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lunes, 4 de febrero de 2019

Excursión X164: Los Molinos del río Cofio

FICHA TÉCNICA
Inicio: 
El Pimpollar
Final: El Pimpollar
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 15 Km 
Desnivel [+]: 374 m 
Desnivel [--]: 374 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
El río Cofio es un afluente por la izquierda del Alberche -este, a su vez, tributario del Tajo-. Discurre por las provincias de Ávila, en la que tiene su fuente, y de Madrid, donde desemboca en el embalse de San Juan, construido sobre el río Alberche. Su recorrido sigue, en líneas generales, la vertical norte-sur y se extiende a lo largo de 51 km.

Antaño era conocido como el río de los Molinos. Nace en la unión de los arroyos de Valtravieso y de las Herreras, en la Sierra de Malagón, y hace de frontera entre Santa María de la Alameda y las Navas del Marqués a lo largo de cinco kilómetros, que se recorren en esta ruta en la que conoceremos siete molinos, o lo que queda de ellos.

Para ello nos acercamos en coche a la urbanización El Pimpollar, junto a la estación de Santa María de la Alameda, que es el término más septentrional de la comarca “Sierra Oeste” de Madrid, en los límites de Ávila, Segovia y Madrid.

Echamos a andar cruzando por encima el túnel del ferrocarril, caminando en dirección norte por una amplia pista entre pinos hacia el Molino Nuevo, en la zona conocida como La Grulla.

Los charcos del camino completamente congelados dan idea de las temperaturas nocturnas que estamos teniendo. A poco más de un kilómetros nos encontramos las primeras casas del Molino Nuevo. 

Dejamos una fuente a nuestra izquierda y llegamos a la zona de La Palomilla, donde nos desviamos a nuestra izquierda para acercarnos a ver una acequia utilizada para el riego de las fincas colindantes, separadas unas de otras por anchos muros de piedra.

De regreso al camino, continuamos el paseo sin cambiar de dirección por la zona conocida como La Cabrera, contemplando prados en los que pastan unas tranquilas vacas con sus terneros.

Al llegar a una bifurcación, continuamos por la pista de la izquierda, que nos lleva directamente al río Cofio, justo al vado que en condiciones normales permitiría el paso al otro lado del mismo, pero que hoy era imposible de cruzar sin llevarse un buen remojón.

Tocaba pues, buscar el puente que a unos 700 metros río arriba nos permitiría pasar a la otra orilla del río.

Retrocedemos para ello y seguimos la pista que traíamos, que entre pinos y enebros se aleja del río siguiendo una cerca de piedra, que tenemos que saltar al poco de cruzar un arroyuelo, para no alargar en exceso el encuentro con el puente sobre el Cofio de la carretera AV-P 308, que va de las Navas del Marqués a Pequerinos. En él nos hacemos la foto de grupo.

Nada más cruzar el puente, giramos a la derecha para contemplar los restos del primer molino de la ruta, del que queda el cubo -muy cegado- y parte del canal (caz). Unos metros más arriba contemplamos la unión del arroyo Valtravieso y el de las Herrreras, punto donde nace el río Cofio. El paraje es de gran belleza y merece la pena llegar hasta él.

Regresamos hacia la carretera, dejando ahora el molino a nuestra izquierda. Cruzamos la carretera y andamos unos 200 metros por ella, abandonándola por la izquierda para seguir una pista que entre prados con vacas, que nos miraban desafiantes, se acerca al río justo por el punto donde intentamos vadearlo. Como ya había hambre, sentados en unos troncos paramos a comernos los bocadillos.

Continuamos acompañando al río en su descenso por la margen derecha del mismo, del que nos separamos unos metros para saltar un muro de piedras.

De nuevo en la orilla del río, nos sorprende contemplar una estupenda poza que forma el río en uno de sus meandros.

Al rebasar el siguiente recodo, hallamos entre pinos resineros, chopos, sauces y fresnos ribereños las ruinas del segundo molino de la jornada, el molino de la Palomilla.

Contemplamos los restos de lo que fue el edificio principal, de la regadera, en forma de pozo vertical que acaba en un ángulo muy pronunciado que es el que dirige el agua y le da velocidad, antes de encauzarla de nuevo hacia el río.

Tras las fotos pertinentes, continuamos el descenso junto al río, que con su agradable murmullo nos ameniza el recorrido.

El río en ensancha al llegar a unos bonitos lanchares graníticos formando pequeños saltos y pozas que le dotan de gran belleza a este paraje de verdes ribazos, donde a duras penas se distinguen las ruinas de los llamados molinos Juntos, el tercero de nuestro recorrido.

Pocos metros más abajo llegamos al Molino Nuevo, el que mejor estado de conservación tiene. La regadera y tramo de caz hasta la rampa es espectacular, empedrado con el antiguas piedras de moler. Aún son reconocible sus instalaciones, aunque penosamente se sostienen las paredes. Se pueden ver incluso las piedras de moler en su sitio, se entrevén las aspas y su sistema de movimiento por el agua y la salida de aguas al río.

Poco después nos asomamos entre zarzas y escombros al interior del molino de la Fabriquilla, con su caz muy deteriorada y acabada en rampa, el quinto molido del día.

Continuamos el descenso, y nos cruzamos con el arroyo de Poveda o del Trampal, que remontamos un poco para observar sus bonitos saltos de agua y poder vadearlo más fácilmente.

Pasamos bajo el colosal viaducto del ferrocarril Madrid-Ávila, junto al cual podemos contemplar los restos de una construcción donde hay un sorprendente dibujo de un oso.

A pocos metros nos topamos con los restos casi irreconocibles del molino del Prao Mora, el sexto, también acabado en rampa.

Entre pinos, chopos, sauces y fresnos ribereños cruzamos el arroyo de la Palomera, alcanzamos un puente de cemento que comunica con la urbanización del Pimpollar, pero lo ignoramos para continuar el descenso del Cofio por la misma orilla derecha que traíamos.

Justo donde el río realiza un cerrado meandro a la izquierda, cruzamos el arroyo Robledillo y contemplamos los bonitos saltos de agua nada más finalizar el meandro.

Poco antes de alcanzar el séptimo y último resto de molino del día, apenas perceptible, su caz en rampa es sin embargo bien visible. así como el desagüe, tapado con grandes losas de granito.

Proseguimos por una senda paralela al río que pronto da a una robusta cerca de alambre que delimita una finca, teniendo que avanzar dificultosamente entre ella y el río. Pasamos el arroyo de los Bocinos mientras la vegetación se hace cada vez más espesa.

Nuestro empeño de llegar hasta la desembocadura del del río Aceña al Cofio, se ve truncada a poco más de 700 metros de conseguirlo por las zarzas y matorral que nos impiden proseguir.

Desandamos parte del camino, pasando junto a una puerta que a la ida no vimos que da acceso libre a la otra parte del vallado, pero ya era tarde y nos quedamos sin ver el encuentro de los dos ríos.

Pasado de nuevo el arroyo de los Bocinos, para enseguida desviarnos a la derecha, cruzamos el río Cofio por una pasarela y ascendemos por las calles situadas al este del Pimpollar hasta alcanzar el aparcamiento donde habíamos dejado los coches.

Las cervezas de celebración nos las tomamos en el bar de Santa María Estación, dando así por finalizada esta ruta que bien se merece 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

martes, 13 de marzo de 2018

Excursión X131: Cabo de San Antonio y Molinos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Jávea

Final: Jávea
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14,3 Km 
Desnivel [+]: 400 m 
Desnivel [--]: 400 m 
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Segunda excursión por tierras alicantinas y nuevo cabo como objetivo, el de San Antonio, que junto al visitado ayer, el de la Nao, cierran la bahía en la que se asienta Jávea.

Al igual que ayer, iniciamos la ruta en el Hotel Villa Naranjos, salimos al Parador de Jávea y en lugar de girar a la derecha, hoy toca ir hacia la izquierda, por el paseo marítimo, con la playa Benissero y el cabo de San Antonio siempre en el horizonte.

Al poco, pasamos junto a la casa donde veranea una amiga de caminatas y no pude reprimir la oportunidad de hacerme una foto en su porche y enviársela, casi me denuncia por allanamiento, la ingrata, ja ja.

Más adelante, nueva parada junto a la Casa del Cable, edificio construido en 1860 para albergar la estación telegráfica que enlazaba la Península con Sant Josep de Sa Talaia, en Ibiza, mediante un cable submarino que estuvo operativo hasta la década de los años cincuenta del siglo pasado.

Pasada la playa de la Grava, llegamos al puerto, en el que conviven los barcos de pesca con los deportivos, mucho más numerosos. Al final se encuentra la playa del Pope, llamada así porque un sacerdote (pope) en tiempos remotos iba a tomar el baño en dicha playa, por ser una zona apartada de la vista de gente. Está formada de piedras de mediano tamaño, posee un restaurante cerca y a su derecha, yendo hacia el cabo, hay varias calas y recovecos donde se encuentra la cueva del "amor".

Justo antes del mencionado restaurante sale a la izquierda la senda PR-CV355 que nos condujo en poco menos de 2 km al cabo de San Antonio tras una fuerte subida que salva el Barranco del Tangó, con acantilados verticales que superan en algunas zonas los 150 metros.

Tres miradores tiene el cabo, a cual con mejores vistas, desde los que se puede ver al norte la ciudad de Denia y el Golfo de Valencia, y al sur la bahía de Jávea en toda su extensión, desde uno de sus bancos la contemplación de tanta belleza hizo que se parasen los relojes.

Antes de continuar el camino, nos acercamos al faro del Cabo de San Antonio, en el extremo del cabo, encendido por primera vez en 1855, ahora cerrado a los curiosos por una valla que le rodea, junto a la cual nos hacemos las inevitables fotos.

En el siglo XVI los eremitas eligieron este promontorio como lugar de recogimiento, fundando la Ermita de San Antonio que, a la postre, dio nombre al cabo.

El cabo de San Antonio forma parte del Parque natural del Macizo del Montgó, situado entre Denia y Jávea y hacia el que encaminamos nuestros pasos, siguiendo la carretera que sube al cabo y de la que sólo nos desviamos a la derecha para acercarnos al área recreativa situada en la Plana de Sant Jeroni.

Repuestas las fuerzas, continuamos por la carretera y a unos 3 km del faro paramos para visitar el Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles, antiguo monasterio Jerónimo fundado en en el año 1374, junto a una ermita.

Fue saqueada por los piratas berberiscos siendo sus monjes apresados y llevados cautivos. Permaneció en ruinas hasta su restauración en el año 1760.

Por los años 1960, se construyó el nuevo monasterio Jerónimo, desapareciendo los antiguos restos del siglo XIV. En su entrada unos grabados en azulejos cuentan la historia de este histórico lugar, que contemplamos plácidamente sentados en un banco de piedra. 

Justo por la pared occidental del monasterio surge un camino por el que continuamos en dirección sur hasta toparnos con una curiosa alineación de 11 torres, restos de los molinos de harina que se construyeron aquí en el siglo XIV, y que han llegado a nuestros días sin techo ni aspas. Una senda recorre seis de ellos, uno con posibilidad de entrar en él, el resto no son accesibles por estar en fincas privadas.

Quedaba ahora regresar a la playa, para lo cual seguimos las indicaciones de un sendero que se precipita en dirección sur por la ladera. Un desvío lleva a las ruinas de una casa de escaso valor, retomada la senda sólo queda descender, con preciosas vistas de la bahía de Jávea, que poco a poco se nos hace cada vez más cercana.

Salvada la pendiente, alcanzamos los primeros chalets de las numerosas urbanizaciones que pueblan la zona norte del casco histórico de Jávea. Callejeando cruzamos el Barranco Puchol y el río Gorgos para continuar hasta alcanzar de nuevo la playa y enseguida nuestro lugar de partida, dando así por finalizada esta bonita excursión con impresionantes vistas y llena de contrastes, que bien se merece 5 estrellas.
Paco Nieto