lunes, 14 de diciembre de 2020

Excursión X252: La Fuenfría por el Majalasna y Cerro Ventoso

FICHA TÉCNICA
Inicio: Majavilán. Las Dehesas de Cercedilla
Final: Majavilán. Las Dehesas de Cercedilla
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12 Km 
Desnivel [+]: 711 m 
Desnivel [--]: 711 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 4

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Animados por la preciosa y nevada excursión que hicimos cinco días antes por los alrededores de Cabeza Mediana y, a pesar de la subida de temperaturas y las lluvias caídas, nos decidimos por ir al Valle de la Fuenfría en busca del manto blanco, al menos en las zonas altas. 

El menguado grupo partió del aparcamiento de Majavilán en dirección norte, nada más cruzar por el Puente del Descalzo tomamos una pista que, a nuestra derecha y tras pasar una cancela, inicia una suave subida en dirección E por una amplia y cómoda pista rodeados de altos pinos.

No vemos nieve por ningún lado (lamentablemente apenas veremos algún nevero en las zonas más altas de nuestro recorrido). Sin dejar esta pista cruzamos el arroyo de la Fuenfría y unas decenas de metros después el arroyo de Los Acebos. Seguimos unos cientos de metros más y en el km 1.76 de nuestro recorrido la abandonamos tomando una senda en moderado ascenso y en dirección contraria.

Tras recorrer doscientos metros por la senda, la moderada subida se convierte en clara y duro ascenso, atravesando perpendicularmente las curvas de nivel pasamos de los 1540 m a los 1630 al tomar la Senda Victory en medio kilómetro y atravesando la Carretera de la República 140 m antes de llegar a la Victory.

En tranquila subida, en torno a los 1600 m ascendemos hacia la Pradera de Navarrulaque en dirección SE. Paramos un momento por el Refugio/abrigo de Navarrulaque y nos acercamos a ver el Reloj (de sol) de C.J. Cela. 

En este punto se despide de nosotros Antonio y el resto del grupito tomamos la Senda de los Alevines en dirección NE, poco después del Km. 4 de la ruta pasamos el arroyo del Polvillo y unas decenas de metros después la Piedra de la Prada.

La senda, en dirección N, se hace decididamente dura por la pendiente y nos deja ver los efectos del agua en la misma, a menudo se transforma en una especie de trinchera salpicada por grandes rocas descubiertas por la erosión.

Dejamos atrás la Fuente de Jesús y poco después de llegar a los 1850 m de altitud tomamos dirección W camino de la Pradera del Majalasna.

Antes nos acercamos a un mirador natural deslucido por la poca visibilidad y pasamos junto al petroglifo del Buitre que está poco antes de la Fuente de Majalasna, donde hacemos la parada del ángelus y tras alimentarnos y beber algo retomamos la ruta continuando por la senda de los Alevines, tras superar la pradera, al comienzo de la bajada hacia el Collado Ventoso, hace unos años tuvimos que dar la vuelta por la cantidad de nieve que había y que a duras penas nos permitía avanzar. 

Hoy apenas vemos manto blanco, pasamos sin dificultad algunos tramos algo intrincados y llegamos sin demoras al Collado Ventoso, finalmente decidimos subir al Cerro a ver si arriba vemos algo de nieve, al poco comprobamos que no es así, encontramos viento, como casi siempre, pero apenas vemos nieve.

Durante la bajada hacia el Puerto de la Fuenfría pasamos con algo de dificultad algunas zonas de pequeños bloques y llegamos al Puerto.

Un tanto decepcionados por la falta de nieve decidimos bajar lo más rápidamente posible por la Calzada Romana.

Cruzamos la Carretera de la República a la altura del Refugio de Peñalara y en un ratito el Puente del Descalzo

La comida la hacemos en los bancos situados junto a la Fuente de Majavilán y damos por concluida la ruta, que valoro con 4 estrellas.
José Luis Molero

FOTOS

sábado, 12 de diciembre de 2020

Excursión X251: Alto del Eixarc y nacimiento del río Vinalopó

FICHA TÉCNICA

Inicio: Banyeres de Mariola
Final: Banyeres de Mariola
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,8 Km 
Desnivel [+]: 395 m 
Desnivel [--]: 395 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 4

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
Dentro de los límites del Parque Natural de la Sierra de Mariola, el río Vinalopó nace, “oficialmente”, en la Font de la Coveta: un manantial que brota durante todo el año, de forma sosegada y con aguas cristalinas, desde el interior de una pequeña cueva. Y para descubrir esta maravilla, organicé esta ruta, con la ayuda de Kika, a la que añadimos una subidita para que no fuera tan llana como es la clásica para ver el nacimiento de este río.

Había que acercase a las proximidades de Banyeres de Mariola, villa al norte de la provincia de Alicante, en la comarca de la Hoya de Alcoy y desde allí tomar un camino de tierra que sale a la derecha de una curva de la CV-794, en no muy buenas condiciones, hasta llegar a la Casa de la Rambla, en la que. junto a la torreta de un transformador y la caseta de la bomba de extracción de un pozo, aparcamos los coches.

Desde allí, iniciamos la ruta en ligera y constante subida, siguiendo el camino que traíamos, coincidente con el GR-330, el sendero de Gran Recorrido que transita por el interior de la Costa Blanca alicantina. 

La cuesta va ganando pendiente, entre campos de cultivo organizados en bancadas.

A unos 600 metros, dejamos el GR, que se desvía a la derecha en busca del río Vinalopó, y continuamos de frente por el camino.

A poco más de 2 km del inicio llegamos a la Font Freda, de la que manaba un buen chorro de agua que se desparrama en una especie de pilón a ras de suelo. Breve parada para las fotos y en este cruce de caminos, seguimos en ascenso por la pista que nos sale de frente, cerrada al tráfico por un par de postes.

Estamos rodeados de encinas y pinos jóvenes, de poca altura, producto de alguna reprobación reciente. Tras una curva a la izquierda alcanzamos el Alto del Eixarc, con bonitas vistas a la Sierra de la Font Freda. Bordeando un alargado olivar, con olivos tipo arbusto, seguimos en dirección noreste, pasamos un portón y giramos a la izquierda, para descender por un sendero que se abre paso entre el pinar por el que ascendimos y viñedos, a los que no les queda ya ni una hoja en sus rugosas ramas.

De nuevo en la Font Freda, aprovechamos su pretil para sentarnos al pie de sus aguas a tomarnos el tentempié de media mañana. Con reanudadas fuerzas, en placentero paseo, continuamos por el camino, que en dirección noroeste, desciende en busca del río.

Las oscuras nubes del inicio se ha ido aclarando y nos han dejado un hermoso cielo jalonado con algodones que parecen estar ahí con el único propósito de adornar las fotos.

Enseguida llegamos a una balsa para el regadío de agua color turquesa, con buenas vistas del valle. Pasamos junto a viñedos y olivos, los dos cultivos que monopolizan las tierras de la comarca, y un pinar .

Más adelante, unos caballos y burros se acercaron a ver si les dábamos algo, justo donde giramos a la izquierda para pasar junto a la Casa del Congregat. Edificada en el siglo XVIII, en el pasado era un espléndido edificio, hoy se halla semiabandonada y dedicada a tareas agrícolas y de almacén, junto a otras dependencias más modernas. Esta masía poseía una ermita u oratorio, como atestigua una espadaña sin campana en lo alto de una de sus fachadas. También pueden verse un escudo nobiliario sobre el dintel de la puerta, diversas cruces grabadas en los paramentos y un interesante reloj de sol.

Pasamos por detrás de la Casa y conectamos de nuevo con el GR-330, a pocos metros llegamos a Casa Guilella, que nos queda a la derecha, una finca perfectamente conservada que parece haber sido edificada a finales del siglo XIX o a principios del siglo XX. En todo caso, su ermita se construyó en 1948 por disposición de Consuelo Alonso de Medina, según reza una lápida sobre la entrada.

Pintada de un llamativo color amarillo, la heredad mantiene un curioso aspecto palaciego poco habitual en estas tierras, reforzado por su torre rematada en agudo chapitel.

En la parte posterior de la casa se halla la ermita o capilla, con sólidos contrafuertes blanqueados en su lado exento, amplios ventanales con arcos de medio punto en la cabecera y espadaña de tejadillo recto con su campana en el hastial.

La puerta de acceso es lateral, entre dos contrafuertas, rectangular y emplanchada. Sobre ella, enmarcado con decoración en relieve, hay un colorido retablo cerámico representando el Sagrado Corazón de María.

Continuamos el descenso, divisando a la derecha la silueta de lo poco que queda del Castillo de Vinalopó, al que más tarde subiríamos.

En constante descenso, pasamos junto a la entrada de la Casa del Altet de Mariola, situada a unos cien metros del camino, por lo que no se ve desde aquí.

Un poco más abajo, llegamos al tramo más bonito de la ruta, los márgenes del río Vinalopó, cuyo cauce se adivina por el cambio de la vegetación.

Llegamos junto a las ruinas de la que fue la fábrica Blanes, un conjunto de edificaciones donde se encuentra también el Molí de Baix y el Molí de Dalt.

Las primeras edificaciones, nacidas como molinos de harina, datan de finales del siglo XVIII. Desde principios del XIX y hasta 1942, su destino fue la industria papelera.

Dejando la fábrica a nuestra derecha, continuamos por la pista, que sube una pequeña cuesta y al llegar a la primera curva, la abandonamos para acercarnos al río, al que seguimos por su cortado de la orilla izquierda, inmersos en la impresionante vegetación de su bosque de ribera, compuesto mayoritariamente por chopos, olmos y juncos.

Pronto tuvimos a la vista el Toll Blau, una preciosa poza de agua de colores turquesas, con pequeñas cascadas de aguas cristalinas.

Cuenta la leyenda que recibe su nombre del brillante color azul que tienen las piedras preciosas del fondo de la poza, y que un agujero, “El Engolidor”, se tragaba a todo aquel que intentaba acercarse a verlas, aunque la realidad es que la poza apenas mide dos metros de profundidad.

Tras las inevitables fotos, regresamos sobre nuestros pasos hasta la fábrica Blanes. Cruzamos el puente de madera y un cartel nos indica que estamos en un “Área de Protección Integral” del parque natural. Caminamos por el suelo lleno de hojas caídas y envueltos en una densa vegetación en un ambiente fresco y húmedo.

Remontamos la margen derecha del río y al poco pasamos a la orilla contraria por un bonito puente de madera, subiendo a continuación una escalinata también de madera.

Durante este tramo, contemplamos pequeños saltos de agua y el recorrido de la antigua acequia que la llevaba hasta los antiguos molinos.

Más adelante, alcanzamos una pequeña pero encantadora cascada y unos metros aguas arriba, el considerado nacimiento del Vinalopó, La Font de la Coveta, una cavidad cuyo manantial de aguas subterráneas está situada en un recoveco a la derecha del camino, cuyo servicio que ofrecía, antaño, era el de comprobar el nivel de las aguas y regularlas en función de las existencias y necesidades.

Tras un breve descanso, continuamos remontando el curso del río, que a pocos metros estaba ya seco, a la vez que nos alejamos un poco de su cauce para pasar junto a un conjunto de edificios en estado ruinoso, llamadas Casa de Blanes.

Desde un rellano con singulares mesas divisamos el Castillo de Vinalopó, al que subimos tras dejar el camino y seguir una empinada senda que sale a la derecha, nada más rebasar las primeras casas.

Es un castillo conocido popularmente también con el topónimo de “Castillo de les Torretes” por encontrarse en la partida del mismo nombre, sobre un tozal en plena Sierra de Mariola a 850 metros de altura.

Fue una pequeña fortificación de gruesos muros de mampostería de los que pocos se mantienen en pie, que transmiten, no obstante, su poder estratégico y defensivo. Sobresale un muro de siete metros de altura con dos troneras o aspilleras en la parte más alta, correspondiendo a una torre que pudo haber alcanzado una altura de diez metros.

En su parte oriental existe un aljibe capaz de albergar más de 5.000 litros de agua. Desde su estratégica posición divisamos un amplio territorio a la redonda de innumerables lomas montañosas, lo que da idea de la vital importancia que tuvo para controlar la zona.

Al abrigo de su muro nos tomamos los bocadillos, mientras contemplábamos las bastas panorámicas que desde allí se tienen de todo el valle. 

Reanudamos la marcha descendiendo por la misma senda por la que habíamos subido, y recuperada la pista, la seguimos hacia la derecha hasta alcanzar de nuevo el río, completamente seco en todo este recorrido.

Remontamos una despoblada rambla, por una sucesión de hasta siete vados, sin agua todos ellos, hasta alcanzar el pozo y casa de la Rambla donde habíamos dejado los coches, finalizando así esta bonita ruta.

Las cervezas nos las tomamos en la relajante terraza del bar Moreneta de Banyeres de Mariola, poniendo así la guinda a esta excursión que bien se merece 4 estrellas. Solo me queda agradecer la compañía de Lourdes, Paz y Alejandro que hicieron mucho más agradable el recorrido.
Paco Nieto

domingo, 6 de diciembre de 2020

Excursión X250: Recingle Alt de la Serrella por els Frares de Quatretondeta

FICHA TÉCNICA

Inicio: Quatretondeta
Final: Quatretondeta
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,2 Km 
Desnivel [+]: 917 m 
Desnivel [--]: 917 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 12

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta














PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Nueva ruta por tierras alicantinas, tras la de ayer por la Serreta, hoy tocaba por la Serrella, y es que Alicante, en contra de lo que muchos piensan, está plagada de Sierras, hasta 169 picos de otras tantas sierras he podido contar en los mapas del IGN. Con algo de incertidumbre, porque hasta avanzada la noche del sábado no tuve plaza en el grupo Senderismo Alicante de Meetup para hacer esta ruta, una vez admitido, tocaba madrugar para estar a las 9 en el punto de inicio, a más de una hora de Playa de San Juan.

Mientras esperábamos a los más rezagados no dejaba de mirar la imponente mole resquebrajada y erosionada por el agua y el viento que, con unos 15 km de longitud, discurre de este a oeste, que con una naturaleza accidentada hace de barrera intercomarcal, teniendo por el sur a la Marina Baja y por el norte al Condado de Cocentaina y a la Marina Alta.

En un ensanche de una pista cercana al pequeño pueblo de Quatretondeta, a los pies del Tossal Borreguero, comenzamos a caminar los 15 participantes de esta bonita y exigente excursión hacia la medular de la Serrella, en la que despuntaban las curiosas figuras que forman los frares (frailes), pináculos rocosos producto del desgaste que el agua ha producido en las calizas.

El camino en este primer tramo es cómodo y amplio, marcado con las señales blancas y amarillas del PR-CV 23, y va ganando suavemente altura entre bancales de olivos con las aceitunas (olivas, dicen por aquí) aún pendiente de recoger. De vez en cuando hay carteles informativos que dan cuenta de cómo se formaron las agujas o de la flora y fauna de este lugar. Dejamos atrás la Carrasca de la Tía Sofía y tras superar unas zetas que minimizan la pendiente de subida, alcanzamos la Font del Espinal, pequeña fuente encajada entre un pequeño murete de piedra, de la que manaba un pequeño hilo de agua.

A partir de aquí, la pista gana en pendiente y al poco la dejamos para seguir la senda que nos sale a la derecha, marcada con puntos azules, en dirección suroeste, por la que discurre en su primer tramo una tubería medio enterrada.

Un giro a la derecha nos permite enfilar hacia la base de los Frares, el sendero se va estrechando y las rampas comienzan a ser más exigentes, apareciendo la primera pedrera bajo los espectaculares paredones de roca caliza, que superamos sin mayor dificultad porque la senda es muy perceptible, aunque hay que tener cuidado, un mal tropiezo nos haría caer desde bastantes metros.

La perspectiva de los Frares desde abajo era espectacular, alguna de las agujas tienen más de 50 metros de altura. Estas calizas se formaron en el Oligoceno, hace más de 20 millones de años.

Bordeando las primeras formaciones, eligiendo la subida a izquierdas en una bifurcación que se presenta, se llega al primer paredón en el que hay que trepar un poco, pero sin demasiada dificultad. El premio son unas vistas espectaculares de las agujas de los frailes y acercándonos a la derecha, de un desfiladero que se deja ver por un enorme cortado.

Entre carrascas, esperamos a que todos superaran el escalón para proseguir el ascenso. Una segunda pedrera, mucho más corta que la anterior, nos pone a los pies de otro paredón muy vertical, que hay que salvar trepando como se puede con las manos, buscando los agarres y los apoyos en los salientes de las rocas. Si se mira hacia arriba, por corto espacio de tiempo, se puede ver la Cueva Foradada, que es una amplio vacío en la roca, colgado sobre la pendiente.

Superado este tramo, sin duda el de mayor dificultad de la ruta, la senda gira hacia la izquierda, pasa junto a una cueva de poca profundidad y se acerca, en dirección sureste, a un nuevo paredón, que hay que salvar con otra trepadita, aunque más sencilla que la anterior. El paisaje no puede ser más espectacular, montones de agujas rocosas nos rodean, un extraordinario capricho de la naturaleza.

Giramos levemente a la derecha y por la loma de Penya Creus descendimos buscando el denso pinar que se nos presenta de frente, por una senda que al principio no es muy evidente. Al llegar a un colladito, giramos a la derecha, en dirección noreste, conectando al poco con una pista de tierra. Seguimos por la pista en suave descenso al principio, para luego ascender con algo de pendiente. Antes de la segunda curva, nos debíamos a la izquierda, por una senda que nos lleva a un collado, en la base del Alto de la Serrella.

Un acondicionado camino, que lo hace muy cómodo, con postes de madera y una cuerda que pasa por La Serrella (1.331 m), da acceso a la caseta de observación y al vértice geodésico que indica que hemos alcanzado los 1.359 metros de la cima del Recingle Alt de Serrella, el punto más alto de la ruta.

Las vistas desde allí eran impresionantes. Al norte el inmenso valle y el pueblo de Quatretodenta en primer término; al noroeste, la Sierra de Benicadell; al oeste la Sierra de Mariola con el Montcabrer presidiéndola; al sur el Cabeçó D'Or y la Sierra de Aitana, con las antenas de la base militar, perfectamente visibles; y al este, la Sierra de Aixorta y el embalse de Guadalest, entre otras.

Con estas panorámicas, paramos a tomarnos el tentempié y descansar un poco, porque la llegada de un numeroso grupo hizo que abreviáramos para no coincidir con tanta gente. Regresamos sobre nuestros pasos hasta el collado, desde donde se abren dos posibilidades para regresar, una por por carretera y pista por la loma del Fondo de la Sálvia, la otra por la cresta de esta última, que es la que seguimos.

El sendero, que busca la cuerda en dirección noreste, estaba un tanto desdibujado, pero con la ayuda de algún que otro hito era fácil de intuir. Con paso rápido, pronto llegamos al punto más alto, la Peña Heura o Morro de la Sálvia, excelente promontorio que con sus 1351 metros nada tenía que envidiar en cuanto a vistas al anterior. Con el Pla de la Casa de fondo nos hicimos la foto de grupo. Continuamos girando a la izquierda para descender en dirección sureste por una sinuosa senda, con cuidado de no resbalar por la piedra suelta y los desniveles que tenía.

Al llegar a una explanada, utilizada como bancal de cultivo, giramos a la izquierda para internarnos en un bosque por el que descendimos hacia el Barranco Hondo hasta dar con una pista que nos llevó a un collado donde se cruzan varios caminos, todos ellos señalizados en unos postes. Continuamos por la pista hacia la izquierda, descendiendo hasta alcanzar la la Font Roja, alargada como un abrevadero, que tenía una delgada capa de hielo sobre sus aguas.

También tiene un par de mesas con bancos y una caseta, donde supongo captan el agua para la tubería que vimos al principio y que ahora en el descenso volvimos a contemplar. Pasamos por una pedrera, no muy larga y por un agosto pasadizo, al que llaman El Paset, una nueva pedrera, algo más incomoda nos introdujo en un bosquecillo, donde enlazamos con la senda y después pista por la que habíamos subido esta mañana.

En la Font del Espinal, hicimos un alto para reagruparnos y en cómodo paseo de bajada, regresamos a donde habíamos dejado los coches, finalizando así esta exigente aunque preciosa ruta que se merece la máxima nota, 5 estrellas.

Agradezco a Salva y Tomás el haberme permitido compartir con ellos y el resto del grupo esta estupenda jornada repleta de alicientes y buenos momentos.
Paco Nieto