lunes, 13 de enero de 2020

Excursión X203: Tejos Milenarios del Barondillo

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Isla. Rascafría
Final: La Isla. Rascafría
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 11,6 Km 
Desnivel [+]: 701 m 
Desnivel [--]: 701 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 11

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Nuevamente volvemos por la zona de los tejos en el valle de la Angostura o Lozoya. En esta ocasión nos reunimos un grupo bastante numeroso para lo acostumbrado, hasta once senderistas más los perritos vamos llegando al aparcamiento, junto al restaurante la Isla.

Últimamente quedamos un poco más tarde por lo que comenzamos la ruta a las 10:30 de la mañana. Como en tantas ocasiones cruzamos el arroyo de la Angostura junto al restaurante y tomamos la senda que, en dirección SW, transcurre por el margen derecho del río que en esta zona la cartografía del IGN lo denomina Angostura y que unos kilómetros aguas abajo, junto a Rascafría, le cambia el nombre por el de rio Lozoya.

En un momento llegamos al embalse del Pradillo donde paramos a contemplar la bonita cascada que se genera en la presa del mismo. Continuamos por la senda PR-M25 entre pinares donde podemos comprobar los efectos de una buena ventolera que la logrado arrancar árboles aparentemente sanos y, algunos de ellos, de gran porte.

Aproximadamente en el Km. 2.700 de nuestra ruta dejamos la PR-M25 y, claramente hacia el Sur, tomamos una senda que va junto al arroyo de Valhondillo, que cruzaremos varias veces. El perfil se va haciendo un poquito mas duro y los que vamos más lentos nos descolgamos un poquito del resto. 

Cruzamos la pista conocida como Camino de las Vueltas y continuamos por la bonita senda, junto al arroyo, dejando a nuestra izquierda la pista que, paralela a la senda, discurre poco algo más alta. La volvemos a pisar cerca del Km 4.00 de nuestro recorrido. Hacemos una paradita junto al arroyo para comer, beber algo y recuperar fuerzas.

Continuamos la marcha y enseguida cruzamos el arroyo de los Pinganillos que junto a nosotros se une al arroyo de Valhondillo, aguas arriba, en un ratito cruzamos el de las Zorras gregario igualmente del Valhondillo.

La cuesta poco a poco se va haciendo mas pesada, el arroyo se encaja y la senda se separa del mismo hacia arriba, sin darnos cuenta llegamos al destino principal de la ruta, hemos hecho cerca de 5 Km y, poco antes de llegar al milenario, hemos visto algunos tejos tras unas vallas de alambrada que intentan protegerlos.

El conocido como milenario (entre 1500 y 1800 años según un cartel informativo que está junto al mismo) está rodeado por un murete de piedras y una cerca de hierro. Nos hacemos la foto de grupo y nos acercamos a otro tejo, junto a la pista, que está catalogado como singular, algún desaprensivo ha hecho desaparecer su número.

Cruzamos el arroyo con cuidado (algunas de las piedras tienen hielo) y ya en la pista, Emilio nos dice que se ahorra la última subida y que nos encontraremos justamente donde nuestro track cruza el camino nuevamente.

A partir de este punto comienza nuestra aventura a la búsqueda de una senda que viene reflejada en la cartografía del OpenCycleMap y, lo que es más raro, buena parte de la misma aparece en la cartografía del IGN 1:25000 que se puede consultar en Iberpix.

El tema es que desde que dejamos los tejos atrás no vimos esa senda por ningún sitio, algunos cruzamos un tramo de grandes bloques justo por donde, teóricamente, debería estar la dichosa senda invisible.

Total, que subimos hasta la Loma de Valhondillo unos 1200 m de distancia y 261 de desnivel pisando piornos y grandes bloques, sin ver ni rastro de la senda por ninguna parte y, a veces, con pendientes del 40%.

En algunos momentos temí que se linchara allí mismo al que había diseñado la ruta pero no llegó la sangre al río, porque en parte estas penalidades se vieron compensadas por las preciosas vistas que contemplamos desde el punto mas alto de nuestra ruta (1920 msnm) hacia el macizo de Peñalara y hacia el Valle del Lozoya y Cuerda Larga, aguas abajo.

Como en la subida, en el descenso, hasta que llegamos a la pista donde nos esperaba Emilio, no vimos senda por ningún sitio y siempre teniendo a la vista al resto, cada uno bajamos por donde veíamos mejor paso y la intuición nos dictaba.

Juntos  de nuevo todos los del grupo, seguimos bajando paralelos al arroyo de la Majada del Espino, hasta encontrarnos de nuevo con el PR-M25 pero, de bajada y tras cruzar el puente de la Angostura, por el margen izquierdo del río.

Rápidamente nos merendamos los dos kilómetros que quedaban hasta La Isla, contemplando alguna que otra poza, rebosante de agua, y el embalse del Pradillo, ahora desde la orilla opuesta a la de la ida.

En La Isla rematamos la faena, como siempre, con unas cervecitas bien ganadas.

Esta excursión se merece 4 estrellas.
José Luis Molero

FOTOS
Fotos de José Luis Molero
Fotos de Paco Nieto

sábado, 11 de enero de 2020

Excursión X202: Paseo por el Gasco y Torre de los Lodones

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 7,8 Km 
Desnivel [+]: 151 m 
Desnivel [--]: 151 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: Sí
Valoración: 3
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN

El día no podía ser mejor para dar un paseo antes de comer, así es que desde la plaza del Ayuntamiento de Torrelodones salimos con ganas de estirar las piernas.

Echamos a andar hacia la calle Huertos, pasamos bajo los colosales túneles de la autovía de la A-6, arteria vial que divide el municipio en dos.

Cruzamos la explanada que antecede al Punto Limpio, dirigiéndonos hacia el arroyo de la Torre, que cruzamos para seguir por una senda que, en dirección oeste, asciende hacia el Mirador de las Marías, con estupendas vistas hacia las vías del tren y El Gasco.

Continuamos ascendiendo por la senda, hasta alcanzar el hermoso pinar de Las Marías, que bordeamos para descender, entre riscos con buenas vistas, hacia el Camino del Pardillo, sobre el túnel del ferrocarril.

Desde allí, proseguimos hacia la estación del ferrocarril, siguiendo una senda paralela a las vías.

Pasamos por la zona sur de la urbanización Montealegría, con grandes casa de piedra junto a la Travesía de El Gasco y dejando el mítico restaurante de La Pera a nuestra derecha, alcanzamos la Estación del Ferrocarril, pieza clave en el crecimiento de La Colonia, lugar de veraneo de los madrileños en el siglo pasado.

Continuamos para dirigirnos hacia la Casa de la Cultura, pasando por comercios que fueron o son todo un clásico del pueblo como el restaurante Capone, el Arca de Noé, Intermoto, El Bulevar o la heladería.

Continuamos por la carretera de Galapagar a Torrelodones, denominada calle de Jesusa Lara en este tramo. Pasamos frete al centro comercial La Pirámide, el bar Zeppelin, de larguísima tradición, antes de entrar al parque Prado Grande, lugar de ocio por excelencia de la Colonia.

Continuamos por la calle de las Canteras, cruzamos un remodelado parque, con lagunilla incluida, para a continuación bordear el Club de Campo, pasar frente a la estupenda terraza de Paddle People, introduciéndonos en la urbanización de Las Marías hasta dar con la Torre de los Lodones, con vistas especialmente bellas de la Sierra de Guadarrama, la planicie de Madrid y todo Torrelodones, destacando al fondo el Palacio del Canto del Pico, otro de los iconos del pueblo.

La atalaya toma su nombre del almez, árbol que también es conocido como lodón o lotonero y que era abundante en su enclave y por extensión, el caserío surgido a sus pies acabó llamándose Torrelodones.

Fue erigida en algún momento indeterminado del período omeya de Al-Ándalus, entre los siglos IX y XI, durante el periodo andalusí, y formaba parte del muy jerarquizado sistema defensivo omeya de la Marca Media, que tenía su centro en Toledo, con la que la población musulmana intentaba frenar el avance de los reinos cristianos.

Sólo quedaba descender por una empinada pendiente de escalones con travesaños de madera hacia el pueblo, pasar por el viaducto bajo la A-6 y llegar a la plaza del Ayuntamiento. Por todo lo visto y disfrutado, esta emotiva excursión, llena de recuerdos, se ha ganado 3 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

martes, 7 de enero de 2020

Excursión X201: Embalse de los Peñascales y lagunillas del Loco

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,2 Km 
Desnivel [+]: 315 m 
Desnivel [--]: 315 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Para comenzar a quemar el exceso de calorías de las Navidades sin demasiados sacrificios, planeamos realizar esta agradable ruta por los alrededores de Torrelodones, pero si la idea era buena, el comienzo no podía ir más en contra de tan noble propósito, porque Teresa se presentó con un estupendo roscón hecho por ella, que degustamos con cafés y chocolate, antes de comenzar a quemar la primera caloría.

Con cierto remordimiento de conciencia, pero con el estómago contento, echamos por fin a caminar desde la Plaza de la Constitución, para recorrer la calle Real, y cruzar la Avenida Conde de las Almenas, título que ostentaba el primer propietario del cercano Palacio del Canto del Pico, junto al que pasaríamos unas horas más tarde.

Dejamos atrás la rotonda del Dedo Gordo, mediocre reproducción del que fue un risco que había a la salida del pueblo, junto a la antigua carretera de la Coruña, volado en la construcción de la autovía A-6.

Continuamos por la calle Daniel Jiménez hasta salir al Cordel de Hoyo de Manzanares, por el que descendimos hacia el cementerio, al que rodeamos, parando a ver las desdibujadas trincheras de la Guerra Civil que dominaban el acceso a Madrid, por la actual carretera A-6.

Desde allí, giramos a la izquierda para bajar por el Prado de la Solana, rodeados de encinas y supuestamente unos alcornoques que no llegamos a ver, entre el arroyo de Villarejo y el arroyo del Pretil hasta la Avenida del Lago, donde alcanzamos la antigua depuradora de los Peñascales, y cruzamos la carretera, para llegar a la fuente que hay junto al puente, en la que paramos para beber.

Remontamos el arroyo por su orilla izquierda, siguiendo una senda con escaleras, hasta alcanzar la presa del embalse de los Peñascales, oficialmente llamado de Gabriel Enríquez de la Orden. Nos recreamos con las bellas imágenes del cielo y casas reflejándose en sus quietas aguas, en las que una bandada de patos nadaban tranquilamente.

Bordeamos la ribera de este embalse, que fue construido en 1962 para abastecimiento de agua de las urbanizaciones de su entorno, si bien ha perdido este uso con el desarrollo de otras infraestructuras hidráulicas por parte del Canal de Isabel II, que suministran agua a las urbanizaciones de Los Peñascales.

Seguimos la preciosa senda que entre juncos, zarzamoras y flora de ribera serpentea entre las lujosas viviendas que lo circundan, contemplamos una bonita cascada que forma el arroyo y continuamos hasta alcanzar el arroyo de Trofas que nutren de agua al embalse.

Un remozado  puente de madera permite cruzarlo, aunque en nuestro caso no lo hacemos para continuar remontándolo, siguiendo una bonita senda, con mucha vegetación, donde el musgo engalana rocas y muros.

Alcanzada la carretera del Pardo, la cruzamos para continuar por la senda, que paralela al arroyo, sigue remontando el arroyo de Trofas. En un cruce de sendas, continuamos por la que nos sale a la izquierda, que en prominente cuesta, entre jaras y encinas, alcanza la casa de Cantos Negros, que a mi siempre me ha recordado a los cortijos de mi tierra y que ahora está tristemente abandonada a su suerte.

Tras una breve parada junto a la puerta de entrada, continuamos por el  precioso camino de acceso, adornado por dos hileras de pinos que parecen conducir al paraíso.

Pronto la dejamos, para ascender por una senda que sale a la derecha, con estupendas vistas de la Sierra del Hoyo,  y al pequeño valle que forma el arroyo de Trofas, destacando hacia el oeste la blanca fachada de la casa del Pendolero, famosa finca que perteneció a la familia de Antonio Maura, el que fuera varias veces presidente del consejo de ministros y otros cargos políticos con Alfonso XIII.  Ha sido escenario de diez películas, entre las más conocidos están: Mamá cumple cien años y Ana y los lobos.

Alcanzado el repecho, tomamos un desvío a la izquierda para visitar un viejo búnker militar de la posición Lince, construido durante la Guerra Civil sobre un espigado risco de granito. Tiene dos estancias, una de ellas con aspilleras, y otra con una terraza-mirador con barandillas en mal estado de conservación. Durante la guerra civil, en la cual el palacio del Canto del Pico fue utilizado como cuartel general del ejército republicano en la batalla de Brunete, este observatorio, debido a su elevada posición, ofrecía unas buenas panorámicas de la carretera de La Coruña, de la zona del monte del Pardo y toda la planicie sur de Madrid.

Tras tomarnos el tentempié de media mañana junto al búnker, reanudamos la marcha siguiendo el camino hasta alcanzar la carretera de Hoyo de Manzanares, a pocos metros de la entrada a la finca del Palacio del Pico. Un poco más abajo, la cruzamos para seguir por la urbanización de Los Robles, ascendiendo por la calle Abeto al mirador de los Robles.

Desde allí, a vista de pájaro, se contempla todo Torrelodones, en espectacular panorámica. Desde aquí nos internamos, en dirección noreste en la que par mí es la pequeña Pedriza, por asemejarse, en menor escala a la reina de los riscos graníticos.

Unas escaleras en piedra dan acceso a una senda que se dirige hacia la tapia del Palacio del Canto del Pico, la malograda casa-museo que vive sus horas más bajas, después de haber acumulado muchas obras de arte y mucha historia reciente de España. Uno de los símbolos más reconocibles del pueblo, caído en desgracia y en el más terrible de los abandonos.

Paralelos a la tapia de piedra continuamos, pasando detrás del depósito de agua, ya en desuso que linda con ella. En dirección oeste y siempre con la tapia muy cerca de nosotros a nuestra derecha, fuimos cruzando el Monte de los Ángeles, que nos regalaba estupendas vistas de Torrelodones y a lo lejos de los pueblos circundantes y las Machotas, mucho más allá.

A cada rato, la intrigante silueta del palacio se nos mostraba, tan de cerca, que parecía que estábamos más al otro lado de la tapia que de éste. Continuamos descendiendo hasta alcanzar el arroyo que nace a los pies del palacio, para a continuación remontar entre riscos, por una senda muy desdibujada, entre las diferentes alternativas que hay y que nos llevó a un bonito mirador natural en pleno cerro de los Ángeles.

En entretenido recorrido entre jaras y robles, fuimos perdiendo altura hasta llegar a las lagunillas del Loco, que estaban a rebosar, nada que ver al aspecto que ofrecen en verano, en el que siempre se sean. Continuamos paralelos al arroyo por la amplia senda, que en dirección sur nos acercaba al pueblo.

Giramos a la izquierda para pasar por un divertido puente colgante de madera que cruza un arroyo por detrás de la urbanizaciones y continuamos, por la calle que baja de los Robles, el regreso a la plaza del Ayuntamiento tras pasar junto a la pista de atletismo José Luis Torres y callejeara hasta ella.

En el bar El 72, donde nos habíamos tomado el roscón al inicio, celebramos el fin de esta ruta, que me ha permitido mostrar al grupo algunos de los secretos del pueblo y que califico con 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

sábado, 4 de enero de 2020

Excursión X200: Presa del Gasco y Canal del Guadarrama

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,6 Km 
Desnivel [+]: 325 m 
Desnivel [--]: 325 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Para aprovechar un hermoso día, decidimos realizar esta excursión llena de encantos por los alrededores de Torrelodones.

Iniciamos la ruta en la plaza del pueblo, para desviarnos enseguida hacia el arroyo de la Torre, al que bordeamos por su ribera derecha. Nos desviamos de la senda, una de las muchas que surcan las inmediaciones de la Torre de los Lodones, para acercarnos a contemplar las vistas desde el mirador del tren, desde el que el tiempo pasa sin darte cuenta mientras cuentas las idas y venidas de los cercanías que van y vienen a Madrid.

Continuamos descendiendo por la senda, que paralela a las vías del tren, alcanza el Camino del Pardillo, sobre el túnel del ferrocarril.

Remontamos la cuesta que va a dar con la entrada a la Casa del Enebrillo, y poco después al de la Casa Panarrás, donde se inicia un descenso por el Camino de la Isabela hacia esta otra casa, a la que no llegamos, por desviarnos, poco antes, a la derecha, para descender por una empinada cuesta hasta dar con el camino que lleva a la presa del Gasco.

A su inmenso muro llegamos, diseñado, en su momento, como la más alta del mundo, con 93 metros. De este proyecto, sólo se conserva un lienzo de 53 m de altura y 251 de longitud, con una anchura que oscila entre los 72 m de la base y los cuatro de la parte superior.

Tras contemplar desde su cima cómo el río Guadarrma lo atraviesa, retrocedemos sobre nuestros pasos, hasta llegar al precioso bosque de pinos donde el Canal del Guadarrama se hace más presente, manteniendo agua todo el año.

El Canal del Guadarrama, fue una ciclópea obra que pretendía realizar un canal navegable de 771 km, que, salvando un desnivel de 700 m, hubiese unido fluvialmente la ciudad de Madrid con el océano Atlántico, partiendo de una presa que habría de construirse a la altura de Torrelodones, enlazaría las cuencas de los ríos Guadarrama, Manzanares, Jarama, Tajo, Riansares, Záncara, Jabalón, Guarrizas, Guadalén, Guadalimar y Guadalquivir. Sólo pudieron ejecutarse los primeros 27 km del canal y la Presa de El Gasco, su embalse regulador. Aquí muchos más detalles del proyecto.

Ascendimos a las Casas de Isabela, tristemente abandonadas y en penoso estado de ruinas, desde ella tuvimos unas bonitas vistas del embalse de Molino de la Hoz y toda la urbanización que ha nacido a su vera.

Descendimos para volver al Canal del Guadarrama, que seguimos a nuestra izquierda en su serpenteante recorrido hasta llegar al arroyo de la Torre, con bonitas vistas de la urbanización de Molino de la Hoz y todos los pueblos que desde aquí se divisan.

Abandonamos el Canal para seguir la senda que remonta el arroyo, al principio alejándose de él y luego acercándose al mismo. Al llegar junto a una torreta de alumbrado, coincidimos con una pareja que con su hija, habían venido desde Rivas para realizar esta misma ruta.

Ascendimos por una pista de cemento que tras múltiples zetas nos dejó a los pies del mirador del Búho, con excelentes vistas hacia el este.

Continuamos por el camino hasta llegar a la zona norte de la Casa del Enebrillo, pasamos junto a unas ruinas y enlazamos con el Camino del Pardillo.

Continuamos en dirección norte, pasando por encima del túnel del ferrocarril, donde giramos a la derecha para seguir por una senda que en dirección noreste pasa junto a unos riscos hasta alcanzar la urbanización Las Marías.

Atravesamos un bonito pinar, continuando en dirección norte hasta alcanzar la Torre de los Lodones, con vistas especialmente bellas de la Sierra de Guadarrama, la planicie de Madrid y todo Torrelodones, destacando al fondo el Palacio del Pico, otro de los iconos del pueblo.

La atalaya toma su nombre del almez, árbol que también es conocido como lodón o lotonero y que era abundante en su enclave y por extensión, el caserío surgido a sus pies acabó llamándose Torrelodones.

Fue erigida en algún momento indeterminado del período omeya de Al-Ándalus, entre los siglos IX y XI, durante el periodo andalusí, y formaba parte del muy jerarquizado sistema defensivo omeya de la Marca Media, que tenía su centro en Toledo, con la que la población musulmana intentaba frenar el avance de los reinos cristianos.

Sólo quedaba descender por una empinada pendiente de escalones con traviesas de madera en dirección al pueblo, pasar por el viaducto bajo la A-6 y llegar a la plaza del Ayuntamiento. Por todo lo visto y disfrutado, esta excursión se ha ganado 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS
Fotos de Paco Nieto