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martes, 23 de agosto de 2022

Excursiones X351 a X353: Travesía de Gredos por las Cinco Lagunas, La Galana y Almanzor desde Navalperal de Tormes

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Navalperal de Tormes
Final: Navalperal de Tormes
Tiempo: 3 días con rutas de 5 a 6 horas
Distancia: 33 Km
Desnivel [+]: 1659 m
Desnivel [--]: 1659 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5+5+5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK COMPLETO DE LA TRAVESÍA
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH DE LA TRAVESÍA
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA DE LA TRAVESÍA EN WIKILOC
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RUTA DE LA TRAVESÍA EN RELIVE

CRÓNICAS DE LA TRAVESÍA
En estos enlaces se puede ver los datos técnicos y descripción de cada una de las tres etapas que componen la travesía:




FOTOS DE LA TRAVESÍA

lunes, 22 de agosto de 2022

Excursión X352: Travesía por Gredos. Etapa 2: Las Cinco Lagunas - Refugio Laguna Grande de Gredos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Las Cinco Lagunas
Final: Refugio Laguna Grande de Gredos
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 5,7 Km
Desnivel [+]: 522 m
Desnivel [--]: 697 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
No había amanecido aún y vi como se acercaba una luz hacia nuestro vivac, era Juan que como nos adelantó en la cena, hoy tocaba madrugar. Uno a uno fue llamado a todos antes de disponerse a preparar el café. No eran las 8 de la mañana cuando ya estábamos desayunados y con las mochilas preparadas.

Faltaba recoger agua de las lagunas y potabilizarla con unas gotas de lejía, los unos, o con botellas potabilizadoras mediante la producción de ozono, otros.

Foto de grupo antes de empezar hecha por nuestros vecinos de vivac y todos listos para nuestra segunda aventura. Nos esperaba hasta la cima de la Galana una subida de 400 metros de desnivel en poco menos de 2 km, ahí es nada.

Con el sol asomando por las crestas de las montañas rociándolas de un dorado que las hacia parecer estar cubiertas de oro, buscamos el sendero que sube a la laguna del Gütre por el Canchal de la Galana.

Primero en dirección este, superando grandes bloques de piedra, que enseguida hicieron que nos sobrase la ropa de manga larga que algunos no nos habíamos quitado aún.

Después, en dirección sur, siguiendo los hitos que perfilan el ascenso, fuimos bordeando la laguna Cimera, que a cada paso se iba empequeñeciendo más. En ella se reflejaba, como en un espejo los 2.414 metros del Picurucho.

Las lanchas y los enormes pedruscos ponían constantemente a prueba nuestro equilibro, había que estar atentos a los mojones, algunos muy destruidos, para no errar el camino, por eso íbamos muy juntos unos con otros.

De frente, las moles del Risco de las Natillas (2.529m) y el Pico del Güetre (2.549m) nos servían de faros de referencia. Atrás, unas espectaculares vistas del Circo de las Cinco Lagunas.

Cuando nos acercamos al nacimiento de la Garganta de las Cinco Lagunas, giramos a la izquierda, en dirección sureste, en busca de la laguna del Gütre, subiendo por una rampa plagada de piedras que hacía lento el poder avanzar.

La laguna del Güetre o del Buitre, está situada a los pies del Cuchillar del Güetre, entre la portilla y el risco de las Cinco Lagunas, en un pequeño y solitario circo glaciar, de forma casi circular, que suele estar rodeado de neveros y es el origen de la garganta del Pinar.

Cerca de ella paramos para reagruparnos e hidratarnos, porque el sol comenzaba a merodear nuestras cabezas. Nos esperaba la parte más dura de la subida porque los grandes bloques graníticos no nos lo ponían fácil.

A los pocos metros los hitos parecen indicar dos caminos posibles, seguimos por el que en dirección sur se dirige más recto a la ya evidente Portilla de la Muesca, de la que no hay que explicar de dónde le viene el nombre.

Con fuerte pendiente y teniendo cuidado de no resbalar, fuimos ascendiendo sorteando pedrizas inestables y escurridizas.

En la parte final del congosto desfiladero hay que echar las manos en más de una ocasión para trepar algunos bloque de piedra. Ya en la Muesca, los cuatro que íbamos a subir a la cumbre de la Galana, que nos queda a la izquierda, nos preparamos los arnés para acometer una trepada catalogada como PD, en la que la cuerda es recomendable.

No quiero ni pensar en lo "divertido" que se puede poner este tramo en presencia de placas de hielo o nieve.

Superado el primer desnivel, el siguiente es más fácil, acabando rodeando un risco para finalmente llegar a la repisa final por la izquierda y de ahí a las dos estrechas puntas que componen su cumbre. No tiene vértice geodésico, pero en su lugar hay unas pequeñas piedras cimeras.

Un par de montañeros se unieron a la fiesta y a ellos les debemos las fotos que nos hicieron en lo más alto. Desde los 2.572 metros de altura de la Galana se ve el circo de las Cinco Lagunas y la salida del circo de Gredos, así como todos sus vecinos picos de más de 2.400 metros, con el Almanzor como destacado coloso.

Aunque es la segunda cima de Gredos, yo creo que es la primera en belleza y vistas.

Durante la bajada pudimos presenciar un nutrido grupo de escaladores que subían encordados con más desparpajo que nosotros a la cumbre, apoyados por unos monitores que se veía que no era la primera vez que pasaban por aquí.

Mientras, los tres compañeros que prefirieron ahorrarse la emocionante escalada, intentaron descender por la continuación de la portilla de la Muesca, hasta que se dieron cuenta que era misión imposible y que el track no iba por ahí.

Efectivamente, desde la portilla había que continuar bordeando la pared opuesta a la Galana, esto es, a la derecha de la portilla, superando con cierta dificultad un primer tramo algo expuesto en el que hay que buscar las grietas y apoyos para conseguir llegar a la parte trasera de la pared, donde ya sin peligro de caídas, buscamos los hitos que atraviesan una pedrera de grandes bloques en descenso hacia el Venteadero.

Intentamos buscar sombras para hacer una parada de reagrupamiento y tomar algo, pero no había sitio apenas para uno en los riscos cercanos porque, dada la hora, el sol caía a plomo sobre nosotros.

De frente, en dirección este, se señoreaba el Ameal de Pablo, con 2509 metros de altura, solo 82 metros menos que su vecino Almanzor, al que le hace sombra. Está arropado por Risco Moreno (2.499m) a su izquierda y Punta Esperanza (2.374m) a su derecha, ofreciéndonos unas panorámicas espectaculares.

Tras el descanso, dos decidieron emprender la bajada hacia el refugio de la Laguna Grande por la canal de Isabel II y la Hoya Antón, ahorrándose la fatigosa subida al Almanzor y el pedregoso descenso por la Portilla del Crampón.

El resto continuamos en busca del mítico Almanzor, en la creencia de que sería un paseo por la cresta, sin apenas desnivel hasta llegar a la base de su cumbre.

Nada más lejos de la realidad, el terreno hacia el Almanzor continúa por pedrizas y grandes bloques donde prácticamente, a falta de hitos fiables, cada cual se tuvo que buscar la vida por donde mejor le parecía, eso sí, siempre teniendo como referencia la mole del techo de Gredos.

A estas alturas, nunca mejor dicho, ya me había dado cuenta de que Gredos no regala nada y que te hace sudar cada metro que pisas de sus escarpadas cumbres.

Por fin alcanzamos la Portilla de los Cobardes, en la que tenemos que trepar con las manos su parte final. El nombre se lo debe a que cuando la gente no se atrevía a ir por la del Crampón, subían por esta otra, al parecer más factible, aunque visto lo visto, lo dudo.

Proseguimos, con vistas del imponente Cuerno del Almanzor a nuestra derecha. A pocos metros, nos encontramos el desvío para subir al Pico Almanzor, una trepada catalogada como PD+ y algo más prolongada que la de la Galana.

A ella subimos todos menos uno, con una trepada II, a la que le sigue una segunda trepada II+. Con nieve o placas de hielo, esta subida puede complicarse bastante.

De nuevo Juan nos tiró la cuerda para ir más seguros y poder así superar su escalón final con mayor seguridad. Esta vez no había viento, como ocurrió en mi primera subida, y pudimos disfrutar de las impresionantes vistas que se tienen desde los 2.591 metros de altura de su vértice geodésico, el techo de Gredos.

El nombre le viene de Abu ʿAmir Muhammad ben Abi ʿAmir al-Maʿafirí, más conocido como Almanzor, el líder militar y político andalusí con el más amplio reguero de victorias sobre los cristianos durante el Califato de Córdoba.

La leyenda cuenta que Almanzor fue el primero en subir a este pico,​ según la tradición lo habría hecho a caballo, después de combatir a los cristianos en la zona de Béjar, Almanzor vendría a descansar con sus tropas a la ribera del Tormes. Tras oír hablar a los lugareños de una extraña y recóndita laguna —se sobreentiende que la Laguna Grande de Gredos— se habría hecho guiar hasta ésta y habría ascendido al más alto de los picos circundantes.

Cuando nos disponíamos a bajar, llegó una chica que nos preguntó por dónde habíamos subido, ya que a ella le resultó algo complicado, cuando nos dijo por donde lo había hecho, no nos lo podíamos creer, menuda locura y sin ayuda de ningún tipo.

La bajada por el sitio oficial y la ayuda de la cuerda de Juan le debió parecer una cosa de nichos después de lo que había hecho.

Con cierta complicación por un saliente rocoso que hay que bordear son escasos apoyos, descendimos hasta el sendero principal y de allí a la Portilla del Crampón, un collado desde el cual podemos admirar las dos vertientes, donde nos esperaba nuestro resignado compañero.

Comimos un poco, porque en mi caso no me entraba nada, supongo que por el cansancio acumulado, y emprendimos el descenso.

Yo me rezagué un poco del resto porque se me acercó un chico que me pidió que le acompañara en la bajada porque le daba un poco de vértigo, y la verdad es que la imponente pendiente de la canal impone bastante y con hielo, se puede convertir en un peligroso tobogán.

Siguiendo mis pasos y pisando donde yo pisaba, descendimos con tanto acierto que hasta adelantamos a los escapados, al seguir una ruta más recta que la de ellos.

Continuamos el descenso por este corredor hasta enlazar con la canal de la Bermeja que nos deposita en Hoya Antón y poco después en el Refugio de la Laguna Grande (Elola), no sin antes buscar la charca Esmeralda para refrescarnos, pero que al comprobar lo lejos que nos quedaba, optamos por otra más pequeña y cercana al refugio que nos valió igual de bien para quitarnos el calor acumulado.

Llegados al refugio, cuatro optamos por las comodidades de pasar la noche en él y el resto prefirió hacerlo de nuevo bajo las estrellas, en uno de los muchos vivac que hay en las proximidades del refugio.

Una reponedora cena a basa de pasta y carne, regada con vino, invitación de Juan por su reciente cumpleaños, puso el punto final a este día cargado de emociones.

De nuevo le otorgo la máxima nota, 5 estrellas, a esta exigente y dura excursión que sin embargo otorga las mejores vistas y panorámicas de la Sierra de Gredos.
Paco Nieto

FOTOS

domingo, 21 de agosto de 2022

Excursión X351: Travesía por Gredos. Etapa 1: Navalperal de Tormes - Las Cinco Lagunas

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Navalperal de Tormes
Final: Las Cinco Lagunas de Gredos
Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia: 13 Km
Desnivel [+]: 952 m
Desnivel [--]: 65 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta





























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Reconozco que Gredos lo tengo menos pateado de lo que se merece, sólo había realizado un par de excursiones de las muchas que su entorno ofrece, por eso al sugerir Juan acompañarle en una travesía por su escarpada sierra me apunté a la aventura.

La sierra de Gredos forma parte del Sistema Central, que separa las cuencas de los ríos Duero, al norte y Tajo, al sur.

Tenía varios alicientes añadidos la propuesta, el primero, conocer las escondidas Cinco Lagunas, lagos de origen glaciar que son un tesoro precisamente por estar tan bien escondidos. Además teníamos que hacer vivac junto a las Lagunas, lo que me atraía porque eso de dormir a cielo raso lo tenía como una asignatura pendiente.

El segundo, subir al puntiagudo pico de La Galana, desconocido por mi, y al techo del Almanzor, en el que sí estuve hace tiempo, en un día con tanto viento que apenas pudimos disfrutarlo.

Y por último, recorrer la Garganta de Gredos de arriba abajo. Un plan irrechazable aunque exigente.

En dos coches, los siete participantes nos acercamos hasta Navalperal de Tormes (Ávila), haciendo una parada previa en el bar La Bodeguilla de Hoyo del Espino para tomar café con tostadas, invitados por Pepa, que celebraba su cumpleaños.

Cerca del mediodía llegamos al aparcamiento que hay junto al río Tormes, dejamos lo que consideramos prescindible para la travesía y el resto a las mochila, resultado: unos 12 kilos de peso por macuto.

Al arrullo del agua, en el inicio de la ruta, en el que las sombras aún son posibles, antes de cruzar el puente de las Cadenas sobre el río Tormes, nos hicimos las fotos de grupo mostrando nuestras pesadas cargas, lo que unido al sofocante calor, que ya comenzaba a hacerse notar, prometía una subida de lo más entretenida.

Al otro lado del puente hay una estupenda fuente, la pena es que está al comienzo de la ruta y no a mitad, que es cuando más la hubiésemos apreciado.

De los dos caminos que salen, continuamos por el de la derecha, ascendente y empedrado, señalizado como PR-AV 35, coincidente en este primer tramo con el Camino del Puerto de Candeleda, desde donde se contempla el valle por el que tendremos que ir.

Pasadas unas casas de uso pastoril en avanzado estado de ruina, dejamos este camino para seguir el de las Cinco Lagunas, en ligero descenso hacia el encuentro de la Garganta de Gredos, que cruzamos por el puente de las Ranas.

Se estaban bañando en la laguna que se forma bajo el puente y a más de uno le dieron ganas de meterse, ojalá lo hubiéramos hecho, habríamos subido algo más fresquitos.

Ascendimos por la pista que sigue a la izquierda, hasta que en una curva muy cerrada hacia la derecha, en el margen izquierdo de la misma, un cartel de madera nos indica la dirección por la que continua un pequeño y precioso sendero que entre robles nos baja hasta la Garganta del Pinar, poco antes de juntarse y entregar sus aguas al Barranco de Gredos.

Algunos se alegraron de la bajada, sin caer mucho en la cuenta de que a la vuelta, de regreso de la travesía y bien cansados, tocaría subirla.

Cruzamos el Puente de Las Tenadas y nos internamos en el amplio valle que ha formado la Garganta del Pinar, por la que continuamos ascendiendo, sirviéndonos de guía hasta nuestro objetivo.

Enseguida llegamos al Soto, donde hay una nueva bifurcación, con unos carteles que nos indican la dirección a La Laguna Grande, a la izquierda, por donde volveremos el último día de travesía, y otro a Las Cinco Lagunas, a la derecha, por el que seguimos. Estamos en el punto en que los dos valles se juntan.

A partir de aquí comenzamos un ascenso considerable hasta llegar a la zona de los prados, donde la pendiente se suaviza, hasta alcanzar el Chozo de la Barranca, ganando 350 metros de desnivel en 6 kilómetros. Es un largo trecho en el que una fuente seca y pocas sombras nos hicieron más dura aún la subida.

El sendero se empina considerablemente, discurriendo a media ladera por la Garganta del Pinar, que nos queda siempre a nuestra derecha.

El fuerte desnivel comienza a disminuir cuando pasamos por enfrente de el Risco Redondo, que vemos a nuestra derecha como altura mas significativa en la ladera de enfrente, estamos en la zona conocida como El Machero.

Hasta alcanzar el Chozo de la Barranca, la senda es una sucesión continua de falsos llanos, con bajadas y subidas muy suaves, amenizadas por la imagen al fondo de las paredes que forman las cumbres más significativas de Gredos, y el surco de la garganta a nuestra derecha.

Pasamos junto a unas vacas que estaban pastando tranquilamente en las praderitas que surgen a ambos lados de la senda y, en un recodo del río, paramos para agruparnos, aprovechando la sombra de un abedul solitario que se señorea junto su seco lecho.

Como los dos más rezagados tardaban mucho, Juan fue en su búsqueda, encontrándolos comiendo y con alguna molestia muscular. Nosotros decidimos continuar y comer más adelante.

Cuando la falsa llanura termina, encontramos el Chozo de la Barranca, un pequeño refugio de piedra, muy bien conservado, con capacidad para unas 8 personas tumbadas, con chimenea, leña, y bancos, pero que desgraciadamente estaba a rebosar, al haber sido asaltado por un numeroso grupo de jóvenes para hacer la parada del almuerzo.

Nuestra intención de comer aquí se desvaneció porque, a falta de sombras, no tenía sentido parar, así es que, resignados, acometimos el ascenso del tramo más duro de la ruta, pero también el más bonito. Nos esperaban 450 metros de subida en 3 Km, ahí es nada, y con el sol cayendo a plomo sobre nuestras espaldas.

Guiados por los pequeños hitos la senda serpentea por la rocosa pared posterior al chozo, ganando altura rápidamente, dejando enseguida el refugio a tamaño de maqueta a nuestros pies.

La senda se va acercando progresivamente al río al alcanzar la Majada de la Escoba, tramo que intuimos que en época de deshielo debe ser uno de los trechos más bonitos de la ruta, al formar la Garganta del Pinar bellos saltos de agua, que baja con fuerza de la alturas, con pozas de agua cristalina espectaculares.

A poco más de un kilómetro, superando grandes bloques y lajas de piedra cubiertas de líquenes, alcanzamos por fin la laguna de Majalaescoba, que a mi me pareció como encontrar un oasis en medio del desierto. Un minuto más y entro en combustión.

No tardamos nada Jorge M y yo en refrescarnos a la vera de un grupo de cabras que parecían reclamar este lugar como suyo, aunque al final acabamos siendo amigos, yo creo que más por su interés en nuestra comida, que por otra cosa. Aunque no les dimos nada, no dejaron de intentarlo.

Bajo las rocas de su parte más alejada, buscando su escasa sombra, paramos a esperar al resto y tomarnos los bocadillos.

Pasó un buen rato hasta que aparecieron los siguientes, al parecer retrasados por una repentina hipoglucemia (pájara) en una de nuestras chicas. De los dos rezagados, ni rastro.

La laguna no es muy grande y poco profunda, pero tiene unas vistas muy bonitas hacia las cumbres que rodean la Hoya de las Berzas y la de las Cinco Lagunas.

Repuestas las fuerzas y más fresquitos, acometimos el último tramo antes de alcanzar el objetivo. Si duro fue llegar hasta aquí, peor era lo que nos esperaba, 300 metros de desnivel en 2 km, la parte de mayor pendiente del recorrido.

La senda se acerca y aleja del Barranco, guiados por pequeños hitos que marcan la fuerte trepada por la interminable pared, hasta alcanzar tras duro esfuerzo la Laguna Bajera, en la que de nuevo nos refrescarnos, esperando al resto, nuevamente rezagado, en este caso por una bajada de tensión de nuestro más avezado montañero, lo que da idea de lo dura que estaba siendo la subida.

Aunque esta es la primera de las cinco concatenadas lagunas, en extensión es la tercera (1,21 Ha.), a mi me pareció muy bella, quizás por haber sido tan ansiada y aunque nada tiene que ver con la cinco del final del camino, rivaliza en hermosura con sus hermanas más altas.

La bordearemos por nuestra derecha siguiendo una senda al lado del agua, para luego continuar subiendo y enseguida alcanzar la Laguna Brincalobitos, la más pequeña (0,1 Ha.), a la que le sigue a los pocos metros, tras ganar altura por la ladera, la Laguna Mediana (0,3 Ha.) y un poco más arriba la Laguna Galana (1,6 Ha.).

Desde esta última se tiene una preciosa panorámica del circo y las cumbres que lo rodea: La Galana, el Gutre, el Risco de las Natillas, el Picurucho y el Belesar y el Meapoco todos de más de 2.400 metros.

Junto a sus aguas vimos un posible vivac para pasar la noche, y un poco más arriba, otros dos que ocupamos, pues un tercero ya lo había "reservado" una pareja de jóvenes.

Para llegar a la última de las lagunas, la Cimera tuvimos que continuar por el canchal hasta dar con ella, la más grande con (4,6 Ha.) coronando este gran cuadro natural.

Sin duda es la más bella de las cinco, encajonada a 2.103 metros de altura en el circo, bajo algunas de las cumbres más importantes de Gredos. Refrescarme en su gélida agua hizo que mereciera la pena tanto esfuerzo.

De regreso al vivac, situado entre la laguna Galana y la Cimera, comprobé que ya habían llegado todos y, al rato, nos dispusimos a cenar los bocadillos, el rico jamón de Pepa regado con la botella de vino que se había subido (¡con lo que pesa!) más el estupendo café que preparó Juan, amenizado con un licor que quitaba el hipo. Un gran final para un gran día.

Con plásticos y esterillas preparamos el suelo para dormir en los tres vivac en los que nos repartimos, que con piedras alrededor, tenían forma circular.

Era mi primera vez que dormía con las estrellas y la Vía Láctea por sábanas, una experiencia inolvidable que superaba la incomodidad del duro suelo con creces. Algunas de las fotos nocturnas dan fe de tan bello espectáculo.

Con la preocupación de que se acercaran las cabras se me hizo dificil conciliar el sueño, pero al final el cansancio de la dura jornada se impuso y además nos esperaba otro duro día y, pensando en ello, me dormí como un angelito, o eso les pareció a mis compañeras de vivac.

Así dimos por finalizada esta dura ruta, pero es que para escapar del mundo, a veces hay que caminar hasta donde casi se acaba.

Como no podía ser de otra forma, le otorgo 5 estrellas a esta exigente pero preciosa excursión.
Paco Nieto

FOTOS