Mostrando entradas con la etiqueta z1112. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta z1112. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de diciembre de 2023

Excursión X446: Charcas de los Camorchos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Hoyo de Manzanares
Final: Hoyo de Manzanares
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 11 Km
Desnivel [+]: 207 m
Desnivel [--]: 207 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 15

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN

sábado, 11 de diciembre de 2021

Excursión X314: La Font Roja, cavas y Menejador

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Santuario de La Font Roja
Final: Santuario de La Font Roja
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 13,6 Km
Desnivel [+]: 656 m
Desnivel [--]: 656 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta



TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
El Parque Natural del Carrascal de la Font Roja se encuentra en el Sistema Bético, en la comarca de l'Alcoia, al norte de la provincia de Alicante, entre los términos municipales de Alcoy e Ibi, siendo este último municipio quien tiene la mayor parte del parque en su término municipal.

Es uno de los espacios naturales mejor conservados del territorio valenciano. Aquí enlace a la web oficial del Parque.

El espacio natural, protegido como Parque Natural desde 1987, abarca unas 2298 hectáreas, y comprende la alineación montañosa de El Alto de San Antonio (L'Alt de Sant Antoni), El Carrascal de la Fuente Roja (El Carrascar de la Font Roja) y La Teixereta.

La cumbre de la Sierra de Menachaor​ (Serra del Menejador), con 1356 m de altura, es la cota más elevada del parque.

El macizo lo constituyen básicamente rocas calizas de la era geológica terciaria de singular biodiversidad, uno de los pocos ejemplos de bosque mixto mediterráneo, en el que junto al carrascal, el pinar y otras especies de hoja perenne, se alternan formaciones de caducifolios, dando lugar a otoños de gran variedad cromática.

Quedamos en el Santuario de La Font Roja, un lugar cargado de historia, construido junto a la Ermita de la Virgen de los Lirios y San Felipe Neri, que según cuenta la tradición, o leyenda, se debió a un milagroso hallazgo ocurrido en el siglo XVII.

Corría el mes de agosto del año 1653, en tiempos de Felipe IV, cuando se hallaban en el carrascal de la Font Roja diferentes religiosos, disfrutando de unos días de retiro y espiritualidad en una finca del entorno.

En uno de esos paseos, el día 21 de agosto, el pavorde de la Catedral de Valencia encontró un bello lirio blanco, que quiso llevar consigo, para lo cual tuvo que arrancarlo de raíz, extrayendo el bulbo de la tierra, que para sorpresa de todos presentaba claramente la imagen de la Virgen María, que no solo se podía admirar en aquel bulbo, sino en todos aquellos que observaron posteriormente.

Diez años más tarde, el 21 de agosto de 1663, se inauguró una ermita en el lugar exacto en el que fue hallado el primer bulbo.

La ermita primigenia fue sometida a reformas en el año 1720 y, al mismo tiempo, le fue añadida una hospedería. En el año 1742 se cerró el conjunto debido a su estado ruinoso, aunque fue reedificado durante los dos años siguientes.

La ermita que ha llegado hasta nuestros días se comenzó a construir en 1886, fue inaugurada el 14 de junio de 1891 y, al mismo tiempo, se construyó la carretera de acceso. En la década de 1920 se erigieron los chalés y el antiguo hotel en los que se recreaban las familias más pudientes de Alcoy y alrededores.

Comenzaremos la ruta en dirección noreste, subiendo a un mirador de amplias vistas donde nos hicimos la foto de grupo. El día era fresco y con el cielo poco nublado, ideal para caminar.

Por unas escaleras con troncos de madera descendimos una pista de cemento donde se encuentra la Font del Xops, para enseguida enlazar con la carretera y continuar inmediatamente después por la senda del Rossinyol, un bonito y tupido sendero de pinar y carrascas que en breve nos llevó a la Font del Rossinyol, para después, girando hacia el oeste, alcanzar el Barranco del Infierno.

Una bonita y tupida senda de pinar y carrascas que pasa por el Barranco del Infierno y el Barranco del Merlanxero y nos lleva hasta la planicie del Plá de Galers, donde tomamos, a la derecha, en dirección suroeste, una pista forestal (sendero GR-7), por el que continuamos hasta enseguida dar con el mirador de Pilatos, al que se sube por una empinada senda protegida por una valla de madera, un excelente balcón, con banco de madera, donde nos sentamos a contemplar a lo lejos unas vistas impresionantes de la Sierra de Mariola.

La pista finaliza en el Mas de Tetuán, ejemplo de explotación agrícola tradicional, construida a finales del siglo XIX. Esta finca también es conocida como El Serrallo, y su extensión originariamente ocupaba 245 hectáreas de tierras altas ubicadas en el área accidental y meridional del Carrascal.

Tradicionalmente se cultivaba maíz. y hasta hace unas tres décadas tenía árboles frutales adaptados a las rigurosas condiciones climáticas, ofreciendo pequeñas manzanas, claudias, acerolas, viñedos y unos olivos raquíticos.

En estado ruinoso, se puede adivinar en la misma entrada de la casa la cocina, con los fogones y el horno, dispuesta bajo de una gran chimenea, y a ambos lados de la misma el banco para los cántaros y un asiento de obra adosado, todo embaldosado con un zócalo de vistosos azulejos.

Esta pieza se comunica con dos habitaciones y con otro cuarto desde donde se accede a otras de la planta superior.

Integrada en la edificación, aunque con entrada desde el exterior, encontramos la capilla, en lamentable estado.

En el exterior, cercano a la casa, se encuentra un área recreativa con mesas de madera y un tejo centenario, de más de 350 años, no muy alto pero de grueso tronco, uno de los pocos ejemplares que quedan en la zona. También encontramos una fuente cubierta por una parra, en la que podemos ver la balsa con la piedra que utilizaban para lavar la ropa.

Tras cambiar impresiones con otros senderistas que estaban por la zona, continuamos hacia el siguiente objetivo, el Alto de la Teixereta, topónimo que da idea de la abundancia antaño de tejos.

Para llegar a él, ascendimos por una borrosa senda que sale de Mas de Tetuán en dirección sur y que luego se hace más visible. Enseguida alcanzamos el cordal de la cresta, donde giramos a la izquierda, para seguir dirección noreste y llegar rápidamente a la Cruz de la Teixereta (1.338m).

Bajo su cruz de hierro y un enorme hito de piedras, se encuentra un buzón en el que dejamos un mensaje de nuestro paso por este lugar de privilegiadas vistas.

Un poco más adelante se encuentra el Alto de la Teixereta (1.353m), punto más alto del cordal, desde el que iniciamos el descenso, con amplias vistas del entorno.

Poco antes de llegar a la pista del GR-330, vimos un depósito de agua con tejado para recoger el agua de lluvia y alimentar a una pequeña charca destinada a que puedan beber de ella los animales.

Alcanzada la pista, giramos a la izquierda para acercarnos a ver la Cava del Menejador o Cava Coloma, el primero de los pozos neveros que veríamos en la ruta.

Este nombre procede al parecer de uno de sus últimos dueños, aunque la cava fue construida por Bartolomé Picó, mercader vecino de Alicante.

Las autoridades municipales le concedieron el título de establecimiento el 25 de Septiembre del 1732 y obligaba a abastecer de nieve a Alcoy para su consumo, a un precio fijado, la proporción de medio palmo de nieve. Del resto podía disponer libremente para venderla a otras poblaciones, principalmente a Alicante.

La cubierta se disponía sobre dos arcos cruzados de sillares de piedra, de los que aún podemos observar los estribos o arranques de los mismos que han quedado en las paredes del depósito. En 1867 se hundió la cúpula a causa de una copiosa nevada.

En la segunda mitad del siglo XIX, el consumo de nieve en Alcoy era de unos 5.000 a 7.000 arrobas, cantidad que representa una media de tres o cuatro kilos anuales por habitante. Se supone que el pozo de nieve, además del de Simarro y otros, debió de estar en explotación hasta la primera o segunda década del siglo XX.

Las labores de la recolección de la nieve no requería ninguna especialización, y proporcionaban un trabajo de carácter ocasional a un considerable grupo de jornaleros, los cuales recogían con capazos la nieve de las inmediaciones del depósito, área denominada ventisquero.

La nieve se tiraba al interior del pozo por las puertas y ventanas del pozo, donde otro grupo de hombres con mazas de madera, iban pisando la nieve.

Cuando la nieve alcanzaba un grosor determinado se aislaba de la siguiente capa por medio de paja o cáscara de arroz. Durante la temporada de verano se picaba y extraía del interior y los arrieros la transportaban hasta las “nevaterías” de los pueblos.

De esta actividad tradicional nos queda el testimonio de las cavas, con un estado desigual de conservación y unas características muy interesantes, constituyendo un patrimonio monumental de extraordinario valor.

Volvimos sobre nuestros pasos y continuamos recorriendo la pista en dirección este y una vez que alcanzamos la base del observatorio forestal del Menejador, donde se encuentra un depósito de agua, dejamos la pista para descender, a la derecha, por la ladera sur de la Sierra del Menejador, a través del sendero PR-CV 26, hasta alcanzar tres neveros situados en un extremo del parque.

Primero pasamos junto a un pozo de agua protegido por una cubierta en piedra y cerrado por un ventanal de hierro. Un poco más abajo dimos con el Pou del Nouer. Este nombre procede del nouer que todavía puede verse en sus proximidades.

Tiene un diámetro de 11,3 metros, una profundidad actual de 12 metros y una capacidad estimada de 1.200 m³. Es un pozo de planta circular construido en la vertiente de solana del Menejador, con pared interior de mampostería regular trabada en seco casi en su totalidad y muro exterior en lo alto de 85 cm de grosor, también de mampostería trabada con mortero.

En la parte que supera el nivel del suelo se aprecian tres puertas de acceso o ventanas, orientadas al noreste, sureste y oeste, cuya anchura es de 140 cm. Ninguna conserva el dintel ni los laterales.

Los restos de la cubierta, que actualmente está en inminente peligro de hundimiento, comienzan a desarrollarse desde el nivel del suelo. Tuvo forma hemisférica y está hecha mediante la técnica de aproximación de hileras de piedras trabadas con mortero que se irían depositando sobre algún soporte.

Fue construido por la familia del nevatero Sirvent, procedente de Ibi, y abasteció de nieve a Alcoy durante el siglo XVII y buena parte del XVIII.

Actualmente el fondo tiene una gruesa capa de tierra sobre la que se desarrolla una apretada vegetación, con un fleje de más de 6 metros de altura, que oculta parte de la obra.

Tras un pequeño descenso y una subidita, llegamos al siguiente nevero, la Cava de Simarro. El nombre procede de la cueva existente en las proximidades del pozo. También se llama Cava Roja por el afloramiento de tierras rojas en la zona en que se encuentra.

Tiene un diámetro de 14,7 metros, una profundidad actual de 16,2 metros y una capacidad estimada de 2.700 m³. Se construyó en el año 1750 también por el comentado Bartolomé Picó.

Está revestido internamente con un muro de piedra calcárea regular trabada con mortero. Por encima del nivel del suelo dispone de un grueso muro de 2 metros de grosor. Por el lado norte presenta una gran pendiente.

Tiene cuatro puertas a un mismo nivel de altura sobre el suelo, la del lado sur es adintelada, hecha con piedra de sillares, de 1,5 metros. de anchura por 1,9 metros. de altura.

Por dentro del pozo se ve una puerta de acceso por el lado norte a la altura del tercio superior, hecha de sillares y de una altura de 1,5 metros, que dispone de un túnel abovedado de unos 11 metros. de longitud, aunque actualmente está obstruido por las tierras desprendidas de su propio techo, impidiendo el acceso.

Por encima de esta puerta se observa un agujero en el que se incrustaría la viga de la que se colgaba la garrucha para sacar la nieve. Producía unas 100.000 arrobas anuales de hielo y era el mayor de todos los pozos de la Comunidad Valenciana.

Un poco más arriba, alcanzamos el Pou del Canyo (Pozo del Caño). El nombre procede de la finca situada a 500 metros de donde se encuentra. Tiene un diámetro de 9,8 metros, una profundidad actual de 10,3 metros y una capacidad estimada de 770 m³, es de planta circular, como el resto.

Se construyó a mitad del siglo XVIII, también por Bartolomé Picó. Está revestido interiormente con un muro de mampostería de piedra regular trabada con mortero, con una cubierta de falsa cúpula.

En el lado oeste tiene una puerta de acceso a media altura que actualmente está cegada. Al nivel del suelo tiene otras dos puertas o ventanas de carga, orientadas al norte y sur, cuyas dimensiones oscilan entre los 140 y 145 cms de anchura por los 160 y 200 cms de altura.

Las dos tienen los montantes de sillería: la del norte tiene un dintel hecho con ladrillo macizo en forma de arco rebajado, y la del sur tiene el dintel de sillares, conservando en el pequeño túnel que hay hasta el pozo una viga de madera en la que aún se conserva el gancho para colgar la garrucha de subir la nieve; por delante de esta viga se ven los restos de un tabique de ladrillo macizo sobre el que seguramente habría una puerta de madera.

Al igual que la Cava del Simarro, este pozo tuvo una cubierta original de teja apoyada sobre dos arcos cruzados de sillería, cuyos cuatro puntos de apoyo en el muro interior aún son visibles.

Algunos años después se derrumbó y se construyó una segunda cubierta de mampostería con mortero por aproximación de hileras de piedra, revistiendo la parte superior con tejas, que aún se conservan tras ser rehabilitado. Una serie de huecos abiertos en la obra, bajo la puerta sur, forman a modo de una escalera para facilitar al acceso al interior.

Desde él, en dirección noreste, por un sendero y una pista a continuación (sendero PR-CV 127), nos acercamos al Alt del Canyo (1.245m), con panorámicas vistas de la Sierra dels Barrancs. Está señalizado por un poste en el que se informa de los diferentes recorridos que desde aquí se pueden realizar.

Continuamos por la pista, descendiendo al Collado del Menejador, donde giramos a la izquierda, en dirección norte.

A poco de iniciar la subida por la cara sur del Menejador, pasamos junto a la Sima Simarro, una falla donde la filtración de las constantes lluvias que se producen en el entorno la han ido moldeando hasta dejarle bonitas salas de estalactitas y estalagmitas.

Esta cavidad tiene dos bocas de entrada y para acceder a la misma se debe utilizar material especifico de espeleología tanto para el acceso como para la salida y como no era nuestro caso, solo pudimos ver la entrada por fuera.

Como curiosidad, el pintor alcoyano Miguel Mataix decidió desafiar los límites del cuerpo y de la mente y permanecer durante 500 horas bajo tierra en esta sima

En realidad fueron 502 horas y 40 minutos a 200 metros de profundidad. El primer día que inició la aventura fue un 3 de julio de 1965 cuando tenía 24 años. Salió 21 días después, un 24 de julio, aunque él creía que estaba a día 19. La actividad fue coordinada por el Centre Excursionista Alcoi, del que era miembro y llevó por nombre ‘Operación: 500 horas bajo tierra’.

Miguel Mataix falleció en 2013 a los 72 años de edad y dejó tras de sí una amplia obra pictórica -también fue profesor de Bellas Artes- y logró un hito que con el tiempo no fue lo suficientemente valorado. Una placa, bastante deteriorada, en la entrada de la cavidad recuerda esta hazaña.

De esa amplia obra, 14 cuadros los pintó bajo tierra, en lo que fue para él todo un reto también pictórico. El propio pintor explicó al salir de su voluntario ‘cautiverio’, en el que solo tenía un ‘walkie-talkie’ para comunicarse con el exterior, que pintar le ayudó y mucho para poder cumplir su récord de permanencia bajo tierra pues le hizo la estancia algo más ‘llevadera’.

El objetivo de esta proeza era recoger minerales para realizar un estudio geológico, hacer planos de la cueva, rastrear posibles animales y comprobar el comportamiento y las reacciones de un ser humano en condiciones límite como estas.

Con gran pendiente, ascendimos los 150 metros que hay antes de alcanzar el observatorio forestal de El Menejador, una caseta de moderno diseño con inmejorables vistas con una alta antena visible desde todo el entorno.

Aprovechamos para almorzar y reponer fuerzas disfrutando de las magníficas vistas del valle que se extiende entre el Menejador y la Serra de Mariola, justo enfrente, así como la Sierra de Aitana y el Puig-Campana. Al fondo divisamos la ciudad de Alcoy, el castillo de Cocentaina, el Embalse de Beniarrés, la Sierra de la Serrella… Impresionante!

Después de almorzar continuamos hacia unos riscos a la derecha de la caseta, también con estupendas vistas y de allí en dirección este, alcanzamos en unos pocos minutos el escondido vértice geodésico de El Menejador (1.352 m), sobre elevado por un pedestal de hormigón de unos tres metros de altura al que algunos nos subimos.

De vuelta al observatorio, iniciamos el descenso desde la parte superior de la cara norte, en dirección al depósito de agua por el que antes habíamos pasado horas antes.

Un poste nos indica que hemos llegado al GR-330 y que curiosamente estamos a 9 Km de Ibi y a 9 Km de Alcoy. Continuamos por la pista, hacia nuestra derecha, para enseguida desviarnos a la izquierda, siguiendo un sendero botánico que se interna en un bosque de árboles de hoja caduca, que probablemente es la parte más bonita de la ruta.

Nos adentramos en el bosque de carrascas y caducifolio que da nombre al parque natural. En algunos tramos encontramos escalones delimitados con troncos y un mirador hacia el valle y el Santuario. Es un sendero digno de un bosque encantado de cuento de hadas.

Tras pasar por el mirador, poco después alcanzamos el Pla de la Mina, donde encontramos una reproducción de una carbonera, donde se explica en carteles el proceso de obtención del carbón vegetal a partir de los troncos de carrasca. También hay un horno de cal.

Desde el mirador que se encuentra en su lado norte, contemplamos unas bonitas vistas del Santuario a vista de pájaro. Proseguimos por la pista que baja hacia el lugar de inicio, pasando por la Cova Gelada, caracterizada por su frescura (7ºC).

En esta zona puede apreciarse el color rojizo de las arcillas que afloran entre la roca calcárea constitutiva de estas montañas.

Pasamos junto a un área recreativa, un antiguo restaurante y edificaciones abandonadas. Al llegar al Santuario de La Font Roja, nos asomamos a su aéreo mirador, con espectaculares panorámicas de todo el valle, y el centro de visitantes, además de la ermita y la fuente que da nombre al Parque.

Como dato curioso, en la fachada de la ermita y junto a la puerta de ésta hay una inscripción que atestigua el nivel que alcanzó la nieve durante la Nevà Grossa (la Nevada Gorda), el 27 de diciembre de 1926, que causó graves estragos en toda la comarca y en numerosos puntos de la Península.

En resumen, una ruta estupenda con muchos alicientes y extraordinarias vistas en uno de los .Parques Naturales mejor conservados de Alicante y que bien merece 5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

martes, 11 de diciembre de 2018

Excursión X157: Puerto de Malagosto desde Rascafría

FICHA TÉCNICA
Inicio: 
Rascafría
Final: Rascafría
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 19,7 Km 
Desnivel [+]: 932 m 
Desnivel [--]: 932 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 3

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Con un día frío y algo de niebla nos acercamos a Rascafría para iniciar en la plaza del ayuntamiento esta larga excursión, con el grupo bastante mermado por cuestiones de salud.

Salimos de la plaza girando a la izquierda por la carretera M-604, la que va hacia Lozoya, enseguida nos desviamos a la derecha por la M-611, la carretera que sube al puerto de Canencia.

La abandonamos a los pocos metros por el Camino Natural Valle del Lozoya, que recorre la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama, por un valle salpicado de pinares centenarios, que cuenta con la presencia constante del río Lozoya.

El camino comienza en el Puente del Perdón, junto al Monasterio de Santa María de El Paular y termina en El Cuadrón, tras 31,7 km de recorrido, 605 m de subida y 455m de bajada, pero que en estos primeros tramos es completamente llano.

Tras dejar atrás el cementerio de Rascafría, continuamos por una vía pecuaria que atraviesa la urbanización “Los Grifos” por un agradable paseo entre fresnos, rebollos y avellanos hacia Oteruelo del Valle, previo cruce del arroyo del Gallinero y el arroyo Entretérminos, que llevaba bastante agua, lo que nos obligó a utilizar la bonita pasarela que lo salva. Por nuestra derecha contemplamos cómo el sol remonta por la Sierra de la Morcuera entre la niebla, creando unos bonitos contraluces.

Entramos en Oteruelo del Valle por la plaza de la Fragua, donde su antiguo potro de herrar nos evoca un pasado que se remonta a la época medieval, cuando estos pueblos del valle surgieron ligados a la repoblación de la sierra llevada a cabo por cuadrillas segovianas, integrados en el "Sexmo de Lozoya" como unidad administrativa de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia. Tras la reestructuración provincial realizada en 1833, pasaron a formar parte de la provincia de Madrid.

Salimos del pueblo por la avenida de La Paz, cruzamos la carretera M-604, y por el camino que sale a la izquierda, en dirección noroeste, continuamos entre dehesas con caballos que se nos acercan y vacas paciendo tranquilamente en la hierba.

Mirando hacia atrás contemplamos el embalse de Pinilla, medio oculto por la niebla y hacia la izquierda la imponente silueta de Peñalara, con toda su cumbre nevada, que la hace parece aún más grandiosa.

Entre fincas, por camino llano, pasamos junto a un estanque que un pequeño arroyo llena de agua para el ganando. Aquí, sin camino evidente que seguir, tratamos de buscar el olvidado PR-20, giramos hacia el norte, iniciando el ascenso hacia el puerto de Malagosto, entre jóvenes robles y fresnos.

Conforme ascendemos, las vistas del valle ganan en belleza, a la vez que nos enredamos en zarzas y matorrales, que sin una senda evidente, tratamos de superar buscando los pocos claros que la loma ofrece en esta zona conocida como la Pared Cimera, vaya usted a saber por qué.

Pasamos una cerca entre fresnos, con portón abierto, y alcanzamos, tras sortear matas y zarzas, una praderita en la que destacaba un precioso acebo cargado de bolitas rojas cuan árbol de Navidad desde donde se tenía una amplia panorámica del valle del Lozoya y del recorrido que habíamos realizado hasta llegar hasta aquí. Continuamos entre zarzas, buscando la casi inexistente senda.

Un poco más arriba, tras saltar un murete de piedras rematado con alambrada, alcanzamos el Camino de Segovia, que une el puerto con Alameda del Valle y que visto lo visto, quizás hubiese sido mejor haberlo ascendido desde allí, aunque hubiese supuesto unos cuántos kilómetros más.

Por el despejado camino, que se agradece sobremanera, ascendimos por la Loma de Peñas Crecientes, desde las que tenemos unas excelentes vistas del Valle del Lozoya.

Contemplamos la Cuerda Larga, Sierra de la Morcuera, Peñalara y del cercano Hoyo Borrascoso, unos de los vestigios de circos glaciares que pueblan la cara sur de los Montes Carpetanos.

Tras las pertinentes fotos con tan espléndidas vistas, descendimos al Collado de Vihuelas, dándonos así un pequeño respiro tras la subida, antes de afrontar el empinado tramo que nos faltaba para llegar al puerto de Malagosto, situado a 1.928 metros de altura.

En el alto, una inscripción en piedra recuerda las andanzas del Arcipreste de Hita por este lugar, que en su en su libro de Buen Amor, s. XIV, cita como puerto ‘Malangosto’ en su cántiga de la “serrama de Malangosto” (959): “Passando una mañana / el puerto de Malangosto / salteóm una serrana […]”.


Sin embargo, los expertos sostienen que "agostar" significa pastar el ganado durante el verano en las dehesas; y agostaderos se llama a los sitios o pastos donde agosta el ganado. Así que Malagosto significa en realidad mal sitio de pastos o mal sitio para pastar el ganado o mal agostadero.

La famosa romería del Cristo de Malagosto se celebra el primer domingo de agosto en este puerto, en la que dicen es la romería más alta de Europa.

Resguardados del gélido viento tras las rocas del muro de separación de Madrid y Segovia, dimos cuenta de los bocadillos, esta vez sin el apreciado vino de Jorge, mientras nos deleitábamos con las magníficas panorámicas que desde aquí se tienen.

De nuevo en marcha, tomamos el PR-32 en dirección sur, ascendiendo la cuerda carpetana junto a la alambrada que marca los límites de Segovia con Madrid.

Al poco alcanzamos la cota de mayor altura del día, Las Poyatas, con 2.013 metros, en la que había un todo terreno rotulado con "Sierra de Guadarrama. Parque Nacional", el primero que veo con tal inscripción.

Dejando el puerto de las de las Calderuelas unos 300 metros a nuestra derecha, abandonamos el PR- 32 para descender por el PR-35 hacia Rascafría, coincidente durante un par de kilómetros con un amplio cortafuegos, con excelentes vistas de Peñalara y la Cuerda Larga.

Poco después de cruzar una pista, la senda se interna de frente en un frondoso pinar, pero su rastro se puede seguir sin problemas gracias a los hitos y lo que parece un cauce de un arroyuelo hasta alcanzar el Raso de la Cierva.

El lugar no tiene pérdida, porque desde bien lejos se ve la torreta de vigilancia contra incendios que ahora estaba cerrada.

Junto a ella, se encuentra el mirador de las Caseruelas, con una caseta desde la que se se tienen amplias vistas del Valle del Lozoya, el ramillete de pueblos de su orilla, destacando en primer término el Monasterio de Santa María del Paular, y al fondo el embalse de Pinilla.

Sin abandonar el PR-35, ahora convertido en amplia pista, un par de zetas nos lleva a las Matillas y unas cuantas curvas nos pone a pie de un hermoso robledal salpicado de hermosos ejemplares de pino en la zona conocida como las Cayadas, donde dejamos momentáneamente el PR-35 para enlazar un poco más abajo de nuevo con él.

Pisando un manto de hojas caídas, con el arroyo del Artiñuelo cercano, a nuestra derecha, entramos en Rascafría por la calle del Reventón y a continuación por la de la Amargura, la primera seguramente en referencia al palizón que nos hemos dado y la segunda a lo que sentiremos pronto al estar lejos de este entorno tan precioso.

En uno de los bares de la plaza celebramos el fin de ruta y brindamos por la pronta recuperación de los compañeros que hoy no nos han podido acompañar a esta exigente ruta que se merece 4,5 estrellas.
Paco Nieto