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lunes, 12 de enero de 2026

Excursión X550: La Barranca por el paso Cagalera y Mirador de las Canchas

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: La Barranca
Final: La Barranca
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 8,4 Km
Desnivel [+]: 548 m
Desnivel [--]: 548 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Teníamos la intención de subir a Peñalara, como es costumbre a finales de año y que, por cuestiones personales, lo habíamos pospuesto hasta hoy. Pero la previsión meteorológica que hasta el domingo no era del todo desfavorable, cambió a peor por la mañana, con nubes y un viento de 70 Km/h, lo que nos hizo cambiar de idea y buscar un lugar menos expuesto.

Elegimos la Barranca, un valle resguardado de los vientos y siempre grato recorrer, que en otras muchas ocasiones nos ha salvado la jornada.

Todos menos Carlos R., que no leyó el whasapp a tiempo, cambiamos como destino el Puerto de Cotos por el del aparcamiento de la Barranca. Nos acompañaba Keith y su consuegro Luis, que venía con mostros por primera vez.

La idea era dar una vuelta y mostrarles a las nuevas incorporaciones algunos de los secreto que guarda este precioso valle. Sus bosques de pino silvestre están bañados por el río Samburiel, conocido también como San Muriel o río Navacerrada.

Echamos a andar en dirección a la presa del embalse del Pueblo de Navacerrada, construido para abastecer a Navacerrada, de ahí su nombre, pero se quedó pequeño para la cada vez mayor población a la que proveer de agua y de ahí que se construyera en 1969 el de Navacerrada, de mucha mayor capacidad.

Por su aliviadero se precipitaba con fuerza un buen caudal, prueba de que estaba rebosando con fuerza, lo que no impedía que su lámina de agua hiciera de gigantesco espejo a los pinos y los riscos de La Maliciosa que se asoman a sus quietas aguas.

La estampa no podía ser más alpina y atractiva, además de relajante.

Al llegar al otro lado de la presa, giramos a la izquierda para seguir por la senda que asciende junto a la alambrada que circunda el embalse. Al alcanzar el siguiente embalse, llamado del Ejército del Aire, porque se construyó en 1949 para abastecer de agua al Sanatorio Antituberculoso y Casa de Reposo del ejercito del Aire, edificado un poco más abajo y que en 1965 pasó a ser el Sanatorio del Santo Ángel.

Cerrado definitivamente en 1995, la fecha marca el inicio de las numerosas leyendas que aportaban un punto tenebroso a su ya de por sí fantasmagórica apariencia, acrecentada por su aspecto cada vez más ruinoso hasta que fue demolido en marzo de 2024.

Aquí más información del que fue durante muchos años todo un icono de Navacerrada.

Giramos a la derecha para ascender por la margen izquierda del arroyo de La Maliciosa a través de un amplio y frondoso pinar. Nos desviamos un poco a la derecha, atraídos por un enorme chozo, construido probablemente por los numerosos campamentos escolares que en verano suelen acercarse por aquí.

Cruzamos el arroyo y comenzamos a ascender en dirección a las formaciones pétreas de Las Laderas de la Fábrica, rodeados de formidables pinos y dorados helechos.

Al llegar a una pronunciada curva de la pista que recorre el valle, giramos a la derecha para ascender por el sendero, no muy marcado, que alcanza las formaciones rocosas donde se encuentra uno de los rincones con más encanto del valle, el curioso y monumental boquete horadado en el risco de granito al que se accede, no sin cierto canguelo, de ahí el ilustrativo nombre con el que se le conoce: Paso Cagalera, que alude al vértigo y temor que puede producir su recorrido.

El paso lo cruzamos con sumo cuidado y de uno en uno, ascendiendo con la ayuda de una cadena de acero y una escalera de hierro que salva unos 8 metros de brusco desnivel que perfora la roca por una enorme ventana.

Para los que no la conocían, fue toda una inesperada sorpresa.

Antes de continuar, descendimos unos metros a la derecha para ver el inicio de la vía ferrata llamada El Cuervo, instaladas en el 2003 de la que, para nuestra sorpresa, solo queda su nombre grabado a mano, a golpe de cincel, sobre la roca que le da nombre, pintado en rojo en la pared granítica en la que estaba instalada.

Desconocemos si ha sido una acción realizada por los responsables del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama o un sabotaje de ecologistas al estilo del realizado con las clavijas de Cotatuero en Pirineos. Aquí su historia.

Algo decepcionados, porque algunos queríamos haberlas subido, nos dimos la vuelta y continuamos el empinado ascenso por el callejón hasta alcanzar el collado de la Tijerillas, donde tuvimos la suerte de contemplar un nutrido grupo de cabras que campaban a sus anchas, además de unas magníficas vistas del valle, con el embalse de Navacerrada y la Sierra del Castillo al sur, y de la Ventana de la Maliciosa, otra curiosa oquedad natural, situada al este del collado.

Al inicio del descenso hacia la fuente de la Campanilla conectamos con Carlos, nuestro rezagado compañero, que bajaba con David, un senderista al que encontró medio perdido buscando esta famosa fuente.

Con cuidado, fuimos descendiendo, evitando en lo posible pisar las placas de hielo que tapizaban el sendero. Al llegar a la fuente, cumplimos con el ritual de hacer sonar la campanilla, como antaño se hacía para orientar a los montañeros. Cuenta la leyenda que todo aquel que toque la campanilla quedará prendado de este valle, teniendo que regresar nuevamente al lugar.

Junto a su exuberante chorro de agua, nos hicimos la foto de grupo y, en una mesa de madera colindante, nos tomamos el tentempié de media mañana, endulzado con turrón y roscos que nos supieron a gloria.

Repuestas las fuerzas, descendimos por el amplio camino del PR-M 26 hasta alcanzar la pista, justo donde hay instalado un hito del Parque Nacional de Guadarrama en el que figura "Puerta de la Maliciosa".

Por la pista continuamos, pasando por los puentes que salvan el regajo del Pez y el arroyo de Peña Cabra, hasta alcanzar el Mirador de las Canchas, tras ascender una larga cuesta por la pista, que estaba a ratos con algo de nieve congelada.

Este mirador es un excelente balcón desde el que se tienen las mejores vistas de la Sierra de las Cabrillas, el Alto de las Guarramillas (Bola del Mundo) y de la Maliciosa.

Unos murales instalados sobre poyetes de rocas nos permiten identificar todas las cumbres y los puntos de interés que desde allí se divisan.

Tras las inevitables fotos, iniciamos el descenso, en dirección sur, por la pista, En la primera curva, dejamos la pista para continuar por el sendero que 400 metros más abajo conecta con la Senda Ortiz, por la que continuamos, a la izquierda.

Al poco, contemplamos la fuente del Mojón o de la Senda Ortiz y, un kilómetro más adelante, un desvío que desciende con rapidez hacia la pista que nos llevó de nuevo a los embalses por los que pasamos al inicio, volviendo a disfrutar de sus reflejos, ahora con más visibilidad, al haberse quedado el cielo más claro.

Al llegar al aparcamiento donde habíamos dejado los coches, nos fuimos al restaurante Las Postas donde comimos un escueto menú, dando así por finalizada esta bonita ruta, entre pinares, arroyos, fuentes, embalses y sorprendentes pasos rocosos que bien merece 4 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 5 de septiembre de 2022

Excursión X355: Cuerda de Las Cabrillas desde la Barranca

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: La Barranca
Final: La Barranca
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 14,5 Km
Desnivel [+]: 767 m
Desnivel [--]: 767 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 3

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta





TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Un fino hilo, silencioso y brillante, mana del caño de la fuente de La Campanilla. Nada que ver con el chorro alegre y potente que vemos en mayo (mayo joven, septiembre senil, me da por pensar).

Hasta aquí hemos llegado desde el aparcamiento de La Barranca por la senda que discurre bajo las laderas de La Fábrica. Nadie más que nosotros andaba por ahí. Es lunes, y eso se nota en Guadarrama.

Partiendo de esta fuente y bajo un cielo limpio, cruzamos el arroyo del Regajo del Pez, cabecera del corto y tres veces represado río de Navacerrada y que en tiempos medievales tomaba el nombre de “Guadarrama de Calatalifa” quizá por la existencia de dos fortalezas medievales que defendían el paso por su cauce1

Una vez cruzado este trozo de historia tomamos a nuestra derecha el difuso y empinado sendero que remonta las faldas de las Peñas de la Barranca para llegar, en tan solo media hora, al mirador de cuyo nombre no tengo ni idea.

Se trata un mirador natural formado por unos afloramientos de granito que, gracias a la meteorización y erosión sufrida a lo largo de los milenios, forman una especie de poyetes cuasi semicirculares en los que se puede descansar cómodamente y contemplar cómo el Valle de La Barranca se desliza hacia el sur.

Frente a nosotros, al oeste, la cuerda de Las Cabrillas, formada por las Peñas del Emburriadero, de Horcón y Pintada, peñas separadas unas de otras por crestas, portillas y cortas praderas. Bajo esta última, la Pintada, se distingue el sobradamente conocido mirador de las Canchas.

La cuerda de Las Buitreras, al sureste, nos impide ver El Peñotillo y La cumbre de La Maliciosa, cosa que no tiene gran importancia, ya que los escarpados perfiles le dan a esta cuerda entidad propia.

Mirando al norte, la vista topa con la vaguada del arroyo de Peña Cabrita que nace entre La Gran Guarrama y la Guarramilla Oeste (La Bola y Dos Castillas), vaguada que, en tiempos no muy lejanos, fue el Ventisquero de la Estrada. Este, junto con el de La Condesa, proporcionaba el hielo para la refrescar los veranos de Madrid. A media altura, a la derecha del arroyo, a la izquierda según nuestro punto de vista, se adivina el verdor que crea la Fuente de La Caña, nuestro primer objetivo.

Se nos acaban el zumo, las avellanas y los bocatines y nos ponemos de nuevo en marcha olvidando ya las empinadas pendientes pasadas.

Según vamos remontando la ladera izquierda del arroyo de Peña Cabrita vamos contemplando a nuestra izquierda, cada vez con más detalle, la cercana Peña del Cuco, una peña que brota de la ladera derecha del arroyo y que últimamente se está utilizando como escuela para que los montañeros hagan prácticas de progresión por crestas.

Por un despiste del que guiaba y esto escribe, cruzamos antes de tiempo el arroyo de Peña Cabrita, lo que supuso empinar un poco más la pendiente y, en algún corto tramo, ponernos en “modo jabalí” de modo que, con algo más de esfuerzo del previsto, alcanzamos la Fuente de La Caña. Esta manaba con más alegría que La Campanilla. Se diría que ignoraba la sequía.

El lugar es uno de esos que invitan a no hacer otra cosa que contemplar. Rellenamos cantimploras y continuamos hacia Los Emburriaderos, especie de collado que da paso al camino que baja al Puerto de Navacerrada.

En Asturias, León, Palencia y esos lares, emburriar significa empujar. Supongo que esa palabra ha venido hasta esta tierras antaño segovianas e imagino que aquí había que “emburriar” los carros cargados del hielo del cercano Ventisquero de la Estrada. No sé, lo dejaremos para investigar.

El caso es que desde este punto se ve muy cerca el Puerto de Navacerrada, con su Venta Arias y todo.

Esta vista y lo temprano de la hora nos “emburrió” a bajar a comer algo caliente. Y allí recalamos, al sol de la terracita, con un segundo ángelus consistente en callos, revolconas con torreznos y tortilla de patata. Dimos cuenta también de un vinito y unas cervezas.

No nos venció la pereza y reemprendimos la vuelta a los Emburriaderos para, desde allí, acometer el recorrido de La Cabrillas por encima de sus lomos.

Una trepada nos pone en la cumbre de la Peña de los Emburriaderos (1959 m.) y destrepamos. Otra trepada nos pone en lo alto de una cresta, viento suave y sol fresco.

Desde este punto, haciendo equilibrios, nos hicimos un selfie. Las vistas parecen otra cosa. Alcanzar esta pequeña cima es como cerrar las ventanas que dan al Mundo y empezar a respirar aire puro. No se puede caminar más alto.

Otro destrepe, un pelín complicado nos pone en tierra firme. Otra trepada nos pone sobre la Peña Horcón (1881 m.) todo es igual y distinto, reto y superación.

De nuevo tierra firme, un árbol caído y seco nos ofrece un asiento que no podemos ignorar. Un ratillo de conversación como si lleváramos allí toda la vida.

Como si estuviéramos perfectamente integrados en el paisaje. Como en casa. No podíamos caminar más alto.

Finalmente, canchal tras canchal, llegamos a la Peña Pintada (1858 m.) cuya alomada cumbre anuncia la bajada al mirador de las Canchas desde el cual observaremos, como siempre y como nunca, el “circo” que encierra a La Barranca, La Maliciosa y su Peñotillo, “Las Guarramiellas” y la Cuenca de Madrid extendiéndose hacia el sureste.

Desde el mirador y hacia el sur, tomamos una senda, un poco difusa al principio, que nos lleva en una algo incómoda bajada a la senda Ortiz. Ya el resto iba a ser un paseo.

Esta senda es muy cómoda, umbría y con apenas pendiente, pero al kilómetro de caminar por ella, un hito nos hace un guiño (a veces, los hitos hablan) para que tomemos el atajo que en nada, nos deja en el embalse del Ejército del Aire. Y a las cinco y veinte en el coche.

El resto, como siempre y como nunca: una terracita de Navacerrada.

Por la componente aventurera, el paisaje, el tiempo, las risas y las caras y opinión de mis compañeras, a esta ruta le doy 5 estrellas. No se puede caminar más alto.
Juan.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Excursión X313: Valle de la Barranca por la tubería

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: La Barranca
Final: La Barranca
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 10,4 Km
Desnivel [+]:  703 m
Desnivel [--]: 703 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Queríamos pisar nieve y dada la que había caído recientemente, pensamos que por la Barranca habría suficiente, como así fue, más de la esperada.

Nos reunimos en el aparcamiento de La Barranca, frente al hotel del mismo nombre. Estaba completamente nevado y no había nadie más, muy al contrario de lo que suele ocurrir los fines de semana.

Echamos a andar por la pista que remonta el río Navacerrada, también llamado río Samburiel, que nace en el Alto de las Guarramillas, cerca del pico de La Maliciosa, donde forma un empinado canal, conocido como Garganta del Infierno, por el que discurre con el nombre de arroyo de Peña Cabrita. Atraviesa después el Valle de la Barranca, donde es retenido en dos pequeñas presas, que son como sus dos ojos, la del embalse del Ejército del Aire y a continuación en la del embalse del Pueblo de Navacerrada, para después contribuir a llenar el embalse de Navacerrada y el de Santillana. No serán muchos los ríos que con tan poca longitud, unos 22 km, abastezcan a tantos embalses.

Cruzamos el grueso muro de la presa del Pueblo de Navacerrada, con cuidado porque había placas de hielo que lo hacía resbaladizo. Las vistas del embalse desde aquí parecían de postal, con los árboles reflejándose en sus remansada agua como si fuese un espejo.

En su parte central, por el aliviadero, salía una enorme manga de agua que irrumpía con gran estruendo al llegar a la base de la presa.

Al otro lado del muro hay una portilla, por la que pasamos para seguir por una nevada senda, que en dirección noreste enfila hacia el arroyo de la Maliciosa, también llamado de las Tijerillas. Fue complicado bajar al arroyo porque la pendiente de los últimos metros y la nieve congelada prometían unos buenos culetazos.

Vadeado el arroyo, continuamos por la senda que remonta la orilla izquierda del río Navacerrada, en dirección norte, es la senda Alakán, que discurre entre helechos tapados por la nieve y espigados pinos, hasta alcanzar una amplia pista forestal en la que se encuentra el monolito de la Puerta de La Maliciosa.

Tras las foto de rigor junto a él, subimos por la pista que sale de frente para acercarnos a la fuente de La Campanilla, a la que llegamos esquivando las placas de hielo que se habían formado al relente de la mañana.

Siguiendo la tradición, tocamos su sonora campaña para poder volver en otra ocasión y tras un breve descanso, para la fotos de grupo y beber su fresca agua, regresamos a la pista donde dejamos el monolito.

Por ella seguimos, en dirección al mirador de Las Canchas, cruzamos el puente de piedra sobre el Regajo del Pez y enseguida el del arroyo Peña Cabrita. Daba gusto ver cómo bajaban de agua ambos, abriéndose paso entre el manto de nieve que trataba de ocultarlos.

Visto cómo estaba de nieve todo, dos compañeros decidieron continuar hacia el mirador de las Canchas, mientras el resto continuamos con el plan previsto de subir por el PR-17 hasta el Risco de los Emburriaderos para luego bajar por la senda de la Tubería.

Dejamos la pista y comenzamos a ascender, en dirección noroeste, por la bonita senda del PR-17, completamente blanca, y que no obstante era fácilmente reconocible.

Aquí los pinos ya lucían un aspecto inconfundiblemente navideño, con una espesa capa de nieve que doblegaba sus ramas y se adhería a sus troncos denotando la dirección de los vientos que la habían llevado hasta allí.

Conforme ascendíamos, la nieve se iba haciendo más manifiesta y al salir de la zona boscosa, en una ventisca que como alfileres, impactaba en la cara.

Apenas veíamos una decena de metros más adelante, pero el paisaje era impresionante. Los pinos en la parte más alta del sendero estaban medio aplastados por la nieve, ofreciendo unas espectaculares imágenes.

Al conectar con la senda de la Tubería, no dudamos en seguirla, en dirección sur, para regresar lo más pronto posible, para evitar mayores complicaciones.

Durante el descenso, las fotos dan idea de cómo estaban de nieve los pinos, algunos de ellos tan cargados de nieve que daba miedo pasar bajo sus ramas.

Con paso rápido, llegamos al mirador de las Canchas, donde ya no estaban los dos compañero, que habían continuado hacia el aparcamiento para no quedarse congelados. En este privilegiado mirador, desde el que habitualmente se tienen unas magníficas vistas de la Maliciosa y del Valle de la Barranca, hoy no veíamos nada, por la densa cortina de niebla, que lo ocultaba todo.

Unas fotos rápidas y enseguida continuamos el descenso, por camino bastante difuso al estar tapado por la nieve, en busca de la senda Ortiz, por la que continuamos mucho más cómodos, en dirección noreste, ahora ya con los pinos liberados del peso de la nieve y el sol abriendo claros en el cielo.

Esta senda umbría y con apenas pendiente, tenía tramos con placas de hielo que teníamos que sortear. Al llegar a un sendero que desciendo a la derecha, marcado por un hito, atajamos para enseguida alcanzar el embalse del Ejército del Aire y unos metros más abajo el aparcamiento, donde nos esperaban nuestros compañeros.

Acabamos celebrando el estupendo día comiendo en el restaurante Jardín Terraza de Felipe, dando así por finalizada esta estupenda excursión completamente invernal a la que le otorgo 4,5 estrellas.
Paco Nieto

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