domingo, 29 de marzo de 2026

Excursión X561: Rambla de Los Molinos y Paraje La Mearrera desde Almansa

FICHA TÉCNICA

Inicio: Almansa
Final: Almansa
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,7 Km
Desnivel [+]: 125 m
Desnivel [--]: 125 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 16

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Programamos esta ruta atraídos por un entorno natural único cercano a Almansa (Albacete), con la idea de conocer después su histórico castillo.

El paraje de la Mearrera ó Rambla de los Molinos está situado al sur de la población de Almansa  a unos 3 kms del centro urbano, y ocupa una superficie aproximada de 330 has. El entorno es un bosquete de ribera que se asienta sobre la Rambla de los Molinos al que confluyen varios cursos de agua estacionales y nacimientos de pequeñas fuentes y arroyos de caudal discontinuo, como el arroyo de Los Rosales, Fuentes de Santa María y el nacimiento de la Mearrera.

Quedamos en el amplio aparcamiento que hay junto al recinto ferial y en cuanto estuvimos todos, echamos a andar, callejeando por el pueblo para pasar junto al bar Las Cañas, donde comeríamos al finalizar la primera parte de la excursión.

Pasado el supermercado Consum, salimos a campo abierto, siguiendo un camino que cruza la carretera de Yecla y poco después, las vías de tren, punto en el que hay que extremar la precaución. En ligero ascenso y con bastante viento, nos acercamos a un pinar, que bordeamos por la izquierda.

Alcanzamos la pequeña cumbre del Cerro Montizón, donde hay una figura de un soldado a caballo y un monolito que recuerda la Batalla de Almansa, que se produjo durante el conflicto internacional de la guerra de sucesión española el 25 de abril de 1707, en este preciso lugar.

En el enfrentamiento, las tropas de Felipe de Anjou (nieto de Luis XIV de Francia y, que había sido proclamado rey como Felipe V, mandadas por el duque de Berwick, derrotaron a las del archiduque Carlos de Austria, comandadas por Henri de Massue y el Marqués das Minas

Éstos contaban con 42 batallones de infantería, y 60 escuadrones de caballería, de 100 jinetes cada uno, mientras que los borbónicos dispusieron 50 batallones de infantería y 81 escuadrones de caballería, formando ambos ejércitos con dos líneas de profundidad. Paradójicamente la única representación española era la del regimiento Valencia de 300 hombres al mando del coronel Riera en el bando borbónico.

La batalla no fue decisiva para el fin del conflicto internacional, pero sí abrió las puertas hacia el reino de Valencia que, como consecuencia de esta batalla, fue ocupado por las tropas borbónicas.

En la actual Comunidad Valenciana todavía pervive el dicho: «Quan el mal ve d'Almansa, a tots alcança» (Cuando el mal viene de Almansa, a todos alcanza), o «De ponent, ni vent ni gent» (De poniente, ni viento ni gente), recordando esta derrota.

Desde el año 2007, con motivo del Tercer Centenario de la Batalla, se viene realizando durante el fin de semana del 25 de abril diferentes actividades, manifestaciones y una recreación Internacional de la Batalla con más de 300 participantes de diferentes países de Europa.​ Además, Almansa cuenta con un museo-centro de interpretación a los pies del castillo.

Descendimos hacia el Molino de las Higueras, reconvertido en granja, un poco más abajo se puede apreciar los restos de la represa desde la que se alimentaba el molino.

Aquí iniciamos el recorrido por la ruta de la Rambla de los Molinos, muy bien señalizada en todo su recorrido con postes rojos.

Antiguamente, sobre este espacio se encajaba un sistema de acequias y azudes, que optimizaban el tradicional uso agrícola de la vereda de la rambla y permitían aprovechar la fuerza de las aguas para realizar la molienda del grano en los numerosos molinos que se distribuyen a lo largo de la Rambla.

De los nueve molinos existentes (Molino Último, Molino de la Tabalina, Molino de los Álamos, Molino de la Torre, Molino del Tejar, Molino Alto, Molino de las Higueras, Molino de las Monjas y Molino de la Balsa), algunos han desaparecido por completo, mientras que los restantes se mantienen en diferente estado de conservación.

Un cartel da cuenta del interés ecológico y paisajístico de este entorno, que se ve reforzado con la vocación de educación ambiental y la riqueza etnográfica de este paraje

Nos internamos en él, siguiendo los caprichosos recovecos de la Rambla de los Molinos, que llevaba bastante agua.

En numerosos punto, el agua se remansa en grandes pozas, favoreciendo una vegetación de ribera, compuesta básicamente por olmos, álamos y chopos como especies mejor distribuidas, acompañadas de algunas especies menos abundantes como sauces, taráis, nogales, acacias, espinos, tilos ailantos, castaños, zarzas etc..

Hay carteles dando cuenta de la vegetación y la fauna que podemos contemplar, ésta última ligadas a la propia agua, como ruiseñores, carriceros, oropéndolas, carboneros, currucas, etc …. y a especies características de la zona de pinar y campos de cultivos adyacentes, como rapaces, paseriformes y pequeños mamíferos, reptiles y anfibios. Todo un paraíso.

Cruzamos un hermoso pinar, siguiendo un sendero junto al agua. Pasamos frente a una casa pintada de verde y llegamos a una pista de cemento, a ambos lados hay charcas que embellecen el lugar, continuamos por la izquierda de la pista, bordeando lo que fue el Molino del Tejar, hoy reconvertido en casa particular.

Enseguida llegamos a un lavadero de ganado, utilizado antiguamente porque estamos en una vía pecuaria.

Un cartel da cuenta de las 18 vías pecuarias que recorren el municipio de Almansa, así como los diferentes tipos existentes según su anchura (cañada, cordeles, veredas y coladas).

Un poco más adelante, bordeamos el Molino de la Torre, de paredes blancas, en el que se puede ver el azud que le aportaba el agua al cubo, por donde se precipitaba el agua que movía las piedras del molino.

Bajamos una escalera y seguimos por la ribera del barranco, protegidos por una valla de maderos, un tramo muy bello.

Cruzamos el Arroyo de los Rosales y nos acercamos a ver los restos del Molino de los Álamos, situado cerca de donde se unen la Rambla de los Molinos y el Arroyo de los Rosales

Subiendo unos escalones, alcanzamos el final del sendero, donde termina este precioso paraje que cuenta con un nacimiento en forma de fuente de un caño y una chorrera a la que llaman la Mearrera, cuyas aguas contribuyen al caudal del Arroyo de los Rosales.

Tras parar en este bello rincón pata tomar el tentempié de media mañana, iniciamos el regreso por donde habíamos venido, intentando no repetir camino cundo era posible.

Poco después de pasar el Molino del Tejar, en la bifurcación en la que se puede elegir el Camino Violeta o el Rojo, seguimos, a la derecha, por éste último.

Pasamos junto a una alberca que estaba llena de agua cubierta por una capa verde y llegamos al Molino Alto, antiguo molino harinero rehabilitado para su uso como Aula de Naturaleza y Centro de Interpretación Ambiental.

Está equipado con una sala de interpretación que ofrece una interesante panorámica del medio socio-económico, natural y físico del término de Almansa.

Cuenta también con laboratorios de flora y fauna, y salas de informática y proyecciones. Además, la maquinaria de molienda del antiguo molino ha sido restaurada para su aprovechamiento didáctico y etnográfico, en su exterior cuenta con un mirador de las estrella.

Un cartel muestra el aspecto del cielo en cada estación del año y una flecha apunta a la posición de la estrella Polaris, con indicación de la distancia a la que se encuentra de nosotros, nada menos que a 433,8 años luz.

Continuamos hasta recuperar el trayecto común para, al poco, abandonarlo por una preciosa senda que sale a la derecha y sigue el curso de la Rambla, rodeada de vegetación, junto a un cañaveral. Un par de veces vadeamos, sin dificultad, el agua del arroyo y salimos a campo abierto, por terrenos de cultivo, al encuentro con un túnel bajo las vías del ferrocarril.

Paramos allí a reunirnos todos y por una pista de tierra, continuamos hacia la carretera N-430 de acceso al pueblo.

Siguiendo el camino paralelo a ella, entramos en Almansa por donde hay una gasolinera, encaminándonos hacia el bar Las Cañas, donde nos atendieron estupendamente y comimos muy bien.

Por la tarde la mayoría del grupo se acercó a conocer el Castillo de Almansa, pasando previamente por el Parque Reyes Católicos, la Plaza de Jaime I y la Iglesia de la Asunción.

Al monumento se accede desde la Plaza de Santa María, a través de unas amplias escalinatas. Al inicio de las mismas se encuentra la Oficina de Turismo del municipio, donde se compran las entradas.

Esta fortaleza medieval del siglo XIV fue construida por Don Juan Manuel sobre cimientos almohades del siglo XI, en la cima del cerro del Águila, de acceso difícil, que ayudaba a su función de baluarte defensivo. Se divide en varios recintos a distintas alturas o niveles, que van desde la barbacana defensiva que es el más bajo, hasta la torre del homenaje que es el más alto.

Su recinto amurallado está adaptado a los desniveles del terreno, con torreones cilíndricos en las esquinas y almenas en todo su perímetro. El cerro del Águila tiene forma amesetada, alargada de norte a sur, y el castillo se adapta de forma asombrosa al terreno sobre el que se asienta. Se trata de una fortaleza de 100 metros de largo por 30 metros de ancho y 73 de alto . La muralla es de buena mampostería con torres semicirculares en los ángulos y barbacana para defender la entrada. Fue declarado Monumento Nacional en 1921.

La la detallada visita, el grupo regresó a los colles disfrutando del ambiente festivo del pueblo, dando así por finalizada esta excursión que bien merece 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

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