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sábado, 20 de diciembre de 2025

Excursión X548: Pico y Castillo de la Mola desde Novelda

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Novelda
Final: Novelda
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15,2 Km
Desnivel [+]: 292 m
Desnivel [--]: 292 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 15

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

sábado, 24 de mayo de 2025

Excursión X526: Cueva Serrella, Pico de la Blasca y Molinos de Bañeres

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Bañeres 
Final: Bañeres 
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 15,1 Km
Desnivel [+]: 519 m
Desnivel [--]: 519 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
De nuevo buscamos zonas de sombra con las que aplacar las cálidas temperaturas esperadas en este verano adelantado y la propuesta no podía ser mejor: los molinos de Bañeres que jalonan el río Vinalopó y, para mayor emoción, buscar la Cueva Serrella y subir al pico de la Peña de la Blasca, un 3x1 irrechazable, que prometía agua, sombra y espectaculares vistas.

Para no tener que mover coches y evitar de paso tener que pagar el aparcamiento de la zona recreativa del Molino de la Umbría, dejamos los coches frente a la Brasería La Moreneta, a las afueras del pueblo.

Hasta 1916 el municipio recibía el nombre de Bañeras. Se cree que el topónimo es de origen árabe, proveniente de Beni-Hares ("hijo de liebres"), o bien anterior y los árabes lo habrían llamado Bernirehes. Su denominación en valenciano es Banyeres de Mariola.

Esta vez no éramos muchos y enseguida iniciamos la marcha, descendiendo por la carretera CV-795, que une el pueblo con Alcoy, en busca del área recreativa del Molino de la Umbría (Molí l’Ombria).

Aquí el río Vinalopó, cerca de su nacimiento, atraviesa un paraje natural de gran belleza, a los pies de la Sierra de la Fontanella.

Pasado el aparcamiento de pago los fines de semana, y en verano todos los días, alcanzamos la orilla de río Vinalopó.

Sin cruzar el bello puente de madera, remontamos el río por su ribera derecha, hasta llegar a los restos de un casi derruido horno de cal. El sendero se aleja momentáneamente del río para cruzarlo un poco más adelante.

El bonito sendero se adentra en el área recreativa del Molino de la Umbría y deja la zona de acampada a la izquierda. A orillas del río, estamos rodeados de chopos, sauces y álamos, que llegan a formar una bóveda natural, que aporta su fresca sombra a las numerosas mesas de madera esparcidas a lo largo del recorrido, creando un microclima en su entorno.

Bajamos unas escaleras que nos llevan junto al puente de madera que vimos al llegar, y que de nuevo no cruzamos. Continuamos para enseguida situarnos bajo el Molino de la Umbría, un antiguo molino papelero que se asienta junto al cauce del río, fue mandado construir en el año 1770 por el escribano de Banyeres, Laureano Ballester y Garrigós.

En el segundo tercio del siglo XIX se le anexiona un molino harinero, permaneciendo activo hasta finales del XIX con la fabricación de papel de fumar de gran calidad y papel timbrado. José Laporta Valor lo reconvierte en fábrica de licores para explotar las marcas Anís Mariola y Licor Campanone, además de transformarlo también, en un centro productor de energía eléctrica con la instalación de las turbinas. Hoy día es propiedad del Ayuntamiento de Bañeres y está en un lamentable estado de abandono.

Rodeamos el molino, para seguir el  sendero que sube empinado por un valle espectacular lleno de pinos.

Pasamos junto a un manantial excavado en la la ladera, parecido al que más adelante encontramos, llamado Font Teularet de Roc, precedida de una pequeña canaleta por la que desciende el agua, aportando una humedad que le da un toque especial y un verdor extraordinario.

A pocos metros de la fuente, abandonamos el valle para continuar por un empinado sendero que nos sale a la derecha, donde se inicia una fuerte subida que lleva a la gran cueva de la Serrella. Una cuerda ayuda a remontar el primer tramo, el de mayor pendiente.

La pintoresca cueva Serrella y su colina fue ocupada por primera vez a finales del Neolítico, en torno al 2.200 a.C.

Terminó su ocupación sobre el 1.800 a.C. Tras un lapsus temporal de mil años, fue vuelto a ocupar por los íberos, sufriendo un proceso romanizador similar a otros lugares de la península.

En época más reciente, la cueva fue usada como refugio por los pastores de la zona y la negrura de su techo da fe del uso de fuego en su interior para mitigar los fríos inviernos.

Tras las fotos de rigor, subimos a la parte superior, que ofrece unas espectaculares vistas al valle, del pueblo de Bañeres y de la Sierra de la Fontanella. A pocos metros, se encuentran los escasos restos de lo que fue el Castillo de Serrella.

Previo a él, en el primer cuarto del siglo II a.C. los romanos construyeron en este lugar un recinto defensivo (oppidum) a causa de la Segunda Guerra Púnica, que asoló los campos de Hispania.

Seis siglos más tarde, los árabes ocuparon el cerro. La Serrella musulmana comenzó a poblarse en el siglo XII. En esta época, Bañeres no existía, o como mucho debió ser alguna alquería. El aspecto de la fortaleza debió ser formidable, como lo muestra la recreación adjunta de su espléndida alcazaba.

A finales del XII y principios del XIII es cuando se construyó el actual castillo de Bañeres. En 1244 o 1245, las tropas de Jaime I tomaron Serrella y Bañeres. En 1249 las dos villas y castillos fueron donadas al caballero aragonés Jofré de Loaysa.

El final de Serrella llegó con su apoyo y participación en la tercera y última revuelta de Al-Azraq, pues en 1277 fue asaltado e incendiado por tropas cristianas. Ante su destrucción y el comienzo del apogeo de Bañeres fue progresivamente abandonado y olvidado. Sus piedras fueron utilizadas para la construcción de las viviendas y fortificaciones del pueblo. Actualmente, sólo se conservan algunas partes de la muralla de mampostería y los escasos restos de torres. A pesar de su estado, en 1998, fue declarado B.I.C.

Bajamos la colina y continuamos por un sendero que sale a la derecha y desciende en busca de la pista de Bañeres. Desde aquí iniciamos un larga y empinada subida por una bonita senda, entre pinos, carrascas y arbustos aromáticos, que suaviza su pendiente al llegar a los restos de un antiguo horno de cal, en una zona de estupendas vista de nuestro siguiente objetivo, el Pico de la Blasa.

Despreciando un atajo que sale a la izquierda que evita subir al Pico, acortando sobremanera la ruta, continuamos hasta llegar a la Caseta del Gallo, situada en medio de un cortafuegos y un tendido de alta tensión.

Junto a ella, existe una pequeña charca con agua para beber los animales.

Despreciamos otra posibilidad de atajo a la derecha para evitar subir al Pico, y un poco más adelante llegamos a un cruce, indicado por un poste de señalización donde dejamos la pista (GR-330) para seguir, a la derecha, por un sendero (PR-CV 313), en dirección a La Blasca, que a pocos metros dejamos por otro que sale a la izquierda.

Aquí, tres compañeros prefirieron no coger el desvío y continuar por el sendero, un atajo, el tercero y último, que evita subir al Pico.

El resto proseguimos por el sendero, en un principio sin pendiente, que pasa junto a otro horno de cal, pero que al llegar a un desvío, el PR-CV 313 inicia una pedregosa cuesta, con bastante pendiente, que en un kilómetro, asciende más de 150 metros hasta la cima de La Blasca.

Menos mal que un pequeño collado, situado a 500 metros de distancia a la cima y a unos 50 metros de altura de ella, nos dio un pequeño respiro a la agotadora subida.

Un último esfuerzo, siguiendo por el empinado sendero, nos sitúa en la cima de la Peña de la Blasca, cuyo vértice geodésico está situado a 1.120 metros de altura, el punto más alto de la Sierra de la Fontanella (Serra de les Fontanelles).

Nos reconfortamos con las extraordinarias vistas de 360º que esta sierra tiene, con amplias panorámicas de la Sierra de la Solana. Beneixama, del Frare, del Reconco, de Onil y Mariola. Muchas fotos y parada para tomar el aperitivo de media mañana, hicieron que disfrutáramos sobremanera de nuestro privilegiado mirador.

Tras firmar en el libro de visitas de la cumbre, iniciamos el vertiginoso descenso por el mismo pedregoso sendero seguido a la ida, hasta alcanzar de nuevo al poste indicador situado en el collado por el que pasamos antes.

Reunidos en el collado, seguimos por el sendero que continua por la izquierda (PR-CV 313), dejando a la derecha por el que subimos y que a unos 20 metros del collado abandonamos, para seguir otro que nos sale a la derecha, una senda que recorre el cordal de la sierra en dirección noreste, al principio con una ligera subida hasta coronar un cerrillo próximo, y después en vertiginosa bajada.

Al alcanzar un roquedo giramos a la derecha, la senda se vuelve más rocosa, con mucha piedra caliza tipo rocalla y algún escalón que otro. Al fina, salimos a una caseta junto a un campos de cultivo y después a una pista.

Dejamos a la derecha la senda por la vinieron nuestros tres compañeros fugados y, al salir a la siguiente pista, seguimos de nuevo por la izquierda, en bajada por la llamada Senda del Planet.

Pasamos junto a la fuente de la Mata, una fuente que pasa casi desapercibida, según bajamos por la pista a nuestra izquierda y que estaba seca.

Un poco más abajo, al llegar a una curva cerrada a la izquierda, nos estaban esperando nuestros desparecidos compañeros. Ya todos juntos, dejamos la pista para continuar por el sendero que sale a la derecha, con la misma dirección que traíamos.

La cornisa de los miradores, le llaman, y es que las vistas del valle y del pueblo, con su esbelta torre del castillo al fondo, no pueden ser más bellas.

Entre grandes carrascas, descendimos hasta alcanzar un puente sobre el río Vinalopó. Desde aquí, se enlaza con la Ruta dels Molins, un recorrido que nos sumerge en la historia de los molinos papeleros más emblemáticos de Bañeres, de los nueve que estuvieron activos en el río Vinalopó entre los siglos XVIII y XX.

En estas peculiares construcciones fabriles, grandiosas para su época, trabajaron la mayor parte de los vecinos de Bañeres durante varias centurias.

Desde aquí se puede acompañar al río en su descenso por su ribera izquierda, para al poco cruzarlo por una pasarela, en un paraje increíble, donde el río es el protagonista con una vegetación de ribera exuberante, con varios remansos y cascadas de agua.

Tras pasar junto a un estanque, unas balsas de decantación, utilizadas para limpiar el agua antes de su entrada en el molino, llegamos a las inmediaciones del primer molino de la margen derecha del río, el Molino del Sol, anexo al Molí Torró.

Este emblemático molino, con su gran chimenea, es también conocido como el molino Blanco y Negro por haber sido utilizado en la producción de papel de fumar. Fue construido en el año 1856 y en los últimos años se han realizado diversas actuaciones en él aunque su estado no es bueno.

Le sigue el Molino Pont, al que se llega tras cruzar un puente. En sus orígenes fue un molino harinero.

Su historia se remonta al año 1758, cuando Mauro Aparisi, rector de la Iglesia parroquial de Bañeres tomó la iniciativa de levantar un molino para sufragar los gastos de construcción de la nueva iglesia.

En 1877 lo compra José Mora Navarro y edifica al lado un molino papelero, el más importante de Bañeres por su elaboración de papel de fumar y libritos.

A finales del s.XIX lo adquiere José Laporta Valor que lo rebautiza como la Innovadora. En 1935 se integra en Papeleras Reunidas S.A. de Alcoy. En 1964 cierra por no ser competitivo y por la evolución de las tecnologías de producción.

Por último, se llega al Molino de San Jorge, más conocido popularmente como Molino Aspenta, porque fue parcialmente arrastrado en una de las riadas del Vinalopó.

Está enclavado en la partida del Bovar, en el margen izquierdo del río. Presenta una estructura rectangular que abarca 10 metros de longitud y 5 de ancho.

El tiempo y la adversidad han dejado su huella y se encuentra en ruinas. La erosión y el abandono han debilitado sus paredes y mermado su esplendo. Aquí un vídeo que muestra la belleza del recorrido.

Se vuelve por el mismo sitio y al llegar de nuevo al puente seguimos río arriba, ahora por el margen izquierdo hasta llegar a un precioso rincón, con un gran remanso de agua producido por una pequeña presa de un azud de captación de agua, con un puente muy bonito de madera.

Cruzamos al otro lado del río para volver al área recreativa del Molino de la Umbría, donde, tras cruzar otro puente de madera, paramos a dar cuenta de los bocadillos en una de las muchas mesas del conjunto.

Tras el merecido descanso, volvimos a cruzar el puente y por el camino que seguimos al inicio, regresamos hasta donde habíamos dejado los coches. En la Brasería La Moreneta nos tomamos las cervezas y cafés que pusieron el punto final a esta entretenida y estupenda ruta que combina agua, montaña, bosque e historia y que bien se merece 5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

miércoles, 19 de febrero de 2025

Excursión X516: Río Vinalopó y Palmeras de Elche

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Elche
Final: Elche
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 11,2 Km
Desnivel [+]: 51 m
Desnivel [--]: 51 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 4

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















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* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Unos amigos no conocían el Palmeral de Elche y programé este recorrido para visitar un gran número de ellos, porque, al contrario de lo que pensaban, no existe un único palmeral, sino muchos.

En su conjunto, alcanzan las 300.000 repartidas por todos los huertos del término municipal, lo que lo convierte en el palmeral más grande de Europa, ocupando unas 500 hectáreas y es también uno de los más grandes del mundo, solo superado por algunos palmerales árabes.
Los primeros musulmanes que se asentaron en Elche siguieron la misma táctica de protección con palmeras de sus huertos de sus antecesores los fenicios, íberos y egipcios, dándoles sombra y humedad, y aumentaron la plantación.

Con Abderramán I se hizo la gran red de acequias que ha perdurado hasta nuestros días.

En la Edad Media se fueron dictando una serie de leyes para protegerlo y desde entonces no se ha dejado de vigilar y cuidar.

El primer precedente de interés de por la protección del Palmeral se produce ya en 1265 con la reconquista de Jaime I, que al parecer evitó que fueran arrasadas durante la conquista de la ciudad por ser asociadas como elemento identificativo de la cultura islámica.

Desde el 30 de noviembre del año 2000, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la
UNESCO.

Al llegar a Elche, aparcamos en la explanada de la Universidad Miguel Hernández.

Elche es la capital del Bajo Vinalopó, la segunda ciudad más poblada de la provincia de Alicante, la tercera de la Comunidad Valenciana y  la decimonovena de España.

Tiene sus raíces en el nombre Ilici, un término que data de la época íbera, cuando los habitantes originarios de estas tierras fundaron un asentamiento en lo que hoy conocemos como La Alcudia, a unos kilómetros al sur de la actual ciudad.

El actual emplazamiento de Elche fue fundado por los musulmanes hacia los siglos VIII y IX, y fueron estos quienes aprovecharon las palmeras, delimitando con estas los huertos de otros cultivos y estableciendo un sistema de acequias y regadío que aún podemos ver hoy en día.

Nos cercamos al primero de los huertos de la ruta, el de la Torre del Vaillo. Es llamado así por tener una torre de vigilancia en su interior, muy común en la época para protegerse de los temidos piratas berberiscos que saqueaban toda la costa.

Es una construcción de planta rectangular, con cuatro alturas levantadas en mampostería (pero reforzadas con sillería en los vértices) y finalizada en el siglo XVI.

Se puede visitar los sábados y domingos de 10 a 14h y desde su parte superior, a la que se accede por una escalera de caracol, se tienen unas vistas impresionantes del palmeral.

Dentro del palmeral está situado el Conservatorio de Música y frente a la torre se levanta una pequeña ermita con espadaña que estaba cerrada.

Salimos por otra puerta y tras un corto paseo por el Camino del Pantano, cruzamos para visitar el Huerto de la Molinera, dedicado en gran parte a albergar los viveros municipales, con multitud de plantas con las que después se decoran los parques y jardines de la ciudad.

En él se reproducen varias especies de palmeras a través de hueso de dátil que luego se trasplantan donde sean necesarias.

A diferencia de lo que muchas personas piensan, la palmera no es un árbol, sino una planta monocotiledónea, es decir, que tienen semillas en un único cotiledón como el tulipán, el trigo y el maíz, entre otras. 

La familia posee 200 géneros con 2780 especies. En los huertos del Palmeral predomina la palmera datilera (Phoenix dactylifera), aunque también hay una presencia notable de la palmera canaria (Phoenix canariensis), sobre todo en parques y jardines.

También hay ejemplares de palmera Washingtonia flilifera, originarias de la zona suroeste de Estados Unidos (en el sur de California, el suroeste de Arizona) y el noroeste de México. De troco delgado, en condiciones buenas para su crecimiento, alcanzan hasta 23 metros de altura.

En el extremo noroeste se encuentra el Mirador del Valle Trenzado y la Acequia Mayor, con bonitas vistas al río, desde el que se puede ver un trenzado de pasarelas que une los huertos tradicionales con la zona de expansión de la ciudad, que con este proyecto recuperó las huellas del tránsito peatonal anteriores a las obras de encauzamiento que en los años 70 sesgaron definitivamente la continuidad del barranco de Elche.

La Acequia Mayor es un azud de la época romana y perfeccionado por los árabes, que capta el agua del río Vinalopó desde una presa construida en su cauce, más abajo del actual embalse, para distribuirla por gravedad hasta los huertos, por medio de partidores y canales secundarios.

Aquí se sitúa el partidor móvil, de origen musulmán,  mejor conservado de todo Elche.

En el centro del huerto hay unos estanques de agua para delicia de los patos y palomas que lo habitan. Más al sur, se encuentra la Escuela Infantil de Tráfico, seguida de un circuito de educación vial, que al parecer solo está abierto los fines de semana.

Continuamos por la Senda de los Dragos Centenarios, que entre palmeras exhiben su monumental porte.

Salimos hacia la rotonda en la que se rinde homenaje a la Dama de Elche, escultura del artista Arcadi Blasco (Mutxamel, 1928-2013) realizada en cerámica en 1987.

Cruzamos por ella la avenida que nos separa de la estación de cercanías de Elx-Parc (Elche Parque) y nos dirigimos al Hort de Vicentet.

Tiene una extensión de 15.635 m² y cuenta con 533 palmeras. Este huerto perteneció al Conde de Casa Rojas y en parte de sus terrenos se construyó en 1864 la estación de ferrocarril, hoy día soterrada, también alberga edificios de la UNED, el Centro Cívico Candalix y la mítica fábrica Harinas Serrano, operativa desde 1896.

Cruzamos el aparcamiento Candalix y nos internamos en el Parque Municipal por la puerta que queda cerca de la Bandera de España, de grandes dimensiones. Nada más entrar nos encontramos una de las acequias que recorren el parque.

Un poco más adelante nos encontramos con la Fuente de la Glorieta, llamada así porque antes de replicarla aquí estuvo en ese emplazamiento.

Está compuesta por un total de 46 copas de color rosado, todas ellas réplicas exactas de la fuente que durante años fue contemplada en el centro de la ciudad.

Justo enfrente se encuentra la Palmera de la Font, espectacular conjunto de ocho brazos, cedida en el 2013 por la familia Rico Román para la ampliación hacia el este del Parque Municipal.

Tiene una gran envergadura, 4 metros de diámetro y 7 de altura, lo que hizo necesaria una estructura metálica para sustentarla durante el traslado y con ella se ha quedado.

Cerca se encuentra la singular palmera El Tirachinas, llamada así porque a un metro del suelo el tronco se bifurca en dos brazos, que crecen paralelas, adoptando forma de Y.

Paseando entre las palmeras, salimos a la parte noroeste del Parque para asomarnos a contemplar el río Vinalopó desde el puente del Ferrocarril, construido en 1975 sobre otro de hierro de 1883. Llevaba muy poca agua, encajada en un estrecho canal de la rambla.

Este río nace en la Sierra de Mariola, donde tuve la ocasión de conocer sus fuentes en esta excursión. Tras recorrer 96 Km, desemboca en el mar Mediterráneo, atravesando las Salinas de Santa Pola.

Al volver a entrar en el palmeral, pasamos junto al Molí del Real, un molino harinero del siglo XVIII, aunque de probable origen islámico, convertido en uno de los elementos identificativos del Parque Municipal y de la ciudad, con el conjunto de contrafuertes y arcos de medio punto, visible en la ladera del río. Varias ruedas de molino lo decoran. Reformado en los ochenta, en él se ubica la Asociación de Bellas Artes de Elche.

Pasamos junto a una estatua homenaje al payaso Fofó, que parece estar diciendo ¿Cómo están ustedes?. Le sigue un estanque con patos y palomas, al que los niños vienen a darles comida. Giramos a la izquierda y nos acercamos a contemplar la Palmera de Don Diego, llamada así porque fue cedida por el industrial Diego Fernández Ripoll, alcalde de la ciudad entre 1924-25 y 1930-32.

Se plantó aquí en 1945, un año antes de abrirse el Parque al público. Le brotaron cinco brazos, aunque en la actualidad solo le quedan cuatro.

A pocos metros se encuentra la palmera conocida como El Candelabro, que como era de esperar, su nombre obedece a que, a unos cuatro metros de altura, le brotan cinco brazos, pero no repartidos alrededor del tronco, que sería lo normal, sino alineados en dos extremos opuestos y a la misma altura, a modo de candelabro judío (menorá).

Se estima que solo una de cada 30.000 palmeras presenta características similares a ésta, de ahí su singularidad.

Pasamos junto a una fuente con un delfín en el centro y a continuación otra alargada que recuerda a la famosa del Patio de la Acequia en el Generalife. En el otro extremo se encuentra un curioso y emblemático edificio conocido popularmente como "el huevo", fue construido en 1946 para la exposición provincial, más tarde funcionó como museo arqueológico, en él llegó a exponerse en 1965 el busto original de la Dama de Elche.

Actualmente alberga el centro de recepción de visitantes. Mediante pantallas táctiles y una proyección audiovisual, se ofrece una completa introducción de la ciudad.


En dirección al templete, pasamos por donde estaba la palmera La Francisca, de unos 17 metros de altura, que hubo que talar en el 2016 por estar infectada de picudo rojo, la plaga más dañina originaria de Asia tropical.

Es un insecto de entre dos y cinco centímetros, de color rojizo, que afecta gravemente a las palmeras al y contra el que no hay tratamiento totalmente efectivo más allá de su fumigación.

Las larvas de este escarabajo volador viven y escarban en el interior del tronco y la copa de la palma para alimentarse, causando mucho daño, a menudo hasta el punto de la muerte de la palmera y la caída total o parcial de copas y palmas sobre espacios públicos.

Dejamos el palomar en forma de torre y pasamos por donde estaba la Palmera del Colom, desaparecida el 22 de abril de 2019 tras un temporal de lluvia y viento.

Con una altura de más de 10 metros, su singularidad estribaba en el desnivel de su tranco, con una distancia de separación de 5 metros entre las raíces y la balona.

Un poco más adelante, llegamos al lugar donde estaba situada la palmera La Centinela, considerada como la más alta del Parque, tenía 25 metros de altura y más de 200 años. Murió como consecuencia de la gota fría de septiembre de 2019.

Continuamos por el 
Hort de Baix y el Hort del Xocolater, donde se celebran eventos en su explanada. Cuando pasamos había una carpa que estaba completamente llena de nichos de un colegio.

También suelen instalar el Festival Internacional de Cine Independiente y en Navidad se instala el Belén Viviente de Pobladores Elche, y en Semana Santa, es parte del recorrido de la representación de La Pasión de Elche.

Giramos hacia el Hort Madredeu, en busca de otra palmera singular, El Tridente, ejemplar único que recibe su nombre de los tres brazos, de similar tamaño, que surgen de forma simétrica de su tronco, a unos tres metros del suelo.

Es muy difícil encontrar una palmera con ese número de hijuelos a esa altura y distribuidos de forma tan simétrica, demostrando lo caprichosa que puede ser la naturaleza.

Salimos de Parque Municipal por la puerta cercana a la Oficina de Turismo y nos dirigimos a la Plaza Eras de Santa Lucía, donde se ubica el Convento que le da nombre, del siglo XVI, y los Baños Árabes.

Un poco más adelante, llegamos a la Plaza de la Mercé, donde se encuentra la Palmera Bonica, que está considerada como la más bonita entre las datileras que no tienen brazos.

Este título honorífico se debe a la cantidad de palmas que produce, con hojas de raquis recto sin apenas curvatura, ramas planas y lisas con multitud de foliolos que crean una sombra muy frondosa.

Desde hace años solo la podan aquellos palmereros que son «más finos» en sus trabajos y que saben interpretar la belleza de dicho ejemplar dejándole la palma justa para que se asemeje a una sombrilla con una inclinación de unos 90 grados.

Nos acercamos a la Plaza de Santa Isabel, donde se encuentra la Torre de la Calahorra, fortaleza de planta cuadrada, de estilo islámico-almohade construida en el siglo XII durante el periodo andalusí como torre de vigilancia dentro de su emplazamiento como parte de la muralla defensiva.

Ha sido sede de la Subdelegación de Gobierno. En la actualidad alberga exposiciones de carácter eventual.

De allí, nos acercamos a la Basílica de Santa María, que fue construida sobre la antigua mezquita de época musulmana, entre los siglos XVII y XVIII. Es un claro ejemplo del barroco español. Las obras se iniciaron en 1672, tiene tres bellas y durante la guerra civil, fue parcialmente destruida.

Su torreón alcanza una altura de 37 metros, y para llegar a la parte más alta debemos subir por una escalera de caracol desde la que se tienen unas vistas panorámicas de lujo de los palmerales y toda la ciudad.

Como dato curioso, desde esta torre se lanza, cada 13 de agosto, una gran palmera de fuegos artificiales conocida como Palmera de la Virgen, durante la Nit de l’Albà (noche de la alborada).

También, en el interior de la Basílica de Santa María, los días 14 y 15 de agosto se representa el Misteri d’Elx, Patrimonio Inmaterial de la Humamidad. Es un drama sacro-lírico que recrea la muerte, asunción y coronación de la Virgen María, ha sido representada desde el siglo XV hasta la actualidad.

Bordeando la basílica, cruzamos la Plaza del Congreso Eucarístico y nos acercamos a contemplar el Palacio de Altamira, o Alcázar de la Señoría, que es lo más parecido que tiene Elche a un castillo.

Según las investigaciones, esta fortificación fue construida en torno a una de las torres de la muralla medieval, que pasaría a ser la Torre del Homenaje.

De la muralla apenas quedan vestigios, pero sí que podemos visitar el interior del
Palacio de Altamira y gran parte de su paseo de ronda y sus torres, desde donde se obtiene una perfecta panorámica del Palmeral.

El palacio como tal, y residencia del primer señor de Elche, Gutierre de Cárdenas, fue construido a finales del siglo XV, aunque se cree que se levantó sobre una fortaleza anterior datada entre los siglos XII y XIII.

En el siglo XX, la Torre del Homenaje fue utilizada como prisión, ahora forma parte del Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE).

De allí, nos asomamos de nuevo al río Vinalopó, ahora por el Puente de Altamira, construido en 1963, facilitó la expansión urbana y mejoró las comunicaciones entre ambos márgenes del Vinalopó.

Desde el puente descendimos al bello paseo que recorre la ribera izquierda del río Vinalopó, pasando junto a unas ruinas y seguimos el sendero que acompaña al río hacia el mar, que de aquí está a unos 15 km. Este lugar es muy frecuentado por deportistas y paseantes.

Pasamos bajo la Pasarela del Mercado y un poco más adelante, bajo el Puente de Canalejas, de 1913, con una bóveda de 50 metros de longitud. Fue el primero de España levantado con un solo arco de hormigón armado.

Un poco más adelante, pasamos bajo el Puente de Santa Teresa, construido en 1742, fue el primer puente de Elche sobre el Vinalopó. 

Le sigue la Pasarela Pintor Vicent Albarranch y enseguida el Puente de la Generalitat y el Acueducto de Riegos de Levante, construido en 1923, es patrimonio arquitectónico de la ciudad.

Aquí abandonamos el río, subiendo a la parte superior por el camino que sale a la izquierda. Desde allí continuamos hacia el Hort de les Portes Encarnaes, plagado de palmeras y en fase de rehabilitación. 

Giramos a la izquierda y tras recorrer una calle, llegamos al Hort del Cebo o Sant Josep, que bordeamos hasta alcanzar la Torre de Ressemblanch, construida entre finales del siglo XVI y principio del XVII, su función era controlar la zona sur de Elche.

Pasamos frete al antiguo matadero municipal, convertido ahora en el Centro de Cultura Contemporánea l’Escorxador y, cruzando una rotonda, llegamos al Parque del Huerto del Monjo.

Antes pasamos junto a la palmera La Tombá del Mur, llamada así porque presenta una fuerte inclinación desde su primera etapa de crecimiento hasta el punto de estar apoyada en el muro perimetral de la finca, sin el cual no podría existir. Esta palmera es muy bella y singular.

En el Hort del Monjo, tomamos el tentempié de mediodía, entre palmeras, junto a un pequeño y bello estanque. Reanudada la marcha, nos dirigimos hacia el norte a conocer la Palmera del Forat

Este ejemplar presenta un orificio en el centro del tronco, pero a pesar de que el agujero (forat en valenciano) lo atraviesa de un lado a otro, tiene un excelente estado de salud. Las datileras son capaces de soportar grandes heridas y seguir vivas.

De regreso, en el corazón del Hort del Monjo, la naturaleza ha sido verdaderamente caprichosa. Oculto entre las palmeras se encuentra el famoso Árbol del Hombre Muerto, uno de los elementos más curiosos del Palmeral.

Se trata de un ejemplar de ombú, cuyas raíces nos sorprenden con esta curiosa morfología: según el ángulo en el que se divise, un cadáver de un ser humano boca abajo se encuentra delante de nosotros, como por arte de magia, o más bien por un efecto óptico.

Cruzamos la calle Curtidores y nos adentramos en el Huerto de Pontos encontramos la Pipa Real, la más tumbada del Palmeral ilicitano y a pesar de sus cerca de 9 metros, se puede acceder fácilmente a su copa, al tener gran parte del mismo a ras del suelo. 

Este ejemplar creció de forma vertical, pero un día se cayó y siguió creciendo en esa posición, al tener sus raíces bien cogidas al suelo.

Continuamos hasta alcanzar La Pipa de Sempere. Esta es posiblemente la palmera “pipa” más larga de Elche y recibe su nombre del huerto en que se encuentra.

Se trata de ejemplares que en un momento de su crecimiento comienzan a tumbarse, sin llegar a caer, para retomar su crecimiento vertical años después.

Es habitual apuntalar su base con un tronco seco de otra palmera para que no caiga.

Proseguimos, en dirección norte, hacia la Casa de l'Hort dels Pontos, una de las ultimas casas que mantiene todavía una estructura tradicional, una casa de campo unifamiliar con raíces en las antiguas alquerías árabes. 

A modo de museo etnológico, exhibe muebles de más de un siglo, que nos sumergen en la actividad diaria que tenía un huerto en producción entre palmeras.

Unos metros más hacia el norte, en pleno corazón del Palmeral, descubrimos El Araceli, una palmera ejemplar que debe su nombre al presentar cierta similitud con el Araceli, uno de los aparatos aéreos de la representación del Misteri d’Elx, encargado de subir al cielo a la Virgen de la Asunción, patrona de la ciudad. es una réplica con sus brazos de la Palmera Imperial cuando era del mismo tamaño.

Salimos por el extremo noreste del huerto, justo donde se encuentra otra palmera, ésta de lo más curiosa, llamada El Tornillo. El crecimiento en espiral de esta palmera ha creado unas curvas muy pronunciadas en su tronco, características que la sitúan como uno de los ejemplares con formas más caprichosas del Palmeral.

No se conoce el motivo por el que un ejemplar que crece recto a una cierta altura empieza a experimentar disfunciones de este tipo.


De allí, nos acercamos a conocer el palmeral más popular en Elche, el Huerto del Cura, declarado en 1943 Jardín Artístico Nacional, debe su nombre al capellán José Castaño Sánchez, que fue su propietario hasta el año 1918.

Tiene una superficie de 12.000 m². En su interior se ubican armoniosamente alrededor de 1000 palmeras, en su mayoría datileras, y toda una serie de plantas mediterráneas y tropicales distribuidas en un ambiente de tranquilidad y reposo donde las palmeras, auténticas protagonistas del jardín, le confieren su particular aspecto.

También se puede disfrutar, ordenados alrededor de un aljibe y estanques, sus espléndidas colecciones de palmáceas y cactáceas, procedentes de todos los rincones del mundo, con multitud de especies adaptadas a nuestro clima. Además de las palmeras, crecen otros cultivos típicos del Mediterráneo español, como limoneros, naranjos, granados, algarrobos y azofaifos, junto a otras de clima subtropical que a través del tiempo han ido confeccionando una bella colección de plantas procedentes de los lugares más exóticos.

Los que allí estaban trabajando nos contaron que cuenta con dos jardineros permanentes, pero que pueden llegar a seis en momentos puntuales.

En su interior se encuentra la Palmera Imperial, la reina absoluta del Palmeral y ejemplar único en su especie.

Debe su nombre a la emperatriz Elisabeth de Austria, la popular Sissí, que quedó maravillada cuando la contempló en otoño de 1894.

El espectacular conjunto está formado por una palmera macho y siete hijuelos o brazos que han crecido de forma simétrica del mismo tronco, a una altura de 1,50 m, del que se alimentan. Tiene un peso de unas 10 t, y una edad de unos 165 años.

Un busto de la Emperatriz se encuentra en la cara norte de la Palmera Imperial y en un recinto se exponen fotos de la palmera a lo largo de su historia.

Además de esta majestuosa palmera y otras menos singulares, podemos ver una gran variedad cactus y otras plantas, traídas de diferentes partes del mundo.

Tras la visita al Huerto del Cura, rodeamos el recinto y nos dirigimos al Hort del Gat, en el que está previsto se instale el Centro de Interpretación y Recepción de Visitantes del Palmeral.

Cruzamos el Hort de Villa Carmen, denominación que le viene de haber estado situada en él la Finca Villa Carmen, reconocida por ser lugar de encuentro  y homenaje a los visitantes ilustres de Elche durante el primer cuarto del siglo XX. Muchos fueron los políticos, artistas, o gente de la burguesía que eran invitados a disfrutar de uno de los huertos de palmeras más exuberantes de aquellos tiempos.

Por el Hort de Rastoll regresamos al aparcamiento de partida, y como era la hora de comer nos acercamos a dirigiéndonos a comer al restaurante Los Almendros, en la vecina localidad de Torrellano, donde unos calçots y un abundante menú puso el broche de oro a esta bonita ruta urbana en la que, aparte de conocer sus edificios históricos, hemos disfrutado del Palmeral de Elche y su entorno.

Por todo ello, a esta bonita y relajante excursión la califico con 4,5 estrellas.
Paco Nieto