Inicio: Ermita de San Cayetano. Crevillente
Final: Ermita de San Cayetano. Crevillente
Tiempo: x a x horas
Distancia: 13,3 Km
Desnivel [+]: 685 m
Desnivel [--]: 685 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 5
Participantes: 22
Desnivel [+]: 685 m
Desnivel [--]: 685 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 5
Participantes: 22
MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta
* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
TRACK
RESUMEN
Más de una vez, viajando hacia Murcia por la A-7, me ha sorprendido la imponente silueta de la Sierra de Crevillente, al mirar a la derecha al pasar cerca de esta población. Por eso me hacía ilusión recorrerla.
Está situada en un entorno de llanura, luce como un auténtico estandarte y se alza sobre la planicie atrayendo miradas tanto por sus dimensiones como por sus formas y colores, al estar compuesta principalmente por materiales calcáreos de las edades jurásica, cretácica y miocena, con importantes formaciones rocosas, crestas y barrancos, resultado de procesos geológicos y erosivos que han modelado la sierra a lo largo del tiempo.
Ejerce de frontera natural entre las comarcas del Bajo Vinalopó (a la que pertenece Crevillente) y la Vega Baja del Segura, al sur de la sierra, y el Medio Vinalopó, en la ladera norte o de umbría de la sierra.
Quedamos en el Área Recreativa Parque de Montaña San Cayetano, muy cerca de la Ermita de San Cayetano, a la que se llega andando porque la carretera está cortada al tráfico un poco antes, acabando en dos aparcamientos no demasiado grandes.
Se accede por el Camino del Canal (no hacer caso a las señales de prohibido, sólo personal del canal) y tras cruzarlo, a la altura del Club de Tenis Crevillente, se sigue una pista asfaltada que después pasa a ser de tierra, aunque con bastantes baches en su tramo final.
Nuestro objetivo es realizar un recorrido de los más completos y atractivos por el cordal principal de esta bella sierra, ascendiendo, por este orden, a La Vella (838 m), punto más alto de la Sierra de Crevillente, el Alto de Sant Juri (812 m) y el San Cayetano (818 m), popularmente conocido como Picacho (o Picatxo),
Cuando llegamos todos, con el aparcamiento a rebosar, iniciamos la ruta dirigiéndonos a un mirador desde el que se tienen unas bonitas vistas de la Ermita de San Cayetano y su entorno.
Descendimos por unas escaleras que acaban en un puente colgante que da acceso al área recreativa, en la que abundan las mesas y bancos de madera, también dispone de un refugio, servicios y fuentes.
La ermita data de finales del siglo XVII y es considerada una de las más antiguas de la localidad. Tuvo una historia azarosa, en la que fue derruida por dos veces y vuelta a construir, la última restauración es de primeros del 2009. Aquí interesante información de ella.
No pudimos contemplarla por dentro porque estaba cerrada. Al pie de ella sale una bonita senda, entre pinos, que asciende paralela al Barranco de San Cayetano, también llamado Els Anouers, por la que continuamos. Hasta la cima de La Vella nos esperan 430 metros de desnivel en 4,3 Km.
El sendero asciende en este primer tramo con poca pendiente entre pinos, pasa por una zona de roca escalonada y zigzaguea adaptándose a los arroyuelos que desembocan en el barranco.
Ignoramos un desvío que sale a la derecha y otro más adelante a la izquierda, hasta dar con una pista que seguimos a la izquierda (PR-CV 110), es la carretera sin asfaltar de Catí.
La pista es ancha y casi plana, lo que nos viene bien tras el esfuerzo de la subida. De frente tenemos el cerro de Sant Juri y, detrás de él, asoma la punta del Picacho.
Al alcanzar el Collado de Sant Juri, surge la posibilidad de subir al cima de La Vella por la cómoda carretera de servicio de las antenas, en unos 3,2 Km, o por un sendero que sigue la cresta, mucho más corto, de 1,2 Km, y con mejores vistas.
Aconsejados por Javi, gran conocedor de la zona, todos preferimos la segunda opción, a sabiendas que el ahorro de distancia se pagaría con una mayor pendiente y menos comodidad, pero compensándolo con creces las impresionantes panorámicas que la cuerda ofrece.
Cada vez más cerca La Vella, a lo lejos las Sierras de Callosa y Orihuela.
Cada cual a su ritmo fue subiendo por el cordal, que pasa por una zona de rocas, tras la cual se modera la pendiente en un colladito y finalmente asciende a la cumbre, coronada por un vértice geodésico y una torre con gran cantidad de antenas.
Aquí paramos a tomar el tentempié de media mañana mientras algunos subíamos al pedestal de tres círculos escalonados en el que se eleva el vértice geodésico.
Este es un punto habitual de encuentro de ciclista, que suben por la carretera y por eso había unos cuantos.
También hay un monolito coronado con la rosa de los vientos y varias inscripciones alrededor. Desde el vértice geodésico hice un vídeo de 360º de todo lo que se divisa desde este inigualable mirador.
Es una excelente atalaya sobre el Bajo Vinalopó y parte de la Vega Baja. Al sureste queda el embalse de Crevillente y el Parque Natural del Hondo. Hacia el sur se ven las sierras de Callosa y Orihuela, por el noroeste la sierra del Algaiat y al este el mar.
En días despejados incluso se alcanza a ver la Sierra de Cartagena y las islas del mar Menor.
Tras el descanso, seguimos por la carretera de las antenas (PR-CV 279), en descenso, por la que subían, despacio, o bajaban, a toda velocidad, los ciclistas.
La carretera da una cerrada curva, de donde parte un sendero que se dirige al Puntal de Matamoros (GR-330), que dejamos para otra ocasión.
A unos 300 metros abandonamos la carretera y el GR, para continuar por el PR-CV 270, que continua por la derecha, en dirección a la Casa de Catí, más conocida como Casa del Tío Mariano, a la que llegamos en leve descenso por un bonito sendero que combina pinares con bancales de almendros. Son varias casas, de robusta edificación pegadas al camino, aunque la mitad están sin tejado. Frente a la casa también se encuentra una casa-cueva que está en uso.
Pasada la casa, el sendero pasa a ser camino ancho de tierra que enlaza con el PR-CV 278, que se dirige a otra cas conocida como El Coronel, rodeada por una alambrada y chumberas y custodiada por un manso perro, que echado a la sombra, ni se inmutó a nuestro paso.
Desde aquí iniciamos la subida al Sant Juri, son 220 metros de desnivel en 1,4 Km de recorrido.
El estrecho sendero asciende entre pinos, pasa junto a una pequeña cueva donde seguramente se resguardaba el ganado y da un par de curvas para minimizar la pendiente.
Ignoramos un sendero que sale a la izquierda, que baja al Collado de Sant Juri, y en el siguiente cruce, dejamos el PR-CV 278, que va hacia el Picatxo, sin pasar por la cima del Sant Juri, y seguimos rectos por el PR-CV 110.3 que nos lleva a lo alto de la segunda cumbre de la ruta.
El Sant Juri ofrece unas vistas panorámicas espectaculares de lo recorrido hasta el momento y de lo que nos queda por recorrer. No tiene vértice geodésico, pero sí un montículo de piedras bastante grande, desde el que tomo un vídeo de todo el entorno.
Tras la breve pausa, continuamos por el cordal, ahora en descenso por el lado contrario al de subida.
El descarnado sendero se adentra al poco en un pinar, donde se vuelve más amable, alcanza un collado e inicia una tímida subida hasta el cruce donde comienza la subida al Picatxo.
Aquí unos pocos prefirieron ahorrarse esta cima, el resto ascendimos por el PR-CV 110.3 los 100 escasos metros de desnivel y 600 metros de recorrido hasta la rocosa cumbre.
El sendero discurre por un bosque de pinos, pasa por un pequeño collado, donde en Navidades instalan un Belén y solo al final deja de estar bajo sombra, a pocos metros de alcanzar la calcárea cumbre, que tiene una cresta estrecha que, salvando las distancias, me recordó al Paso de Mahoma del Aneto.
Nuevas vistas espectaculares y nuevo vídeo de las panorámicas que desde aquí se disfrutan.
Como hacia un poco de viento más bien fresco, decidimos bajar al encuentro con nuestros compañeros y tomar en el cruce los bocadillos todos juntos.
Antes de abandonar la cumbre, me acerqué a contemplar el curioso arco rocoso que la naturaleza ha creado bajo la cima, sin duda, gracias a un desprendimiento que le dio esa singular forma.
A la que descendíamos, Javi me llevó a conocer el aljibe en el que hace muchos llegó a beber, está tapado por una trampilla de hierro, me cuenta que en su interior había un cubo atado a una cadena para poder sacar el agua.
La cadena estaba, pero no el cubo ni el agua. Tiene una profundidad de unos tres metros de profundidad.
Tras el descanso, iniciamos la bajada a la ermita, por el empinado sendero PR-CV 110, que en unos 2 Km desciende 400 metros, aunque lo peor no es tamaño desnivel, si no que, sobre todo el primer tramo, tiene mucha piedra suelta, por lo que hay que extremar las precauciones para no tener un accidente.
Con todo, nada puede impedir que un mal paso o un resbalón, aquí o en cualquier otro lugar, nos haga caer y lesionarnos.
Es lo que le ocurrió a una compañera apenas iniciado el descenso, con el desagradable resultado de rotura de peroné. Tuve que llamar al 112 porque no podía apoyar el pie.
Nos sorprendió la rapidez del Servicio de Bomberos del 112, que en menos de 20 minutos se acercó con un helicóptero del que bajaron por un cable dos socorristas, inmovilizaron la pierna y la subieron en brazos hasta el cielo para llevarla al hospital de San Juan.
Los dos que nos quedamos a acompañarla descendimos por el barranco, pasamos junto a unas cuevas y finalmente bajamos unos escalones, hasta dar con el resto de compañeros, que nos esperaban en las inmediaciones del Área Recreativa de San Cayetano, donde también había acudido la Guardia Civil por si necesitábamos ayuda. Un 10 para ellos y los bomberos del 112.
Le otorgo un 5 a esta ruta que ofrece estupendas vistas.
Paco Nieto
VÍDEOS




























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