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sábado, 31 de enero de 2026

Excursión X553: Fuentes y lavaderos de Adzeneta d'Albaida

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Adzeneta d'Albaida
Final: Adzeneta d'Albaida
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11 Km
Desnivel [+]: 283 m
Desnivel [--]: 283 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 23

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
El día comenzó con incertidumbre: una alerta de viento había puesto en jaque nuestra esperada ruta de senderismo por Adzeneta d'Albaida, un hermoso rincón al sur de Valencia.

Sin embargo, tras deliberaciones y algunas bajas en el grupo, decidimos arriesgarnos. Y, afortunadamente, el viento no hizo acto de presencia con la virulencia pronosticada, regalándonos un espléndido día soleado.

Adzeneta d'Albaida
está integrado en la comarca de Valle de Albaida, a resguardo de las estribaciones de la sierra de Benicadell, al sur, y del Valle de Albaida, al norte. El topónimo deriva del árabe "az-Zanāta" haciendo referencia a la tribu bereber de los zenatas, que fundó aquí una alquería musulmana. Fue conquistada por las tropas de Jaime I, como el resto de la zona, en 1477. El municipio cuenta con un polígono industrial en el que diversas empresas se dedican a la fabricación de edredones "nórdicos", ropa de hogar y productos relacionados.

Nos reunimos en El Arriero, uno de los bares que hay a la entrada del pueblo, donde planeábamos disfrutar de un merecido almuerzo al finalizar la excursión.

El objetivo era realizar la ruta dels Llavadors, seguida de una visita al nacimiento de la Séquia del Port (Acequia del Puerto) y los cortados de les Tosquetes, ambos en el término municipal de Albaida.

Con entusiasmo, echamos a andar, desviándonos hacia el Paseo de la Séquia del Port, una acequia morisca que ha sido vital para la comunidad, aportando agua a los lavaderos y tierras de cultivo, lugares de encuentro y trabajo para los habitantes de Adzeneta d'Albaida.

Este canal se extiende 4 kilómetros, formando parte de un sistema de riego histórico que data de los tiempos de Al-Andalus.

Proporciona agua a las huertas de Atzeneta, Albaida y El Palomar, que lo comparten por semanas, por eso hoy no corría agua por ella, al no tocarle el turno.

A lo largo de su trazado se alineaban varios molinos, uno de ellos lo visitaríamos durante el recorrido, el Molí del Dalt.

En agradable paseo fuimos siguiendo la acequia, testigo de la historia de la zona, donde la vida giraba en torno al agua que surtían a los lavaderos públicos, así como a las portezuelas en las casas que dan directamente a él, permitiendo lavar con mayor comodidad sin salir de las mismas y a cubierto. Me llamó mucho la atención lo de las portezuelas, nunca lo había visto.

Tras recorrer el paseo, con bonitas vistas del valle y charlar con una señora del pueblo, que nos contó cómo se utilizaban los lavaderos, nos dirigimos a la explanada del Calvario, un Vía Crucis con estaciones a ambos lados de ella, con ilustradas escenas de la Pasión de Cristo, que conduce a la Ermita del Santísimo Cristo de la FeEl Calvario se edificó en 1709, junto con la primera ermita levantada aquí.

Este lugar es de gran devoción para los locales, su Cristo es conocido popularmente como El Morenet, apelativo que se le dio por el tono tostado de la imagen.

Este color se debe a que durante las guerras napoleónicas los soldados ocupantes, a finales de 1812, la arrojaron al fuego, aunque no lograron quemarla, pero se quedó la madera subida de color, morena.

El edificio actual, reemplazó a una modesta ermita, es de los años 1883-1890, de estilo renacentista en su exterior y neogótico en el interior, con decoración neobizantina. Tiene unos vitrales preciosos y otros elementos de interés.

Desde allí, nos dirigimos hacia el campo de fútbol y el albergue municipal El Regit.

Ascendimos por una larga pista, entre pinos, que nos protegía aún más del escaso viento, tanto era así que tuvimos que aligerar vestuario. Después de un ligero descenso por sendero, tras dejar la pista, llegamos a la fuente de San Luis Beltrán, dedicada a este santo Dominico valenciano, canonizado por el papa Clemente X en 1671. La bella imagen en azulejo que adorna la fuente data de 1954 según reza en ella, fue restaurada en el año 2016. El entorno estaba algo encharcado del agua que rebosaba del histórico manantial.

Continuamos por el sendero, entre pinos y a unos 300 metros nos encontramos en el Molí del Dalt (Molino de Arriba), una construcción emblemática que data de siglos atrás. Tiene un profundo cubo por el que caía el agua procedente de la Séquia del Port, que por su fuerza movía las ruedas para moler el grano. Este molino, que una vez fue motor de la economía local, ahora se erige como un recordatorio del pasado agrícola de la región.

Siguiendo nuestro camino, alcanzamos las ruinas del Monasterio Dominico de Santa Ana. Este convento, aunque en ruinas, resuena con la historia de la vida monástica y la devoción que alguna vez habitó sus muros.

Fue fundado en 1538 por el padre Joan Micó, para reafirmar la conversión de los moriscos de la zona.

De este monasterio fue prior Luis Bertrán entre 1557 y 1560. La tradición lo considera escenario de numerosos milagros del santo valenciano, quien al parecer sentía gran devoción por Santa Ana. Anteriormente, su ermita fue visitada por San Vicente Ferrer.

Tanto el monasterio como la ermita se encuentran en un lamentable estado de ruina, ya que fueron desmantelados a raíz de la Desamortización de Mendizábal. Desde entonces han pertenecido a diversos propietarios particulares, que no los han restaurado.

Después de la conquista cristiana, a los habitantes de Adzaneta musulmanes, dedicados a la agricultura y arriería, se les intentó convertir al catolicismo, aunque finalmente fueron expulsados, como el resto de moriscos valencianos, en el año 1609, lo que provocó que el marqués de Albaida hubiera de repoblar la alquería con “cristianos viejos” de Albaida principalmente.

A pocos metros se encuentran las casas de los trabajadores del Monasterio, también en ruinas. Al conectar con una pista, giramos a la derecha y al llegar a la carretera CV-6170 la seguimos a la izquierda para visitar la cascada de Santa Ana, junto al puente que cruza el río Albaida, pero al no llevar agua, estaba seca y pasaba inadvertida.

Intentamos sin éxito cruzar el río, pero el desnivel era apreciable y tuvimos que regresar sobre nuestros pasos y buscar el sendero que lleva al nacimiento de la Fuente del Port, manantial de la Séquia del Port, un hilo de vida transparente que serpentea por el paisaje hasta el pueblo. Tiene un difícil acceso, medio oculto por los gigantescos pilones que sustentan la A-7.

Un alcavó en valenciano es una mina de agua, procede del árabe "al-qabú" (la bóveda) y fueron utilizadas por los musulmanes de Al-Ándalus para captar el agua subterránea. Éste tiene 163 metros excavados en horizontal y con un recorrido prácticamente rectilíneo.

Un poco más adelante, tras pasar bajo la A-7, paramos a tomar el tentempié de media mañana, entre olivos que se asoman al río. Este sendero debe ser muy popular entre ciclistas porque vimos a muchos de ellos recorrerlo.

Tras el breve descanso, continuamos por una vereda que busca el cauce seco del río, y que a pocos metros de alcanzarlo, a la izquierda, nos ofrece una pequeña cueva entre las rocas.

Desde aquí se tiene una buena panorámica del Alto de la Covalta, donde se halla una cruz monumental, restos de un poblado íbero y una gran cueva. Habrá que hacerle una visita.

Cerca encontramos un par de perforaciones que se realizaron durante la II República para buscar agua subterránea a lo largo de 1,8 Km, de los cuales solo se efectuaron 600 metros, sin éxito. El proyecto se abandonó por el estallido de la Guerra Civil.

Cruzamos el cauce sin agua del río, pasamos bajo la A-7 y ascendimos hacia una pista, desde donde se podían apreciar las majestuosas montañas que nos rodeaban, tapizadas por una alfombra verde de pinos.

Nos desviamos hacia la Caseta de l’Ameraor, un refugio medio en ruinas, con una balsa de agua transparente y una casa anexa desde donde disfrutamos de vistas impresionantes de los farallones de les Tosquetes.

En esta zona, la vegetación y los pinares eran un deleite para los sentidos.

Por detrás de la alberca, remontamos una empinada senda de la que nos desviamos a la derecha para contemplar los Tosquetes desde lo alto de los acantilados. Un excelente mirador del valle y la montaña de la Coveta.

Al seguir nuestro recorrido, en uno de los cruces de senderos nos hicimos la foto de grupo.

Por una preciosa senda, casi plana, cruzamos el pinar de Pla de la Roda, hasta alcanzar una pista de tierra, por la que continuamos en leve ascenso.

En su margen derecha descubrimos una conejera, un amontonamiento de piedras que sirve de refugio para los conejos, una curiosidad que me dejó sorprendido porque nunca había visto una así.

En el punto de mayor cota de la ruta. dejamos la pista y nos desviamos a la izquierda para descender por un estrecho sendero (PR-CV 222) con bastante pendiente, en el que había que ir con cuidado y atentos para no resbalar por las piedras y raíces que lo cubrían.

Tras una pronunciada curva, el sendero se aplana, llegamos a la fuente del Anohueret, incrustada en un muro de piedra, con una hornacina en la que un serigrafiado en azulejo indica que se construyó en 1929 y fue restaurada en 1976. Un apacible lugar de estupendas vistas en plena naturaleza que costó abandonar.

Continuamos por un sendero que conecta con una pista que pasa, en su descenso, por varias casas, una de ellas llamada El Capricho, con magníficas vistas del valle que eran un regalo para la vista.

Abandonamos la cómoda pista al alcanzar la siguiente casa, también de buen porte, continuando por un sendero que sale a la derecha, por el que descendimos hasta la fuente del Arriero, un refrescante rincón en el que el agua surge desde las entrañas de las rocas.

Con un descenso más moderado, por un bonito camino de tierra entre pinos, llegamos al depósito de agua del pueblo y a las primeras casas. Cruzamos un parque con juegos para niños y un par de fuentes antes de acercamos a la fuente de los 21 Chorros, un lugar emblemático que, como su nombre indica, ofrece un espectáculo de agua proveniente de sus caños, que en hilera caen a un alargado pilón.

Pasamos cerca de la iglesia de parroquial de San Juan Bautista y junto al Ayuntamiento, antes de regresar al bar El Arriero con la satisfacción palpable por haber recorrido un paisaje lleno de historia y belleza.

Tras episodios de lluvias seguro que gana mucho interés paisajísticamente esta excursión y se disfruta mucho más.

Reflexiones finales:
- Viento, ¿qué viento?: El pronóstico de viento fuerte se disipó, dejándonos disfrutar de un sol radiante.
- La abundancia de lavaderos y fuentes en el pueblo nos hizo reflexionar sobre la importancia del agua en la vida cotidiana de sus habitantes.
- Historia palpable: Nos maravillamos con la variedad de lugares históricos que posee; una ermita, un molino de cubo, ruinas de un convento, mina de agua.
- Belleza natural: La vegetación, los pinares y los fragancias de las plantas aromáticas nos acompañaron durante todo el recorrido, enriqueciendo la ruta.
- Para cerrar con broche de oro, disfrutamos de una deliciosa fideuá y otros platos a la carta que nos dejaron deseando regresar pronto.

En resumen, Adzeneta d'Albaida nos ofreció un día que no solo fue de senderismo, sino de conexión con la naturaleza, la historia y la buena compañía. Le otorgo 4 estrellas a esta excursión, que menos mal no suspendimos, hubiera sido una pena.
Paco Nieto

sábado, 23 de noviembre de 2024

Excursión X499: Embalse del Bosquet y Loma del Pedregal

FICHA TÉCNICA:
Inicio: Mogente (Moixent)
Final: Mogente (Moixent)
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,8 Km
Desnivel [+]: 449 m
Desnivel [--]: 449 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 15

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
En esta ruta nos fuimos a Mogente (Moixent), al suroeste de Valencia, para subir a la Loma del Pedregal desde el embalse del Bosquet.

Aparcamos junto a la pequeña presa del embalse, que tenía poca agua y estaba completamente cubierta de maleza. El bello entorno adolece sin embargo de mesas o instalaciones que faciliten una estancia más agradable. Cuando estuvimos todos, nos hicimos la foto de grupo junto al pretil de la presa, que luego todo son prisas.

Iniciamos la ruta bordeando el pequeño embalse y, antes de completar el círculo, nos desviamos por una senda, dejando una fuente a nuestra izquierda, llegamos a la carretera por la que habíamos accedido, la CV-651.

A la derecha se divisan bancales de olivos y al fondo árboles que muestran su dorado traje otoñal.

La cruzamos y seguimos por una pista de tierra, que asciende con verdes praderas a nuestra derecha.

La pista realiza una cerrada curva y en la siguiente la abandonamos por la senda que surge a la izquierda, de frente al sentido de la marcha que llevábamos.

Aquí comienza la escala de la Doncella, una senda con un desnivel apreciable que asciende con pequeñas trepadas que se realizan con el apoyo de cuerdas instaladas para facilitar la subida. Un divertido recorrido, nada aéreo, que pone a prueba nuestras fuerzas.

Pasamos junto a una pequeña oquedad en la empinada senda que bien puede servir como refugio en caso de necesidad.

Al primer tramo de cuerdas le sigue otro hasta alcanzar una zona más plana con pinos y aunque parezca que se ha terminado la subida, la senda continua en ascenso, ya más moderado, por la zona del Alt del Pi.

Las vistas que se van teniendo son cada vez más amplias. El brezo, en flor daba un bello colorido al entorno.

Los más adelantados paramos a esperar al resto del grupo al alcanzar el punto más alto del Alt del Pi (662m), después de que a una de las compañeras le diese un bajón en la subida.

Todos reunidos y ya repuestos del exigente esfuerzo, bajamos hasta encontrar la pista forestal del inicio, por la que luego regresaríamos.

Girando a la izquierda, seguimos por la pista un largo tramo de camino casi plano, que deja a la derecha un campo sembrado de cereales, sorprendentemente verde, en el Bancal de la Morera, hasta alcanzar un collado.

Dejamos la pista por un por un camino que sale a la izquierda y que al poco se termina, iniciando un ascenso a la derecha por la Senda del Vértigo, llamada así porque en su último tramo, poco antes de llegar a las antenas, pasa junto a unos acantilados con mucho desnivel, no aptos para gente con miedo a las alturas.

Pasamos junto a un mirador con banco metálico. Desde aquí se puede contemplar, si bajamos unos metros por la izquierda, a lo lejos, una pequeña oquedad en la que hay una virgen moreneta en lo que parece un altar con flores.

Al llegar a las instalaciones de las antenas, rodeamos la valla que las protege, junto a la que paramos para tomar el aperitivo de media mañana.

Más descansados, buscamos la pedregosa senda que sube hasta el vértice geodésico de la Loma del Pedregal, nombre que hace honor a su situación. Con una cota de 745m, es el punto más alto de la ruta y nos ofrece unas excelentes panorámicas del valle de Montesa, un corredor entre montañas, vía natural de comunicación entre la meseta y el litoral valenciano.

Hechas las inevitables fotos de rigor, regresamos sobre nuestro pasos hacia las antenas y una vez recuperado el camino encontramos la senda que en pocos metros nos lleva hasta la cova de Pates.

Aunque a la cueva hay que entrar agachados, enseguida su altura permite ponernos de pie para contemplar una amplia galería con alguna formación curiosa en forma de columnas, la pena es que ha sido muy expoliada y se han llevado gran parte de las estalactitas y estalagmitas que poseía. Existe a la izquierda una gatera que pasa a otra sala más grande pero de complicado y no recomendable acceso.

Salimos encantados de la cueva y retrocedemos para recuperar el camino y seguir por la vereda, que justo al llegar a las antenas, realiza un giro cerrado a la izquierda.

Esta sombreada senda, entre pinos y encinas, desciende hasta dar con el camino de Camp Redó, que seguimos a la izquierda, pasamos junto a una explanada donde los troncos de los pinos se amontonaban a ambos lados del camino y continuamos a la derecha hasta alcanzar una pista, que poco después nos lleva hacia la cova de L'Aigua.

Para ello, hay que desviarse del camino por una senda que pasa detrás de las ruinas de un corral, la Caseta del Camp Redó, que rodeamos por la derecha y siguiendo la senda, bajamos hasta la entrada de la cueva, más estrecha y recóndita que la anterior.

Pasados unos metros, permite estar de pie, descendiendo podemos ver, a la derecha de la entrada, los restos de una tubería, en forma de tres caños, que debía recoger agua del exterior.

Más abajo, a la izquierda podemos ver cómo se recoge el agua en un hueco de su interior, a modo de aljibe, incluso tiene instalada una piedra plana que tal vez sirviese para soportar el cántaro en el momento de su llenado.

Tras la visita, volvemos sobre nuestro pasos hasta alcanzar de nuevo el camino y al poco tomamos la senda que sale por la derecha en una curva a la izquierda del mismo. 

Descendemos ahora por la Senda Pou Camp-Redó que nos enlaza con el camino del inicio, cuyo último tramo, recortamos, tomando un par de atajos a la izquierda, por empinadas sendas que nos evitan amplias curvas de la pista.

Solo nos queda seguir el camino que nos lleva hasta la carretera tras dejar por la derecha la senda de subida de L'escala de la Doncella

Cruzamos la carretera y por pista remontamos hasta la presa del embalse del Bosquet donde habíamos aparcado los coches.

A los pies del embalse nos tomamos los bocadillos, algunos cómodamente en sillas y mesa, tras lo cual, la mayoría nos fuimos a tomar café a la terraza del cercano bar restaurante Pitxó, pasando primero entre otoñales viñedos.

Dimos así por finalizada esta esta entretenida y variada excursión con muchos alicientes que bien merece 5 estrellas.
Paco Nieto