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lunes, 26 de febrero de 2024

Excursión X462: La Jarosa y Vía Crucis de Cuelgamuros

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: La Jarosa. Guadarrama
Final: La Jarosa. Guadarrama
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,9 Km
Desnivel [+]: 355 m
Desnivel [--]: 355 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Hacía tiempo que no visitaba uno de los lugares más místicos y sorprendentes de la Sierra y que además alguna del grupo no conocía, las Capillas del Valle de los Caídos, ahora rebautizado con su nombre original, Cuelgamuros.

Partiendo del área recreativa La Jarosa, continuamos hacia el embalse, al que accedemos tras cruzar la alambrada por una puerta para pescadores que queda enfrente. El nublado cielo le daba un aspecto plomizo al horizonte, a la vez que al gua la hacía parecer de estaño.

Continuamos a la derecha por la ribera del embalse de la Jarosa, construido en el año 1968. Cruzamos el arroyo de la Calle de los Álamos para continuar a la izquierda bordeando el embalse. Cruzamos el arroyo del Picazuelo con la ayuda de unas piedras y continuamos hasta las proximidades del arroyo Calle de los Álamos, donde salimos de nuevo al camino que habíamos dejado antes, continuando a la izquierda paralelos al arroyo.

A la que subíamos, paramos a ver el túnel del trasvase del embalse de la Aceña a La Jarosa, una obra de 8 km de longitud que llevaba bastante agua.

Curiosamente esta misma agua puede que acabe en el embalse de Valmayor, pues otra canalización une el embalse de la Jarosa con éste otro.

Continuamos subiendo y en, una bifurcación, giramos a la izquierda, para ascender por una pista que hace unas zetas y después discurre paralela al muro del Valle de los Caídos, hasta llegar al Collado del Picazuelo, donde giramos a la derecha para traspasar el muro y seguir la pista a la izquierda que pasa junto al Risco de la Brulera.

Un poco más adelante, dejamos esta pista, para seguir por la derecha y ascender entre el pinar hasta alcanzar el Vía Crucis, justo donde se encuentra la capilla de la estación V.

El Vía Crucis se empezó a construir en 1944. Simboliza, a lo largo de XIV estaciones y 5 capillas, los últimos momentos de la vida de Jesús. Tiene unos 2.200 escalones.

Con inmejorables vistas del valle, nos hicimos la foto de grupo en la explanada de la capilla presidida por una columna que le da a todo el conjunto una solemne grandiosidad al estilo de las construcciones grecorromanas.

Iniciamos el recorrido por la escalinata, que sin querer te transporta a un mundo lejano y misterioso, a mi siempre me ha parecido que, salvando las distancias, me traslada a la muralla china. Singular lugar, casi completamente desconocido, a pesar de su cercanía a la capital.

Por la empedrada calzada llegamos pasamos por las estaciones VI y VII, en las que no hay capilla, si no postes indicativos, con una cruz que señala el punto donde rezar.

Con algo de más pendiente, subimos los escalones que nos llevan a la capilla VIII, donde se encuentra la ermita del Altar Mayor la más alta, situada a 1328m, en la cima del Risco de la Brulera.

Desde allí, se tiene unas panorámicas impresionantes de todo el valle, destacando las de la Basílica y su enorme cruz y las correspondiente al embalse de la Jarosa.

Soplaba un viento helador, por lo que tras las fotos nos apresuramos para continuar el vía crucis. Descendimos unos pocos escalones y a resguardo de las rocas paramos a tomar el aperitivo de media mañana.

Tras el breve descanso, continuamos descendiendo el Vía Crucis por la larga y amplia escalinata que parecía no tener fin. Sin duda una colosal obra a la que, cuestiones religiosas aparte, se debería prestar más atención por su interés paisajístico e incluso turístico.

Cuando el enlosado se allana, nos desviamos a la derecha para continuar por un sendero que nos lleva a la capilla de la estación IX, que está cerrada con una valla por peligro de desprendimientos. Una pena que lleve así tanto tiempo sin que nadie haga nada para evitar que algún día acabe en el suelo, como ya ha ocurrido con otra.

Continuamos descendiendo por el Vía Crucis, nuevamente por escalones y pista enlosada hasta alcanzar las últimas viviendas del Poblado del Valle de los Caídos. Desde allí continuamos por camino unos metros para seguir una pista que sale por la derecha y unos metros más, por un camino que cruza el muro del recinto.

Proseguimos por el Camino de las Hoyadas, cruzamos el arroyo del Picazuelo, donde el camino se hace pista y tras vadear el arroyo del Barranco del Tomillar, continuamos hasta el Camino de la Carrasqueta, asfaltado y sin pérdida lo seguimos hasta llegar al área recreativa La Jarosa II, continuando hacia la izquierda por un bonito sendero que entre pinos cruza el arroyo del Picazuelo a poco de llegar al área recreativa donde habíamos dejado los coches.

Terminamos la jornada yéndonos a comer un menú en el bar Casa Pozas Tartajo de Guadarrama. Por las especiales vistas que tiene esta excursión, le otorgo 4 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 27 de febrero de 2023

Excursión X391: La Jarosa y Capillas del Valle de los Caídos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: La Jarosa
Final: La Jarosa
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 10,2 Km
Desnivel [+]: 359 m
Desnivel [--]: 359 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
En esta ocasión ha costado ponernos de acuerdo dentro del grupo para organizar la salida de este lunes, al parecer tod@s teníamos obligaciones varias a las que atender, incluida yo misma, y no podíamos asistir, aunque intuyo que como la previsión era de fuertes heladas durante la noche y bastante frío durante el día seguro que algo influyó, a pesar de todo y ante la insistencia de Pepa que tenía ganas de salir y propuso está maravillosa ruta por La Jarosa, al final nos animamos Ara, José Luis, Jorge y yo a acompañarla, cómo no podía ser de otra manera.

Quedamos en recogerla a las 9:30 en Collado Mediano, pero ya se sabe que una cosa lleva a la otra y después de tomar un café con pastita incluida con la intención de ir calentándonos, nos dirigimos al punto de encuentro para reunirnos allí con el resto del grupo.

Aclararé que llegamos media hora tarde y José Luis y Jorge estaban a punto de congelarse, (aprovecho para pedirles disculpas de nuevo ) teníamos en ese momento -2°en el parking n° 2 del área recreativa de La Jarosa.

Iniciamos la ruta bien pertrechados de gorros y guantes y con muchísimas ganas, aunque ya comenzaban a caer los primeros copitos de nieve que prácticamente nos acompañaron durante toda la ruta, dándole a la misma un toque un tanto navideño y entrañable.

Se trataba de ir hasta las Capillas del Valle de Los Caídos, que oficialmente se denomina Valle de Cuelgamuros desde octubre de 2022. En él se encuentra, además del Vía Crucis que visitaríamos, una basílica, una abadía y una cruz de 150 m de altura y 46 de longitud, asentada sobre la cumbre de un risco que domina todo el valle circundante. Las obras se iniciaron nada más terminar la guerra, en el año 1940, y la inauguración del conjunto tuvo lugar en 1958.

Echamos a andar hacía el embalse de la Jarosa, por un camino que nos sale a la derecha, para unos metros más adelante dejarlo y cruzar la alambrada por una puerta para pescadores y así poder ver el embalse.

Continuamos a la derecha por su ribera, contemplando sus calmadas aguas, azules como el cielo.  Tras las fotos de tan bella panorámica, salimos de nuevo al camino que habíamos dejado antes, que continúa a la izquierda paralelo al arroyo del Picazuelo.

Paramos a ver el túnel del trasvase del embalse de la Aceña a La Jarosa, una obra de 8 km de longitud.

Seguimos y enseguida girando en una bifurcación a la izquierda, para ascender por una pista que hace unas zetas y después discurre paralela al muro del Valle de los Caídos, hasta llegar al collado del Picazuelo, donde giramos a la derecha para traspasar el muro que rodea el recinto del Valle de los Caídos, que en este punto está medio derruido.

Proseguimos por la pista que asciende, en dirección suroeste, a la derecha, con la omnipresente cruz de frente, hasta dejarla a unos 400 metros por otra pista que continua subiendo por el pinar a nuestra izquierda, ahora hacia el este, bajo el Risco de la Brulera, bello roquedal escondido en el pinar con sus rocas recubiertas de musgo.

Finalmente, el camino nos llevó al Vía Crucis del Valle de los Caídos, que tiene en su zigzagueante recorrido 14 estaciones y 5 capillas, en un recorrido con un entorno espectacular.

El Vía Crucis tiene más de 2.300 escalones de granito, que  recorren el desfiladero de Cuelgamuros. En la mayoría de las estaciones ni siquiera hay capilla. Un simple crucifijo señala el punto donde rezar

El frío aire, la nieve y la niebla no daban tregua, por lo que casi sin pararnos comenzamos a ascender por los escalones a la Capilla de la V Estación del Vía Crucis, con inmejorables vistas del valle, para llegar al poco a la Capilla de la VIII Estación, la ermita del Altar Mayor, la más alta, situada sobre el Risco de la Brukera, de 1.328 metros de altura.

Es aquí donde aprovechamos para hacer la bonita foto de grupo con la Cruz de los Caídos al fondo, en un momento en el que despejó la niebla.

Desde allí, continuamos descendiendo por más escalones y un camino hasta alcanzar la Capilla de la X Estación, que desde hace muchos años permanece cerrada con una valla por peligro de desprendimientos, una buena muestra del abandono al que está sometido.

Continuamos por el Vía Crucis en bajada hasta alcanzar las viviendas del Poblado del Valle de los Caídos, para continuar por un camino unos metros y salir a una pista que por la que proseguimos, por la derecha y unos metros más, por un camino que cruza el muro del recinto del Valle de los Caídos, al que han acoplado unas vallas metálicas, entendimos que con la intención de que el personal no salte por ahí y por este motivo nos costó encontrar el hueco adecuado para conseguirlo.

Continuamos por el Camino de las Hoyadas, cruzamos el Arroyo del Picazuelo, donde el camino se hace pista y tras vadear el Arroyo del Barranco del Tomillar, continuamos hasta el Camino de la Carrasqueta asfaltado y sin pérdida lo seguimos hasta llegar al punto de partida con ganas de meternos inmediatamente en los coches y poner la calefacción a tope.


Fuimos directamente a Guadarrama, con unas ganas inmensas de calentarnos y reponernos del frío extremo al que habíamos estado sometidos durante toda la excursión y tomarnos el consabido y agradecido aperitivo.

Por las especiales vistas que tiene esta excursión, le otorgo 4 estrellas.
Paqui Sánchez

viernes, 19 de febrero de 2021

Excursión X264: Chorrera de La Jarosa

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: La Jarosa
Final: 
La Jarosa
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,2 Km 
Desnivel [+]: 273 m 
Desnivel [--]: 273 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Como para el viernes pronosticaban un estupendo día, decidimos hacer una ruta cercana y cómoda para dar un paseo y celebrar caminando el cumpleaños de Jorge Isidro, que según él no está recuperado del todo, pero que nos sigue dejando atrás como siempre.

Nos reunimos en el aparcamiento de la Jarosa, el primero que se encuentra uno nada más llegar al muro de contención de la presa. Nos acompañaba por primera vez Paqui, ¡bienvenida!

Echamos a andar en dirección norte, junto al dique de la presa, que desde finales de los años 60, anegó el pequeño valle que le da nombre. A partir de este punto La Jarosa tiene aspecto de lago de montaña y regala atractivas panorámicas.

Al alcanzar la esquina del muro, paramos a hacernos la foto de grupo, aprovechando el cruce con otros senderistas. Continuamos de frente, por la amplia pista, que pronto dejamos a la derecha para seguir por una senda paralela a ella, más cómoda que el asfalto.

Estamos rodeados de pinos, producto de varias reforestaciones de la zona, que en la época de la Guerra Civil era un terreno desforestado, esto explica la presencia de numerosos restos de esa época en forma de trincheras, fortines y búnker. La situación estratégica de Guadarrama, al pie del Alto del León y su cercanía a Madrid, hizo de esta zona la línea del frente en la Guerra Civil.

Tanto el ejército Nacional llegando del norte como el Republicano llegando desde Madrid, convergieron en esta zona. El resultado fue una guerra de trincheras, con posiciones que se movieron muy poco durante el conflicto.

Rodeamos el Cerro de la Viña por su vertiente este y tras una curva a la izquierda, llegamos a un cruce de caminos en el que confluyen cinco posibles caminos, continuando por el que, en dirección noroeste se conoce como Vereda del Agua, cuyo trazado transcurre junto a una de las numerosas canalizaciones, con restos aún visibles, que se tendieron desde estos montes para facilitarle el suministro de agua a Guadarrama antes de la construcción del embalse.

La vereda, bastante plana, tiene unas estupendas vistas del arroyo de la Jarosa, que desciende por un pequeño cañón dando brincos entre las rocas a bastantes metros más abajo de donde estamos, rodea unos riscos y al poco la dejamos para seguir una senda que nos sale a la izquierda con tendencia hacia abajo, que nos lleva a la unión del arroyo de la Chorrera con el arroyo de de los Álamos Blancos, origen del arroyo de la Jarosa.

Cruzamos ambos arroyos a pocos metros de su unión y descendemos hacia la izquierda para contemplar, unos metros más abajo, entre la vegetación, y no fácil, entre grandes losas de granito una pequeña pero atronadora caída de agua de unos 4 m de alto, es la llamada Chorrera de la Jarosa, nuestro objetivo en esta ruta.

Una vez fotografiada desde todos los ángulos posibles, retrocedemos a la zona alta de la cascada y regresamos sobre nuestros pasos a la zona de la senda, pasando por un caserón en ruinas, antigua vivienda de los resineros que explotaban antaño estos pinos.

A los pocos metros alcanzamos un puente sobre el arroyo de la Chorrera, y enfrente, con gran ornamento, la fuente del Horcajo, en la pradera del mismo nombre, prosiguiendo por la pista que lentamente asciende entre frondosos pinos, cruza el arroyo de los Álamos Blancos, cuyo nacimiento lo tienen precisamente en la vertiente Noreste del Cerro de los Álamos Blancos.

Continuamos hasta el siguiente cruce de caminos, donde seguimos el que va a nuestra izquierda, dejándolo momentáneamente a los pocos metros para trepar por nuestra derecha, ladera arriba, en busca de un nido de ametralladora, que finalmente encontramos.

Retomada la pista, seguimos ascendiendo y al poco de llegar a lo más alto de ella, volvemos a dejarla para buscar, ahora a nuestra izquierda, otro nido de ametralladora, éste en mejor estado de conservación y con doble entrad de trincheras.

Alcanzada la bonita pradera que hace de pequeño collado, paramos para reagruparnos antes de iniciar el descenso hacia la Cerradilla, donde cruzamos el arroyo del Picazuelo, siguiendo su desbordado cauce que nos hace tener cuidado para evitar mojarnos las botas, y pocos metros más arriba lo volvemos a cruzar para ascender, con suave pendiente, al Cerro de los Hornillos.

Desde allí, ya todo fue bajada, primero por una pista en agradable paseo, que al llegar al arroyo de la Calle de los Álamos, ganó en belleza al descender paralelos al crecido arroyo, disfrutando del canturreo de sus saltarinas aguas y del frondoso bosque de pinos que da sombra al recorrido.

Finalmente, alcanzamos la pista que a los pocos metros nos llevó al Área Recreativa La Jarosa II.

En su chiringuito, paramos a tomarnos unas cervezas, aderezadas de aperitivos y unas suculentas gambas a las que nos invitó el cumpleañero. Muchas gracias, todo un detalle que aumentó ostensiblemente la valoración de la ruta.

Tras el descanso, los que más prisa tenían aceleraron el paso, el resto seguimos por la carretera que bordea el embalse, cruzamos el arroyo del Picazuelo y, a los pocos metros, pasamos por una de las muchas puertas que hay en la alambrada que dan acceso a la orilla del embalse.

Las vistas desde aquí, siempre me han parecido espectaculares y bordear su orilla, un placer para los sentidos.

Para poder cruzar el arroyo de la Jarosa, tuvimos que volver a la carreta, dado el caudal que llevaba, y una ves pasado el puente, volvimos a entrar para seguir recorriendo la orilla, como si de una playa se tratara.

Dejamos los restos de una espadaña, entre la carretera y el embalse, que corresponden a lo que quedó de la antigua Ermita de San Macario, que formaba parte de la aldea de La Herrería, desaparecida en el siglo XVII.

Con el agua a nuestra derecha, recorrimos los metros que nos separaban del dique, y por una última puerta, accedimos a la carretera, que nos devolvería al punto de partida, dando así por finalizada esta bonito paseo por los pinares y arroyos de la Jarosa, que bien merece 4 estrellas.
Paco Nieto

jueves, 16 de febrero de 2017

Excursión X077: Trincheras y Pinos Plateados de la Jarosa

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Jarosa
Final: 
La Jarosa
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  13,5 Km
Desnivel [+]: 703 m
Desnivel [--]: 703 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 3
Participantes: 3

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Con idea de andar el tramo del GR-10, desde el Refugio de la Naranjera hasta el Collado de la Cierva, nos trasladamos José Luis, Paco y yo a la zona de La Jarosa, en Guadarrama. Pero nuestros planes se trastocan, la Policía Municipal ha cortado el acceso a las áreas recreativas, por desbordamiento de dos arroyos.


Decidimos dejar el coche junto al dique del embalse y realizar una ruta que comprende dos senda locales; la SL-M-44005 (Por las Trincheras) y la SL-M-44006 (Bosque Plateado).

Estamos a 1.088 metros y partimos con dirección Norte, marchando sobre una pista semiasfaltada. Siguiendo las marcas compuestas por dos franjas; verde y blanca y un circulo rojo sobre los árboles, indicativas de la senda temática SL-M-44005 “por las trincheras”. Pasada la barrera, dejamos de andar por por pista para
transitar por la típica vereda, que recorre paralela el pinar. Poco antes de un kilómetro, atravesamos la pista, dejando a izquierda una bifurcación de caminos.

Continuamos de frente el rastro, que se separa de la pista
momentáneamente para volver a casi juntarse poco más adelante. Ya comenzamos a ver restos de trincheras, que pasan casi desapercibidas ocultas por la vegetación.

Sobre 1,4 km, giramos a izquierda, para ascender a un altozano en el cual quedan restos del puesto de guardia que cubría las trincheras enclavadas en sus laderas.

Regresamos al camino y cruzamos la pista, prosiguiendo por otro ramal que asciende con dirección Norte, en breve estamos en otra bifurcación, las
indicaciones nos guían a derecha para encontrar restos de un refugio y nidos de ametralladora, que defendían este alto.

Son los restos del puesto de mando del ejército nacional, utilizado por la Columna Iruretagoyena que controlaba la ladera de la Solana de Fuente la Teja, un entramando de trincheras y barracones. Este cuerpo del ejército se adueñó más tarde de Villafranca del Castillo y Villanueva del Pardillo (aldea desaparecida) de Villanueva de la Cañada.

Retornamos a la pista, andamos unos metros y torcemos a izquierda, donde hay una gran profusión de trincheras y otro refugio/puesto de guardia, así como un búnker muy deteriorado.

La senda nos lleva en bajada hasta la primera pista (3,48km), justo en el cruce con el arroyo de la Chorrera, donde esta la Fuente del Horcajo.

Seguimos aguas abajo el arroyo que hoy baja muy crecido y ha producido desperfectos en la senda, caminamos por la vereda del agua, antiguo trazado del canalización de agua, asombrados por el
cañón por el que discurre el arroyo de la Jarosa, que ha recogido el flujo del arroyo de la Chorrera y el arroyo de los Álamos Blancos

Escuchamos el torrente de agua que se despeña por una catarata impresionante que vemos a lo lejos. Entendemos ahora que hayan tenido que cortar la carretera junto al embalse.

La vereda nos devuelve al cruce de pistas por el que pasamos anteriormente (4,43km), giramos a derecha sin llegar a él, para continuar por otra pista, que baja hasta el arroyo de la Jarosa. Lo cruzamos por una estupenda plancha de cemento, donde se ve que hace muy poco el arroyo la desbordo. Remontamos y volvemos a bajar para alcanzar un área recreativa (2h - 5,73km), que aprovechamos para tomar el conveniente almuerzo sentados cómodamente en una de sus mesas de madera que hay junto al arroyo del Picazuelo.

Comenzamos la segunda parte de la ruta, en la que esperamos ver los pinos plateados. Cruzamos el arroyo del Picazuelo y proseguimos campo a través en sentido Suroeste, pasando junto a los restos de las Casas de San Macario, cruzamos una zona de jaras y entroncamos con la pista que recorre la vaguada del arroyo de la Calle de los Álamos. Andamos por la senda temática SL-M-44006 “el Bosque Plateado”, señalizada con dos franjas; verde y blanca más un circulo gris. 

Después de caminar unos quinientos metros por la pista, bajamos al arroyo con intención de cruzarlo para subir al Alto de la Sacristía, pero nos resultó una misión imposible, por ir muy crecido. Lo seguimos aguas arriba disfrutando de su naturaleza virgen, insistiendo varias veces en nuestro
propósito sin conseguirlo. Finalmente alcanzamos el punto en que la pista cruza el arroyo y aunque con alguna dificultad, logramos pasar al otro lado.

Consultado el GPS, aparece un cabo de senda a la izquierda que sube hacia nuestro objetivo, pero al llegar al punto. Nuestro gozo en un pozo, la tal senda ha desaparecido, quedando solo un rastro, al cual nos aferramos para ascender la pendiente. Desde el kilómetro 7,84km, iniciamos la remontada con tramos de hasta el 36%, llegamos casi a tocar, otra vez el arroyo de la Calle de los Álamos, cuando desembocamos en la pista dejada
atrás (8,74km), volviendo a estar en la senda del bosque plateado, donde hay una gran concentración de pino laricio.

Este pino, es también conocido como: pino salgareño, pino gargallo, pino pudio, pino maderero o pino nasarro. Su nombre específico actual, nigra (pinus nigra Arnold), alude al color oscuro de sus hojas en contraste con el blanco de su corteza. Es un pino de gran talla que puede alcanzar los 50 metros, su copa es irregular y tiene raíces secundarias superficiales, que le permite adherirse a las rocas. Florece en primavera produciendo abundantes piñas cada 4 ó 5 años, madurando en el siguiente otoño y esparciendo los piñones en la posterior primavera.

A pesar de una regeneración difícil, puede supera los 500 años. Resistente a la sequía y fríos invernales, prefiere los suelos calizos, frescos y profundos. Su hábitat esta situado entre los 800 y 1.600 m.

Seguimos ascendiendo por la izquierda la pista, que está siendo camuflada por las jaras, por la derecha hay una bella alfombra de gayuba, que cubre todo el pinar. Llegamos a una curva, donde hay un buen mirador con excelentes vistas, que abarca hasta la Pedriza. Proseguimos viendo los mejores ejemplares de pino, tanto en altura como en grosor y enlazamos con el cortafuegos, sobre los 9,17km.

La ruta temática sigue de frente. Nosotros giramos a izquierda por el cortafuegos, con rumbo Este. Viendo un último cerro que hay que subir, se trata del Alto de la Sacristía, que con sus 1.304 metros, es la máxima altura de la ruta de hoy.

Desde aquí nos descolgamos por este trecho de 1500 metros, con pendientes de hasta el 44%, con ayuda de los bastones, a falta de reductora ¡pues buena falta hace!, aterrizando en la pista asfaltada del Camino de la Carrasqueta, cuando llevamos 10,9km.

Continuamos por la izquierda, volvemos a cruzar el Arroyo de la Calle de los Álamos, que pasa canalizado, pero también se ven huellas de haberse desbordado y entramos en el Área Recreativa La Jarosa II. Pasado el chiringuito, tomamos la senda de la izquierda y en breve cerramos el círculo. Cruzamos otra vez el arroyo del Picazuelo y proseguimos a la derecha por el camino que nos lleva al área recreativa La Jarosa I, donde hay una ermita y un restaurante/chiringuito.

La Ermita de Nuestra Señora de La Jarosa, se construyo en 1956, por voluntarios del pueblo de Guadarrama, coordinado por el párroco. En Agosto se efectúa una romería.

Reemprendemos la marcha, cruzando la carretera y entrando a orilla del embalse, caminamos junto a él y salimos, volviendo a la carretera, por la que andamos unos metros, cruzamos el arroyo de la Jarosa, que ya ha bajado su caudal y vemos el rastro dejado por la corriente. A continuación abandonamos la carretera para seguir la senda, que paralela recorre el tramo que nos separa del final, donde vemos los restos de una espadaña, entre la carretera y el embalse.

Se trata de los restos de la antigua Ermita de San Macario, que formaba parte de la aldea de La Herrería, desaparecida en el siglo XVII. Esta zona era conocida como; Berrueco de la Herrería o Berrueco de San Macario.

Continuando la senda que nos lleva al punto de partida, nos espera una pequeña sorpresa, cruzar un zarzal, que nos deja entrar para irnos encerrando y ponernos en tal aprieto al final, que ante la duda de regresar o proseguir, elegimos persistir, teniendo que finalizar casi a gatas. Al fin llegamos a la pista semiasfaltada por la que iniciamos el recorrido y giramos a derecha para concluir esta entretenida ruta.

Por todo lo visto y disfrutado, esta excursión se merece 3 estrellas.
Cristobal