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lunes, 1 de julio de 2024

Excursión X483: Mina de Cabeza Líjar y fortines del Cerro de los Álamos Blancos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alto del León. Guadarrama
Final: Alto del León. Guadarrama
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 11,8 Km
Desnivel [+]: 524 m
Desnivel [--]: 524 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: x
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














lunes, 1 de julio de 2019

Excursión X186: Las Tres Cascadas de Cerler

FICHA TÉCNICA
Inicio: Cerler
Final: Cerler
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 7 Km 
Desnivel [+]: 332 m 
Desnivel [--]: 332 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Con gran ilusión por poder descubrir algunos de los innumerables encantos del valle de Benasque, nos trasladamos desde Madrid a estas tierras de Huesca, deseosos de recorrer, en cinco días, cinco rutas por los Pirineos que llevábamos meses elucubrando.

Salimos temprano, para hacer más corta nuestra espera, y antes de las dos de la tarde ya estábamos a las puertas de este inmenso paraíso. Comimos en la terraza del bar del camping Bellavista, poco antes de llegar a Graus, con unas bonitas vistas del embalse de Barasona.

Una vez llegamos al Hotel Eriste y dejamos las maletas, nos trasladamos a Cerler, inicio de nuestra ruta de hoy, elegida cortita por el poco tiempo que teníamos después del largo viaje, pero que resultó mucho más interesante y bella de lo que esperábamos.

El objetivo era conocer las cascadas del Boom, siguiendo la ruta de las 3 cascadas, que une la localidad de Cerler con la zona de desagüe de la collada de Ardonés (2507 m), entre Tuca Royero (2544 m), Tuqueta Blanca (2607 m) y Tuca Redondo (2588 m), cuyos canales de desagüe en el fondo de la garganta, han hecho una gran labor de excavación y de erosión, dando origen a los tres saltos de agua.

Comenzamos el recorrido, en dirección sureste, por un sendero empedrado, señalizado con marcas amarillas y blancas de pequeño recorrido, entre densa vegetación. Dejando atrás los edificios de la población, fuimos ganando altura hasta alcanzar la singular Ermita de San Pedro Mártir, patrón de Cerler, junto a ella, unas mesas de madera invitaban a la contemplación del valle.

Frente a nosotros, el omnipresente cerro de Cerler, que con sus 2409 metros se señorea presuntuoso en solitario entre el Barranco de Ardonés y el del Ampriu. A nuestra derecha, la vista alcanza a ver Eriste y su vecino embalse de Linsoles.

Seguimos el recorrido saliendo a una zona bastante desforestada paralelos al río Ardonés, que a partir de este momento nos acompañó gran parte del recorrido. Poco antes de alcanzar el puente del Vadiello, se le unen las aguas procedente del Barranco del Ampriu, zona conocida como Palanca del Molino.

Cruzamos el puente de hormigón con barandillas de hierro y giramos a la izquierda, para remontar, en dirección noreste, la margen izquierda del Ardonés, esto es, con el río a nuestra izquierda.

Conforme avanzamos, el paisaje cambia y la ruta se va poniendo cada vez más interesante, dejamos a la izquierda otro puente, que no cruzamos, y nos vamos acercando a las cascadas, que ya comienzan a verse al fondo del valle.

Pasamos junto una represa de retención de sedimentos, punto en el que la senda se empina y gana altura, a la vez que bordea un denso bosque de pinos negros a media ladera, donde el valle del Barranco de Ardonés se cierra sensiblemente. El estruendo del agua al caer delata que estamos próximos a la gran cascada, la de Ardonés, la primera y más espectacular de las tres del recorrido, y que de repente asoma frente a nosotros colosal e imponente.

La sesión de fotos empapándonos con el agua pulverizada y que propiciaba efectos arcoíris, no se hizo esperar. Nos costó reanudar la marcha porque el lugar invitaba a quedarse allí una eternidad.

El sendero cambia de vertiente en el barranco, a los pies de esta cascada, mediante una pasarela de cuadradillo metálico a la que llegaba el agua en forma de suave refrescante rocío, y que con todo y con eso, sirvió de fondo para más fotos, aunque nos mojáramos.

Una vez cruzado el puente hicimos una pequeña bajada por terreno rocoso y algo resbaladizo por el agua que desprende la cascada. Para evitar problemas hay un cable que asegura los escasos metros comprometidos, facilitando el paso.

Inevitables también fueron las fotos desde esta otra perspectiva de esta maravilla. Enseguida encontramos la segunda cascada, que baja desde el Barranco del Clotet y sin ser tan espectacular como la de Ardonés, es la más alta de las tres y también muy bonita, aunque llevaba poca agua, en primavera seguro que es más llamativa.

Al poco, abandonamos momentáneamente el sendero para acercarnos a los pies de la tercera cascada, la que baja del Barranco de la Mascarada y que no desentona en absoluto con las otras dos, aunque tampoco llevaba mucha agua.

Proseguimos nuestro camino, era inevitable no volver la vista atrás a contemplar las tres cascadas a la vez. Una panorámica de gran belleza.

Conforme descendemos, se amplia el valle, entre densos pastizales, con excelentes vistas hacia el oeste, permitiendo ver las impresionantes cumbres las tucas y agujas de Ixeia y del macizo de Posets, visibles durante la mayor parte del regreso, así como el Pico de Cerler, que ahora nos queda a nuestra izquierda.

Nos sorprenden las terrazas de Paluenga, antiguos prados de siega que aún dejan ver la estructura de bancales, cada vez más deteriorada desde que dejaron de cultivarse y, el paso de los años, va rompiendo su estructura.

Toda esta zona del Ampriu se cultivaba con cereales hasta bien mediado el siglo pasado, lo que hacia que fuese necesario aterrazar el terreno para conseguir la formación de un suelo mejor. Además, lo frágil de este terreno, asentado sobre materiales de morrenas glaciares, hace que sea fácilmente erosionable.

Pasamos por una bonita zona de abedules poco antes de vadear el Barranco Alto, donde un numeroso grupo de ovejas pastaban la verde hierba de su rivera.

Pasamos junto a una borda, que es como en el Pirineo llaman a las edificaciones donde se resguarda el ganado o se almacenan productos agrícolas, especialmente comida para los animales. Un poco más adelante, me emocioné al ver en uno de los claros del bosque al majestuoso Perdiguero, mi primer tresmil.

La senda se encaja entre muros de piedra poco antes de entrar en Cerler, donde finalizamos la ruta, celebrándolo en la agradable terraza del hotel HG Cerler, finalizando así esta preciosa, sencilla y fotogénica ruta que nos sirvió para calentar las piernas de cara a todo lo que nos esperaba en los cuatro siguientes días y que bien se merece 4 estrellas.
Paco Nieto

domingo, 1 de julio de 2018

Excursión X143: Ibón de Estanés

FICHA TÉCNICA
Inicio: Aparcamiento de Sansanet

Final: Aparcamiento de Sansanet
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,4 Km 
Desnivel [+]: 764 m 
Desnivel [--]: 764 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5+
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Para nuestro tercer día por Pirineos, la propuesta era conocer el ibón de Estanés, uno de esos parajes idílicos del Pirineo aragonés más occidental. Así es que volvemos a madrugar y nos recorrimos al alba los 35 km que separan Jaca del aparcamiento de Sansanet, en Francia, al que llegamos remontando el valle del río Aragón y pasar por Canfrac-Estación, Candanchú y el antiguo paso fronterizo de Somport.

El aparcamiento está situado a la salida de una curva muy cerrada, en una zona boscosa muy bonita, junto al río La Gave d`Aspe. Desde aquí parten varías rutas por el Parc National des Pyrénées, señalizadas es postes de madera, la nuestra viene indicada como “Lac d’Estaens 1h.30”.


Echamos a andar y descendemos pausadamente hacia el río, cuyo estruendo, cada vez más cercano, presagia llevar mucha agua. Enseguida un puente con barandillas de hierro nos cambia de margen, a la vez que nos internamos en un precioso bosque de hayas.

Al rebasar unas zetas que suavizan el camino el bosque da paso a unas extensas praderas de pasto, en la que se vislumbra al fondo, la cabaña de Escouret, por la que pasaríamos en el camino de regreso.

Por el camino vamos viendo las marcas blancas y rojas del sendero HRP francés correspondiente a la Senda de Camille. Ascendemos dando varías curvas, alternando bosque de pinos, enebros y alguna sabina rastrera, con verdes praderas de magníficas vistas de la vertiente norte del pico Aspe, con blancos neveros que le dan una belleza extra.

Pronto los árboles dieron paso a los prados de altura, señal de que habíamos llegado el puerto de Estanés, frontera natural entre Francia y España.

Poco más adelante, enlazamos con el GR-11 proveniente de Candanchú, el sendero Pirenáico que lo cruza de este a oeste. Continuando la suave ascensión por la extensa y verde pradera, surcada por un pequeño riachuelo que discurre paralelo al sendero. 

A nuestra derecha, las lomas del Cuchet de Garay, llamada Mujer Muerta por la forma de una mujer recostada que tiene. A nuestra izquierda las crestas de la sierra de  Bernera.

El agradable paseo nos lleva directamente al ibón de Estanes, tras abandonar casi al pie del mismo el sendero GR-11, que continua hacia la izquierda en busca del refugio de Lizara en el Valle de Aísa.

Realizando una amplia curva hacia la derecha, el ibón aparece espectacular, rodeado de prados ondulados, cerrado al sur por los escarpes de sierra Bernerade de naturaleza caliza que destaca por la escabrosidad y perpendicularidad de sus paredones superiores.

Es frecuente encontrar rebaños de vacas y caballos pastando sin prisa en torno a sus aguas, y un buen montón de visitantes, que se acercan desde cualquiera de sus rutas de llegada, pero sobre todo desde Sansanet, como es nuestro caso, al ser un acceso fácil y precioso, apto para todos los públicos.

El ibón de Estanés, ubicado prácticamente en los límites de la frontera Española con Francia, es uno de los ibones más conocidos y visitados de la zona del Valle del Río Aragón o Valle de Canfranc, si bien curiosamente se encuentra ubicado en el término municipal de Ansó.

Tras hacernos un montón de fotos con el ibón de fondo, lo rodeamos por senderos de ganado a su lado sureste, hasta alcanzar la orilla del lago, donde paramos para algunos darnos un refrescante baño que nunca olvidaremos. Más fresquitos, continuamos hasta llegar cerca de la pequeña presa, donde vierte aguas el ibón, desde donde sale el camino de Espelunguere, por donde vamos a volver.

En este pequeño collado del puerto de Bernera paramos a descansar y reponer fuerzas mientras contemplábamos la bucólica imagen de las aguas del ibón reflejando las aún nevadas cumbres de su entorno.

No quisimos proseguir el camino sin antes subir a un cerro situado a nuestra derecha, al norte del ibón, para así poder contemplarlo con mejor perspectiva. El esfuerzo valió la pena y nunca olvidaremos la sensación de divisar todo el extraordinario paisaje a vista de pájaro.

De vuelta, iniciamos el descenso por el camino de Espelunguere, un recorrido algo aéreo, que a José Luis le pareció suficiente como para no probarlo y regresó más o menos por donde habíamos venido.

El resto descendimos por el camino, muy marcado y efectivamente con gran caída hacia el vallé francés, pero sin dificultades técnicas, a excepción de un salto de unos tres metros, pero que unas escaleras de hierro ayudan a sortear sin mayor dificultad.

La senda se precipita haciendo zetas hacia el valle, en algunos puntos coincide con la tubería proveniente de la presa del ibón, que permite su aprovechamiento hidroeléctrico. Mientras descendemos contemplamos las superficies cubiertas de pastizal de alta montaña alternándose con los hayedos.

Ya en pleno bosque pasamos junto a una cabaña, cerrada a cal y canto, desde donde se inicia un fuerte descenso hacia las praderas de la Saut de la Vache, donde de nuevo nos emboscamos entre hayas para ascender al Col de Maspétres, un bonito claro de estupendas vistas.

Tras una buena cuesta en pleno bosque, descendimos a la cabaña de de Escouret, en la que unos carteles indicaban que se vendía queso, nos dieron ganas de parar a comprobarlo.

Ya solo nos quedaba enlazar con el sendero que empleamos a la subida y descender por él hasta de nuevo cruzar el puente sobre La Gave d`Aspe.

Al poco, llegamos al punto de partida, el aparcamiento de Sansanet, dando así por finalizada esta preciosa ruta entre hayas y prados que nos mostró los rincones más bonitos del ibón de Estanés.

Por lo bonita e interesante que es esta excursión la califico con 5 estrellas de oro.
Paco Nieto

VÍDEOS
Vídeo de José Luis Molero

FOTOS