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jueves, 28 de diciembre de 2023

Excursión X449: Pico y laguna de Peñalara

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,8 Km
Desnivel [+]: 628 m
Desnivel [--]: 628 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












lunes, 6 de febrero de 2023

Excursión X386: Valle de la Angostura desde el Puerto de Cotos con nieve

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos. Rascafría
Final: Puerto de Cotos. Rascafría
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11 Km
Desnivel [+]: 467 m
Desnivel [--]: 467 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta 















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Como viene siendo costumbre, a lo largo del fin de semana se proponen las rutas para realizar la salida de los lunes con el grupo por Valles y Montañas. Es una buena forma de empezar la semana.

Esta temporada había nevado tarde y con las buenas temperaturas diurnas de los últimos días, probablemente la nieve no iba a durar mucho, así que había que aprovechar. Por diferentes motivos se pensó hacer un recorrido tranquilo desde el Puerto de Cotos y parte del Valle de la Angostura. Es una ruta clásica que se había realizado en alguna otra ocasión en diferentes épocas del año.

Amaneció un día muy bonito, soleado, algo frío pero sin viento. Nos encontramos con menos gente de la esperada en el aparcamiento. En esta ocasión éramos 10 participantes y dos perritas.

Iniciamos la ruta cruzando la carretera M-604, y nos dirigimos hacia el circuito de fondo de esquí. Al llegar a las escaleras de madera, parte del grupo nos pusimos los minicrampones. Carlos R había pertrechado bien a las perritas con muy buenos forros.

El circuito de fondo de esquí recorre en parte el Camino viejo del Paular (GR-10) hasta La Pradera. Es una zona habilitada de unos 5 km de longitud. En su inicio hay dos casetas de madera con un montón de carteles de prohibiciones a los que Jorge M les hizo sendas fotos: “No se permite paso de caminantes, ni deslizamiento con plásticos, ni trineos, ni perros…”, pero en esta ocasión no parecía que estuviese operativo, ni había vigilancia. Con cuidado nos adentramos en el camino. Había nieve, aunque no en exceso pero tenía una pequeña película helada.

Seguimos hasta La Pradera, una amplia zona con unas estupendas vistas de Guarramillas, Valdemartín y las impresionantes Cabezas de Hierro. Esta zona era conocida como la Pradera de los Guerrilleros, en la época de la guerra civil había puestos de observación y vigilancia, y todavía a día de hoy se pueden ver restos de estas construcciones.

En la pradera nos desviamos a la izquierda, y nos adentramos en un bosque por predominio de pinos albares. Esta parte era toda de bajada.

Cruzamos por un puente de madera sobre el arroyo del Toril. Había bastante nieve, aunque con calvas por algunas zonas y, continuando el descenso, llegamos a una paraje más abierto, el Camino de las Vueltas.

Este sendero estaba mucho más despejado, con mayor variedad de vegetación, y a nuestra derecha fuimos observando parte de las montañas que forman Cuerda Larga. Esta senda iba casi en paralelo a la carretera M-604. Al llegar a la confluencia con dicha carretera la cruzamos con precaución. Nos encontramos una barrera con un cartel informativo donde indicaba que no se podía pasar ni aparcar. Se trataba del inicio de una pista de uso exclusivo de forestales.

Continuamos descendiendo por este bello bosque, serpenteando por una zona de zetas. Había que tener cuidado, dado que bajo la nieve había una capa de hielo. Los que llevábamos los minicrampones caminábamos sin MAYOR problema, pero alguno que no los llevaba se dio algún resbalón.

Nos encaminábamos hacia el Arroyo de La Laguna. A Carlos R le preocupaba no poder atravesarlo con las perritas por lo que se desvió hacia el puente de piedra.

El resto continuamos por la pista forestal y pasamos por el Arroyo de La Laguna. Llegamos hasta el Arroyo de la Angostura y lo cruzamos por el Puente de los Hoyones que, aunque tenía nieve, se podía cruzar fácilmente. Nos volvimos a encontrar con Carlos R que venía a nuestro encuentro por la otra orilla. En esta zona hicimos una pequeña parada para tomar un tentempié y la foto de grupo.

A continuación iniciamos el ascenso. Nos mantuvimos paralelos al río, sin encontrar senda ni huellas anteriores, y con algunas zonas heladas.

A partir de aquí empezamos a contemplar una sucesión de pequeñas cascadas con caprichosas formas heladas sobre las piedras y abundante vegetación en las orillas del arroyo, incluso llegamos a ver un trozo de hielo esculpido en forma de pato.

Se trataba de una zona umbría, pero dejaba pasar rayos de sol que se reflejaban en el hielo provocando unos increíbles contrastes. Cada rincón era más bonito que el anterior, y sin duda candidatos a ser fotografiados.

Al llegar al puente de piedras dos integrantes del grupo iniciaron el regreso al Puerto de Cotos por el camino que habíamos traído. Habíamos quedado en reunirnos con ellos en Venta Marcelino.

A partir de aquí tomamos la pista forestal cubierta por nieve, que por el día en parte se derrite, pero las bajas temperaturas de la noche hacen que se formen placas de hielo. No obstante, continuamos avanzando sin demasiada dificultad. Las perritas mantenían perfectamente el ritmo disfrutando el camino.

Dado que Carlos R no llevaba los minicrampones, decidió desviarse hacia la izquierda por una pista forestal al llegar a una bifurcación. No quería que las perritas pasaran por zonas complicadas, escarpadas y/o heladas. Sin embargo, posteriormente nos contó que tuvo que subir unos aproximadamente 200 metros de desnivel sin rastro de sendero ni huellas previas debido a la abundante nieve. En muchos momentos tuvo que llevarlas en brazos. Nos relató que, si hubiera continuado subiendo un poco más por la pista, la dificultad y el esfuerzo hubiera sido sensiblemente menor.

El resto seguimos hacia el Arroyo de las Cerradillas y allí se acababa la tranquilidad y empezaba la aventura. Tratábamos de seguir el track pero, como se había grabado en una ruta en ausencia de nieve, había que buscarse la manera de ir remontando las pronunciadas pendientes como podíamos, sin senda ni huellas previas, de la mejor manera posible.

En no pocas ocasiones nos hundíamos hasta la rodilla y en otras nos encontrábamos con hielo. Veíamos el arroyo abajo, demasiado cerca y no era nada apetecible bañarnos en unas aguas tan frías o, lo que era peor, darnos un buen golpe con las piedras y el hielo.

Desde el camino vimos la Poza de Joselu, un sitio impresionante en primavera-verano, para relajarse y disfrutar del entorno.

Jorge M y Carlos B nos iban abriendo camino. Nuestro siguiente objetivo era llegar a la Cascada Escondida o de los Tejos. Estos árboles fueron considerados mágicos desde la antigüedad, los celtas utilizaban su savia para impregnar de veneno las flechas, y con su madera construían arcos de gran resistencia y flexibilidad.

A esta cascada se accede atravesando dos bloques de piedra pero no fue posible dado que el camino hasta las piedras estaba helado y con musgo resbaladizo.

Proseguimos el camino hacia arriba con gran desnivel, pero continuábamos hundiéndonos. Volvíamos a bajar. Nuestra intención era llegar a conectar con el PR-27 porque cruzar el arroyo era imposible. Y volvíamos a subir como podíamos, entre pinos, ramas y más hielo.

Por fin Jorge M, que en ese momento iba por delante, pudo encontrar el camino hacia el sendero.

Mucho más cómodos, pudimos continuar hasta llegar al puente que cruza el Arroyo de Guarramillas.

Sin dudarlo bajamos unos metros para visitar la Poza de Sócrates. Una auténtica maravilla. Estaba en parte congelada por los laterales y parecía que le habían salido dos inmensas alas.

En verano el escaso caudal hace que pierda parte del encanto, no era el caso de hoy, que con el fuerte estruendo del agua al caer desde sus más de 6 metros de altura nos pareció un rincón fantástico.

Regresamos de nuevo al puente en donde algunos comieron, otros tomaron un tentempié, y otros se reservaron para ingerir algo más contundente en la Venta Marcelino.

Tomamos el PR-27 y subimos hasta el Refugio del Pingarrón, gestionado por la Comunidad de Madrid y que se encontraba cerrado. Seguimos ascendiendo, alcanzando enseguida la pradera que mejores vistas ofrece de Cabezas de Hierro, que nevadas, aún eran más imponentes. Cruzamos la carretera M-861 que conduce a las pistas de Valdesquí y a la izquierda continuamos por el PR-31 que nos condujo hasta el Puerto de Cotos.

Cuando llegamos al aparcamiento lo encontramos casi al completo. Un gran cambio con respecto a la mañana debido a que a la salida de los colegios los padres suben a sus hijos para que disfruten con los trineos y de la nieve.

Al sol nos estaban esperando en una mesa el resto del grupo, Carlos R, Teresa, Jorge I. Ellos ya habían comido y el resto tomamos cafés, refrescos, judiones y morcilla. Alguno se atrevió incluso a mezclar café con morcilla…

Aquí dimos por concluido este día que se preveía tranquilo y relajado y se convirtió en “una aventurilla” debido a que las rutas y los tracks cambian mucho dependiendo de la estación del año y las condiciones climatológicas. En cualquier caso fue un estupendo día y un maravilloso recuerdo.

Por la increíble y preciosa ruta, el día soleado, la estupenda aventurilla, y sobre todo la inmejorable compañía, le adjudico una puntuación de 4,5 estrellas.
Ara Sánchez

domingo, 29 de enero de 2023

Excursión X384: Lagunas de Peñalara por refugio Zabala

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,5 Km
Desnivel [+]: 711 m
Desnivel [--]: 711 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Para poder seguir disfrutando de la nieve caída la semana anterior, decidimos visitar las lagunas glaciares del Parque Natural de Peñalara, que a buen seguro iban a estar cubiertas de nieve o heladas, como así fue.

En el aparcamiento del Puerto de Cotos nos reunimos bien equipados y abrigados, aunque el espléndido sol presagiaba que no iba a ser muy necesario, porque sin viento y caminando, pronto nos sobraría la mitad de lo que llevábamos.

Por las escaleras de madera que suben hacia el chozo de entrada comenzamos el ascenso por la pista del PR-3, en la que ya encontramos bastante nieve y un cartel que pone "Prohibido trineos", al que algunos no hacían mucho caso.

A mitad de la cuesta, a mano izquierda, salía abundante agua de la Fuente Cubeiro, y puedo asegurar que bien fresquita.

Al final de este primer tramo de subida llegamos al Mirador de la Gitana, cuyo indicador de montañas señalaba los picos nevados de Cabezas de Hierro y Valdemartín.

Una bonita vista que cada vez que paso por aquí me impresiona y me gusta contemplar. En la explanada del mirador se encuentra también, en el suelo, un reloj de sol hecho de piedra de granito que hoy estaba totalmente cubierto por la nieve.

Después de una curva a la izquierda llegamos al Cobertizo del Depósito, multitud de carámbanos colgaban afilados de su techo.

La pista estaba cubierta de nieve dura y teníamos que ascender con cuidado. Los pinos de su alrededor no tenían ya nieve, lo que contrastaba con el suelo. En el horizonte se podía divisar claramente la silueta nevada de la Cuerda Larga, todo un espectáculo.

A medida que ascendíamos, los pinos se iban volviendo más escasos y de menor altura. Al llegar a la primera bifurcación, abandonamos el PR-3 para seguir el camino que lleva a la laguna de Peñalara.

Este camino bordea a media ladera la peña los Quesos, una de las cimas del Parque, reconocible por su pico de relieve redondeado, que está situada a mitad de camino entre el Puerto de los Cotos y el circo de Peñalara.

La pista va ascendiendo hasta llegar al Cerro del Cuco, que parece delimitar la frontera natural del bosque.

Desde él comenzamos el descenso en dirección al circo glaciar de Peñalara, que, con sus 140 hectáreas es el más extenso de la Sierra de Guadarrama. Se calcula que se formó en el período Cuaternario, hace 1.8 millones de años.

Nuestra intención era desviamos un poco a la derecha para contemplar la Laguna Chica de Peñalara, pero a petición de Carlos, decidimos subir al refugio de Zabala.

Sin sendas que poder seguir, guiándonos por la intuición y algunas pisadas remontamos la ladera hasta alcanzar el refugio. Es obra del arquitecto Julián Delgado Úbeda y fue inaugurado el 2 de octubre de 1927 por los miembros pertenecientes a la Sociedad Peñalara, una sociedad de montañeros establecida a principios del siglo XX. ​ El nombre del refugio rinde homenaje al alpinista José Fernández Zabala.

Está construido con granito y hormigón, actualmente está dividido en dos partes, una empleada para almacenar material y otra parte, bastante pequeña, que queda abierta para el público y está concebida para que sirva de refugio temporal ante los fenómenos meteorológicos. No está acondicionada para pernoctar, aunque es posible hacerlo en caso de necesidad. Estuvimos especulando con cuántas personas cabrían, y concluimos que de 2 a 6, dependiendo de lo juntitos que pasasen la noche.

Mientras esperábamos a los demás, llegaron unos militares que estaban de entrenamiento y tras una breve charla con ellos, continuamos rumbo hacia la laguna Grande.

Delante de nosotros la imponente cornisa de las cumbres de Peñalara te dejan literalmente helado, por sus laderas nevadas se suelen contemplar intrépidos senderistas que suben a Peñalara por su parte más complicada y helada, donde la nieve parece nata derramada sobre una tarta. Para mí es una experiencia que la sigo teniendo pendiente.

Con cuidado, descendimos hacia la laguna, asentada en una gran hondonada desde la que contemplamos, a nuestra izquierda, en la distancia, el Refugio Zabala, situado sobre un resalte rocoso que separa las dos cubetas glaciares que conforman el circo de Peñalara

La luz nítida hacía resaltar el color verdoso de las peñas y rocas debido a un diminuto liquen que las recubre, aportando algo de color a un paisaje en blanco y negro.

En primavera, el agua que desciende de la montaña a causa del deshielo se acumula en la Hoya de la Laguna, convirtiéndola en un humedal surcado por numerosos arroyuelos que derriten la nieve por debajo, aflorando a la superficie en numerosos lugares.

La Laguna Grande tiene agua de forma permanente, es de forma ovoidal, con una longitud máxima de 127 metros y una anchura máxima de 73 metros.

En ella no viven peces (como en ninguna de las lagunas del Parque, al congelarse en invierno), pero sí anfibios, y en sus riberas nidifican varias especies de pájaros.

Hoy estaba completamente helada, pero se adivinaba su perímetro por el cambio de color de la nieve que la cubría.

Tras la breve parada, el grupo se dividió en dos, unos tenía que regresar pronto y harían la "ruta corta", volviendo al puerto de Cotos, el resto haríamos la "ruta larga", acercándonos a la laguna de los Pájaros, para lo cual, buscamos la senda que, bordeando la loma, sube al mirador de Javier, situado a unos 300 metros de distancia de la laguna. Desde aquí se podía contemplar una espectacular vista de la Cuerda Larga y todo el circo de Peñalara.

En el mirador enlazamos con el PR-15, que se interna por la ladera de la montaña en leve ascenso, entre solitarios y heroicos pinos moldeados por el viento, sobreviviendo a los duros inviernos, año tras año.

Gradualmente la pendiente se volvió más empinada. Tras la cuesta, alcanzamos un mirador natural señalizado por un enorme hito de piedras desde el cual se goza de las mejores vistas del macizo de Peñalara y las Cinco Lagunillas, que en esta ocasión, sin embargo, estaban prácticamente invisibles bajo el manto de nieve.

Esta zona para mi tiene un encanto especial, sobre todo en primavera con el deshielo. En temporada de deshielo es pantanosa, por lo que el sendero que la atraviesa está protegido por pasarelas de madera, que hoy también estaban, pero completamente tapadas bajo la densa capa de nieve.

A continuación ascendimos por el canal que conduce a los llanos de Peñalara, planicie situada a los pies de la cornisa y que lucia un resplandeciente manto de nieve.

Continuamos en dirección a la laguna de los Claveles, que como era de esperar, también la encontramos nevada. Proseguimos la travesía de la gran planicie nevada, pasando al poco por la zona de las charcas, que hoy estaban completamente cubiertas de nieve, más adelante la laguna Mariposa estaba igual.

Por aquí, los escasos pinos presentaban unas bonitas cencelladas y estaban semicubiertos de nieve. En el horizonte vislumbrábamos la característica silueta de Peñalara y el risco de los Claveles que cobija a sus faldas la laguna de los Pájaros.

Ésta es la más alta de todas las lagunas del Parque y una de las más grandes. De forma similar a la suela de un zapato, mantiene agua de forma permanente, al igual que la laguna Grande, a pesar de su escasa profundidad (máximo 0,5 m). Se debe a la presencia de un sustrato limoso que impide que el agua se suma en el terreno.

Contemplándola nos tomamos un refrigerio y tras un breve descanso iniciamos el camino de regreso volviendo sobre nuestros pasos, siguiendo el trazado de la PR-15 y disfrutando de la incomparable majestuosidad de la Cuerda Larga en el horizonte.

Unas vistas que siempre me trasladan a recuerdos de mi infancia, cuando leía novelas de cazadores de Alaska por montañas de paisajes nevados imposibles de imaginar en mi tierra natal de la campiña cordobesa.

Esta vez, nos desviamos a la derecha, para acercarnos a los riscos y poder contemplar de cerca los helados carámbanos que se habían formado por sus verticales paredes. Cruzamos las Cinco Lagunas, de las que no había ni rastro bajo tanta nieve, subimos el repecho que siempre se hace largo y da paso a la bajada que nos lleva al mirador de Javier, donde nos reagrupamos para iniciar el descenso final hacia el Puerto de Cotos.

Al final de esta primera cuesta nos encontramos a la derecha con el chozo de vigilancia y de frente con el puente de madera que cruza el arroyo que desagua de la laguna Grande, cuyas aguas, montaña abajo, se incorporan al caudal del río Lozoya.

Tras cruzar el puente giramos a la izquierda, siempre siguiendo el PR-15, que desciende bordeando la ladera hasta el pinar, particularmente hermoso en este tramo.

En la la fuente del Cedrón, con su agua fresca y cristalina, paramos a beber, y tras pasar por un portón, llegamos de nuevo al Cobertizo del Depósito por el que habíamos pasado esta mañana.

El grupo se había estirado mucho y tenía prisa por ver si alcanzaba a los compañeros que esperaban en el refugio de Cotos, el bar de la estación.

Descendimos el último tramo hasta el Puerto de Cotos, pasando de nuevo por el chozo de entrada y el centro de interpretación.

Al llegar a la estación, los de las prisas por volver a Madrid ya se habían marchado, nos esperaban los que iban a comer con nosotros.

Por las vistas espectaculares, la belleza imponente del paisaje glaciar cubierto de su blanco manto invernal y lo bien que lo pasamos, esta excursión se merece la máxima nota, 5 estrellas.
Paco Nieto