda que un pastor que guardaba su ganado en estas cuevas, excavadas por las aguas del río, encontró la imagen “La Pequeñica”, seguramente olvidada por algún caballero cristiano.

El pastor comunicó su valioso hallazgo a las autoridades eclesiásticas y civiles de Calasparra, que con los habitantes del pueblo vinieron alborozadas y quisieron llevarse la imagen para ser venerada en el pueblo pero la Virgen se hizo tan pesada para su tamaño, que todos comprendieron que era aquí, en la cueva, donde deseaba ser venerada, y decidieron, por tanto, acondicionarla.

Tras la visita al santuario, realizamos parada para reponer fuerzas en un rincón junto al rio y de allí encaminamos nuestros pasos por una senda paralela al cauce del río que se adentraba en un bosque de ribera de cañaveral, dirigiéndonos hacia la confluencia de los ríos Moratalla y Segura, fue todo un festival para los sentidos, pues nos deleitamos con el rumor del agua, el trinar de los pájaros, los verdes chopos, álamos, cañaverales, las lianas… dándonos la sensación de estar en un espacio encantado.

Se trata de la Reserva Natural de Cañaverosa, Espacio Natural Protegido de la Región de Murcia, con gran importancia debido a que en su interior alberga especies de fauna amenazadas como la nutria o el galápago leproso.

La diversidad de especies de flora y fauna, junto con las actividades tradicionales del entorno, como el cultivo del arroz de Calasparra, convierten a este lugar en un ejemplo de desarrollo sostenible.

Abandonamos el bosque por una senda que nos llevó hasta el Mirador del Campillo donde de nuevo recreamos la vista. Visitado el mirador volvimos sobre nuestros pasos para retomar el sendero que nos llevaría hasta Calasparra, municipio de partida.

Una vez en Calasparra, nos dirigimos al restaurante La Plaza, donde habíamos reservado mesa, y cuál fue nuestra sorpresa, al descubrir que se trataba de una pequeña iglesia transformada en restaurante. A modo de curiosidad, en el atril estaba la carta de platos y el altar ahora era la barra.

Por lo bonito del recorrido califico con 4,5 sobre 5 a esta estupenda ruta.
Kika Silvestre

lunes, 19 de octubre de 2020

Excursión X239: Hayedo de San Lorenzo y Pico Abantos


FICHA TÉCNICA
Inicio: San Lorendo de El Escorial
Final: San Lorendo de El Escorial
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 10,3 Km 
Desnivel [+]: 761 m 
Desnivel [--]: 761 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 10

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
A veces elegir qué ruta realizar no es tan fácil como uno podría pensar, a los habituales condicionantes meteorológicos y estacionales, se pueden unir un rosario de factores que condicionen la elección. En este caso había que buscar una ruta que no estuviera en territorio confinado; no estuviera muy lejos, porque tenía que estar pronto de regreso; no fuera muy dura, para que pudiera acompañarnos Jorge I, que necesita ir fortaleciendo su tendón; que tuviese ambiente otoñal; que a ser posible fuera por un lugar donde abundaran las setas y, por último, pero no menos importante, que tuviese un restaurante cercano con terraza en el que poder comer, ya que no nos íbamos a ver en un mes.

Pues esta ruta, aunque parezca increíble, reunía todos esos requisitos y además se cumplieron satisfactoriamente, incluso por encima de lo esperado.

Quedamos en el aparcamiento del restaurante La Horizontal, en San Lorenzo del Escorial, donde íbamos a comer al finalizar. Al final de su estupenda terraza sale una senda que conduce a la presa del Romeral, por la que seguimos y, girando a la izquierda, ascendimos por la empinada senda que discurre junto a la alambrada del embalse, que estaba medio vacío.

Al alcanzar la carretera, la cruzamos y seguimos ascendiendo por una bonita senda entre pinos y alguna que otra haya, pasando por el Mirador de los Alerces, de bonitas vistas del valle.

Llamado así por tener en sus cercanías varios ejemplares de este árbol de la familia de las pináceas pero curiosamente de hojas caducas, que se vuelven amarillas y caen a finales de otoño.

Los alerces miden entre 15 y 50 metros de altura; son las plantas dominantes en los inmensos bosques boreales de Rusia y de Canadá.

Desde el mirador, continuamos ascendiendo para disfrutar del pequeño pero precioso hayedo que repoblaron los estudiantes y profesores de la Escuela de Ingenieros Forestales y que ya comenzaba a lucir su dorado color otoñal, cumpliéndose así uno de los objetivos de la ruta.

Un poco más arriba, nos acercamos a ver la fuente del Trampalón, que para nuestra sorpresa tenía un más que digno chorro de agua. Continuamos hasta salir otra vez a la carretera que sube al puerto de Malagón, justo donde está el Descansadero del mismo nombre.

Fue por esta zona donde Jorge I vio cumplido su deseo de hacerse con unos buenos boletus en el lugar más inesperado, otro de los objetivos cumplido.

Desde allí, en una curva de la carretera, giramos a la derecha, por una senda que más arriba enlaza con la pista que lleva al pico Abantos, desviándonos de ella al poco para ver la Cruz de Rubens y disfrutar de las magnificas vistas que desde ella se tienen en este privilegiado mirador que inmortalizó el famoso pintor barroco de la escuela flamenca en uno de sus viajes como diplomático a la corte, con el fin de informar a Felipe IV sobre la situación de las negociaciones de un tratado de paz con Inglaterra.

Alcanzada de nuevo la pista, proseguimos por ella hasta llegar a un desvío que cogimos a la izquierda, por una senda bien marcada (GR-10), que desemboca en el Pico Abantos desde donde contemplamos, al pie de su cruz y su vértice geodésico (1.753m), las impresionantes vistas de El Escorial, su colosal monasterio, Las Machotas, el Cerro de San Benito, a lo lejos la Almenara y más lejos la Sierra de Gredos, además de toda la planicie de Madrid.

De allí, continuamos por una pequeña pero visible senda hasta la pista para llegar al Risco de San Benito, en la Solana de Enmedio, donde se encuentra una caseta de vigilancia contra incendios que hace de excelente mirador.

Sorprende contemplar el Monasterio tan cerca. mucho más cerca que desde la Silla de Felipe II.

Para cumplir otro de los requisitos de la ruta, el de estar a tiempo para comer y poder regresar pronto, bajamos por la parte más corta, esto es, bordeando el mirador por la izquierda siguiendo una empinada y pedregosa senda marcada con hitos, para descender después por otra de mejor trazado que zigzaguea formando varias zetas, para hacer más llevadera la bajada, hasta enlazar con el Camino de Abantos (GR-10), con bonitas vistas del hayedo por el que pasamos a primera hora.

Por él continuamos el descenso y tras cruzar una pista de tierra y otra asfaltada, vadeamos el arroyo del Romeral, enlazando con una pista en cuesta, que una vez superada dejamos para descender hacia la presa del Romeral, deshaciendo el recorrido que habíamos seguido al inicio , hasta llegar al aparcamiento del restaurante La Horizontal, donde cumplimos el último de los requisitos de partida de esta ruta.

Por lo bonito del recorrido, las vistas que proporciona y lo emotivo del encuentro, con dos despedidas, una temporal y otra de más duración, esta excursión se merece 4,5 estrellas. Olga, ¡que te vaya bonito, te esperamos pronto de vuelta!.
Paco Nieto

FOTOS
* Fotos de Jorge Montero
* Fotos de José Luis Molero
* Fotos de Paco Nieto
* Fotos de Nacho Castellanos