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lunes, 2 de marzo de 2026

Excursión X557: Chorrera de la Jarosa y Bosque Plateado

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Jarosa. Guadarrama
Final: La Jarosa. Guadarrama
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 11,7 Km
Desnivel [+]: 372 m
Desnivel [--]: 372 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 11

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Nos reunimos en el aparcamiento de La Jarosa, el primero que se encuentra uno nada más llegar al muro de contención de la presa del embalse con el mismo nombre. El cielo estaba muy nublado, pero no había riesgo de lluvia.

Echamos a andar en dirección norte, junto al dique de la presa, que desde finales de los años 60, anegó el pequeño valle que le da nombre. A partir de este punto La Jarosa tiene aspecto de lago de montaña y regala atractivas panorámicas.

Al alcanzar la esquina continuamos de frente, por la amplia pista, rodeada de pinos, producto de varias reforestaciones de la zona, que en la época de la Guerra Civil era un terreno desforestado, esto explica la presencia de numerosos restos de esa época en forma de trincheras, fortines y búnker. La situación estratégica de Guadarrama, al pie del Alto del León y su cercanía a Madrid, hizo de esta zona la línea del frente en la Guerra Civil.

Tanto el ejército Nacional, llegando del norte, como el Republicano llegando desde Madrid, convergieron en esta zona. El resultado fue una guerra de trincheras, con posiciones que se movieron muy poco durante el conflicto.

Rodeamos el Cerro de la Viña por su vertiente este y, tras una curva a la izquierda, llegamos a un cruce de caminos en el que confluyen cinco posibles senderos.

Continuamos por el que, en dirección noroeste se conoce como Vereda del Agua, cuyo trazado transcurre junto a una de las numerosas canalizaciones, con restos aún visibles, que se tendieron desde estos montes para facilitarle el suministro de agua a Guadarrama, antes de la construcción del embalse. En las alcantarillas de la canalización se lee: REGIONES DEVASTADAS AÑO 1954.

La vereda, bastante plana, tiene unas estupendas vistas del arroyo de la Jarosa, que desciende por un pequeño cañón dando brincos entre las rocas a bastantes metros más abajo de donde estamos, rodea unos riscos y, al poco, la dejamos para seguir una bonita senda, que nos sale a la izquierda, con tendencia hacia abajo, que nos lleva a un precioso rincón, la unión del arroyo de la Chorrera con el arroyo de de los Álamos Blancos, origen del arroyo de la Jarosa.

Cruzamos ambos arroyos a pocos metros de su unión y descendimos hacia la izquierda para contemplar, unos metros más abajo, entre la vegetación, escondida entre grandes losas de granito, una atronadora caída de agua de unos 4 metros de altura, es la llamada Chorrera de la Jarosa, de gran belleza y que llevaba mucha agua, tras las lluvias pasadas.

Una vez fotografiada desde todos los ángulos posibles, retrocedimos a la zona alta de la cascada y regresamos sobre nuestros pasos a la senda que habíamos dejado, pasando por un caserón en ruinas, antigua vivienda de los resineros que explotaban antaño estos pinos.

A los pocos metros, alcanzamos un puente sobre el arroyo de la Chorrera, y enfrente, con gran ornamento, la fuente del Horcajo, en la pradera del mismo nombre.

Proseguimos por la pista que lentamente asciende entre frondosos pinos y cruza el arroyo de los Álamos Blancos, cuyo nacimiento lo tiene precisamente en la vertiente noreste del Cerro de los Álamos Blancos, de ahí su nombre.

Continuamos hasta el siguiente cruce de caminos, donde un compañero se desvió por el sendero que sale a la izquierda, para así ahorrarse la larga subida por la que el resto continuamos.

La pista realiza cuatro amplias curvas, alcanza un colladito y llega de nuevo al arroyo de los Álamos Blancos, que cruzamos por un puente. Desde aquí iniciamos un ligero descenso hasta alcanzar la Loma de Cerro del Cebo, con estupendas vistas del entorno.

Aquí abandonamos la pista para seguir, por la izquierda, un estrecho sendero, entre jaras y pinos, que desciende hasta una bonita pradera.

Le sigue un bosque con muchos pinos caídos, algunos medio secos, pero otros arrancados de cuajo tras las últimas borrascas con sus fuertes vientos. El paisaje era desolador. Nos preguntamos si alguien se ocuparía de recogerlos. Nos tememos que no.

Cruzamos el arroyo del Picazuelo, para descender, con suave pendiente, hasta alcanzar una pista de tierra donde nos esperaba nuestro compañero. Aprovechamos el encuentro para hacer una pausa y tomarnos el tentempié de media mañana.

Tras el descanso, descendimos todos juntos hasta llegar al Cerro de los Hornillos. Desde allí, ya todo fue bajada, primero por una pista en agradable paseo, que al llegar al arroyo de la Calle de los Álamos, ganó en belleza al descender paralelos al crecido arroyo, disfrutando del canturreo de sus saltarinas aguas y del frondoso bosque de pinos que da sombra al recorrido.

Finalmente, alcanzamos la pista que a los pocos metros nos llevó al Área Recreativa La Jarosa II. Pasamos junto al reformado chiringuito, que ha quedado muy mejorado. Cruzamos la carretera que bordea el embalse, y por una puerta de pescadores en el vallado, entramos a la verde pradera que rodea el embalse. Giramos a la izquierda y vadeamos el arroyo del Picazuelo, continuando por la orilla del embalse.

Las vistas desde aquí, siempre me han parecido espectaculares y hoy aún más por el cielo plomizo reflejándose es sus aguas de plata, un placer para los sentidos.

Si a eso le añadimos que desde aquí asoma a lo lejos la vertical y colosal Cruz de los Caídos, como si flotara en el cielo, la panorámica es ya celestial.

Para poder cruzar el arroyo de la Jarosa, tuvimos que volver a la carreta, dado el caudal que llevaba, y una vez pasado el puente, volvimos a entrar para seguir recorriendo la orilla, como si de una playa se tratara.

Fue en este tramo donde, con la ayuda de uno que paseaba a su perro por allí, nos hicimos la foto de grupo.

Dejamos a la izquierda los restos de una espadaña, entre la carretera y el embalse, que corresponden a lo que quedó de la antigua Ermita de San Macario, que formaba parte de la aldea de La Herrería, desaparecida en el siglo XVII.  Pocas veces habíamos visto el embalse tan lleno, según los datos de esa semana, estaba al 80%.

Con el agua a nuestra derecha, recorrimos los metros que nos separaban del dique, junto al que unos pescadores se habían metido en el agua, con las botas apropiadas, en busca de las carpas y barbos que seguro abundan en el embalse.

Por una última puerta, accedimos a la carretera, que nos devolvería al punto de partida, dando así por finalizada esta bonita ruta por los pinares y arroyos de La Jarosa, y que con el buen menú que degustamos en el restaurante Casa Pozas Tartajo de Guadarrama, bien merece 4 estrellas.
Paco Nieto

viernes, 19 de febrero de 2021

Excursión X264: Chorrera de La Jarosa

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: La Jarosa
Final: 
La Jarosa
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,2 Km 
Desnivel [+]: 273 m 
Desnivel [--]: 273 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive
 
RESUMEN
Como para el viernes pronosticaban un estupendo día, decidimos hacer una ruta cercana y cómoda para dar un paseo y celebrar caminando el cumpleaños de Jorge Isidro, que según él no está recuperado del todo, pero que nos sigue dejando atrás como siempre.

Nos reunimos en el aparcamiento de la Jarosa, el primero que se encuentra uno nada más llegar al muro de contención de la presa. Nos acompañaba por primera vez Paqui, ¡bienvenida!

Echamos a andar en dirección norte, junto al dique de la presa, que desde finales de los años 60, anegó el pequeño valle que le da nombre. A partir de este punto La Jarosa tiene aspecto de lago de montaña y regala atractivas panorámicas.

Al alcanzar la esquina del muro, paramos a hacernos la foto de grupo, aprovechando el cruce con otros senderistas. Continuamos de frente, por la amplia pista, que pronto dejamos a la derecha para seguir por una senda paralela a ella, más cómoda que el asfalto.

Estamos rodeados de pinos, producto de varias reforestaciones de la zona, que en la época de la Guerra Civil era un terreno desforestado, esto explica la presencia de numerosos restos de esa época en forma de trincheras, fortines y búnker. La situación estratégica de Guadarrama, al pie del Alto del León y su cercanía a Madrid, hizo de esta zona la línea del frente en la Guerra Civil.

Tanto el ejército Nacional llegando del norte como el Republicano llegando desde Madrid, convergieron en esta zona. El resultado fue una guerra de trincheras, con posiciones que se movieron muy poco durante el conflicto.

Rodeamos el Cerro de la Viña por su vertiente este y tras una curva a la izquierda, llegamos a un cruce de caminos en el que confluyen cinco posibles caminos, continuando por el que, en dirección noroeste se conoce como Vereda del Agua, cuyo trazado transcurre junto a una de las numerosas canalizaciones, con restos aún visibles, que se tendieron desde estos montes para facilitarle el suministro de agua a Guadarrama antes de la construcción del embalse.

La vereda, bastante plana, tiene unas estupendas vistas del arroyo de la Jarosa, que desciende por un pequeño cañón dando brincos entre las rocas a bastantes metros más abajo de donde estamos, rodea unos riscos y al poco la dejamos para seguir una senda que nos sale a la izquierda con tendencia hacia abajo, que nos lleva a la unión del arroyo de la Chorrera con el arroyo de de los Álamos Blancos, origen del arroyo de la Jarosa.

Cruzamos ambos arroyos a pocos metros de su unión y descendemos hacia la izquierda para contemplar, unos metros más abajo, entre la vegetación, y no fácil, entre grandes losas de granito una pequeña pero atronadora caída de agua de unos 4 m de alto, es la llamada Chorrera de la Jarosa, nuestro objetivo en esta ruta.

Una vez fotografiada desde todos los ángulos posibles, retrocedemos a la zona alta de la cascada y regresamos sobre nuestros pasos a la zona de la senda, pasando por un caserón en ruinas, antigua vivienda de los resineros que explotaban antaño estos pinos.

A los pocos metros alcanzamos un puente sobre el arroyo de la Chorrera, y enfrente, con gran ornamento, la fuente del Horcajo, en la pradera del mismo nombre, prosiguiendo por la pista que lentamente asciende entre frondosos pinos, cruza el arroyo de los Álamos Blancos, cuyo nacimiento lo tienen precisamente en la vertiente Noreste del Cerro de los Álamos Blancos.

Continuamos hasta el siguiente cruce de caminos, donde seguimos el que va a nuestra izquierda, dejándolo momentáneamente a los pocos metros para trepar por nuestra derecha, ladera arriba, en busca de un nido de ametralladora, que finalmente encontramos.

Retomada la pista, seguimos ascendiendo y al poco de llegar a lo más alto de ella, volvemos a dejarla para buscar, ahora a nuestra izquierda, otro nido de ametralladora, éste en mejor estado de conservación y con doble entrad de trincheras.

Alcanzada la bonita pradera que hace de pequeño collado, paramos para reagruparnos antes de iniciar el descenso hacia la Cerradilla, donde cruzamos el arroyo del Picazuelo, siguiendo su desbordado cauce que nos hace tener cuidado para evitar mojarnos las botas, y pocos metros más arriba lo volvemos a cruzar para ascender, con suave pendiente, al Cerro de los Hornillos.

Desde allí, ya todo fue bajada, primero por una pista en agradable paseo, que al llegar al arroyo de la Calle de los Álamos, ganó en belleza al descender paralelos al crecido arroyo, disfrutando del canturreo de sus saltarinas aguas y del frondoso bosque de pinos que da sombra al recorrido.

Finalmente, alcanzamos la pista que a los pocos metros nos llevó al Área Recreativa La Jarosa II.

En su chiringuito, paramos a tomarnos unas cervezas, aderezadas de aperitivos y unas suculentas gambas a las que nos invitó el cumpleañero. Muchas gracias, todo un detalle que aumentó ostensiblemente la valoración de la ruta.

Tras el descanso, los que más prisa tenían aceleraron el paso, el resto seguimos por la carretera que bordea el embalse, cruzamos el arroyo del Picazuelo y, a los pocos metros, pasamos por una de las muchas puertas que hay en la alambrada que dan acceso a la orilla del embalse.

Las vistas desde aquí, siempre me han parecido espectaculares y bordear su orilla, un placer para los sentidos.

Para poder cruzar el arroyo de la Jarosa, tuvimos que volver a la carreta, dado el caudal que llevaba, y una ves pasado el puente, volvimos a entrar para seguir recorriendo la orilla, como si de una playa se tratara.

Dejamos los restos de una espadaña, entre la carretera y el embalse, que corresponden a lo que quedó de la antigua Ermita de San Macario, que formaba parte de la aldea de La Herrería, desaparecida en el siglo XVII.

Con el agua a nuestra derecha, recorrimos los metros que nos separaban del dique, y por una última puerta, accedimos a la carretera, que nos devolvería al punto de partida, dando así por finalizada esta bonito paseo por los pinares y arroyos de la Jarosa, que bien merece 4 estrellas.
Paco Nieto

jueves, 16 de febrero de 2017

Excursión X077: Trincheras y Pinos Plateados de la Jarosa

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Jarosa
Final: 
La Jarosa
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  13,5 Km
Desnivel [+]: 703 m
Desnivel [--]: 703 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 3
Participantes: 3

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Con idea de andar el tramo del GR-10, desde el Refugio de la Naranjera hasta el Collado de la Cierva, nos trasladamos José Luis, Paco y yo a la zona de La Jarosa, en Guadarrama. Pero nuestros planes se trastocan, la Policía Municipal ha cortado el acceso a las áreas recreativas, por desbordamiento de dos arroyos.


Decidimos dejar el coche junto al dique del embalse y realizar una ruta que comprende dos senda locales; la SL-M-44005 (Por las Trincheras) y la SL-M-44006 (Bosque Plateado).

Estamos a 1.088 metros y partimos con dirección Norte, marchando sobre una pista semiasfaltada. Siguiendo las marcas compuestas por dos franjas; verde y blanca y un circulo rojo sobre los árboles, indicativas de la senda temática SL-M-44005 “por las trincheras”. Pasada la barrera, dejamos de andar por por pista para
transitar por la típica vereda, que recorre paralela el pinar. Poco antes de un kilómetro, atravesamos la pista, dejando a izquierda una bifurcación de caminos.

Continuamos de frente el rastro, que se separa de la pista
momentáneamente para volver a casi juntarse poco más adelante. Ya comenzamos a ver restos de trincheras, que pasan casi desapercibidas ocultas por la vegetación.

Sobre 1,4 km, giramos a izquierda, para ascender a un altozano en el cual quedan restos del puesto de guardia que cubría las trincheras enclavadas en sus laderas.

Regresamos al camino y cruzamos la pista, prosiguiendo por otro ramal que asciende con dirección Norte, en breve estamos en otra bifurcación, las
indicaciones nos guían a derecha para encontrar restos de un refugio y nidos de ametralladora, que defendían este alto.

Son los restos del puesto de mando del ejército nacional, utilizado por la Columna Iruretagoyena que controlaba la ladera de la Solana de Fuente la Teja, un entramando de trincheras y barracones. Este cuerpo del ejército se adueñó más tarde de Villafranca del Castillo y Villanueva del Pardillo (aldea desaparecida) de Villanueva de la Cañada.

Retornamos a la pista, andamos unos metros y torcemos a izquierda, donde hay una gran profusión de trincheras y otro refugio/puesto de guardia, así como un búnker muy deteriorado.

La senda nos lleva en bajada hasta la primera pista (3,48km), justo en el cruce con el arroyo de la Chorrera, donde esta la Fuente del Horcajo.

Seguimos aguas abajo el arroyo que hoy baja muy crecido y ha producido desperfectos en la senda, caminamos por la vereda del agua, antiguo trazado del canalización de agua, asombrados por el
cañón por el que discurre el arroyo de la Jarosa, que ha recogido el flujo del arroyo de la Chorrera y el arroyo de los Álamos Blancos

Escuchamos el torrente de agua que se despeña por una catarata impresionante que vemos a lo lejos. Entendemos ahora que hayan tenido que cortar la carretera junto al embalse.

La vereda nos devuelve al cruce de pistas por el que pasamos anteriormente (4,43km), giramos a derecha sin llegar a él, para continuar por otra pista, que baja hasta el arroyo de la Jarosa. Lo cruzamos por una estupenda plancha de cemento, donde se ve que hace muy poco el arroyo la desbordo. Remontamos y volvemos a bajar para alcanzar un área recreativa (2h - 5,73km), que aprovechamos para tomar el conveniente almuerzo sentados cómodamente en una de sus mesas de madera que hay junto al arroyo del Picazuelo.

Comenzamos la segunda parte de la ruta, en la que esperamos ver los pinos plateados. Cruzamos el arroyo del Picazuelo y proseguimos campo a través en sentido Suroeste, pasando junto a los restos de las Casas de San Macario, cruzamos una zona de jaras y entroncamos con la pista que recorre la vaguada del arroyo de la Calle de los Álamos. Andamos por la senda temática SL-M-44006 “el Bosque Plateado”, señalizada con dos franjas; verde y blanca más un circulo gris. 

Después de caminar unos quinientos metros por la pista, bajamos al arroyo con intención de cruzarlo para subir al Alto de la Sacristía, pero nos resultó una misión imposible, por ir muy crecido. Lo seguimos aguas arriba disfrutando de su naturaleza virgen, insistiendo varias veces en nuestro
propósito sin conseguirlo. Finalmente alcanzamos el punto en que la pista cruza el arroyo y aunque con alguna dificultad, logramos pasar al otro lado.

Consultado el GPS, aparece un cabo de senda a la izquierda que sube hacia nuestro objetivo, pero al llegar al punto. Nuestro gozo en un pozo, la tal senda ha desaparecido, quedando solo un rastro, al cual nos aferramos para ascender la pendiente. Desde el kilómetro 7,84km, iniciamos la remontada con tramos de hasta el 36%, llegamos casi a tocar, otra vez el arroyo de la Calle de los Álamos, cuando desembocamos en la pista dejada
atrás (8,74km), volviendo a estar en la senda del bosque plateado, donde hay una gran concentración de pino laricio.

Este pino, es también conocido como: pino salgareño, pino gargallo, pino pudio, pino maderero o pino nasarro. Su nombre específico actual, nigra (pinus nigra Arnold), alude al color oscuro de sus hojas en contraste con el blanco de su corteza. Es un pino de gran talla que puede alcanzar los 50 metros, su copa es irregular y tiene raíces secundarias superficiales, que le permite adherirse a las rocas. Florece en primavera produciendo abundantes piñas cada 4 ó 5 años, madurando en el siguiente otoño y esparciendo los piñones en la posterior primavera.

A pesar de una regeneración difícil, puede supera los 500 años. Resistente a la sequía y fríos invernales, prefiere los suelos calizos, frescos y profundos. Su hábitat esta situado entre los 800 y 1.600 m.

Seguimos ascendiendo por la izquierda la pista, que está siendo camuflada por las jaras, por la derecha hay una bella alfombra de gayuba, que cubre todo el pinar. Llegamos a una curva, donde hay un buen mirador con excelentes vistas, que abarca hasta la Pedriza. Proseguimos viendo los mejores ejemplares de pino, tanto en altura como en grosor y enlazamos con el cortafuegos, sobre los 9,17km.

La ruta temática sigue de frente. Nosotros giramos a izquierda por el cortafuegos, con rumbo Este. Viendo un último cerro que hay que subir, se trata del Alto de la Sacristía, que con sus 1.304 metros, es la máxima altura de la ruta de hoy.

Desde aquí nos descolgamos por este trecho de 1500 metros, con pendientes de hasta el 44%, con ayuda de los bastones, a falta de reductora ¡pues buena falta hace!, aterrizando en la pista asfaltada del Camino de la Carrasqueta, cuando llevamos 10,9km.

Continuamos por la izquierda, volvemos a cruzar el Arroyo de la Calle de los Álamos, que pasa canalizado, pero también se ven huellas de haberse desbordado y entramos en el Área Recreativa La Jarosa II. Pasado el chiringuito, tomamos la senda de la izquierda y en breve cerramos el círculo. Cruzamos otra vez el arroyo del Picazuelo y proseguimos a la derecha por el camino que nos lleva al área recreativa La Jarosa I, donde hay una ermita y un restaurante/chiringuito.

La Ermita de Nuestra Señora de La Jarosa, se construyo en 1956, por voluntarios del pueblo de Guadarrama, coordinado por el párroco. En Agosto se efectúa una romería.

Reemprendemos la marcha, cruzando la carretera y entrando a orilla del embalse, caminamos junto a él y salimos, volviendo a la carretera, por la que andamos unos metros, cruzamos el arroyo de la Jarosa, que ya ha bajado su caudal y vemos el rastro dejado por la corriente. A continuación abandonamos la carretera para seguir la senda, que paralela recorre el tramo que nos separa del final, donde vemos los restos de una espadaña, entre la carretera y el embalse.

Se trata de los restos de la antigua Ermita de San Macario, que formaba parte de la aldea de La Herrería, desaparecida en el siglo XVII. Esta zona era conocida como; Berrueco de la Herrería o Berrueco de San Macario.

Continuando la senda que nos lleva al punto de partida, nos espera una pequeña sorpresa, cruzar un zarzal, que nos deja entrar para irnos encerrando y ponernos en tal aprieto al final, que ante la duda de regresar o proseguir, elegimos persistir, teniendo que finalizar casi a gatas. Al fin llegamos a la pista semiasfaltada por la que iniciamos el recorrido y giramos a derecha para concluir esta entretenida ruta.

Por todo lo visto y disfrutado, esta excursión se merece 3 estrellas.
Cristobal