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domingo, 2 de octubre de 2022

Excursión X362: Sierra de Bernia por el Forat y Fuerte Militar

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Casas de Bernia
Final: Casas de Bernia
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 11,6 Km
Desnivel [+]: 813 m
Desnivel [--]: 813 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 3

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
La Sierra de Bernia no es de las más altas de la provincia de Alicante, pero sí posee uno de los perfiles más impresionantes de su orografía. Su escarpada espina dorsal dibuja la frontera natural entre las dos Marinas sobre el cercano Mediterráneo y, para compensar, esconde una singularidad geológica única: el forat.

Con un día esplendido, completamente despejado, acometimos el reto de ir a conocer esta sierra tan especial.

Quedamos en Casas de Bernia, un conjunto de caseríos, pedanía de Xaló, situadas al norte de la Sierra de Bernia, a las que se llega desde Benissa, por una sinuosa carretera que pasa por la pedanía de Pinos. Conocida como la sierra de los bandoleros, porque durante el siglo XIX, era habitual la presencia de bandoleros en la Marina Alta, que se dedicaban a asaltar los transportes y atemorizar a la población, utilizando la sierra como refugio, dada su agreste orografía.
La Sierra de Bérnia es la frontera natural entre las comarcas de la Marina Baixa y la Marina Alta. Las espectaculares rutas de senderismo que se pueden realizar alrededor de ella, son sin duda unas de las más bonitas, interesantes y con mejores vistas de la geografía alicantina, que conforma un conjunto montañoso perteneciente a la Cordillera Prebélica. Tiene una extensión de unos 11 km de oeste a este, perpendicular a la costa mediterránea.

En el aparcamiento se tiene una magnífica panorámica de la Sierra al completo, desde la que se aprecia que está ligeramente partida en dos por el collado del Portixol.

Iniciamos la ruta por camino ancho, cómodo y sin apenas desnivel, siguiendo el PR-CV7, hasta alcanzar la Font de Bernia, preciosa fuente en un rinconcito idílico.

El PR deja la cómoda pista desviándonos a la derecha por unas escaleras que dan paso a un estrecho sendero que rápidamente gana altura y vistas del valle y la costa.

Al fondo se divisa la imponente silueta de Cabo de la Nao, y más cerca varios picos llamados Tossal, con diferentes apellidos. El más picudo, el Tossalet del Castellet.

Superarnos dos zonas con pequeñas trepadas, siempre al pie de las impresionantes paredes verticales de la cresta de Bernia. Pasamos junto a abrigos rocosos que en tiempos fueron refugio de ganado y, un poco más arriba, llegamos a uno, con cueva incluida, donde nos afanamos en hacer fotos aprovechando el marco de fondo que nos brindaba su gran apertura.

A pocos metros, alcanzamos el gran muro norte de la Sierra, que parece infranqueable, pero la naturaleza ha querido facilitar el paso abriendo El Forat (Agujero), un túnel de formación kárstica, que gracias a la disolución de la roca caliza por efecto del agua, ha creado de forma natural este pasadizo, de unos 20 metros de longitud, que nos permite cruzar de una vertiente a otra la Sierra.

Como conejos en madriguera, nos fuimos introduciendo uno a uno por el estrecho paso, sobre todo al inicio, por el que tenemos que gatear o ir en cuclillas y sin las mochilas a la espalda, en parte de su recorrido, dada la escasa altura que posee.

Salimos al lado sur de la sierra, por una amplia bóveda y excepcional balcón, donde el azul del Mediterráneo y la amplitud de sus vista nos hace pensar que merece la pena todo esfuerzo para llegar aquí y poder contemplar tan maravillo lugar.

De siempre ha sido utilizado por pastores para cambiar de vertiente el ganado, buscando el frescor de los pastos de la cara norte, mucho más húmeda. Desde este lado, el túnel por el que hemos venido parece la boca de una serpiente.

Mientras tomábamos algo, nos extasiamos con las sorprendentes vistas que desde esta cueva se tiene de la Bahía de Altea y los perfiles de la Serra Gelada y, más a la derecha, el Puig Campana y la Sierra de Aitana.

Tras las múltiples fotos de rigor, continuamos por la derecha el sendero PR-CV7 que con ligera pendiente recorre, hacia el oeste, la base de los farallones de la cresta de la Sierra de Bernia.

No andamos mucho cuando alcanzamos la indicación del sendero que sube al Abrigo de la Peña de la Ermita del Vicari, con pinturas rupestres, con paneles didácticos y mirador, enclave en el que nuestros antepasados de finales del Neolítico, hace más de 5.000 años, plasmaron en sus paredes pinturas esquemáticas con formas antropomorfas, trazos con puntos, triángulos, soles y signos, que lamentablemente están muy deteriorados por estar a la intemperie. En este vídeo podemos contemplarlo. Por abajo se adivina la ermita que le da nombre.

El sendero pasa por el Cantalar de la Tia Betriu, una de las pedreras al que sigue un caos de rocas, solo varios grupos de encinas suavizan el agreste paisaje, eso sí, siempre con estupendas panorámicas hacia el mar y las montañas colindantes.

Pasados algo menos de dos kilómetros desde el Forat, alcanzamos el Cantalar del Rellonge, otra pedrera, Continuamos bordeando la loma hasta alcanzar un desvío a la derecha que se dirige al Fuerte de Bernia, al que llegamos tras pasar primero por la fuente del Fuerte.

El Fuerte de Bernia
es una construcción militar renacentista erigida por orden del rey Felipe II en el año 1562 para defender las costas de los ataques otomanos situada al pie de la impresionante cresta calcárea.

Por una parte, pretendía tener un importante papel disuasorio frente a las posibles revueltas de la población morisca de la época. Además, se utilizaba como defensa frente a los ataques de piratas berberiscos, habituales en la época.

Es por eso que, cuando en el año 1609 se decreta la expulsión de los moriscos, el Fuerte de Bérnia pierde su principal utilidad. Así, en 1613, la fortaleza se desmantela por orden de Felipe III. En este enlace se tiene mucha más información.

Visitamos sus bastiones. la muralla, torreones y habitáculos embovedados, que nos sirvieron de refugio para descansar un rato con sombra antes de iniciar la subida a la cima.

No es fácil, pues hay que superar, por terreno pedregoso, un desnivel positivo de unos 300 metros en apenas 1,2 kilómetros, lo que da idea de la verticalidad de esta parte de la ruta.

Una encina sirve de faro. Al llegar a ella giramos a la izquierda hasta alcanzar un emocionante paso con cadena, un paso estrecho en el que hay que realizar una pequeña trepada. Tuve que convencer a uno de los integrantes, con un poco de vértigo, de que podía hacerlo y con un poco de ayuda, lo consiguió. Aunque no es un tramo con excesiva dificultad técnica, no es recomendable para los no habituados a trepar riscos.

A este paso sigue otro estrecho, con cuerda, pero menos aéreo, que da acceso a la cresta. En dirección este, en unos 400 metros alcanzamos la cumbre, en la que se encuentra el vértice geodésico de Bernia, situado a 1126 metros de altura.

Desde aquí se tienen imponentes vista, al este del Peñón de Ifach y Calpe, al sur de la Bahía de Altea, Sierra Gelada (Helada), Benidorm, Playa de San Juan, Cabo de Santa Pola, el de Palos. Cerrando el marco, al suroeste, el Puig Campana y al oeste, el Macizo de Aitana y lo más sorprendente, en días claros y con buena agudeza visual, siguiendo la costa hasta se puede divisar Ibiza.

Con estas imponentes panorámicas nos tomamos los bocadillos antes de iniciar la bajada regresando sobre nuestros pasos.

Al rebasar la solitaria encina, giramos a la derecha para descender, por otra empinada pedrera, hacia el Collado de Xaló, o de L'Orenga, estratégico paso que da acceso, nuevamente, a la vertiente norte de la sierra.

Desde aquí, es todo bajada, dejando un escarpado barranco a nuestra izquierda, hasta llegar de vuelta a las bucólicas Casas de Bernia, tras conectar el bonito sendero con una ancha pista que pasa por cultivos de vid.

Al fondo, divisamos las poblaciones de Tàrbena y Bolulla. Más cerca el Planiol, Alto de l'Aspre y el Morro de l'Aspre.

Celebramos el exitoso final de ruta en la terraza del bar-restaurante Sierra de Bernia, después de disfrutar de los muchos alicientes y estupendas panorámicas a uno y otro lado de su arriscada cresta y que bien merece un 5.
Paco Nieto

sábado, 2 de octubre de 2021

Excursión X298: Acuiferos de Agres-Mariola

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Alfafara
Final: Alfafara
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 18 Km
Desnivel [+]:  913 m
Desnivel [--]: 913 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Para realizar esta ruta, quedamos en Alfafara, un pueblo del norte de la provincia de Alicante que se encuentra enclavado en la comarca del Condado de Cocentaina, en la falda norte de la sierra de Mariola, en un pequeño valle (La Valleta) formado entre el Parque Natural y la sierra de la Solana, muy cercana a municipios como Agres, Bocairent o Ontinyent.

Pueblo con reminiscencias íberas, fue un lugar musulmán como lo demuestra su nombre árabe alfawara que significa fuente o surtidor y que, probablemente hace referencia a la Peña del Chorro, salto de agua que cae con fuerza en épocas de lluvia. Tiene poco más de 400 habitantes.

A poco de iniciar la ruta, en dirección noroeste, pasamos junto al puente romano o Assolat (asolado), de bella presencia y varios siglos de antigüedad, que salva el barranco procedente de la Font de l'Assut. Es un puente de mampostería formado por un sólo arco de 8,8 metros de luz. Posee una longitud total de 34 metros, con una anchura de 4,8 metros y una altura hasta el cauce de 10,5 metros.

Su construcción se ha querido atribuir a los romanos, como creen las gentes de la zona, y de ahí su otro nombre. Pero, es más admisible situar su origen en el s. XVIII, época de Carlos III.

La causa de este particular nombre “Desolat” o "Assolat", tiene sus orígenes en el año 1884, el “Any del Diluvi”, como lo bautizaron algunos autores; y también, como reflejan algunos textos de la época: “se abrieron las cataratas del cielo y vertieron sus aguas sobre la comarca”.

Las arrasadoras lluvias de la naturaleza no tuvieron piedad con esta obra de la mano del hombre, derrumbando parte de su estructura, de tal forma que una vez amainada la tormenta presentaba un aspecto tan “desolado” que le valió su nombre.

Formaba parte del antiguo camino de comunicación de Alfafara hacia Bocairente hasta que se construyó la carretera actual, quedando apartado del tráfico principal.

Continuamos en suave descenso, cruzamos unas antiguas vías de ferrocarril, hoy convertidas en vía verde, y descendimos ligeramente hasta llegar a El Pantanet, donde nos acercamos a ver una bonita cascada de agua de unos cuatro metros de altura y su precioso entorno en la entrada del barranco.

Unos metros más adelante, pasamos junto a las ruinas del molino del Pantanet, del que se tiene conocimiento de su existencia desde al menos 1637. Es una pena el lamentable estado de ruina en el que se encuentra ahora.

Más abajo, encontramos el Molino Rupestre excavado en la roca calcárea, en bastante buen estado de conservación. Se especula mucho en lo referente a los orígenes de esta exclusiva infraestructura en el río Pantanet aunque, por la forma de estar todo su recinto horadado, podría proceder de la Edad Media, o de la época morisca.

Desde el azud, que hay justo al lado, se derivaba el agua hasta el molino. En la cueva se observan, todavía, las esclusas de entrada del agua que hacían girar la única muela del molino, que era utilizada para realizar la molienda de trigo necesaria para los habitantes de esta comarca. Cuenta, además, con grafitis rupestres cincelados en las paredes de la cavidad, donde unas cruces presentan morfologías variadas, siendo algunas de ellas de tipo compuesto con peanas u orlas.

Explorado el molino, volvimos sobre nuestros pasos para luego dejar el barranco y girar a la izquierda para conectar con el sendero que asciende en dirección norte, entre romero, tomillo, pebrella y otros matorrales hacia el Cabeçó de Maó, con el bellísimo paisaje del barranco del Pantanet a nuestra izquierda, aunque está un poco desolado tras el incendio que se produjo en su loma en septiembre de 2011.

En la calcárea cima del Cabeçó de Maó (603m) nos encontramos a un grupo de senderistas muy bien uniformados, todos con camisetas verdes.

Por unos escalones labrados en la roca descendimos hacia el Mirador del Toll Negre (Charco Negro), en el que hay una plataforma de madera que se encuentra en un lamentable estado de conservación, con cierto peligro de derrumbe. Desde aquí las panorámicas de los cortados del barranco son extraordinarias.

Tras disfrutas de tan excelentes vistas, remontamos lo andado hasta el Cabeçó de Maó, y un poco más abajo seguimos por la senda de la izquierda. Pasamos junto a la Mas del Comtat, una masía medio abandonada rodeada de árboles de los que destaca una hermosa higuera.

La senda desciende suavemente hacia otra masía, la de Carbonell, pero un poco antes de llegar a ella, nos desviamos a la izquierda para bajar bruscamente hacia la Cova de les Finistres (Cueva de las Ventanas), unas curiosas excavaciones, que cuentan en su interior y parte alta de un grupo de pequeñas cavidades en la roca con oberturas cuadradas a modo de ventanas.

Tras diferentes interpretaciones lo más probable es que estas cuevas fueran graneros de la época islámica medieval, probablemente de origen bereber, ya que son idénticas a un modelo de graneros del norte de África pertenecientes a esta etnia.

Sus recovecos y estancias, a las que se accede por una plataforma de madera, se unen por intrincados pasadizos horizontales y verticales que fue muy entretenido recorrer. En este vídeo se ve cómo son por dentro.

De vuelta, desandamos el camino, ahora hacia arriba, por la Solana del Rio, siguiendo la zigzagueante senda hasta conectar de nuevo con el sendero PR-CV 389, que a poca distancia alcanza la Mas de la Solana de Carbonell, también llamada Mas d’Enmig (Masía de Enmedio), que está en un avanzado estado de ruina, con los techos hundidos y una parra aferrándose a sus ajados muros, que le da un cierto aspecto romántico.

Unos metros más abajo, llegamos a la fuente Carbonell, recoleto rincón, a la sombra de unas espectaculares encinas donde fue un placer refrescarnos y tomar el tentempié de media mañana.

Tras el breve descanso, reanudamos la marcha, pasamos junto a la Mas de Carbonell, también en lamentable aspecto de ruina. De haber continuado rectos, hubiésemos llegado, pasado un kilómetro, a la Ermita de de San Antonio y la Virgen de la Luz, pero giramos a la derecha para descender por el Cordel del Royeral rectos hacia Alfafara,

Entramos en el pueblo por el camino del cementerio, cruzamos la carretera a Agres, la CV-700 y. al llegar a la calle de la Cruz, la seguimos a nuestra izquierda para iniciar la segunda parte de la ruta, que en dirección este nos llevaría a la Font del Molí Mató después de 3 Km y 250 metros de desnivel.

Para llegar a la fuente, primero subimos entre olivos centenarios, frutales y pinos al Alto de Errecorrais para luego descender hasta alcanzar este bello paraje,

La Font del Molí Mató es un espacio marcado por la presencia del agua que surge por todos lados tras nacer en una cueva cercana y se dirige hacia la fuente desde donde se precipita por unas cascadas entre musgo hasta una balsa de agua. El sitio, muy sombrío, tiene un gran valor paisajístico.

En una de las numerosas mesas de madera nos tomamos los bocadillos, con el susurro constante del agua de fondo.

Tras contemplar todos los saltos de agua, iniciamos el regreso siguiendo el mismo recorrido de la ida, hasta desviarnos a la izquierda en dirección al manantial de la Cova de la Font, que cuenta con una bella balsa de riego, un fantástico balcón con vistas al pueblo de Alfafara y al valle.

A pocos metros más arriba de la balsa se encuentra un depósito que canaliza el agua, con una escalera metálica para bajar a la acequia.

Desde tiempos remotos ha tenido gran importancia esta surgencia que drena el acuífero de Agres, pues cubría las necesidades de uso doméstico del pueblo de Alfafara y agrícola de los regantes. En los años 60 del siglo XX, debido al descenso de caudal, se tuvo que excavar una galería de unos 133 metros en busca del agua.

Tras asomarnos a ella, continuamos por un amplio sendero hacia el Racó de la Font Penya del Xorro, cogiendo el primer desvío a la izquierda hasta llegar a una cueva con un manantial que en nuestro caso estaba seco.

Desandando el camino, volvimos a conectar con la pista, que seguimos en dirección oeste hasta alcanzar el área recreativa de la Font del Tarragó, dotada de juegos infantiles y mesas alrededor de un gran estanque cuadrangular vallado, que hay a los pies de la fuente.

Tras refrescarnos en su gélida agua, descendimos hacia el albergue del mismo nombre, para continuar por la pista asfaltada entre chalets que se dirige hacia la plaza de la Constitución, donde giramos a la izquierda para conocer la fuente del Azud Nuestra Señora de los Desamparados, un bello rincón junto a un arroyo al que se accede por unas escaleras.

Aún no sería la última fuente que visitáramos, porque en la plaza hay una ornamental y un poco más abajo, otra en la pared con un bello alicatado, pero la más interesante es la fuente de los Dos Chorros, símbolo de identidad del pueblo.

Está situada cerca del ayuntamiento. Fue construida a principios del siglo XIX, a ella se conducen las aguas procedentes del manantial Cova de la Font.

El pueblo de Alfafara se ha abastecido directamente de la misma hasta la construcción del depósito de agua municipal.

Los sobrantes de esta fuente se derivan al lavadero municipal, a la vuelta de la esquina, todavía utilizado hoy en día y al que se llega por un estrecho callejón de apenas medio metro de ancho que desemboca en el lavadero.

Un curioso rincón que todavía cumple su función para los habitantes de este singular pueblo y en el que, aunque parezca mentira, encontramos una mujer haciendo la colada porque según nos contó, "le gustaba más cómo quedaba aquí que con la lavadora".

Pasamos junto a la Iglesia de la Transfiguración del Señor, de estilo románico, y nos acercamos a la calle donde dejamos los coches, no sin antes tomarnos unas cervezas en el primer bar del pueblo que vimos abierto, dando así por finalizada esta interesante ruta cargada de sorpresas y en la que el agua es la protagonista, que califico con 5 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 2 de octubre de 2017

Excursión X114: Sierra de la Cabrera

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Cabrera
Final: La Cabrera

Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 13,8 Km 
Desnivel [+]: 734 m 
Desnivel [--]: 734 m 
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
De nuevo en La Cabrera, para andar su sierra y el recorrido del GR-10, que me resta por andar, entre este pueblo y Valdemanco ¡aún a sabiendas! de la gracia que les hace a los compañeros, pero qué le vamos hacer, son gajes del compañerismo.

Con una temperatura, algo más elevada de la que corresponde, a las fechas en que estamos; arrancamos a las 09:20h, en la Av, de la Cabrera , a 1.035 metros. Vamos en dirección Oeste, por la c/. Carlos Ruiz, pasando por la Plaza de la Concordia, donde está la Parroquia de la Inmaculada Concepción.

Situada en el centro urbano; se compone de una nave central, con un arco de piedra del siglo XVI, el presbiterio del siglo XVIII y la sacristía de la época de la posguerra. Así como una torre campanario. En su interior se encuentran las imágenes de la Purísima Concepción, que da nombre a la iglesia, además de las de San Antonio y San Lucas, este último patrón del municipio, cuyas fiestas se celebran en octubre. Está levantada íntegramente en granito de la zona, guardando semejanza con otras iglesias de La Sierra Norte.

A continuación cruzamos la Plaza de la Concepción, donde se ubica la Casa Consistorial. La Cabrera durante la ocupación musulmana se situaba en la llamada “Tierra de Nadie” ó “Marca Media”, zonas que separaban los territorios cristianos de los islámicos, motivo por el que se la consideraba despoblada durante esa época.

No existen documentos que aporten datos concretos, pero se cree que fue durante la época de la Reconquista cuando se cita a La Cabrera como núcleo de población.

Desde la plaza, callejeamos hasta desembocar en la calle Subida del Convento, por donde sale el GR-10 y nosotros por él. El camino esta hormigonado, estando jalonado por las estaciones del calvario, que finaliza en el Convento de San Antonio (2,5km).

A los pies del convento, el grupo se divide; atrochando unos para llegar hasta la puerta y los otros seguimos la calzada principal.

Una vez reagrupados, continuamos por el Camino del Reconquillo, tras las señales del gran sendero, remontando hasta los 2,7 kilómetros, momento en que se invierte el trazado. Seguidamente dejamos un ramal a derecha y llegamos al Collado de la Cabeza (2,95km).

Desde aquí parte a izquierda, la vereita que se dirige al cerro de La Cabeza, donde todavía quedan los restos del Castro Areváco y la necrópolis de la Tumba del Moro.

Los arévacos o aravacos, fueron unos de los pueblos celtas, más fieros que poblaron el centro de la península Ibérica; entre las provincias de, Ávila y Logroño, desde los comienzos de nuestra era, hasta el siglo VII.

Este emplazamiento, posiblemente fue reutilizado en época visigoda, lo que explicaría la existencia, a los pies del cerro, de la necrópolis de la Tumba del Moro.

Insuflados con la dosis de culturilla, reanudamos la marcha aterrizando en una bifurcación (3,55km – 1.120m), punto más bajo de la ruta. Continuamos a derecha, rodeando la sierra y guiados perfectamente por las marcas, blanco y rojo (aunque a veces también esta acompañada de una franja amarilla, que puede confundir). Con subidas y bajadas, nos presentamos en el cementerio de Valdemanco (5,65km – 1.159m), confluencia con el PR-M13, que desde aquí recorre toda la Sierra de la Cabrera, por su cara norte, y finaliza en el pueblo de La Cabrera.

Abandonamos el GR-10, que se dirige al pueblo de Valdemanco y giramos a derecha, siguiendo ahora la señal, blanca y amarilla del PR.

Comenzamos el ascenso que nos llevará hasta Cancho Gordo, por un amplísimo camino, con varios trazos, persiguiendo las marcas, pasamos junto a un abandonado abrevadero poco a poco ganamos altura, rodeando el cerro de la Torre de Valdemanco, pico mas oriental de la sierra.

Finalmente alcanzamos un pradera, por la que llaneamos, hasta el punto, en que dejamos por un tiempo el PR (6,19km – 1.340m).

Seguimos pues la senda de la derecha, que se enfila hacia los riscos, sumando altura hasta que nuevamente discurre por la ladera, paralelo al sendero principal, pero unos cincuenta metros más arriba. Y llegamos a la segunda bifurcación (6,83km – 1.444m), que repetimos a derecha, para atacar sin piedad, la vertiente Noroeste, con tramos que supera el 30%, y alcanzar la planicie entre los dos picos (7,15km).

Pues ciertamente el Cancho Gordo, son dos picos, el que esta al Oeste de 1.561m, y el que esta al Este, que lo supera en dos metros, separados por una pequeña franja de tierra, a especie de collado.

Mi afán por hacer circular la ruta, es tal que trepamos por la izquierda y descendemos por la derecha. Alcanzado el vértice geodésico a 1.563 metros., nos tomamos un merecido descanso, aprovechando para comer y deleitarnos con el paisaje que divisamos.

Con la obligada precaución, descendemos del pico y giramos a la izquierda rodeándolo. Dejamos a la derecha el Cancho de la Cruz y bajamos por la serpenteante senda al Collado de Alfrecho, del cual parte hacia el Sur, una vía que lleva a las cercanías del Convento de San Antonio.

Nosotros nos reencontramos con el PR-M13 y lo seguimos en dirección Este, dejando a la derecha el Cancho de la Bola, varios cerros más y la Peña del Águila. Así mismo dejamos El Pornoso, Las Agujas de las Pedrizas y el Cancho de los Brezos, antes de tocar la base del Pico de la Miel (10,4km).

Nuevamente hay que trepar, subimos por donde Dios nos da a entender y pisamos la cima a 1.392 metros. Un pequeño descanso, alguno del grupo que pica algo y los más, que solo ingerimos líquido. Sesión de fotos, escrutamos el horizonte reconociendo promontorios y pueblos, y bajamos a la base.

En vez de regresar a la senda del PR, en el lado Norte, decidimos Dejarnos caer digo bien, dejarnos caer por el derrotero, que se despeña por la vertiente Sur de la sierra, y bien que lo notamos, en la temperatura a medida que bajamos.

Casi no nos lo creemos, pero lo hemos conseguido y eso que Jorge ha bajado con un tobillo lesionado. Estamos en el camino que bordea el pueblo y aunque la idea era andar por él, para pisar el menor asfalto posible, la impaciencia de “alguien” por finalizar, hace que sigamos en dirección Sur y terminemos en la antigua carretera, antes de lo deseado.

Pues nada, bajo un sol que nos castiga más de lo esperado, retornamos al punto de partida, felicitándonos por la magnifica ruta y buscando el bar más cercano para hidratarnos con una cerveza bien fría.

Por todo lo relatado, esta ruta se merece 5 estrellas.
Cristóbal López

FOTO REPORTAJE