lunes, 18 de febrero de 2019

Excursión X165: La Najarra desde la Ermita de San Blas

FICHA TÉCNICA
Inicio: 
Ermita de San Blas
Final: Ermita de San Blas
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 17,2 Km 
Desnivel [+]: 1125m 
Desnivel [--]: 1125 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 6

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN

La Najarra es la última cumbre del extremo este de la Cuerda Larga y con ella finalizan las cumbres superiores a los 2000 metros de la zona este de la Sierra de Guadarrama. Se le considera el lugar donde limitan la Cuerda Larga y la Sierra de la Morcuera, dos cordales con una orientación muy similar.

Su cima, situada a 2120 metros de altura, es uno de los más sencillos y asequibles dosmiles de toda la cordillera.

A ella Vicente Aleixandre, quien pasó largas temporadas en Miraflores de la Sierra, el pueblecito madrileño enclavado en la base de la montaña, le dedicó estos versos extraídos de su poema 'Adiós a los campos':
Montaña hirviente que en su entraña, sólo piedras agita... Desde esta cima solitaria os miro, campos que nunca volveréis por mis ojos, piedra de sol inmensa, entero mundo, y el ruiseñor tan débil que en su borde lo hechiza.

Pero como la senda que hace esta cumbre asequible, que remonta poco más de 300 metros desde el puerto de la Morcuera, nos parecía muy sencilla elegimos iniciarla desde la Ermita de San Blas, para así tener un desnivel cercano a los 1200 metros, puro masoquismo.

Para ello nos acercamos a Soto del Real y cogiendo la carretera que sube a Miraflores de la Sierra, nos desviamos, pasadas cuatro rotondas, hacia la izquierda, siguiendo el Camino de Cruz de Toribio.

Lo dejamos más tarde para seguir a la derecha en dirección a la Hacienda Jacaranda, continuando una vez llegada a ella, hasta las inmediaciones de Ermita de San Blas

Echamos a andar junto a la entrada de la finca El Nogalejo, para en dirección oeste seguir el Camino de la Peña del Madroño. A pocos metros cruzamos el arroyo de San Blas, casi sin darnos cuenta, y poco después vadeamos el arroyo de los Eriales, ambos con poca agua.

Frente a nosotros, el inconfundible perfil de La Pedriza, con parte de la Cuerda Larga nevada. A 1,5 km del inicio, enlazamos con el camino forestal de San Blas, internándonos con suave pendiente en un bosque cada vez más denso de pinos y algún que otro roble. Dejamos las ruinas de lo que parece haber sido una casa a nuestra derecha, ahora en ruinas.

El camino realiza una amplia curva a la izquierda cruza el arroyo del Mediano Chico y, pasado un portón, disfrutamos de una preciosa vista del Hueco de San Blas, señalizado por un hito del Parque Nacional del Guadarrama como Puerta del Hueco de San Blas.

Aquí cambiamos de dirección hacia el noroeste, internándonos de nuevo en el pinar, al poco un claro da paso a unas rocas que hacen de magnífico mirador natural, con toda La Pedriza oriental a nuestro alcance.

Dejando a nuestra derecha lo poco que queda del desmantelado retén de Miraflores, un cobertizo con mesas que no entendemos por qué lo han demolido, dejamos el camino para desviarnos a la derecha para seguir una pequeña vereda que remonta con algo de más pendiente la ladera de la Plata hasta alcanzar la Majada de la Porra, donde hay unas jaulas para regular la población de cabras, permitiendo su captura para reubicarlas en otros lugares sin tanta sobrepoblación.

Desde aquí se inicia la parte más dura de la ruta, primero ascendiendo por unas zetas entre rocas, que afortunadamente, tras cruzar un par de arroyos de bonitos entornos, da paso a un largo trecho horizontal, en dirección este, que permite recuperarnos antes de iniciar el último tramo, con una pendiente de hasta el 36% antes de alcanzar la cumbre de La Najarra. Todo un reto que superamos con mucho tesón e ilusión.

Desde su vértice geodésico admiramos una de las vistas más inéditas de la Sierra de Guadarrama y que se extiende desde la alejada Maliciosa hasta los montes de Canencia. Hacia el sur, el roquedo pedricero, el embalse de Santillana, los llanos de Colmenar, el Pardo y, en el horizonte, las Cuatro Torres de Madrid. Hacia el norte, el frontón de los Montes Carpetanos, que culminan con las alturas del Peñalara, toda cubierta de nieve.

Tras tomarnos los bocadillos a resguardo del viento, iniciamos el descenso.

Buscamos la senda Santé, que en dirección este desciende con fuerte pendiente hasta alcanzar el camino del Monte Aguirre, pasando previamente por el Pinar del Umbrión, con impresionantes vistas de Miraflores de la Sierra y su pequeño embalse.

Cruzamos un arroyo y continuamos el descenso, pasamos junto a la fuente de la Parada del Rey, enlazando con el camino del Puerto de la Morcuera, y un poco más adelante con el Cordel del Puerto de la Morcuera, coincidente con el PR-12, que nos llevó a la Ermita de San Blas y siguiendo el GR-10, alcanzamos el lugar donde habíamos dejado los coches. 

La aventura para buscar un bar abierto en Soto del Real para celebrar la finalización de esta ruta, fue más larga que la subida, acabando en la plaza de Manzanares el Real, donde celebramos además el inminente cumpleaños de Jorge.

Por lo singular de esta ruta y su gran dificultad, se merece 5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

lunes, 4 de febrero de 2019

Excursión X164: Los Molinos del río Cofio

FICHA TÉCNICA
Inicio: 
El Pimpollar
Final: El Pimpollar
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 15 Km 
Desnivel [+]: 374 m 
Desnivel [--]: 374 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
El río Cofio es un afluente por la izquierda del Alberche -este, a su vez, tributario del Tajo-. Discurre por las provincias de Ávila, en la que tiene su fuente, y de Madrid, donde desemboca en el embalse de San Juan, construido sobre el río Alberche. Su recorrido sigue, en líneas generales, la vertical norte-sur y se extiende a lo largo de 51 km.

Antaño era conocido como el río de los Molinos. Nace en la unión de los arroyos de Valtravieso y de las Herreras, en la Sierra de Malagón, y hace de frontera entre Santa María de la Alameda y las Navas del Marqués a lo largo de cinco kilómetros, que se recorren en esta ruta en la que conoceremos siete molinos, o lo que queda de ellos.

Para ello nos acercamos en coche a la urbanización El Pimpollar, junto a la estación de Santa María de la Alameda, que es el término más septentrional de la comarca “Sierra Oeste” de Madrid, en los límites de Ávila, Segovia y Madrid.

Echamos a andar cruzando por encima el túnel del ferrocarril, caminando en dirección norte por una amplia pista entre pinos hacia el Molino Nuevo, en la zona conocida como La Grulla.

Los charcos del camino completamente congelados dan idea de las temperaturas nocturnas que estamos teniendo. A poco más de un kilómetros nos encontramos las primeras casas del Molino Nuevo. 

Dejamos una fuente a nuestra izquierda y llegamos a la zona de La Palomilla, donde nos desviamos a nuestra izquierda para acercarnos a ver una acequia utilizada para el riego de las fincas colindantes, separadas unas de otras por anchos muros de piedra.

De regreso al camino, continuamos el paseo sin cambiar de dirección por la zona conocida como La Cabrera, contemplando prados en los que pastan unas tranquilas vacas con sus terneros.

Al llegar a una bifurcación, continuamos por la pista de la izquierda, que nos lleva directamente al río Cofio, justo al vado que en condiciones normales permitiría el paso al otro lado del mismo, pero que hoy era imposible de cruzar sin llevarse un buen remojón.

Tocaba pues, buscar el puente que a unos 700 metros río arriba nos permitiría pasar a la otra orilla del río.

Retrocedemos para ello y seguimos la pista que traíamos, que entre pinos y enebros se aleja del río siguiendo una cerca de piedra, que tenemos que saltar al poco de cruzar un arroyuelo, para no alargar en exceso el encuentro con el puente sobre el Cofio de la carretera AV-P 308, que va de las Navas del Marqués a Pequerinos. En él nos hacemos la foto de grupo.

Nada más cruzar el puente, giramos a la derecha para contemplar los restos del primer molino de la ruta, del que queda el cubo -muy cegado- y parte del canal (caz). Unos metros más arriba contemplamos la unión del arroyo Valtravieso y el de las Herrreras, punto donde nace el río Cofio. El paraje es de gran belleza y merece la pena llegar hasta él.

Regresamos hacia la carretera, dejando ahora el molino a nuestra izquierda. Cruzamos la carretera y andamos unos 200 metros por ella, abandonándola por la izquierda para seguir una pista que entre prados con vacas, que nos miraban desafiantes, se acerca al río justo por el punto donde intentamos vadearlo. Como ya había hambre, sentados en unos troncos paramos a comernos los bocadillos.

Continuamos acompañando al río en su descenso por la margen derecha del mismo, del que nos separamos unos metros para saltar un muro de piedras.

De nuevo en la orilla del río, nos sorprende contemplar una estupenda poza que forma el río en uno de sus meandros.

Al rebasar el siguiente recodo, hallamos entre pinos resineros, chopos, sauces y fresnos ribereños las ruinas del segundo molino de la jornada, el molino de la Palomilla.

Contemplamos los restos de lo que fue el edificio principal, de la regadera, en forma de pozo vertical que acaba en un ángulo muy pronunciado que es el que dirige el agua y le da velocidad, antes de encauzarla de nuevo hacia el río.

Tras las fotos pertinentes, continuamos el descenso junto al río, que con su agradable murmullo nos ameniza el recorrido.

El río en ensancha al llegar a unos bonitos lanchares graníticos formando pequeños saltos y pozas que le dotan de gran belleza a este paraje de verdes ribazos, donde a duras penas se distinguen las ruinas de los llamados molinos Juntos, el tercero de nuestro recorrido.

Pocos metros más abajo llegamos al Molino Nuevo, el que mejor estado de conservación tiene. La regadera y tramo de caz hasta la rampa es espectacular, empedrado con el antiguas piedras de moler. Aún son reconocible sus instalaciones, aunque penosamente se sostienen las paredes. Se pueden ver incluso las piedras de moler en su sitio, se entrevén las aspas y su sistema de movimiento por el agua y la salida de aguas al río.

Poco después nos asomamos entre zarzas y escombros al interior del molino de la Fabriquilla, con su caz muy deteriorada y acabada en rampa, el quinto molido del día.

Continuamos el descenso, y nos cruzamos con el arroyo de Poveda o del Trampal, que remontamos un poco para observar sus bonitos saltos de agua y poder vadearlo más fácilmente.

Pasamos bajo el colosal viaducto del ferrocarril Madrid-Ávila, junto al cual podemos contemplar los restos de una construcción donde hay un sorprendente dibujo de un oso.

A pocos metros nos topamos con los restos casi irreconocibles del molino del Prao Mora, el sexto, también acabado en rampa.

Entre pinos, chopos, sauces y fresnos ribereños cruzamos el arroyo de la Palomera, alcanzamos un puente de cemento que comunica con la urbanización del Pimpollar, pero lo ignoramos para continuar el descenso del Cofio por la misma orilla derecha que traíamos.

Justo donde el río realiza un cerrado meandro a la izquierda, cruzamos el arroyo Robledillo y contemplamos los bonitos saltos de agua nada más finalizar el meandro.

Poco antes de alcanzar el séptimo y último resto de molino del día, apenas perceptible, su caz en rampa es sin embargo bien visible. así como el desagüe, tapado con grandes losas de granito.

Proseguimos por una senda paralela al río que pronto da a una robusta cerca de alambre que delimita una finca, teniendo que avanzar dificultosamente entre ella y el río. Pasamos el arroyo de los Bocinos mientras la vegetación se hace cada vez más espesa.

Nuestro empeño de llegar hasta la desembocadura del del río Aceña al Cofio, se ve truncada a poco más de 700 metros de conseguirlo por las zarzas y matorral que nos impiden proseguir.

Desandamos parte del camino, pasando junto a una puerta que a la ida no vimos que da acceso libre a la otra parte del vallado, pero ya era tarde y nos quedamos sin ver el encuentro de los dos ríos.

Pasado de nuevo el arroyo de los Bocinos, para enseguida desviarnos a la derecha, cruzamos el río Cofio por una pasarela y ascendemos por las calles situadas al este del Pimpollar hasta alcanzar el aparcamiento donde habíamos dejado los coches.

Las cervezas de celebración nos las tomamos en el bar de Santa María Estación, dando así por finalizada esta ruta que bien se merece 4 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS

viernes, 25 de enero de 2019

Excursión X163: Chorrera de San Mamés

FICHA TÉCNICA
Inicio: 
San Mamés
Final: San Mamés
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 16 Km 
Desnivel [+]: 702 m 
Desnivel [--]: 702 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 5

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Cinco años hacia que no veía este salto de agua, uno de los más altos de la Comunidad de Madrid, la Chorrera de San Mamés, de unos treinta metros de altura y de gran belleza natural.

La mañana, algo fresca, prometía buen tiempo, al acercarnos al histórico pueblo de San Mamés, situado a los pies de los Montes Carpetanos, a 3,5 km de distancia de la cabeza del municipio, Navarredonda, y a escasos 5 km de Buitrago del Lozoya, que hace las veces de capital de la comarca.

San Mamés
fue fundada a mediados del siglo XI por los árabes y fue la capital de un municipio independiente hasta 1857, año en el que se integró en el de Navarredonda y San Mamés. En este enlace podemos encontrar más información de estos dos pueblos.

Desde el aparcamiento que hay a la salida del pueblo, nada más cruzar el puente sobre el arroyo del Chorro, comenzamos la ruta, saliendo del municipio por la calleja de la Fuente, camino entre muros de piedra, que se dirige en dirección norte hacia la Chorrera.

Dejamos atrás la quesería artesanal del pueblo e iniciamos la subida por la pista que, de seguirla, se interna en el valle que ha labrado el arroyo de la Chorrera, con ella al fondo como un hilo de plata. Pero antes de ir en su busca, nos desviamos a la derecha, para seguir en dirección noreste por el Camino de los Almajanes, que discurre por la Cañada de Rendales y el Cordel de la Cárcaba, que nos llevaron al depósito de aguas de Villavieja del Lozoya, junto al que un abrevadero hace de telón de fondo de unas bonitas vistas del valle.

Continuamos por la pista que entre robles desprovistos de hojas nos dirige en dirección noroeste. A un kilómetro del depósito la abandonamos para seguir a nuestra izquierda, sin senda aparente, en dirección oeste hacia el cerro de la Mesilla.

La pendiente es elevada, lo que nos obliga a ir en zigzag para hacerla más llevadera, un muro de piedras a nuestra derecha es nuestra única referencia.

En el ascenso dimos con unos hermosos ejemplares de acebos, que dan nombre a esta zona, mientras el viento helador se hacía más presente.

En la zona de las Tollas encontramos las primeras nieves, que fue en aumento conforme ascendíamos en busca de la pista que nos llevaría al arroyo del Chorro. Al alcanzarla, resguardados del viento tras unas rocas, paramos a tomarnos los bocadillos y demás viandas.

Tras el descanso, seguimos por la pista, cubierta de nieve, por la que un par de ciclistas que nos encontramos apenas podían rodar.

Pasamos junto a una fuente con el agua casi congelada siguiendo en todo momento la pista que en dirección suroeste y tras algunas curvas, nos llevó a un puente que salva el arroyo del Chorro.

Continuamos por una senda algo desdibujada y paralela al arroyo que desciende por la margen izquierda del mismo.

Nos acercamos al arroyo de vez en cuando para contemplar el nacimiento del chorro desde unos miradores acondicionados con barandillas de acero para hacerlos más seguros.

Las vistas del agua cayendo precipitadamente dando paso a la "V" del valle son sublimes y nos costó abandonar el panorámico mirador desde el que tomamos muchas fotos.

Siguiendo la senda, descendimos hasta los pies de la chorrera, contemplando desde su base los más de treinta metros del salto de agua, que proviene de los Montes Carpetanos, donde nace, a los pies del Reajo Alto y el Lomo Gordo.

El regreso es mucho más cómodo, sin precipicios y con buena senda, señalizada y adaptada no hace mucho para facilitar el acceso desde el pueblo. Cruzamos un renovado puente de madera, alcanzando una pista en el punto en que han colocado un hito rotulado como Puerta de los Carpetanos del Parque Nacional Sierra de Guadarrama, pasamos junto a una fuente y la Casa del Labrador, en penoso estado de abandono, y llegamos a la quesería.

En lugar de continuar por el Camino de la Fuente, por el que habíamos venido, seguimos, a mano izquierda por la Calleja de las Tres Iglesias hasta llegar a la bonita Iglesia Parroquial de San Mamés, dedicada a San Roque, lugar donde se llevó a cabo la coronación de la reina de Castilla Juana “la Loca”, lo que muestra la importancia que el templo llegó a tener en la zona. Junto al cuerpo de la nave, se abre un pórtico que cubre el acceso principal, de gran belleza.

En el bar del pueblo nos tomamos las cervezas para celebrar el haber finalizado esta bonita excursión que se merece 4 estrellas.
Paco Nieto