Mostrando entradas con la etiqueta Prado de la Solana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Prado de la Solana. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2026

Excursión X554: Embalse de los Peñascales y Casa de Cantos Negros desde Torrelodones

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 15,6 Km
Desnivel [+]: 333 m
Desnivel [--]: 333 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 3,5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Entre borrasca y borrasca, parecía que este lunes iba a haber una pequeña tregua, pero como a pesar de eso la probabilidad de lluvia no era cero, preferimos no alejarnos mucho y caminar por valle en lugar de montaña.

El cielo estaba nublado, pero de momento no parecía ser una amenaza.

Una vez reunidos, en la plaza de la Constitución de Torrelodones, enfilamos la calle Real, pasamos junto a la que fue la Posada Real, por servir en numerosas ocasiones de aposento a Felipe II cuando visitaba el Monasterio de El Escorial, en el que fuera el Mesón de Francisco de Baños, y enseguida llegamos a la rotonda del Dedo Gordo, mediocre reproducción del que fue un risco que había a la salida del pueblo, junto a la antigua carretera de la Coruña, volado en la construcción de la autovía A-6.

Giramos a la izquierda y continuamos por la carretera de Hoyo, renombrada como Avenida Conde de las Almenas, título que ostentaba el primer propietario del Palacio del Canto del Pico, que junto a la Torre de los Lodones, es uno de los símbolos más reconocibles del pueblo, caído en desgracia y en el más terrible de los abandonos. Pasamos junto a otro clásico, el restaurante El Pesca.

Al alcanzar la rotonda de los Olivos, giramos a la derecha para seguir por la calle Majadahonda, dejando atrás el Cordel de Hoyo, y alejarnos así momentáneamente del tráfico de la carretera. Salimos a la Avenida del Pardo, carretera que une el pueblo con la zona restringida de El Pardo.

A poco más de 250 metros, dejamos la carretera y nos internamos, por un sendero que sale a la derecha, en pleno campo, rodeados de encinas y enebros, por el Prado de las Minas, hasta cruzar el arroyo de la Mina, continuando por la calle de Tormes hasta desviarnos de nuevo hacia el arroyo de la Mina, que vadeamos con alguna dificultad porque llevaba bastante agua.

Bordeamos la urbanización El Lago y salimos al embalse conocido por todos como de los Peñascales, aunque en realidad se llama de Gabriel Enríquez de Laorden, donde nos recreamos con las bellas imágenes de las nubes reflejándose en sus quietas aguas y el ir y venir de los patos que lo habitan. Con tan bello fondo nos hicimos la foto de grupo.

Continuamos a la izquierda, siguiendo la ribera de este embalse, que fue construido en 1962 para abastecimiento de agua de las urbanizaciones de su entorno, si bien ha perdido este uso con el desarrollo de otras infraestructuras hidráulicas por parte del Canal de Isabel II, que suministran agua a Los Peñascales, ahora es propiedad del Ayuntamiento y está por ver si no acaba demolido, dado su estado de abandono.

Seguimos la preciosa senda que entre juncos y pinos rodea las lujosas viviendas que lo circundan hasta cruzar un puente de madera, donde el agua medio desbordaba el sendero. Subimos paralelos al arroyo de Trofas, pasamos junto a una cascada que tronaba con gran estruendo por el volumen de agua que llevaba. Nunca la habíamos visto así de brava.

La senda continua entre una densa vegetación, muy cerca del arroyo, hasta alcanzar la carretera de El Pardo, donde giramos a la izquierda para seguir por ella durante unos 400 metros para abandonarla por un sendero que sale a la derecha y que en prominente cuesta, entre jaras y encinas, alcanza la Casa de Cantos Negros, que a mi siempre me ha recordado a los cortijos de mi tierra y que ahora está tristemente abandonada a su suerte, en un continuo y progresivo estado de ruina.

Nuestra intención era bajar al encuentro del arroyo de Trofas, cruzarlo y acercarnos a la Casa del Pendolero, famosa finca que perteneció a la familia de Antonio Maura, el que fuera varias veces presidente del consejo de ministros y otros cargos políticos con Alfonso XIII. Ha sido escenario de diez películas, entre las más conocidos están: Mamá cumple cien años y Ana y los lobos.

Sin embargo, al llegar al arroyo de Trofas vimos que era imposible vadearlo, el increíble caudal lo impedía. Nada que ver con el imperceptible hilo de agua que lleva normalmente en verano. Tampoco el arroyo de los Carboneros parecía fácil cruzarlo, dada su envergadura, por lo que dimos media vuelta y regresamos sobre nuestros pasos, continuando luego hasta alcanzar la carretera de El Pardo.

José Luis y Teresa, que tenían prisa, se fueron desde aquí al pueblo, el resto seguimos hacia nuestra izquierda, hasta llegar a la puerta donde se encuentra la Casa del Hito, casa de guardas de la entrada a El Pardo.

Allí nos esperaban Emilio y Carlos B, que prefirieron ahorrarse la subida a Cantos Negros.

Tomamos el tentempié de media mañana y continuamos. Ahora junto al muro de El Pardo por el que fuimos bordeando la urbanización El Monte hasta alcanzar la zona donde se encuentran unas trincheras y tres nidos de ametralladora de la Guerra Civil, que vigilaba el estratégico acceso a Madrid desde Torrelodones, que permaneció en el bando republicano hasta el fin de la contienda.

Bajamos al encuentro del arroyo de Trofas, que en este punto se interna en El Pardo, y continuamos por una pista de tierra, que conecta con la carretera que va a dar donde se encuentra la depuradora.

Decidimos acercarnos a ver cómo rebosaba el agua por el aliviadero de la presa, todo un espectáculo sonoro y visual.

Continuamos por la Avenida de los Peñascales y calle Ebro, donde nos desviamos a la izquierda para bajar por unas escaleras que conectan con otra senda, que a mono derecha, cruza el arroyo del Pretil.

Nos adentramos a continuación en el Prado de la Solana, por una bonita senda rodeada de encinas que cruza el arroyo de Villarejo y continua hasta el cementerio, que bordeamos para así salir al campo de fútbol.

Continuamos por el Cordel de Hoyo para, girando a la izquierda, llegar de nuevo la carretera de Hoyo y completar así la ruta, regresando al punto de partida, tras girar en la rotonda del Dedo Gordo hacia la calle Real.

Un estupendo menú en el bar El Toro, puso el broche de oro a esta bonita excursión, con mucha agua, un embalse, una cascada, una casa de las de antes y mucho campo, a pesar de estar tan cerca de la civilización, que bien se merece 3,5 estrellas.
Paco Nieto

viernes, 5 de enero de 2024

Excursión X450: Embalse de los Peñascales por Prado de las Minas

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 8,9 Km
Desnivel [+]: 185 m
Desnivel [--]: 185 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 
Participantes: 3

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN

FOTOS

lunes, 11 de mayo de 2020

Excursión X216: Torrelodones por el embalse de los Peñascales

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 8,6 Km 
Desnivel [+]: 217 m 
Desnivel [--]: 217 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 1

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Para la quinta ruta en desconfinamiento fase 0 en Torrelodones, elegí una que. no por haberla recorrido muchas veces, deja de sorprenderme gratamente cada vez que vuelvo a contemplar el embalse de los Peñascales y su entorno.

Como desde el centro del pueblo hay una cierta distancia, salí pronto de la plaza del ayuntamiento y, sguiendo por la calle Real, crucé la Avenida Conde de las Almenas, título que ostentaba el primer propietario del cercano Palacio del Canto del Pico, uno de los símbolos más reconocibles del pueblo, caído en desgracia y en el más terrible de los abandonos.

Dejamos atrás la rotonda del Dedo Gordo, mediocre reproducción del que fue un risco que había a la salida del pueblo, junto a la antigua carreretera de la Coruña, volado en la construcción de la autovía A-6.

Continuamos hacia el campo de fútbol y nada más alcanzarlo, giramos a la izquierda, descendiendo hacia el cementerio, al que rodeamos por su lado este.

Desde allí, giré a la izquierda, para bajar por la calle Daniel Jiménez hasta alcanzar el Cordel de Hoyo de Manzanares, por el que descendí hacia el Tanatorioo, que bordeé por la parte norte del cementerio hasta rodear la urbanización Bellavista, por la calle Rosales, y salir por una bonita senda que surge a la derecha, que entre encinas y mucha vegetación, ahora toda en flor, alcanza una casa a los pies del arroyo Villarejo.

Girando a la izquierda, tocaba ahora remontar, por la calle Guadix, una empinada cuesta, que se alivia al girar por la primera de la derecha, calle Jalón, por donde bajé hasta salir, por la calle Ebro, a los pies de la presa del embalse de los Peñascales, oficialmente llamado de Gabriel Enríquez de la Orden, aunque pocos deben de saberlo.

Fue construido en 1962 para abastecimiento de agua de las urbanizaciones de su entorno, si bien ha perdido este uso con el desarrollo de otras infraestructuras hidráulicas por parte del Canal de Isabel II, que suministran agua a las viviendas de Los Peñascales.

La presa tiene 179 metros de longitud y 18 metros de altura, que no impiden que su capacidad de almacenamiento se haya mermado mucho por la continua sedimentación a que está sometido.

El humedal al que ha dado lugar el embalse está integrado, desde el año 1985, dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, así como su zona de influencia, poblada por sotos y encinares carpetanos.

Tras una situación de medio abandono, el Ayuntamiento de Torrelodones aceptó el 16 de junio de 2014 la cesión gratuita de los terrenos que ocupa el embalse de Los Peñascales así como la presa, ante el riesgo que existía de inicio de un expediente de puesta fuera de servicio de la presa y su desaparición a medio plazo.

En el sentido horario, fui bordeando su ribera, siguiendo una preciosa senda que lo circunda.

Me recreé con las bellas imágenes de las nubes reflejándose en sus quietas aguas, los patos nadando parsimoniosamente, cuando no echando a volar ante cualquier ruido que les asustara, y solitarios paseantes de perros.

Es un placer pasear por la preciosa senda, que rodeada de juncos, zarzamoras, jaras y flora de ribera serpentea entre las lujosas viviendas que lo circundan, dejando ver a cada recodo el embalse.

Un par de puentes salvan los arroyos que lo nutren de agua, especialmente bonito es el renovado puente sobre el arroyo de Trofas, el que más caudal aporta.

Al terminar de completar la vuelta a las aguas, en la otra punta del muro de la presa, continué por las escalinatas que descienden con cierta pendiente hacia la antigua depuradora, frente a la cual hay un puesto de control de la urbanización, un pequeño aparcamiento, un buzón de correos, una parada de autobús, una fuente y un banco, para que no falte de nada.

Continué por la Avenida del Lago, para a los pocos metros desviarme por el camino que paralelo al arroyo de Pretil se interna después, convertido en senda, en el Prado de la Solana, ascendiendo entre encinas, en dirección noroeste, de nuevo hacia el cementerio, al que se llega tras cruzar el arroyo de Villarejo.

Bordeé el cementerio por su cara sur y crucé el Cordel de Hoyo de Manzanares para enseguida llegar a la Avenida Conde de la Almenas, regresando por la calle Real de nuevo a la Plaza de la Constitución, donde se ubica el ayuntamiento dando así por finalizada esta estupenda excursión por uno de los parajes más naturales y sorprendentes de Torrelodones y que bien merece ser calificada con 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

domingo, 8 de septiembre de 2019

Excursión X192: Embalse de los Peñascales

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 8,6 Km 
Desnivel [+]: 245 m 
Desnivel [--]: 245 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Placentera ruta por los alrededores de Torrelodones, de cuya plaza salimos para recorrer la calle Real, cruzar la Avenida Conde de las Almenas, título que ostentaba el primer propietario del cercano Palacio del Canto del Pico, uno de los símbolos más reconocibles del pueblo, caído en desgracia y en el más terrible de los abandonos.

Dejamos atrás la rotonda del Dedo Gordo, mediocre reproducción del que fue un risco que había a la salida del pueblo, junto a la antigua carretera de la Coruña, volado en la construcción de la autovía A-6. Continuamos hacia el campo de fútbol y nada más alcanzarlo, giramos a la izquierda, descendiendo hacia el cementerio, al que rodeamos por su lado este.

Desde allí, giramos a la derecha para bajar, rodeados de encinas, por el Prado de la Solana, entre el arroyo de Villarejo y el arroyo del Pretil y por la Avenida del Lago, hasta alcanzar la antigua depuradora, donde cruzamos la carretera y nos refrescamos en el la fuente que hay junto al puente.

Remontamos el arroyo por su orilla izquierda, siguiendo una senda con escaleras, hasta alcanzar la presa del embalse de los Peñascales, oficialmente llamado de Gabriel Enríquez de la Orden.

Nos recreamos, mientras tomamos un tentempié sentados a su orilla, con las bellas imágenes de las nubes reflejándose en sus quietas aguas, los patos nadando parsimoniosamente, cuando no echando a volar ante cualquier ruido que les asuste, con la imagen de algún pescador sentado a su orilla derrochando paciencia o solitarios paseantes de perros.

Bordeamos la ribera de este embalse, que fue construido en 1962 para abastecimiento de agua de las urbanizaciones de su entorno, si bien ha perdido este uso con el desarrollo de otras infraestructuras hidráulicas por parte del Canal de Isabel II, que suministran agua a Los Peñascales.

Seguimos la preciosa senda que entre juncos, zarzamoras y flora de ribera serpentea entre las lujosas viviendas que lo circundan, en la que un par de puentes salvan los arroyos que nutren de agua al embalse.

Al alcanzar de nuevo la presa, en el lado opuesto al que estuvimos, proseguimos por la Avenida de los Peñascales y calle Ebro hasta alcanzar la calle Jalón, por la que descendimos hasta alcanzar una casa a los pies del arroyo Villarejo, donde giramos a la derecha para continuar siguiendo una nueva senda recientemente habilitada por el ayuntamiento, marcada por piedras en hilera para que perderse sea imposible.

Alcanzada la urbanización Bellavista, continuamos hacia la Avenida de las Rozuelas, cruzamos el Cordel de Hoyo de Manzanares y enseguida llegamos a la Avenida Conde de la Almenas, regresando por la calle Real de nuevo a la Plaza de la Constitución, donde se ubica el Ayuntamiento y un montón de terrazas donde tomar las cervezas de recompensa tras esta agradable y bonita excursión por uno de los parajes más naturales y sorprendentes de Torrelodones y que bien merece ser calificada con 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS