sábado, 1 de junio de 2013

Excursión X028: Los Tejos Milenarios de Rascafría

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Isla. Rascafría
Finnal: La Isla. Rascafría
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 17,6 Km 
Desnivel [+]: 547m 
Desnivel [--]: 547 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 11

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN

Esta excursión pretendía hacer conocer a unos amigos los tejos milenarios de Barondillo, situados no muy lejos del pueblo de Rascafría.

Para ello, partimos de la zona recreativa de la Isla, situada en el Km 31,8 de la carretera M-604, la de de bajada del puerto de Cotos a Rascafría. Remontamos el arroyo de la Angostura por su orilla izquierda, lo más cercano posible a su cauce, llegando así a la presa del Pradillo y trepando un murete, al embalse del mismo nombre, creado para hacer funcionar la fábrica de luz que se instaló aguas abajo.

Tras las inevitables fotos con tan bonito marco, continuamos en suave ascenso remontando el arroyo, pasando por la caseta de medición de su caudal, siempre junto a la orilla izquierda del arroyo, deleitándonos con pequeños saltos y pozas ideales para refrescarse.

Al cabo de 3 Km alcanzamos el bonito puente de La Angostura, para proseguir por la pista que sale a nuestra izquierda y en suave ascenso, visualizando hermosos ejemplares de acebos y algún que otro tejo, al pasar por el puente que salva el arroyo del Valhondillo o Barondillo.

Continuamos el ascenso por la pista, que realiza dos amplias curvas, la segunda de ellas para acercarse al arroyo del Paraje, hasta que en la siguiente curva llegamos a un deposito de cemento junto al arroyo de Valhondillo, allí paramos para tomar el aperitivo y reponer fuerzas.

Continuamos ascendiendo por la pista, que realiza una amplia curva hacia la izquierda, y en la primera bifurcación, en el Raso del Baile, seguimos por la pista que asciende a nuestra izquierda que la seguimos hasta su final, cuando llega a encontrarse con el arroyo Valhondillo.

Cruzamos con cuidado el arroyo por unos troncos, y enseguida, en su margen derecha, comenzamos a ver una gran cantidad ejemplares de tejos, hasta llegar al Abuelo, el tejo milenario del Barondillo.

Este ejemplar de tejo común o europeo que se calcula que tiene una edad comprendida entre los 1.500 y los 2.000 años, lo que le convierte en el ser vivo más viejo de la Comunidad de Madrid y de la Sierra de Guadarrama, se encuentra vallado con el fin de protegerlo de las pisadas que le pueden afectar, todo ello hace que este rincón sea de gran valor ecológico.

El tejo común (Taxus baccata) es un árbol “discreto” y hasta “feo” y seguramente pasaría para muchos como un árbol vulgar, sin interés alguno pero cuando uno se fija de cerca, llama la atención su sobriedad, robusteza y majestuosidad.

Pocos pensarían al verle que el tejo ha sido uno de los árboles que más ha influido en gran parte de la historia de Occidente. Hubo un tiempo, en que los bosques de tejos tenían una enorme importancia estratégica.

Tener muchos tejos, significaba que el suministro de armas en tiempos de guerra estaba garantizado. Se han hecho fieles reproducciones que atestiguan la efectividad de los arcos de tejo. En competiciones celebradas en Inglaterra, han conseguido lanzar una flecha a más de 304 metros.

La rojiza madera del tejo, es de una dureza extraordinaria, comparable a la del boj, esto unido a su resistencia al frotamiento, hace que en el pasado fuese muy utilizada para los ejes de los carros.

Las virtudes curativas del tejo son conocidas desde hace milenios. En 1971 un instituto americano descubrió en la corteza del tejo del Pacífico (Taxus brevifolia), el taxol, una sustancia que hoy en día es uno de los más potentes anticancerígenos.

Pero del mismo modo que cura, el tejo puede matar pues todas las partes del tejo, excepto la carne roja de las bayas, contienen taxina, un potente alcaloide que paralizan el sistema nervioso central y puede llegar a producir la muerte por parálisis respiratoria.

Después de admirarlo y hacernos las inevitables fotos, regresamos para cruzar de nuevo el arroyo Valhondillo por los troncos de madera y regresar por la pista forestal por la que habíamos ascendido, tomándola a nuestra derecha hasta llegar de nuevo a la pista que traíamos en el Raso del Baile, continuando por ella a la izquierda en suave ascenso hasta su cruce con el arroyo de Peña Mala, donde paramos a comernos los bocadillos, que ya había hambre.

Tras el descanso, descendimos con fuerte pendiente por la pista semicubierta de matorral paralela al arroyo, que no dejamos de escuchar, hasta alcanzar el Camino de las Vueltas, plácida pista que, con el arroyo de la Angostura a la izquierda, desciende hasta alcanzar de nuevo el Puente de la Angostura, haciendo una parada previa en la gran poza que hay poco antes de llegar a él.

Desde el puente, que esta vez no cruzamos, proseguimos por la senda que sale a nuestra izquierda, que seguimos entre pinos, acebos y helechos. Al cruzar el arroyo Valhondillo por un puente de madera y otros dos, un poco después, nos acercamos al arroyo de la Angostura.

Continuamos el descenso y a continuación alcanzamos el embalse del Pradillo, visto por su margen derecha. La altura de esta orilla permite disfrutar de unas hermosas vistas del valle, que se pierde buscando las montañas de la Cuerda Larga, así como del propio embalse, que desde aquí parece un gran río amazónico.

De nuevo en marcha, enseguida llegamos a la zona recreativa de la Isla, tras cruzar el arroyo de la Angostura por el puente de madera, remozado recientemente, accediendo así de nuevo al aparcamiento de la Isla, principio y fin de esta preciosa ruta.

Por todo ello esta ruta se ganó 4 merecidas estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

domingo, 19 de mayo de 2013

Excursión X027: Restos de la Guerra Civil en Torrelodones

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Finnal: Torrelodones
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,6 Km 
Desnivel [+]: 292 m 
Desnivel [--]: 292 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 1

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC
Esta excursión surgió como cierre del ciclo de conferencias camineras organizadas por el Grupo Caminero de Torrelodones, sobre elementos históricos y culturales pendientes de redescubrir en Torrelodones, una charla ofrecida por este grupo el martes 14 de mayo en la Casa de Cultura del pueblo, una conferencia a cargo de Ernesto Viñas y Alberto del Río sobre: "La Guerra Civil y Torrelodones. Milicia y población civil".

En ella se comentó el papel que cumplió Torrelodones durante la Guerra Civil. el motivo por el que instaló el General Miaja su puesto de mando en el Canto del Pico, la la función del pueblo durante la batalla de Brunete, el papel que desempeñaron los hospitales de sangre de Torrelodones, por dónde se movió el tren blindado de Torrelodones o cuál fue la presencia de las Brigadas Internacionales.

Allí se dieron respuesta a estas preguntas: ¿Cómo se vivieron en el pueblo los primeros días del levantamiento militar y en general durante toda la guerra hasta ese mes de marzo de 1939 en que es tomado por las tropas del General Franco. ¿Sabias que fueron los vecinos los que salvaron al Conde de las Almenas?, ¿conocías que el pueblo se volcó con los refugiados, acogiendo una colonia de centenares de niños?, ¿Sabes algo de Mariano Cuadrado, el maestro elegido alcalde y juzgado por los dos bandos, o los casos del escritor Ricardo León o el cónsul noruego Félix Schayler?

Como complemento de la conferencia, el domingo 19 de mayo se planteó esta ruta para descubrir los restos que aún quedan de la guerra en los alrededores del pueblo.

Salí desde la Plaza de la Constitución, muy distinta a como era en aquella época, Recorrí la calle Real, y crucé la Avenida Conde de las Almenas, título que ostentaba el primer propietario del cercano Palacio del Canto del Pico.

Dejé atrás la rotonda del Dedo Gordo, continuando por la calle Daniel Jiménez hasta salir al Cordel de Hoyo de Manzanares, por el que descendí hacia el cementerio, donde había quedado el grupo. Desde allí nos acercaremos a una próxima línea de trincheras que, aunque está muy desdibujada por el tiempo, nos permitió entender las explicaciones del arqueólogo Pablo Schnell sobre su posición estratégica para controlar el paso por la carretera de la Coruña y la prevención de incursiones franquistas desde Las Rozas aprovechando la línea del ferrocarril.

Desde esa línea bajamos hacia los Peñascales por el Área Homogénea Norte, zona salvada por sus altos valores naturales, de la construcción de un campo de golf y una urbanización hace unos años.

Cruzamos el arroyo de Villarejo, el Prado de la Solana y el arroyo del Petril hasta alcanzar la carreta que, un poco más abajo, cruza el arroyo de Trofas. Seguimos su curso hasta la valla del Pardo, donde subimos hasta unas posiciones donde pudimos observar una línea de trincheras de varios kilómetros de longitud que penetraban hacia el Pardo, así como puestos de francotirador y tres nidos de ametralladoras pesadas.

Estas infraestructuras dan idea de la vigilancia mantenida en la zona para proteger el cuartel general del General Miaja durante la batalla de Brunete, situado en el cercano Palacio del Canto del Pico, y prevenir el riesgo de una incursión de los nacionales hacia Madrid.

Desde ese punto subimos paralelos al arroyo de Trofas, bordeando el embalse de los Peñascales por una senda abierta recientemente por el Ayuntamiento de Torrelodones.

Posteriormente cruzamos la carretera del Pardo para subir hacia la casa de Cantos Negros y desde allí a la Posición Lince, emplazamiento emblemático de observación militar que permitía controlar amplías extensiones de la llanura madrileña.

Desde la posición Lince bajamos por la carretera de Hoyo de Manzanares al pueblo, pasando junto a la finca El Tomillar, donde se situó el puesto de mando sanitario del XVIII cuerpo de ejército republicano, que además albergó un depósito de material sanitario y de ambulancias. Torrelodones quedó dentro de la zona leal al gobierno republicano, y así permanecería hasta el final de la contienda.

Más información del papel de Torrelodones durante la Guerra Civil, y en particular su importancia en la Batalla de Brunete, se puede obtener en este enlace.

Por lo bien organizado y la gran cantidad de datos recibidos, esta histórica ruta se merece 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

sábado, 20 de abril de 2013

Excursión X026: Cascadas del Purgatorio desde Rascafría

FICHA TÉCNICA
Inicio: Rascafría
Final: Rascafría
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 16,1 Km 
Desnivel [+]: 319 m 
Desnivel [--]: 319 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Esta excursión la planteé para darles a conocer a compañeros del gimnasio lo que para mí es uno de los rincones más paradisíacos de la sierra, las cascadas del Purgatorio, un lugar que descubrí en mis primeras salidas montañeras.

Esta vez iniciamos la ruta en Rascafría, aparcando a la salida del pueblo, junto al arroyo del Artiñuelo, dirigiéndonos enseguida a la carretera M-604 en dirección al Puerto de Cotos, para enseguida coger el Camino Natural del Valle del Lozoya, paralelo a la carretera.

Es un agradable paseo utilizado por senderistas y habitantes del pueblo para acercarse al Monasterio de El Paular entre chopos, olmos y rebollos, con el río Lozoya saltando de piedra en piedra a nuestra izquierda y la carretera a la derecha.

En una caseta, que parece la parada del autobús, nos hicimos entre risas la foto de grupo, continuando el camino mientras nos asomábamos de vez en cuando al río para disfrutar de sus bonitas vistas. Un mirador con un banco y un pilón nos acerca aún más al río.

Al cabo de dos kilómetros, llegamos al Monasterio de Santa María de El Paular, que visitaríamos luego por la tarde. Pasamos junto a la entrada del Arboreto Giner de los Ríos y nos adentramos al valle cruzando el puente del Perdón, erigido a comienzos del siglo XIV, en 1302, para sortear el curso del río Lozoya.

Las crecidas del río y la dura climatología invernal del Valle Alto del Lozoya deterioraron el puente, por lo que a mediados del siglo xviii fue reemplazado por uno nuevo que es el que actualmente existe. Está edificado en sillería de granito y cuenta con tres arcos de medio punto y dos descansaderos levantados sobre los pilares que cuentan con bancos de piedra.

Sirvió a los monjes de vía de acceso hacia el Molino de papel de Los Batanes, una de las principales industrias que explotaban los monjes cartujos de Santa María de El Paular. Como anécdota, de este molino salió el papel con el que se imprimió la primera parte de Don Quijote de La Mancha, publicada en Madrid en 1605.

Dado el relativo aislamiento del valle del Lozoya, separado de Madrid y Segovia por sendas cordilleras que superan los 2000 metros de altura, las autoridades locales tenían por costumbre efectuar los juicios junto al puente.

Los reos apelaban su sentencia ante el tribunal en el mismo puente y, si eran perdonados, volvían sanos y salvos. Si no era así los alguaciles les conducían a la Casa de la Horca, situada a unos dos kilómetros en dirección al puerto de Cotos, donde eran ejecutados. De aquella tradición le viene el nombre.

Por la amplia pista que hay tras el puente nos acercamos a las piscinas naturales de Las Presillas, y siguiendo el arroyo Aguilón, ascendimos, con poca pendiente, a las Cascadas del Purgatorio, primero por el Camino Viejo de Segovia y tras un desvío a la izquierda, por una pista que nos llevó hasta un puente de madera sobre el arroyo Aguilón.

Desde allí ascendimos por una estrecha y preciosa senda que discurre junto a la rivera derecha del arroyo, entre pequeños saltos de agua y fantásticas pozas, al pie de los riscos donde vimos unos buitres. Al final de la misma, se encuentra una plataforma de madera que facilita la contemplación de la primera de las Cascadas del Purgatorio, un salto de agua muy vertical de una altura de 10 metros.

Para ver la siguiente, es necesario remontar la pared granítica de la margen derecha del arroyo, un acceso complicado y no recomendable para principiantes. Tras la obligatoria parada para deleitarnos con el sonido del agua al caer, volvimos sobre nuestros pasos.

Con el arroyo a nuestra izquierda, descendimos hasta el puente de madera y sin cruzarlo continuamos por la pista que sale a la derecha, acercándonos a contemplar el arroyo y algunas de sus pozas, para luego alejarnos del arroyo, hasta regresar a Las Presillas, ahora apenas sin gente.

Proseguimos hasta las proximidades del Puente del Perdón, donde nos desviamos, antes de llegar a él, hacia el Bosque Finlandés, haciendo una parada en el precioso lago donde se bañaban los oriundos de este país que vinieron a trabajar en la serrería que explota estos bosques, la Sociedad Belgas de los Pinares de El Paular.

Al poco cruzamos un puente pintado de rojo que cruza el río Lozoya, para conectar, cerca de las instalaciones de la serrería, con el Camino Natural del Valle del Lozoya por el que ya habíamos ido por la mañana, solo que ahora en sentido contrario y que nos llevó de vuelta al aparcamiento de Rascafría, no sin antes hacer una visita a la fábrica de chocolates que hay justo antes de llegar al pueblo.

Por las bonitas vistas de la ruta, el día tan espléndido y las impresionantes cascadas, a esta excursión le otorgo 4,5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

sábado, 13 de abril de 2013

Excursión X025: Nacimiento del río Mundo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto del Arenal. Albacete
Final: Puerto del Arenal. Albacete
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 17,9 Km 
Desnivel [+]: 952 m 
Desnivel [--]: 952 m
Tipo: Circular 
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
El entorno del nacimiento del río Mundo es conocido como El Calar del Mundo, una imponente plataforma caliza que da lugar a un gran conjunto kárstico, donde se desarrollan dolinas, simas, cuevas y valles.

El río Mundo tiene su origen en la entrañas del Calar del Mundo, donde se concentran las aguas de las lluvias y las nieves, que se filtran en la cueva de más de 32 kilómetros de longitud explorada, se estima que puede ser el doble, recorriendo el interior de estas formaciones calizas, hasta surgir en la Cueva de los Chorros, donde el agua se despeña por las rocas formando cascadas espectaculares desde una altura de más de 100 metros, en mitad de un paredón calizo de unos 400 metros de altura, situado en un valle en fondo de saco.

Iniciamos la ruta en el aparcamiento de los Chorros del Río Mundo, en el Puerto del Arenal (Albacete). Se llega a él desde el pueblo de Riopar, por la carretera CM-3204, kilómetro 6,3. En el Parque de los Calares del Mundo y la Sima.

Desde aquí realizamos en realidad dos rutas concatenadas, una al mirador de la parte superior de la pared en la que nace el río Mundo, en el Calar del Mundo, y una vez de nuevo en este punto, otra ruta para ver desde abajo la pared donde la Cueva de Los Chorros vierte las aguas del río Mundo en singular cascada.

Para la primera, seguimos en dirección sur el Sendero Calar del Mundo, coincidente en su mayoría con el GR-66, rodeando, con suave pendiente y entre pinos la Loma del Agetar, dejando a la izquierda la Morra de Navacico. Ascendemos unos 200 metros en 3 km persiguiendo las marcas blancas y rojas que señalizan el GR.

Al alcanzar el arroyo de los Mojones, dejamos el GR para continuar por el sendero que conduce al Mirador de los Chorros. Es un tramo bastante empinado en el que se subimos 100 metros en poco más de un kilómetro, para salvar la gran pared caliza que se aboca al abismo.

Después de algo más de una hora de caminata por el gran vergel de toda clase de árboles, llegamos a la cornisa de este farallón calizo. Una vez aquí, la senda se allana y se estrecha, a la vez que se acerca al precipicio que hay bajo nuestros pies, por lo que hay que ir con cuidado y desde luego, nunca con niebla.

Enseguida alcanzamos el mirador, protegido por un muro de piedra y una barandilla de madera, desde el que las vistas son sobrecogedoras. La recompensa al esfuerzo realizado hace que haya merecido la pena.

Estamos en El Calar del Mundo, sorprendidos y extasiados de lo que la naturaleza muestra a nuestros ojos. Se divisa todo el paraje de la sierra de Alcaraz y bajo nosotros, intuimos la boca de la cueva escupiendo toneladas de agua.

Tras las múltiples fotos, regresamos sobre nuestros pasos hasta alcanzar de nuevo el aparcamiento del Puerto del Arenal, donde tras un descanso, iniciamos la segunda parte de la excursión, la que nos lleva a contemplar la cascada desde desde su lado más turístico.

Para ello, seguimos una agradable y cómoda senda, disfrutando de la frondosidad arbórea. Al poco cruzamos la carretera ABR-03 para proseguir por la antigua carretera hasta alcanzar la explanada que precede a la cascada.

Nos quedaban apenas 750 metros de distancia hasta los miradores y unos 100 metros de altitud que se ganan tras caminar por varios tramos de escaleras en piedra.

Siguiendo las indicaciones, de los carteles indicadores del Parque Natural, llegamos al primer mirador. Un puente sobre el río nos permite disfrutar de la belleza del agua resbalando por la roca.

La escalinata está acompañada de barandilla de troncos de madera para dar seguridad a la escalinata, sobre la que pisamos, que está muy pulida por el continuo trasiego de personas.

El estruendo del agua al caer es atronador y forma una nube de agua fina que se extiende casi hasta nosotros. Las fotos son continuas y todo el mundo posa con la gran cola de caballo detrás.

Una vez disfrutados de este espectáculo del primer mirador, retrocedimos sobre nuestros pasos, para tomar el sendero que sale hacia nuestra izquierda, que tras un pequeño repecho y nueva escalinata nos llevó al segundo mirador. Desde el que seguimos admirando este espectáculo único que nos brinda la naturaleza.

Debe ser espectacular contemplar el Reventón, fenómeno que se produce con la salida de golpe de una gran cantidad de agua retenida. No consta de ninguna otra cueva de origen kárstico ocurra este mismo fenómeno.

Cuando se produce, durante todo un día la cascada de los chorros multiplica por 100 su caudal, haciendo que se inunde la explanada y cercanías, un espectáculo impresionante que podemos contemplar en este vídeo.

El agua cae desde aproximadamente la mitad de la vertical pared, en un imponente salto. Varias pozas, que aquí denominadas calderetas, la van recibiendo de forma escalonada, creando un conjunto visual precioso.

Tras las fotografías de rigor y una vez saturados nuestros sentidos de la vista y el oído, descendimos al lecho, ya más sosegado del río, plagado de vegetación de ribera e iniciamos la vuelta, desandando el camino recorrido, para dirigirnos de nuevo al aparcamiento del Puerto, dando así por terminada esta fantástica excursión a la que le otorgo la nota máxima, 5 estrellas, y pocas son.
Paco Nieto

FOTOS