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lunes, 25 de agosto de 2025

Excursión X531: Vuelta a La Granja y a la Pradera de Navalhorno

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: San Ildelfonso
Final: San Ildelfonso
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 16,6 Km
Desnivel [+]: 313 m
Desnivel [--]: 313 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Hoy 25 de agosto en la Granja de San Ildefonso celebran San Luis, patrón del municipio y por tal motivo encienden por la tarde 7 fuentes de los bellos jardines del Palacio.

Las otras fechas en que también se muestran estas fuentes son el 30 de mayo (San Fernando) y el 25 de julio (Santiago Apóstol).

Aunque el evento es gratuito, hay que sacar entradas, se disponen 5000 para este fin, por eso antes de las 10:00h, que es cuando abrían las taquillas, ya estábamos haciendo cola para obtenerlas y así poder comenzar la ruta que había preparado para pasar la mañana.

Daban hasta 5 entradas por persona, lo que aprovechamos para sacar también a otros compañeros que no iban a caminar, pero sí ver las fuentes.

Con las entradas en la mano, iniciamos la marcha descendiendo por la explanada del Palacio, realzado por dos torreones y en medio la Colegiala, franqueada por las dos secuoyas gigantes conocidas como el Rey y la Reina, plantadas sobre 1856 y cuentan con una altura de 42 metros, acompañadas por un cedro del Líbano también de gran altura. La perspectiva que se ofrece a la vista desde estos jardines es bellísima.

Nos dirigimos a la Plaza de los Dolores, presidida por su emblemática iglesia, con sus dos pequeñas torres laterales, donación de Isabel de Farnesio en 1764 a la Hermandad de los Dolores.

Se acabó en 1767. Templo barroco muy sobrio. Conserva en su interior la imagen de la patrona, la Virgen de los Dolores, realizada por el gran escultor Luis Salvador Carmona. La plaza estaba muy animada por los preparativos de las fiestas.

Tras cruzar la plaza, pasamos junto a la antigua iglesia de Pío XII, también llamada Iglesia del Convento o de Santa Isabel (siglo XVIII), con elementos propios del estilo neogótico, reconvertida en La Farm Studio, un espacio creado para desarrollar eventos particulares y de empresa.

Al poco, nos desviamos a la derecha para acercarnos a ver la cúpula del pozo de nieve. Fue construido en 1736 por encargo real para abastecer al pueblo, que se creaba entonces, fue sufragado por los vecinos con un impuesto especial.

Se rehabilitó en el 2011 como equipamiento cultural, dejando ver el pavimento originario de losas de barro, cubierto ahora por un suelo de cristal, y las paredes de piedra con una profundidad de más de ocho metros y una cúpula de cristal, que emula una gigantesca bola de nieve.

Al alcanzar la Plaza de Toros, continuamos por el sombreado paseo del Molinillo, junto a la tapia de los jardines para, dejando a la izquierda la urbanización Seo de Urgel, ascender por la empinada pista por la ancha pista de la cañada del Puente de las Merinas, que paralela al muro de los Jardines del Palacio, serpentea hasta alcanzar El Esquinazo, donde el muro gira 90º.

Durante la subida pasamos junto a la fuente Fría, unos metros alejada de la pista, a nuestra izquierda, y la de los Helechos, junto a la pista, también a la izquierda. Ambas con un hilo de agua saliendo de sus caños.

Al llegar a lo alto, en una pronunciada curva, dejamos la pista y nos desviamos a la derecha, pasamos un portón y a los pocos metros nos acercamos a ver la fuente del Esquinazo, de la que apenas salía agua.

Un poco más abajo, unas rocas proporcionan un excelente mirador con amplias panorámicas de la Granja y su entorno, en ellas nos hicimos la foto de grupo.

Mi idea era descender junto a la tapia hasta la fuente de la Plata, pero Carlos R propuso acercarnos mejor a ver la Cabaña del Pastor y evitar así la pronunciada bajada que hay por el sendero de la tapia.

Algo escondida, la cabaña ofrece un posible cobijo en caso de inclemencias, cuenta con una buena techumbre,  bancos y una mesa. Explorado el lugar, regresamos sobre nuestros pasos hasta dar de nuevo con el sendero que desciende al encuentro del arroyo Morete, no sin antes desviarnos a la derecha a ver la fuente de la Estrella, con agua, y un banco de madera situado en la vereda.

Una vez alcanzado el puente de madera sobre el arroyo Morete contemplamos un pino con un Cristo en su tronco con la inscripción "Yo soy, el camino, la verdad y la Vida".

Dejando de lado la Senda de los Carneros, continuamos de frente por un bonito sendero que pronto alcanza el Rincón del Abuelo, junto al puente de madera que cruza el arroyo de los Carneros, idílico lugar con el encanto del agua saltando entre las rocas bajo la sombra de los pinos.

Continuamos por el sendero, dejando el desvío que baja al encuentro de la fuente de la Plata a la derecha, hasta alcanzar el Camino forestal Majalapena, que enseguida abandonamos para continuar por un sendero junto a una acequia seca en la Tolla de los Guindos, que va a dar al arroyo de los Neveros y enseguida, al arroyo de la Chorranca, éste último con plataforma de madera que facilita su paso.

El fresquito de la mañana dio paso, con el sol, a algo más de calor, lo que unido a que ya pasaban las 12h, la pregunta que se hacían todos era ¿cuándo paramos para tomar el tentempié? y mi respuesta: ya falta poco para llegar a la Cueva del Monje, ahí pararemos.

Y efectivamente, al poco, tras alcanzar la pista que pasa junto a ella, enseguida nos desviamos para postrarnos bajo esta impresiónate roca, que a algunos le recuerda a un dolmen y a mi la boca de un tiburón.

Junto a este lugar de leyenda, a la sombra de unos pinos nos tomamos la fruta, frutos secos habituales, más unos bollos preñados de chorizo que Carlos R había comprado en la Granja y que estaban deliciosos.

Tras el descanso, continuamos por el sendero que frente a la cueva desciende hacia la fuente de los Guardas de la Cueva del Monje, con un caño del que botaba más agua de la esperada. El bonito sendero, plagado de helechos dorados por el sol, entronca con la pista que sube a la Cueva del Monje y acaba en el arroyo de Peñalara.

La mayoría lo cruzamos por el puente de madera que facilita su vadeo y, al poco, giramos a la derecha para continuar por una pista que cruza el arroyo del Prado y llega al Prado de Vega, pelada pradera, cruce de caminos, donde el sol se hacia ya notar.

Continuamos por la pista que sale en dirección sur, para al poco dejarlo por un sendero, a nuestra derecha, que cruza el arroyo del Miedo, y que al estar seco no parecía tener un nombre muy apropiado.

El sendero acaba en la carretera CL-601 que baja del Puerto de Navacerrada a la Granja. Con cuidado la cruzamos para alcanzar enseguida el aparcamiento del área recreativa de Los Asientos.

Aquí el calor era ya manifiesto y andábamos buscando las sombras de los árboles para evitar acalorarnos aún más. Por eso ahora la pregunta era: ¿cuándo vamos a llegar a la presilla para refrescarnos?. No faltaba mucho, pero es verdad que al tener el agua del Eresma tan cerca y no poder refrescarnos, impacientaba el ánimo un poco.

Tras la Vuelta de los Perales, pasamos por la curiosa fuente de Máximo y enseguida llegamos al puente de madera sobre el arroyo de Peñalara, bajo el Acueducto de Valsaín y el Puente de los Canales, que no es romano, como parece, sino que fue levantado en el siglo XVI bajo la dirección de Luis de Vega para llevar el agua al Palacio de Valsaín.

Frente al acueducto, un portón, da paso a una pradera junto al río Eresma y a la fuente del Cañito de San Pedro, que estaba completamente seca.

En la refrescante pradera, viendo nadar a los patos, paramos a dar cuenta de los bocadillos. Algunos, antes preferimos refrescarnos en la heladas aguas de la cercana Presilla de los Canales.

Tras el largo descanso, continuamos el camino, volviendo sobre nuestros pasos, para enlazar con el Camino de la Máquina, que nos deja en las primeras casas de la Pradera de Navalhorno. Pasamos junto a la casa de nuestra amiga Rosana, cruzamos la carretera CL-601 y callejeando buscamos la serrería que da paso al Sendero de los Reales Sitios.

Como el sol caía de plano, pocas sombras teníamos para mitigarlo entre los pinos y los robles, por eso aligeramos el paso, cruzamos el puente Negro sobre arroyo de la Chorranca y al poco el puente Blanco sobre arroyo del Rastrillo.

La pista asfaltada nos deja ante la Puerta de Cossio, situada justo detrás de la fuente Baños de Diana, hoy en día cerrada.

Bajamos un poco, y al poco nos desviamos a la derecha por un pequeño sendero que bordea la tapia de los Jardines, evitando así pasar cerca de la carretera. 

Continuamos por el Paseo de la Faisanera hasta llegar a la puerta principal de entrada a la explanada del Palacio.

En la terraza del bar la Chata descansamos un rato mientras nos tomábamos algo, antes de iniciar el segundo objetivo del día, contemplar el sucesivo encendido de las fuentes: La Selva, Neptuno y Apolo, el Canastillo, Ocho Calles, las Ranas, Baños de Diana y la Fama.

Con ello dimos por terminada esta larga y agotadora jornada, pero llena de alicientes, que bien merece 4,5 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 28 de febrero de 2022

Excursión X327: La Granja por la Fuente del Infante y Buitreras

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: San Ildefonso 
Final: San Ildefonso
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 14 Km
Desnivel [+]: 854 m
Desnivel [--]: 854 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


























TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Quería José Luis enseñarnos la escabrosa bajada de las Buitreras, los riscos que forman el Chorro Chico de la Granja de San Ildefonso.

Y para conocerlas, quedamos en el aparcamiento que hay un poco más arriba de la plaza de Toros, al lado del muro norte del palacio de La Granja. Echamos a andar paralelos a él, cruzamos un puente sobre el canal y lo más próximos posibles a la alta tapia, subimos hasta el Esquinazo, llamado así porque es donde hace esquina el inmenso muro que rodea los jardines del Palacio.

Por la pista que sale un poco más arriba, en dirección noreste, llegamos a la siguiente pista que sube al Chozo del Infante.

Unas cuantas zetas nos colocaron a los pies del mirador de Tere, un balcón con un banco de madera desde el que se tienen unas maravillosas vistas de la Granja de San Ildefonso y de las montañas, de Valsaín.

Un poco más arriba, a la izquierda, paramos a contemplar la fuente de Ruper, que con su modesto caño regaba la zona colindante, que a cambio ofrecía una exuberante vegetación. Frente a ella, se alzan unos riscos con un mirador natural llamado de Poyo Judío donde, por una foto que vio Jorge M, parecía situarse un Belén que en el año 1969 colocó su padre junto a otros compañeros en lo alto del pico de Peñalara.

Lo estuvimos buscando por la zona hasta dar con él, para su alegría y la nuestra, contagiados por lo emotivo del reencuentro.

Está construido en hierro forjado, y según nos relató Jorge, que nos mostró una foto de su hermano y él de niños junto a este Belén, permaneció en Peñalara durante muchísimos años, de ahí que se le conozca por el Belén de Peñalara.

Parques Nacionales lo retiró de su ubicación original y alguien lo recoló, no se sabe por qué, cerca de este Mirador de Poyo Judío donde Jorge lo ha vuelto encontrar. Nos lo contó Jorge después, con más detalle, en este vídeo.

Tras las múltiples fotos que nos hicimos con él, retomamos la pista hasta alcanzar el Chozo del Infante, dejando a nuestra derecha las desoladas laderas que se quemaron en el incendio de 2019. Pocos metros antes del chozo, hay un hito de los que el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama ha colocado en sus lugares más significativos, en este caso la Puerta del Reventón, porque desde aquí arranca el sendero que sube a este puerto.

Alrededor del chozo paramos un rato a tomar el tentempié de media mañana, reconfortados por el estupendo sol que nos acompañaba desde el principio. En la cercana fuente del Infante repusimos las cantimploras con su cristalina agua.

El nombre hace referencia a don Luis, hermano del rey Carlos III, que parece le gustaba cazar por esta zona cercana al palacio construido por su padre, Felipe V.

Proseguimos por la senda, que en dirección noreste, cruza el arroyo de Santa María, con bastante agua, a continuación, por planicies de tundra y pantanosas, llegamos al arroyo del Chorro Grande, con más agua todavía, y después el arroyo del Chorro Chico, que a pesar de su nombre no desmerecía al anterior.

Los tres bajan de los Montes Carpetanos y mueren en el embalse del Pontón Alto.

A partir de este punto comenzó la diversión, nos esperaba un kilómetro vertical de bajada por las Buitreras, con un desnivel de 400 metros, lo que da una considerable pendiente que desde arriba parecía imposible descender sin despeñarnos.

El precipicio es como un paredón de piedra granítica, con esquirlas y cavidades que la hacen propicia al anidamiento o refugio de buitres, de ahí su nombre. Con cuidado de no resbalar y sufrir una caída de imprevisibles consecuencias, fuimos bajando sin mirar mucho al fondo, para no asustarnos con las imponentes vistas.

En las paradas que realizamos en zonas más seguras, pudimos disfrutar desde estas alturas de la fantástica vista de Segovia y la meseta castellana.

En la parte final de la bajada, pudimos disfrutar de la fantástica vista de la cascada del Chorro Chico con sus aguas precipitándose con fuerza por las lisas rocas.

Un poco más abajo, alcanzamos la pista que, tomándola en dirección suroeste, cruza por un puente el arroyo del Chorro Chico, con sus revoltosas aguas procedentes del soberbio salto. Una poza junto al puente nos mostraba sus aguas claras y transparentes que dejaban ver su verdoso fondo.

Una subidita por la pista, seguido de otra bajada, nos llevó a un mirador natural con estupendas vistas de la Granja y su entorno.

Cruzamos un pequeño arroyo y vadeamos a continuación, con la ayuda de unas grandes rocas, el arroyo del Chorro Grande.

No pude resistir la tentación y me acerqué a la base del Chorro Grande, desde donde se tiene una singular perspectiva de esta cascada, la más alta de toda la sierra de Guadarrama.

El salto está dividido en tres tramos, interrumpidos por pequeñas pozas, y juntos suman 80 metros de caída casi vertical.

Recuperada la pista, ya solo quedaba regresar al aparcamiento, cruzar el arroyo del Infante, con poca agua, una acequia y atravesar el hermoso robledal que casi deshojado, dejaba pasar el sol entre los alargados troncos.

Un portón nos dio acceso a las calles de la urbanización Seo de Urgel que nos puso en el camino hacia el aparcamiento donde habíamos dejado los coches.

A la hora prevista, estábamos celebrando el fin de la ruta comiendo en la terraza del bar Segovia, donde degustamos, como no podía ser de otra forma, los judiones que le han hecho famosos a la localidad, dando así por finalizada esta excursión con unas vistas esplendidas, tiempo estupendo, emocionante bajada y buena compañía, que se merece la nota más alta, un 5.
Paco Nieto