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lunes, 24 de abril de 2023

Excursión X405: Peña el Águila y Cascada de Balsainejo desde las Dehesas

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Las Dehesas. Cercedilla
Final: Las Dehesas. Cercedilla
Tiempo: x a x horas
Distancia: 11,6 Km
Desnivel [+]: 764 m
Desnivel [--]: 764 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta












PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Con la idea de realizar una ruta no muy larga pero con atractivo montañero, nos animamos a subir a Peña el Águila, que sin exigir una gran subida, regala unas vistas impresionantes de casi toda la Sierra de Guadarrama y del Valle del Río Moros.

Y para disfrutarlo, partimos del aparcamiento de Majavilán, saliendo en dirección oeste hacia el encuentro con la senda del Camino Viejo de Segovia (PR-M 30), por la que seguimos ascendiendo en dirección norte, con alguna que otra curva en ambos sentidos.

Esta es un de las mejores para subir al Puerto de la Fuenfría, con menos pendiente y no tan pedregosa como la Calzada Romana o la Borbónica.

Además goza de mejores vistas, al discurrir a media ladera, dejando ver entre los claros de los pinos las cumbres de Siete Picos y el amplio valle de la Fuenfría.

Cruzamos el arroyo de la Barranca, que llevaba poquísima agua y un poco más adelante, el Regajo de la Peña, éste completamente seco.

Al poco, en un claro del bosque, tras dejar atrás un árbol caído, giramos a la izquierda para continuar por la Senda de la Peña, una desconocida para mí, que me pareció encantadora.

En dirección oeste, va recorrido el pinar con poca pendiente, mostrando excelentes panorámicas del valle. Cruzamos de nuevo el Regajo de la Peña, ahora por una cota más alta, pero sin agua, como antes.

Un poco más adelante, casi me salto una fuente, medio oculta por la vegetación, que Carlos R nos había alertado de su existencia. De su caño de tubo manaba sorprendentemente un buen chorro de agua, con la que nos refrescamos.

Superada una última cuesta, alcanzamos el collado de Marichiva, cruce de caminos montañeros para ir o venir al puerto de la Fuenfría, por el camino del Infante, a los Ojos del río Moros y continuación al collado de Tirobarra, para quizás subir al Montón de Trigo o, algo más osado, a la Mujer Muerta; a las Dehesas, o como es nuestro caso, a Peña El Águila o la Peñota.

Tras el breve descanso de agrupamiento, ascendimos, por el GR-10 en dirección suroeste, a Peña El Águila (2.008m), con impresionantes vistas de la Mujer Muerta y del valle del río Moros.

Algunos, contribuimos a colocarle algo de más altura al enorme hito que hay en su roma cumbre, donde nos hicimos la foto de grupo.

Aquí nos tomamos el tentempié de media mañana, sin muchas ganas de irnos por disfrutar un poco más de las magníficas panorámicas, giramos al sureste para descender hacia el Collado de Cerromalejo, pero antes de alcanzarlo, en un collado anterior, dejamos el GR para seguir por la senda que desciende hacia la Calle Alta, por la que tampoco nunca había ido, otro descubrimiento de esta excursión.

Cruzamos la pista forestal de Calle Alta, iniciando un descenso de gran pendiente, en dirección este, por la Vereda de la Piñuela, que entre pinos desciende por la Ladera del Infierno, hasta dar con el arroyo del mismo nombre, previo paso por una fuente con bañera.

En dirección noreste continuamos hasta alcanzar el arroyo del Balsainejo, donde el agua forma una pequeña cascada, muy vistosa cuando baja con mucho caudal, que no era nuestro caso.

Y tras cruzar el arroyo de Pinolobero y Majavilán, llegamos a la fuente del mismo nombre, junto al aparcamiento donde habíamos iniciado la ruta.

En resumen, una bonita ruta, con muchos alicientes y original ascensión a Peña El Águila, con garantía de bonitas vistas. En el Rincón de la Cuchara, en el centro de Cercedilla, disfrutamos de otras deliciosas vistas, en forma de arroces, judiones, pescaditos y carnaza que elevó a 4,5 estrellas la nota que le otorgo a la ruta.
Paco Nieto

FOTOS

lunes, 24 de octubre de 2022

Excursión X367: La Peñota y Peña el Águila desde las Dehesas de Cercedilla

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Las Dehesas
Final: Las Dehesas
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 17,5 Km
Desnivel [+]: 1.004 m
Desnivel [--]: 1.004 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 3

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
En esta ocasión me ha tocado a mi hacer la crónica; bueno no es cierto, yo me ofrecí, es una pequeñita contribución a este grupo que me esta dando tanto.

Intentaremos seguir los consejos de Paco, pondremos en la “marmita” datos técnicos, sensaciones , vivencias, aderezaremos con alguna floritura y mezclaremos estos ingredientes como mejor sepamos. Vamos a por “el guiso”.

Los días previos habían sido muy inestables, pero Paco invitó al grupo a programar la ruta semanal. El grupo ha recorrido la Sierra del Guadarrama por todos sus “Valles y Montañas”, y es difícil no repetir.

A Pepa le hacia ilusión ir a La Peñota, pues dicho y hecho. Parece que por unos motivos u otros, hay poco quorum. Hoy somos tres y 2 perritas.

La Peñota se encuentra en el limite geográfico entre Madrid y Segovia, entre el Alto del León y los Valles del Rio Moros y de la Fuenfria. Su cara sur pertenece al municipio madrileño de Los Molinos, y al norte por el municipio segoviano de San Rafael. Es una cresta formada por 3 cumbres 1920m, 1944m y 1844 m respectivamente.

Ha recibido varios nombres: Tres Picos (por su perfil), Pico Gibraltar (por compararlo con el Peñón del mismo nombre), o Pico Carpentier (Alejandro Carpentier fue un notable naturalista español del siglo XIX, no confundir con el autor cubano del mismo nombre).

Se puede ascender por varios lugares, pero los más tradicionales son: Desde Cercedilla (sin dificultad técnica), desde La Panera (El Espinar) remontando el Valle del Rio Moros y desde el Alto del León (es la que más dificultad tiene, sobre todo en invierno).

El grupo había realizado la subida en varias ocasiones a esta cumbre emblemática del Guadarrama, el punto de partida también había variado. En esta ocasión queríamos salir de Cercedilla. Carlos brujuleando con los mapas, va uniendo caminos poco frecuentados y nos diseño una ruta para variar la subida mas habitual.

Vamos a las Dehesas de Cercedilla y aparcamos el coche enfrente de Casa Cirilo. Un gusto, no hay nadie. Que diferencia con los fines de semana. Alguna ventaja tenia que tener la jubilación (del latín "iubilare" gritar de alegría).

Desde el aparcamiento nos dirigimos hacia el arroyo de Majavilán, cruzamos la carretera de las Dehesas y comenzamos la subidita, al principio por un camino poco definido. Cruzamos un puente de madera sobre el arroyo de Pinolobero, prácticamente seco. Y la senda se suaviza. Las perritas van como locas de contentas, van olfateando todo.

Lo poquito que ha llovido los días previos ha venido genial. Se intensifican los colores del suelo y del ambiente. Hay una luz preciosa.

Aunque en el valle predominan los pinos, vemos también otros árboles que van cambiando de tonalidad. Estos árboles caducifolios tienen que irse preparando para el cambio de estación, aunque este año deben estar un poco confundidos con estas temperaturas tan altas.

Hay diversos factores que influyen en la caída de las hojas: disminución de la incidencia de los rayos solares, humedad del suelo, la temperatura ambiental, y genéticos.

Las fitohormonas son esenciales en estos cambios. Antes de desprenderse las hojas dejan de producir clorofila y ceden sus nutrientes al resto de la planta, no se pierde lo que ha costado tanto en sintetizarse.

Comienzan a predominar los pigmentos de colores naranjas, amarillos, rojos y pardos, y se va perdiendo el verde. Las hormonas estimulan el crecimiento de unas células en el peciolo, “estas tijeras” cortan la unión de la hoja y tallo, y el viento facilita su caída.

Los árboles de hoja perenne suelen tener hojas cubiertas de ceras y resinas, y además tienen sustancias anticongelante que las protegen del frío. Todas estas variaciones cromáticas hacen que el otoño sea tan atractivo.

Seguimos nuestra senda hasta cruzar un puente de madera, con algunas tablas inestables sobre el arroyo Balsainejo (en otros sitios lo escriben con V), este arroyo se une más tarde al del Infierno y desembocan en el rio de la Venta.

Al parecer en años mas lluviosos se forma una pequeña cascada, inexistente en esta ocasión. Juan después nos mando una foto de hace unos años y era preciosa. Seguimos subiendo por la vereda de la Piñuela y nos encontramos con la Fuente del Infierno, su agua se va almacenando en una bañera, un poco mas arriba hay otra bañera-abrevadero. Pues hay que tener valor para subir hasta aquí con estos enseres, todo sea por los animales.

En esta zona del bosque podemos ver algunas setas de forma aislada. Las setas son el órgano reproductor de los hongos, y las esporas son “como las semillas de las plantas”. Los hongos forman parte de un tercer reino de la naturaleza denominado “fungi”.

La senda desemboca en la Pista Forestal de la Calle Alta. Se construyó hacia 1978. Une el puerto de la Fuenfria y el collado del Rey. Antes, a diferentes tramos de la pista se le daban diversos nombres. Del Puerto de la Fuenfria hasta Marichiva se denominaba Vereda del Infante; de Marichiva hasta la altura del collado Cerromalejo era la Calle Alta; y desde aquí hasta el collado del Rey senda de los Infantes de Chiniques. Mejor simplificar.

En la pista hay una cuadrilla de trabajadores que están haciendo limpieza de los pinos. Hacen pequeños montoncitos de troncos. Son curiosos estos apilamientos.

Carlos nos explica cosas que se pueden saber viendo la sección de estos troncos. Los anillos más oscuros indican el crecimiento del árbol durante el invierno, es una madera mas dura, y los mas claritos el de la estación estival, un año seria la suma de los dos círculos.

También se puede estudiar el cambio climático, los incendios, las inundaciones los golpes por desprendimiento, la historia del bosque. De su estudio se encarga la dendrología, con múltiples especialidades. Muy interesante lo que se cuenta de este tema en este video.

Nos encontramos con jóvenes que venían distanciados unos de otros. A Carlos le intrigó y les preguntó que si estaban haciendo alguna prueba deportiva. Nos comentaron que estaban estudiando Formación profesional Grado Medio de Guías en el Medio Natural y de Tiempo Libre.

Al finalizar sus estudios pueden trabajar como guías en actividades de senderismo, montañismo por baja y media montaña y rutas nevadas tipo nórdico con raquetas, de barrancos de baja dificultad. de espeleología de dificultad baja, de itinerarios en bicicleta de montaña y cicloturismo, monitores de campamentos, de albergues de juventud, y otras actividades en el marco escolar. Parece una profesión muy bonita, pero desgraciadamente a esa formación ya no podemos optar. Ahora los jóvenes tienen una mayor abanico de estudios profesionales.

Seguimos caminando y llegamos a la fuente del Astillero, que sorprendentemente no tiene agua ni en su pilón. Seguimos por la pista hasta el collado del Rey. Es una buena explanada herbácea. Allí nos encontramos con uno de los monitores que están controlando a los estudiantes.

Nos desviamos a contemplar el famoso Pino Solitario o de San Roque. Es un pino albar, silvestre o de Valsain. Parece que le bautizaron con ese nombre porque fue en aquella festividad cuando descubrieron su altiva soledad. Tiene unos 20 metros de altura y 18 de perímetro de copa, con un diámetro de seis metros de tronco. Se le calcula una edad de entre 350 y 400 años.

Considerado por algunos como el pino silvestre mas grande de España. Es el superviviente de un incendio que devastó la cara sur de la Peñota. Es un emblema para el pueblo de Los Molinos, formando parte de su escudo.

El pino albar tiene dos tipos de corteza, en la parte baja es gruesa y oscura, y la parte superior es delgada y de color marrón claro. El tronco es muy recto. Se auto-poda, según va creciendo va desprendiéndose de las ramas inferiores.

Tristemente en este lugar, en agosto del 2019 fue encontrada sin vida Blanca Fernández Ochoa. Primera medallista olímpica española, y con montón de otras trofeos y premios. Una verdadera pena de dificil comprensión.

Volvemos a retroceder hacia la Calle Alta, e inmediatamente a la izquierda sale un camino que con una fuerte pendiente nos conducirá hasta la primera cumbre de La Peñota. Está formada por dos grandes piedras aplanadas con un mojón.

Volvemos a bajar al GR y nos encaminamos hacia nuestro principal objetivo, el camino esta muy bien definido. A unos metros de la cumbre hay que desviarse hacia la izquierda siguiendo las marcas rojas-blancas. En invierno hay que extremar las precauciones, esta zona con hielo y nieve puede ser bastante peligrosa.

Se llega a un pequeño paso y a la derecha haciendo una pequeñita trepada ascendemos a su punto geodésico (1.944m). El tiempo ha cambiado, se ha nublado, pero no nos impide una panorámica impresionante de la Sierra del Guadarrama. Se divisa el Valle del Rio Moros, La Mujer Muerta, La sierra del Quintanar, Montón de Trigo, Minguete, Valle de Fuenfria con Siete Picos, La Maliciosa, Peñalara.

Nos hacemos la fotos de rigor y volvemos a la primera cima, donde Carlos nos espera con sus perritas. El descanso y el tentempié lo hacemos rápido, se ha levantado viento frio.

Comenzamos a bajar por un camino de piedras, y para evitar la incomodidad nos vamos metiendo por el pinar. Al llegar a Cerromalejo decidimos subir a Peña el Águila (2.008m). La senda está muy bien definida. A pesar de que es más alta que la Peñota no tiene punto geodésico, solamente un montículo de piedras. Es el 2000 más meridional del Guadarrama. No conseguíamos hacernos una foto selfi del grupo mínimamente aceptable, esta claro que no es lo nuestro, bueno nos sirvió para unas cuantas carcajadas.

Un muro de piedra separa la vertiente segoviana de la madrileña, con restos de la Guerra Civil. Comparten vistas parecidas con la Peñota, pero desde aquí podemos divisar mejor los embalses del Espinar o Vado de las Cabras y el del Tejo o las Tabladillas en el valle del Rio Moros.

La senda que baja hasta el collado de Marichiva se hace pesada y es un poco aburrida. Hacemos la parada para comer, nos resguardamos detrás del muro.

Ahora toca seguir bajando. Lo habitual es hacerlo por el camino de Marichiva (marcado con los puntos rojos en los pinos), pero Carlos nos conduce por la senda de la Peña, que sale a la izquierda.

Es estrecha, pero sin dificultad, sin tanta piedra. Al principio casi va paralela a la pista forestal en dirección al Puerto de la Fuenfria, pero poco a poco va descendiendo pasando por la pradera del Poyal de Majalaosa hasta desembocar en el Camino Viejo de Segovia. Muchísimo mas bonita. Buen descubrimiento.

Bajamos un buen tramo por este camino viejo hasta encontrar una desviación a mano izquierda. En un pino hay un cartel amarillo muy deteriorado que indica RSEA Peñalara al Albergue de la Fuenfria

Cruzamos el arroyo de la Barranca en dos ocasiones. En este tramo hay bastantes acebos con un precioso brillo verde, y algunos de ellos con bolitas rojas, en la parte inferior las hojas son espinosas para protegerse de los animales y luego se van redondeando. Se ha utilizado para adornos navideños, pero en la actualidad esta prohibido ya que es una especie protegida.

Llegamos a la pradera de Corralitos, donde se encuentran las instalaciones del Albergue de Peñalara, lamentablemente en estado ruinoso. Hacia tiempo que no pasaba por aquí, me vienen recuerdos muy gratos y ahora me entristece enormemente ver el estado tan penoso en que se encuentra. Es desolador. 

Estuvo activo hasta los años 90. En 2007, la RSEA Peñalara lo vendió, a una empresa privada que pretendía construir un hotel de 4 estrellas.

Este proyecto se paralizó por orden judicial, ya que esta ubicado en un monte de utilidad publica y clasificado como suelo no urbanizable. Aquí más información al respecto. Creo que lo mejor seria dejar esta zona limpia y que la naturaleza recuperase su lugar.

En un extremo de la pradera nos encontramos con la Fuente Pino, o para otros Fuente Peñalara. En 1956 se colocó una placa en memoria de Pablo Bargueño, directivo de dicho Club, por eso en algunos mapas aparece como fuente Bargueño.

Dejamos este lugar cargado de recuerdos para muchos. Nos encaminamos hacia otro sendero cargado de historia, es VIA XXIV que esta señalizada con unos postes metálicos.

Esta vía romana unía Emérita Augusta (Mérida) y Caesaurugusta (Zaragoza). Su parte central discurría por Alcalá de Henares, Titulcia, Collado Mediano. El camino entre pinares es muy agradable. Atravesamos una portilla.

Y aquí empezamos a ver pinos con puntos de diferentes colores:
· RV 10: Senda de los Miradores, puntos de color naranja
· RV 11: Camino Puricelli, puntos de color azul oscuro
· RV 12: Camino Viejo de Segovia, puntos de color rojo
· RV 13: Vereda Poyal de la Garganta-Vereda Piñuela, puntos de color verde
· RV 14: Camino del Agua, puntos de color azul claro
· Puntos blancos: Calzada Borbónica
. También pasa la Ruta Jacobea Madrileña, el GR10, y el PR M27.

Para más información os recomiendo consultar aquí el mapa informativo del Parque Nacional del Guadarrama.

Antes de cruzar el puente del Descalzo sobre el arroyo del Atajo de los Pícaros, nos acercamos a ver la fuente de la Salud. Cerca descubrimos una lápida vertical de piedra, con las letras T.S de M. Según ha investigado Carlos se trataría del lugar donde fue asesinado Teodoro Sáenz de Miera, que fue alcalde de Cercedilla en los años 30 del siglo pasado. La lápida fue colocada por su familia para su recuerdo. Desafortunadamente otros permanecen en lugares desconocidos.

El puente del descalzo se construyó en época de Felipe V (probablemente en 1728) para salvar el arroyo de la Fuenfria, solapándose en este punto la calzada borbónica y la romana. Ya solo nos queda recorrer un tramo de la carretera asfalta M-966 para llegar al punto de partida.

Ha sido una ruta preciosa, con tramos desconocidos, con una mañana muy soleada y una tarde gris pero sin lluvia. Tristeza por ver los arroyos y fuentes sin agua. Alguna nota de añoranza. Con una buena compañía. A esta ruta le otorgo 4,5 estrellas, le faltó la celebración final y eso que lo intentamos.

Muchas gracias a Carlos por “el bombardeo de datos” para realizar esta crónica.
Flor Valverde

lunes, 29 de junio de 2020

Excursión X228: Ojos del río Moros y Montón de Trigo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Majavilán
Final: Majavilán
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 13,8 Km 
Desnivel [+]: 874 m 
Desnivel [--]: 874 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 7

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Uno de los placeres añadidos a los de realizar rutas por lugares conocidos es contemplar la cara de asombro y felicidad de los que los descubren por primera vez. Y en parte, eso es lo ibamos buscando cuando planificamos subir al Montón de Trigo para que algunos del grupo lo conocieran, entre ellos Nacho, que nos acompañaba por primera vez. ¡Bienvenido!

Ns reunimos en el aparcamiento de Majavilan, situado en Las Dehesas de Cercedilla, el último accesible después del de Casa Cirilo. Hasta la cónica cumbre teníamos que superar unos 750 metros de desnivel, ¡ahí es nada!

En dirección noroeste echamos a andar, siguiendo la carretera, para en la primera curva, dejarla por la senda que surge de frente, cruza el arroyo de Majavilán y se adentra en el bosque, pasado un portón, hasta conectar con el Camino Viejo de Segovia.

Al poco, cruzamos de nuevo el arroyo de Majavilán, casi seco a estas alturas del año, continuando el ascenso, ahora en dirección noreste. Entretenidas pastando entre helechos, unas vacas en el camino ni se inmutaron a nuestro paso. Unos metros más arriba, abandonamos el Camino Viejo de Segovia, para seguir por la senda que sube al Collado de Marichiva.

En el Hoyuelo nos dimos un respiro, parando a beber agua e intentar reagruparnos. Un último esfuerzo nos plantó en el Collado de Marichiva. Hasta aquí habíamos ascendido, en poco más de 2 km, unos 380 metros, más o menos la mitad de lo previsto en este primer tramo. Momento que aprovechamos para darnos un corto descanso.

Este collado, situado a una altura de 1.750 metros, se encuentra entre Peña Bercial y Peña del Águila y en él confluyen varios caminos, además del nuestro, la Vereda del Infante y GR-10, la Calle Alta, la senda de la Peña, el camino que baja al valle del río Moros y la Senda Tirobarra.

Tras cruzar por una cancela el muro de piedra que separa Segovia de Madrid, continuamos por la Senda Tirobarra, que en dirección noroeste se interna en un hermoso pinar salpicado de helechos que nos protegía de los rayos solares, haciendo muy agradable esta parte del trayecto.

A unos 300 metros del collado, cruzamos el arroyo de las las Tabladillas, también llamado del Tejo, y que, a poco menos de 2 km más abajo, desemboca en el embalse del mismo nombre.

Desde este punto, la senda pierde pendiente y, casi plana, va rodeando la loma de Peña Bercial y el Minguete por el Barrancón, la parte alta del Valle del Río Moros. Unos bellos caballos, en mitad de la senda, nos obligaron a rodearlos, porque no hicieron ningún amago de moverse de allí.

Algunos claros entre los altos pinos nos dejan ver, a nuestra izquierda, los dos embalses del valle, el mencionado del Tejo, y el de El Espinar, o Vado de las Cabras, mientras que de frente, aparecía y desaparecía nuestro gran objetivo de hoy, la imponente pirámide del Montón de Trigo.

Pasada una gigantesca pedrera, alcanzamos los manantiales donde nace el río que da nombre al valle, y que al ser dos, son llamados los Ojos del río Moros. Junto a su cristalina agua paramos a tomarnos el tentempié de media mañana, justo a las 12, la hora del ángelus.

Repuestas las fuerzas, reanudamos la marcha hacia el collado de Tirobarra, encontrándonos, nada más empezar, con una fuerte pendiente por la ladera de la Loma de los Ojos, arropados por el denso pinar, único consuelo, que nos hace pensar que sin la sombra que nos proporciona, todavía podía ser peor.

Superado el tramo boscoso, la senda se abre a un claro de excelentes vistas hacia el valle, desde el que se contemplan los embalses de El Espinar o Vado de las Cabras, el más cercano a nosotros, y más abajo, el del Tejo o las Tabladillas.

Desde allí, enseguida llegamos al Collado de Tirobarra, situado a 1.984 metros, entre el Montón de Trigo y la Pinareja, la frente de la Mujer Muerta, con amplias vistas hacia Segovia y al valle del río Moros.

La toponimia serrana está cuajada de nombres curiosos que hacen referencia a sus moradores, a su naturaleza o a las actividades en ella llevadas a cabo, algunas tan extrañas como el antiguo deporte del tiro de barra o tirobarra.

La actividad consistía en lanzar una barra de hierro de unos 7 kg lo más lejos posible, al estilo del lanzamiento de martillo olímpico o de jabalina. La práctica de este deporte en este collado puede estar relacionada con el entrenamiento llevado a cabo por los monteros, que allá por la Edad Media se dedicaban a cazar los abundantes osos que poblaban estas montañas y que luego pasó a ser práctica habitual entre los pastores.

Tras la parada de rigor para las fotos en este privilegiado mirador, nos lanzamos a por la tercera subida del día, la que nos llevaría a superar los 177 metros de altura que nos separaban de la cima del Montón de Trigo, que curiosamente desde el collado no ofrece su característica forma puntiaguda, si no dos jorobas de diferentes alturas.

En dirección sureste, ascendimos hacia unos riscos, que desde el collado daban la falsa sensación de ser la cumbre. Antes de llegar a ellos, pasamos junto a una hilera de trincheras de la Guerra Civil, que como heridas en la piel, estaban medio cicatrizadas por el paso del tiempo.

Un apilamiento de piedras a modo de vivac, a mitad de camino, y un par de pedreras, poco antes de la cima, nos entretuvieron la subida. Desde sus 2.161 metros de altura, las panorámicas que se tienen son espectaculares,.

La sierra de la Mujer Muerta (a poniente) y la afilada crestería de Siete Picos (a naciente) son las alturas vecinas que se contemplan desde este señero pedregal. Los valles de la Fuenfría y del río Moros (al sur y al suroeste, respectivamente) y los pinares de la Acebeda y de Valsaín (al norte y al noreste) acercan sus arroyos como dedos trémulos hasta la base de este túmulo que una fuerza inhumana plantó sobre el Guadarrama. Al noroeste, toda Segovia. Al sureste, todo Madrid.

Tras las fotos de rigor, iniciamos el descenso por la cara sur, siguiendo la marcada senda, señalizada con hitos, que lleva, con bastante pendiente, al collado Minguete, situado a 1.992 metros de altura.

Desde el collado, nos animamos a subir al Cerro Minguete, sus 34 metros de altura respecto al collado, nos parecieron un paseo después de lo que llevábamos acumulado. Desde su cima disfrutamos de una estupenda vista del Montón de Trigo, que presenta desde aquí su cara más fotogénica.

Descendimos la ladera este del Cerro Minguete hasta alcanzar el puerto de la Fuenfría, para desde sus 1.792 metros de altura contemplar, una vez más, la silueta puntiaguda del Montón de Trigo. Como íbamos escasos de agua, con sed y hambre, decidimos acercarnos a la fuente de la Fuenfría para saciar ambas sensaciones.

Tras el largo descanso, descendimos por la pedregosa Calzada Romana. Esta colosal obra, muy transformada por las grandes reformas que sobre ella realizó Felipe V en 1722, data de la época del emperador Vespasiano, que gobernó entre los años 69 y 79 d. C.

El recorrido se recogía a finales del siglo III en el itinerario de Antonio, cuya Vía XXIV unía Emerita Augusta y Caesaraugusta, pasando en su parte central a través de Cauca, Miacum, Titulciam y Complutum.

En el descenso, cruzamos el arroyo de la Fuenfría por el puente de Enmedio hasta alcanzar la Carretera de la República, por la que continuamos descendiendo hasta cruzar el arroyo de la Barranca y, dejando a la derecha el antiguo Refugio Peñalara, alcanzar el aparcamiento de Majavilán, donde nos esperaban los coches.

Las cañas de celebración nos las tomamos en el bar de la estación, desistiendo de hacerlo en la terraza del Hostal El Aribel Longinos, para evitar molestarles.

No puedo acabar esta crónica sin elogiar el coraje y el esfuerzo de Emilio, que a su ritmo realizó la ruta casi al completo.

Con todos los objetivos cumplidos, a pesar del calor, y con la satisfacción reflejada en los participantes, esta ruta solo puede ser calificada con 5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS