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domingo, 29 de enero de 2023

Excursión X384: Lagunas de Peñalara por refugio Zabala

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,5 Km
Desnivel [+]: 711 m
Desnivel [--]: 711 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Para poder seguir disfrutando de la nieve caída la semana anterior, decidimos visitar las lagunas glaciares del Parque Natural de Peñalara, que a buen seguro iban a estar cubiertas de nieve o heladas, como así fue.

En el aparcamiento del Puerto de Cotos nos reunimos bien equipados y abrigados, aunque el espléndido sol presagiaba que no iba a ser muy necesario, porque sin viento y caminando, pronto nos sobraría la mitad de lo que llevábamos.

Por las escaleras de madera que suben hacia el chozo de entrada comenzamos el ascenso por la pista del PR-3, en la que ya encontramos bastante nieve y un cartel que pone "Prohibido trineos", al que algunos no hacían mucho caso.

A mitad de la cuesta, a mano izquierda, salía abundante agua de la Fuente Cubeiro, y puedo asegurar que bien fresquita.

Al final de este primer tramo de subida llegamos al Mirador de la Gitana, cuyo indicador de montañas señalaba los picos nevados de Cabezas de Hierro y Valdemartín.

Una bonita vista que cada vez que paso por aquí me impresiona y me gusta contemplar. En la explanada del mirador se encuentra también, en el suelo, un reloj de sol hecho de piedra de granito que hoy estaba totalmente cubierto por la nieve.

Después de una curva a la izquierda llegamos al Cobertizo del Depósito, multitud de carámbanos colgaban afilados de su techo.

La pista estaba cubierta de nieve dura y teníamos que ascender con cuidado. Los pinos de su alrededor no tenían ya nieve, lo que contrastaba con el suelo. En el horizonte se podía divisar claramente la silueta nevada de la Cuerda Larga, todo un espectáculo.

A medida que ascendíamos, los pinos se iban volviendo más escasos y de menor altura. Al llegar a la primera bifurcación, abandonamos el PR-3 para seguir el camino que lleva a la laguna de Peñalara.

Este camino bordea a media ladera la peña los Quesos, una de las cimas del Parque, reconocible por su pico de relieve redondeado, que está situada a mitad de camino entre el Puerto de los Cotos y el circo de Peñalara.

La pista va ascendiendo hasta llegar al Cerro del Cuco, que parece delimitar la frontera natural del bosque.

Desde él comenzamos el descenso en dirección al circo glaciar de Peñalara, que, con sus 140 hectáreas es el más extenso de la Sierra de Guadarrama. Se calcula que se formó en el período Cuaternario, hace 1.8 millones de años.

Nuestra intención era desviamos un poco a la derecha para contemplar la Laguna Chica de Peñalara, pero a petición de Carlos, decidimos subir al refugio de Zabala.

Sin sendas que poder seguir, guiándonos por la intuición y algunas pisadas remontamos la ladera hasta alcanzar el refugio. Es obra del arquitecto Julián Delgado Úbeda y fue inaugurado el 2 de octubre de 1927 por los miembros pertenecientes a la Sociedad Peñalara, una sociedad de montañeros establecida a principios del siglo XX. ​ El nombre del refugio rinde homenaje al alpinista José Fernández Zabala.

Está construido con granito y hormigón, actualmente está dividido en dos partes, una empleada para almacenar material y otra parte, bastante pequeña, que queda abierta para el público y está concebida para que sirva de refugio temporal ante los fenómenos meteorológicos. No está acondicionada para pernoctar, aunque es posible hacerlo en caso de necesidad. Estuvimos especulando con cuántas personas cabrían, y concluimos que de 2 a 6, dependiendo de lo juntitos que pasasen la noche.

Mientras esperábamos a los demás, llegaron unos militares que estaban de entrenamiento y tras una breve charla con ellos, continuamos rumbo hacia la laguna Grande.

Delante de nosotros la imponente cornisa de las cumbres de Peñalara te dejan literalmente helado, por sus laderas nevadas se suelen contemplar intrépidos senderistas que suben a Peñalara por su parte más complicada y helada, donde la nieve parece nata derramada sobre una tarta. Para mí es una experiencia que la sigo teniendo pendiente.

Con cuidado, descendimos hacia la laguna, asentada en una gran hondonada desde la que contemplamos, a nuestra izquierda, en la distancia, el Refugio Zabala, situado sobre un resalte rocoso que separa las dos cubetas glaciares que conforman el circo de Peñalara

La luz nítida hacía resaltar el color verdoso de las peñas y rocas debido a un diminuto liquen que las recubre, aportando algo de color a un paisaje en blanco y negro.

En primavera, el agua que desciende de la montaña a causa del deshielo se acumula en la Hoya de la Laguna, convirtiéndola en un humedal surcado por numerosos arroyuelos que derriten la nieve por debajo, aflorando a la superficie en numerosos lugares.

La Laguna Grande tiene agua de forma permanente, es de forma ovoidal, con una longitud máxima de 127 metros y una anchura máxima de 73 metros.

En ella no viven peces (como en ninguna de las lagunas del Parque, al congelarse en invierno), pero sí anfibios, y en sus riberas nidifican varias especies de pájaros.

Hoy estaba completamente helada, pero se adivinaba su perímetro por el cambio de color de la nieve que la cubría.

Tras la breve parada, el grupo se dividió en dos, unos tenía que regresar pronto y harían la "ruta corta", volviendo al puerto de Cotos, el resto haríamos la "ruta larga", acercándonos a la laguna de los Pájaros, para lo cual, buscamos la senda que, bordeando la loma, sube al mirador de Javier, situado a unos 300 metros de distancia de la laguna. Desde aquí se podía contemplar una espectacular vista de la Cuerda Larga y todo el circo de Peñalara.

En el mirador enlazamos con el PR-15, que se interna por la ladera de la montaña en leve ascenso, entre solitarios y heroicos pinos moldeados por el viento, sobreviviendo a los duros inviernos, año tras año.

Gradualmente la pendiente se volvió más empinada. Tras la cuesta, alcanzamos un mirador natural señalizado por un enorme hito de piedras desde el cual se goza de las mejores vistas del macizo de Peñalara y las Cinco Lagunillas, que en esta ocasión, sin embargo, estaban prácticamente invisibles bajo el manto de nieve.

Esta zona para mi tiene un encanto especial, sobre todo en primavera con el deshielo. En temporada de deshielo es pantanosa, por lo que el sendero que la atraviesa está protegido por pasarelas de madera, que hoy también estaban, pero completamente tapadas bajo la densa capa de nieve.

A continuación ascendimos por el canal que conduce a los llanos de Peñalara, planicie situada a los pies de la cornisa y que lucia un resplandeciente manto de nieve.

Continuamos en dirección a la laguna de los Claveles, que como era de esperar, también la encontramos nevada. Proseguimos la travesía de la gran planicie nevada, pasando al poco por la zona de las charcas, que hoy estaban completamente cubiertas de nieve, más adelante la laguna Mariposa estaba igual.

Por aquí, los escasos pinos presentaban unas bonitas cencelladas y estaban semicubiertos de nieve. En el horizonte vislumbrábamos la característica silueta de Peñalara y el risco de los Claveles que cobija a sus faldas la laguna de los Pájaros.

Ésta es la más alta de todas las lagunas del Parque y una de las más grandes. De forma similar a la suela de un zapato, mantiene agua de forma permanente, al igual que la laguna Grande, a pesar de su escasa profundidad (máximo 0,5 m). Se debe a la presencia de un sustrato limoso que impide que el agua se suma en el terreno.

Contemplándola nos tomamos un refrigerio y tras un breve descanso iniciamos el camino de regreso volviendo sobre nuestros pasos, siguiendo el trazado de la PR-15 y disfrutando de la incomparable majestuosidad de la Cuerda Larga en el horizonte.

Unas vistas que siempre me trasladan a recuerdos de mi infancia, cuando leía novelas de cazadores de Alaska por montañas de paisajes nevados imposibles de imaginar en mi tierra natal de la campiña cordobesa.

Esta vez, nos desviamos a la derecha, para acercarnos a los riscos y poder contemplar de cerca los helados carámbanos que se habían formado por sus verticales paredes. Cruzamos las Cinco Lagunas, de las que no había ni rastro bajo tanta nieve, subimos el repecho que siempre se hace largo y da paso a la bajada que nos lleva al mirador de Javier, donde nos reagrupamos para iniciar el descenso final hacia el Puerto de Cotos.

Al final de esta primera cuesta nos encontramos a la derecha con el chozo de vigilancia y de frente con el puente de madera que cruza el arroyo que desagua de la laguna Grande, cuyas aguas, montaña abajo, se incorporan al caudal del río Lozoya.

Tras cruzar el puente giramos a la izquierda, siempre siguiendo el PR-15, que desciende bordeando la ladera hasta el pinar, particularmente hermoso en este tramo.

En la la fuente del Cedrón, con su agua fresca y cristalina, paramos a beber, y tras pasar por un portón, llegamos de nuevo al Cobertizo del Depósito por el que habíamos pasado esta mañana.

El grupo se había estirado mucho y tenía prisa por ver si alcanzaba a los compañeros que esperaban en el refugio de Cotos, el bar de la estación.

Descendimos el último tramo hasta el Puerto de Cotos, pasando de nuevo por el chozo de entrada y el centro de interpretación.

Al llegar a la estación, los de las prisas por volver a Madrid ya se habían marchado, nos esperaban los que iban a comer con nosotros.

Por las vistas espectaculares, la belleza imponente del paisaje glaciar cubierto de su blanco manto invernal y lo bien que lo pasamos, esta excursión se merece la máxima nota, 5 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 4 de abril de 2022

Excursión X332: Las lagunas de Peñalara

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,4 Km
Desnivel [+]: 616 m
Desnivel [--]: 616 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta































PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Queríamos pisar nieve y nos propusimos visitar las lagunas glaciares del Parque Natural de Peñalara y aprovechar de la última nieve que aún queda en las laderas de sus cerros.

En el aparcamiento del Puerto de Cotos nos reunimos bien equipados y abrigados. Nos acompañaba Dino, la mascota de la hija de Jorge Isidro, que siendo un Husky siberiano, hoy se lo iba a pasar a lo grande.

Enseguida pusimos rumbo al chozo de entrada y empezamos el ascenso por la pista del PR-3, en la que ya encontramos bastante nieve y un cartel que pone "Prohibido trineos", que no es nuestro caso.

.A mitad de la cuesta, a mano izquierda, vemos cómo de la Fuente Cubeiro mana un buen chorro de agua, lo raro es que no salga congelada, pensamos, con el frío que hacía.

Al final de este primer tramo de subida llegamos al Mirador de la Gitana, cuyo indicador de montañas señalaba los picos nevados de Cabezas de Hierro y Valdemartín. En su explanada se encuentra también, en el suelo, un reloj de sol hecho de piedra de granito al que alguien le había quitado la nieve de encima para poder usarlo.

Después de una curva a la izquierda llegamos al Cobertizo del Depósito, adornaba su techo multitud de carámbanos que colgaban afilados de él.

La pista estaba cubierta de nieve dura y teníamos que ascender con cuidado. Los pinos de su alrededor no tenían ya nieve, lo que contrastaba con el suelo. En el horizonte se podía divisar claramente la silueta nevada de la Cuerda Larga, todo un espectáculo.

A medida que ascendíamos, los pinos se iban volviendo más escasos y de menor altura. Al llegar a la primera bifurcación, abandonamos el PR-3 para seguir el camino que lleva a la Laguna de Peñalara.

Este camino bordea a media ladera la peña los Quesos, una de las cimas del Parque, reconocible por su pico de relieve redondeado, que está situada a mitad de camino entre el Puerto de los Cotos y el circo glaciar de Peñalara.

La pista va ascendiendo hasta llegar al Cerro del Cuco, que parece delimitar la frontera natural del bosque.

Desde él comenzamos el descenso en dirección al circo glaciar de Peñalara, que, con sus 140 hectáreas es el más extenso de la Sierra de Guadarrama. Se calcula que se formó en el período Cuaternario, hace 1.8 millones de años.

Nos desviamos un poco a la derecha para, hacia el sureste del circo glaciar, para contemplar una lagunilla, cubierta de nieve, más abajo nos encontramos con la Laguna Chica de Peñalara, también tapada por la nieve.

De origen glaciar, como todas las lagunas del Parque, tiene forma circular y escasa profundidad (máximo. 1,5m), está situada en una depresión de la morrena frontal que cierra el circo. Es una de las lagunas más pequeñas del parque y de carácter temporal, llegando a secarse completamente a finales del verano.

Continuamos rumbo hacia la Laguna Grande. Delante de nosotros la imponente cornisa de las cumbres del Parque te dejan literalmente helado, por sus laderas nevadas se suelen contemplar intrépidos senderistas que suben a Peñalara por su parte más complicada. Para mí es una experiencia que la tengo pendiente.

Descendimos hacia la Hoya de la Laguna, una gran hondonada desde la que contemplamos, a nuestra izquierda, en la distancia, el Refugio Zabala, situado sobre un resalte rocoso que separa las dos cubetas glaciares que conforman el circo de Peñalara.

La luz nítida hacía resaltar el color verdoso de las peñas y rocas debido a un diminuto liquen que las recubre.

El agua que desciende de la montaña a causa del deshielo se acumula en esta zona, convirtiéndola en un humedal surcado por numerosos arroyuelos que derriten la nieve por debajo, aflorando a la superficie en numerosos lugares. Esto nos obligó a prestar especial atención adonde poníamos el pie para evitar meterlo en una charca escondida.

El ascenso hacia la Laguna Grande, que ocupa la zona central de la cubeta glaciar situada en el nordeste del circo, está señalizada con hitos de madera y acondicionada en algunos de sus tramos. Un sistema de cables tendidos delimita la zona de protección del entorno natural.

La Laguna Grande tiene agua de forma permanente es de forma ovoidal, con una longitud máxima de 127 metros y una anchura máxima de 73 metros. En ella no viven peces (como en ninguna de las lagunas del Parque, al congelarse en invierno), pero sí anfibios, y en sus riberas nidifican varias especies de pájaros. Nos hicimos un montón de fotos encaramados en las grandes rocas que salpican la ladera de la Laguna,

Tras la breve parada, buscamos la senda que, bordeando la loma, sube al mirador de Javier, situado a unos 300 metros de distancia de la laguna. Desde aquí se podía contemplar una espectacular vista de la Cuerda Larga y todo el circo de Peñalara.

En el mirador enlazamos con el PR-15, que se interna por la ladera de la montaña en leve ascenso, entre solitarios y heroicos pinos moldeados por el viento, sobreviviendo a los duros inviernos, año tras año.

Gradualmente la pendiente se volvió más empinada, lo que unido a encontrar alguna placa de hielo, hiso que alguna resbalara yéndose al suelo.

Tras la cuesta, alcanzamos un mirador natural señalizado por un enorme hito de piedras desde el cual se goza de las mejores vistas del macizo de Peñalara y las Cinco Lagunillas, que en esta ocasión, sin embargo, estaban prácticamente invisibles bajo el manto de nieve.

Esta zona para mi tiene un encanto especial, especialmente en primavera con el deshielo. En temporada de deshielo es pantanosa, por lo que el sendero que la atraviesa está protegido por pasarelas de madera, que hoy también estaban tapadas bajo el manto de nieve.

A continuación ascendimos por el canal que conduce a los llanos de Peñalara, planicie situada a los pies de la cornisa y que hoy se encontraba completamente cubierta de nieve, en dirección a la Laguna de los Claveles, que como era de esperar, también la encontramos nevada.

Continuamos la travesía de la gran planicie nevada, pasando al poco por la zona de las charcas, que hoy estaban completamente cubiertas de nieve, más adelante la Laguna Mariposa estaba igual.

Por aquí, los escasos pinos presentaban unas bonitas cencelladas y estaban semicubiertos de nieve. En el horizonte vislumbrábamos la característica silueta de Peñalara y el risco de los Claveles que cobija a sus faldas la laguna de los Pájaros.

Ésta es la más alta de todas las lagunas del Parque y una de las más grandes. De forma similar a la suela de un zapato, mantiene agua de forma permanente, al igual que la Laguna Grande, a pesar de su escasa profundidad (máximo 0,5 m). Esto se debe a la presencia de un sustrato limoso que impide que el agua se suma en el terreno.

Contemplándola no tomamos un refrigerio y tras un breve descanso iniciamos el camino de regreso volviendo sobre nuestros pasos, siguiendo el trazado de la PR-15 y disfrutando de la incomparable majestuosidad de la Cuerda Larga en el horizonte.

En el mirador de Javier nos reagrupamos todos y empezamos el descenso final hacia el Puerto de Cotos.

Al final de esta primera cuesta nos encontramos a la derecha con el chozo de vigilancia y de frente con el puente de madera que cruza el arroyo que desagua de la Laguna Grande, cuyas aguas, montaña abajo, se incorporan al caudal del río Lozoya.

Tras cruzar el puente giramos a la izquierda, siempre siguiendo el PR-15, que desciende bordeando la ladera hasta el pinar, particularmente hermoso en este tramo.

En la la fuente del Cedrón, con su agua fresca y cristalina, paramos a beber, y tras pasar por un portón para el ganado llegamos de nuevo al Cobertizo del Depósito por el que habíamos pasado esta mañana. 

Aquí volvimos a hacer una breve pausa para reagruparnos, bastaba ver la cara de Dino y participantes para saber lo mucho que había gustado la ruta.

Descendimos todos juntos el último tramo hasta el Puerto de Cotos, donde nos esperaba la última parada, el bar del refugio de la Estación, donde comimos.

Por las vistas espectaculares, la belleza imponente del paisaje glaciar aún cubierto de su blanco manto invernal y lo bien que lo pasamos, esta excursión se merece la máxima nota, 5 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 12 de abril de 2021

Excursión X277: Peñalara y Peña Citores

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,6 Km 
Desnivel [+]: 682 m 
Desnivel [--]: 682 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 11

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Para contemplar las últimas nieves de la temporada, planteamos esta nueva subida a Peñalara, con el aliciente añadido de hacer que dos compañeras coronaran por primera vez su cima.

Y con esas intenciones nos acercamos al Puerto de Cotos echando a andar en dos grupos, remontando rápidamente la pista de piedra que bordea el Centro de Visitantes del Parque, que pasa a ser de tierra al llegar a la caseta de información y en suave pendiente alcanza en menos de 500 metros la fuente de Cubeiro, de la que brotaba un abundante caño de agua.

Enseguida llegamos al Mirador de la Gitana, desde donde se tiene una de las mejores vistas de Cabezas de Hierro y del resto de la Cuerda Larga, que podemos identificar fácilmente mediante la flecha giratoria de su identificador de cumbres. Y junto a él, un reloj solar en el suelo, que siempre atrae a curiosos por descifrar su funcionamiento.

Frente al mirador, la pista continua describiendo una pronunciada curva, pasa junto al cobertizo del Depósito, que dejamos a nuestra derecha, sin desviarnos a las escaleras de piedra, por las que bajaremos de regreso de la Laguna Grande, ahora nuestro objetivo es subir al Pico de Peñalara.

Nada más dar una cerrada curva a la derecha, la pista comienza a empinarse, es el anticipo de la larga docena de eses que componen las llamadas Zetas, que en unos 2,5 km desde el cobertizo, salvan unos 300 metros de desnivel casi sin tregua.

En el ascenso, nos cruzamos con los desvíos a la laguna Grande de Peñalara y después con el que va al refugio Zabala, por el que se iría Emilio para recordar las numerosas veces que paró en él.

La última zeta nos dejó a los pies de la Hermana Menor (2.269 m), que nos queda a nuestra izquierda. Al alcanzar la cuerda, vimos los primeros retazos de nieve y un poco más adelante, un gran nevero que parecía precipitarse hacia el abismo del gran circo de Peñalara.

Esquivando en lo posible las manchas blancas, con nieve muy dura y en ocasiones resbaladiza, superamos los poco más de 150 metros que restaban para alcanzar la cumbre más alta de Madrid y Segovia, a la que llegamos tras dejar la Hermana Mayor (2.284 m) a nuestra derecha, pasar por el Collado de Dos Hermanas y acometer el último tramo siguiendo el PR-32.

En el hito de conmemoración de los 100 años del Club Peñalara nos hicimos fotos con bonitas vistas, antes de alcanzar la cumbre dominada por el vértice geodésico que se señorea a 2.428 metros, a sabiendas de que nadie a muchos kilómetros le hace sombra y que disfruta de las mejores vistas de la Sierra de Guadarrama.

El júbilo de nuestras compañeras, por haber cumplido su sueño de pisar por fin esta cima y hacerse la foto en el vértice geodésico, era contagioso, todos celebramos el logro como si fuera nuestro.

Jorge estuvo buscando el risco donde su padre y otros compañeros colocaron un belén subido a hombros desde Segovia cuando él era niño. Unos barrotes serrados dieron la pista de dónde estaba colocado exactamente.

Algunos quisimos ver más de cerca el peligroso Risco de Claveles y nos acercamos al promontorio rocoso que hay a medio camino de llegar a él. Desde allí se le veía imponente con sus 2.387 m, aún con nieve en sus alrededores. Retrocedimos sobre nuestros pasos para tomarnos el tentempié de media mañana en la cima de Peñalara.

Con el estupendo día, las panorámicas desde aquí ganaban en espectacularidad, por lo que nos extasiamos con las inmejorables vistas de Los Montes Carpetanos al norte, el Valle del Lozoya y La Cuerda Larga al este, el Alto de Las Guarramillas o Bola del Mundo y el Puerto de Navacerrada al sur y al oeste la continuación de la Sierra de Guadarama, con la inconfundible cresta de Siete Picos y Montón de Trigo en primer termino.

Tras el descanso, aprovechando la presencia de otros montañeros, nos hicimos la foto de grupo junto al cartel de Peñalara antes de iniciar el regreso, de nuevo de forma espontánea formamos dos grupos, unos con paso más ligero, volvimos a recorrer los aproximadamente 200 metros sobre el PR-M3, por el antes subimos.

Aquí contacté con Emilio para ver por dónde iba, y curiosamente estaba frente a nosotros, reuniéndose de inmediato con nosotros. Desde aquí, nos desviarnos a después a la derecha, hacia el suroeste, para llegar a la pequeña vaguada del Arroyo de Dos Hermanas, aún cubierto por una buena capa de nieve. Lo cruzamos y proseguimos ahora en dirección oeste paralelo a él, con la vista puesta en un círculo grande de piedras que hay un poco más abajo de Peña Citores.

Alcanzado el cruce de caminos cerca de la Fuente de los Pájaros, continuamos en el mismo sentido de la marcha hasta llegar al círculo de piedras conocido como la “plaza de toros” o "el redondel". Construido durante la Guerra Civil Española, fue un puesto fortificado del Batallón Alpino, conocido con el nombre de Posición Intermedia. Toda la zona a su alrededor está sembrada de restos de fortificaciones, refugios, puesto de observación y trincheras.

En la trinchera que hay junto a su muro de la cara este, protegida por un túmulo de piedras, se encuentra la emotiva placa homenaje al capitán Leatherdale, que estuvo al mando de la 2ª compañía del Batallón Alpino del Guadarrama y que su hijo le dedicó:

"Capitán Leatherdale

A mi padre, José Pérez Leatherdale.
No pretendo reparar injusticias,
corren malos días para la épica,
simplemente es un asunto familiar,
una historia perfectamente humilde.
Español y oficial republicano
perdió una guerra y más de media vida
pero nunca perdió la dignidad.

Sentados a la mesa, tras la cena,
me hablaba de su Batallón Alpino:
Navarrulaque, el Cerro de los Locos,
Collado de Marichiva, Peña Bercial...
paisajes de una gesta prescindible,
comienzo de una herida interminable
de silencio, de yugo, de victoria.
Hoy me viene tu voz y me recuerda:
no pudieron vencernos la palabra;
siempre a tus órdenes mi capitán."




Unos pocos, nos animamos a subir a la roma cumbre de Peña Citores, siguiendo una desdibujada senda entre piornos hasta alcanzar los 2.181 metros de su poco definida cumbre, en la que apenas un promontorio de rocas, con excelentes vistas a Valsaín y su pinar, sugiere que estemos en ella. Existe una curiosa leyenda que cuenta la génesis de su nombre: Peña Citó-rex (donde se citó con el rey).

En este enlace de aquí se puede leer completa la frustrada historia de amor que envuelve estas cumbres.

Tras fotos de rigor, regresamos por el mismo camino hasta el círculo de piedras, que rodeamos por la derecha para salir a la Fuente de los Pájaros, collado raso donde nace el arroyo del Infierno. Tras reponer las botellas con su fresca y cristalina agua, seguimos al primer grupo, que ya se había ido en busca de la senda del Batallón Alpino.

El Batallón Alpino, fue organizado en septiembre de 1936 para mantener a raya desde las cimas más altas de Madrid a las fuerzas rebeldes acantonadas en La Granja. Ellos abrieron desde el puerto de Cotos esta senda para abastecer las posiciones de Peña Citores, Dos Hermanas y Peñalara, superando aquí los tres peores inviernos que nadie haya pasado jamás en la sierra de Guadarrama.

Tras un primer tramo dominado por el piorno la senda, marcada con algún que otro hito y círculos amarillos, se interna en un espeso y umbrío bosque de pinos silvestres, por el que de vez en cuando asoma la Bola de Mundo y las pistas de Valdesqui.

Finalmente traspasamos el paso en la valla que impide que el ganado invada la zona del Puerto de Cotos, bajamos unos escalones junto al Mirador de Lucio y el Refugio del Club Alpino.

Volviendo a la pista empedrada, muy cerca de donde la tomamos al principio. La cruzamos para desandar el tramo por la pradera, y dirigimos hacia el refugio de la Estación de Cotos, donde nos esperaba un suculento menú que degustamos en su estupenda terraza, dando así por finalizada esta bonita excursión que se merece 5 estrechas.
Paco Nieto