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sábado, 26 de octubre de 2024

Excursión X497: Cuevas y cumbres de Sierra Mariola

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Camping Mariola. Bocairent
Final: Camping Mariola. Bocairent
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,3 Km
Desnivel [+]: 475 m
Desnivel [--]: 475 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: x
Participantes: 17

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

miércoles, 26 de octubre de 2022

Excursión X368: Río Polop otoñal

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Barrio de Batoy. Alcoy
Final: Barrio de Batoy. Alcoy
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,1 Km
Desnivel [+]: 421 m
Desnivel [--]: 421 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Cuando realicé la excursión X295 por la Vía Verde de Alcoy, me encantó el entorno del río Polop y me quedé con ganas de conocerlo mejor, por eso no dudé en apuntarme a la convocatoria de Antonio Lautriz en la que invitaba a recorrerlo con el encanto añadido del otoño.

Me acerqué al punto de inicio, el mismo que la vez anterior, el barrio de Batoy de Alcoy (Batoi en valenciano), junto al Parque Poeta Pastor Aycart. En ausencia de Antonio, nos iba a guiar José Antonio G, que a las 9:30 enfiló la calle Montgó para descender en busca del río Barxell o Riquer, como también le llaman.

El sol intentaba iluminar el cielo abriéndose paso entre las densas nubes. El descenso hacia el río fue un deleite para los sentidos. El murmullo del agua fluyendo y el canto de los pájaros me acompañaron en cada paso.

Al llegar al río Riquer, me sentí como si hubiera entrado en un mundo aparte, donde el tiempo parecía detenerse.

Pasamos junto a lo que queda del Molí del Romá, levantado en el 1781. En el último cuarto del siglo XIX se sustituyó la energía hidráulica por una máquina de vapor, por lo que se le añadió una chimenea de 9 metros de altura con base cuadrada, hasta 1913 no se electrificó.

Desde allí, continuamos por el SL-CV-25.7 hacia el río Polop, disfrutando de la frescura del entorno y la belleza de la vegetación que nos rodeaba.

Por una pasarela de madera cruzamos a la orilla derecha del río, que un poco más adelante nos ofrece una pequeña y bonita cascada, en la represa que se construyó para llevar el agua al molino.

El sonido del agua corriendo entre las rocas nos acompañaba, anunciando la presencia de un paisaje fluvial lleno de vida. La vegetación era exuberante, con árboles que se inclinaban sobre el cauce, creando un ambiente fresco y sombreado, era como si hubiéramos entrado en un mundo aparte, donde el tiempo parecía detenerse.

Tras un cerrado meandro, pasamos frente al molino de la Mesquita y enseguida llegamos a la fuente del Quinzet, un bonito rincón con mesas de madera.

En una de ellas, otros senderistas se estaban dando un buen atracón aderezado hasta con una botella de vino, ¡eso sí que es un buen almuerzo!

Cuando no había agua corriente en la casas, los vecinos de Batoy venían a esta fuente a llenar los cántaros con los que se abastecían del preciado elemento. 

Cerca hay otra bella cascada producida por la presa que se construyó para el azud que llevaba el agua al cercano molino de la Mesquita que acabábamos de contemplar.

Justo aquí desemboca el río Polop y por su ribera derecha continuamos disfrutando de la frescura del entorno y la belleza de la vegetación que lo rodea.

Poco después, pasamos bajo el imponente puente de las Siete Lunas, una estructura colosal construida para facilitar el paso del tren, con sus arcos perfectamente alineados sobre el río.

Cruzamos un par de puentes de madera antes de alcanzar el siguiente hito en la ruta: el Rincón de San Buenaventura (Racó de Sant Bonaventura).

Este lugar es simplemente mágico, el agua se remansa en una balsa después de caer en cascada formando pequeñas pozas de un verde intenso, rodeadas de rocas musgosas y vegetación frondosa. 

Cruzamos el río por un puente y subimos por unas escaleras a contemplar las cascadas de los Canalons. El sonido del agua cayendo era hipnotizante.

Nos entretuvimos un buen rato para admirar el paisaje y tomar algunas fotos, sintiendo la energía del agua que ha esculpido este lugar durante siglos.

Al bajar, paramos a almorzar en una de las mesas de madera de su bonita área recreativa.

Tras el descanso, continuamos el ascenso, subiendo por un sendero que sale a la derecha, con maderos en el suelo a modo de traviesas de escalera y una barandilla protectora también de madera.

Después descendimos hasta el cauce del río, que cruzamos por una pasarela de madera a la que le sigue un entretenido y emocionante paso junto al paredón, al filo del agua, en el que una cadena ayuda a no caer al río.

Un poco más adelante, pasamos junto a la pequeña Font del Ranxeret, con un buen caño de agua escondido entre la maleza. Le siguen otras dos pasarelas que nos cambian alternativamente de ribera, alcanzando a continuación las ruinas de un antiguo horno de cal, un panel informativo da detalles de su uso.

Otra pasarela nos devuelve a la margen derecha donde podemos contemplar una hermosa charca verde y varios saltos de agua antes de iniciar otro tramo con cadenas al que llaman el "paso de la muerte", por salvar un tramo rocoso en pendiente algo aéreo, pero que cuidado se hace hasta divertido. que añadió un toque de aventura a la ruta. Aquí, el sendero se vuelve más técnico, pero las vistas y la sensación de superación lo hacen inolvidable.

Pasado el peligro, nos relajamos contemplando las sucesivas pozas que las cascadas forman en este angosto paso, y las singulares y puntiagudas formas rocosas de los Canalons.

La senda continua por un tramo áspero que gana altura para luego bajar de nuevo al río para cruzarlo por un par de pasarelas, tras lo cual fuimos a ver un abrigo cueva, que en la década de 1920 a 1930 era utilizado por los miembros de la Sociedad Naturista Cultural como base de su pequeño paraíso.

Pasado otro abrigo, conectamos con el GR-7, Sendero de Gran Recorrido que va de Andorra al estrecho de Gibraltar, atravesando cuatro Comunidades.

Por él continuamos, cruzando el río Paulop por enésima vez, ahora convertido en un pequeño arroyuelo tras su cercano nacimiento.

Salimos a campos de cultivos, regados por balsas como la del Marqués, que nos queda a la izquierda.

En plácido paseo, pronto divisamos a lo lejos el Castillo de Barxell, encaramado a un cerro. En sus proximidades, dejamos el GR-7 y, siguiendo una estrecha senda, subimos a verlo.

Esta fortaleza medieval, aunque en ruinas, impresiona por su ubicación estratégica y su historia. Desde allí, las vistas de Alcoy y sus alrededores son espectaculares, el esfuerzo valió la pena.

Entremedias de solitarios muros, una higuera es lo único que queda vivo entre tanta desolación. Tras las fotos de rigor, descendimos, por otro sendero, hacia la Ermita y Caserío de Barxell, un lugar tranquilo y lleno de encanto, antigua arquería de la que se da mucha información aquí.

Continuamos en dirección este, atravesamos unos campos de cultivo y nos internamos en un pinar hacia el mirador del Salto.

El mirador ofrece una vista impresionante de por donde habíamos caminado y de todo el valle. Cerca de allí, visitamos el yacimiento paleolítico del Salto, un recordatorio de que estas tierras han sido habitadas desde tiempos inmemoriales. Hablamos de una población neandertal, articulada en grupos no muy numerosos que eligieron este enclave para instalarse hace unos 60.000 años. Aquí más información.

Continuando el descenso, conectamos con la Vía Verde de Alcoy, un camino que discurre por el itinerario de un antiguo tren proyectado entre las poblaciones de Agost y Alcoy.

El sendero acondicionado como vía verde es de 10 km, una parte del recorrido total previsto para dicho tren, proyecto que nunca vio la luz. Hoy se presenta como un remanso de paz que atraviesa un bosque mediterráneo en el corazón del Parque Natural del Carrascal de la Font Roja.

Atravesamos el Viaducto del Barxell, con estupendas panorámicas, y a continuación el túnel del Riquel, de 153 metros de longitud, que nos trasporta a otra época. En la entrada del túnel hay una fuente de agua no potable situada junto a un banco de madera, a nuestra izquierda.

Recorrimos los pocos metros que nos separaban del punto de inicio de la ruta y en la terraza del cercano bar El Pontet comimos un menú que puso el broche de oro a esta ruta por parajes rodeados de naturaleza y de historia, en una jornada llena de descubrimientos que bien se merece 5 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 26 de octubre de 2020

Excursión X240: Otoño por la Herrería y Machota Baja

FICHA TÉCNICA

Inicio: La Herrería
Final: La Herrería
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 12 Km
Desnivel [+]: 571 m
Desnivel [--]: 571 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 6

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta














PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta






PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC

* Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Como estaba previsto, partimos del aparcamiento situado junto al cruce de la M-505 y la pista asfaltada que sube hasta la Silla de Felipe II.

Por no ir por donde siempre, decidimos seguir una senda que, desde la ermita de la Virgen de Gracia y en dirección SW, transcurre entre robles y castaños con una pendiente moderada.

El día ha amanecido algo nublado pero con menos frío del previsto, como alguno de nosotros tiene algo de prisa marchamos a buen ritmo y contemplamos cómo las grandes rocas y muchos de los árboles están cubiertos de musgo que mejora grandemente su aspecto.

Poco antes de hacer el primer kilómetro de nuestra caminata, la senda transcurre pegada a al muro de la finca El Castañar, que no dejamos hasta llegar a la pista asfaltada a la altura de la Fuente de la Reina, antigua carretera a Zarzalejo. 

A partir de este punto, la pendiente de la senda aumenta, enseguida llegamos a un imponente castaño -Castanea sativa- que la Comunidad de Madrid lo cataloga con el número 31. Unas fotillos y continuamos subiendo. Llegamos enseguida a un prado cerrado por un murete de piedras que tenemos que saltar y, tras ligera subida llegamos a otro, de mayor extensión muy próximo al GR-10 que tomamos tras saltar nuevamente el muro de piedra.

Caminamos por el mismo en dirección S y luego SW y llegamos al collado de Entrecabezas, justo al hacer el kilómetro tres de nuestro recorrido, creo que es la primera vez que no paro ni un momento al llegar aquí, tenemos prisa por llegar pronto a la Machota Baja y, en esa ocasión tomamos la senda que transcurre por el oeste del pico menor de esta montaña.

Llegamos al colladito que hay antes de llegar a la cumbre principal y nos acercamos a intentar averiguar por donde baja la senda que nos llevará a Zarzalejo Estación, no nos parece muy complicada. En este punto nos separamos un rato, parte subimos hasta el vértice geodésico y parte se queda comiendo algo. Subimos, nos hacemos unas fotos junto al vértice geodésico (pintado con los colores de la bandera de España) y volvemos por nuestros pasos.

Volvemos a unirnos y tiramos “pa bajo” siguiendo la senda que no está muy marcada, no es complicada, pero la perdemos en algunas ocasiones metiéndonos en un terreno algo más difícil de andar.

Son casi dos kilómetros de bajada y descendemos doscientos ochenta metros para llegar a una senda en ligera subida que discurre paralela al núcleo urbano de Zarzalejo estación.

Durante un buen rato caminamos por antiguas canteras y cruzamos junto a un par de edificaciones sin techo, poco después del kilómetro 7 llegamos a la antigua Calzada Romana, donde se conservan antiguos mojones y en algún tramo, lo que parece el antiguo pavimento.

Confluía esta vía romana con la importante Vía Antonina, que se extendía entre Titulcia y Segovia y tiene su tramo mejor conservado en el valle de Fuenfría, en Cercedilla.

Este tramo, paralelo a las vías del tren, lo recorremos con facilidad y al poco de pasar un puente que salva las vías, giramos a nuestra izquierda, en dirección NW, y volvemos a caminar por el bosque de la Herrería.

Rodeados de robles, pasamos por la Lancha de Zacarías y cerca de la fuente de la Prosperidad decidimos quedarnos a comer en uno de los muchos bancos que hay en esta zona.

Bonita y cómoda ruta en la que hemos descubierto una bajada de la Machota Baja que ninguno del grupo conocía. Se merece 4 estrellas.
José Luis Molero