Distancia: 18 Km
Desnivel [+]: 90 m
Desnivel [--]: 44 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5
Desnivel [+]: 90 m
Desnivel [--]: 44 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5
MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta
* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
TRACK
RESUMEN
Como la etapa no iba a ser muy larga, no madrugamos mucho. Un poco antes de las 9 estábamos saliendo del Hostal Domus Viatoris de Sahagún por calles ya conocidas del paseo del día anterior.
Junto a un crucero pasamos el río Cea por el Puente Canto, un puente medieval de ascendencia romana. Fue reconstruido en 1085 por Alfonso VI y reformado nuevamente en el siglo XVI.
Está construido con grandes sillares de piedra, constando de cinco arcos apoyados sobre pilastras, conservando el encanto de las antiguas rutas de peregrinación, además de ser el escenario de la Leyenda de las Lanzas, recogida en la Vita Caroli del obispo Turpín, narra que, durante una campaña de Carlomagno, los guerreros cristianos clavaron sus lanzas en la ribera del río Cea mientas esperaban a las tropas musulmanas. Durante la noche, las lanzas reverdecieron, transformándose en el frondoso bosque que aún rodea Sahagún, simbolizando una señal divina que les llevó a la victoria.
Por un camino paralelo a la carretera de León, rodeados de chopos sin hojas, muy plano, vamos dejando atrás la Tierra de Campos para adentrarnos en el solitario e interminable Páramo Leonés. Caminamos sobre la que fuera calzada romana, hoy cubierta de charcos.
El paisaje se hace cambiante, el suelo accidentado y pedregoso. No en vano esta zona es conocida por los lugareños como Tierra de Cantos.
Con un cielo bastante nublado, pasamos frente a la Cruz Roja y un polideportivo antes de llegar a una rotonda, tras la que conectamos con la N-120, continuando por un camino junto a la margen izquierda de ella. Cruzamos por un puente el arroyo de Valdecalzada, que llevaba mucha agua y, poco después, pasamos junto a la Laguna de Valdemorgate.
A poco de los 4 Km del inicio, la N-120 describe una gran curva a la izquierda mientras que nosotros seguimos de frente hasta una pequeña área de descanso desde la que parten dos posibles rutas, bien señalizadas por unos carteles, junto un monumento al peregrino.
Ambas rutas son paralelas y ambas se vuelven a encontrar en Mansilla de las Mulas.
Por la derecha va la variante conocida como Calzada de los Peregrinos, que sigue el trazado de la antigua Vía Trajana (Calzada Romana). Esta ruta transcurre por un paraje sobrecogedor y espectacular: el páramo en toda su crudeza. Por ella se recorre, tras pasar por Calzada del Coto, el tramo más agreste y solitario de todo el camino de Santiago, siempre por caminos de tierra, con Calzadilla de los Hermanillos como única población por la que se pasa antes de llegar a Mansilla.
Por la izquierda parte el camino oficial, conocido como Camino Real Francés. Este camino mantiene también ese carácter particular que confiere el páramo, aunque transita por una zona mucho más habitada y ofrece menores dificultades orográficas, por él seguimos nosotros.
Es un camino paralelo a la carretera, de tierra y grava, de más de de dos metros de ancho, y en cuyos márgenes, cada 10 metros hay un árbol con riego por goteo por iniciativa de la Consejería de Agricultura de la Junta de Castilla y León, lo que seguro se agradece en los días de sol y calor, que hoy no era nuestro caso.
Un poco más adelante encontramos la pequeña Laguna de El Hito, rodeada por juncos y chopos. Un verdadero oasis en el que se dan cita un buen número de especies animales.
Durante el estío, esta laguna se deseca por completo y sólo los chopos dan fe de su existencia, en nuestro caso, tenía bastante agua y era un placer su contemplación.
Caminamos bajo un acueducto por el que pasa la línea de ferrocarril que une Venta de Baños con León y, a pocos metros, dejamos atrás el área de descanso El Tambril, con mesas y bancos de piedra.
Se nota que por aquí se preocupan del Camino y los peregrinos, no como por otros lugares por los que pasamos en los que no se cuida ni lo uno ni lo otro.
Casi sin darnos cuenta cruzamos el arroyo del Vallejo de Zamale, medio seco, y al alcanzar una cruz de Santiago. nos desviamos a la izquierda para acercarnos a conocer la Ermita de Nuestra Señora de Perales, que en el siglo XII estaba adscrita al hospital de O’Cebreiro. Es de estilo barroco y guarda en su interior un interesante retablo con la talla de la Virgen del siglo XIX, así como una soberbia armadura de madera sobre la nave.
Una placa en uno de su muro dice: “El Ilmo., Sr. D. Cayetano Antonio Cuadrillero y Mota, Obispo de León, concedió cuarenta días de indulgencia a las personas que rezaren una salve delante de esta santa imagen de la encarnación de Perales, extramuros de Bercianos del Real Camino Francés. Años de 1.782.”
Eran otros tiempos, en los que se fomentaba así la fe y la oración.
A los pocos metros pasamos bajo el Arco Ornamental de Bercianos del Real Camino, poco atractivo y que tiene forma piramidal, al que los peregrinos han forrado con un montón de pegatinas.
Si al menos fuese de piedra, estaría más acorde con la imagen y tradición del Camino.
Enseguida pasamos por un puente el arroyo del Valle del Espinar, con bastante agua. A unos metros se encuentra una placa y una cruz de mármol en memoria de Manfred Kress, un peregrino alemán que falleció allí en 1998 mientras hacía el Camino en bicicleta.
Tenía unos 60 años. Murió de un ataque al corazón durante la etapa justo en este lugar.
Más adelante, pasamos frete al albergue La Perala, que queda a la derecha y enseguida entramos en Bercianos del Real Camino. Habíamos recorrido 9,8 Km desde que salimos de Sahagún.
Pasamos junto a la Ermita de San Roque, construida en el siglo XVI, una época marcada por la devoción popular y la necesidad de espacios de culto accesibles para las comunidades rurales. San Roque, venerado como protector contra las epidemias, fue una figura central en la espiritualidad de la época, especialmente en regiones afectadas por enfermedades como la peste.
Justo enfrente se encuentra el Hostal Restaurante Rivero, en el que paramos a tomar café. Tras el descanso. recorrimos la Calle Mayor, desviándonos para acercarnos a ver la iglesia renacentista de San Salvador, del siglo XVI, contiene una talla renacentista de San Juan Bautista y una pintura del calvario así como el sepulcro de la Señora de Bercianos, fundadora del pueblo. Su majestuosa torre, de más de 30 metros de altura, de las más altas de toda la comarca, servía de referente, ya que era visible desde todos los pueblos de alrededor.
A la salida, pasada la laguna La Fuente y La Barrera, retomamos el camino acondicionado hacia El Burgo Ranero, paralelo a la carretera LE-6713. Al poco, pasamos junto a un hito que marca 331 Km a Santiago.
De nuevo, como recuerda Elías Valiña, “tu horizonte sólo lo delimita la esfericidad del planeta”, solo interrumpido por Infinito de Cipreses, una obra de arte paisajística que consiste en una alineación de cipreses colocados junto al camino.
La idea es bastante simbólica (muy en la línea del Camino), porque los cipreses están tradicionalmente asociados a lo espiritual y lo funerario y al estar alineados en perspectiva, crean una sensación de línea que se pierde en el horizonte “infinito”. Refuerza la experiencia de esta parte del Camino, que ya de por sí es una recta larguísima por la meseta, casi hipnótica.
En estos solitarios parajes, donde antaño abundaba la maleza, es donde el peregrino Laffi encuentra el cadáver de un peregrino que estaba siendo devorado por los lobos. Hoy, sólo algún pastor con su rebaño puede alterar la soledad del páramo
Dejamos a la izquierda el área de descanso Fuentemesma, poco atractiva y medio oculta por la maleza, junto al arroyo del Olmo y continuamos por la infinita recta.
Pasamos junto a una cruz de Santiago, que queda a la izquierda y, a continuación, a la derecha junto a la Laguna de Valdematas, con bastante agua entre juncos y matorral seco.
Pasamos los túneles de la A-231 y del ferrocarril, cruzamos el imperceptible arroyo de las Fuentes y entramos en El Burgo Ranero, después de haber recorrido 7,8 Km desde Bercianos del Real Camino, yéndonos directamente a comer al restaurante de la Estación de Servicio y luego un taxi nos llevó a Mansilla de las Mulas, porque en El Burgo Ranero no habíamos encontrado sitio adecuado para el grupo.
Un paseo por Mansilla y una estupenda cena en el Alberge del Camino antes de irnos a dormir al Hotel Rural La Casa de los Soportales, puso fin a esta jornada, de camino sin apenas desnivel, que bien merece 4 estrellas.
Paco Nieto
FOTOS
ETAPAS DEL CAMINO FRANCÉS
* Etapa 1. Saint Jean Pied de Port - Roncesvalles
* Etapa 2. Roncesvalles - Zubiri
* Etapa 3. Zubiri - Pamplona
* Etapa 4. Pamplona - Puente la Reina
* Etapa 5. Puente la Reina - Estella
* Etapa 6. Estella - Los Arcos
* Etapa 7. Los Arcos - Logroño
* Etapa 8. Logroño - Nájera
* Etapa 9. Nájera - Santo Domingo de la Calzada
* Etapa 10. Santo Domingo de la Calzada - Belorado
* Etapa 11. Belorado - San Juan de Ortega
* Etapa 12. San Juan de Ortega - Burgos
* Etapa 2. Roncesvalles - Zubiri
* Etapa 3. Zubiri - Pamplona
* Etapa 4. Pamplona - Puente la Reina
* Etapa 5. Puente la Reina - Estella
* Etapa 6. Estella - Los Arcos
* Etapa 7. Los Arcos - Logroño
* Etapa 8. Logroño - Nájera
* Etapa 9. Nájera - Santo Domingo de la Calzada
* Etapa 10. Santo Domingo de la Calzada - Belorado
* Etapa 11. Belorado - San Juan de Ortega
* Etapa 12. San Juan de Ortega - Burgos

























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