jueves, 3 de abril de 2025

Excursión X519: Camino Francés. Etapa 18. Ledigos - Sahagún

FICHA TÉCNICA
Inicio: Ledigos
Final: Sahagún
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 17,3 Km
Desnivel [+]: 146 m
Desnivel [--]: 188 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Tras desayunar, a las 8:30 estábamos saliendo del albergue La Morena de Legidos, topónimo que deriva del latín "Letificus", según documentos de la Catedral de Palencia.

Esta denominación se traduce habitualmente como "lugar o villa del señor Letifico", haciendo referencia a un origen antroponímico.

Salimos, con cielo muy nublado, por la ya más que conocida N-120. Todos los tramos de esta etapa hasta Sahagún, recuperan la proximidad con esta carretera, ahora poca transitada, desde la puesta en servicio de la autovía Burgos - León, finalizada en el 2003.

Tras 500 metros pisando el asfalto, nos sale a la izquierda un camino de concentración por el que seguimos, paralelos a la carretera, entre campos de cereal y con escaso desnivel.

Una hilera de árboles, con sus ramas aún desnudas, delatan que nos acercamos al río Cueza, al que acabamos cruzando por un puente.

Algunos almendros en flor nos acompañan hasta las puertas del albergue Los Templarios, aparentemente cerrado, pero custodiado por dos perros que Ángel acarició, se ve que están acostumbrados a la presencia de peregrinos.

Después de recorrer 3,2 Km, entramos en Terradillos de los Templarios y nos acercamos a ver la iglesia de San Pedro, que es de ladrillo de una sola nave. Presbiterio con arco triunfal de medio punto. En su interior destaca el retablo mayor del siglo XVII, un crucifijo del siglo XIV, y alguna talla devocional, guarda un hermoso crucifijo del siglo XIII. Algunos subimos a su campanario a contemplar de cerca sus tres enormes campanas.

Pero si por algo se conoce a Terradillos, como su propio nombre indica, “de Templarios” es por su relación con ellos, ya que fue territorio jurisdiccional de la orden del Temple.

La leyenda habla además de que en este lugar, los últimos templarios, enterraron la famosa gallina de los huevos de oro. Los lugareños han ubicado tradicionalmente en el Alto Torbosillo, el emplazamiento donde se esconde tan preciado animal.

Este es un tema recurrente en los enclaves ocupados por los templarios. De hecho, Viana, en la misma vía milenaria, es otro de los lugares donde también se supone que está enterrada la gallina.

Todo ello se debe al enriquecimiento de la orden, que daba pábulo a que los vecinos de estos núcleos tejieran distintos tipos de leyendas que lo explicasen.

Había otras teorías que los hacían dominadores del arte de la alquimia y, por tanto, fabricantes de cantidades ingentes de oro. Lo cierto es que la gallina está asociada desde tiempos inmemoriales con el preciado metal.

Pasamos junto al albergue de Jacques de Molay, todo un referente de atención a los peregrinos. Enfrente hay un área recreativa con mesas y bancos de piedra con un monumento a los templarios realizado con todo tipo de metales.

A la salida, un hito nos marca 391 Km hasta Santiago. Cruzamos campos verdes sembrados de cereales, con grandes aglomeraciones de alpacas, y a unos dos kilómetros de dejar Terradillos, el Camino sale a la carretera P-905 que se dirige a Villada.

Giramos a la izquierda y a 400 metros dejamos la carretera para seguir una pista de tierra que sale a la derecha, que al poco cruza el río Templarios, que es más bien un arroyuelo con nombre evocador.

El tiempo por aquí discurre tan lentamente que no es difícil imaginar a los caballeros del Temple dominando estos fértiles parajes desde Villalcazar bajo instrucciones llegadas desde Acre o Jerusalén. Pero de aquello ya pasó mucho tiempo.

El río Templarios nace, o más bien se forma, de la unión de varios pequeños arroyos cerca de Moratinos, a partir de aquí discurre durante 11 km hasta el término de Villada, donde se entrega al río más característico de Tierra de CamposEl río Sequillo.

Al lado hay una pequeña área de descanso, con dos bancos y un pozo con bomba a mano para extraer el agua.

Seguimos por la pista de tierra, rodeada de verdes trigales, pasamos junto al cementerio de Moratinos y enseguida entramos por la calle Real en esta población, separada de Terradillos por solo 3,5 Km. En el albergue que hay a la entrada paramos a tomar café.

Moratinos
 parece que debe su nombre a haber sido poblada por moriscos. La iglesia está dedicada a Santo Tomás de Aquino. Es un sencillo, pero hermoso templo, que fue erigido entre los siglos XVI y XVII. Se pueden contemplar algunos retablos bien conservados de distintos estilos y épocas. Sobresale una imagen de la Virgen con el Niño del siglo XVI.

Vimos unas bodegas bajo tierra y en la plaza había colgadas banderas de muchas nacionalidades, conmemorando los diferentes orígenes de los peregrinos. 

Salimos por un camino de tierra, dejando a la derecha un área de descanso, con mesas, bancos y hasta barbacoas construidas con ladrillos.

Se pierde la vista contemplando los infinitos campos de trigo en los que sólo algunos árboles rompen el plano horizonte.

Por caminos rectilíneos llegamos a San Nicolás del Real Camino, separado de Moratinos apenas 2,5 kilómetros. En el siglo XII dicen que hubo una leprosería, regentado por los canónigos de San Agustín, ya que eran muchos los que peregrinaban hasta Santiago para librarse de esta enfermedad.

Su parroquia es la iglesia de San Nicolás Obispo, en ladrillo con bóveda de cañón con lunetos y cúpula rebajada. Destaca su retablo mayor de estilo barroco, con una preciosa talla románica de la Virgen.

Salimos atravesando el río Sequillo, por un vado sin puente, giramos a la derecha en busca de la carretera N-120, continuando por un camino paralelo a ella.

Por él continuamos, en ligero ascenso, poco más de 1,5 Km hasta llegar junto al hito de piedra en homenaje de Palencia al Camino de Santiago, en el límite de la provincia de Palencia con León, convertido en santuario de recuerdos y fetiches de los peregrinos.

El hito se encuentra junto a un nudo de carreteras de la A-231 y a los pies del Alto de Carrasco, un pequeño repecho del Camino.

Desde aquí, descendimos paralelos a la carretera, con Sahagún de fondo.

Un hito marca que nos quedan 383 Km para alcanzar nuestro objetivo final. llegar a la Plaza del Obradoiro, visitar la Catedral de Santiago de Compostela y recoger la ansiada Compostelana, la credencial de haber completado el Camino.

Proseguimos hasta el encuentro con el río Valderaduey, que lo cruzamos por un puente. Históricamente, el río se llamó Aratoi y de ahí derivó en Araduey y después en Val d'Aratoi y Valderaduey.

Este río nace en el paraje de Fuententable en el monte de Riocamba, perteneciente a la localidad de Renedo de Valderaduey y tras 157,7 Km de recorrido, desemboca en la margen derecha del río Duero, a la altura de Villagodio, a unos 3 km del núcleo urbano de Zamora.

Continuamos torciendo a la derecha, paralelos al arroyo, por un camino de tierra amarilla que estaba algo encharcado. En menos de 400 metros llegamos al puente de piedra medieval que precede a la Ermita de La Virgen del Puente, a la que le da nombre.

Es de estilo mudéjar y fue construida, en el siglo XII, en ladrillo. Utiliza recursos decorativos típicamente facundinos: arcos ciegos apuntados, frisos de esquinilla y un alero formado por ladrillos escalonados.

Este santuario es conocido por las leyendas e historias milagrosas que lo rodean (la plegaria que la madre de San Juan de Sahagún realizó a la Virgen para poder concebir hijos, o también, que era el lugar preferido de la reina mora Zaida (esposa de Alfonso VI), para tomar su baño en una alberca que allí existía). Fue también antigua sede de un hospital de peregrinos y, tal vez, pudo construir el primer asentamiento de los monjes franciscanos a su llegada a Sahagún.

En 1188 los burgueses pidieron al Abad Don Juan permiso para constituir la Cofradía de la Virgen del Puente. Era la Virgen Inmaculada. Durante algún siglo la ermita y hospital de Nuestra Señora del Puente lo administraron los Canónigos Regulares de Trianos. Desde el siglo XVI, figura el Cabildo de curas de Sahagún como sucesores de la cofradía y administradores del conjunto de Nuestra Señora del Puente.

A pocos metros de ella, se encuentra un área de descanso y una obra escultórica en forma de arco partido que representa dos figuras que contribuyeron al esplendor de Sahagún. A la izquierda, el monumento a Bernardo de Sedirac (o Bernardo de Toledo), abad del convento de San Benito y gran impulsor de Sahagún. Está mirando hacia los peregrinos que llegan en señal de bienvenida.

En su mano derecha, muestra una hoz junto a una gavilla de trigo; en la otra mano sostiene su libro de oraciones Ora et Labora, regla principal de la orden. A los pies, un cesto de hortalizas que representa el fruto de la actividad abacial. En el pedestal que lo soporta, se halla el escudo del abadengo.

A la derecha del arco se encuentra el monumento a Alfonso VI rey de León, llamado el bravo, viste indumentaria militar y dirige su mirada a la urbe de Sahagún. En su mano derecha reposa una espada mientras que en la izquierda muestra un pliego con los fueros otorgados a la villa del Cea. Un escudo tras la espada y al lado una cepa de vid. En el pedestal se sitúa el escudos de Sahagún.

Este lugar está considerado como el punto equidistante entre Saint Jean Pied de Port y Santiago de Compostela. Es decir, que la distancia recorrida hasta este lugar (395 Km) es la mima que la que nos queda para llegar a la tumba del apóstol.

Para celebrarlo, nos hicimos una foto todos juntos bajo el monumento. Desde aquí, sólo nos quedaba un cómodo paseo por el todavía hoy conocido como “Camino Francés de la Virgen” hasta llegar a Sahagún, bajo un cielo nublado precioso. El camino de tierra que seguíamos desde la ermita finaliza en la carretera LE-6707, que cruzamos por debajo, para iniciar el recorrido por la calle de la Estación. Sahagún también es el final del Camino de Madrid.

En el Hostal Domus Viatoris, situado en la entrada, nos alojamos, comimos y descansamos un poco antes de dar un paseo por esta histórica población. 

La villa debe su nombre a su origen como lugar donde se sepultaron los restos de los santos Facundo y Primitivo, hacia 304, a los que la piedad cristiana llamó Domnos Sanctos (Señores Santos).

Facundo y Primitivo
 eran dos hermanos que fueron delatados como cristianos en la época de la persecución de los cristianos bajo la dominación romana.

Fueron martirizados, decapitados y sus restos arrojados al río Cea. Sitio que se convirtió después en lugar de visita frecuente de los cristianos porque tenía reputación de que los milagros eran frecuentes.

En el lugar de su enterramiento se levantó un templo bajo su advocación, apareciendo en las fuentes como Sanctus Facundus, Sanct Fagunt y Sant Fagun, el cual derivaría en Safagun, donde la «f» perdió su sonoridad para convertirse en una «h» aspirada que con el tiempo enmudeció, resultando el actual topónimo de Sahagún

Nos pusimos en marcha, cruzamos las vías del ferrocarril por un puente, pasamos junto al Albergue Municipal de Peregrinos Cluny y nos acercamos a conocer el Santuario de la Virgen Peregrina, uno de los monumento capitales de Sahagún, en lo que se ha venido a llamar románico mudéjar al sustituir los sillares de piedra, por los de ladrillos.

Se encuentra al sur de la villa, sobre una colina, que es el punto más alto de la localidad, a 845 metros de altura. Es la iglesia de un convento franciscano fundado en 1257, tras la autorización, en 1245, de su construcción por el monarca Alfonso X, y que se utilizó como hospital de peregrinos, sirviendo a los viajeros que atravesaban el Camino Francés en busca de Santiago de Compostela.

El convento se abandonó en 1835 debido a la desamortización de Mendizábal. Tras la misma, el deterioro del templo fue progresivo, haciéndose necesaria su restauración. Solo se conservaban la iglesia y parte del claustro.

El edificio es amplio y austero, construido con ladrillos. El santuario también destaca por contener la famosa talla de la Virgen Peregrina, del siglo XVII, que hoy se encuentra custodiada por la Orden de las Monjas Benedictinas en su propio museo.

En la actualidad es sede del Centro de Documentación del Camino de Santiago de Sahagún, tras la restauración realizada en el 2011, contiene cientos de libros, algunos muy valiosos. Como curiosidad, durante las obras de restauración se encontró una momia, posiblemente del siglo XV, en la pared del altar mayor, que se expone en la iglesia.

Tras recoger nuestros certificados del punto medio del Camino, nos dirigimos al Monasterio Real de San Benito, al que llegamos cruzando el Arco de San Benito, que fue construido en 1662, para sustituir a la portada románica anterior que estaba en ruinas.

Otro vestigio que queda del Monasterio es la Torre del Reloj: antiguamente existían dos torres gemelas que flanqueaban la entrada al monasterio, de las cuales sólo ha sobrevivido a los incendios y saqueos una de ellas, al instalarse en la misma el reloj de la villa.

Fue antiguo monasterio benedictino de la Orden de Cluny, baluarte de la reforma religiosa que tuvo lugar en León y Castilla en el siglo XI. Su historia comienza con Alfonso III el Magno, cuando adquirió una iglesia ya existente donde se veneraban las reliquias de los mártires Facundo y Primitivo para donársela al abad Alonso que venía huyendo de Córdoba.

En 1080, con Alfonso VI, el monasterio fue otorgado a los cluniacenses, comenzando su etapa de mayor esplendor, siendo incluso el propio monarca enterrado en él. Su decadencia comenzaría en el siglo XV, al pasar a depender del Monasterio de San Benito de Valladolid, y ya en 1820 se produce su exclaustración tras el decreto de supresión de la Órdenes Monacales realizado durante el Trienio Liberal.

Las excavaciones realizadas sacaron a la luz el panteón donde descansaban los restos de Alfonso VI, sus esposas, así como algunos nobles, como la lápida de la tumba de Alfonso, hijo del Conde Ansúrez, conservada en el Museo Arqueológico Nacional. Nos llamó la atención las maquetas de iglesias y ermitas que alberga el museo, hechas a escala con todo detalle.

De allí, nos fuimos a la Plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, y callejeando llegamos a la Iglesia de San Lorenzo, de estilo románico mudéjar, construida enteramente en ladrillo, y datada en el siglo XIII. La torre, situada sobre el ábside, data del siglo XIV, y presenta cuatro cuerpos; el inferior tiene arco ciegos, los dos siguientes cuatro vanos con arcos doblados y el superior cinco vanos.

Anexa a la iglesia se encuentra la capilla de Jesús, en la que se guardan los pasos procesionales que desfilan en Semana Santa. Un amable sacerdote nos estuvo contando detalles del templo.

Es uno de los mejores ejemplos de iglesia mudéjar de carácter híbrido, con elementos románicos, góticos y musulmanes.

Después visitamos la Iglesia de San Tirso, de estilo románico mudéjar, su construcción tuvo lugar en el siglo XII, utilizando la piedra en el ábside central y el resto de ladrillo. Los ábsides laterales se levantaron ya completamente en ladrillo. La torre, de planta rectangular, se levanta sobre el crucero, presentando cuatro cuerpos con arquerías de herradura y apuntadas. En su interior presenta tres naves con cubierta de madera. Está considerada el prototipo de las obras mudéjares del foco artístico de Sahagún.

En la Iglesia del Albergue de la Santa Cruz, algunos asistimos a la emotiva misa del peregrino. Está situada junto al monasterio del mismo nombre, convento de clausura de las monjas benedictinas, en su interior se encuentra un retablo churrigueresco, de 1711.

En ella están, tras haber sido trasladados desde el Monasterio de San Benito, los sepulcros de Alfonso VI y de sus cuatro esposas (Inés de Aquitania, Constanza de Borgoña, Berta de Borgoña-Maçon y Zaida).

El monasterio alberga también un museo en el que se encuentran la imagen de la Virgen Peregrina y la custodia de 1556 procedente del Monasterio de San Benito. Son muy conocidos los amarguillos, parte de la repostería que elaboran las monjas.

Acabamos la jornada cenando en el restaurante El Arco, situado enfrente del mismo y tras paseo al hotel, nos fuimos a descansar, nos esperaba la tercera etapa del Camino de esta escapada.
Paco Nieto

Excursión X518: Camino Francés. Etapa 17. Carrión de los Condes - Ledigos

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Carrión de los Condes
Final: Ledigos
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 24,6 Km
Desnivel [+]: 85 m
Desnivel [--]: 45 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
De nuevo iniciamos otra escapada, llenos de ilusión, para continuar el Camino de Santiago, que con ésta sería la quinta vez.

En esta ocasión volvimos a la fórmula de dejar el coche en el final de la última etapa (Mansilla de las Mulas) y acercarnos al inicio de la primera etapa en taxi (Carrión de los Condes), porque lo de ir moviendo los coches en cada etapa, como hicimos en la escapada anterior, resultó muy pesado, además, en esta ocasión solo teníamos un coche, al ser 5 los participantes, por lo que nos hubiese sido también más complicado.

Tras un breve paseo por el centro de Mansilla, nos fuimos a comer al restaurante el Hórreo, situado en las afueras del pueblo.

Allí nos vino a buscar el taxi que nos llevaría a Carrión de los Condes. En menos de una hora hicimos los casi 80 km que nos llevarían cuatro jornadas a pie.

Dejamos las maletas en el moderno hotel Confort Suites y nos fuimos a conocer Carrión. Nos hicimos fotos en el Monumento al Peregrino, escultura realizada en bronce, representativa de un peregrino, ataviado con la capa y sombrero y con los atributos jacobeos: La concha y la vara con la calabaza. Patxi nos retó a encontrar un caracol que la escultura esconde, y como estábamos muy cerca de la iglesia de Santa María del Camino, fue lo primero que visitamos.

Es la más antigua de Carrión de los Condes, del siglo XII, dedicada a la Virgen de las Victorias, de estilo románico, con incorporaciones góticas y barrocas.

Tiene una ruda portada donde se apiñaban los peregrinos, para escuchar las historias de moros, toros y doncellas, esculpidas en sus arquivoltas.

Lo más conocido y valorado es su fachada meridional donde se abre una excelente portada románica de amplias arquivoltas de medio punto sobre cuatro columnas con capiteles de rica escultura zoomorfa. 

La arquivolta externa lleva 30 tallas radiales bastante erosionadas con escenas de oficios.

Por encima de esta puerta existe un friso magníficamente esculpido con el episodio de la visita de los Reyes Magos al palacio de Herodes y su viaje a caballo hasta Belén para adorar al Niño Jesús.

El templo conserva una talla de la Virgen del Camino o de la Victoria del siglo XIII, el Cristo del Amparo gótico de artífices renanos del siglo XIV, la capilla de Antonio Pastor con un óleo de escuela sevillana del siglo XVII y varios sepulcros, entre ellos los de los Condes de Carrión.

Siguiendo por la misma calle se halla la iglesia de Santiago, del siglo XI, cuya espléndida portada alberga el más hermoso Pantocrátor del románico (obra cumbre de la escultura de este estilo), y una arquivolta con 24 figuras, cada una representando un oficio diferente, como un herrero, un monje, un zapatero, un sastre, un cocinero, una bailarina contorsionista junto a un juglar músico, etc.

Por encima, aparece el elemento escultórico que verdaderamente ha dado fama internacional a Carrión de los Condes: su soberbio friso, donde aparece Cristo en Majestad rodeado por el Tetramorfos, así como un soberbio Apostolado en los extremos.

Actualmente no tiene culto, pero se ha restaurado el interior y se ha habilitado un museo de arte sacro, que reúne obras interesantes, como el retablo de San Juan de Cestillos del siglo XVI, una Piedad del XV, varios Cristos en la cruz,

Salimos de la iglesia, pasamos junto al Ayuntamiento y nos acercamos a la Iglesia de San Andrés Apóstol, una de las parroquias más antiguas de la ciudad. Se construyó sobre la iglesia anterior en piedra sillería, se terminó en 1574.

Seguimos hacia la Iglesia de San Julián, construida en el siglo XVII en ladrillo, excepto su frontispicio en piedra, sobre los restos de un antiguo monasterio del siglo XI del que nada se conserva. En el interior destaca el mejor conjunto de retablos barrocos de Carrión, y sobre todos el retablo del altar mayor, quizás el mejor de toda la ciudad, con esculturas de San Julián.

A continuación fuimos a contemplar el río Carrión desde el puente Mayor, que también cruzaríamos al día siguiente al inicio del Camino.

Un poco más adelante se halla el tercer Monumento Nacional de la villa, el Monasterio de San Zoilo, que fuimos a conocer. Nos contó su historia el responsable de la entrada.

Tuvo su origen en el siglo X y en 1076 fue entregado por la condesa Teresa, viuda del conde Gómez Díaz, a la orden de Cluny alcanzando poder y notoriedad durante aquella época.

En el año 948 el abad Teodomiro, que vivía en el actual emplazamiento con una pequeña comunidad de monjes, concluye la redacción del libro del Becerro o de fundación de cenobio que recibe el nombre de San Juan Bautista o San Juan tras el Puente.

Este monasterio cambió de advocación en el siglo XI con la llegada desde Córdoba de las reliquias del mártir San Zoilo por los Condes de Carrión, Don Gómez Díaz y su mujer la infanta de León Doña Teresa Peláez, los cuales promueven la construcción del monasterio, que en 1076 ceden a la orden de Cluny.

El monasterio fue centro religioso y político de primer orden donde se celebraron concilios y Cortes. También sirvió como residencia de reyes, incluso algunos fueron armados allí caballeros. Ya en la Edad Media fue centro de peregrinación.

A partir de mediados del siglo XIII y durante dos centurias, diversas circunstancias provocaron su declive económico y espiritual. A partir de mediados del siglo XV, se independiza de Cluny y se integra en la congregación Benedictina de San Benito el Real de Valladolid.

Por aquella época se destruye el claustro antiguo y se construye el actual con la pretensión de grabar en la piedra el transcurso y la importancia de los Benedictinos a través de los siglos y de la historia, es de estilo plateresco y constituye el elemento de mayor interés artístico, tiene dos plantas.

El paseo por el claustro es una lección de historia que presenta cincelados a personajes del Nuevo y Viejo Testamento además de los de la Orden Benedictina.

A comienzos del siglo XIX, el monasterio sufrió los procesos de desamortización y exclaustración, aunque el edificio siguió siendo propiedad del obispado de Palencia quien lo cedió en 1854 a la Compañía de Jesús que construyó un colegio.

Tras la partida de los Jesuitas, en 1954 fue transformado en Seminario Menor Diocesano hasta 1986. La Diócesis vendió el inmueble en 1992 reservándose la propiedad de la parte monumental, aunque cediendo su uso y albergando desde entonces un espléndido complejo hotelero con un estilo muy característico.

La iglesia actual es del siglo XVII. En la sacristía se conserva un cuadro que representa el Martirio de San Zoilo. En el centro se exhiben las telas islámicas, conocidas como “Manto del Conde y de la Condesa”, dentro de una estructura de alta seguridad que las protege de la luz directa y de posibles robos.

Los dos tejidos del siglo XI, según estudios históricos e iconográficos, uno de fondo azul y otro de fondo rojo, se extrajeron en el año 2003 del interior de la arqueta funerarias del siglo XVIII, situada en uno de los laterales del retablo mayor de la iglesia que, según la tradición, alojaba las reliquias del mártir cristiano San Zoilo.

Los tejidos llegaron de Córdoba con las reliquias de San Zoilo, junto a las de San Félix y San Agapito, en los años setenta de siglo XI como presente de los reyes árabes a los condes de Carrión.

Desde el año 1996 la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Palencia ha fijado en este edificio una oficina de atención a los peregrinos en su tránsito hacia Santiago. También se encuentra el Centro de Estudios y Documentación del Camino de Santiago y su Biblioteca Jacobea, que ocupan varias salas. En su biblioteca, que tiene más de 5.000 libros, se custodian más de 3.000 títulos relacionados con los más diversos aspectos del Camino de Santiago y sus salas acogen charlas, conferencias, coloquios y proyecciones.

De regreso, nos pasamos a ver la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, patrona de Carrión de los Condes, de sobria arquitectura, construida en los siglos XVI y XVII y ubicada en lo mas alto del pueblo con aspecto de atalaya que se asoma a un tajo abierto por el río Carrión, desde la que se divisa toda la vega. En su interior tiene un precioso retablo románico.

Cenamos estupendamente en el restaurante-hostal La Corte, muy próximo a nuestro hotel, al que nos fuimos pronto a dormir para emprender a la mañana siguiente la 17ª etapa de nuestra aventura.

Tras desayunar, a las 8h ya estábamos recorriendo la calle Santa María hacia la Plaza Mayor del Ayuntamiento, cruzamos el río Carrión y pasamos frente al Monasterio de San Zoilo, que conocimos de cerca ayer.

Un banco con el nombre y la silueta del pueblo nos desea Buen Camino. Continuamos por una calzada de piedra, que en realidad es un dique de contención ante desbordamientos del río, dejando atrás un mojón con la concha y el itinerario del Camino.

Cruzamos por una rotonda la carretera CL-615, continuando de frente por la avenida de Donantes, pasando primero una sede de la Cruz Roja y, posteriormente, una gasolinera. Cruzamos la N-120 por un paso de peatones y continuamos hacia delante por la carretera local PP-2411, de poco tráfico, que conduce hasta Villotilla.

Frente a nosotros, la infinita meseta, en la que solo algunos árboles desnudos junto al camino de tierra rompen la línea del horizonte. A ambos lados, tierras de cultivo, unas en barbecho, otras con un verde intenso.

Al cruzar un arroyo por un puente, con bastante agua, se nos unió Keith, un irlandés residente en un pueblo de Madrid, con el que completamos la etapa. Poco después de pasar un segundo puente contemplamos a la derecha las ruinas de la Abadía de Benevívere.

Tras salvar por asfalto el arroyo de la Ribera, abandonamos la carretera y nos adentramos durante los siguientes 12 kilómetros por la Vía Aquitania, calzada romana que enlazaba Burdeos con Astorga, lo que supone salvar una distancia de casi 700 kilómetros.

Fue construida hace más de dos mil años y a pesar del intenso uso al que se ha visto sometida, tiene el mismo aspecto que cuando se construyó.

Tiene un ancho suficiente para que se puedan cruzar dos carretas, requisito indispensables en las calzadas romanas.

Avanzamos sobre un firme de tierra y pequeños cantos rodados, y escoltados en ocasiones por una hilera de árboles, ahora sin hojas en sus ramas, entre campos sembrados de cereales de verde intenso. La única referencia visual a 500 metros hacia la derecha es la autovía Camino de Santiago.

A la derecha queda un área de descanso junto a las ruinas del antiguo Hospital de Santa María de la Fuente, Hospitalejo u Hospital de Don García, fundado en el siglo XII. Es un excelente lugar para descansar, bajo los chopos y algunos bancos y mesas. De mayo a octubre/noviembre cerca de aquí se instala una furgoneta donde sirven comida y refrescos. Un hito marca que nos quedan 400 Km a Santiago.

Unos metros más adelante, pasamos por una zona de lagunillas, que hace que tengamos que esquivar los charcos que produce en la pista. La aburrida llanura castellana se convierte, a medida que la transitamos, en una auténtica caja de sorpresas. De repente todo el páramo parece tomar vida y desaparece por completo la sensación de monotonía que esperábamos de este trayecto. Al verde de los trigales hasta donde alcanza la vista (que no es poco), se une el amarillo de las cunetas, en una hermosa sinfonía de colores, junto a aisladas hileras de chopos que se elevan en las vegas de pequeños arroyos.

En la Edad Media, este tramo rectilíneo acogió otro importante hospital de peregrinos, el de San Torcuato, del que no quedan restos, y que debía suponer un auténtico oasis en medio del desierto.

Cruzamos la carretera PP-2419, que se dirige a Bustillo del Páramo de Carrión, seguido del río Seco, que más parece un arroyuelo, y a continuación el arroyo de los Horcajos, desde el que se divisa en el horizonte la figura esbelta de la torre mudéjar del cementerio de Calzadilla de la Cueza. 

A medida que avanzamos, la torre se va haciendo cada vez mayor entre los verdes trigales. Tras 17,3 kilómetros desde Carrión de los Condes, llegamos por fin a Calzadilla de la Cueza.

Nada más entrar, a la izquierda, paramos en el albergue Camino Real a tomar café y descansar un poco en esta típica población de esta Tierra de Campos.

Me acerqué a ver la iglesia de San Martín de Tours, un templo notablemente reformado a lo largo de sus años de vida, lo que ha reconfigurado su aspecto original.

Destaca el retablo mayor, de estilo renacentista, del segundo tercio del siglo XVI. Conserva un buen número de cruces de Santiago.

Con un precioso cielo decorado con nubes de algodón, salimos de Calzadilla siguiendo la carretera N-120 hasta el siguiente pueblo, Ledigos, final de nuestra etapa.

Enseguida vemos a la izquierda un antiguo caserón, cuyo aspecto exterior conserva aún los vestigios del hospital de peregrinos que fue, el Hospital del Gran Caballero o Santa María de las Tiendas, que actualmente está deshabitado.

Los orígenes de este enclave se remontan al siglo XII, cuando la Orden de Santiago fundó en el lugar un hospital para peregrinos, germen del monasterio. El hospedaje, que estuvo en funcionamiento hasta el siglo XIX, tuvo gran aceptación en la ruta jacobea por sus riquezas y tamaño y por facilitarse en él una generosa ración de pan, vino y queso. El gran retablo renacentista de su iglesia (siglo XVI) se puede admirar en la actualidad en la iglesia de San Martín, en la vecina Calzadilla, de donde venimos.

Cruzamos por un puente el río Cueza, que aunque su nacimiento se encuentra en el término municipal de Villazanzo de Valderaduey (Provincia de León), la mayor parte de sus 52 kilómetros de longitud discurren a lo largo de la provincia de Palencia. Desemboca en el río Carrión, por su margen derecha, en el término municipal de Paredes de Nava.

Un poco después pasamos junto al área de descanso Las Saperas, que nos queda a la derecha y un poco más de un kilómetro, nos desviamos a la derecha, dejando la carretera, para entrar em Ledigos.

A la derecha, en un altozano, se encuentra el cementerio y la iglesia parroquial de Santiago es de ladrillo, destacan dos retablos neo-clásicos, uno con un Cristo del siglo XVII y otro con pinturas del siglo XVI.

Tiene una especial vinculación con el Camino, pues algunos historiadores apuntan que es el único templo en todo el trayecto en el que existen representaciones de los tres Santiago: el peregrino, el apóstol y el matamoros.

En el albergue La Morena, tras unas cervezas, despedimos a Keith, que proseguía el Camino.

Nosotros nos acomodamos para pasar aquí la noche. Tras la comida en el albergue y un poco de descanso, dimos un paseo por el pueblo, visitando la iglesia y alrededores mientras contemplamos una bonita puesta de sol y, a lo lejos, la silueta de Terradillos de los Templarios, el cercano pueblo por el pasaríamos al día siguiente.

Cenamos en el bar El Palomar y en el albergue intentamos, mi primo Patxi y yo, enseñar a jugar al mus a Teresa y Ángel, de momento con escaso éxito, ja, ja.

Así dimos por finalizada esta larga y relajada etapa a la que le otorgo 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS INICIO DEL VIAJE

FOTOS