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lunes, 6 de febrero de 2023

Excursión X386: Valle de la Angostura desde el Puerto de Cotos con nieve

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos. Rascafría
Final: Puerto de Cotos. Rascafría
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11 Km
Desnivel [+]: 467 m
Desnivel [--]: 467 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta 















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Como viene siendo costumbre, a lo largo del fin de semana se proponen las rutas para realizar la salida de los lunes con el grupo por Valles y Montañas. Es una buena forma de empezar la semana.

Esta temporada había nevado tarde y con las buenas temperaturas diurnas de los últimos días, probablemente la nieve no iba a durar mucho, así que había que aprovechar. Por diferentes motivos se pensó hacer un recorrido tranquilo desde el Puerto de Cotos y parte del Valle de la Angostura. Es una ruta clásica que se había realizado en alguna otra ocasión en diferentes épocas del año.

Amaneció un día muy bonito, soleado, algo frío pero sin viento. Nos encontramos con menos gente de la esperada en el aparcamiento. En esta ocasión éramos 10 participantes y dos perritas.

Iniciamos la ruta cruzando la carretera M-604, y nos dirigimos hacia el circuito de fondo de esquí. Al llegar a las escaleras de madera, parte del grupo nos pusimos los minicrampones. Carlos R había pertrechado bien a las perritas con muy buenos forros.

El circuito de fondo de esquí recorre en parte el Camino viejo del Paular (GR-10) hasta La Pradera. Es una zona habilitada de unos 5 km de longitud. En su inicio hay dos casetas de madera con un montón de carteles de prohibiciones a los que Jorge M les hizo sendas fotos: “No se permite paso de caminantes, ni deslizamiento con plásticos, ni trineos, ni perros…”, pero en esta ocasión no parecía que estuviese operativo, ni había vigilancia. Con cuidado nos adentramos en el camino. Había nieve, aunque no en exceso pero tenía una pequeña película helada.

Seguimos hasta La Pradera, una amplia zona con unas estupendas vistas de Guarramillas, Valdemartín y las impresionantes Cabezas de Hierro. Esta zona era conocida como la Pradera de los Guerrilleros, en la época de la guerra civil había puestos de observación y vigilancia, y todavía a día de hoy se pueden ver restos de estas construcciones.

En la pradera nos desviamos a la izquierda, y nos adentramos en un bosque por predominio de pinos albares. Esta parte era toda de bajada.

Cruzamos por un puente de madera sobre el arroyo del Toril. Había bastante nieve, aunque con calvas por algunas zonas y, continuando el descenso, llegamos a una paraje más abierto, el Camino de las Vueltas.

Este sendero estaba mucho más despejado, con mayor variedad de vegetación, y a nuestra derecha fuimos observando parte de las montañas que forman Cuerda Larga. Esta senda iba casi en paralelo a la carretera M-604. Al llegar a la confluencia con dicha carretera la cruzamos con precaución. Nos encontramos una barrera con un cartel informativo donde indicaba que no se podía pasar ni aparcar. Se trataba del inicio de una pista de uso exclusivo de forestales.

Continuamos descendiendo por este bello bosque, serpenteando por una zona de zetas. Había que tener cuidado, dado que bajo la nieve había una capa de hielo. Los que llevábamos los minicrampones caminábamos sin MAYOR problema, pero alguno que no los llevaba se dio algún resbalón.

Nos encaminábamos hacia el Arroyo de La Laguna. A Carlos R le preocupaba no poder atravesarlo con las perritas por lo que se desvió hacia el puente de piedra.

El resto continuamos por la pista forestal y pasamos por el Arroyo de La Laguna. Llegamos hasta el Arroyo de la Angostura y lo cruzamos por el Puente de los Hoyones que, aunque tenía nieve, se podía cruzar fácilmente. Nos volvimos a encontrar con Carlos R que venía a nuestro encuentro por la otra orilla. En esta zona hicimos una pequeña parada para tomar un tentempié y la foto de grupo.

A continuación iniciamos el ascenso. Nos mantuvimos paralelos al río, sin encontrar senda ni huellas anteriores, y con algunas zonas heladas.

A partir de aquí empezamos a contemplar una sucesión de pequeñas cascadas con caprichosas formas heladas sobre las piedras y abundante vegetación en las orillas del arroyo, incluso llegamos a ver un trozo de hielo esculpido en forma de pato.

Se trataba de una zona umbría, pero dejaba pasar rayos de sol que se reflejaban en el hielo provocando unos increíbles contrastes. Cada rincón era más bonito que el anterior, y sin duda candidatos a ser fotografiados.

Al llegar al puente de piedras dos integrantes del grupo iniciaron el regreso al Puerto de Cotos por el camino que habíamos traído. Habíamos quedado en reunirnos con ellos en Venta Marcelino.

A partir de aquí tomamos la pista forestal cubierta por nieve, que por el día en parte se derrite, pero las bajas temperaturas de la noche hacen que se formen placas de hielo. No obstante, continuamos avanzando sin demasiada dificultad. Las perritas mantenían perfectamente el ritmo disfrutando el camino.

Dado que Carlos R no llevaba los minicrampones, decidió desviarse hacia la izquierda por una pista forestal al llegar a una bifurcación. No quería que las perritas pasaran por zonas complicadas, escarpadas y/o heladas. Sin embargo, posteriormente nos contó que tuvo que subir unos aproximadamente 200 metros de desnivel sin rastro de sendero ni huellas previas debido a la abundante nieve. En muchos momentos tuvo que llevarlas en brazos. Nos relató que, si hubiera continuado subiendo un poco más por la pista, la dificultad y el esfuerzo hubiera sido sensiblemente menor.

El resto seguimos hacia el Arroyo de las Cerradillas y allí se acababa la tranquilidad y empezaba la aventura. Tratábamos de seguir el track pero, como se había grabado en una ruta en ausencia de nieve, había que buscarse la manera de ir remontando las pronunciadas pendientes como podíamos, sin senda ni huellas previas, de la mejor manera posible.

En no pocas ocasiones nos hundíamos hasta la rodilla y en otras nos encontrábamos con hielo. Veíamos el arroyo abajo, demasiado cerca y no era nada apetecible bañarnos en unas aguas tan frías o, lo que era peor, darnos un buen golpe con las piedras y el hielo.

Desde el camino vimos la Poza de Joselu, un sitio impresionante en primavera-verano, para relajarse y disfrutar del entorno.

Jorge M y Carlos B nos iban abriendo camino. Nuestro siguiente objetivo era llegar a la Cascada Escondida o de los Tejos. Estos árboles fueron considerados mágicos desde la antigüedad, los celtas utilizaban su savia para impregnar de veneno las flechas, y con su madera construían arcos de gran resistencia y flexibilidad.

A esta cascada se accede atravesando dos bloques de piedra pero no fue posible dado que el camino hasta las piedras estaba helado y con musgo resbaladizo.

Proseguimos el camino hacia arriba con gran desnivel, pero continuábamos hundiéndonos. Volvíamos a bajar. Nuestra intención era llegar a conectar con el PR-27 porque cruzar el arroyo era imposible. Y volvíamos a subir como podíamos, entre pinos, ramas y más hielo.

Por fin Jorge M, que en ese momento iba por delante, pudo encontrar el camino hacia el sendero.

Mucho más cómodos, pudimos continuar hasta llegar al puente que cruza el Arroyo de Guarramillas.

Sin dudarlo bajamos unos metros para visitar la Poza de Sócrates. Una auténtica maravilla. Estaba en parte congelada por los laterales y parecía que le habían salido dos inmensas alas.

En verano el escaso caudal hace que pierda parte del encanto, no era el caso de hoy, que con el fuerte estruendo del agua al caer desde sus más de 6 metros de altura nos pareció un rincón fantástico.

Regresamos de nuevo al puente en donde algunos comieron, otros tomaron un tentempié, y otros se reservaron para ingerir algo más contundente en la Venta Marcelino.

Tomamos el PR-27 y subimos hasta el Refugio del Pingarrón, gestionado por la Comunidad de Madrid y que se encontraba cerrado. Seguimos ascendiendo, alcanzando enseguida la pradera que mejores vistas ofrece de Cabezas de Hierro, que nevadas, aún eran más imponentes. Cruzamos la carretera M-861 que conduce a las pistas de Valdesquí y a la izquierda continuamos por el PR-31 que nos condujo hasta el Puerto de Cotos.

Cuando llegamos al aparcamiento lo encontramos casi al completo. Un gran cambio con respecto a la mañana debido a que a la salida de los colegios los padres suben a sus hijos para que disfruten con los trineos y de la nieve.

Al sol nos estaban esperando en una mesa el resto del grupo, Carlos R, Teresa, Jorge I. Ellos ya habían comido y el resto tomamos cafés, refrescos, judiones y morcilla. Alguno se atrevió incluso a mezclar café con morcilla…

Aquí dimos por concluido este día que se preveía tranquilo y relajado y se convirtió en “una aventurilla” debido a que las rutas y los tracks cambian mucho dependiendo de la estación del año y las condiciones climatológicas. En cualquier caso fue un estupendo día y un maravilloso recuerdo.

Por la increíble y preciosa ruta, el día soleado, la estupenda aventurilla, y sobre todo la inmejorable compañía, le adjudico una puntuación de 4,5 estrellas.
Ara Sánchez

lunes, 29 de agosto de 2022

Excursión X354: Cerro de Valdemartín por las Cortadillas

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,7 Km
Desnivel [+]: 840 m
Desnivel [--]: 840 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 3

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Este lunes habíamos sido convocados por Juan a las 09:30h en el parking de Cotos, para realizar una excursión, en principio corta.

Después de la salida que realizaron a Gredos algunos compañeros el fin de semana anterior, y con todas esas maravillosas experiencias vividas durante esos tres días de esfuerzo, calor y adrenalina, aún recientes, alguno ya tenía las piernas inquietas y mono de más montaña. Sin embargo, a otros todavía les debía pesar el cansancio y el esfuerzo de progresar por tanta roca, ya que solo respondimos a esta convocatoria tres de nosotros.

Y en verdad debía haber mono de patear, porque 20 minutos antes de la hora prevista, ya estábamos todos en el puerto. Comenzamos a andar desde el extremo superior del parking de Cotos, y antes de cruzar el pequeño puente que separa el parking inferior y el pequeño aparcamiento superior que hace las veces de helipuerto, giramos dirección sureste, para una vez superada la pequeña valla que separa la zona de estacionamiento de vehículos del incipiente arroyo de Cotos, y cruzado este, buscar un pequeño sendero que parte de ese punto y transcurre entre pinos en paralelo a la carretera de acceso a la estación de Valdesquí.

Esta carretera está cerrada fuera de temporada de esquí, y ya en el mismo Puerto de Cotos, hay una valla impide el acceso de vehículos no autorizados a los estacionamientos de la estación.

Continuamos por este sendero prácticamente sin perder cota durante kilómetro y medio, hasta converger con la pista que parte desde la carretera de Valdesquí en dirección hacia el cerro Pingarrón

Tomamos esa pista que rápidamente se transforma en sendero y se dirige hacia el citado cerro. Antes de llegar a la misma, giramos dirección suroeste rodeando el cerro sin llegar a coronarlo.

Haciendo un inciso en este punto, si hubiéramos subido a él, nos hubiéramos encontrado que en su punto más alto y colgado sobre el valle que está a sus pies, está enclavado el Albergue Juvenil Pingarrón. La ubicación del mismo es inmejorable y ofrece unas vistas impresionantes hacia el valle de la Angostura/Lozoya (No toma el nombre de río Lozoya hasta que el arroyo de la Angostura suma las aguas del arroyo Aguilón, prácticamente a la altura del área recreativa de las presillas) y las cuerdas de los montes carpetanos y cuerda larga.

Desde este punto podemos divisar hacia el Este las cumbres de Dos Hermanas y Peñalara, techo este último de las provincias de Madrid y Segovia. La prolongación de cumbres de la cuerda de los Montes Carpetanos hasta el Puerto de Navafría. Delante de nosotros tendríamos el cerro de cabeza Mediana, justo encima de los aparcamientos de los restaurantes de la zona de la Isla. Por el Sureste parte de la Cuerda Larga, incluyendo el collado de Valdemartín y las dos Cabezas de Hierro Mayor y Menor, el collado Entrecabezas y la loma del Empalotado, con sus famosos pulmones y canales tan ansiadas por los amantes de la escalada invernal.

Por último, indicar que este refugio lo gestionaba hasta hace unos meses la Comunidad de Madrid, pero sin embargo ahora mismo ya no aparece en su WEB entre los refugios que se pueden reservar. Por lo último que he leído ha dejado de gestionarlo la entidad autonómica, y es conveniente contactar con el centro de interpretación del parque Nacional si se tiene interés en pernoctar en el mismo, ya que no he sido capaz de encontrar si sigue operativo.

Volviendo de nuevo a la ruta que estábamos siguiendo, y una vez que giramos a la izquierda del cerro, vamos buscando el desdibujado sendero que tras unos metros localizamos, casi paralelo de nuevo a la carretera de Valdesquí. Tras andar por el mismo unos 900 mts, se cruza el arroyo de las Guarramillas, que nace en las laderas del Alto de las Guarramillas, mas conocido por el público en general como Bola del Mundo.

Una vez franqueado el citado arroyo tomamos dirección Este por un sendero poco definido, que poco a poco va ascendiendo hacia la loma de las Cerradillas que baja desde las cercanías del cerro de Valdemartín.

Desde aquí tenemos una panorámica prácticamente de todas las pistas de la estación. Una vez alcanzada la loma, cota aproximada de 1960 mts, el sendero prosigue en prolongado y ligero descenso hacia la otra vertiente encaminado nuestros pasos hacia el fondo del circo glaciar de las Cerradillas, que preside una pequeña pradera herbosa.

Buscamos un lugar entre las rocas al abrigo del cerro de Valdemartín y tomamos el tentempié de media mañana. Tras recobrar fuerzas, se nos abren ahora dos alternativas para continuar. La primera y más fácil sería subir al collado de Valdemartín y luego ascender el cerro del mismo nombre. La segunda alternativa, es tirar por la vía directa sin sendero aparente en fuerte subida hacia el cerro de Valdemartín por las Cortadillas.

Ni que decir cabe, cual fue la alternativa que tomamos. Parece ser que las pedreras de Gredos no dejaron mucha mella en la confianza de algunos. Pues voilá, allá vamos. Mientras Juan y Flor suben realizando zig-zags buscando las zonas más pisadas, un servidor decide tirar por la directa subiendo por la pedrera.

Al cabo de un rato, y tras un baño de realidad, uno se va dando cuenta que además de los kilos demás, también empiezan a pesar los años, y tengo que realizar varias paradas para recuperar el resuello durante la subida. Afortunadamente hace una temperatura agradable y esto también facilita la ascensión.

Después de ascender algo más de 300 mts de desnivel desde el circo, alcanzamos la cuerda y tenemos que desviarnos unos 150 mts al suroeste para poder alcanzar la cima del cerro de Valdemartín, primer reto del día, o segundo si se toma como el primero el circo de las Cerradillas.

En la cuerda sopla con algo de fuerza el viento, y Flor pierde por un momento las gafas de sol que se había puesto sobre la cabeza para realizar la foto en el cerro. Finalmente hubo suerte, y pudimos localizarlas entre unas piedras, y las pudo poner a buen recaudo. Nos quedamos un rato disfrutando de las vistas a ambos lados de la cuerda.

En un momento dado, observando la loma de las Cabezas y el Escalerón, sugiero que un día tenemos que hacer esa ascensión partiendo del Puerto de Navacerrada, bajando a la confluencia de los arroyos de Valdemartín y Manzanares y subiendo a las cabezas de Hierro. Cuando me escucha Juan, piensa por qué dejarlo para otro día, cuando se puede hacer hoy.

En un principio la idea era bajar por la loma del noruego, pero vimos que la ruta se nos iba a quedar algo corta y había ganas de más. Visto esto Juan nos invita en ese momento a proseguir hacia al Alto de la Guarramillas, de ahí luego a la Maliciosa, bajar al río Manzanares y coger la loma completa hasta las Cabezas.

Cuando Juan terminó de describirnos su propuesta, Flor y yo nos miramos unos segundos, y casi al unísono decidimos que era mejor dejarlo para otro día, porque augurábamos que lo que se planteaba era una buena pateada rompe piernas de subir y bajar, a sumar a casi los 500 mts de desnivel que ya llevábamos hoy. Viendo la negativa a esta propuesta, Juan nos propuso bajar al collado de Valdemartín y proseguir la subida en dirección a la Cabeza de Hierro Menor, y realizar la vuelta al Puerto de Cotos por el collado entre ambas cabezas, siguiendo el PRM-27.

Aceptada esta segunda propuesta nos encaminamos, primero hacia el collado de Valdemartín y luego en sosegada subida a la Cabeza Menor, siguiendo las trazas del PRM-11.

Una vez alcanzada la cima y sin mayor dilación, bajamos de la misma buscando su franco izquierdo siguiendo unos hitos que en poco tiempo nos enlaza con el camino que desciende del collado entre ambas Cabezas, conectando con el PRM-27.

Tras pasar la zona del Hombro de las Cabezas, vamos perdiendo altura siguiendo el arroyo que nace bajo la cumbre de Cabeza Menor.

La bajada la realizamos por la parte izquierda del arroyo, que aunque con más rocas, resulta más cómoda de bajar que la zona más descompuesta que comparte trazado con el lecho del arroyo, que por esta época en las zonas altas tiene el cauce seco.


En este punto, me adelanto, recordando viejos tiempos donde solía saltar como las cabras de piedra en piedra, aunque siempre con precaución. Más pausadamente y en animada conversación me siguen a cierta distancia mis dos compañeros. 

Antes de llegar al arroyo de las Cerradillas, Juan nos busca un lugar con una pequeña pradera para realizar el almuerzo.

Justo en esta zona el arroyo que hasta ahora se mostraba seco, nos enseña parte del agua que transporta bajo su lecho, aunque sea en un corto tramo, antes de volver a esconderla de nuevo bajo las piedras.

Tras unos 20 minutos de asueto, retomamos la marcha. Pasamos el arroyo de las Cerradillas que en este tramo también viene seco. Continuamos por el sendero bordeando la zona de las Navas de Cabeza de Hierro, siguiendo el sendero marcado con franjas blancas y amarillas.

En este tramo Juan nos va contando historias de rescates en los que se ha visto implicado, haciendo más amena la bajada. Llegado a la zona llamada de El Pinar, nos acercamos a un mirador natural que nos muestra unas buenas vistas hacia el valle de la Angostura.

Proseguimos la senda, cruzando el arroyo de las Guarramillas que, sí trae algo de agua y, rodeando de nuevo por su parte izquierda el cerro del Pingarrón, alcanzamos de nuevo la pista que sale a la carretera. Para la vuelta hacia el puerto desde este punto, tomamos un sendero que transcurre por la parte inferior y paralelo a la carretera que da acceso a Valdesquí. En 15 minutos llegamos a aparcamiento, dando así por finalizada la excursión de hoy que califico con 4,5 estrellas.
Carlos Revilla

lunes, 20 de junio de 2022

Excursión X347: Valle de la Angostura desde el Puerto de Cotos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 11,1 Km
Desnivel [+]: 438 m
Desnivel [--]: 438 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Realizamos esta ruta para recorrer el precioso
valle de la Angostura, en busca de sus bosques e innumerables pozas, que dotan de frescor al recorrido.

Quedamos en el Puerto de Cotos, el punto más alto de la ruta, para enseguida ir al encuentro del arroyo de las Guarramillas, siguiendo una senda paralela a la carretera que va a Valdesquí.

Al llegar a la pradera que precede al
refugio del Pingarrón, tuvimos unas bonitas vistas de Cabezas de Hierro y resto de la Cuerda Larga. Bordeamos el refugio, con su inconfundible color granate, que nunca he podido ver por dentro y bajamos por el zigzagueante sendero que conduce al arroyo de las Guarramillas.

Este recodo es uno de los más bellos del valle, por él desciende desde las proximidades de la Bola del Mundo este arroyo que junto con el de las Cerradillas, el de la Laguna de Peñalara y el Aguilón, entre otros, forman el río Lozoya. 

Lo acompañamos en su descenso por la margen izquierda hasta alcanzar, unos pocos de metros más abajo, la
poza de Socrátes. Junto a ella paramos un momento a realizar las inevitables fotos de este bello e íntimo rincón.

Esta apartada y recoleta poza no debe su nombre al sabio ateniense, sino a Sócrates Quintana, que salvo filósofo fue de todo a lo largo de su dilatada existencia (1892-1984): jugador del Atlético de Madrid, plusmarquista nacional de salto con pértiga, 800 metros y decatlón, pintor impresionista, grabador y funcionario de Hacienda.

También fue, desde 1914, un miembro hiperactivo del Club Alpino Español, y como delegado del albergue que dicha sociedad tiene en Cotos, se preocupó de acondicionar con un muro de contención esta cercana poza para que los señores socios pudieran bañarse con una comodidad insólita para los inicios del pasado siglo.

Proseguimos el descenso, siempre cercanos al agua, disfrutando de los pequeños saltos de agua y pozas que en este tramo se suceden hasta que la vegetación se adueña del reconocible sendero por el que caminamos y nos obliga a cambiar de margen, previo vadeo del arroyo con la ayuda de unas piedras.


Enseguida llegamos a un roquedal que salvamos subiendo unos metros por su derecha. Desde lo alto de las rocas, que hacen de privilegiado mirador natural, se tienen una de las vistas más bellas y amplias del
valle de la Angostura, que desde aquí parece no tener límite.

Con cierto cuidado para no resbalar, descendimos hasta dar con otra de las maravillas del valle, unos tejos milenarios que crecen a la vera de una oculta cascada, solo visible tras pasar por una estrecha grieta de las rocas. Una maravilla que a muchos les pasa desapercibida.

Continuamos por la senda, que a media ladera y próxima al arroyo, desciende hasta dar con una pista por la que continuamos.

A pocos metros, cruzamos el arroyo de las Cerradillas, que estaba prácticamente seco, punto en el que al unirse al arroyo de las Guarramillas pasan a llamarse arroyo de la Angostura, nombre que recibe del estrechamiento que, cerca del puente del mismo nombre, se ve obligado a pasar su cauce.

A media altura, seguimos al renombrado arroyo en su alegre descenso, saltando de vez en cuando entre las rocas y formando bellas pozas como la de Joselu. Poco después, pasamos junto a unos pontones de hormigón que facilitan el vadeo del arroyo, pero que no cruzamos. 

Continuamos próximos al agua y, cuando la pista intenta alejarse del arroyo, la abandonamos para continuar por una vereda, poco transitada, junto a su orilla hasta alcanzar el
puente de los Hoyones, que de momento tampoco cruzamos. 

Desde aquí, retomamos la pista que habíamos dejado, cruzamos el arroyo de Peña Mala por unos puentes de madera y, dejando atrás un bello salto de agua, llegamos a otro más espectacular aún en el que hay una gran y profunda poza.

Al arrullo de su preciosa cascada paramos a tomar el tentempié de media mañana, el lugar lo merecía.

Resguardado del sol por la densa vegetación y arbolado y refrescados por el influjo del agua, no podíamos estar mejor.

Tras el descanso, tocaba regresar para llegar a tiempo a la comida que pensábamos hacer en un restaurante de Navacerrada.

Volviendo sobre nuestros pasos, volvimos a pasar por las pasarelas de madera que salvan el
arroyo de Peña Mala y, esta vez sí, cruzamos el puente de los Hoyones, conectando con una pista por la que al poco cruzamos un puente sobre el arroyo de la Laguna, procedente de Peñalara..

Más adelante dejamos la pista para ascender por un empinado sendero, que los que iban en cabeza se pasaron y tuvimos que llamarles para rectificar su despiste.

Ya todos juntos, entre hermosos y esbeltos pinos, subimos por la serpenteante pendiente, cruzamos la carretera de Cotos a Rascafría, la
M-604, y conectamos con el Camino Viejo del Paular, señalizado con las marcas blancas y rojas del GR-10.4.

Alcanzamos la espaciosa pradera que antecede al puerto de Cotos y, dejando a nuestra izquierda la caseta de control, llegamos al aparcamiento de donde habíamos salido.

En la terraza del restaurante Felix el Segoviano de Navacerrada  comimos, mientras recordábamos la bonita excursión, en la que nos hemos deleitado con los múltiples rápidos, cascadas y las pozas a la sombra de los pinos albares, los robles y los abedules. Por todo lo anterior califico esta ruta con 4,5 estrellas.
Paco Nieto